jueves, 31 de diciembre de 2015

Montefrío, la última frontera de Al Ándalus




Desde Morón, tierra de la Cal, del Flamenco y de nuestra propia esperanza enarbolamos nuestras naves para transitar por territorios donde ejerciera su influencia en tiempos pretéritos los célebres bandoleros “El Tempranillo” y “El Pernales” para proseguir por la A-92 hasta el corazón de Andalucía “la antigua Madinat Antaqira”, donde un gran peñón calizo en forma de indio dormido nos observa cuando nuestra proa autodidacta se dirige hasta la antigua puerta y llave del antiguo reino nazarí “la antigua Madinat Lawsa” como la definiera el poeta, historiador y filósofo Ibn al-Jatib

La ciudad de Loja se construyó en el año 893 por al-Mutarrif, hijo del emir Ábd Allah. A partir del siglo XIV , se conocerá como Madinat Lawsa que llegaría a tener 39 torres y 10 puertas.


No muy lejos de allí, en la parte más septentrional de la comarca de Loja, a unos treinta kilómetros, se encuentra Montefrío, elegido por la revista National Geographic como uno de los diez pueblos con mejores vistas del mundo. La antigua Hisn Montefrid (Montefrío) se cita entre las principales fortalezas del reino nazarí surgido en el siglo XIII formando parte de la antigua frontera entre los reinos de Granada y de Castilla. 

Al llegar al mirador existente a la entrada de Montefrío, una vista privilegiada capta nuestra retina al observar de frente el imponente espolón rocoso sobre el cual se erige el antiguo castillo junto a la Iglesia de la Villa de estilo gótico-renacentista cuyo autor fue Diego de Siloé. En su interior se encuentra el centro de interpretación de la última frontera de Al-Ándalus “El Centinela”.


La fortaleza árabe se construyó en 1352 cuando reinaba en Granada Yusuf I. Dicha obra sería realizada por el mismo arquitecto de la Alcazaba de la Alhambra. Se sabe que tenía una gran Torre del Homenaje, tres plazas de armas y dos amplios aljibes. El castillo árabe llegó a ser la residencia de Aben Ishmail III, que más tarde se convertiría en el rey nazarí de Granada Yusuf V.

Montefrío llegó a formar parte de un sistema defensivo -que junto con Alhama de Granada, Loja, Íllora y Moclín formarían parte de “la última frontera de al Ándalus”-, antes de su conquista por los Reyes Católicos el 26 de junio de 1486.


La toma de Loja, Moclín e Íllora estrechó el cerco sobre la villa, que acabó por rendirse en junio de 1486. Con su caída, la Vega, y la propia Granada, quedaron a merced de los Reyes Católicos.

Como tantos pueblos con efluvios y reminiscencias andalusíes, su legado queda patente en sus callejuelas zigzagueantes, angostas y empedradas en dirección a la alcazaba para buscar protección.


Para construir un castillo en primer lugar era necesario elegir su ubicación, generalmente sobre un lugar elevado desde el cual dominar un gran territorio a su alrededor. La orografía escarpada ofrecía una doble ventaja: dificultar la llegada del enemigo hasta la alcazaba y permitir divisar al enemigo cuando éste se aproximaba. 

La construcción de las murallas tenían dos partes diferenciadas: entre el paramento exterior e interior existe un núcleo compuesto de argamasa y piedras para dotarla de una mayor resistencia frente a los ataques de la artillería castellana. El grosor de las murallas oscilaba entre 1.50 m. y 2.50 m. siendo el ancho del parapeto y merlones en torno a 0.40 m. En la muralla era normal practicar aberturas finas y verticales, denominadas aspilleras o saeteras, que permitían el disparo de flechas asegurando la protección del arquero. El adarve o camino de ronda permitía recorrer el perímetro de la fortaleza para vigilarlo.

El aljibe (al-yug) de la fortaleza de Montefrío tenía la misión de garantizar el abastecimiento de agua a las tropas encargadas de defender el castillo. Está excavado en roca reforzado con un muro perimetral de hormigón de cal. Tiene 11,80 m. de largo frente a 8,25 m. de ancho con una profundidad de 3 m. Estaba formado por tres naves paralelas, que se cubrían por otras tres bóvedas de ladrillo. Se realizó un enlucido para impermeabilizar el depósito, y de este modo evitar fugas y filtraciones.



Desde la fortaleza donde se encuentra la Iglesia de la Villa nos sorprende una magnífica panorámica de Montefrío donde brilla con luz propia la Iglesia de la Encarnación construida entre 1786 y 1802 por el arquitecto Francisco Aguado. Una magnífica muestra del neoclásico granadino en la que destaca su gran cúpula de 30 m. de diámetro.


Paseando por el Cerro del Calvario llegamos al Convento de San Antonio -por haber estado consagrado a San Antonio de Padua-, que fuera hospedería franciscana durante el siglo XVI, convertido en la actualidad en Centro Gastronómico. Destaca su antiguo claustro porticado con su fuente central donde el susurro del agua estimula nuestros tímpanos. 

En el antiguo Convento de San Antonio degustamos un poco de su rica gastronomía en un marco incomparable. Desde Montefrío nos dirigirnos por Zafarraya hacia Alhama de Granada, otro bastión que formara parte de la “última frontera de al-Andalus” y cuya caída tuvo enormes efectos psicológicos en reino nazarí de la antigua Garnatha, siendo clave en su descomposición cuyo epílogo ocurriría en 1492.

Pero eso formará parte de otra interesante historia que compartiré con los amigos del blog de mis culpas...


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