jueves, 14 de abril de 2016

El Puerto de las Cruces

Sierra de Morón a mediados de los años 40. Foto: Gómez Teruel

"La Guerra Civil española no es solo una página capital de la historia moderna sino una de las claves históricas del presente y del futuro de España. La actual democracia le debe mucho al dolor de esas heridas".

Rafael Alberti

En julio de 2016 se cumplirá el 80º aniversario del comienzo de la Guerra Civil española. Una triste efemérides cuya “sinrazón” se proyecta todavía hasta nuestros días como substrato de ciertas posiciones ideológicas. Una fecha que tal vez, pase desapercibida para las nuevas generaciones pero cuyo dolor lacerante polariza aún sentimientos debido a que sus heridas no han cicatrizado correctamente ni han sido tratadas con el rigor histórico necesario.

El Puerto de las Cruces de Morón se ha convertido por derecho propio en Lugar de la Memoria Histórica que pretende contribuir a cerrar definitivamente las heridas con la máxima dignidad para las víctimas y una reparación moral de aquéllas personas inocentes que cayeron en el más absoluto de los olvidos y que fueron perseguidos, represaliados, exiliados o asesinados. Eran gentes sencillas y humildes que permanecen en la retina colectiva de los pueblos.

Un trabajo realizado por el investigador local Miguel Guardado Rodríguez sobre el Puerto de las Cruces de Morón para que sea designado por la Junta de Andalucía como “Lugar de la Memoria Histórica de Andalucía” y que doy a conocer con el permiso de su autor.

Para preservarlos del olvido y evitar tesis negacionistas, el Estado tiene la obligación de señalar y conservar los espacios o lugares de la memoria de la represión franquista, ejerciendo así el “deber de recordar” de cara a las futuras generaciones, para que les sirva de ejemplo de lo que no debe ocurrir jamás. Con este propósito, el Excmo. Ayuntamiento de Morón de la Frontera aprobó en Pleno de fecha 18 de julio de 2013 una moción del grupo municipal AMAMorón, que recogía la petición cursada por trece asociaciones vecinales, culturales y sindicales de solicitar a la Junta de Andalucía la designación como Lugar de la Memoria de Andalucía del espacio conocido como el Puerto de las Cruces, así como su inclusión en el Catálogo de Lugares de Memoria Histórica de Andalucía, todo ello al amparo del Decreto 264/2011, de 2 de agosto.



Ubicación del lugar

Se conoce como Puerto de las Cruces el paraje situado al pie de la Sierra de Esparteros, en su extremo occidental. Esta sierra es fácilmente reconocible desde cualquier punto del sur de la Campiña sevillana por la descomunal cantera que la está destruyendo. El lugar está delimitado por la carretera A-361, en el tramo que une Morón de la Frontera y Montellano, a 7 kilómetros de la primera ciudad y en su término municipal, ubicado en el polígono 66, parcela 1, dentro de la Parcela Catastral 41065A06600001, de titularidad privada. Cartográficamente le corresponden las coordenadas X: 276508; Y: 4106640.

Información histórica de los hechos

En los últimos días del mes de julio de 1936, después de la ocupación de Morón de la Frontera y los pueblos de los alrededores, las fuerzas rebeldes procedieron al nombramiento de los comandantes militares, normalmente oficiales o suboficiales de la Guardia Civil, que obrarían para aplicar en cada lugar las directrices que emanaban desde la división militar que mandaba Queipo de Llano. La principal de ellas era el llamado Bando de Guerra, que autorizaba a los comandantes militares a la eliminación física de aquellas personas que se opusieran al golpe de Estado que acababa de producirse. La jauría falangista, junto a la Guardia Civil y las milicias cívicas, se lanzaron a practicar registros en busca de las personas que hubieran mostrado sus simpatías hacia el Frente Popular o los sindicatos obreros. Muchas de estas personas serían detenidas y, más tarde, fusiladas. Por tratarse de ejecuciones extrajudiciales no se abrieron causas contra los detenidos, por lo que resulta imposible documentar debidamente estos asesinatos. Solo las consultas de los archivos de la Guardia Civil o de Falange Española permitirían localizar documentos ad hoc, pero la ocultación o eliminación de dichos archivos hace irrealizable esta cuestión. Tampoco se inscribieron en el Registro Civil las defunciones de los desaparecidos en las fechas próximas a su muerte, aunque en algunos casos, mucho tiempo después, sus familiares se interesaron para que el juzgado correspondiente anotara su desaparición y poder resolver de este modo asuntos administrativos. Es así como hemos podido conocer “oficialmente” algunos de los nombres de estas personas y las circunstancias de su muerte. Esta fuente y los testimonios orales serán la base que permitan elaborar este informe.
Los detenidos en aquellas fechas fueron recluidos en el cuartel de Falange, donde se les tomaba declaración, quedando a disposición del comandante militar. Si la decisión de este era absolutoria, se les ponía en libertad, después de raparlos y darles de beber aceite de ricino. Si, por el contrario, era condenatoria, eran sacados de madrugada y llevados al lugar designado para su fusilamiento. Son varios los testimonios que así lo dicen: 

