lunes, 5 de octubre de 2015

El reloj de sol en la Catedral de la Sierra Sur "San Miguel".


Breve introducción

El hombre ha tenido siempre la necesidad de medir el tiempo. Por medio de las matemáticas, la física y la astronomía, las antiguas civilizaciones desarrollaron exactos y sofisticados mecanismos de medición del tiempo fundamentando su visión del cosmos. Desde que se tiene uso de razón, el ser humano empezó a medir el tiempo en diferentes culturas sin comunicación entre ellas; incluso mucho antes de la invención de la escritura. En primer lugar observó los días y las noches, más tarde la duración de las estaciones observando que eran cíclicas, lo que le llevó a la medición del tiempo, tanto por motivos religiosos como agrícolas.

En los primeros templos de la antigua Mesopotamia denominados zigurats con forma de una torre o pirámide truncada se podían observar las horas mediante el conteo de los peldaños que estaban oscurecidos por la sombra de sus propios bordes. 

Tales de Mileto que vivió entre los siglos VI y V a.C. midió la pirámide de Keops valiéndose únicamente de una cuerda en un momento del día en que su altura guardaba relación con su respectiva sombra. 

Hacia 2400 a. C. los escribas sumerios ya utilizaban un calendario dividiendo el año en 12 partes. También dividieron el día y lo hicieron siguiendo el mismo patrón de divisiones. Su año constaba de 12 meses y cada uno de ellos tenía 30 días. 

Eratóstenes (Cirene, c. 284 a.J.C. - Alejandría, c. 192 a.J.C.) una de las figuras más eminentes de la ciencia griega será recordado por haber establecido por primera vez la longitud de la circunferencia de la Tierra, la oblicuidad de su eclíptica elaborando además el primer mapa del mundo basado en meridianos de longitud y paralelos de latitud. Eratóstenes es el autor del calendario Juliano que se implantaría en el año 46 a.C. en honor de Julio César. Cada cuatro años existe uno que tiene un día más. Etimológicamente "bisiesto" proviene del término "bis sextum".

El reloj de sol de Baelo Claudia en el siglo I estaba situado posiblemente en el foro de la ciudad. La esfera del reloj es una proyección cónica de la esfera celeste. Tres líneas transversales representan el recorrido del sol durante los equinoccios y solsticios de invierno y verano. Once líneas longitudinales marcan los círculos horarios, que dividen en doce espacios iguales la línea de los equinoccios.

Mientras el Cristianismo marca el inicio del tiempo histórico, el calendario Musulmán, tiene su origen en la Hégira en el año 622 de la era Cristiana. La palabra almanaque deriva del árabe "al-manakh", ciclo anual.

El reloj de sol denominado cuadrante solar es un instrumento usado desde tiempos muy remotos con el fin de medir el paso de las horas, minutos y segundos (tiempo). Emplea la sombra arrojada por un gnomon sobre una superficie con una escala para indicar la posición del Sol en el movimiento diurno. 

Cuando la Europa cristiana, en el año 1000 estaba bajo el influjo del fin del mundo, Al-Biruní calculó el radio de la Tierra demostrando que nuestro planeta giraba alrededor del Sol. También confirmaron la esfericidad de la Tierra siglos antes de que Colón descubriera el Nuevo Mundo. 

La astrología está de moda en la corte cordobesa y el emir se rodea de un grupo de astrólogos como Ibn Firnás, Ibn Násih, Yahya al Gazal e Ibn al-Shámir. En esa época, el astrólogo se convierte en un personaje que goza de la confianza del emir en un primer momento, y más tarde del califa, suscitando los celos de los alfaquíes que no facilitan la investigación de la astrología. 

Durante el siglo X aparecen los primeros relojes de sol andalusíes. Para levantar un horóscopo era necesario calcular la posición del Sol, la Luna, su nodo ascendente y los cinco planetas conocidos. Se fomentó el avance en el campo de la astronomía. Aparece el ecuatorio -para el estudio y el cálculo de las posiciones de los planetas, la Luna y el Sol- y el astrolabio como instrumento de navegación que entrarán a formar parte del material del astrónomo/astrólogo.

Hasn ibn Muhammad ibn Baso (m. en 1316), astrónomo y jefe de los calculadores de la hora “muwaqqits” de la mezquita aljama de Granada escribe, en 1274, un largo tratado sobre el astrolabio universal, válido para cualquier latitud, que no corresponde a la tradición azafea de Azarquiel. Su hijo Ahmad ibn Hasan, fue también “muwaqqit” de la misma mezquita. Ibn al-Jatib elogia la habilidad de estos dos personajes para construir instrumentos artronómicos y en particular, relojes de sol.

Es muy posible que los siglos XIII y XIV conocieran, en Granada una renovación importante en los estudios sobre gnomónica, rama de la astronomía matemática que investiga los relojes de sol, ya que se conoce un importante tratado sobre esta materia debido a Ibn al-Raqqam (m. en 1315) que aplica el estudio de los cuadrantes solares el método de analemma -título del tratado de Ptolomeo sobre el tema- basado en proyecciones que no estaba documentado hasta este momento en Al Ándalus. Ibn al-Raqqa, se convertirá en la figura más interesante de todo este periodo nazarí.

