Desde los Reales Alcázares, y tras haber visitado la Exposición “Sorolla en el Alcázar” en compañía de nuestros amigos Manuel, Jesús, Francisco Javier y Antonio, nos dirigimos al barrio del Arenal para recuperar energías y deleitarnos con productos de la tierra y del mar, todo ello, maridado con un buen vino "Tinta de Toro", perfecto para acompañar el buen yantar de mis compañeros y del que escribe estas humildes letrillas.
Estimulado nuestro apetito, tocaba orientar ahora nuestro sextante didáctico hacia el barrio de la Alfalfa, en busca de la Casa de Pilatos, donde se encuentra la primera estación de penitencia de la Semana Santa sevillana.
El germen de la Semana Santa fue gestado en 1521 por obra y gracia del I Marqués de Tarifa, don Fadrique Enríquez de Ribera, quien, tras su regreso de los Santos Lugares [fue en 1519 a Jerusalén con doce criados como si fueran los doce apóstoles], organizó un magno Vía Crucis desde su palacio sevillano, denominado a partir de entonces la "Casa de Pilatos", hasta una cruz que fuera construida en el Humilladero de la Cruz del Campo en 1380 por una Cofradía de Negros «Los Negritos».
La distancia desde la Casa de Pilatos, fue la misma que la tradición señala entre el Pretorio y el Calvario: 1321 pasos, equivalentes a 997,13 metros. La primera estación se situó en su palacio conocido popularmente como la “Casa de Pilatos”, dado que fue en el pretorio romano de Jerusalén donde comenzó el camino de Jesús hacia el Gólgota finalizando en la Cruz del Campo, donde existía una ermita dedicada a la Virgen de la Soledad, que estaba a cargo de una Hermandad de Negros de Sevilla, muy numerosos en este siglo.
A Diego de Merlo se le debe la construcción del Humilladero en 1482 y la cruz del actual templete a Juan Bautista Vázquez «el Viejo» en 1571. Este Vía Crucis supuso un hito en la historia de las hermandades de Sevilla al establecer, por vez primera, un espacio marcado para el desarrollo de la penitencia pública.
Y sabemos también, que la Hermandad de los Negros tuvo, al menos, a su cargo una de las cruces que marcaban las doce estaciones que desde entonces componía el Vía Crucis que culminaba en aquel (hasta mediados del Setecientos no se añadieron las dos últimas estaciones actuales a dicho devoto ejercicio).
En los primeros tiempos la única imagen que se sacaba de procesión era la cruz, también conocida como la Vera Cruz, de ahí que las cofradías más antiguas en todas las ciudades sean casi siempre las de la Vera Cruz.
El Concilio de Trento, que se celebró entre 1545 y 1563, recomendaba la estación pública, exponiendo la necesidad y ventajas que se derivan del culto a las imágenes, verdadera efigie de Jesús y de su madre y piensa que estas imágenes deben salir a la calle para que el que quien por su voluntad no entrase en la iglesia, al encontrarse con ellas en la calle piense en el momento de la Pasión de Nuestro Señor que esta imagen representa.
El Sínodo de 1.604 se convertirá en una fecha clave en la Semana Santa hispalense, en la cual el cardenal y anterior inquisidor de Sevilla Fernando Niño de Guevara (1541-1609), en un alarde de soberbia, obligó a las cofradías a hacer estación de penitencia en la Santa Catedral y pasar por el Palacio Arzobispal, lo que se considera en la actualidad como la “Carrera Oficial a la Santa Iglesia Catedral”.
Fernando Niño de Guevara fue Inquisidor General y Cardenal de Sevilla mandando a ejecutar durante su cargo a cientos de personas siendo cesado por orden del Rey en 1.602, debido a múltiples quejas. En 1601 había sido nombrado Cardenal de Sevilla, cargo que ejerció hasta su muerte.
No hay que olvidar que estos siglos en España estaban caracterizados por una defensa a ultranza del catolicismo como pilar fundamental de la unidad nacional, con una fuerte presencia de la Inquisición para erradicar la herejía.
