lunes, 26 de febrero de 2018

Visita al "Centro de Interpretación del Tren del Aceite", en Cabra


Dedicado a mi amigo Antonio

Desde el casco histórico de Cabra nos dirigimos al Centro de Interpretación del Tren del Aceite, en la antigua estación de ferrocarril como final de nuestro grato viaje cultural por la subbética cordobesa. La antigua estación de ferrocarril de Cabra es muy similar a la también antigua Estación de tren de Morón -olvidada como su propio castillo-. Nada más entrar, nuestra retina captaba una bella locomotora a la que denominaban popularmente “MIKADO”-emperador en japonés- que disponía de ejes 1-4-1 (un eje delantero guiado, cuatro ejes motores y un eje final de apoyo). 

La denominación Mikado fue a raíz de la venta en 1897 por parte de Estados Unidos a la Nippon Railway de un pedido de locomotoras con esta disposición de ejes. Este tren era muy popular en Norteamérica, saliendo con frecuencia en las películas de tiempos pretéritos. 

Este tipo de locomotoras fueron utilizadas por Renfe entre 1953 y 1975, año en que abandonó el uso de locomotoras a vapor. Las Mikado eran locomotoras muy versátiles con un diámetro de rueda de 1560 mm. y sus casi 2.000 CV de potencia que podía alcanzar los 115 km/h. Era una máquina bien adaptada para la tracción de trenes de 3.000 a 5.000 toneladas. Pesaba unas 103 tm. en orden de marcha y su esfuerzo de tracción llegaba a los 14.800 kg. 



Una locomotora de vapor era una máquina que gracias a la combustión de elementos como el carbón o fueloil hacían hervir el agua produciendo así una presión tan elevada capaz de mover los pistones, que a su vez movían unas bielas que hacían mover las ruedas de los raíles. Con esto, se daba tracción a los trenes. 

Normalmente era necesarios un fogonero que se ocupaba de suministrar carbón y de reponer agua en cada estación si era necesario y un maquinista que conducía la locomotora 

Los depósitos de agua contenían el agua para usar en cada estación. Eran cilíndricos y de gran tamaño con indicadores del agua existente. El agua era suministrada desde la Fuente del Río mediante una bomba que se encontraba instalada en una caseta habilitada para tal fin. 

La toma de agua se utilizaba para abastecer de agua a las locomotoras de tracción a vapor. 

La marmita del cambio de agujas disponía de unas palancas de acción manual que movían los cambios de agujas para desviar el tren en uno u otro sentido. Eran manuales y estaban manipuladas por el “Guardaagujas” que seguía las indicaciones directas del Jefe de Estación. La topera era un sistema que bloqueaba el final de la vía férrea. 

El muelle de carga era el centro logístico donde se desarrollaba la actividad de carga y descarga de los trenes de mercancías, sobre todo del aceite. 

Esta vía daba salida desde Madrid hacia los puertos de Málaga y Algeciras. Por tal motivo, surge el proyecto ”El Tren del Aceite” en su tramo Linares-Puente Genil para dar también salida a la metalurgia pesada de Linares y los productos agroalimentarios de Jaén y del sur de Córdoba 

Alfonso XII, respalda el proyecto de Jorge Loring, y el 30 de abril de 1875, firmó el proyecto de construcción de la línea de ferrocarril con un coste inicial cifrado entonces, en 32.205.400 de pesetas. En 1893 se inaugura esta línea creándose un nuevo acceso a gran parte de Andalucía, al estar Puente Genil conectado con Córdoba, Málaga y Algeciras. 

La Estación de Cabra quedará entonces comprendida entre las estaciones de Doña Mencía, en dirección a Linares y Lucena, en dirección a Puente Genil. 

Existían ocho andenes, el andén 1 y 3 estaban destinados para los viajeros. Una gran pérgola de hierro y forja cubre el andén de la primera vía. Como en tantas estaciones, éste sería un punto de despedidas para aquellos egabrenses que en su día tuvieron que emigrar hacia otros países o regiones en busca de un mundo mejor para los suyos. 

La cantina albergaba la cafetería de la estación. En el edificio principal se encontraba la sala de espera, el telégrafo, las taquillas y el despacho del jefe de estación que tenía su vivienda en su parte superior de dicho edificio. 


Detrás de la locomotora Mikado observamos otra locomotora de maniobras MEME o Pegasin con su vagón de carga correspondiente que proviene de la estación de “El Higuerón” (Córdoba). Era popularmente conocida como “Tractor” o locomotora de maniobras que se usaba para la segregación de vagones, depósito de vagones en vía muerta, etcétera. Cuenta con dos ejes traccionados por un motor diesel COMET, convertidos de par y una sola cabina con mandos dobles. Tiene sistema de freno manual de husillo para estacionamiento y de aire comprimido para la máquina. No tiene freno para el tren. Fue construida por la Maquinista Terrestre y Marítima (Barcelona) en 1956 

MEME son las iniciales de las empresas involucradas en el proyecto “Macosa, Euskalduna, MTM y Easa”. 

El apodo Pegasin se debe al motor que las propulsaba: un motor Pegaso de 9100 cc. y de 6 cilindros que llegaba a rendir una potencia de 130 cv. para llegar a una velocidad máxima de 50 km/h (20 para maniobras). 


Observando el “Centro de Interpretación del Tren del Aceite” de Cabra, comenzaba a reflexionar el motivo por el cual, en mi pueblo con todo su patrimonio ferroviario que tuvo antaño, no pueda existir un Centro de Interpretación del ferrocarril, teniendo el mismo edificio y las instalaciones. 

Posiblemente la respuesta esté en el viento…lo que ha provocado que nuestra estación de ferrocarril y lo que es aún más ingrato, nuestro vestigio arquitectónico más antiguo como es nuestra antigua alcazaba permanezca entre la indiferencia y lo que es aún peor, el ingrato olvido de la Administración y al mismo tiempo, de todos y cada uno de nosotros.

Desde el Centro de Interpretación del Tren del Aceite, en Cabra, para el blog de mis culpas...