¿Morón? Ya una irrealidad, una luz difusa, voces tenues de los niños “campanilleros”, chivatazos en contra de la exaltación quebrada, del chafarrinón y el fusilazo del cementerio, de las tapias de la Cruz Verde, del Puerto de las Cruces…1

1 Teresa de Castro Pineda. Sevilla, 2002

En aquellas fechas había tanto odio y rencor en el ambiente que se vivía con mucho miedo. Había listas en las cuales figuraban los nombres de personas, que los mandaban a llamar y ellos inocentemente se entregaban y en Falange se encargaban de hacer todo lo demás. Existían dos camiones de limpieza pública, que a la vez servían para transportar a las personas que figuraban en las listas. Cuando a estos hombres sencillos, campesinos y obreros artesanos, que la mayoría no entendía de nada, les decían que ellos habían huido por algo, entonces el servicio de los confidentes, que estaba muy bien pagado, actuaba. Se apoderaban de un número de personas, por rencillas antiguas, por odio, y las conducían a las afueras del pueblo para llevarlas a un lugar conocido por el Puerto de las Cruces, donde se daba lugar a la masacre, siendo fusilados cerca de la misma carretera. Una vez cumplido con el trabajo encomendado, los cargaban, ya cadáveres, en el mismo camión y los trasladaban al cementerio para darles inhumana sepultura.2

2 Testimonio de Francisco Cuevas Bermúdez, en Blog de Antonio Cuevas.

Entonces nadie estaba seguro. Se presentaban en casa de los que habían pertenecido a los sindicatos, aunque no tuvieran relevancia alguna, y se los llevaban. Los encerraban en el cuartel de Falange y de allí a la muerte. Los fusilaban en las tapias del cementerio, en el Puerto de las Cruces, en la Alameda…3

3 Testimonio de Joaquín Jiménez Jiménez. Morón, 2007.

La población estaba atemorizada, sin saber qué les podría pasar. Escuchaban “a fulanito se lo han llevado”, y pensaban que también le podría pasar a cualquiera. A los detenidos se los llevaban al Instituto de Enseñanza, que lo habían convertido en el cuartel de Falange, y de allí salían de madrugada al Puerto de las Cruces, a la fábrica de ladrillos, al cementerio, la Atalaya, la trasera de la iglesia de la Victoria o al cementerio de La Puebla de Cazalla, donde eran fusilados.4

4 Testimonio de Antonio Rodríguez Bellido. San José de la Rinconada, 2007.

Desde fines de julio a noviembre del 36 y por medio de una inconcebible técnica de administrar la justicia, se cometieron los execrables actos que registra la historia de Morón. Varios fueron los centenares de personas que en estos meses aumentaron el triste balance de víctimas, a manos de las brigadas crueles e la noche, auténtica pesadilla de los habitantes de este pueblo, capitulado por el dolor.5

5 GARCÍA LÓPEZ, J.J. Crónicas para una historia de Morón. Excmo. Ayuntamiento de Morón de la Frontera, 1984, página 278.




Datos sobre las personas

Conviene insistir en que la naturaleza de los crímenes cometidos en esas fechas por aquellos que se alzaron contra el poder legítimo de la República no dejó huella documental que los certificaran, pues los mandos al frente de las comandancias militares y de los piquetes de ejecución tuvieron mucho cuidado en que todo se hiciera de la forma más rápida y segura para sus intereses. A pesar de esta inconveniencia, muchos años después algunas personas tuvieron que resolver asuntos burocráticos, para lo que fue necesario acudir al Registro Civil e inscribir la defunción del ser querido; esta cuestión y el hecho de que nadie pudo borrar de la memoria el dolor causado a tantos familiares de los desaparecidos, nos permiten conocer los nombres de algunas de las personas asesinadas en el Puerto de las Cruces. Veamos algunos de ellos.

Manuel Gamero Muñoz. Nacido en Morón en el año 1908; hijo de Manuel y Ana, vivía en Morón en la calle José Nakens, hoy Espíritu Santo. En 1933 había sido tesorero de la Sociedad de Obreros Zapateros (UGT) e interventor por el PSOE en las elecciones generales de febrero de 1936. Su sobrina Josefa recuerda: Mi tío Juan se había marchado de Morón cuando llegaron las tropas, pero mi tío Manuel no se quiso ir porque decía que no tenía nada que temer. Estaba soltero y tenía un taller de zapatería. Según me contaba mi madre, a mi tío se lo llevaron de su casa una madrugada del mes de agosto y lo mataron en el Puerto de las Cruces.6

