lunes, 7 de abril de 2014

Visita al Conjunto Arqueológico de Itálica (I)

¡Miles de personas eran asesinadas en las arenas de los circos romanos para satisfacer a la turba!.

«Sit tibi terra levis» 
«Que la tierra te sea leve”

Un espléndido día soleado del mes de abril tomamos la ruta hacia un Yacimiento Arqueológico de primer orden, la Ciudad Romana de Itálica, ubicada a 7 km. de Sevilla, siendo considerada el primer asentamiento romano en el Sur de la Peninsula Ibérica y cuna del emperador Trajano y de su sucesor Adriano.


Una razón de peso para visitar la antigua ciudad romana de Itálica -en la antigua Vía Augusta como vía fundamental en las comunicaciones con Roma- junto al Museo Arqueológico de Sevilla es poder conocer el origen de los primeros  “itálicenses e hispalenses”  y así reencontrarnos  con su remota historia  acontecida en la antigua Turdetania y posterior Baetica romana. 


Un gran legado que nos extrapola de algún modo al origen, hábitat y vida cotidiana de aquéllos primeros pobladores -con el permiso de la primera civilización de Occidente, Tartessos (650 a.C.) que deja de ser un mito gracias a las excavaciones de Carriazo con el Tesoro del Carambolo (1958-1961)-.


Itálica, en la antigua Baetica fue la primera colonia romana en Hispania, fundada en el contexto de la Segunda Guerra Púnica -Roma contra Cartago- en el año 206 a.C. por Publio Cornelio Escipión “el Africano”, el único general romano que pudo derrotar a Anibal, general cartaginés.


Establece un puesto militar donde existía una población turdetana en el siglo IV a.C. ubicando allí a los soldados heridos en la batalla de Illipa (Alcalá del Río) contra el ejército cartaginés.

Queda así consolidado un núcleo romano en una zona de alto valor estratégico para el proceso de romanización en la ribera del Guadalquivir, -anterior río Tharsis o Baetis- y muy cerca de las rutas mineras de la Sierra norte y Huelva.



En Itálica nació Marco Ulpio Trajano (53-117 d.C.), el primer emperador de una provincia romana y cuna también de su sucesor Publio Aelio Adriano (76-138 d.C.). Su padre fue originario de esta ciudad y por tanto,  durante su gobierno el emperador Trajano otorga a Itálica el estatuto de colonia.



Itálica, situada en la parte más meridional de la antigua Hispania, formaba parte de la Vía Augustea, calzada romana desde Roma, que pasaba por los Pirineos , la Tarraconensis -en la España Citerior- hasta llegar a Gades por Itálica, pasando por las ciudades de Córduba,  Astigi (Écija) y Carmo (Carmona) -de la cual manifestó César que era la ciudad mejor defendida de toda la Bética-. 



Una vasta red viaria por la Ruta Bética Romana y una calzada imperial “La Vía Augusta” que también comunicaba Itálica con el norte a través de  la Vía de la Plata en la Lusitania con Emérita Augusta. 

En la época romana llegaron a construirse 90.000 km de calzadas interurbanas  que comunicaba Roma con su vasto imperio. En el año 312 a.C. se inaugura la primera Vía romana, la Vía Apia, para el trasporte de mercancías y tropas. Las vías interurbanas estaban señalizadas con cipos o mojones, denominados “millarios”, colocados cada milla “milla passum, mil pasos, equivalente a casi un kilómetro y medio. Contenía una inscripción en la que se explicaba que emperador o magistrado había construido la carretera. Indicaba las millas que distaba la señal del origen de la calzada.




El río Baetis en Hispalis fluía cerca del teatro romano de Itálica, en la la Vetus Urbs (ciudad vieja). En la época romana era preferible utilizar el transporte marítimo antes que el terrestre, por ser más lento y costoso. Desde Itálica, se pasaba por el templo de Santi Petri para realizar ofrendas y Baelo Claudia,  hasta Roma.




La Bética exportaba a Roma productos de tradición milenaria como el vino  que en la época romana se almacenaba en ánforas que se fabricaban en los alfares de la Bética, el garum que provenía de Baelo Claudia, una salsa de pescado realizada con vísceras fermentadas y servía como condimento indispensable en la mesa romana junto con el aceite de oliva que gozaba de mucho prestigio y llegaban a la capital del Imperio Romano a través del Mare Nostrum.


Desde la antigua Itálica, para el Blog de mis culpàs...


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