P.D. La antigua estación de ferrocarril de Morón debería ser puesta en valor como legado al formar parte de nuestra historia y patrimonio cultural. Llegó a ser un importante dinamizador en la historia de Morón desde el 12 de septiembre de 1864 transportando viajeros, piedra caliza, cal, yeso y aceite entre otros productos. 

El tren de Morón salía en dirección a la antigua estación de San Bernardo en Sevilla. El itinerario era el siguiente: apeadero del Hornillo (p.k. 10), aeródromo de Morón (pk.13), estación de la Trinidad “El Coronil” (pk. 16), donde se bifurcaba la línea férrea hacia Arahal (pk. 19), Utrera (pk 36) y Sevilla. 


Los antecedentes del tren de Morón de inician en la concesión de una Real Orden de 14 de marzo de 1857, autorizando a Andrés Villalón-Daoiz y Torres de Navarra “Conde de Miraflores de los Ángeles”, para realizar los estudios de una línea férroviaria entre Utrera y Morón, de 36 km. 



Foto. Acufer (Utrera).


El Gobierno quedó autorizado a otorgar la concesión de Utrera a Morón por la Ley de 30 de noviembre de 1859. Como resultado del estudio se convocó la correspondiente subasta de la concesión de la línea, que recayó en José Espinosa Zulueta, como mejor postor, por la R.O. de 4 de febrero de 1860, concediendo dos años de plazo para su construcción, y una subvención de diez anualidades de 8.000 escudos pagaderas por la Diputación de Sevilla y otras diez de 6.000 escudos pagaderas por el Ayuntamiento de Morón. Se formó una sociedad con un capital de 7.200.000 pesetas, de las cuales se suscribieron 2.400.000 pts. Posteriormente emitió 10.000 obligaciones con interés al 3%, por un valor nominal de 4.800.000 pts. 


Foto. Acufer (Utrera).

La falta de fondos le llevó a solicitar una prórroga, en tanto alcanzaba los auxilios de capitales extranjeros, entre ellos los ingleses aportados por Baden Crawley de la Sociedad Crawley & Ross, a cambio de la concesión de la línea. Gracias a estas aportaciones se consigue terminar la línea y ponerla en funcionamiento el 12 de septiembre de 1864.

Foto. Acufer (Utrera).

El presupuesto de la línea de Utrera a Morón era de 3.228.090 pesetas y el de Utrera a Osuna de 6.643.136,33 pesetas. Contando la línea de Utrera a Morón con un auxilio del Estado del repartimiento de 1869 que accedía a 65.401,25 pesetas...

martes, 13 de febrero de 2018

La Piedra de Rosetta “el amanecer de la egiptología”.


“This article is dedicated to my Peter friend, in the London City”


Cuando realizamos nuestra visita a Londres, a primeros de noviembre de 2016, nunca pensé que al observar la Piedra de Rosetta en el Museo Británico, en Trafalgar Square -y que habíamos estudiado en el antiguo bachiller-, que con el tiempo fuera a dedicarle un pequeño artículo en el blog de mis culpas. 

…En julio de 1798, un contingente militar francés de 54.000 hombres desembarcó en Egipto bajo las órdenes del general Napoleón Bonaparte. Francia había planeado dar un golpe a su enemiga Gran Bretaña en uno de sus puntos vitales: el comercio en el Levante mediterráneo.

El Directorio, el gobierno que dirigía Francia en aquel momento, había comenzado a temer al general Bonaparte, que había vuelto de sus campañas en Italia no sólo con la victoria en la mano, sino acompañado de un ejército fiel y disciplinado que podía utilizar para alzarse con el poder. Por ello, una campaña en un escenario lejano y complicado como Egipto erra un medio perfecto para alejarle de Francia e intentar quebrantar la fidelidad de las tropas. 

Napoleón aceptó este reto con entusiasmo al ser un apasionado de la Antigüedad y experimentó un vivo interés por la civilización del Antiguo Egipto. Los textos de Herodoto o Diodoro de Sicilia junto a los relatos del Génesis y el Éxodo marcaron la imaginación de Europa sobe el mundo de los faraones.

A pesar de que la campaña en Egipto fue un fracaso que acabó con la retirada francesa, desde el punto de vista científico fue una de las hazañas más notables de finales del siglo XVIII, siendo publicados los trabajos entre 1809 y 1822, en nueve volúmenes de texto y once de grabados, bajo el título “Descripción de Egipto”, lo que permitió la difusión por todo el mundo occidental de información actualizada y fidedigna sobre las antigüedades y monumentos que se conservan en Egipto. 

Entre los logros del ejército expedicionario francés, los hubo también casuales pero de gran envergadura. En 1799 unos soldados realizaban obras de acondicionamiento en la fortaleza de la ciudad de Rosetta (actual Rashid). Cuando estaban demoliendo un muro localizaron y extrajeron un bloque de granodirita negra de 762 kg. de peso, fragmentado por tres de sus lados. Una de sus caras estaba grabada con signos, por lo que el oficial de ingenieros a cargo de las obras lo envió a Alejandría para su estudio. 

En la ciudad de Rosetta (actual Rashid) en el delta del Nilo, un oficial francés Pierre-François Buchard el 15 de julio de 1799 halló durante la campaña francesa en Egipto la famosa Piedra de Rosetta, que será la llave para el amenecer de la egiptología. 

Se había descubierto casualmente uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes del mundo: “La Piedra de Rosetta”. 

La famosa Piedra de Rosetta de 112,3 cm. de altura por 75,7 cm. de ancho y un peso de 762 kg. reproduce un decreto sacerdotal del año 196 a.C. en Menfis. Conmemora el primer aniversario de la coronación del faraón Ptolomeo V Epífanes (miembro de la dinastía lágida, una larga estirpe de monarcas griegos que gobernó Egipto entre los siglos IV y I a.C.). 

Los Ptolomeos grabaron sus decretos en tres escrituras: jeroglífica, demótica o popular y la griega. El más famoso de tales decretos se ha conservado a través de la Piedra de Rosetta publicado por Ptolomeo V Epífanes [205-180] en el año 196.

La Piedra de Rosetta recoge el mismo texto en dos lenguas y tres escrituras distintas. Por un lado, se conservan varias líneas de jeroglíficos (de los que se ha perdido la mayor parte) y el contenido íntegro en la escritura demótica. 