6 Su muerte no está inscrita en el Registro Civil. 

Rafael Gavilán Jiménez. Hijo de Antonio y Rosa, había nacido en Alcalá del Valle en 1901. Jornalero, del que no se le conoce afiliación política ni sindical, labraba un trozo de tierra en la finca Los Charcos, cerca de la carretera de Morón a Coripe. Allí vivía en una choza, junto a su mujer y sus tres hijos. En aquel lugar fue detenido, según declararía su amigo Juan Aragüez Pérez ante el juez Ramón Bellogín Lías el 6 de diciembre de 1979: Conocía a Rafael Gavilán y me constaba que se encontraba casado con Carmen Horrillo; que sobre el veintiséis de agosto de 1936, pasó por Los Charcos, escuchando llorar y preguntó qué pasaba, enterándose que las Fuerzas Nacionales se habían llevado de su domicilio a Rafael Gavilán Jiménez; que seguidamente, y en compañía de varios amigos, fue a inspeccionar por las cercanías del Puerto de las Cruces, impidiéndole el paso varias personas armadas; que después sabe que aquel lugar fue utilizado para ejecutar a los detenidos. Fue ante el mismo juez, en fecha 17 de diciembre de 1979, cuando Manuel Valle Valle, llamado a declarar en calidad de testigo, dijo: Que por razón de vecindad y de trato conoce a Carmen Horrillo Rivera, como viuda de Rafael Gavilán Jiménez, a quien conocía. Que un día que no recuerda del mes de agosto de 1936, en unión de Manuel García Verdugo, por la mañana fueron a coger alcaparrones al Puerto de las Cruces, viendo que en el suelo se encontraban varios cadáveres y, entre ellos, el de su amigo Rafael Gavilán Jiménez, muerto por arma de fuego, ignorando donde fue enterrado.7 El mismo juez también tomó declaración como testigo al citado Manuel García Verdugo, quien expuso: Que conoció a Rafael Gavilán Jiménez desde soltero, así como a su actual viuda Carmen Horrillo Rivera; que un día que no recuerda de agosto de 1936, en unión de Manuel Valle, fue al Puerto de las Cruces a recoger alcaparrones, escuchando unos tiros y viendo como entre otros se encontraba el cadáver de Rafael Gavilán Jiménez, muerto por arma de fuego, ignorando dónde fue enterrado.

7 Archivo del Juzgado de Morón de la Frontera. Expediente gubernativo 394/79.

Andrés Gil Rueda. Hijo de Francisco y Lucía, había nacido en Morón en el año 1904. Estaba casado con Isabel Fernández Carrasco y en 1936 vivía en Morón en la calle Juan de Palma, 16. Su único hijo, Francisco, recordaba: Mi padre era cabo de la Guardia Municipal, estaba afiliado al PSOE y admiraba a Largo Caballero. Cuando se produjo el golpe de Estado, permaneció leal al Gobierno de la República y actuó en su defensa; pero ya cuando las fuerzas franquistas entraron en Morón, se tuvo que refugiar en el rancho de un familiar y hasta allí fueron a buscarle tres falangistas. Fue el 14 de agosto y esa misma noche se lo llevaron con otras personas al Puerto de las Cruces para fusilarlo.8 La muerte de Andrés Gil Rueda se inscribió en el Registro Civil de Morón el 27 de mayo de 1947, diciendo que ocurrió el 14 de agosto de 1936 a consecuencia de los sucesos que tuvieron lugar por el Alzamiento Nacional. 

8 Testimonio de Francisco Gil Fernández. Morón, 2007.

Juan María Gutiérrez López. Hijo de Francisco y Antonia, había nacido en Montellano en el año 1902. En 1928 se casó con María Guerrero Millán, con quien tuvo cuatro hijos. Fue alcalde de Coripe, población donde residía en el año 1936, y ese pudo ser el motivo de su detención y muerte. En una comparecencia de su viuda ante el notario de Morón José María Gómez Fournier declaró: Que su esposo don Juan María Gutiérrez López, el día 28 de agosto de 1936 fue detenido por la Guardia Civil del puesto de Coripe e ingresado en la cárcel de dicha localidad, de donde fue sacado posteriormente por la Guardia Civil y llevado al Puerto de las Cruces, en la Sierra de Morón, donde fue fusilado.9 En términos parecidos declaró Pedro Camarena Rodríguez, en calidad de testigo, el día 8 de abril de 1980 ante el juez Agustín Oliva Reina, del Juzgado de Morón, donde dijo: Que por razón de vecindad conoce a la solicitante María Guerrero Millán, así como a su esposo Juan María Gutiérrez López; que el día 28 de agosto de 1936, por la tarde, estuvo hablando con Juan María Gutiérrez, aconsejándole que se ausentara de Coripe, ya que Juan María Gutiérrez había sido alcalde, contestándole que no lo haría porque no había hecho nada; que dicha tarde fue detenido por las llamadas fuerzas nacionales e ingresado en la cárcel; en la noche del día 29 fue sacado de la cárcel y conducido al Puerto de las Cruces, donde sabe por rumor público que fue fusilado. También en calidad de testigo, ante el juez de Morón Ramón Bellogín Lías, el día 28 de abril de 1980 declaró Andrés Jiménez Caballero, exponiendo: Que Juan María Gutiérrez fue detenido por la Guardia Civil y varios paisanos, entre los que se encontraba el declarante; que a las pocas horas, junto con cuatro más, fue llevado en un coche al Puerto de las Cruces; que el declarante fue a visitar a una hermana en Arenales, viendo en el camino cuatro muertos, entre ellos Juan María Gutiérrez, muerto por arma de fuego.10 Su defunción se inscribió en el Registro Civil de Morón de la Frontera el 13 de junio de 1980, precisando que ocurrió el 29 de agosto de 1936 en Morón, Puerto de las Cruces, a causa de herida por arma de fuego. Su defunción se inscribió en el Registro Civil de Morón de la Frontera el 13 de junio de 1980, precisando que ocurrió el 29 de agosto de 1936 en Morón, Puerto de las Cruces, a causa de herida por arma de fuego.