Nuestra retina capta en su fachada un azulejo que nos recuerda el lugar donde se estableció la Primera Estación de Penitencia del Vía Crucis en Sevilla.
Al entrar en la Casa de Pilatos lo primero que nos sorprende es su bello Patio Central que se abre a las distintas dependencias que tienen nombres relacionados con escena de la Pasión: el salón del Pretorio, del Descanso, de los Jueces, la Capilla de la Flagelación o el Gabinete de Pilatos, que aluden al viaje del I Marqués de Tarifa, don Fadrique Enríquez de Ribera, que por no faltar se llevó a los Santos Lugares a doce criados en representación de los doce apóstoles.
Construida entre los siglos XV y XVI, la Casa de Pilatos es el mayor palacio privado de Sevilla, donde se fusionan elementos de estilo mudéjar y renacentista, dando como resultado uno de los complejos arquitectónicos más bellos de España. Su origen se remonta a 1483. Don Pedro Enríquez, adelantado mayor de Andalucía y su esposa Catalina de Ribera, adquirieron a finales del siglo XV varios solares confiscados por la Inquisición en el centro de Sevilla, con el fin de edificar un palacio digno de la unión de dos grandes estirpes.
La Casa de Pilatos fue construida entre 1483 y 1571 en sucesivas ampliaciones, siendo una obra maestra del arte mudéjar y renacentista. Más de 10.000 metros cuadrados contemplan al mayor palacio privado de Sevilla y el segundo de la capital hispalense tras el Alcázar de Sevilla [antigua Dar al Imara].
Sus elementos mudéjares y renacentistas otorgan un gran valor al edificio, destacando una de las mayores colecciones de azulejos del mundo. Las caballerizas fueron realizadas en 1570. Se trata de una sala con diez bóvedas de arista sostenida por columnas pareadas.
Azulejos
Los azulejos de las paredes del palacio fueron realizados entre 1536 y 1539 por Diego y Juan Pulido (padre e hijo) en Triana. Los azulejos del palacio tienen más de 150 diseños diferentes, que pueden clasificarse en mudéjares (con lacerías geométricas de inspiración musulmana), isabelinos (imitan la decoración vegetal de los tapices) y renacentistas (emulan las formas vegetales de los tapices, grutescos y artesonados de madera). También se representaron en azulejos los escudos de los Enríquez y los Ribera, con unas medidas de 26x26 centímetros.
El patio original, de los tiempos de Pedro Enríquez y Catalina de Ribera, era ya mudéjar pero tenía forma de U y estaba abierto hacia el actual Salón del Pretorio. Fadrique Enríquez, a partir de 1526, edificó la galería frente al Salón del Pretorio. Excluyendo sus galerías, tiene 324 metros cuadrados.
El patio quedó configurado con dos plantas con galerías en la planta baja y la planta alta, con arcos sostenidos en cada planta por 24 columnas de mármol de Génova con capiteles de moñas o lazos. En la planta baja los capiteles tienen una imposta con decoración mudéjar y escudos heráldicos. Los arcos están decorados con yeserías que mezclan motivos mudéjares y platerescos.
La fuente central, de 4,03 metros, es de mármol y fue realizada en Génova en 1529. Originalmente estaba rematada por un sátiro, pero actualmente lo está por una escultura con dos caras de Jano, el dios romano que simboliza el cambio, al mirar al pasado y al futuro [dos caras opuestas]. Jano, preside el mes de enero (en latín, Ianuarius).
Estatua romana, del siglo II, de Palas Atenea en el patio principal
De ahí proviene cereal y "cerevisiae" en referencia a ella
En los ángulos del patio hay cuatro estatuas del siglo II procedentes de la colección conformada en el siglo XVI por el I duque de Alcalá que representan a: Faustina Minor, esposa de Marco Aurelio, con elementos propios de la diosa Ceres o Fortuna; Pallas Pacifera, que es la única copia romana de la Atenea labrada por Fidias para la Acrópolis que conserva la cabeza; mujer con pandereta modificada en el Renacimiento que tuvo grabado Copa Syrisca en su base; y Pallas Belligera, que es copia de otra del siglo v a. C. con añadidos del siglo XVI.