Ambas grafías representaban la misma lengua: la de los antiguos egipcios, siendo la jeroglífica la reservada para los sacerdotes y la demótica la empleada por las clases letradas de la época. Por último, la inscripción está traducida y escrita en griego clásico en la base, la lengua empleada por los gobernantes y alta burguesía lágida. 

Su escritura ha sido el resultado de un desarrollo autóctono como una de sus más importantes señas de identidad. El ejercicio de la escritura estuvo siempre ligado a aquellos que la dominaban, constituyendo un porcentaje muy reducido de la población total. La mayoría estaban relacionados con la monarquía -escribas y sacerdotes-. La escritura estaba protegida por el dios de la sabiduría “Thot” que era el patrón de los escribas.

La Piedra de Rosetta sería transportada a Londres para ser expuesta al público en el Museo Británico desde 1802 hasta nuestros días, siendo la pieza más visitada. A su llegada a Gran Bretaña, la Piedra de Rosetta pudo ser analizada en profundidad por numerosos estudiosos. La valiosa información de esta piedra facilitará la clave para comprender los jeroglíficos egipcios hasta entonces ininteligibles y por consiguiente, conocer aquella poderosa civilización que abarca tres milenios.

La piedra es un fragmento de una gran estela que fue erigida en el recinto del templo de la ciudad de Sais (en el delta) para su conocimiento público. Sería una de las diversas copias que se hicieron del decreto y que fueron emplazadas en diferentes lugares de culto del país, ya que se han encontrado fragmentos de otras 17 inscripciones similares.

El carácter de las pirámides junto con la Piedra de Rosetta llegó a ser indescifrable hasta que en 1822 un joven erúdito francés, Jean-Francois Champollion anunciara en París el descifrado de los textos jeroglíficos egipcios. Nadie habia sido capaz de leer o reproducir el lenguaje y la escritura de los antiguos egipcios hasta entonces.

Jean-Francois Champollion (1790-1832), auténtico genio en idiomas que con tan sólo 19 años había logrado ocupar una plaza de profesor en la Universidad de Grenoble.
Champollion era un linguista fascinado por el mundo egipcio. Estudió el árabe, hebrero, copto, sirio y caldeo entre otras disciplinas.


Champollion se percató de que los jeroglíficos eran fonéticos, representando los sonidos que hablaban los antiguos egipcios, lo que le dio la clave para comenzar a descifrarlos. En 1822 presentó su hallazgo a la comunidad científica publicando su “Carta a M. Dacier relativa al alfabeto de los jeroglíficos fonéticos”, donde exponía por primera vez el funcionamiento de la escritura jeroglífica. 

Aunque Champollion falleció en 1832, su trabajo se siguió publicando, llegando a ver la luz póstumamente una gramática y un diccionario de egipcio antiguo. El impacto de la obra fue sensacional. Como recuerda el profesor Wilkinson, Champollion “tradujo correctamente la versión jeroglífica del texto, iniciando así el proceso que habría de revelar los secretos de la historia del Antiguo Egipto. Su gramática y su diccionario de la lengua del antiguo Egipto […] permitieron a los estudiosos leer las palabras de los propios faraones tras un intervalo de 2.000 años”.


Se podría decir que la Piedra de Rosetta había sido cincelada para transmitir mensajes a la posteridad. Un nuevo mundo se abría ante los ojos de los investigadores modernos. “Será el amanecer de la Egiptología”.


Desde Londres, para el blog de mis culpas...



Bibliografía

Faraones “Vida, muerte y eternidad en el Antiguo Egipto” -Historia-


Enlaces interesantes



viernes, 2 de febrero de 2018

Entre el Puerto de la Ragua y Laujar de Andarax, en la Alpujarra almeriense



Nunca pensé que cuando leyera el libro "Al Sur de Granada" de Gerald Brenan o “Entre limones” de Chris Stewart, ex batería del grupo Génesis se iba a estimular tanto mi apetito viajero por el último reducto morisco en la antigua Al Ándalus -las Alpujarras-, una región situada en las estribaciones de Sierra Nevada, al sur de Granada.
Blog de Antonio Cuevas


Desde Guadix nos dirigimos con nuestro humilde y autodidacta sextante cultural hacia el Puerto de la Ragua en busca de la cara norte "umbría" de Sierra Nevada, donde nos espera una carretera sinuosa y empinada con nieve en polvo a partir de los arcenes y que en varios tramos de la angosta vía nos encontramos algunas señales de tráfico que nos informaba utilizar el claxón para evitar posibles colisiones.

Dejamos atrás el imponente Castillo recostado sobre un pequeño cerro rocoso "La Calahorra" a medio camino entre Granada y Almería y que fuera un baluarte de tipo renacentista en la arquitectura civil española "1510" y que mandara construir un hijo del Cardenal Mendoza "primer marqués de Zenete". Dicho título nobiliario fue concedido por la reina Isabel la Católica en 1491 al hijo del cardenal Mendoza y nieto del Marqués de Santillana Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza.

Una bella fuente de agua cuyo origen se remonta al 940 bajo el Califato de Córdoba, captaba nuestro interés para posteriormente ascender al único puerto natural que atraviesa Sierra Nevada "La Ragua".




Zenete deriva del árabe sened, que significa "falda, subida, cuesta del monte", en referencia al declive de Sierra Nevada.


En el año 913 el paso de la Ragua -Rauah o Ragwa que significa almacén de aguas- llegó a ser un punto estratégico natural por donde atravesaron las tropas del califa Abderramán III para sofocar la rebelión del muladí Omar Ben Hafsún, considerado el azote de los Omeyas entre el año 880 y 918.

Cuenta Gerald Brenan en su libro "Memoria personal 1920/1975" que se puso en camino con su amigo Hope, desde Guadix hacia Yegen a través del Puerto del Lobo -2.764 metros de altitud-, que es el paso natural más alto que cruza Sierra Nevada.