9 Acta notarial número 131 de fecha 18 de abril de 1979.
10 Archivo del Juzgado de Morón de la Frontera. Expediente gubernativo 285/80.

Juan Jiménez Rodríguez. Hijo de Pedro y Dolores, había nacido en Coripe en el año 1896. En ese mismo lugar contrajo matrimonio en 1925 con Rosario Luna Peralta, y allí residía en el año 1936. Muchos años después, cuando su viuda necesitó inscribir la muerte de su marido, acudió al Juzgado de Morón y presentó dos testigos para que se les tomara declaración; el primero de ellos, Andrés Jiménez Caballero, dio su testimonio al juez Ramón Bellogín Lías el 26 de mayo de 1981, declarando: Que sabe a ciencia propia y por estar militarizado a las órdenes del cabo de la Guardia Civil de Coripe que don Juan Jiménez Rodríguez, en unión de otros dos, los vio que los entraban en un coche y sabiendo por un llamado Espinosa, que era guardia civil, que habían sido muertos en el Puerto de las Cruces. Ante el mismo juez y en la misma fecha declaró Juan Reina Racero: Que por razón de vecindad conoce a Rosario Luna Peralta y a su difunto esposo, constándole de ciencia propia que en los primeros días de septiembre de 1936, con otros dos vecinos, fue subido a un coche y enterándose al día siguiente por un tal Sánchez, que era Guardia Civil, que había aparecido muerto en el Puerto de las Cruces Juan Jiménez Rodríguez, así como que a su mujer le enviaron la ropa de su marido; que el declarante estaba movilizado por las milicias.11 

Su muerte se inscribió en el Registro Civil de Morón de la Frontera el 4 de noviembre de 1981, indicando que había ocurrido a primeros de septiembre de 1936 en Morón de la Frontera, a causa de herida por arma de fuego.

11 Archivo del Juzgado de Morón de la Frontera. Expediente gubernativo 196/81.   

Juan López Molero. Hijo de Andrés y Mercedes, había nacido en Morón en el año 1906. Estaba soltero y en esta población residía, en la calle Rojas Marcos, 22. Era camarero y no se conoce su militancia política ni sindical. Fue interventor en las elecciones generales de febrero de 1936, aunque en el acta electoral no consta a qué partido representaba. La información sobre su asesinato la proporcionan sus sobrinos Alfonso y Antonio: A nuestro tío Alfonso lo habían matado las tropas de Castejón la mañana del 25 de julio, cuando llegaron a Morón, porque se acercó a darle agua a un hombre herido que la pedía a gritos en medio de la calle. Pero el caso de su hermano Juan fue bien distinto. Lo que nosotros sabemos es que se lo llevaron detenido de su casa unos falangistas y que al día siguiente apareció muerto en el Puerto de las Cruces. Se dio el caso de que a los pocos días, el falangista Junquera llevaba puestos los zapatos que nuestro tío calzaba cuando lo detuvieron.12 Su muerte no está inscrita en el Registro Civil.

12 Testimonios de Alfonso López Barroso y Antonio Cabrera López. Morón, 2008.

José Monzalvette Méndez. Hijo de José y Rosario, había nacido en Morón en 1919, y en esta ciudad vivía en la calle Castelar, 24 (hoy calle Corredera), en el domicilio de sus padres. Con apenas 17 años fue asesinado, sin que su familia haya encontrado jamás un motivo para que lo detuvieran, pues no estaba afiliado a ningún partido ni sindicato, ni había manifestado públicamente simpatía política alguna. Su hermana Encarnación recordaba: A mi hermano Pepe vinieron a buscarlo unos falangistas a casa de mis padres y se lo llevaron detenido. Mi madre estuvo varios días llevándole la comida al cuartel de Falange, hasta que una mañana, el que estaba de centinela le dijo “su hijo ya no está aquí”. Ella salió enseguida en busca de Basilio Guerrero, un conocido que era concejal por aquellos días, y le rogó que le dijera qué había pasado, pero no le quiso responder lo sucedido. Estando llorando en mitad de la calle, pasó un vecino que le dijo: “Rosario, no sigas buscando más. A tu hijo se lo han llevado esta madrugada al Puerto de las Cruces y allí lo han matado junto a otras personas”.13 Su muerte no está inscrita en el Registro Civil.

