domingo, 1 de mayo de 2011

El Flamenco, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

Recientemente la Unesco ha declarado al flamenco, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad  y tal motivo nos debe de llenar de gozo y orgullo a todos ya que el flamenco es  patrimonio oral que forma parte de nuestras raíces y que ha sido transmitido de generación en generación y el pueblo lo ha reconocido siempre como parte de su identidad cultural y de Andalucía.

Joselero con Diego del Gastor
Haciendo una mirada retrospectiva de la historia, el flamenco  ha pasado de estar relegado en tiempos pretéritos a ser digno de estudio por las universidades con programas de Doctorado especializado en flamenco, seminarios, cátedras, cursos de verano etc... Una buena oportunidad para  investigadores que formados en otras disciplinas puedan centrar en el flamenco sus tesis doctorales.
Se crean conservatorios superiores como el de Córdoba (ramas como la guitarra flamenca y flamencología), la cátedra de Jerez (investigaciones, estudios, conservación, promoción y defensa del flamenco), Cátedra de Flamencología en la Universidad de Sevilla con acuerdo de colaboración y patrocinio de la Fundación Cruzcampo...El flamenco como patrimonio de todos es uno de los mayores referentes como elemento integrante de nuestra cultura andaluza que avanza con pilares muy sólidos dentro y fuera de nuestras fronteras (Japón, Australia, Estados Unidos etc…).
Diego de Morón por Marvin Steel
 La Universidad como el flamenco es cultura y las Administraciones debieran poner a su disposición todos los recursos  necesarios para difundir nuestro Patrimonio Cultural Inmaterial a la Humanidad y dentro de nuestras fronteras transmitir dicha cultura con mayúsculas en las escuelas y centros de secundaria, donde un estudiante sepa diferenciar un toque de otro,  una soleá de una seguiriya o de una bulería por ejemplo.

Federico García Lorca (1898 - 1936)

 RETRATO DE SILVERIO FRANCONETI


Entre italiano
y flamenco,
¿cómo cantaría
aquel Silverio?
La densa miel de Italia
con el limón nuestro,
iba en el hondo llanto
del siguiriyero.
Su grito fue terrible.
Los viejos
dicen que se erizaban
los cabellos,
y se abría el azogue
de los espejos.
Pasaba por los tonos
sin romperlos.
Y fue un creador
y un jardinero.
Un creador de glorietas
para el silencio.


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