En Sierra Nevada -Solair para los nazaríes- destaca el Pico Mulhacén en honor del antepenúltimo rey nazarí Muley-Hacén durante el siglo XV y el Pico del Veleta con 3.395 m.s.n.m. Cuenta la leyenda que encontrándose Muley Hacén ya anciano se retiró a morir al castillo de Mondújar en el “Valle de Lecrín”, en compañía de Zoraya. El 28 de octubre de 1485, tras invocar al arcángel Azrael y taparse el rostro con un Corán abierto, entregó su alma a Alá.

También cuentan que Zoraya, para que su sepultura no fuera profanada jamás, ordenó conducir el cadáver a lo más alto de Sierra Nevada en cuya más alta cumbre mandó inhumar sus restos, cubiertos por la bandera roja de los nazaríes, bajo las nieves perpetuas. Desde entonces este pico -el más alto de la Península Ibérica con 3478 m.- lleva el nombre de este monarca nazarí: Muley Hacén “padre de Boabdil y hermano de El Zagal”.

No es extraño que cuando Boabdil, el Chico -Abu Abdal -lah-, último rey de Granada, la observara  por última vez camino de su exilio hacia las Alpujarras, llorara como dice la leyenda. Cualquiera de nosotros hubiese suspirado del mismo modo al abandonar semejante belleza en un marco incomparable de culturas en la antigua Elvira con Sierra Nevada con el pico Veleta y el Mulhacén como testigo de la historia.

Desde el Puerto de la Ragua tenemos varias opciones: 

1. Descender hacia la Alpujarra granadina (Laroles, Ujígar, Válor, Yegen Trevélez, Capileira, Bubión, Pampaneira, Órgiva y Lanjarón entre otros) donde Lanjarón es considerada la puerta de entrada a la Alpujarra y Órgiva, la puerta de entrada a la Alpujarra Alta.

2. Por el contrario, descender por la Alpujarra almeriense (Laujar de Andarax, Fondón o Ragol entre otros), hasta conectar con la A-92 o llegar hasta Almería a través del Desierto de Tabernas.

Desde el Puerto de la Ragua nos dirigimos en esta ocasión hasta Láujar de Andarax en la Alpujarra almeriense cuyo río homónimo nace en su término municipal aunque debido a la sequía encontramos su nacimiento seco.

La retina de la historia nos dice que Láujar de Andarax, emblema de la Alpujarra almeriense y en perfecta armonía con la naturaleza, llegó a ser protagonista de varios hechos históricos:

En 1492 los Reyes Católicos le cedieron a Boabdil “Abu abd Allah «az-Zughbî» -el Desdichado- (Mohamed XII), las Alpujarras, como lugar de retiro.

“El nuevo proyecto histórico de los Reyes Católicos de forjar una España refractaria e intolerante como idea de Castilla consolidada por la Iglesia Católica, pasaba por eliminar el pasado andalusí.

Otro hecho histórico importante en Laujar de Andarax será la muerte de la también desdichada Morayma, esposa del Boabdil, que estuvo relacionada con la desdicha del último rey nazarí.
Monumento a Morayma -esposa de Boabdil-, en Loja (Granada).

Morayma, fallecida en Laujar de Andarax en 1493 será el nombre literario atribuido por Washington Irving a la esposa del rey Boabdil, hija del legendario caudillo de Loja Aliatar, en la “Crónica de la conquista de Granada” (1829). Cuenta la leyenda que llegó a ser la única mujer en la vida de Boabdil y que la amó de verdad. Cabe imaginarse el dolor que le produjo a Boabdil la muerte de su querida esposa, Morayma. Tras morir su mujer Morayma, Boabdil marchó de la Alpujarra en octubre de 1493 con su séquito acompañado de Aixa la Horra, su madre, en dirección a la ciudad de Fez como huésped del sultán hasta su muerte ocurrida en 1533.

El incumplimiento de las Capitulaciones se convertirá muy pronto en papel mojado al no poder seguir conservando la población morisca su lengua y sus costumbres siendo obligados por la fuerza a convertirse al cristianismo. Toda esta sinrazón trajo como consecuencia la Rebelión de las Alpujarras entre 1568 y 1571 al mando de Fernando de Válor y Córdoba -Muhammad ibn Umayya- durante el reinado de Felipe II. La mentalidad e intolerancia de una religión cristiana que desde su hegemonía religiosa utiliza la represión como fracaso de su empresa evangelizadora, lo que produjo un auténtico genocidio y etnocidio al expulsar a los moriscos españoles que tenían una identidad cultural propia. El fundamento del edicto obligaba a los moriscos a dejar su modo de vida y costumbres islámicas para convertirse por la fuerza al catolicismo que consideraba a los moriscos como una especie de contracultura dentro de la nueva unidad religiosa. 


La muerte en Laujar de Andarax de Aben Humeya el 20 de octubre de 1569 será otro importante acontecimiento histórico ocurrido en este bello pueblo de la Alpujarra almeriense. Aben Humeya al perder el apoyo de los rebeldes moriscos, es asesinado por su primo Abén Aboo, que le sucedería como «rey de los andaluces». La revuelta sería definitivamente sofocada en 1571 por don Juan de Austria. 

Quedaba demostrado en la poesía de nuestro poeta universal Antonio Machado en su libro de poseías Campos de Castilla, de 1912, la intolerancia de Castilla:


...Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus andrajos, desprecia cuanto ignora...

Corroborado algunos años más tarde por nuestro  también universal Federico García Lorca aquel 10 de junio de 1936 sobre la "Toma de Granada" por los Reyes Católicos en 1492:

“Fue un momento malísimo, aunque digan lo contrario en las escuelas. Se perdieron una no admirable, una poesía, una astronomía, una arquitectura y una delicadeza única en el mundo, para dar paso a una ciudad pobre…”

Los Juegos Moriscos de Abén Humeya de 1569 (Purchena) constituyen una muestra del legado andalusí que rehace el eslabón perdido en la cadena del olimpismo. Comenzaba con la tradicional cintas a la morisca para continuar con la lucha, levantamiento de piedra, sostenimiento de ladrillos, carreras de velocidad “media legua gruesa”, triple salto, tiro con arco, lanzamiento de cantos o tiro con honda.



