“Me ha gustado más una guitarra y un cante que jugar a las bolas”
FLAMENCO EN MORÓN DE LA FRONTERA - PUEBLOS CON FLAMENCURA
Juan Luis Cabrera Laranla
Prólogo
Recuerdo haber escuchado no pocas veces aquellos versos del poema del Gaucho Martín Fierro, del poeta José Hernández, de Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, Violeta Parra, Carlos Gardel o Víctor Jara entre otros, que se han fusionado perfectamente con el cante flamenco, sobre todo en la garganta desgarrada de Juan Luis Cabrera Laranla, acompañado a la bajañí, de Dieguito de Morón. Todo lo que escuchaba Juan Luis de aquellos inolvidables cantautores lo introducía en el cante flamenco por bulerías.
¡Se puede reír, llorar y amar por bulerías!
“Silencio en la noche. Ya todo está en calma
y el músculo duerme, la ambición descansa.
En una cuna una madre canta,
porque en esa cuna, está su esperanza.
Silencio en la noche. Ya todo está en calma.
Eran cinco hermanos que al taller marchaban,
eran cinco hermanos y una madre santa.
Y la pobre vieja, de cara muy blanca,
se quedó muy sola con cinco medallas
que por cinco héroes, lo quería la patria.
Silencio en la noche. Ya todo está en calma.”
“Yo no soy zorzal ni existe plumaje más ordinario,
Yo no soy zorzal ni existe plumaje más ordinario,
yo soy pájaro corsario que no conoce el alpiste.
Yo en mi vuelo no me arrastro que arrastrarse es la ruina;
yo soy pájaro de encina, de monte y de cordillera,
yo no escucho la zoncera del que canta a lo gallina.”
“Quiero creer que volverá y el poncho de fina trama
y también podrá mirar el retrato de mi mama,
mientras lo voy adornando con cositas de retama”.
“Nadie salió a despedirme, cuando me fui de la estancia,
solamente el ovejero, y un perro
Cosas que pasan.”
“Estoy
vacío, no siento nada...
no tengo ganas de hablar y estoy cantando.
Me da pereza y abrir mi boca
para decir lo mismo que dijeron tantos.
Y ahora me pesa, me pesa tanto...
Me pesa tanto, tanto y tanto,
que yo me voy muriendo con estos quebrantos,
con estos qubrantos.”
“Porque robé pa los míos
y a la justicia ordinaria
me llevaron una vez.
Porque robé pa los míos
y a la justicia ordinaria
me llevaron una vez.
¡Qué razón tenía el juez!
¡Qué razón tenía el juez!
Que ordinaria es la justicia,
yo la conocí después.”
“Me llevaron a empujones
y a la casa del verdugo
y a la justicia ordinaria.
Me llevaron a empujones
y a la casa del verdugo
y a la justicia ordinaria,
que por un bautismo nuevo
que por un bautismo nuevo
le llaman penitenciaria.”
“Que por qué tiene ese nombre
nadie me lo dijo a mí.
Que por qué tiene ese nombre
nadie me lo dijo a mí.
Le dirán penitenciaria
que es penitencia diaria
que es penitencia diaria
que se sufre estando allí.”
“Y el hombre de más agallas,
y aunque más duro que el hierro,
metido en aquel infierno
gime, llora y calla,
metido en aquel infierno
gime, llora y calla.”
“Te recuerdo Amanda,
la calle mojada
corriendo a la fábrica
donde trabajaba Manuel.
Su sonrisa ancha,
la lluvia en el pelo
no importaba nada
ibas a encontrarte con él…
Bulerías
Recuerdo también otro cante por bulerías cantado por Juan Luis en el Museo de la Cal de Morón, dentro del programa “Donde nace la Cal. Pueblos con Flamenco” [1986], donde Juan Luis Cabrera Laranla acompañado de la guitarra de Domi Serralbo cantaba prodigiosamente aquellos poemas de Atahualpa Yupanqui. Siempre que tengo oportunidad vuelvo a escucharlo.
"Y aquí me pongo a cantar y al compás de una vigüela,
y aquí me pongo a cantar y al compás de una vigüela,
que al hombre que lo desvela una pena extraordinaria
como el ave solitaria, con el cante se consuela.”
