domingo, 16 de abril de 2023

Entre el Castillo de Olvera y el de las Aguzaderas en El Coronil, con el Aula de la Experiencia de Morón



Prólogo


Cuando la Semana Santa llega a su epílogo y el humo del incienso deja de impregnar los ambientes cofrades toca ahora limpiar y guardar los enseres de cada hermandad hasta la Cuaresma siguiente que volverán a brillar con mayor esplendor.

Sin prisas pero sin pausa Sevilla guarda su túnica de nazareno para a vestirse de faralaes [farah "alegría" y lebs "traje"] mientras el blog de mis culpas emprende nuevos senderos a través de la antigua "Ruta de los Almorávides y Almohades" que transitaba en tiempos andalusíes por la vecina Olvera cuyo castillo construido a finales del siglo XII a 623 ms.n.m. sería una importante plaza fuerte dentro del sistema exterior de fortificaciones del reino nazarí de la antigua Garnatha considerada "La Damasco de Occidente"...


Una soleada mañana de primavera después de que el azahar y el incienso se hayan encargado de embriagar nuestros sentidos durante la Semana Mayor colocamos nuestro sextante, entre efluvios andalusíes, en la vecina Olvera acompañando al Aula de la Experiencia de la tierra de Villalón a cuya proa se encontraba nuestro guía Juan Entrena, quien nos explicó "in situ" todas las contingencias y circunstancias que se presentaban en las tierras de fronteras entre la banda gallega y la banda morisca.

Comenzamos nuestra ruta bajo la atenta mirada de nuestra vieja, olvidada y desamparada alcazaba que custodia desde tiempos muy pretéritos el antiguo arrabal [al rabád] de Santa María. 

La alcazaba de Morón formó parte el Emirato Independiente de Córdoba en tiempos de Abd al-Rahman I ben Muawiya al-Dajil (el Inmigrado 756-788) con dos primeros emires, según el libro de Ramón Auñón “Los Alkevires de Morón”.

También llegaría a ser Mawror [Morón] un Reino de Taifa a partir del 1013-1066 tras la caída de Madinat al-Zahra, "La Ciudad Brillante" a partir de noviembre de 1010 con innumerables fitnas y luchas intestinas que traerán como consecuencia la desaparición definitiva del Califato de Córdoba a partir de 1031.

Córdoba llegaría a convertirse en el mayor faro cultural de Europa durante los califatos de Abderramán III y Alhakén II superando a nivel científico, filosófico y cultural incluso a Bizancio o Bagdad.

Pero el caudillo Almanzor "el azote del mundo cristiano" vaciará de contenido la figura del califa Hixam II y aquellos vientos traerán con su muerte peligrosos lodos con la destrucción de Madinat al-Zahra [Medina Zahara] por parte de los bereberes y como consecuencia más inmediata la irremediable caída del Califato de Córdoba que dará origen a los futuros reinos de taifas o banderías hasta la conquista cristiana del último bastión andalusí "el reino nazarí de Granada" en enero de 1492.

Las memorias del último rey de Granada, Abd Allah, reflejan la melancolía de aquella época dorada:

“Al día siguiente del final del mundo [caída de Medina Azahara] cada general se hizo fuerte en su castillo”, dominando las medinas, mezquitas y el comercio en los territorios de su influencia.



El Reino de Taifa de Morón cumplió su primer milenio (1013-2013). Tan magna efemérides debiera haber sido motivo para enorgullecernos de nuestro legado como patrimonio inmaterial que debiera haber dado la visión de la historia ya que el patrimonio material pertenece en la actualidad a la indiferencia y al olvido de su pueblo, lo que contribuye a erosionar aún más los escasos lienzos de murallas que todavía se mantienen en pie junto al antiguo arrabal de Santa María. Nuestro vestigio arquitectónico más importante cumplió en el año 2013 como reino de taifa su primer milenio, lo que nos debiera llevar también a la reflexión y al respeto por nuestra historia como legado que pide a gritos una intervención integral sobre su entorno.

El Reino de Taifa de Morón [1013-1066] fue una entidad política independiente y como reino de taifa contó un territorio muy pequeño similar al de hoy. Cuando el Califato de Córdoba se derrumba surgen los primeros reinos de taifas o banderías como la de Ishbiliyya [Sevilla], Carmona, Sidonia en la región de Arcos, etcétera.

La familia beréber de los Banuh Dammar se hacen con el poder en la Cora de Morón, tras expulsar al gobernador omeya. Entraron como soldados en la época de Almanzor y se acuartelan haciéndose fuertes con la caída del Califato, contratando a un historiador para elogiar su genealogía. Los linajes se cambian con cierta facilidad y las políticas se componen de políticas de Estado y de pillaje. La de los reinos de taifas fue una época productiva con movimientos económicos magníficos. 

El aceite de Morón y del Aljarafe lo vendían incluso en el Líbano. 


Castillo de Pruna desde la Torre del Homenaje del castillo de Olvera

Al transitar por la vecina Pruna lo primero que capta nuestra retina es el monumento "PRUNA AL EMIGRANTE" [obra del escultor local Antonio Sánchez Barrera] que nos recuerda a muchos de nuestros paisanos que tuvieron que marcharse de su tierra en busca de un futuro mejor. 



Un poco más adelante se encuentra el Castillo del Hierro como atalaya más elevada de la provincia de Sevilla que se asienta sobre la cima de una mole de piedra caliza. 

El castillo de Pruna llegó a formar parte de antiguas tierras de fronteras de la "Banda Morisca" junto con el castillo de Morón de la Frontera, Cote en Montellano, Osuna y Estepa, entre otros lugares estratégicos que otorgaba cierta cohesión al mundo andalusí frente a las incursiones cristianas.

Otros castillos que pertenecieron a la Banda Morisca se localizaban en El Coronil [Castillo de las Aguzaderas], Coripe, La Puebla de Cazalla, Villanueva de San Juan, Algámitas, El Saucejo, Los Corrales, Martín de la Jara, Aguadulce, Gilena, Pedrera, Lora de Estepa, Casariche, La Roda de Andalucía y Badotalosa con innumerables torres vigías que las conectaban entre sí.


Junto al castillo de Olvera se encuentra la Iglesia de la Encarnación con sus dos torres gemelas de estilo neoclásico construida sobre el solar de una antigua mezquita. Estas fortalezas no poseían función defensiva sino de vigilancia sobre las incursiones de las tropas castellanas.

Cuando llegamos a la vecina Olvera hicimos un alto en el camino, no sólo para desentumecer un poco nuestros frágiles huesos sino también para estimular el paladar más exigente dando cuenta de un buen desayuno cardiosaludable andaluz que forma parte de nuestra dieta mediterránea.

Una trilogía perfecta compuesta por el tradicional mollete o tostada de pan de pueblo acompañada del aceite “azzeit” de oliva virgen extra y el tomate triturado [manteca colorá o zurrapa de lomo ibérica para los que tengan mayor rango en el yantar], lo que nos permitirá afrontar con energías nuestra intensa pero grata jornada cultural y gastronómica que se avecinaba en el castillo de Olvera.


