martes, 8 de diciembre de 2015

Vuelvo a Granada



Entramos por la antigua Puerta de Elvira “Bab Elvira” de estilo nazarí perteneciente al siglo XI que servía como acceso a la antigua Garnatha (Granada). Llegó a ser la puerta principal de la ciudad con funciones militares y control aduanero para todas clases de mercancías. Todas las sedas que entraban por la Puerta de Elvira hacia la Alcaicería lo hacían por este enclave. Desde aquí a extramuros se extendía el amplio cementerio musulmán “al-mocábar”.



Paseando entre la angostura de sus calles nos encontramos con el Palacio de la Madraza que conserva un mirhab u oratorio de la primitiva escuela coránica. Muy cerca de la madraza se encontraba la Mezquita Mayor de Granada sobre cuyos cimientos se construyó la obra maestra del Renacimiento español, la Catedral de Granada donde estuvimos visitando su Capilla Real en la que se encuentran los restos mortales de los Reyes Católicos Isabel y Fernando que forjaron en su época la idea de una España refractaria consolidada por la Iglesia Católica. Tal vez sea cierto de que España haya sido una idea de Castilla.

Sepulcro de los RR.CC. en la cripta de la Catedral de Granada

Sin embargo, Federico García Lorca manifestó el 10 de junio de 1936 sobre la toma de Granada en 1492:


“Fue un momento malísimo, aunque digan lo contrario en las escuelas. Se perdieron una civilización admirable, una poesía, una astronomía, una arquitectura y una delicadeza única en el mundo, para dar paso a una ciudad pobre…”.



La Madraza fue la primera universidad de la antigua Garnatha, fundada por Yusuf I en 1349 con todo el esplendor nazarí de la época. Etimológicamente el término "madrasa", significa escuela o universidad coránica. Su biblioteca sería quemada en 1499 por orden del cardenal Cisneros en la plaza de Bib-Rambla.






Entre estrechas callejuelas nos introducimos por la Alcaicería, barrio típico musulmán donde se ubicaba el "zoco" o mercado en el cual se fabricaba y vendía la seda. Entre el Zacatin y la Alcaicería se fraguaba la vida comercial en la antigua Garnatha.


Detalle de los mocárabes



Entre sus angostas y estrechas callejuelas llegamos al Corral del Carbón donde nuestra retina capta al instante un gran y bello arco de herradura cuya entrada da acceso a un zaguán cubierto con una bóveda de mocárabes. Un patio grande cuadrado está presidido en su parte central por un pilón de piedra del cual brotan dos caños de agua. En sus cuatro lados destacan las galerías con pilares de ladrillos. La antigua alhóndiga sirvió de albergue y almacén a viajeros y mercaderes que realizaban las rutas para hacer negocios. Fue construido por el sultán Muhammad V en el año 1336.





Con la conquista de Granada la alhóndiga comenzó a utilizarse como hospedería y almacén de carboneros utilizándose con posterioridad como corral de comedias.


“Según la tradición popular, los caños del pilón vierten el agua de los ríos Darro y Genil”.


Existían varias rutas que tenían su epílogo en Granada como la “Ruta del Califato” que partía desde Córdoba, “La ruta de los nazaríes” cuyo origen estaba en Sierra Morena o “La Ruta de los Almorávides y Almohades” cuyo origen estaban en Tarifa y Cádiz, que se unían en Ronda, que era el baluarte más occidental del reino nazarí, como paso obligado entre Granada y el norte de África y desde allí a través de la antigua Medina Antakira ”Antequera” llegaban a su destino final en la antigua Garnatha, considerada como la “Damasco de Occidente”, último bastión del Islám en la antigua al-Andalus hasta su epílogo en 1492.

Los baños árabes le daban una mayor categoría a las medinas musulmanas. Normalmente se ubicaban en la confluencia de las rutas comerciales como un paso obligado para los viajeros y forasteros que la visitaban, sirviendo como antesala para la posterior visita a las mezquitas. Los baños árabes eran un lugar de encuentro y escenario del ritual musulmán para la limpieza física y espiritual.


Al llegar a la Plaza de Isabel la Católica se puede observar con gran realismo el monumento de la reina católica sentada en su silla gótica y delante de ella con un gesto de inclinación aparece Cristóbal Colón mostrando un pergamino con las intenciones de su viaje. Todo el conjunto se asienta sobre una peana de piedra que fuera realizado en 1882 por el insigne artista valenciano don Mariano Nelliure y Gil para conmemorar el IV Centenario del Descubrimiento de América. Representa las Capitulaciones de Santa Fe, momento en el que la reina Isabel concede el permiso al Almirante Colón para realizar su viaje a las Indias.