13 Testimonio de Encarnación Monzalvette Méndez. Morón, 2007.

Manuel Ojeda Bárcena. Hijo de Rafael y Benita, nació en Montellano en el año 1908. Era jornalero y estaba casado con María Bermúdez Román, con quien tuvo dos hijos. No se le conoce afiliación política ni sindical. Su muerte se inscribió en el Registro Civil de Morón de la Frontera el 28 de junio de 1944, y se precisa que falleció en el sitio conocido por Puerto de las Cruces de este término el día 24 de agosto de 1936, a consecuencia de los sucesos que tuvieron lugar en esta ciudad cuando su liberación.14

14 Registro Civil de Morón de la Fra., Sección 3ª, Tomo 109, Folio 19


José Olmo Galera. Hijo de José y María, había nacido en Coripe en 1908. Allí se casó con Asunción Luna Rodríguez y residía en la calle Ancha de esa misma población en 1936. A comienzos del año 1960, su viuda acudió al Juzgado de Morón de la Frontera solicitando la inscripción de la muerte de su marido, según consta en el auto judicial de fecha 14 de enero, exponiendo al juez: Que su esposo José Olmo Galera falleció en esta ciudad de Morón de la Frontera, al sitio Puerto de las Cruces, como consecuencia de los sucesos ocurridos a la liberación de la misma por las fuerzas Nacionales el día 14 de agosto de 1936. El juez determinó solicitar sendos informes a la Alcaldía y Guardia Civil de Coripe, para que corroboraran la certeza de los hechos expuestos. Una vez recibidos, autorizó la inscripción de su muerte, que se hizo el 28 de enero de 1960, diciendo que falleció en esta ciudad de Morón de la Frontera, el día 14 de agosto de 1936, como consecuencia de la aplicación al mismo del Bando de Guerra, a la liberación de esta zona en nuestra Guerra Civil.15

15 Archivo del Juzgado de Morón de la Frontera. Expediente gubernativo 14/60


Antonio Ríos Rodríguez y Andrés Ríos Amado. No dispongo de los datos personales de estos hombres, pues no constan en el testimonio de su descendiente Jesús Ríos Santos. Expresa que Antonio era el padre de Andrés y que ambos se ganaban la vida trabajando como arrieros en Coripe, donde residían. Dice además que ambos fueron sacados a rastras de su casa y que fueron llevados al Puerto de las Cruces en Morón, donde los fusilaron en el verano de 1936.16 Sus muertes no están inscritas en el Registro Civil.

16 Testimonio de Jesús Ríos Santos. La Llagosta, 2015.


Federico Rueda Camarena. Hijo de Ricardo y María, había nacido en Coripe en 1918. Allí residía en la vivienda de sus padres en 1936. Estaba soltero y no se conoce que estuviera afiliado a algún partido político ni sindicato. En el año 1980, su madre, María Camarena Rodríguez, acudió al Juzgado de Morón de la Frontera para que se inscribiera la muerte de su hijo, exponiendo al juez: Que había sido detenido por las llamadas fuerzas nacionales los primeros días del mes de septiembre de 1936, siendo recluido en el depósito carcelario sito en el Ayuntamiento de la villa de Coripe, donde permaneció detenido durante tres días, siendo sacado en la madrugada del tercer día y fusilado junto con dos personas más en el llamado Puerto de las Cruces. El juez determinó que aportara pruebas testificales que corroboraran su declaración, para lo cual se presentó Andrés Jiménez Caballero, quien dijo al juez: Que se encontraba prestando servicio en el pueblo como militarizado por la noche del 1º de septiembre de 1936, cuando vio que la Guardia Civil se llevó en un coche a Federico Rueda Camarena, y que cuando regresaron les preguntó sobre él y le dijeron que lo habían matado en el Puerto de las Cruces, del término de Morón de la Frontera. También declaró Fernando Martín García, quien dijo al juez: Que el 1º de septiembre, por la mañana, se enteró que a Federico Rueda Camarena lo había sacado la Guardia Civil en un coche y que lo habían ejecutado en el Puerto de las Cruces, término de Morón de la Frontera.17 Su muerte quedó inscrita en el Registro Civil de Morón de la Frontera el 9 de febrero de 1981, en donde se dice que ocurrió el 1 de septiembre de 1936 a causa de herida por arma de fuego. 