Olvera es un pueblo de raíces árabes ubicado en una encrucijada de caminos entre las provincias de Cádiz, Málaga y Sevilla, lo que la hará de su antigua alcazaba una plaza fuerte fundamental en la banda nazarí del Reino de Granada.

En las grandes alcazabas andalusíes destacaban los caminos de ronda que servían para desplazar a las tropas de una parte a otra de la medina para desplazarse las tropas o sofocar posibles rebeliones.

Junto con la antigua mezquita y la alcazaba, formaba la almedina árabe. El castillo de adapta sobre la misma peña con sus lienzos de murallas y aljibes, especialmente valiosos en tiempos de asedio. Fue construido con grandes hiladas de piedras irregulares unidas con argamasa. Su posición geoestratégica le permitía divisar la frontera que separaba la España musulmana de la cristiana.

Olvera en tiempos andalusíes llegaría a formar parte de una de las dos rutas de los "Almorávides y Almohades" que transitaba desde el Estrecho de Gibraltar "Yebel Tariq" hasta la antigua Garnatha [Granada].

Una ruta partiría desde Cádiz pasando por Arcos, Zahara de la Sierra, Olvera, Setenil y Ronda hasta el reino nazarí de Granada, ensalzada como la “Damasco de Occidente”.

La otra ruta transitaba desde Tarifa y Algeciras -a la que se unía Medina Sidonia- hasta Gaucín, Algatocín, Atajate y Ronda para proseguir hasta la antigua Elvira [Granada].

Mientras la peste asolaba durante periodos de tiempo al mundo cristiano a Al Ándalus no le afectaba debido que la población utilizaba el hamman o baños árabes y se aseaban en el patio de las abluciones antes de entrar a rezar en el interior de las mezquitas mientras la higiene en la zona cristiana brillaba por su ausencia.

Las condiciones higiénicas de las viviendas en la zona cristiana dejaban bastante que desear. No existían ventanas para ventilar. La cocina solía tener un fuego central en torno al cual se desarrollaba la vida cotidiana. El fuego lo ahumaba todo al carecer de chimenea. El suelo estaba formado por tierra apisonada a la que se añadía cal y se regaba. Sobre este suelo se colocaba una cubierta de hierbas aromáticas (romero o tomillo) que servían como aislante y ambientador. No era nada extraño que los piojos, pulgas y chinches estuvieran por todas partes.

Mientras las casas musulmanas tenían un patio con luz, las casas cristianas solían tener dos espacios. Uno para los animales como corral y otro para la familia siendo la intimidad mínima. La construcción solía estar realizada en adobe o ladrillo y rara vez en piedra reservada para los edificios comunales. La techumbre se realizaba con material vegetal sobre una estructura construida en madera. En algunas casas se colocaban tejas sobre la misma y excepcionalmente aparece la azotea.



Nos explicaba nuestro guía Juan Entrena sobre el mapa [en el Museo de la Cilla dedicado a la Frontera y los Castillos] que la expresión “Banda Morisca” pertenece a una franja de separación entre la frontera cristiana y el reino nazarí de Granada, a la que se llamó “la frontera”. La Banda Morisca era una parte de una larga frontera que discurría entre el reino de Granada y los antiguos reinos de Jaén, Córdoba y Sevilla, nacidos de las conquistas de Fernando III y Alfonso X, el Sabio.

No es difícil imaginar el conjunto de castillos, alcazabas, torres albarranas y atalayas que servían como fieles vigías, que se construyeron para controlar las incursiones enemigas que provenían desde el sultanato nazarí (al-Nasri) de la antigua Elvira. Desde la fortaleza de Carmona se divisaba Morón y a su vez, el castillo de Cote, Arcos de la Frontera, Medina Sidonia, Vejer de la Frontera, Barbate ó Tarifa.

En días sin niebla era posible transmitir mensajes en pocas horas. Se cuenta en una torre vigía de Barbate que en una sola noche podía llegar un mensaje desde Alejandría a Ceuta. Las torres musulmanas ya existían desde el siglo VIII mediante las cuales comunicaban los torreros la presencia de peligro mediante humo de día y fuego durante la noche.



Tierra de fronteras 

Ya llora al ver sus vergeles
y al ver sus vegas lozanas
ya marchitas,
y que afean los infieles,
con cruces y con campanas,
las mezquitas.

Abul Beka, poeta rondeño del siglo XIII


Una vez superada la primera fase de la Frontera, las medinas o las villas irán creciendo hacia extramuros de las alcazabas o de los castillos. Las mezquitas aljamas se irán cristianizando y sobre las iglesias se irán alzando los campanarios para llamar a los fieles.

Las fronteras naturales que separarán el mundo andalusí del cristiano serán los ríos y los sistemas montañosos.

1. La frontera en el siglo VIII (800)

Los musulmanes conquistan y establecen su control en casi toda la Península Ibérica, a excepción de las zonas montañosas del norte en que surgirán los primeros reinos cristianos.

2. La frontera entre los siglos IX y XI (800 a 1062)

El Valle del Duero, una extensa tierra de nadie, se convertirá en frontera y conocerá un lento proceso de repoblación de zonas abandonadas. Al Ándalus, convertido en Califato con capital en Córdoba, alcanzará en el siglo X su máximo esplendor político, militar y cultural.

3. La frontera entre los siglos XI y XII (1062-1150)

La conquista cristiana alcanza a las tierras del valle del Tajo y del Ebro. Al Ándalus vivirá momentos de crisis con la desintegración del Califato y la aparición de los reinos de taifas. La invasión almorávide frenará temporalmente el avance de los reinos cristianos.

4. La frontera durante los siglos XII y XIII (1150-1238)


Invasión de los Almohades. La Corona de Aragón llega a Valencia y las Islas Baleares y Castilla llega al valle del Guadiana.

5. La frontera entre los siglos XIII y XIV (1238-1344)

A partir de la victoria castellana en las Navas de Tolosa en 1212, se iniciará la conquista del valle del Guadalquivir: Córdoba caerá en 1236, Jaén en 1242 y Sevilla en 1248. En este momento se fijan las fronteras entre en valle del Guadalquivir y las sierras béticas que dibuja una línea diagonal entre el Estrecho de Gibraltar y Lorca (Murcia).

En 1264 caerán en manos cristianas Arcos de la Frontera, Jerez de la Frontera, Cádiz, Medina Sidonia y Vejer de la Frontera. Tan sólo quedará la rica vega de Granada, dominada por el reino nazarí.


La vida en la frontera

La vida en la frontera estaba marcada por su papel como territorio de guerra y violencia. Las conquistas suponían el desplazamiento de los pobladores musulmanes o su conversión en un grupo social dominado. Tras las guarniciones militares llegarían los nuevos pobladores que, atraídos por privilegios y reparto de tierras, serán el origen de la población de siglos posteriores.

Sobre las alcazabas, mezquitas y medinas musulmanas, los cristianos reconstruirán sus castillos y sus villas. Sobre las mezquitas edificarán sus iglesias en un contexto de guerra y convivencia.