Por la ribera del Darro llegamos al-hamman o baños árabes del "Bañuelo". Llegó a haber 21 baños árabes en la antigua Granada, lo que nos da una idea de la magnitud que alcanzó esta ciudad nazarí tras la conquista de Córdoba por los cristianos el 29 de junio de 1236 por Fernando III de Castilla.



El Bañuelo es el edificio civil más antiguo de Granada. Un patio que servía como patio de las abluciones comunica con la antigua vivienda del guardián (hoy entrada principal). Un vestíbulo da paso a las tres estancias termales: fría, templada y caliente. La sala caliente tenía su hipocausto subterráneo con la misión de calentar el agua y dos pilas para almacenarla. 

Las bóvedas tienen unas claraboyas para facilitar la ventilación y regular la climatización. La sala templada es de planta cuadrada siendo la mayor de las tres con una bóveda váida o semiesférica formada por cuatro planos verticales y paralelos entre sí. El "hamman del Bañuelo" está considerado como uno de los baños más antiguos y mejor conservados de España siendo conocido como "al-hamman al-yawza". 

La intolerancia llegaría a tal extremo que incluso los baños árabes fueron clausurados por Felipe II al considerarse un lugar pecaminoso.




Para suministrar agua al "hammán" en una importante medina andalusí como la antigua Garnatha era necesario disponer de un caudal de agua suficiente. Tal contingencia se solucionaba construyendo los baños árabes junto al cauce de los ríos. El agua se extraía mediante una noria con numerosos cangilones que la depositaba mediante canalizaciones hasta llegar a una gran alberca ubicada junto a la leñera como primer habitáculo del baño donde se encontraba la caldera, situado normalmente en la parte trasera.

No se calentaba el agua sino el aire, transmitiendo el calor por vía subterránea (hipocausto) a la sala caliente y templada. El vapor de agua se conseguía arrojando cubos de agua sobre el suelo candente en la sala caliente. El aljibe tenía la función de llenar los recipientes. Los baños árabes del Bañuelo en el Albaicín, serían declarados monumento nacional en el año 1918.



Por el Paseo de los Tristes llegamos a la Cuesta de Chapíz donde nos esperaban no pocas callejuelas angostas y empedradas que desembocan en el barrio más antiguo de Granada “El Albaicín” con el “Mirador de San Nicolás” como testigo de nuestra visita. Nuestra retina capta una bellísima panorámica de la Alhambra cuyas primeras piedras mandara a colocar en 1238, el rey al-Hamar en la colina roja de la Sabika "al Sabikat o cumbre de los ángeles", siendo Patrimonio de la Humanidad desde 1984. Los campesinos de la vega granadina denominaron a la Alhambra “ kalat al Hamra” (fortaleza bermeja).

Los erúditos dicen que "no hay monumento donde la arquitectura y el agua conformen mejor sintonía".

Al fondo se erige majestuosamente Sierra Nevada, génesis de múltiples ríos y manantiales entre los que brillan con luz propia el Genil y el Darro. Destaca el pico más alto de la Península Ibérica, el Mulhacén con 3.470 metros en honor al antepenúltimo rey nazarí Muley-Hacén. 

En la zona de solana de la Sierra Nevada se ubica "La Alpujarra" que fuera el último refugio de los moriscos, expulsados en 1609.



El Albaicín conserva su semblante andalusí. El silencio de nuestra visita al Albaicín se quiebra por las cuerdas de una guitarra acompañada por un sentimiento en forma de "quejío". Cante jondo como cultura ancestral arraigada en lo más profundo de nuestras raíces.

Una fría tarde del mes de diciembre, bajo un ambiente mágico nos sorprende el mirador de San Nicolás -con una inmensa panorámica de la Alhambra-, al escuchar una especie de juerga tradicional flamenca, lo que hacía volar mi imaginación sobre las antiguas zambras moriscas y gitanas de tiempos pretéritos bajo las ancestrales reminiscencias y efluvios de nuestra tierra. Es cierto que el flamenco es un arte universal que no pertenece sólo a Andalucía y España, sino que pertenece ya a toda la Humanidad como Patrimonio Inmaterial.




Bordeando las murallas del Albaicín llegamos al epílogo de nuestra ruta "la puerta de Elvira", para dirigirnos a la Huerta de San Vicente, la finca de veraneo de la familia Lorca entre 1926 y 1936 pero eso formará parte de otra interesante historia que compartiré con los amigos del blog de mis culpas…









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