domingo, 24 de octubre de 2010

Recuperar nuestro castillo



 Por la recuperación de nuestro castillo


¡La auténtica verdad es que el castillo de Morón se nos ha caído al suelo ante la pasividad de todos. Ahora que tenemos en una crisis importante,  las administraciones tienen la gran oportunidad de paliarla dentro de lo posible invirtiendo en mano de obra ya que reforzar sus almenas, fortificar su perímetro, adecentar sus accesos y convertir la torre del homenaje en un museo arqueológico traerían  cientos de peonadas en mano de obra que paliarían las necesidades de muchos hogares.



El entorno del Castillo de Morón, entre la indiferencia y la resignación

El Castillo de Morón de la Frontera es uno de los monumentos arquitectónicos más importante y abandonado que conserva todavía nuestra ciudad. A pesar de sus ruinas es una auténtica fortaleza, cuya realidad es la piedra hecha historia.Fue un importante Alkevirato en tiempos de Abd-Al-Rahman ben Muawiya al-Dajil (El Inmigrado 756-788), donde algún que otro emir del Califato de Córdoba en su primera época fue aportado por dicho Alkevirato. Sus tropas ayudaron Abd-Al-Rahman I a su entrada por Almunécar, según el libro de Ramón Auñón “ Los Alkevires de Morón “. Posteriormente llegó a ser Reino de Taifa con el desmembramiento del Califato de Córdoba (Banu-Nuh 1041-1066), coincidiendo con una de las épocas brillantes de la historia de Morón, reconquistado por Fernando III el Santo en el año 1271. Y una larga historia desde el siglo XIII con la orden de Alcántara (al-qanṭarah, que significa el puente), hasta los Condes de Ureña (Duques de Osuna) que fijaron en el castillo su residencia. Posiblemente llegó a ser un magnífico palacio, a juzgar por las crónicas de la época, con aljibes capaces de recoger agua potable para sostener 2.000 hombres y cincuenta caballos durante todo un año, para terminar varias torres dinamitadas por las tropas francesas en tiempos de Napoleón Bonaparte, pero lo peor de todo es con la indiferencia que se ha tratado y posiblemente seguiremos “ dinamitando “ nuestro patrimonio.

El pueblo de Morón de la Frontera debería de tener su castillo como un punto de referencia de lo que ha sido su historia. Morón ha crecido junto a la sombra y amparo de su antigua fortaleza. En cambio sí nos sirve en toda su versión caduca y ruinosa. Sus torres que en su día fueron vigías de sus defensores y a la vez orgullo de sus pobladores y visitantes de ese histórico castillo además de ser la esencia de nuestro querido Morón, pero al paso que camina la triste historia de nuestro patrimonio Morón  es posible que se quede sin nuestro castillo como historia y vigía de nuestro pueblo.


Torres del Castillo, ¡cientos de años os contemplan!.

Y no hablemos de la Catedral de la Sierra Sur "San Miguel", término que le escuché por primera vez a Don Juan Fernández, catedrático de historia del Instituto Fray Bartolomé de las Casas. La auténtica verdad es que se nos cae al suelo ante la pasividad de todos. Porque cuando una piedra se cae, cuesta un trabajo inmenso volverla a poner, si es que se pone.Todos los moroneros no nos queda más remedio que sufrir las torres descabezadas por el paso de los años y andaremos por el mundo diciendo en voz alta ¿Por qué dejamos perder nuestra alcazaba, nuestro castillo?. Morón de la Frontera nació como villa en ese mismo lugar, con su torre albarrana observando durante siglos el arrabal de Santa María y una feria de ganado que le otorgo el rey Alfonso X el Sabio en 1.253. En las décadas de los años treinta y cuarenta de nuestro siglo XX, el castillo de Morón a pesar de sus ruinas que ya padecía, era un castillo abandonado pero con más valor que hoy día. El castillo de Morón tenía por aquéllas fechas sus propios habitantes naturales, que hoy día no los tiene, ellos nacían y morían en su hábitat y a la vez defendían sus ruinas a capa y espada porque defendían su propia casa. Los quejíos lastimeros y quejumbrosos de nuestro castillo se dejan sentir desde dentro y fuera de su perímetro.

Es en definitiva, aunque nos pese es un enfermo terminal al que estamos condenando irremediablemente. Nuestro sonámbulo castillo “ florece “ junto a sus ruinas en lo alto de un monte elevado con sus cimientos de piedra , siendo visto a muchas leguas de distancia a la redonda. Junto a su torre del homenaje se deja ve por el paso de los años su aspecto molar, desnudo, sus muecas bajeras en formas desproporcionadas como a la quijada que le faltaran muelas por el daño producido por sus extracciones diarias, También junto a la visión de nuestro castillo se deja ver nuestra sierra de Morón, llamada de Montegil, con sus mutilaciones lastimeras que dan pena de ver las muecas de sus heridas que a diario viene padeciendo.Porqué de tanta profanación y tanto olvido a la vez, sabiendo que nosotros nos lo hemos encontrado donde mismo están pero en mejores estado de conservación, no siendo capaces entre todos el dejarlo para que otras generaciones puedan disfrutarlo y servirse de ellas. No podemos evitar el señalar alguno de estos hechos vandálicos, proyectado a diario ante nuestros ojos y a la vista del público.Todavía no sabemos distinguir el trigo de la cizaña, es decir la cultura del abandono.

Al final de las ingratas circunstancias se nos queda el olvido de nuestro patrimonio grabado en la retina del alma.Nuestro patrimonio debe ser reconstruido. Morón ha sido tierra importante de fronteras pero debemos volver a ser el gran centro comarcal que llegamos a ser en tiempos pretéritos de nuestra historia. Se lamentan las córneas de nuestros ojos sin llegar a comprender tanta profanación y tanto olvido a la vez, sabiendo que nosotros hemos heredado este patrimonio y tenemos la obligación ética y moral de traspasar este legado a otras generaciones venideras para su uso y disfrute tanto histórico, docente como esparcimiento de los ciudadanos.

Si a toda esta sinrazón cultural, como es el abandono de nuestro castillo y de la catedral de la Sierra Sur "Iglesia de San Miguel", le sumamos que tenemos un río de los más contaminados de Europa, como es nuestro río Guadaíra donde antaño nos bañamos todos los ciudadanos que hoy tenemos más de cuarenta años (hoy eso sería un milagro) y una sierra de Morón virgen todavía en su zona de solana pero con una enfermedad terminal en su zona de umbría, consecuencia de la extracción de piedra que está deteriorando gravemente nuestro frágil ecosistema que nos produce una contaminación visual y una amarga tristeza cuando la observamos ya que la tenemos grabada en la retina del recuerdo tal y como fue en tiempos no muy lejanos.Así que visto lo visto, tenemos un cuadro, que seguro no lo habrá ni en el Museo del Prado.




Vienen muy bien unos modestos versos pero a la vez muy profundos que reflejan la dejadez a la que se ha sometido a nuestro patrimonio cultural y nuestro frágil ecosistema en Morón de la Frontera (Sevilla) durante muchos lustros. Ojalá las generaciones venideras tomen conciencia y cambien el giro de las circunstancias.

Culturas arraigadas en lo profundo,

pensar que mi pueblo está tan caído,

patrimonio en el mayor de los olvidos.

¡Hasta cuando Morón tu desencanto!.

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