Los lugares alejados como la sierra conformaron unos modos de vida fundados en el autoabastecimiento de los productos básicos. La ganadería, la caza y la obtención de los productos el monte eran la principal obtención de productos del monte. Las villas estaban protegidas por los castillos.

En la misma frontera la gente tenía que seguir viviendo bajo un modo de vida austero y unas condiciones muy duras para la inmensa mayoría de la población con elevado riesgo de las razzias y el consiguiente peligro de la propia muerte o el cautiverio.

Existían profesiones fronterizas que conocían la lengua árabe y el castellano. El fiel del rastro actuaba como explorador, seguía el rastro o la pista del saqueo incontrolado obligando a la población fronteriza a detener o entregar a los asaltantes.

El alfaqueque negociaba la liberación de los cautivos y los conducía a un lugar seguro. El juez de moros y cristianos intentaba la conciliación de conflictos a ambos lados de la frontera con la misión de pacificar la zona fronteriza donde la actividad guerrera y la violencia formaba parte de la vida cotidiana.

En las villas medievales el abastecimiento de agua suponía una tarea dificultosa. Los castillos contaban con aljibes en los que se almacenaba agua, muy valiosa en los momentos de asedio del enemigo. En las viviendas era necesario mantener una cierta reserva de agua en cántaros, que muchas veces, tenían que ser llenados en el río o en la fuente más próxima a la ciudad.

Los jabones eran fabricados en las propias casas a partir de aceites, grasas, cenizas y plantas. DE la cera obtenida de los panales de abejas se fabricaban las velas, fundiendo los panales en calderas con agua hirviendo y colando la mezcla posteriormente en una criba y blanqueándola mediante su exposición al sol.

En las tierras de fronteras era vital el autoabastecimiento; se fabricaban remedios medicinales, resultado de la transmisión de recetas de generación en generación, para resolver los problemas de salud más comunes. Dientes de ajo para el dolor de muelas, granos de trigo para los orzuelos, ungüentos de perejil para las hemorragias nasales, el tomillo y el espliego para el dolor de estómago, anís para el mal aliento y la sed, etcétera.

Olvera será reconquistado por Alfonso XI en 1327 tras un duro asedio cuyo castillo será reconstruido sobre una antigua fortaleza andalusí. 

El 1 de Agosto de 1327 Alfonso XI otorgará a la ciudad la Carta Puebla o de Población que otorgaba una serie de privilegios a sus pobladores como el repartimiento de tierras, una feria de ganado, exención fiscal y otras disposiciones que regulaban la vida de la villa.

La villa de Olvera pasa  a formar parte del señorío de don Alfonso Pérez de Guzmán. Posteriormente asará a manos de los Zúñiga y por último vendida a los Téllez Girón convertidos más adelante en los Duques de Osuna, que serán los señores de la villa de Olvera hasta el siglo XIX. Después vendrá la Guerra de la Independencia, el bandolerismo, caciquismo, movimientos sociales, etcétera…

A partir de las antiguas alcazabas y castillos surgen las medinas o villas medievales como Olvera, Setenil, Morón de la Frontera, Zahara, Arcos de la Frontera, Jimena de la Frontera, etcétera.

Desde la Torre del Homenaje del castillo de Olvera se divisa la torre vigía de Pruna, el castillo de Zahara de la Sierra, Torre Alháquime, Setenil de las Bodegas y Ronda. Los castillos eran considerados símbolos del poder militar en su época como signo evidente de la existencia de una sociedad violenta.



Para llevar a cabo las técnicas de construcción en los sistemas defensivos eran necesarios diversos oficios como canteros, maestros de obras [alarifes "al-arif"], albañiles [al-banní], carpinteros, herreros, etcétera, para construir los lienzos de murallas con los merlones, almenas, barbacanas, adarves o rondas de muros, obras de sillería y fajas, etcétera.

Alarifes, herreros, carpinteros, guarnicioneros o talabarteros para las guarniciones de caballería eran profesiones necesarias dentro de un recinto defensivo. En definitiva, la cultura de la madera, del hierro y del cuero.


También se recoge en el Museo "la frontera como espacio de guerra" y "la vida civil en la frontera" destacando la organización social de la población con el pan como base de la alimentación, el aceite de oliva y las plantas silvestres entre las clases humildes, la construcción de los hogares con el suelo de tierra y cal con hierbas aromáticas en el suelo, el abastecimiento del agua  sin olvidar el importante legado gastronómico andalusí como las albóndigas, la salsa de ajo mozárabe, gazpacho tradicional sin tomate [que vendría posteriormente de América junto al cacaotl], el pisto andalusí con calabaza y berenjena, el azúcar de caña, los cítricos, el arroz con leche o los dátiles y especias como la canela, el azafrán, el sésamo, el jengibre, el anís y la nuez moscada, turrones y mazapanes entre un largo etcétera.

Las rutas del comercio  a través del trueque servían de transporte para los hombres y las ideas junto con la inseguridad de los caminos en las antiguas tierras de fronteras. El medio de transporte empleado eran las reatas de mulos o acémilas ya que existían abundantes obstáculos naturales al no existir los puentes.

El escribano tenía el cometido de poner por escrito todos los acuerdos del cabildo y dar fe de las escrituras. Era un funcionario público del concejo y a la vez ejercía funciones de notario. El uso de la escritura hacía del escribano uno de los pocos personajes con acceso a la cultura, sobre todo en las áreas rurales.

La sociedad medieval era eminentemente rural y la mujer participaba en las faenas del campo. El mundo conocido se encontraba enfrentado y dividido por la religión, la Iglesia y los clérigos que jugaban un papel fundamental estando presente en el nacimiento, la comunión, el matrimonio y la muerte.

El primer pósito de Olvera será el almacén de granos y productos agrarios para el abastecimiento de la población en tiempos de los Reyes Católicos.

La entrada de productos en los pueblos y ciudades se gravaba con un impuesto, el Arancel del Portazgo que, en el caso de Olvera, correspondía al señorío de la villa. En 1490 los Reyes Católicos dispusieron el Arancel del Portazgo de Olvera, documento en el que se establecen los tributos que para cada producto, debería cobrarse a los mercaderes que introdujeran mercancías.


Torre del Homenaje en Setenil

Setenil de las Bodegas

 

Muy cerca de la histórica Olvera, al nordeste de la provincia de Cádiz, se encuentra Setenil de las Bodegas cargada con abundantes reminiscencias andalusíes y que formara parte del antiguo reino nazarí de Granada. Etimológicamente, proviene del término latino “Septem nihil” porque costó a las tropas cristianas siete asedios tomarla al ser una puerta fundamental para el avance cristiano hasta Granada. Caerá en manos cristianas el 21 de septiembre de 1484.

La Torre del Homenaje es posiblemente de la época almohade (siglo XII-XIII) con su original entramado urbano entre la angostura de sus callejuelas empinadas y casas encaladas y enclavadas en la montaña cuyo tejado es la misma roca como arquitectura singular de Setenil.