“Yo no soy zorzal ni existe plumaje más ordinario,
Yo no soy zorzal ni existe plumaje más ordinario,
yo soy pájaro corsario que no conoce el alpiste”.
Yo en mi vuelo no me arrastro que arrastrarse es la ruina;
yo soy pájaro de encina, de monte y de cordillera,
yo no escucho la zoncera del que canta a lo gallina.”
“Mirando así, no siento nada,
no tengo ganas ni de hablar
yo estoy cantando,
me da pereza, y abrir mi boca
para decir lo mismo que dijeron tantos
y ahora me pesa, me pesa tanto,
me pesa tanto, tanto, tanto y tanto
que yo me voy muriendo con mis quebrantos,
con mis quebrantos.”
“Por eso hoy canto solo por cantar,
sin ningún motivo de preocupación.
Que los problemas son de cada cual
y cada cual ya tiene su canción.
Por eso canto solo por cantar
sin ningún motivo de preocupación.
Me da lo mismo el rio que la mar.
el Norte, el Sur, el frío o el calor.”
Aquellas bulerías han sido motivo suficiente para asistir el domingo 4 de octubre de 2026 a la presentación del libro Juan Luis Laranla “Alma de pampa y olivo”, de nuestro paisano Juan Toro Barea, con prólogo de Antonio Escobar y Eduardo J. Pastor, de la Editorial La Baja Andalucía, en la Tertulia Cultural Flamenca de Morón que se prodiga en realizar grandes eventos culturales en nuestro pueblo.
Juan Luis Cabrera Laranla ha sido además una piedra angular en la recuperación del Carnaval de Morón con "Los Revivíos", en febrero de 1979 [bajo la atenta mirada de los cuerpos y fuerzas de seguridad de tiempos pretéritos], además de ser letrista y medalla de la Ciudad de Morón [2026] como cantaor flamenco.
Serán solamente trece valientes los que formaron aquel resurgir del Carnaval de Morón [los trece de la fama diría Pizarro en la isla del Gallo]. Y precisamente, en la Ciudad del Gallo, dentro de otro contexto, serán trece hombres los que formaron "Los Revivíos", que se atrevieron a salir a la calle y desafiar aquellas circunstancias.
El padre de Laranla, Antonio Cabrera Bell fue abanderado de las comparsas en el Carnaval de Morón, lo que le traerá serias consecuencias durante el franquismo. En aquel tiempo, cualquier persona que llevara presuntamente el sambenito de ser desafecto al régimen franquista [fuera o no cierto] lo tenía muy crudo para encontrar trabajo.
Entrañable fotografía de la comparsa de su padre en la Cilla de los Canónigos o Cruz Dorada, construida en 1744. Se utilizaba como granero de la Iglesia donde se almacenaba el grano, aceite, vino y vinagre procedentes de los diezmos [el 10% de las cosechas].
Juan Luis Laranla tomó el testigo de su padre con "Los Revivíos" en 1979, llevando el Carnaval de su pueblo, junto con otros carnavaleros, a las más elevadas cotas.
Quiero que escuchen cuando canto estas letrillas,
a mis paisanos se las voy a dedicar,
por ser mi pueblo lo mejor del mundo entero
y poco a poco me lo quieren destrozar.
Cuántas cosas tan bonitas se perdieron,
y todas ellas sin saber por que razón,
ya se ha perdido el Paseo de Guaíra
los Carnavales que había en Morón...
Cuando venían de actuar en la Piscina Municipal, a la altura del Bar Alemán, la comparsa fue recibida con el máximo cariño por Indalecio Alemán, que les puso gloria bendita. Allí comenzaron a darse cuenta de que el Carnaval comenzaba echar nuevos brotes verdes.
Aquellos trece de la fama fueron:
(De izquierda a derecha)
Arriba: Antonio Martín "Caracabra", José María Asencio "Perrequeque" [compadre del Laranla], Manuel Laranla, y Antonio Martín "Charli".
Centro: J.L. Mármol (librero), Juan Löpez "Cebolleta", Pedro Escobar y Antonio Pérez "Perete".
Abajo: José María Carrillo, Pepito Partida, Juan Luis "Laranla", Juan Sucilla, Juan Antonio Luque y Antonio Escobar.
La canción de Nydia Caro les viene como anillo al dedo:
“Por eso hoy canto solo por cantar,
sin ningún motivo de preocupación.