En la Plaza Mayor de la Alpujarra "Plaza del Ayuntamiento" se encuentra en su lado izquierdo un pilar abrevadero del siglo XVII, considerado por los laujareños como el más emblemático de Laujar. Fue construido en 1684 “Año MDCLXXXIIII” por el maestro Diego de Tortosa, vecino de Huécija (Almería) durante el reinado de Carlos II. De estilo barroco, toda su estructura fue edificada en piedra caliza gris destacando un gran pilón abrevadero de base rectangular donde en su parte frontal se pueden observar cuatro caños, aunque originalmente sólo existían dos centrales que serán completados con otros dos en los extremos a partir de 1805. 

Los caños centrales están decorados bajo relieve y los otros dos en los extremos, con motivos vegetales. La parte superior del pilar está coronada por una bola, Se puede apreciar el escudo de Laujar de Andarax, donde aparece un barco de vela y un cuervo en honor del Patrón de la localidad, San Vicente Mártir.


Por su localización, la construcción que se divisa desde cualquier punto de Laujar de Andarax es la Iglesia de la Encarnación denominada “La Catedral de la Alpujarra” en cuanto a volumen y dimensiones, ubicada sobre el solar de una antigua mezquita aljama. Tras la expulsión de los moriscos el arzobispo Diego Escolano ordenó la construcción de la iglesia, cuyos inicios se remontan al 21 de noviembre de 1672.

Desde La Alpujarra se puede observar al fondo el Mar Mediterráneo, que nos recuerda que en Almuñécar "ḥiṣn al-munakkar", tuvo lugar la génesis de la Casa del Islam "Dar al Islam" en Al Ándalus sobre el 756 bajo la histórica figura de Abderramán I ben Muawiya al-Dajil “El Inmigrado”. Por el contrario, el rey de la Alpujarra “Boabdil” señalará el ocaso de Al Ándalus a partir de 1492 siendo el epílogo definitivo partir de 1609 con la expulsión de los moriscos.

En las playas de Almuñécar, -ciudad de las palmeras-, la misma a la que arrivó el 15 de agosto de 755 Abderramán I -Abd Al-Rahmán ben Muawiya al-Dajil (el Inmigrado)- único superviviente de la familia de los Omeyas  tras la matanza de su familia que huye de sus enemigos Abasidas llegando al norte de África donde fue acogido por la tribu Nafta de la que era originaria su madre e inicia con sus leales en Al-Ándalus una dinastía que fundó proclamando el Emirato de Córdoba, independiente de Bagdad y elevando la cultura a cotas muy altas  durante casi tres siglos, hasta la caída oficial del califato en el año 1031, lo que dio lugar a los reinos de taifas cuyo último reino nazarí fue tomado el 2 de enero 1492 con la toma de Granada por los Reyes Católicos.

Desde La Alpujarra almeriense colocamos nuestro sextante cultural en Almería " Al-Mariyyat -espejo del mar-", donde las páginas de la historia nos recuerda la primera referencia escrita que se conserva de una bandera blanca y verde de similares características a la de Andalucía que perteneció al reinado de Al Mutasim de la taifa de Almería en el siglo XI (año 1051), según el visir y poeta Abú Asbag.

 Unos versos del poeta Abu Asbag iben Arqam decían:
 
Una verde bandera que se ha hecho de la aurora blanca un cinturón, despliega sobre ti un ala de delicia, que ella te asegure la felicidad al concederte un espíritu triunfante”. 

Es posible que nos encontremos ante la bandera más antigua de toda Europa. El 18 de julio de 1195 el sultán Ben Yusuf Yaqub derrota a Alfonso VIII de Castilla en la batalla de Alarcos en lo que fuera la última gran victoria musulmana. Para conmemorar el triunfo se ordena colocar una bandera verde y blanca en la mezquita aljama de Sevilla, que representaba la unidad almohade (blanco almohade) y la colaboración andalusí (verde omeya). Un símbolo de unión entre tierras andalusíes de un lado y otro del Estrecho y verdiblancas.
Durante la última parte de la ruta nos dirigimos a Víznar, cuyo origen como primera alquería zirí se remonta a una conducción de las aguas de la Fuente de Aynadamar "fuente de las lágrimas", mediante la creación de una acequia que llevaba el agua al Albaicín granadino. 



Allí se encuentra el Parque Federico García Lorca dedicado a su memoria y a la de todas las víctimas de la Guerra Civil española.  

El Parque Federico García Lorca está constituido por una plaza de empedrado granadino, presidido por el sonido de una fuente de trece bocas acompañado de un entorno inigualable de sombras de árboles y la tranquilidad del lugar. El agua protagonista, desciende por una cascada, en las proximidades de la Sierra de Huétor.

Muy cerca de Víznar se encuentra Alfácar, el lugar escogido por los monarcas ziríes para el descanso, por su envidiable posición, en pleno cinturón montañoso de la depresión al norte de Granada, a 915 m.s.n.m. mencionado ya por el poeta, historiador y filósofo andalusí Ibn al-Jatib. Un antiguo territorio  donde  los molinos de harina y las tradicionales tahonas han estimulado el paladar de sus habitantes.

Pero históricamente, Alfácar y Víznar serán conocidas siempre por haber formado parte de unas verdaderas fuentes inagotable de lágrimas " al darle el último paseo" a Federico García Lorca junto a sus compañeros de infortunio, el maestro Dióscoro Galindo González y los banderilleros anarquistas Francisco Galadí Melgar y Joaquín Arcollas Cabezas. En el barranco de Víznar yacen centenares, o tal vez miles fusilados, por lo cual, ha sido reconocido como Lugar de la Memoria Histórica de Andalucía.

En Setenil de las Bodegas, las cuevas del sol, abren sus fachadas al sur y son más cálidas que las de la sombra. Sin embargo en el interior de las casas de ambas se mantiene un microclima muy peculiar que mantiene la temperatura fresca en la época estival y algo más cálida durante el frío invierno. Estas cuevas nos retrotraen a la prehistoria, cuando nuestros primitivos congéneres las utilizaron como refugio natural aprovechadas como viviendas. La fachada cierra la embocadura bajo las rocas del cañón, siendo la propia roca la cubierta de gran parte de estas construcciones.

