lunes, 5 de mayo de 2014

Visita a la antigua Dar-al-Imara (Reales Alcázares de Sevilla)




Es evidente que la España musulmana con sus luces y sus sombras estimuló durante siglos la imaginación de una Europa sumida en las tinieblas de la ignorancia. Al-Andalus poseía una elevada cultura con edificios cuya belleza era considerada un arte único en Europa junto a contribuciones poéticas y literarias, creaciones filosóficas, avances científicos considerados como Patrimonio de la Humanidad. Negarlo sería amputar la realidad.

Haciendo una breve historia, Adberramán III mandó levantar la antigua “Dar al-Imara” o “Casa del Gobernador” en la antigua Isbiliyya sobre un asentamiento romano y visigodo que con el tiempo se convierte en el núcleo original del Alcázar.


Fue trazado por Abdallah ben Sinan el siriaco (913-914) con una cerca de murallas orientadas hacia la parte occidental (hoy Patio de Banderas). Durante la dinastía Banu Abbad  (1023-1091) se amplía el recinto califal hacia el poniente buscando el río Wad al-Kabir, denominados “al-Qasr-al-Muwarak” y “al-Qasar-al-Zahi”. 
Durante la etapa almohade (1147-1248), la antigua Isbiliya alcanza su mayor esplendor y se convierte en la capital del nuevo Imperio.


El Alcázar es considerado como el primer edificio civil de Sevilla. Históricamente ha sido sede de los príncipes musulmanes de la antigua Isbiliya islámica hasta 1248 con la conquista de Sevilla por Fernando III de Castilla, siendo la sede de los reyes cristianos en la ciudad hispalense. Abarca desde el año 913 en época de Abderramán III en plena etapa califal para continuar con diferentes épocas como taifa, mudéjar, gótico, renacentista, barroco, manierista y neoclásico.

Los musulmanes implantaron las bases de una arquitectura diferente que renovó toda la construcción andalusí propiciada por Abu Yacub Yusuf y “el príncipe de los alarifes” Ahmad ben Basso, oriundo de una familia de mozárabes toledanos y el más grande arquitecto del siglo.




Es digno de resaltar en todo el conjunto la azulejería de Sevilla y Triana como su arrabal alfarero. La España cristiana recibe de al-Andalus -Córdoba durante el Califato en el siglo X y la Granada nazarí durante los siglos XIII al XV- la rica tradición artesana de la cerámica vidriada, destacando la perfecta geometría de los alicatados andalusíes, la gama cromática junto a la cuidadosa ejecución que rematan las composiciones.

El Alcázar de Sevilla, desde el antiguo alminar de la Giralda de la antigua Isbiliyya

Las edificaciones andalusíes intentaban resolver las necesidades humanas dentro de una sociedad y cultura: El Islam que a partir de la derrota de la batalla de las Navas de Tolosa (1212) sufre una profunda decadencia e inestabilidad interior que hace desaparecer progresivamente el imperio musulmán.


Atravesamos la muralla por la denominada Puerta del León, -de estilo almohade- para llegar al Patio de la Montería con la impresionante fachada del palacio mudéjar del rey D. Pedro I llamado el Cruel o el Justiciero (1364-1367). En el segundo cuerpo de la fachada, existe una leyenda en caracteres árabes alabando a Alá.


La fachada mudéjar responde a una organización tripartita. La portada central, de piedra almohadillada, flanqueada por arcos ciegos polilobulados formando paños de sebka. La portada queda cobijada bajo un enorme alero de madera de mocárabes.


En la zona derecha de la montería se puede apreciar una magnífica escalera con paños de azulejería que nos lleva al piso superior “El Cuarto Real Alto”. En la planta baja nos encontramos con el Cuarto del Almirante, destinado por Isabel la Católica como Casa de Contratación (1503) para el Nuevo Mundo, donde se puede apreciar el retablo de la Virgen de los Mareantes o Navegantes, de Alejo Fernández (Renacimiento 1531-36) y una maqueta de un barco de la época.


Fernando III no tuvo oportunidad de realizar obras. Alfonso X el Sabio (1252-1284) manda a construir sobre un antiguo palacio almohade el Palacio Gótico: Sala de las bóvedas, representando el triunfo del ideario cristiano frente a pasado musulmán.



Por el lado occidental del almohade Patio del Yeso, a mediados del siglo XIV, tras su victoria en la batalla del Salado Alfonso XI ordena construir la Sala de Justicia –mudejarismo civil en Andalucía- y posteriormente su hijo Pedro I el Cruel o el Justiciero, continúa la línea arquitectónica implantada por su padre y construye su palacio entre los años 1364 y 1366 con alarifes y carpinteros de origen musulmán, procedentes de Sevilla, Granada y Toledo, con materiales perecederos como la cerámica, el yeso y la madera, respetando la máxima coránica que impide hacer obras eternas “… ningún humano puede hacer competencia al Creador”. Nos encontramos ante un edificio artísticamente musulmán -con simetría islámica a través de elementos geométricos y vegetales- aunque históricamente cristiano.
El Palacio de las Doncellas y el Salón de Embajadores con su bella cúpula de 1427 es una obra maestra del arte mudéjar andaluz por su magnífica ornamentación de yeserías y atauriques.



Desde el Jardín del Crucero, transitamos hacia los Baños de Dª María de Padilla para llegar hasta el Estanque de Mercurio y la Galería de Grutesco y poder deleitarnos con una bella panorámica de sus jardines entre innumerables palmeras bajo los efluvios del azahar. Terminamos la visita visitando el Salón de Tapices para salir por el Apeadero -antiguas caballerizas- y salir al exterior por el Patio de Banderas. La Giralda con su elevada altura nos observa bajo los efluvios del jazmín y azahar que estimulan e impregnan nuestros sentidos…
 Recuerdos del Aula de la Experiencia de Morón,  en el Alcázar de Sevilla. Año 2001
P.D. El Alcázar de Sevilla es considerado el Palacio Real más antiguo de Europa en activo al tener su residencia SS.MM. los Reyes de España durante su estancia en Sevilla.

Desde los RR.AA. de Sevilla para el Blog...




Términos interesantes

Mozárabes:  Cristianos que vivían en el reino musulmán de  Al-Ándalus.

Mudéjares: Musulmanes que vivían en territorio conquistado por los cristianos. El arte mudéjar se caracteriza por una albañilería andalusí autóctona con magníficos artesonados, arcos e herradura, yeso, ladrillos, azulejos vitrificados, etc...

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