viernes, 19 de julio de 2013

Desde Cangas de Onís hasta los Lagos de Covadonga


 
Al entrar en Cangas de Onís, nuestra retina capta al instante el impresionante “Puente Romano” sobre las cristalinas y serenas aguas del río Sella, con sus tonalidades verdes y turquesas que quedarán almacenadas en nuestro recuerdo. Desde el arco central del Puente Romano cuelga  una gran cruz con las letras alfa y omega, simbolizando a Cristo, como el principio y fin de todo lo creado.
 
El escudo de la ciudad tiene la expresión latina "Minima urbium, maxima sedium", "la más pequeña ciudad, la máxima sede" junto a la cruz sobre la media luna que simboliza la victoria de los cristianos sobre los musulmanes en la batalla de Covadonga. En la margen derecha del río Sella junto al Puente Romano, labrado en piedra se puede leer una esquela que conmemora el origen de la ciudad.
 
 
“Tras la batalla habida en Covadonga y fundado el reino de los astures, Pelayo estableció su corte en Cangas de Onís, que de este modo se convirtió en la primera capital de Asturias”.

Cangas de Onís fue sede de la corte entre los años 722 y 768 con don Pelayo y sus sucesores. Cuenta la tradición que la cruz de la Victoria es el  símbolo del milagro de Covadonga cuya réplica cuelga del conocido “puente romano” como icono de la ciudad aunque fue construido por Alfonso XI de Castilla y de León con su famoso arco peraltado en el siglo XIII.

Desde la ventana  del hotel Covadonga escuchábamos durante el crepúsculo matutino el gorjeo de los miles de pajarillos saludar al nuevo día a orillas del río que seguía su curso sin prisas hacia el Mar Cantábrico. Aunque en realidad, el famoso puente como símbolo de la ciudad, es un monumento construido en la Edad Media por sus arcos apuntados y elevación en el centro, perteneciente al estilo gótico, llamado por los lugareños el puente viejo.

Salimos de Cangas de Onís en dirección a los Lagos de Covadonga por una carretera angosta y empinada. A veces, la tensión arterial me subía cuando nos cruzábamos con un autobús ya que sólo se veían riscos y precipicios hasta que llegamos al Mirador de la Reina desde donde se puede observar una magnífica panorámica de naturaleza pura. Allí desentumecimos un poco las piernas y observamos las apacibles vacas “casinas” junto a sus terneros pastar sobre los frescos pastos. Si se me permite la comparación, subir a los Lagos de Covadonga ha supuesto unas de las etapas reinas de mi Blog.
 
 
El Parque Nacional Picos de Europa constituye un excelente ejemplo de alta montaña de ecosistemas atlánticos, con un elevado interés ecológico y extraordinaria belleza natural donde aún predomina la supervivencia de una cultura ancestral y única: el pastoreo.

Seguimos ascendiendo hasta que por fin observamos majestuosamente el Lago Enol con sus transparentes aguas con las altas cumbres nevadas en el horizonte. ¡Si el paraíso existiese, tendría que ser algo muy similar a lo que nuestra retina captaba en ese momento como bella panorámica y que el recuerdo lo convertirá en perenne y que nos irradia de alguna manera una  paz interior. Es digno de destacar como las vacas se dirigen tranquilamente a beber a los lagos, así como las ovejas y cabras descansan junto a los perros de los pastores.


Desde el principio de los tiempos en los Picos de Europa, el hombre ha venido realizando desplazamientos estacionales con el ganado desde el fondo de los valles hasta los puertos de montaña en busca de pastos de calidad para su ganado, adaptando el paisaje para ir ganando terreno a los robledales y hayedos en favor de los pastos frescos, lo que obligó a los pastores a levantar cuadras y cabañas en los asentamientos de altura, conocidos como majadas, situadas en terrenos comunales.


La subida al parque nos ofrece una panorámica completa de bosques mixtos en la parte inferior hasta la desnuda roca caliza en las altas cumbres de casi 3000 metros. Bosques de hayas, pastizales de montaña y las majadas de pastores nos hacen contemplar la montaña humanizada. Abundantes rebaños de cabras, vacas y ovejas en libertad en la alta montaña para aprovechar el abundante pasto comunal. El proceso de emigración del ganado en otoño consiste en trasladarse desde los pastizales mixtos hasta los prados de siega en la parte baja de la montaña. En primavera y verano el ganado se desplaza a los pastos de la alta montaña buscando su frescura.
 

 
Hasta hace poco los pastores ocupaban sus cabañas de altura, las majadas, donde vigilaban y cuidaban sus rebaños, aprovechando la abundante leche para elaborar el queso más tradicional y preciado de la comarca: el Gamonéu, elaborado y ahumado en la misma cabaña donde vivía el pastor, finalizando su maduración en las cuevas naturales. Un producto de extraordinaria calidad.


Los lagos, el Enol y el Ercina, llamados Lagos de Covadonga, son un lugar de gran belleza natural, ensombrecidos tan sólo por la masiva afluencia de visitantes. También es digno de destacar las aves macrófagas como los buitres y otras especies que encuentran en los animales muertos su fuente de alimentación, contribuyendo al desarrollo sostenible eliminando y limpiando los animales muertos de la manera más tradicional, natural y económica posible al evitar cada año la incineración de miles de toneladas de carroña que liberarían a la vez miles de toneladas de CO2 a la atmósfera.

También es digno de destacar lo que se ha llamado la erosión kárstica ya que las calizas al ser rocas solubles en agua, originan una gran diversidad de formas por sus características físico-químicas. Gran parte del agua drena subterráneamente a través de una compleja red de conductos que penetran por sumideros que han originado los grandes desfiladeros. Las aguas del lago Enol bajan mediante arroyos superficiales infiltrándose hasta llegar a la cueva de Covadonga donde nace el río Diva al pie de la Santa Cueva hasta donde nos dirigimos.
 
 
De vuelta visitamos la Basílica de Covadonga para volver a Cangas de Onís donde degustamos productos tradicionales de la tierra como la sidra, la fabada asturiana y el chorizo a la sidra para coger fuerzas para atravesar al día siguiente los Montes de León en dirección a Segovia y Ávila. La única asignatura pendiente es no haber realizado en descenso del Sella desde el puente de Arriondas hasta Ribadesella...
 
 
Desde los Lagos de Covadonga para el Blog de mis culpas...
 
 
 
 

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