jueves, 8 de agosto de 2013

Las murallas de Ávila

Llegamos a Ávila, la capital de provincia más alta de España situada en la Meseta Norte de la Península Ibérica a 1131 m. de altitud. Hermosa ciudad rodeada de pétreas murallas que rodean y protegen su casco antiguo. La piedra en los torreones y puertas como fiel testigo de la historia donde destacan la Puerta del Alcázar junto a la Puerta del Carmen.
Posiblemente sea el recinto amurallado mejor conservado de España y de toda Europa al poseer un perímetro de más de 2.500 metros con muros de 3 metros de grosor y 12 metros de altura, con 88 torreones de planta semicircular y sus  9 puertas .
 
El estilo de la muralla es románico con ornamentos de influencia morisca. La piedra es granito gris y negro pero también se utilizó el ladrillo, el mortero, la cal. Se trata de una construcción de mampostería y en algunas partes ornamentación con friso de ladrillos en la parte superior.

Los romanos la denominaron Avela, incorporándola a la Lusitania. Posteriormente se asentaron los visigodos y a principios del siglo VIII, los árabes, al mando de Tarik, conquistan Ávila, arrasando las murallas romanas y reconstruyéndolas sólidamente. Las actuales murallas se terminaron en el año 1099. Se ha dicho muchas veces que Ávila es una de las ciudades mejor amuralladas del mundo. Sus murallas como obra maestra de la ingeniería militar de su época fueron levantadas durante nueve años, desde 1090 a 1099, constituyendo un baluarte inexpugnable.

En cada una de las nueve puertas de la muralla hay uno o varios palacios a los que estaba encomendada la defensa de cada puerta. Estas casas fueron construidas entre los siglos XV y XVI. La puerta principal estaba reforzada por dos grandes torreones unidos por un puente que refuerza la defensa del acceso. Bajo el puente hay una serie de mensurones que sirvieron para apoyar un cadalso de madera o alguna pieza de la estructura del puente levadizo.

 Aunque hoy en día desaparecidos, contaba con un foso y una barbacana que era un pequeño muro que servía para evitar que las máquinas de asalto pudieran llegar a la muralla.


Ávila, como muchas ciudades medievales españolas posee un importante patrimonio cultural es fiel reflejo de su historia, de su arquitectura, de sus gentes y de su paisaje. Una tierra para visitar sin prisas y  pausadamente donde en tiempos  pretéritos convivieron en tolerancia judíos, mudéjares y cristianos dejando su huella en su inmenso legado cultural. Ávila, tierra de Teresa de Cepeda y Ahumada -Santa Teresa-, y de San Juan de la Cruz. Ciudad que participó en la Guerra de las Comunidades de Castilla en 1520. En el siglo XVI y XVII comienza su despoblación a la que contribuye en parte la epidemia de peste de 1599 que se lleva consigo el 12% de su población junto con la expulsión de los moriscos dictada en 1609 por Felipe III que afectó al 13,8 de sus habitantes.




Al caer la tarde paseamos por el perímetro de su muralla donde disfrutamos de la Basílica de San Vicente, la Iglesia de San Pedro,  la Puerta del Alcázar, la Puerta del Carmen, la catedral del Salvador y el convento de Santa Teresa del siglo XVII que se levanta sobre el solar que ocupó su casa natal. Santa Teresa fundó las carmelitas descalzas que se instalaron en Ávila el 15 de octubre de 1636 gracias al patronazgo del Conde Duque de Olivares y que durante la Desamortización de Mendizábal sufrieron los frailes la exclaustración.


Los conventos y monasterios son testimonio del esplendor económico, social, cultural y religioso de tiempos pasados y que en épocas de penurias dieron amparo a gran cantidad de mendigos.


En pleno centro histórico dentro de su recinto amurallado, degustamos la exquisita gastronomía de Ávila con platos típicos como las patatas revolconas con matanza ibérica, el chuletón y entrecot de ternera de Ávila con patatas panaderas o el churrasco a la brasa acompañado con tinto de la tierra y postres caseros como auténtico placer del buen yantar como lo llaman en la tierra.

Al día siguiente, desde la Meseta Norte tomamos dirección a Madrid por el Puerto de Navacerrada buscando la ansiada A4 que nos traía de vuelta hacia nuestra Andalucía para terminar el fin de Semana entre Barbate y Véjer pero eso ya pertenece a otra historia…



Desde Ávila para el Blog de mis culpas...


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