17 Archivo del Juzgado de Morón de la Frontera. Expediente gubernativo 469/80

Tomás de la Santísima Trinidad. Se sabe que había nacido en Morón en 1885, pero se ignora el nombre de sus padres, quienes lo abandonaron en la casa cuna. Contrajo matrimonio en Coripe con Ana Gallego Moreno, corriendo el año 1910. En esa villa vivía en 1936, año de su detención y muerte. Como en casos anteriores, las circunstancias las podemos conocer a raíz de que su familia tratara de inscribir su muerte en el Registro Civil; en concreto fue su hija María quien acudió al Juzgado con este propósito. Tras su comparecencia, se le solicitó que aportara dos testigos que avalaran los hechos. No satisfecho el juez con las declaraciones de estas personas, solicitó un informe a la Guardia Civil en el mismo sentido. Por escrito de fecha 5 de abril de 1982, el sargento Juan Cortés Saborido, de la Comandancia de Puesto de Coripe, informó al juez: De las gestiones practicadas se deduce que el informado era una persona carente de instrucción, pero que su inclinación política era tendente a los partidos de izquierdas durante la República, sin que por ello cometiese abusos en la localidad; solo era una persona habladora. Iniciado el Movimiento Nacional, sobre agosto de 1936, fue detenido en esta localidad por fuerzas nacionales y aplicado el Bando de Guerra, al parecer lo trasladaron al lugar conocido por Puerto de las Cruces, cercanías de Morón de la Frontera, donde fue ejecutado y posiblemente sepultado en aquella localidad.18 Su muerte quedó inscrita en el Registro Civil de Morón de la Frontera el 1 de octubre de 1982, en donde se dice que ocurrió en agosto de 1936 a causa de herida por arma de fuego.

18 Archivo del Juzgado de Morón de la Frontera. Expediente gubernativo 890/81.

Antonio Ucero Atienza. Hijo de Francisco y Remedios, había nacido en Morón en el año 1915. Estaba soltero y trabajaba en la panadería de su padre, con quien vivía en la calle Rojas Marcos, 18 de Morón. Simpatizaba con las Juventudes Socialistas. Su sobrino Pedro Sobrado recordaba: A mi tío Antonio lo detuvieron unos falangistas en los primeros días de la ocupación de Morón por los sublevados, pero lo dejaron libre al día siguiente. No obstante, el 14 de agosto de 1936 fue detenido otra vez, en esta ocasión en casa de mi madre, en la calle Jerez Alta, 23, y lo mataron en la madrugada siguiente en el Puerto de las Cruces.19 Su muerte no está inscrita en el Registro Civil.

19 Testimonio de Pedro Sobrado Ucero. Morón, 2007.

Juan Villalón Jiménez, Rafaela Dorado Ayala y María Villalón Dorado. Hablar de la familia Villalón Dorado es referirse al grupo de parientes más castigados por la represión militar en Morón de la Frontera. Cinco personas del núcleo familiar fueron asesinadas: el matrimonio conformado por Juan y Rafaela y tres de sus hijos: María, Bartolomé y Antonio. Bartolomé fue fusilado en Sevilla el 22 de octubre de 1936, después de estar detenido en el barco Cabo Carvoeiro durante casi tres meses; por su parte, Antonio padeció la misma suerte el 17 de agosto de 1936, en este caso en Morón, sin que pueda precisar el lugar donde fue asesinado. Ambas muertes se inscribieron en el Registro Civil de Morón el 20 de octubre de 1948. Originarios todos de Alcalá del Valle, se asentaron en Morón en la década de los años veinte para labrar unas tierras en calidad de colonos en la finca Arenales, propiedad del conde de la Maza. Allí vivían en 1936. Juan Villalón Jiménez (nacido en 1876), fue detenido por fuerzas de la Guardia Civil en el campo donde trabajaba. Desesperadas su mujer y su hija María por las noticias que le llegaron, decidieron acercarse al cuartel de Falange para conocer su suerte. Rafaela (nacida en 1878) y María (nacida en 1901) quedaron también detenidas. Su pariente Cristóbal Bermúdez Villalón recordaba: Mi madre me contó que cuando mataron a mi abuela y a mi tía, ya habían matado a mi abuelo; que ellas fueron al cuartel de Falange y allí las detuvieron y que después las llevaron al Puerto de las Cruces, donde todavía estaba su cadáver sin recoger. Una familia de caleros que vivían cerca del lugar nos dijeron que allí vieron los tres cuerpos, junto a los de otras personas, porque los tuvieron varios días tirados por el suelo.20 Sus muertes aparecen inscritas en el Registro Civil de Morón con fecha 20 de octubre de 1948, indicando para el caso de Juan Villalón que murió el 13 de agosto de 1936 por aplicación del Bando de Guerra, y para los casos de Rafaela Dorado y María Villalón que murieron el 15 de agosto de 1936 por el mismo motivo.

20 Testimonio de Cristóbal Bermúdez Villalón. Morón, 2010

Reflejo en el ámbito popular y de la Cultura

Tanto dolor por tantas muertes acaba impregnando a la sociedad y aflora en las manifestaciones populares y artísticas. No son pocas las veces que así ha ocurrido donde quiera que se vivieron hechos tan luctuosos, y en relación al Puerto de las Cruces no iba a ser una excepción. Este sentir popular se ha manifestado en la literatura y el folclore, reivindicando así la memoria de tantos hombres y mujeres que vieron truncadas sus vidas a manos de las hienas de la noche. Veamos algunos casos concretos.