Que los problemas son de cada cual
y cada cual ya tiene su canción.
Todas las agrupaciones carnavalescas en las que participó Juan Luis Cabrera Laranla llevaban su punto flamenco. Morón es diferente tanto en su Carnaval como en el Flamenco, ambos con letras mayúsculas.
Un numeroso grupo de aficionados al flamenco se dio cita la mañana del 4 de octubre en la Tertulia Cultural Flamenca El Gallo para escuchar no solo al autor del libro, sino que tras un descanso, tocaba disfrutar sobre las 14,00 horas, de un recital flamenco a cargo del cantaor flamenco David "El Galli", acompañado a la bajañí de Paco de Amparo.
Ha sido una mañana de reconocimiento a una labor muy importante dentro del mundo cultural de Morón. Éste libro asícomo el de Dieguito de Morón debe permanecer siempre en la memoria colectiva de nuestro pueblo.
Comenzó la presentación con Antonio Escobar, quien ha realizado el prólogo del libro, hablando de Juan Luis Cabrera Laranla, no solo como un cantaor flamenco sino también como un importante referente en el Carnaval de Morón después del franquismo, Juan Luis lleva la música en su interior. Recordó que allá por el año 1975, a la edad de doce años cantaba con sus amigos Pepe Taranto y Dieguito de Morón, que lo dejará marcado para siempre. Juan Luis se aficionó pronto al flamenco y posteriormente al carnaval.
Paco Taranto ya no se encuentra entre nosotros y Dieguito de Morón, compadre de Laranla falleció hace un año.
El autor del libro comentaba que Jacobo Vega le hizo una propuesta de realizar un libro sobre Juan Luis Cabrera Laranla, y ahí está el resultado. Una historia conmovedora ya que Laranla tiene un talento multidisciplinar atesorando muchos recuerdos.
Recuerda una anécdota de Laranla con Dieguito de Morón en el cine Villaú, porqueproyectaban una película que les gustaba a ambos "El hombre enmascarado". Querían entrar, pero estaban más tiesos que una mojama. Entonces, cuando de alejaban ya del cine Dieguito se encontró una moneda de diez duros y pudieron entrar a ver la película y hasta beberse una cervecita. El cine valdría entonces tres o cuatro pesetas. Ambos habían tenido una infancia hostil.
Con Diego aprendió Laranla muchísimo, desde la soleá hasta la bulería. Lo compartían todo. Mi compadre Diego era único. Para Laranla, Diego ha sido el músico más auténtico que haya conocido. Diego tocaba de maravilla, pero cantaba para comérselo.
"Juan, yo tengo un amigo que no es gitano y que canta bulerías pa llorar".
Siendo adolescentes hubo un concurso de cante en Morón y nos apuntamos Diego y yo. Diego ganó el primer premio, se trajo un reloj de pulsera y 150 pesetas y Laranla ganó 25.
En 1987 con "Arrieritos semos" dirigida por Juan Luis Laranla, marcó un hito en una comparsa flamenca. Nos recuerda el autor del prólogo que el Curraca recogió una burra y el inolvidable talabartero Manolo Cantero se comprometió a hacerle su vestuario corespondiente para que pareciera una novia. El Momo, el de los borricos la peló, y la burra iba guapísima paratan magno evento.
Aquella burra la subimos al comedor de un segundo piso con 28 escalones, paseando a los sobrinos encima del bendito animal. No contaba más anécdotas para que los lectores compraran y leyeran el libro que estaba ante nosotros.
Aquel noble animal estaba con nosotros en la gloria. Dormía en el rancho del Curraca. Pero se lió con los borricos y salió preñá, siendo devuelta a su dueño.
Un libro que nace de la necesidad de hacer justicia y de una trayectoria local. Juan Luis ha tenido siempre una conciencia social y un perfil humano siempre con los más débiles, los de su clase, los jornaleros, los que no tienen nada, siempre muy auténtico.
Un trabajo de reconocimiento a una trayectoria que señala el camino a las generaciones venideras ya que el testimonio vital lo identifica con los valores de su pueblo. Juan Luis abre de par en par las puertas de su vida.
Comentaba Antonio Escobar que Juan Luis es sobre todo un cantaor flamenco, pero su parte flamenca la ha reflejado siempre en su parte carnavalesca. Juan Luis es un trovador que cuenta las historias de Morón, siendo un poeta del pueblo.