Por último recuperamos energías en Setenil de las Bodegas "Septem nihil" y Zahara de la Sierra "Cassus belli" de la posterior toma de Alhama de Granada, última frontera de Al Ándalus para volver a la tierra de la cal, del flamenco y de nuestra propia esperanza.

Pero todo ello, formará parte de otra interesante historia que compartiré con los amigos. Desde el Puertto de la Ragua y Laujar de Andarax, para el blog de mis culpas...


P.D. No muy lejos de Láujar de Andarax se encuentra una pedanía denominada “Los Morones”. Según cuenta nuestro amigo y naturalista local Jesús Albarreal, tras la expulsión de los moriscos a partir de 1609, esta zona fue repoblada por ganaderos de León y algunos cisqueros de Morón, de ahí su toponímia. 

Los ganaderos pretendían talar el bosque para convertirlo en pastos para el ganado mientras que los cisqueros pretendían hacer un uso racional, la madera seca convertirla en carbón vegetal como fuente de energía. Se podría decir que los cisqueros de Morón fueron pioneros de lo que actualmente se denomina "uso sostenible del bosque". 

Hasta tal punto llegó éste desencuentro que tuvo que intervenir la Chancillería de Granada para calmar los ánimos.


jueves, 1 de febrero de 2018

Visita a la monumental Guadix


Escudo de Castilla y León en la fachada de la Catedral de Guadix

...Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus andrajos, desprecia cuanto ignora...


Antonio Machado. Campos de Castilla 1912



Desde Morón, tierra de la Cal, del Flamenco y de nuestra propia esperanza, en cuyo término ejercieran su influencia en tiempos pretéritos José María “El Tempranillo” y “El Pernales” -sin olvidar el legado de nuestros paisanos Fernando Villalón, Julio Vélez o Juan Antonio Carrillo Salcedo entre otros-, colocamos nuestro sextante autodidacta en la monumental Guadix. 

En unos versos del visir y poeta del siglo XI Abu l-Asbag Ibn Arqam, natural de Guadix que perteneció a la corte de al-Mustasim (1038-1091) en la Alcazaba de Almería se puede apreciar el precedente histórico de la bandera andaluza que con el tiempo Blas Infante (1885-1936) considerado el "Padre de la Patria Andaluza" indagara en su origen.

Una [bandera] verde, que había convertido a la [blanca]
mañana en su cinturón,
Ha desplegado sobre ti un ala de bienestar.

Con su aleteo se asemeja al corazón de los combatientes,
Cualquiera que sea la cara que presente al viento.

Y te ha asegurado la fortuna con su porte triunfante.
Considera, pues, estos buenos augurios como éxito.




Abu l-Asbag Ibn Arqam, natural de Guadix

En el hotel Abentofail colocamos nuestro centro logístico que nos ha permitido transitar entre la angostura de su sinuosa carretera hacia el gélido puerto natural de la Ragua a 2.000 m.s.n.m. que divide geográficamente a Las Alpujarras -entre efluvios moriscos- en la Alpujarra granadina y almeriense,  llegando al corazón de ésta última, "Laujar de Andarax".

Antes de llegar a Antequera, nos detuvimos en el restaurante “el Hacho”-en dirección Sevilla-Granada (A-92), donde solemos estimular nuestro paladar con un buen desayuno andaluz donde no puede faltar "el tradicional aceite “azzeit” de oliva virgen extra o la zurrapa de lomo blanca y colorá", que nos permitirá afrontar una interesante e intensa jornada cultural. 

Desde Antequera, transitamos por la antigua “Madinat Lawsa” (Loja), donde no hace mucho tiempo visitamos el monumento a Morayma y Aliatar, muy cerca de la antigua mezquita aljama que fuera convertida en la Iglesia de la Encarnación que se levantara con la intención ideológica de demostrar la nueva supremacía religiosa bajo el nuevo ámbito histórico y refractario del nuevo Estado, como idea de Castilla. 

La antigua frontera de Al Ándalus "Montefrío y Alhama de Granada" -al-hamman o baño árabe- se truncaría por sorpresa en 1482 al ser asaltada por el audaz golpe de mano dirigido por el Marqués de Cádiz, en represalia por el ataque nazarí a Zahara en 1481, lo que le convertirá en el “casus belli” de la Guerra de Granada como último bastión de Al Ándalus como epílogo del reino nazarí ocurrido el 2 de enero de 1492 mediante Capitulación.

Granada se entrega el día 2 de enero de 1492, a las 3 de la tarde. Comenzará entonces, la génesis del nuevo Estado que fuera perdido en las márgenes del Guadalete en el 711, aunque otros historiadores la sitúan con mayor lógica en la Janda, cuyo epílogo definitivo ocurrirá a partir de 1609 tras expulsar a la población morisca autóctona refugiada en las Alpujarras, la Axarquía y la Sauceda.

Monumento a los moriscos en Antequera

La desafortunada “Toma de Granada” sería instituida por los Reyes Católicos, siendo establecida definitivamente por Carlos V en 1516, celebrándose sin paliativos una gran victoria militar y religiosa sobre el Islam “el triunfo de la Cruz sobre la espada”. 

Por tal motivo no entraría en Granada el Conde de Tendilla en primer lugar, sino que lo haría el Cardenal Mendoza, ondeando antes el estandarte de Cristo que el Pendón de Castilla en la Torre de la Vela. En definitiva, “la espada subordinada al servicio de Dios”.

Las condiciones de la Capitulación de Granada eran "al menos sobre el papel" muy favorables para los conquistados. Pero ni Fernando ni Isabel la cumplieron al provocar intencionadamente el cardenal Cisneros en 1500 la Rebelión del Albaicín con un claro objetivo: dañar las señas de identidad de un pueblo, que será condenado posteriormente al genocidio y posterior etnocidio. Si el genocidio extermina a los pueblos, el etnocidio hace lo propio con sus señas de identidad, la memoria y el conocimiento. Recordad que en la Plaza de Bib-Rambla, más de 5.000 libros de la Biblioteca de La Madraza, serían pasto de las llamas en 1499 por culpa de la Inquisición.

