miércoles, 18 de julio de 2012

Cádiz de la Pepa en su Bicentenario


Dentro del Bicentenario de la Constitución de Cádiz de 1812 “ La Pepa” visitamos  la heroica ciudad para sentir un poco el espíritu de la que fue protagonista con letras mayúsculas al participar en importantes acontecimientos en tiempos pretéritos brillando con luz propia en una España invadida por las tropas napoleónicas cuya esencia de aquéllos años memorables todavía perviven como ejemplo de tolerancia. Cádiz  nos dejó su magnífico legado mantenido a través de los años, situado geoestratégicamente  entre el océano Atlántico y el Mediterráneo, entre Europa, África y el comercio colonial con América.

Cuando Hércules separó Europa de África según la leyenda surgió el Estrecho de Gibraltar de la que Cádiz forma parte por derecho propio tanto histórica como geoestratégicamente siendo un referente importante en el cruce de culturas,  contemplada nada más y nada menos que por 3000 años de historia ya que fue fundada en el año 1100 a. de C. por los fenicios que la llamaron Gadir y que posteriormente pasó a manos de los cartagineses  y romana a partir del 206 a de C.  A partir del 711 los musulmanes al mando de Tarik, lugarteniente de Musa vencieron a Roderico en la batalla de Guadatele ocupando casi toda la Península Ibérica a la que llamaron al-Ándalus (árabe الأندلس), territorio de la Península Ibérica bajo poder musulmán entre los años 711 y 1492. Alfonso X el Sabio reconquistó Cádiz en 1262 y la incorporó al Reino de Castilla. En el siglo XV  Cádiz contribuyó de manera decisiva al descubrimiento y posterior colonización de América con sus puertos importantes como punto de origen. 

Es evidente que todos los siglos de la historia de España han sido agitados, pero el siglo XIX, lo fue de manera especial la Guerra de la Independencia (1808-1813),  en la que Cádiz soportó valientemente un asedio de dos años y medio, las Guerras Carlistas (1833-1876), sin olvidar el “Desastre de Trafalgar” (21 de octubre de 1805) como origen de uno de los mayores desastres políticos y militar por la escasa altura de miras de Carlos IV y su inefable Godoy con aquel Tratado de San Ildefonso aquel 18 de agosto 1796, que sometía los intereses de España a los dictados de Napoleón comprometiendo la neutralidad española y facilitando la beligerancia de los ingleses. El combate inmortalizó el nombre del cabo de Finisterre, en Cádiz.

Combate de Trafalgar entre el "Santa Ana" y el Royal Sovereingn
Óleo Ángel Cortellini Sánchez. Museo Naval de Madrid

A partir del desastre de Trafalgar, la Armada española, en la que Cádiz fue un referente importante moriría de abandono, de incomprensión y de olvido, lo que abrió una brecha en nuestra marina  y en nuestro país,  dando lugar a la pérdida de nuestro extenso y frágil imperio que jamás existió según el libro “La razón de Trafagar “por Hermenegildo Franco Castañón, capitán de navío de la Armada española  y que posteriormente  la Generación del 98 se vio profundamente afectada dicha crisis moral, política y social acarreada en España por la pérdida de nuestras últimas colonias.

La promulgación de la Constitución de 1812. Óleo de Salvador Viniegra. Museo de Cádiz. Foto Antonio Cuevas


Sin embargo toda esta complejidad de tristes acontecimientos para la historia de nuestro país fue capaz de alumbrar las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812 que supuso para nuestro país el fin del absolutismo y el nacimiento del liberalismo. Se trataba de la primera Constitución promulgada en España por ser una de las más liberales de su tiempo que irradió ideas de progreso desde el Atlántico hasta el Pacífico. Fue la tercera Constitución escrita después  de los Estados Unidos y Francia.

Oratorio de San Felipe Neri. Cádiz
El texto constitucional de 1812 reformulaba ideas fundamentales para el país y para el ciudadano como el sufragio universal, soberanía nacional, monarquía constitucional, división de poderes, independencia de la justicia, la propiedad, libertad de imprenta y otros conceptos revolucionarios que habrían de ser admirados y tomados como modelo por otros países y un anhelo a conseguir en la propia España.


Sin embargo, como casi siempre nos convertimos en el país de  Europa que ha dado no pocas veces marcha atrás en el reloj de nuestra historia anulando cualquier movimiento de progreso tan sólo para defender los privilegios de unos pocos. 


Fernando VII vuelve en 1813  a España instaurando de nuevo el absolutismo y derogando la obra legislativa de las Cortes de Cádiz, restableciendo en mayo de 1814 el Antiguo Régimen y entre 1814 y 1820 declaró nula toda la obra de las Cortes de Cádiz. En  1823 entran en España los Cien Mil Hijos de San Luís para acabar con Riego y la libertad del pueblo y reponer en su trono al desleal Fernando VII.


La Constitución de 1812 con su obra legisladora, sólo por justicia debería haber pasado a la historia como inmortal aunque el espíritu de la Pepa y la Revolución de 1820 siguieron vigentes hasta la "Gloriosa de 1868". 

Entrada del Castillo de Santa Catalina construído por iniciativa de Felipe II en 1596

Las fuerzas navales con base en Cádiz, al mando del almirante Topete, se amotinaron contra el gobierno de Isabel II, en la misma ubicación donde Riego, casi 50 años antes se levantara contra el desleal Fernando VII. Su madre, Isabel II tuvo que salir por el puente del Bidasoa –Irún-, por el mismo sitio por donde que entraron los 100.000 Hijos de San Luís que impusieron por la fuerza a Fernando VII y que costó la vida al general Torrijos y a Mariana de Pineda.  

Fortalezas defensivas de la antigua ciudad de Cádiz

Cádiz, convertida de nuevo en referente histórico (1868) con “La Gloriosa”, que incluía el sufragio universal y  la abolición de la esclavitud en las Antillas entre otros. La memoria de aquéllos héroes que transmitieron el espíritu de la Constitución de 1812, como Riego, Torrijos… que tan sólo deseaban una monarquía constitucional que garantizaran las libertades fundamentales de los españoles que convirtieran España en un país avanzado, moderno, libre y europeo.


Monumento a las Cortes, a la Constitución y al Sitio de Cádiz

En 1911 el arquitecto Modesto López Otero y el escultor Aniceto Mariñas realizan el monumento a Las Cortes, Constitución y Sitio de Cádiz con un fuerte contenido simbólico. El lateral izquierdo muestra un autorrelieve en el que se representa la jura de la Constitución por los diputados el 19 de marzo de 1812, antes de su solemne promulgación. El autorrelieve de la derecha representa la guerra, en el momento en que la Junta de defensa de Cádiz no accede a la rendición de la ciudad al rey José Bonaparte no reconociendo otro rey que Fernando VII. 

Fernando VII. Museo de Cádiz
La figura ecuestre del lateral derecho, Marte como el dios romano de la guerra con un cañón a los pies de su caballo. la figura ecuestre del lateral izquierdo simboliza la paz. En la parte central una figura femenina como símbolo de la Pepa, que tiene la palabra "Constitución", escrita a sus pies, un ejemplar en su mano derecha y la espada en la izquierda. En la parte posterior del monumento destaca la figura de Hércules, fundador de Cádiz.



Desde Cádiz, en el Bicentenario de la Pepa para el Blog de Antonio Cuevas


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