El 27 de diciembre en aquellas horas amargas del incendio de la fábrica de Espuny que obligó a evacuar de Morón a toda su población. Aquel acontecimiento fue recogido por el trovador del pueblo en tan solo cuatro versos:
Se abandonan los hogares
Morón se queda baldío,
candela en los olivares
la noche viene con frío.
Juan Luis Cabrera Laranla es un verdadero referente para las comparsas actuales. Poetas sudamericanos como José Hernández con su libro "El gaucho Martín Fierro" [publicado en 1872] le influyeron considerablemente. Aquel libro se lo regaló el inolvidable Ruben Lorda, al que han definido como una explosión de bondad; un libro que será para nuestro protagonista un antes y un después.
Las necesidades de los gauchos eran similares a la miseria de los jornaleros andaluces. Y Juan Luis se sentía totalmente identificado, y más aún, acompañado con la guitarra de Dieguito. Juan Luis adaptaba dichos poemas a su forma de cantar.
Con tan sólo cinco años Laranla se marchaba al Barrio de Santa María de Cádiz y desde niño comenzó a empaparse de todo su espíritu carnavalesco durante ocho años. Ya de vuelta en Morón, se encuentra en el Castillo con su amigo Dieguito, donde comenzó una relación de amistad que durará toda la vida.
Diego se fue a vivir con su familia a la calle Málaga, 64 y Laranla a la calle Jazmín, muy cerca de Diego, en lo que entonces se le decía "los suburbios", sinónimo de "castilleros" que se traducía en una forma de exclusión social.
El cante de Juan Luis Cabrera Laranla no solo es original, sino que tiene mucha fuerza en los temas sociales que al escucharlo cala hasta los huesos.
En Casa Pepe tuvo el privilegio de escuchar con su amigo Diego, sobrino de Diego del Gastor, a figuras tam emblemáticas del cante como Antonio Mairena, Juan Talega, o Fernanda de Utrera, entre otros.
Tras escuchar a Antonio Escobar, quien ha realizado el prólogo, así como al autor del libro Juan Toro Barea, tan sólo nos queda disfrutar del libro "Juan Luis Cabrera Laranla. Alma de pampa y olivo".
Tras la firma de ejemplares del libro "Juan Luis Cabrera Laranla. Alma de pampa y olivo", de nuestro paisano Juan Toro Barea continuó el acto cultural con el cante magistral de David "El Galli", acompañado a la bajañí de Paco de Amparo, quienes entre otros palos del flamenco, deleitaron al público asistente con una magistral alegría, soleá y una seguiriya que arrancaron los aplausos del público.
Desde la Tertulia Cultural Flamenca "El Gallo", en compañía del autor del libro Juan Toro Barea y del cantaor flamenco Juan Luis Cabrera Laranla, para el blog de mis culpas...
P.D. Se me viene a la memoria el poema "Preguntitas sobre Dios" de Atahualpa Yupanqui, conocido popularmente como "El Abuelo", y que Dieguito de Morón la adaptó entre sus falsetas fusionando ambos estilos:
Un día yo pregunté:
Abuelo, ¿dónde está Dios?
Mi abuelo se puso triste,
Y nada me respondió.
Mi abuelo murió en los campos,
Sin rezo ni confesión.
Y lo enterraron los indios,
Flauta de caña y tambor.
Al tiempo yo pregunté:
Padre, ¿qué sabes de Dios?
Mi padre se puso serio,
Y nada me respondió.
Mi padre murió en la mina,
Sin doctor ni protección.
Color de sangre minera
Tiene el oro del patrón.
Mi hermano vive en los montes
Y no conoce una flor.
Sudor, malaria y serpientes
Es la vida del leñador.
Y que naide le pregunte
Si sabe dénde está Dios:
Por su casa no ha pasado
Tan importante señor.
Yo canto por los caminos,
Y cuando estoy en prisión,
Oigo las voces del pueblo
Que canta mejor que yo.
Hay un asunto en la tierra
Más importante que Dios:
Y es que nadie jugue sangre
Pa' que otro viva mejor.
¿Qué Dios vela por los pobres?
Tal vez sí, tal vez no...
¡Pero es seguro que almuerza
En mesa del patrón!
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