Comenzaba a legitimarse el nuevo proyecto histórico y refractario bajo la liturgia del terror, siendo pasto de las llamas en la Plaza de Bib al-Rambla de Granada la memoria en grafía árabe del pueblo morisco por orden del cardenal Francisco Ximénez de Cisneros, tercer inquisidor de Castilla. Era por tanto necesario, erradicar lo más importante que poseían “los vencidos”: sus señas de identidad junto con el conocimiento. En definitiva, “la Memoria”.

La expulsión de los moriscos tuvo consecuencias lamentables para la economía del país con pueblos enteros que quedaron desiertos. Muchos campos se convirtieron en auténticos páramos y eriales, contribuyendo a la despoblación de España, acentuando su decadencia durante varios siglos.



En Guadix colocamos nuestro centro logístico en el hotel Abentofail, nombre latinizado cuya etimología deriva del andalusí Ibn Tufail "Abū Bakr Muḥammad ibn ʿAbd al-Malik ibn Muḥammad ibn Ṭufail al-Qaisī al-Andalusī" que fuera médico, filósofo, matemático y poeta nacido en Guadix entre el 1105 o 1110 y muerto en Marrakech en 1185 participando en la vida cultural, política y religiosa de los almohades en Granada. 

Estudió Derecho islámico y medicina, siendo discípulo de Avempace, filósofo, médico, poeta, físico, botánico, músico y astrónomo de Al-Ándalus, nacido la taifa de Saraqusta, hacia 1080 y muerto en Fez en 1139​. Su enorme proyección le llevó a prestar sus servicios como médico al sultán almohade de la antigua Isbiliyya "Sevilla" Abu Yacub Yusuf.

Adoptó la filosofía platónica a la mística islámica recibiendo el influjo de los pioneros del pensamiento de Aristóteles como Avicena y Avempace. Su obra autodidacta será la más traducida después de "Las mil y una noches" influyendo algunos aspectos de su novela en El Criticón de Baltasar Gracián, la trilogía Robison Crusoe de Daniel Defoe o el Zadig de Voltaire.



Frente a la entrada al Parque Pedro Antonio de Alarcón -donde desgustamos unos deliciosos churros a buen precio- nos encontramos una puerta de defensa andalusí que se llamó en el Guadix islámico "la Bib-Bazamarín" o segunda puerta de  de Baza, que daba acceso a uno de los antiguos arrabales "al-rabbad". La fachada será construida hacia 1553 siendo posteriormente reconstruida en 1741.

Guadix “Wadi Ash” en tiempos de los Omeyas participó en las revueltas del muladí Omar ben Hafsum. En el año 913 el paso de la Ragua -Rauah o Ragwa que significa almacén de aguas- fue un punto estratégico por donde pasaron las tropas de Abderramán III para sofocar la rebelión del muladí Ben Hafsún, considerado el azote de los Omeyas entre el año 880 y 918 y cuyos dominios se extendían hasta las provincias de Málaga y Granada haciendo incursiones incluso cerca de Córdoba. Tras la caída del Califato, almorávides y almohades se integrarán en el Reino nazarí de la antigua Garnatha “Granada”. 

El 15 de enero de 1362 se libró la batalla de Guadix, siendo las tropas del reino de Castilla y León derrotadas por las nazaríes. 

En Guadix se sublevó Boabdil contra su padre Muley Hacén en 1482 y su tío el Zagal, accediendo al trono gracias a los abencerrajes y de su propia madre “Aixa”. Las guerras intestinas del reino de Granada hacen que el 30 de diciembre de 1489 fuera entregada a los Reyes Católicos aunque será en septiembre de 1490 cuando se produzca su verdadera conquista. 

Al Arzobispo de Toledo, Pedro González de Mendoza se debe la configuración de la ciudad como nuevo enclave episcopal, destacando la conversión de la mezquita aljama en sede catedralicia, siendo cristianizada la ciudad con el nombre de Guadix. 



Desde la Plaza del Ayuntamiento -donde se encuentran en el sótano de la oficina de turismo los restos de una muralla almohade del siglo XIII junto a restos romanos del siglo II "Julia Gemela Acci"-, nos dirigimos por la calle de la loma, hacia el mirador de las cuevas trogloditas, desde donde se puede apreciar una bella panorámica de Guadix, brillando con luz propia la Catedral con su torre campanario cerca de la vieja alcazaba andalusí con sus viejas murallas y torreones de color rojizo, vestigios de tiempos pretéritos que datan del siglo X "época califal" y XI "reino de taifa" y que fuera reformada y ampliada durante la época nazarí. La alcazaba de Guadix ostentaba el centro del poder político y económico de la comarca. Destaca la torre del homenaje de planta cuadrada coronada por almenas rectangulares.  

Desde 1939 la Alcazaba de Guadix es declarada Bien de Interés Cultural (B.I.C.). Al igual que en mi pueblo, también ubicado en tierra de antiguas fronteras, me ha dado la impresión de que Guadix vive también de espaldas a tan importante vestigio arquitectónico como es su alcazaba, que forma parte de su intensa historia.



La Catedral de Guadix se construyó sobre una antigua mezquita aljama andalusí, a su vez asentada sobre una iglesia hispano visigoda, pudiendo ser una de las principales sedes episcopales de España, que será restablecida tras la reconquista de la ciudad en 1489 mediante "Bula de Erección" dada por el Papa Inocencio VIII, lo que servirá de inicio para el comienzo de las obras que durarán hasta el siglo XVIII.

La nueva Catedral se encargó a Diego de Siloé en 1549 que realizó el ábside, parte del crucero, la capilla de don Tadeo y parte de la sacristía proyectando la Capilla Mayor, de estilo renacentista. En su proceso de construcción se fusionan tres estilos arquitectónicos diferenciados que van desde el gótico con Diego de Siloé en el siglo XVI, renacentista y el barroco durante el siglo XVIII con Vicente Acero y Gaspar Cayón.

Dicen las páginas de la historia que la Catedral de Guadix puede ser considerada la primera diócesis de España cuyos orígenes se remontan al Concilio de Elvira, en el año 313, donde la presidencia corresponde al prelado Félix, obispo de Acci.