Manifestación popular celebrada el 14 de abril de 2013

Convocado por el S.A.T., un grupo de personas llevó a cabo un acto en homenaje a los asesinados por el fascismo en el paraje del Puerto de las Cruces, donde se izaron la bandera de la República, la comunista y la anarquista. La imagen que vemos a continuación forma parte del vídeo grabado en este acto.21


Manifestación popular en el Puerto de las Cruces

21 Puede verse el vídeo completo en https://www.youtube.com/watch?v=szfiA-ox65s. 


La cruz de yerba


El dramaturgo Alfonso Jiménez Romero (Morón, 1931-Sevilla, 1995) está considerado como uno de los representantes más preclaros del teatro andaluz del siglo XX. Su obra fue galardonada con el Premio Delfín de Teatro 1968, Premio Nacional de Teatro Ciudad de Teruel 1971, Premio Hermanos Machado del Ayuntamiento de Sevilla 1985; esta misma institución le había nombrado Sevillano del Año en 1972. También fue galardonado en 1981 con el Premio de Teatro Ateneo de Sevilla por su obra La cruz de yerba, en la que podemos leer esta escena donde menciona el Puerto de las Cruces:

ENLUTADA 1ª. A Juan el Cárdeno lo mataron en el Puerto de las Cruces el día de San Miguel Arcángel.

ENLUTADA 2ª. Ocurrió allí, en el Puerto de las Cruces.

ENLUTADA 1ª. Allí, donde la Sierra de Morón parece el manto de una virgen de Semana Santa. 

ENLUTADA 2ª. Ocurrió allí, hace ya mucho tiempo.

ENLUTADA 1ª. Ocurrió allí.

ENLUTADA 2ª. Allí, donde los hombres son un grito que Dios no escucha. 

ENLUTADA 1ª. Allí, donde los muertos hace tiempo que se levantaron y se fueron de sus cuevas. 

ENLUTADA 2ª. ¡Allí!

ENLUTADA 1ª. A Juan el Cárdeno lo sacaron de su casa y lo mataron allí, en el Puerto de las Cruces. 

ENLUTADA 2ª. Y allí, en la tierra labrantía, con su sangre, floreció una cruz de yerba. 

ENLUTADA 1ª. Una cruz que nunca se secaba.

ENLUTADA 2ª. Una cruz de yerba, allí.

ENLUTADA 1ª. Siempre allí.

ENLUTADA 2ª. Y por mucho que la arrancaron.

ENLUTADA 1ª. Y por mucho que removieran la tierra.

ENLUTADA 2ª. Y por mucho que escarbaran.

ENLUTADA 1ª. Una cruz allí.

ENLUTADA 2ª. Floreciendo eternamente.

ENLUTADA 1ª. Los días, y los días.

ENLUTADA 2ª. Y los días, y los días, y los días…

ENLUTADA 1ª. ¡Allí! ENLUTADA 2ª. ¡De testigo!22

22 JIMÉNEZ ROMERO, A. La cruz de yerba, en Teatro Ritual Andaluz; Centro Andaluz de Teatro, 1996.

También en la poesía podemos encontrar ese sentir popular, como son los casos siguientes:



PUERTO DE LAS CRUCES, del poeta José María Carrillo.


¡Ay! Puerto de las Cruces,

del tiempo estás prisionero,

de historias viejas, lejanas,

que a mí me contó un calero

cuando tus piedras crujían

porque las lamiaba el fuego,

que al relente de la noche

le quebraban el silencio.

Sentaos tras el socaire

fue desgranando misterios

de los años treinta y tanto,

que helaron hasta mi aliento.

De los “años treinta y tanto”,

los años del “movimiento”.

Freno de revoluciones

y azotes de sentimientos.

Borbotones de amapolas

brotaron sobre los pechos

de gente que defendían

la Libertad de su pueblo.

Entre tomillos y palmas

un mundo quedaba quieto,

llenándose de arreboles

las flores del majoleto.

Hoy tus piedras la profanan

con cenizas y desechos.

Un oleaje de rabia

se encabrita por mi pecho.

Quien a ti no te respete

que viva siempre despierto

y mil ecos le repitan

lo que pasó por tu puerto.

¡Calero!, sigue contando

que aunque me siga doliendo

las cosas que aquí pasaron

voy a gritarla a los vientos.

Sobre tus piedras calizas 

siguen vivos los recuerdos…23


23 José María Carrillo, en La espada flamígera, nº 1, octubre 2004.


PUERTO DE LAS CRUCES, del poeta Francisco Cuevas Bermúdez


Triste Puerto de las Cruces,

cuatro caminos le llaman,

andad con mucho cuidado,

no piséis la sangre ciega

que allí inocentes derramaron.


Dejadme besar la sangre,

la que está sobre la piedra,

la sangre de mis entrañas,

la que se vertió en la guerra.

¡No la piséis! ¡No pisarla!

Infelices que cayeron

con sus cuerpos doloridos

de haber sufrido torturas,

de tanto mal acaecido.

En la sierra están llorando

los pastorcillos del monte,

porque habían oído tiros

de los que matan a hombres.

El silbido de una bala heló tu sangre

en el monte de una sierra arisca

en donde la noche no tiene sitio, ¡solo muerte!.