Antínoo, el joven amante del emperador Adriano, murió ahogado en el río Nilo en Egipto el 30 de octubre del año 130 d.C., un suceso que sumió a Adriano en profunda tristeza, lo que le llevó a deificarlo y fundar la ciudad de Antinópolis en su honor
Sobre el zócalo de azulejos se reparten 24 hornacinas circulares que alojan bustos de emperadores romanos y otros personajes destacados (Mario, Marcvs Antonivs, Maximinus, Maximus, Vespasianvs, Marcvs Avrelivs, Adrianvs, Philippvs, Romvlvs, Agripa, Valerio, Trajanvs, Tiberio, Vitelio, Luciio Vero, Antoninvs Pivs, Marco Tulio Cicerón, Carlos V, Tvrita, Aníbal, Escipión Africanvs, Annibal, Caligvlae, Titvs y Quirino, procedentes de Italia.
Planta baja
El Salón del Pretorio, destaca el artesonado y los azulejos.
El Salón del Pretorio, destaca el artesonado y los azulejos.
Cuenta con una puerta de madera mudéjar de dos hojas de tiempos del I marqués de Tarifa que tiene figuras geométricas, restos de escudos de los Enríquez y los Ribera, así como inscripciones en latín del Credo y el Padre Nuestro. El artesonado del salón es de 1536. En este artesonado hay ocho escudos heráldicos, siendo la fila izquierda cuatro escudos de la rama materna (Ribera, Mendoza, Portocarrero y Figueroa) y la derecha la paterna (Enrique, Quiñones, Mendoza y Toledo).
Por el lado norte del patio principal o por la Sala Rosa se puede acceder a la Antecapilla o Salón de Descanso de los Jueces, cuyo nombre hace referencia a los 71 jueces del sanedrín que juzgaron a Jesús. La estancia tiene 18 metros de largo y 6 de ancho. El artesonado y las yeserías son de los tiempos de Pedro Enríquez y Catalina de Ribera, aunque el suelo de mármol es del siglo XVI .
La Capilla de la Flagelación es de estilo gótico, tiene arcos ojivales y bóvedas de crucería. Las claves de bóveda tienen los escudos de los Enríquez y los Sotomayor. Las nervaturas de las dos bóvedas de esta capilla descansan sobre ménsulas policromadas de ángeles. Hay una ventana ojival en el muro izquierdo de la capilla, que indica que antes de hacerse construcciones posteriores este lugar daba al exterior. Hay una columna en el centro y una estatua de mármol blanco de Jesús con una oveja en los hombros. Las puertas de la capilla son del siglo xv y conservan escudos heráldicos de Enríquez y Sotomayor.
Por un lado del Salón de Descanso de los Jueces se accede al Gabinete de Pilatos. Tiene un artesonado de entre finales del siglo XV y principios del XVI con piñas de mocárabes que terminan en diez puntas, así como figuras de estrellas queriendo representar el techo la bóveda celeste. También hay un arrocabe con los escudos de Enríquez y Sotomayor. En la parte superior de la pared hay yeserías. Los azulejos de las paredes alcanzan una gran altura. En el centro del suelo hay una fuente de bronce en una estructura octogonal rodeada de azulejos. Por el Gabinete de Pilatos se accede al Jardín Grande y a dos salas de menor tamaño.
La mujer barbuda, de José Rivera (El Españoleto). Año 1631
En una de estas salas (la situada a la izquierda), denominada Sala de la Barbuda, hay una réplica del cuadro de "La mujer barbuda", propiedad de la Casa de Medinaceli, cuyo original se encuentra en depósito en el Museo del Prado de Madrid, y fue pintado por José de Ribera en 1631.
La cúpula de madera de la escalera fue realizada por Cristóbal Sánchez y dorada por Antón Pérez en 1538. Se encuentra enmarcada por una estrella de doce puntas. En la base de la cúpula están los escudos heráldicos de las familias Enríquez, Quiñones, Ribera y Mendoza flanqueados por figuras de hombres salvajes. La cúpula es similar a la del Salón de Embajadores del Alcázar de Sevilla, construida en 1427. Desde marzo de 2025, la cúpula se encuentra en proceso de restauración y recuperación de policromía y dorados.
