jueves, 20 de noviembre de 2014

Reencuentro con la Alpujarra de Gerald Brenan




"Pensé que iba a hacer una tesis sobre la poesía de Lorca,
 se me convirtió en una investigación sobre su muerte
 y creo que Brenan tuvo la culpa
Ian Gibson


Desde Lanjarón, puerta de la Alpujarra llegamos a Órgiva, a las faldas de la Sierra de Lújar y Sierra Nevada, denominada la puerta de la Alpujarra Alta para empezar a zigzaguear entre montañas. Atrás dejamos la grata visita a Pampenaira, Bubión y Capileira que permanecen en la retina de nuestro recuerdo.

Al día siguiente nos desplazamos hacia Yegen, inmortalizada por el hispanista Gerald Brenan en su libro “Al Sur de Granada”. Allí fijaría su residencia entre 1920-1934 divulgando las costumbres y tradiciones de la Alpujarra, universalmente famosas. 


Nunca pensé que cuando leyera al Sur de Granada de Gerald Brenan se me iba a estimular tanto mi apetito viajero por el último reducto morisco en las AlpujarrasAl Sur de Granada pertenece  a esa literatura fresca y sencilla que permite al lector viajar sólo con la imaginación para reencontrarse con las Alpujarras de Brenan ó Aben Humeya.






Una placa de azulejos recuerda en Yegen la casa donde vivió Brenan durante siete años. Sus vecinos lo conocían por “don Geraldo”. Muy cerca de la casa se encuentra la fuente de los tres caños. Desde allí a través de calles sinuosas llegamos a la parte alta del pueblo -junto a la carretera principal- donde se encuentra la fonda-museo que se encontraba cerrada. 

El término fonda nos recuerda Brenan que tiene su origen en la fondak árabe.


Los vecinos amables y cordiales nos invitaron a dirigirnos al bar “Tinao” donde nos  abrirían la pensión en la cual vivió Gerald Brenan hasta encontrar casa en el pueblo. En la actualidad se ha convertido en un lugar de culto para estudiosos y viajeros del escritor inglés cuyo amor por España ha pasado a formar parte de la literatura española.


Al entrar en la casa-museo de Brenan se puede observar su humilde escritorio con una silla de enea situado junto a una ventana con la Sierra de la Contraviesa como testigo. Allí Brenan escribiría sus impresiones y vivencias que plasmaría en su libro “Al sur de Granada” que se publicará en 1957. Una mezcla de historia y etnología, ideal para aquéllos que quieran iniciarse en el campo de la antropología.

Visitamos todas las dependencias de la casa que aún conserva la esencia de la arquitectura popular alpujarreña: la cocina con el tradicional platero y su chimenea, los dormitorios, la cuadra, etcétera. Para dejar constancia de nuestra presencia, firmamos en el libro de visitas que existe en la fonda-museo de Yegen.



Es interesante como un inglés, hijo de una familia de clase media alta británica abandona  la civilización y una vida acomodada en Inglaterra en una sociedad hermética, rígida y  anquilosada  que le oprime y se plantea vivir en 1920 en una atmósfera más pura y menos viciada para poder pensar e "imaginar sin bridas".  En Yegen, Gerald Brenan alquila una casa por 120 pesetas al año y empieza a reencontrarse consigo mismo. 



Pero Brenan había dado muestras de ser un viajero incansable, mucho antes de elegir España como destino para vivir. Su padre, oficial del ejército británico tuvo sucesivos destinos que determinaron su infancia viajando a países como Sudáfrica, Inglaterra, Irlanda, Italia, Francia, Malta o la India.

Tras haber combatido en la Primera Guerra Mundial, decide marcharse a España porque piensa en su clima benigno y la vida podría ser más barata. Una herencia le proporciona suficientes medios económicos para instalarse en Yegen donde busca la paz interior en comunión con la naturaleza.

Su estancia en España comienza cuando llega a La Coruña y cruza el país hasta Almería como destino final para recoger sus 2.000 libros, que le iban a llegar por barco a dicha ciudad.


En el trayecto conoce las Alpujarras granadinas y decide que ahí quería vivir, en Yegen donde se establece. El medio rural le fascina y aprende las costumbres de los pueblos alpujarreños cuya "supervivencias arcaicas" le proporcionan "un placer especial", como escribió. En Yegen vive largas temporadas desde 1919 a 1934.

Durante su estancia en España viaja por Túnez, Marruecos, Portugal, Grecia y Turquía viajando a Londres con cierta frecuencia para relacionarse con el grupo Bloomsbury.