Allí quedó señalada la huella de tu vida.24


24 CUEVAS BERMÚDEZ, F., “Curro Cuevas”. Poema inédito.


PUERTO DE LAS CRUCES, del ciudadano de Morón, José Castro Guarino


Tierra fértil que acogiste

osamentas de hombres

firmes y por derecho.

¡Qué suerte tuviste de

cobijarlos en tu lecho!.

¡Con cal viva los enterraron

los enemigos del pueblo!.25


25 CASTRO GUARINO, J. Poema inédito. Este poema y el anterior, de Curro Cuevas, cedidos por Antonio Cuevas Rodríguez, a quien agradezco su colaboración.

También aparece ese sentir popular en el ámbito del folclore, como es el caso de estas sevillanas del grupo Gente del Pueblo, cuya letra pertenece a José María Carrillo Ramírez, uno de sus componentes.
 
Foto Antonio Ramos


DE DONDE NACE LA CAL




Nace el blanco de mi pueblo,

de las entrañas de la tierra

con el sudor de los hombres

que escarbaron en la sierra.

Que escarbaron en la sierra

sacándole de su vientre

el blanco de sus canteras,

que con los verde olivos

formaron nuestra bandera.

Los caleros de la sierra

cuando a la piedra en los hornos

el fuego le arranca quejas,

en las noches del invierno

recuerdan historias viejas.




Caleros de Guadaíra

no saques piedra del Puerto,

que esas piedras se regaron

con sangre de nuestros muertos.

Con sangre de nuestros muertos

no remuevas esa parte

porque puede que ocurriera

que al recalentar la piedra,

morena la cal saliera.

Por favor yo te lo pido


que en el Puerto de las Cruces

no vayas a abrir cantera

deja que sigan naciendo

flores cada primavera.




Hasta duele la mirada

con el sol del mediodía

pero más duele el recuerdo

que dejaron las herías.

Que dejaron las herías

¿Cuántas veces aquellas piedras

con la sangre enrojecieron,

cuántos cuerpos destrozaos


sobre las palmas cayeron?

En el calor del verano

cuando en la era esté el trigo

y antes que la noche muera,

en el Puerto de las Cruces

pondremos nuestra bandera.




Aquellas noches oscuras

no se borran de la mente,

rabió de mieo el cobarde

para matar al valiente.

Para matar al valiente,

fueron llegando a sus casas

cuando la noche caía

y sacaban de la cama

al que tranquilo dormía.

Cuando la tarde se ponga

con un velo de tristeza

andaremos los caminos,

recordando a nuestro muertos

y odiando a sus asesinos.26

26 GENTE DEL PUEBLO. Sevillanas De donde nace la cal. Letra José Mª Carrillo; música Lorenzo Gómez Holgado. Disco LP “Tierra y Libertad” (Movieplay, serie Gong. 1979).

Cerrando el duelo 

Detenidos, torturados, asesinados y desaparecidos. Fueron muchos los hombres y las mujeres que padecieron esa humillación aquellos nefastos años del odio y la venganza. Ya en el Puerto de las Cruces, ya en cualquier otro lugar. Han pasado años, pero no los suficientes para que sus familiares los hayan olvidado. La sociedad tiene el deber y el derecho de conocer la verdad; los jueces, la obligación de hacer justicia, y los gobiernos, la de reparar el daño infligido. 

Las personas, cuando padecemos el dolor de la desaparición de un ser querido, tenemos la necesidad de cerrar el duelo; eso nadie nos lo puede negar. Esa exigencia es la que llevó a José Ayala Villalón, mi amigo Pepe Ayala, a dirigirse al juez Baltasar Garzón, al presidente de la Junta de Andalucía y al alcalde de Morón de la Frontera solicitando ayuda: quería saber dónde estaba enterrada su madre, María Villalón Dorado, asesinada en agosto de 1936 en el Puerto de las Cruces, porque quería llevarle unas flores. “Sé que me quedan pocos años de vida y necesito hacerlo antes de morir”, me dijo cuando lo conocí. Nadie le respondió a sus cartas, porque nadie puede saber hoy dónde fueron arrojados los cuerpos de los desaparecidos. Ya se preocuparon sus asesinos de ocultar las pruebas del crimen. Yo tampoco lo sé, pero vi que Pepe Ayala tenía esa urgencia que resolver y le ofrecí la posibilidad de llevar las flores al lugar donde su madre y sus abuelos cayeron fusilados.

José Ayala dejando unas flores a su madre

José Ayala murió en 2013, pero al menos había podido cumplir su deseo. Le acompañé al Puerto de las Cruces, donde mataron a su madre, y sobre una tierra muda, pero cargada de historia, entre lágrimas de emoción, con una mano en el bastón y en la otra cinco claveles, que dejó bajo un gran algarrobo. El mismo que citan los más viejos como el lugar donde se toparon con la muerte tantas personas en el verano de 1936.   


Morón de la Frontera, 26 de marzo de 2016

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