Desde la fortaleza de Olvera se puede observar a escasas leguas el castillo de Zahara de la Sierra con la Sierra de Grazalema como pulmón natural de los pueblos blancos con reminiscencias andalusíes.


Castillo de Zahara de la Sierra

Zahara de la Sierra se encuentra también en el noroeste de la Sierra de Cádiz. En la Toma del Reino Nazarí de Granada tuvo especial importancia junto con Alhama significando una gran victoria militar y religiosa sobre el Islam, siendo considerado “el triunfo de la cruz sobre la espada”. Por tal motivo, no entrará en Granada el Conde de Tendilla en primer lugar sino que lo hizo el Cardenal Mendoza, ondeando antes el estandarte de Cristo que el Pendón de Castilla en la Torre de la Vela.

La Casa del Islam en Al Ándalus "Dar al Islam" actuaría como verdadero hilo de transmisión entre la cultura mediterránea y andalusí. Aparte de la cultura del agua y huertas, cultivaron la literatura, la ciencia, la filosofía y el arte islámico como se pudo demostrar con la captura de Toledo en 1085 que hizo adelantar inmensamente los conocimientos de los cristianos revelando la esfericidad de la tierra 400 años antes de Colón.

A ellos le debemos también las traducciones de los clásicos griegos: la medicina de Hipócrates y Galeno, la geografía, astronomía y trigonometría de Ptolomeo, la geometría de Euclides, la física de Arquímedes, la crítica de Aristarco, y la metafísica de Apolonio, Empédocles y Aristóteles que serán traducidas posteriormente al latín en la famosa Escuela de Traductores de Toledo, protegida por Alfonso X el Sabio en la que trabajaron musulmanes, cristianos y judíos.

Traducciones del griego al árabe y de éste al latín permitieron que el conocimiento fuese conocido en Europa para dotar de base la filosofía medieval y la Escolástica.

El año 1407 corresponde a la primera toma cristiana de Zahara. También caerán en la misma campaña militar Pruna y Torre Alháquime por parte del infante don Fernando "el de Antequera", tutor de Juan II y posterior rey Fernando I de Aragón, que a tenor de las crónicas de la época conquista la villa después de someterla a bombardeo.

La apacible vida de la próspera villa nazarí de Alhama de Granada “Al-hama o baño árabe” se truncó por sorpresa en 1482 al ser asaltada en un audaz golpe de mano dirigido por el Marqués de Cádiz, en represalia por el ataque nazarí a Zahara en 1481, lo que le convertirá en el “casus belli” de la Guerra de Granada como último bastión de Al Ándalus cuyo epílogo del reino nazarí ocurrirá el 2 de enero de 1492. 

Aunque en 1481 Zahara será recuperada por parte nazarí, la noticia sería recogida en Granada con más miedo que optimismo, pues se preludian tiempos peores. De hecho este episodio constituyó el pretexto para el inicio de la Guerra de Granada.

De un alfakí en la Alhambra se escuchará:

¡Ay de Zahara. Sus ruinas caerán sobre tu cabeza, su caída en tus manos preludia el fin!

El año 1483 será la fecha definitiva de su conquista por parte castellana, personalizada en la figura de don Rodrigo Ponce de León, que saliendo de Marchena [antigua Marshena al Zaitum andalusí], y tras un corto asedio logra vencer la plaza en octubre de dicho año (no sabiendo exactamente el día pues las fuentes nos hablan de tales acontecimientos desde el 14 al 28). Previamente, en septiembre del mismo año hubo un intento de ganarla a cargo del conde de Cifuentes, pero fracasó en su intento.

Aunque Zahara sufrirá varios asedios por las tropas nazaríes, nunca más volverá a manos musulmanas.

A los habitantes de Zahara se les ofreció una capitulación muy favorable permitiéndoles salir sin sus armas pero llevando consigo todos los efectos personales que pudieran cargar y autorizándolos para emigrar hacia Berbería. Zahara se mantuvo inicialmente con 150 hombres para su defensa, ya que de momento no era un lugar seguro para habitarla tranquilamente. 

Don Rodrigo Ponce de León en recompensa por sus servicios obtiene por parte de los Reyes Católicos la villa de Zahara (privilegio redactado el 16 de agosto de 1484) a la vez que se ordena que en adelante se le añada a sus distinciones nobiliarias el título de Marqués de Zahara.

Poco a poco irán cayendo otros emplazamientos cercanos que formaban parte un sistema defensivo de la que formaban parte Olvera, Torre Alháquime, Pruna, Jimena de la Frontera y Castellar de la Frontera. Las posiciones estratégicas de las alcazabas serán convertidas posteriormente en castillos cristianos a ambos lados de la frontera erigiéndose como protagonistas de una defensa por la supervivencia.

Zahara va a ser uno de esos centros de vital importancia para asegurar el control de paso de los ejércitos cristianos por el punto más vulnerable de la serranía; situación que se mantendrá durante el resto del siglo. 

La segunda mitad del siglo XIV se caracteriza por ser un periodo de reorganización y repoblación castellana de las nuevas tierras conquistadas. Aunque no podemos hablar de grandes conquistas no se puede eludir respirar cierto aire de intranquilidad.



Castillo de Cote
 
Desde Olvera pusimos viento en popa hacia el Castillo de las Aguzaderas, en El Coronil, transitando por Montellano donde el Castillo de Cote en la Sierra de San Pablo captaba nuestra presencia por aquellos territorios. El Castillo de Cote como fortaleza-atalaya ha sido considerado por sus características arquitectónicas único en España, existiendo uno similar en Francia y otro en Inglaterra. 

Al igual que desde el castillo de Olvera se divisa el de Zahara de la Sierra, el castillo de Cote mantiene contacto visual con el castillo de Morón.

El castillo de Cote posee una privilegiada ubicación geoestratégica en primera línea defensiva de la antigua frontera cristiano-nazarí [del latín acutus, lugar agudo] en el lugar que los árabes lo denominaron Mont Aqut. Cuenta la leyenda que durante el transcurso de la batalla de Guadalete [Wad lethe o río del olvido] entre los musulmanes de Muza contra las tropas visigodas de Roderico, la esposa de éste se refugió en el castillo de Cote encontrando protección.

El conjunto fortificado de Cote consta de dos recintos amurallados concéntricos, una torre tetrabsidal y un arrabal extramuros. Las primeras construcciones datan de la época califal en el siglo X y Taifa durante el siglo XI, formando parte desde la época emiral de la Cora de Morón, de la que la villa de Cote era la cabecera de un distrito.

El elemento de mayor singularidad es la torre-capilla o Donjon (torre del homenaje en francés) que corresponde al estilo gótico alfonsí con planta cuadrilobulada, -un cuadrado central al que se han adosado cuatro ábsides-. La muralla exterior, a unos 300 metros de altitud, protegía la villa medieval. Un importante emplazamiento que mantiene contacto visual con otros enlaces fortificados desde donde se pueden observar miles de kilómetros cuadrados.