La Alpujarra, una abrupta zona geográfica entre Granada y Almería, ha permanecido aislada durante muchos siglos debido a sus peculiaridades etnológicas e históricas, lo que hizo que en tiempos pretéritos se convirtiera esta comarca en el último reducto morisco. Hasta hace pocos lustros podia recorrerse a lomos de una mula como único medio de transporte, lo que nos puede dar una idea de la dificultosa orografía del terreno.

Cuenta Gerald Brenan en su libro "Memoria personal 1920/1975 referente a la visita de sus padres desde Granada a Yegen.

"Después tomamos el autobús para Órgiva y al día siguiente hicimos el largo trayecto a lomos de mula remontando el cauce seco del río. Mi madre disfrutó todo el tiempo con su visita...Se quedaron una semana y después los llevé en mula a Guadix atravesando el Puerto del Lobo y los dejé acomodados en el tren de Madrid. Había sido para ellos un gran aventura."

La tranquilidad y gozo que Yegen le transmite a Brenan desde el primer momento es indudable, al estar rodeado de montañas, las estrellas, el aire, los ruidos de los arroyos y acequias. En definitiva Brenan se enamora de Yegen al pertenecer al mundo de lo humano, con aire de pueblo sencillo con la espontaneidad de sus gentes, muy lejos del mundo cuadriculado de donde provenía.

Poder leer y pasear en plena armonía con la naturaleza le hacían tomar notas día a día sobre el ambiente laboral del campo, sus costumbres ancestrales, el folklore, las fiestas, la espontaneidad de los alpujarreños, los quehaceres diarios de los labradores y pastores, el noviazgo, el matrimonio, la familia, la posición del hombre sobre la mujer, el significado de la religión y de la muerte…

Como se encuentra sólo con sus paseos y su lectura en Yegen decide invitar a sus amigos Ralph Partridge, Dora Carrington y Lytton Strachey. Incluso en 1923 le visitaron Leonard y Virginia Wolf. Pero no todo el tiempo estuvo en Yegen sino que algunas veces tuvo que acudir a Inglaterra en donde se enamoro de la poetisa Gamel Woolse casándose con ella en Roma.

Pero pronto se da cuenta del drama que asola al campesino andaluz y extremeño motivado por el atraso que soportan por culpa del olvido del gobierno central junto con el maltrato y la brutalidad con la que son tratados por los caciques que discriminaban a los obreros y campesinos con salarios miserables. A Brenan le afectaba el trato discriminatorio que sufrían los obreros y los campesinos. Se lamentaba sobre todo  lo que supusiese un ultraje al ser humano fuera cual fuese su condición social chocaba con su mentalidad inglesa.


Otro de los libros que destacaba sobre el humilde escritorio era su obra más conocida, El laberinto español (The Spanish Labyrinth, 1943) leído y releído por mi padre una y otra vez, quién me decía no pocas veces… 


¡Esto lo dijo Gerald Brenan!.


Muerte de un miliciano de Robert Cappa
5 de septiembre de 1936 en Cerro Muriano (Córdoba)


En diciembre de 1934 se marchan Churriana donde le sorprende la Guerra Civil. Allí vivieron entre 1935 y 1970. El silencio de aquélla casa andaluza fresca y llena de flores, solo roto sólo por el paso de las cabras y las cargas de melones, ciruelas y melocotones a lomos de los burros. Un placer para los sentidos al estar en contacto con el mundo sencillo.

El próximo viaje será a la Casa Museo de Brenan en Churriana, en cuyos antiguos muros de cal se rezume por sus poros la historia como legado. 

Posteriormente visitaremos el cementerio inglés de Málaga donde una lápida recuerda que allí se encuentran sus restos mortales junto a los de su esposa Gamel. También visitaremos el lugar donde se encuentran los restos de otro romántico Robert Boyd que acompañó a Torrijos cayendo en Málaga por la sagrada causa de la libertad un 11 de diciembre de 1831, con tan sólo veintiseis años de edad y que también explicara Ian Gibson en su libro "La berlina de Prim". El pintor Antonio Gisbert inmortalizó en 1888 el terrible desenlace ocurrido en la playa de San Andrés. 

Tener libertades en España ha costado un alto sacrificio en un país que aún permanece amnésico  para afrontar su propia Memoria Histórica.
Pero eso formará parte de otra grata historia que compartiremos con ustedes.

Desde Yegen para el Blog...

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