En el muro sur de la escalera hay una copia del siglo XVIII de la Virgen de la Servilleta de Murillo. El Jardín Chico se encuentra en la zona oriental del palacio y se configuró en el primer cuarto del siglo XX.
Las trazas de este jardín se ajustan a un diseño geométrico de muros y parterres en los que se intercalan elementos clásicos, como columnas y estatuas. Se estructura en tres ámbitos de estilo y composición diferentes. El primero, rectangular, se dispone frente al corredor de Zaquizamí. Entre este ámbito y el siguiente discurre una alberca en uno de cuyos extremos se ubica una estatua de bronce. El segundo ámbito está formado por dos terrazas rectangulares dispuestas a distinta altura; la terraza superior se estructura en 4 parterres, ubicándose en el centro una estatua sobre columna. El tercer recinto se conforma con una sucesión de arriates que siguen un trazado geométrico cerrado, definiendo una glorieta central. Desde el extremo noroeste de este recinto se accede a una escalera que sube a las terrazas escalonadas que conforman la cubierta de las construcciones comprendidas entre la calle Imperial y las crujías perimetrales del patio principal.
Jardín Grande
En el extremo opuesto del edificio se desarrolla el denominado Jardín Grande o de las Logias, un recinto de forma rectangular que se ordena siguiendo un trazado geométrico unitario. Sus ejes principales se rematan con sendas logias en los lados norte, oeste y sur, donde se exponen una variada muestra de esculturas clásicas. Su realización original se debe al arquitecto italiano Benvenuto Tortello. El eje del jardín queda marcado por una fuente de mármol sobre pila octogonal, cubierta por una estructura metálica. El resto se completa con una trama reticular de parterres rectangulares.
Al jardín se accede desde una galería en L, de dos plantas, de arcos de medio punto sobre columnas de mármol. Enfrentada a esta galería se abre la logia oeste, también denominada Cenador. Es un cuerpo de una planta que se abre al jardín con una arcada de tres vanos -de arcos de medio punto que apoyan sobre columnas de mármol elevadas sobre un plinto prismático-. En los paramentos se abren dos órdenes de hornacinas que albergan una serie de bustos y estatuas. Desde este ámbito se accede a un pequeño recinto previo al denominado Patio de las Tortugas. Desde este espacio parte una escalera que sube a una galería que se va plegando a la medianera, formando como un balcón al jardín.
El segundo eje del jardín se remata en ambos extremos por sendas logias, de dos plantas. La logia norte, de dos crujías en las que se distribuyen seis estancias, presenta una fachada al jardín en la que se abre un cuerpo central de arcadas sobre columnas de mármol, en dos plantas; el conjunto se remata superiormente con un pretil. En planta baja, el centro de la logia lo ocupa una fuente circular de cerámica vidriada, enrasada con el pavimento. En los paramentos se reproduce, como en la logia oeste el ritmo de las arcadas, abriéndose huecos y hornacinas de dimensiones y contenido similares.
En el Jardín Grande hay una gruta artificial con la estatua de mármol de una Venus dormida, similar a la que puede verse en el Salón Dorado.
Terminada nuestra visita a la Casa de Pilatos nos encontramos con el monumento a Zurbarán con su paleta de pintura y el pincel en las manos y la espada al cinto, como testigo de nuestra presencia por aquellos lares, realizando nuestra ruta de vuelta a la Plaza del Salvador por la Alfalfa, donde naciera una figura emblemática del flamenco como Silverio Franconetti, uno de los grandes olvidados del flamenco en Sevilla, hasta llegar a la Giralda, donde nos encontramos al escritor y crítico flamenco Manuel Bohórquez, con quien cabíamos impresiones sobre la figura fundamental en el flamenco de Silverio, que carece en la capital hispalense de un busto o calle que honre su memoria.
Desde la Casa de Pilatos, para el blog de mis culpas…