En 1240 Cote será entregado a Fernando III el Santo que pasaría a formar parte desde su posición dominante de la línea defensiva de la banda morisca para poder observar los movimientos de posibles aceifas y algaradas provenientes del reino nazarí. Fernando III lo donará a su hijo Don Enrique. En 1253, el castillo será donado por Alfonso X el Sabio al Concejo de Sevilla. 

En 1277, la inestabilidad militar con el reino de Granada hace necesaria la reorganización de la frontera y Cote pasa en 1297 a la Orden de Alcántara formando parte de la Encomienda de Morón, fecha que marca la progresiva destrucción de la villa, de la que logra subsistir el castillo hasta finales del siglo XV, como punto de vigilancia de la frontera con Granada. 

En 1461, la Encomienda de Morón la cederá al marqués de Villena, quien un año más tarde la cederá a su vez a su sobrino Alfonso Téllez Girón, señor de Osuna y Conde de Ureña.



El Castillo de las Aguzaderas [El Coronil]

Atrás queda guardado en la retina del recuerdo nuestro periodo de recluta aquella mañana temprano de agosto de 1978 cuando realizamos una marcha desde la Base Aérea de Morón hasta el Castillo de las Aguzaderas ubicado a 3 km de El Coronil, pasando por el Cortijo de la Gironda, con el cetme al hombro y las botas nuevas de la marca "Segarra". A medio día almorzamos  a la sombra del castillo el rancho del día y el viaje de vuelta lo realizamos en varios autobuses.

La tarde la tuvimos de descanso para aliviar las rozaduras de los talones por aquéllas botas, ya que aún no estaban amoldadas a nuestros frágiles pies. Ni que decir tiene que al día siguiente, el botiquín estaba lleno de reclutas con las tradicionales "ampollas en los pies" [cebaduras se decía en el argot castrense].

Hicimos un alto en el camino en el restaurante "El Olivo" de Olvera para desplazarnos al Castillo de las Aguzaderas donde nos esperaban Daniel y David para explicarnos el origen del castillo y su historia.

Existe constancia de asentamientos humanos en la zona desde el Periodo Calcolítico "Edad de Piedra hasta la Edad de Cobre" hasta vestigios romanos y visigodos.

El Castillo de las Aguzaderas aprovechando las cimentaciones anteriores debe su origen musulmán a la situación estratégica de la Banda Morisca en la línea fronteriza del Reino Nazarí de Granada.

Según la tradición, los jabalíes de los bosques cercanos aguzaban sus colmillos sobre la superficie rocosa sobre la que se encuentra construido. 

El castillo se construyó para proteger el pozo que existía en la zona, el manantial o la Fuente de las Aguzaderas más importante de toda la Campiña y que justifica la ubicación del castillo en un terreno llano y no elevado, lo que lo hace singular.



La singularidad más importante de este castillo se debe a que está ubicado en un hoyo. Un concepto contrario a las fortificaciones de la época. Todo ello será debido a que un recurso fundamental para cada asentamiento humano será el agua. Ese será el motivo principal por el que se construyó el Castillo de las Aguzaderas para proteger su manantial de agua.

El río Nilo era fundamental para Egipto, el Eúfrates y Tigris para Mesopotamia, el Guadalquivir para Sevilla y Córdoba, etcétera.

El castillo tenía comunicación visual con Villamartín y Olvera, Utrera y Morón. En cuestión de minutos se podían enviar mensajes desde sus atalayas y torres albarranas en las que podían vivir cinco o seis personas con sus familias preocupadas por alguna que otra razzia musulmana.

Muchas veces, como no llegaban dichas razzias comienzan a cultivar la tierra y será entonces cuando muchos castillos servirán como silos. A partir del siglo XV comienza a llegar mayor población castellana a El Coronil con el objetivo de repoblar territorios a cambio de privilegios y tierras y se establecen en aquellos territorios donde la existencia de agua era fundamental.

El castillo de las Aguzaderas así como el de Los Molares  pertenecen a la Casa de Medinacelli tiene un patio de armas de planta cuadrada con sus almenas y torreones, saeteras en las almenas. 

Las saeteras era una estrecha ventanilla que permitía disparar saetas o flechas en forma de cruz para atacar en ambos lados y disparar en todas direcciones.

Las cuatro torres de las esquinas y dos semicirculares refuerzan el perímetro defensivo. Aunque su planta es de origen musulmán el castillo por sus características constructivas es cristiano. La imponente torre del Homenaje dispone de dos espaciosas habitaciones. Alguno de sus muros tienen más de 3 metros de espesor.

El primer suministro de agua a El Coronil fue desde el castillo de las Aguzaderas siendo declarado el primer monumento de la provincia en 1923. 

Después de un grato día entre el castillo de Olvera y el de las Aguzaderas con el Aula de la Experiencia de Morón, durante el viaje de vuelta comenzamos a otear nuestra Sierra de Morón con su artrosis degenerativa provocada por las explotaciones mineras y nuestro Castillo como referentes y señas de identidad en la Frontera de nuestra Esperanza, denominada "La tierra de Villalón, de la Cal y del Flamenco", mientras el río Guadaira sigue su curso hasta unirse con el río Padre de Andalucía "el Guadalquivir".

El río Guadaira nace en la Sierra de Gaena [Sierra de Pozo Amargo]. En la antigüedad, los romanos llamaban al río “Ira” y posteriormente, los árabes llamaron “Wad-al-Ira” que significa río pequeño a diferencia del "Wādī al-kabīr" o río grande por donde navegaron fenicios, tartesios, romanos y andalusíes como crisol de culturas.


Una grata jornada cultural entre el Castillo de Olvera y el de las Aguzaderas que agudizan nuestras inquietudes didácticas y cuyos senderos quedarán grabados en la retina de nuestro recuerdo. 

Desde el Castillo de las Aguzaderas en El Coronil, para el blog de mis culpas...





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martes, 11 de abril de 2023

La miel silvestre "el eterno néctar de los dioses"

 

…La miel es como el sol de la mañana,
tiene toda la gracia del estío
y la frescura vieja del otoño.
Es la hoja marchita y es el trigo...

El canto de la miel



Prólogo

Desde tiempos ancestrales la miel ha formado parte de la dieta de la Humanidad siendo utilizada por la mayoría de las culturas como alimento natural mucho antes de que surgiera la escritura [los pictogramas sumerios nacieron hacia el 3200 a. C. en Uruk, en la antigua Mesopotamia (del griego: Μεσοποταμία, "entre ríos") ubicada entre los ríos Tigris y Eúfrates donde se usaban cañas biseladas para imprimir en arcilla.

El hombre primitivo ya recolectaba la miel de los panales silvestres hace 20.000 años, como demuestran las pinturas rupestres que se han encontrado en Namibia [26.000 años a.C.]. El asentamiento de Catal Huyuk en la península de Anatolia [Turquía] es considerada la primera ciudad de la humanidad, de la cual procede una representación rupestre de una colmena [7.200 a.C.].

