jueves, 3 de septiembre de 2015

Entre la Cádiz y San Fernando



La antigua Gadir fenicia -denominada Gades por los romanos-,  ha sido considerada la ciudad más antigua de Occidente-. Sus aguas fueron surcadas por los marinos fenicios de la antigua Biblos, Sidón y Tiro asentando su mayor base comercial en Occidente, después de haber navegado por las columnas de Hércules como se conocía entonces el Estrecho de Gibraltar, lo que les permitíó fondear para protegerse de la madre que parió el viento del levante -que viene de tierra- y del poniente -que proviene del mar- en esta zona geoestratégica, cuna de civilizaciones como lo demuestran los dos sarcófagos antropomorfos que se encuentran en el Museo Arqueológico de Cádiz, en la Plaza de la Mina.


Si nos lo permite Atapuerca como la piedra de Roseta en la evolución del ser humano, el pueblo fenicio actuó de vínculo entre las civilizaciones mediterráneas. Inventaron el alfabeto adoptado y modificado por los antiguos griegos que lo fueron transmitiendo como legado cultural.

Según el historiador romano Cayo Veleyo Patérculo, Cádiz fue fundada en 1104 a.C. “80 años después de la caída de Troya” que Eratóstenes fechara entre 1194 y 1184 a.C. y Herodóto en 1250 a.C.



Esta ciudad tres veces milenaria, fue capaz de alumbrar durante el convulso siglo XIX las Cortes de Cádiz y Constitución de 1812 como primera Constitución promulgada en España que supuso para nuestro país anclado en la miseria, el fin del absolutismo y el nacimiento del liberalismo irradiando progreso desde el Atlántico hasta el Pacífico.

Desde Cádiz transitamos hacia la antigua Isla de León -San Fernando-, cuna del Constitucionalismo moderno, al ser redactada nuestra primera Constitución en septiembre de 1810.



La Constitución de 1812, sólo por justicia, debería haber pasado a la historia como inmortal pero las circunstancias fueron otras quedando o debiendo quedar grabada en la retina de la Historia de España con letras mayúsculas de lo que pudo haber sido y no fue.





En San Fernando paseamos por el Teatro de las Cortes hasta llegar a la Plaza de Camarón de la Isla donde se encuentra un monumento dedicado a su memoria, frente a la Venta de Vargas. El cantaor es un referente importante en la ciudad de San Fernando de la cual es su hijo predilecto. Falleció el 1 de julio de 1992. 



El monumento en bronce a José Monge Cruz fue realizado por el isleño Antonio Aparicio Mota. Se encuentra sobre un pedestal sobre piedra ostionera, de más de dos metros de altura. Junto al monumento se encuentra un niño de bronce con mirada plácida observando al gran cantaor flamenco.

No muy lejos de allí se encuentra el mausoleo, obra del artista isleño Manuel Correa Forero.




En el Puerto de Santa María entramos por la Avda. de Valdelagrana entre glorietas a los salineros y Rafael Alberti que nos introduce poco a poco en la Plaza de las Américas donde nuestra retina capta al instante una réplica de la carabela de Colón “La Niña”, del profesor Coín Cuenca en el año 1990 pero eso formará parte de otra interesante historia.




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