martes, 29 de octubre de 2013

Osuna, ciudad histórica y monumental (I)



Como tantos pueblos de Andalucía cuyo orígenes se remontan a tiempos remotos (Carmona, Antequera, Écija, Morón, etcétera), los orígenes de Osuna dan también fe de la presencia de fenicios, griegos y cartaginenses que dejaron sus huellas,  siendo en tiempos de los romanos declarada COLONIA GENETIVA JULIA, lo que le permitió gozar de privilegios importantes como acuñar moneda como clave para el desarrollo comercial, su escudo con leyes propias, etcétera...


En la época de la Reconquista, Fernando III el Santo la recupera en 1262 siendo tierra de fronteras con el reino de Granada (banda morisca). Osuna fue cedida a la Orden de Calatrava por un privilegio de Alfonso X  en 1264  y pasó a ser propiedad de los Condes de Ureña en el año 1445.



















Pero remontándonos a tiempos pretéritos es a partir del siglo XVI, cuando Osuna empieza a emerger culturalmente gracias a la figura de Don Juan Téllez Girón (1494-1558), ya que cuando se convierte en IV Conde de Ureña, traslada su residencia desde Morón a Osuna, actuando como mecenas de artistas, iglesias, monasterios,  universidad, etcétera.



Por el contrario, el castillo de Morón como antigua residencia de los Condes de Ureña quedara prácticamente abandonado siendo caldo de cultivo para que los antígenos de la destrucción y del olvido contribuyan durante siglos al expolio y olvido de este  emblemático vestigio cultural que nos recuerda su noble existencia histórica y al que contribuyó el hecho luctuoso del día 29 de agosto de 1812, cuando empezaba a decaer la gloria de Napoleón y el mariscal Soult ordena volar la antigua fortaleza, quedando destruida cinco torres y otras zonas del castillo.


Durante la permanencia de los Condes de Ureña en el castillo, se construyó la “torre gorda”, llamada popularmente por la gente de Morón y que pretendía tener tres cuerpos de altura quedándose en el primero, ya que en el año 1531 se paralizaron las obras de la torre del homenaje por orden del emperador Carlos I. 


Es posible que el motivo de la paralización de dichas obras fueran las tensiones existentes entre el emperador y Pedro Téllez Girón, III Conde de Ureña, lo que hace que el IV Conde de Ureña se traslade definitivamente a la ciudad ursaonense cuando ostenta el título. 

No hace falta recordar que el castillo de Morón formó parte en tiempos de Abd al-Rahman I ben Muawiya al-Dajil (el Inmigrado 756-788), cuyos dos primeros emires pertenecieron al antiguo Califato de Córdoba según el libro de Ramón Auñón “Los Alkevires de Morón”. Posteriormente el castillo forma parte del reino de taifa de Morón 1013-1066 como una entidad política independiente cuando se desmembró el Califato de Córdoba, “Al día siguiente del final del mundo”, cuando cayó  la ciudad califal, Medina Azahara en el año 1013, destruida por Muhammad II, llamado al-Mahdi cuya primera medida fue ordenar al asalto y destrucción de la ciudad referente del poder de los califas omeyas.

Vista del antiguo convento franciscano desde el castillo de los Condes de Ureña

El antiguo convento franciscano del Corpus Christi (hoy Residencia de Mayores “San Francisco”) fue fundado en 1541 también bajo la tutela de los Condes de Ureña. Era una época en que nobles y eclesiásticos ejercían el mecenazgo que favorecían la construcción de templos, palacios y casas solariegas que se alzaban para deslumbrar al pueblo ignorante e inculto en aquélla época ya que el conocimiento estaban en los monasterios y en la aristocracia.


Colegiata y Universidad de Osuna

Tal pérdida de mecenazgo para Morón fue directamente proporcional al comienzo de Osuna como ciudad monumental destacando la Colegiata, la Universidad o el mecenazgo de artistas de la talla del Españoleto o Zurbarán entre otros. El condado de Ureña  fue otorgado por Enrique IV, rey de Castilla el 15 de agosto de 1462 y el Ducado de Osuna, el 5 de octubre de 1562 por Felipe II.

Desde la antigua y monumental Osuna para el Blog de mis culpas en su primera parte...



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