Durante la prehistoria en la Península Ibérica existe constancia de que no solo se usaba la miel como alimento, también como combustible para las lámparas que se empleaban en el interior de las cuevas.


La pintura rupestre de la “Cueva de la Araña” en Bicorp, Valencia [entre 10.000 y 8.000 años a.C.] representa a un hombre o una mujer escalando un árbol o quizás trepando por una liana para recolectar miel de un enjambre de abejas, porta un utensilio para recoger la miel y alrededor aparecen varias abejas. 

Llama la atención como el pintor rupestre utiliza un vacío de la roca donde supuestamente se halla escondido el panal. La Cueva de la Araña es Patrimonio de la Humanidad desde 1998 siendo considerada un referente en el arte rupestre de la Península Ibérica. Destaca por la escena de la recolección de la miel. La cueva fue descubierta por el maestro de escuela local Jaime Porch y Gari en los años 20 del siglo pasado.


Antigua Mesopotamia

Los Sumerios, una de las civilizaciones más antiguas surgida entre los ríos Tigris y Eufrates aproximadamente hacia 4000 a. C., conocían ya la miel y a las abejas. Con su escritura cuneiforme sobre tablillas de arcilla reflejaron algunos datos sobre ellas que han llegado hasta nuestros días.

Cultura hebrea

“Come miel, hijo mío, porque es buena; sí, la miel del panal es dulce a tu paladar.”

Proverbios 24:13

Para la cultura hebrea la miel tiene un enorme valor simbólico de prosperidad y abundancia, pues es el regalo más dulce de Dios al pueblo judío. Además, es costumbre comer manzanas bañadas en miel la primera noche del año. Los días siguientes al 1 de enero, se ingiere jalá [pan de origen judío] untado en miel que se consume en las festividades judías y el Shabat.


En el Antiguo Egipto

Los jeroglíficos en la tumba de Abydos [más de 5500 años] así lo atestiguan. Los egipcios utilizaban la miel para endulzar los alimentos. Se ha encontrado miel en perfectas condiciones en el interior de las tumbas como ofrendas a los dioses en su viaje al más allá. Por su alto valor, los egipcios la utilizaron como pago de impuestos.

La civilización egipcia consideraba que la miel provenía de las lágrimas del Dios "Ra" (Dios del Sol) que se transformaban en abejas al tocar el suelo, y al que atribuían el origen de la vida. Por ello, este alimento se usaba como ofrenda religiosa.

La miel en el Antiguo Egipto comenzó a emplearse como conservante para la carne y para producir cerveza; también como cosmético y en la cura de diversas heridas junto con el tratamiento de las cataratas, en medicina y en los ritos funerarios.

En la tumba de Tutankamón [1342-1325 a.C.] de la XVIII Dinastía descubierta por Howard Carter en 1922 fueron encontradas varias vasijas con miel en perfectas condiciones a pesar de los más de tres milenios transcurridos. 

Los fenicios, griegos, romanos y árabes consideraban la miel como el néctar de los dioses, siendo utilizada en la mayoría de las ceremonias religiosas.


En la Antigua Grecia

Los griegos usaban la miel como sustento para aumentar la longevidad de las personas. Hipócrates en el siglo V a.C. [que vivió hasta los 107 años] la recomendaba para tal fin y se consideraba un comestible para alcanzar la espiritualidad más profunda, ya que era el alimento de los dioses del Olimpo [Ὄλυμπος]. Hipócrates, padre de la medicina alabó los poderes curativos de la miel empleándolas para la cura de úlceras, afecciones en la piel y para aliviar el dolor en general.

Cuenta la mitología griega que el dios Zeus cuando era joven fue alimentado con leche y miel por las ninfas. En la Antigua Grecia la miel era un alimento imprescindible. Los griegos llamaban melissa a las abejas [μέλιττα] productoras de miel [μελι -miel-] que liban para sus colmenas.

Pappus de Alejandría [290-350], importante matemático griego dijo que “las abejas, en virtud de una cierta intuición geométrica, saben que el hexágono es mayor que el cuadrado y que el triángulo, y que podrá contener más miel con el mismo gasto de material”. De hecho, la forma hexagonal de las celdas puede almacenar un 30% más de miel que un cuadrado u otras formas simples, lo que demuestra que las abejas son capaces de aprender los fundamentos abstractos de las matemáticas.

Las declaraciones de Pappus de Alejandría demuestran que las abejas son unas expertas en geometría y matemáticas. Su intuición natural les dice que el hexágono es la figura más eficaz para almacenar la miel en las celdas, construyendo así, una estructura sólida y digna al alcance de grandes arquitectos. 

En la Antigua Roma

El origen del término “luna de miel” proviene de la Antigua Roma cuando la madre de la novia depositaba cada noche en la alcoba nupcial y a disposición de los recién casados la miel para “reponer energías”. La miel se ingería como alimento y se utilizaba en la conservación del pescado y de la fruta.

Los romanos utilizaban la miel como alimento para potenciar la longevidad. De hecho, existían personas que superaban los 100 años. Entre ellos se encontraba Asinio Pollión Romilis, quien, al cumplir la centuria, explicó la razón de sus muchos años de vida: «Aceite por fuera y miel por dentro».

En el capítulo VI de la Eneida de Virgilio  aparece la profetiza Sibila que adormece con una torta de miel al Can Cerbero, el perro con tres cabezas que vigilaba el Infierno de los dioses, para que el héroe Eneas pudiera salir indemne del Averno.

...

La Biblia ha dedicado sendos pasajes a hablar de la leche y de la miel.

La mayoría de las veces que la Biblia menciona la miel de abejas se refiere a la miel silvestre, como la que Juan el Bautista comía en el desierto. (Mateo 3:1, 4).

Y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y para sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel...

Éxodo 3:8
...

Uno de los productos estrellas del Ramadán por su gran aporte nutricional es la miel. Como dice Dios en el Corán, la miel “es remedio para los hombres” (Corán16:69). La miel es mencionada con frecuencia en el Corán como un alimento saludable.

Durante la Edad Media (siglos V al XV) se usó la miel como único edulcorante. Además, se utilizaba la cera de abeja para elaborar velas para las iglesias y los hogares ricos.

La obtención del azúcar de la caña no se conocerá hasta el tercer viaje de Cristóbal Colón a las Indias. Poco a poco, la miel dejará de ser el único endulzante.


¡A quien tiene abejas nunca le falta el postre en su mesa!

La retina del recuerdo me proyecta aquella antigua e insufrible asignatura denominada "Formación del Espíritu Nacional" [F.E.N.] a la que llamábamos "política" a comienzos de los años 70 del pasado siglo y que estaba dedicada a enaltecer los valores de la patria con su adoctrinamiento correspondiente. 

¡Qué lejos estaba aquella educación del tardofranquismo que explicaba a su libre albedrío la "lengua de las abejas", muy diferente a lo que nos proyectaría posteriormente la película "la lengua de las mariposas" protagonizada por el inolvidable Fernando Fernán Gómez.