En las bóvedas del primer tramo de las naves se aprecian las arcadas ojivales características del gótico, dando paso a los arcos de medio punto más característicos del Renacimiento y del Barroco.



Al entrar, en el interior de la Catedral, lo primero que percibimos es un monumental órgano de estilo romántico. Detrás del órgano, nuestra retina capta la enorme belleza de la sillería coral, segunda de la catedral accitana ya que la original, de 1531, realizada por Martín Bello y de Jacobo Florentino envejeció de tal manera que el Cabildo en 1741 mandó a construir una nueva en madera de nogal a Torcuato Ruiz del Peral que hizo aquí realidad la teoría de la luz y las imágenes; al realizar su obra escultórica, convirtió la luz en un elemento estético y en tal sentido orientó los planos y las superficies distribuyendo las masas y los volúmenes. Jugó con el color de la madera de la sillería, de las imágenes y de la luz que entra por los ventanales superiores que iluminan las bóvedas, para crear un efecto óptico más propio de la pintura que de la escultura.




Se ha dicho que la obra escultórica de Torcuato Ruiz del Peral es deudora de la escuela granadina. En esta singularidad del tratamiento de la luz, ningún coro de las iglesias españolas le supera. Sin duda, ésta obra será la obra más lograda del mismo.

El coro de la Catedral accitana Torcuato hace un alarde de conocimiento de la técnica barroca, al hacer contrastar poderosamente el color nogal de la sillería con el blanco marfil de la madera de ciprés, en las que talló, sin policromar, las imágenes de los santos sostenidas por peanas ricamente decoradas y rematadas por doseletes en formas de corona, que terminan en un bello jarrón de girasoles, símbolo de la humildad, a la que todo cristiano debe ceñirse.

El movimiento y ritmo de la sillería coral es excelente: su visión es la de un escenario, casi la de un teatro. El coro de Guadix es hondo, alargado, más por la oscuridad que por los metros que en el espacio de la Catedral ocupa y, en ese hondón, aparecían las imágenes cobrando vida.

Muy cerca del coro percibimos una réplica perfecta de la Piedad "Pietá" realizada en mármol de Carrara, ignorándose su autor, y reproducida del original de Miguel Ángel "Michelangelo Buonarroti (Caprese, 6 de marzo de 1475 - Roma, 18 de febrero de 1564)" quien la realizara entre 1498 y 1499 con tan sólo veinticuatro años de edad, y que se conserva en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano. 

Destaca el rostro de la madre más joven que el Hijo, para mostrarse Virgen para la eternidad. Miguel Ángel consiguió la maestría anatómica. Los marmóreos pliegues de la vestimenta nos da la impresión que se mueven con cualquier corriente de aire.



La escultura representa el dolor de la Virgen María que sostiene en sus brazos el cadáver de su hijo Jesucristo inerte cuando éste desciende de la cruz. Fue destruida durante la Guerra Civil, siendo reconstruida de manera magistral hace unos años por la escultora doña María Ángeles Lázaro Guil. Se trata de una imagen única en España, réplica de la original de Miguel Ángel.

Lo que si conocemos es el acuerdo de pago de la Pietá a Miguel Ángel, un 27 de agosto de 1498.

"Su Eminencia el cardenal de San Dionigi llegó a un acuerdo con Michelangelo, ecultor florentino: el citado maestro se compromete a esculpir una Pietá de mármol, es decir, una Virgen María vestida sosteniendo a su hijo Jesucristo muerto, a escala natural, por la cantidad de 450 ducados de oro en moneda pontificia, en el plazo de un año a contar desde el día en que se inicie la obra. Su Eminencia el cardenal efectuará el pago de la forma siguiente:

Entregará antes del comienzo del trabajo 150 ducados de oro en moneda pontificia. Una vez se haya comenzado la obra pagaría al citado Michenalgelo 100 ducados en la misma moneda cada cuatro meses, de forma que los mencionados 450 ducados de oro, en moneda pontificia estén satisfechos en el plazo de un año si este encargo se ha realizado. Si la obra fuese concluida con anterioridad a la fecha, Su Eminencia pagará entonces toda la suma.

Y yo, Jacopo Galli -amigo y representante del artista-, prometo a Su Eminencia el Cardenal que el susodicho Michenangelo terminará la obra en el plazo de un año y que será la escultura más bella de Roma"…


Según el libro “Rezar por Miguel Ángel”, por Christian Gálvez

En el exterior destaca la torre-campanario de la Catedral como elemento arquitectónico más visible que se puede contemplar desde cualquier punto de la ciudad. El primer cuerpo de la torre pertenece al periodo de Diego Siloé y el cuerpo de campanas lleva la fecha de 1710.  



Se trata de una torre de planta cuadrangular de tres cuerpos con remate poligonal, coronada por la imagen del Sagrado Corazón de Jesús. Originalmente terminaba en una esbelta veleta herreriana, al igual, como se coronan las torres de las iglesias de Castilla.


Desde la Plaza de la Catedral paseamos por la Plaza de Santa María del buen aire donde se puede observar frente a su fachada posterior denominada de "Santiago", un monumento a la Escolanía "Niños cantores de la Catedral de Guadix".

Frente al Palacio de Peñaflor bajando la cuesta de la luz pudimos observar la Iglesia de Santiago cuyo proyecto sería encargado a Diego de Siloé. Destaca la portada principal junto con la blancura de su fachada. Las obras comenzaron en el año 1533. Los tejados están decorados con teja vidriada, destacando el chapitel cerámico que remata la torre. 


Desde la monumental Guadix donde brilla con luz propia su catedral y las cuevas trogloditas nos dirigimos al Puerto de la Ragua en busca de Laujar de Andarax, en la Alpujarra almeriense, donde tuvo lugar la muerte de la Morayma, esposa del desdichado Boabdil (Abû ʿAbd Al·lâh «az-Zughbî»)  y del líder de la Rebelión de los moriscos "Aben Humeya", pero eso formará parte de otra interesante historia del blog de mis culpas. 


Desde la monumental Guadix, para el blog de mis culpas...


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