Aquel profesor de la F.E.N. con su fino bigote explicaba la relación existente entre la división social de las abejas y el mundo del trabajo en nuestra sociedad manifestando que "los zánganos ni producen ni trabajaban". 

¡Y se quedaba "tan a gustín"!

Recuerdo que aquel profesor de "política" en el antiguo bachiller elemental, curso 1970-71, era militar de alto rango durante las mañanas y por la tarde nos daba clases de "Formación del Espíritu Nacional". Además, aquella casta tendría también el privilegio de vivir en uno de los dos bloques de pisos [16 viviendas] construido por el Patronato Provincial de Viviendas para funcionarios afines al régimen y para los hijos de éstos en una zona privilegiada de la ciudad "Todo fuera por la Patria". 

Era otra división social diferente a la de las abejas. Aquello sí que era "una tierra de leche y miel" para una de las dos Españas, siempre beligerante y antagónica con la que soñaba Antonio Machado...

¡Qué bien se vive cuando se vive bien, hubiese dicho un amigo mío!

Pero volvamos con la verdadera miel silvestre de las abejas que será más productivo...

Cada colmena puede albergar entre 20.000 y 60.000 abejas que liban el jugo de las flores. La división social de la colmena se encuentra formada por tres castas: 

1. La abeja reina es el alma de la colmena y la encargada de depositar los huevos en el interior de las celdas que elaboran las abejas obreras. Será una por enjambre. Vive unas 150 semanas. La abeja reina guarda el esperma de los zánganos y lo va usando durante toda su vida.

2. Las abejas obreras representan el 96% de la población y son las encargadas de la construcción de las celdas prismático-hexagonales de los enjambres y de que todo funcione. Su ciclo vital está cercano a las 12 semanas. Las larvas provenientes de huevos fecundados dan hembras.

3. Los zánganos o abejas machos representan el 4% de la población y son los encargados de fecundar a la reina durante los vuelos nupciales cayendo al suelo y muriendo poco tiempo después de depositar sus espermatozoides en la vagina de la reina. Su ciclo vital es de 50 días. Cabe destacar que si el alimento es escaso en la colmena, los zánganos son expulsados de ella por las abejas obreras, muriendo de frío o de hambre. Los huevos no fecundados se convierten en zánganos.

No es oro todo lo que reluce en la vida del zángano. Se puede decir que en la fecundación le va la vida a los zánganos [eso pertenece a mi cosecha]. La existencia de muchos zánganos muertos o expulsados de una colmena es un fiel indicador de la escasez de alimento en el interior de la colmena. 

La función polinizadora de las abejas es esencial para el equilibrio y sostenibilidad de la vida, tal y como la conocemos en nuestro planeta. Las abejas actúan como intermediarias entre el néctar de las flores y la miel silvestre.

La lengua de las abejas extraen los azúcares de las flores que transportan en su cuerpo. Cuando llegan las abejas de vuelta a sus colmenas traspasan el néctar de su estómago a otras abejas obreras que le añaden enzimas y descomponen la sacarosa en azúcares simples como la glucosa y la fructosa que depositan en las celdas hexagonales del panal. Con la ventilación producida por sus propias alas, se produce la evaporación del agua de la mezcla. Las celdas quedarán selladas con cera para ser conservadas durante muchos años.

El pH ácido de la miel [4] aumenta considerablemente las propiedades antibacterianas de la miel. Cuando la humedad desaparece la miel cristaliza formando pequeños cristales formándose la miel sólida que habrá que someterla al agua caliente para ser licuada.

...

Visita a una colmena de abejas en la tierra de Villalón

Una soleada mañana de primavera, después de que el azahar y el incienso hayan embriagado nuestros sentidos durante la Semana Mayor y la cera derramada cubra el pavimento como secuela del paso de las cofradías, el soplo de abril abre los pétalos de las flores para atraer a las abejas polinizadoras que desarrollan su máxima actividad mientras los olivos muestran su primeras flores o esquimo que coinciden en el mes de abril o mayo madurando durante el verano. 


Pero hace falta agua con urgencia para paliar la preocupante sequía que acecha a los campos andaluces y a los embalses que abastecen a los pueblos.


Será en este contexto cuando pongamos viento en popa a toda vela con nuestra proa autodidáctica orientada en esta ocasión hacia la Sierra de Morón, para acompañar con nuestra inseparable cámara fotográfica a nuestro apicultor  de confianza [Antonio], que nos aportará nuevos y amplios conocimientos sobre el hábitat de nuestras amigas polinizadoras para poder compartir un nuevo sendero con los amigos del blog de mis culpas. 

Antonio es un gran conocedor del hábitat rural como forma de poblamiento estrechamente vinculado a la vida rural, desde el cultivo de los olivos y del aceite de oliva virgen hasta la apicultura como actividad dedicada a prestarle los cuidados necesarios a las abejas para la elaboración de la miel.

Del humo del incienso hemos pasado al ahumador para las abejas. Una rica y grata experiencia no exenta del natural miedo escénico a las picaduras de las abejas pero con la miel como sólido argumento, exquisito alimento ancestral y saludable producido por las abejas cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos y que nos servirá para endulzar la vida de forma natural.

Una colmena de abejas durante un buen año produce entre 20/25 kilogramos de miel.

300 colmenas producirán entre 6000 y 7500 kilogramos.

Para producir una sola cucharada de miel una abeja tendrá que visitar miles de flores y recorrer decenas de kilómetros al día muriendo al perder el aguijón, siempre y cuando se vea amenazada y obligada a picar.

¡Las abejas no quieren atacarnos, porque cuando clavan su aguijón se mueren!

No usemos ni químicos ni insecticidas. Y si podemos, es conveniente dejar en el jardín o en el patio un plato con agua, porque las abejas también tienen sed.

Las abejas son insectos sociales y excelentes polinizadoras. Por tal motivo, es considerada como el animal más importante del planeta siendo cada vez más necesario preservarlas junto con su hábitat.

Las abejas son las mejores arquitectas y botánicas de la naturaleza e imprescindibles para el mantenimiento de la biodiversidad. Conocen a la perfección el clima y se orientan a través del sol. 

El telescopio más potente del planeta, llamado James Webb de la Nasa, está inspirado en los hexágonos perfectos de un panal de las abejas "Apis mellífera" para optimizar los espacios.

El color de la miel está determinado por su química y por la fuente floral donde las abejas han recogido la miel. Se clasifica en clara, ámbar y oscura, siendo las variedades oscuras las más potentes a nivel medicinal.

La hidromiel como precursora de la cerveza era una bebida alcohólica elaborada con agua y miel fermentada. Se cree que surgió antes que la cerveza y fue consumida por todos los pueblos: griegos, romanos, celtas, sajones, normandos y vikingos. La elaboración de hidromiel es similar a la de la cerveza, aunque no se usa malta. 


Las abejas son expertas en matemáticas [por aquello de los panales hexagonales] y entienden una sencilla ecuación: "Sin lluvia no hay flores, sin flores no hay polen y sin polen no hay abejas".

Propiedades de la miel de abejas [Apis mellifera]

Los beneficios y propiedades que tiene la miel en la salud humana son conocidos desde la antigüedad por su química natural que la hace un producto nutritivo, sano y rico en sabor. La miel es la despensa de las abejas durante la época de invierno. Nunca caduca, como lo demuestran las vasijas encontradas en las pirámides egipcias en perfecto estado de conservación.

Los minerales más frecuentes que se encuentran en la miel son: calcio, cobre, hierro, magnesio, manganeso, zinc, fósforo y potasio. Están presentes también alrededor de la mitad de los aminoácidos existentes, ácidos orgánicos (ácido acético, ácido cítrico, entre otros) y vitaminas del complejo B, vitamina C, D y E. Posee también una variedad considerable de antioxidantes (flavonoides y fenólicos).

La miel contribuye a reducir el colesterol malo o LDL, aumentando los niveles de colesterol bueno o HDL evitando la ateroesclerosis como factor de riesgo. Además, la miel posee propiedades antisépticas, antiinflamatorias y antioxidantes. 

La miel cruda de manera moderada se utiliza fundamentalmente para tratar la tos y las molestias en la garganta así como el insomnio, la anorexia, el estreñimiento, la osteoporosis y la laringitis. Y acompañada de limón suaviza la faringitis. Siempre se debe guardar en envases de vidrio con cierre hermético y a temperatura adecuada para conservar intactas sus propiedades.

En la actualidad, España es el primer productor de miel de la Unión Europea, aunque el consumo de este alimento no llega al kilo por persona/año mientras que en el resto de los países comunitarios se superan los dos kilos por persona. China y Turquía son los primeros productores de miel a nivel mundial.


La apicultura

¡Las que más saben de apicultura son las abejas!

Se puede decir que el oficio de la apicultura nace con el asentamiento de las primeras comunidades humanas en el Neolítico, cuando las comunidades pasaron de ser nómadas a sedentarias. Los agricultores y ganaderos empleaban la cera de las abejas en la elaboración de cosméticos, medicinas, impermeabilizar recipientes o como aglutinante para las flechas.

Cuando se castra un panal se le deja a las abejas el 50% de miel para que éstas puedan alimentarse y seguir elaborando el néctar libado de las flores [de 12 paneles se dejan 6].

Los panales de miel pasan al extractor centrífugo de miel que la recoge mediante un grifo y de ahí pasa al bidón madurador de miel [de color amarillo] para su posterior envasado y consumo.

Según el estudio de la Revista Nature, la apicultura como oficio nace hace 9.000 años, en la península de Anatolia (Turquía), en el asentamiento de Çatalhöyük, considerada la primera ciudad de la humanidad, y del que procede una representación rupestre de una colmena.

La apicultura se expandió por Europa, norte de África y Oriente Próximo en paralelo a la agricultura y ganadería. Se conoce en la Península Ibérica desde al menos 5.500 a.C. A mayor biodiversidad mayor calidad de la miel.

Las abejas cuando se ven amenazadas por el hombre atacan a la cara [donde se encuentran las vías respiratorias], a las manos y también al color oscuro. Por tal motivo, los apicultores visten generalmente de blanco. Algunos apicultores se encuentran tan inmunizados como Antonio [que ya no sienten las picaduras] al estar acostumbrados a visitar los colmenares con escasa protección. 


Ahumador de abejas


Nuestro apicultor Antonio emplea el ahumador [alimentado con pequeñas ramas y un fuelle manual] porque atonta a las abejas y las desorienta dejándola más dóciles. Este invento se le debe al apicultor estadounidense Moses Quinby de Baltimore, que en 1875 inventó el ahumador, un fiel instrumento de gran ayuda para el apicultor en la inspección del colmenar.


Breves pinceladas sobre la historia de la apicultura:

  • Nikel Jacob, en 1568 descubre que las abejas crían reinas a partir de huevos de larvas jóvenes.
  • Luis Méndez Torres, en 1586 dice que la reina es hembra, que es quien pone los huevos y es madre de todas las abejas.
  • Charles Butler, en 1609 descubre que los zánganos son machos.
  • Richard Remnant, en 1637 averigua que las abejas son hembras.
  • Hornbostel, en 1744 constata el origen de la cera.
  • Anton Janscha, maestro apicultor vienés, en 1771 descubre la fecundación de las reinas.
  • François Huber, apicultor suizo ciego, en 1792 con su libro “Observations”, fundó las bases de la ciencia apícola.
  • George Layens, en 1874 inventa la colmena y el ahumador que en la actualidad llevan su nombre.



En nuestra más tierna adolescencia recuerdo a la abeja Maya con su amigo Willy y el elegante Flip con su sombrero de copa que cautivó al mundo infantil con su escala de valores donde predominaba la empatía, la cooperación, el respeto a los demás, la autoestima o la construcción de la identidad personal, entre un largo etcétera. También existen algunos escudos de ciudades como Béjar [Salamanca] o el de la Diputación de Salamanca donde aparecen cinco abejas de oro o en el de Colmenar [Málaga] con siete. El símbolo de la abeja ha significado siempre laboriosidad.

Como curiosidad cabe destacar que los valores junto con el color amarillo y negro de la abeja Maya coinciden con los de nuestro querido "Club Shotoyama", aunque eso formará parte de otra interesante historia que compartiré con los amigos.


Desde nuestro particular panal de rica miel acompañando a nuestro apicultor Antonio, en la tierra de Villalón y cercano al Museo de la Cal como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, donde "in situ" hemos observado con el máximo respeto la laboriosidad de las abejas en la producción de la miel silvestre, para el blog de mis culpas...



¡Salud y buen día con los múltiples beneficios que aporta a nuestras defensas la miel silvestre!


P.D. El día 20 de mayo se celebra el Día Mundial de las Abejas. Una de cada diez especies de abajes se encuentra en peligro de extinción por culpa de los plaguicidas, pérdida de hábitats, plagas y enfermedades pero sobre todo, por el cambio climático que provoca un declive sin precedentes de la población de las abejas junto con otros polinizadores. Nuestra alimentación depende de la polinización de las abejas. Por tanto, es necesario frenar la emergencia climática y la pérdida de biodiversidad.

El consumidor debe saber que el 66% de la miel de importación llega adulterada. Por tanto, “la compra directa al apicultor que nos inspire confianza [sobre todo en los pueblos] es la mejor garantía de la máxima calidad de la miel pura”. Una falsa miel destroza la vida de nuestros apicultores y engaña a los consumidores. 

Por tanto, en un mundo cargado de picaresca y para evitar verdaderos sablazos al consumidor es conveniente comprar la miel silvestre directamente a los apicultores de confianza y de este modo, poder llevarnos a nuestra casa un producto de alta calidad a un precio justo.

La miel también es utilizada también por los senderistas y corredores de montaña como combustible para recorrer grandes distancias. Y hablando de combustible,  Luiz Jordans es un apicultor brasileño que extrae de los excedentes de la miel etanol [alcohol etílico] desde 2015 para su autoconsumo ecológico.



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