Profesor  D. José María Raya Román

El viernes 2 de octubre, tuve la oportunidad de asistir a la segunda de las conferencias enmarcada dentro del programa del ciclo “Arte e historia en San Miguel”, organizada por la Parroquia de San Miguel (Arzobispado de Sevilla), el Grupo de Investigación HUM799 -Estrategias de Conocimiento Patrimonial de la Universidad de Sevilla- y el servicio de Bibliotecas Municipales del Ayuntamiento de Morón de la Frontera.

La didáctica conferencia “Los relojes de sol: la medición del tiempo”, fue impartida por José María Raya Román (Profesor Titular Departamento Expresión Gráfica Arquitectónica, ETS Arquitectura, Universidad de Sevilla).

José María Raya Román es un especialista en esta disciplina. Se doctoró en 1985 en Arquitectura con su tesis doctoral “Relojes de sol en la arquitectura”. Es profesor de Geometría Descriptiva dedicando su vida al estudio del soleamiento, participando en numerosos congresos a nivel nacional e internacional.



El reloj de sol de Baelo Claudia en el siglo I estaba situado posiblemente en el foro de la ciudad. La esfera del reloj es una proyección cónica de la esfera celeste. Tres líneas transversales representan el recorrido del sol durante los equinoccios y solsticios de invierno y verano. Once líneas longitudinales marcan los círculos horarios, que dividen en doce espacios iguales la línea de los equinoccios. Está realizado en mármol de una sola pieza. El original se encuentra en el Museo Arqueológico de Madrid.

El profesor José María Raya Román ha participado además en la recuperación de relojes solares como el de Baelo Claudia, Caesaraugusta y el reloj solar de la Catedral de Sevilla, la Giralda y el reloj del Museo de Bellas Artes.

La conferencia “Los relojes de sol: la medición del tiempo” nos ilustró en una disciplina compleja y casi desconocida para la inmensa mayoría de los ciudadanos como es la medición del tiempo a lo largo de la historia. 

El comienzo de su interesante disertación extrapoló nuestra imaginación -como si de una mirada retrospectiva se tratara-, hacia el primer documento gráfico de un reloj de sombra del año 1279 a.C con Seti I en el Egipto de los grandes faraones. Una división en 12 horas -reloj de sombra- con numeración hexadecimal.

También hizo mención al Papiro de Tanis con inscripciones jeroglíficas que nos hace ver la presencia de un reloj de sombras, señalando las marcas horarias y los nombres de las horas. Se encuentra en el Museo del Louvre. 

Es evidente que para los egipcios era muy importante la medición del tiempo. En la antigua Babilonia y en China el tiempo se medía de la misma forma, es decir en 12 partes iguales. Los griegos recibieron la influencia de los babilonios y los romanos de los griegos. 


El Analema de Vitrubio (siglo I a.C.) es un procedimiento geométrico para el trazado de las líneas horarias y de las curvas de insolación diurna de los relojes solares que trazan la trayectoria del sol durante las cuatro estaciones. Con dicho instrumento se podían medir las coordenadas del sol. Ejemplo de ello se encuentran en el Ágora romana de Atenas y en el Museo de Arte Romano en Mérida.

En astronomía, analema (del griego ἀνάλημμα) es la curva que describe la posición del Sol en el cielo si todos los días del año se lo observa a la misma hora del día (tiempo civil)  y desde el mismo lugar de observación.

Durante la Edad Media el conocimiento de esta ciencia se diluye un poco. El hombre se da cuenta de que midiendo su sombra podía observar la hora. Una circunferencia dividida en cuatro partes indicaba las horas del rezo. 

San Benito denominó a las horas de rezo "horas canónicas", que corresponden a la prima, la tercia, la sexta y la nona. El amanecer marcaba la hora prima; el mediodía, la hora sexta y la puesta de sol, la hora duodecima.

Surgen los primeros relojes mecánicos que intentaban simular a los relojes de sol como el de la Catedral de Lyon en el 383 o el Reloj Astronómico de Praga fabricado en el siglo XV.

En el Renacimiento todo renace. Johan Stabius diseña y construye en 1502 el primer reloj solar stilo-axial colocando el gnomo paralelo al eje de la tierra, denominado relojes de sol de varilla inclinada. Es un reloj similar al reloj de sol que existe en la Catedral de la Sierra Sur "San Miguel" en Morón de la Frontera. Otros de similares características y de la misma época existe en el Ayuntamiento de Úbeda -1604-, en el Museo de Sevilla o en el Museo de la Puebla de Cazalla. Este tipo de relojes de sol se rigen por el tiempo solar verdadero. El medio día comienza a las 12. El reloj se mueve en una elipse. En invierno marcha más deprisa y en verano más lento. La división del reloj se realiza en 12 meridianos horarios como el reloj del Patio de los Naranjos o el reloj de San Miguel de Morón de la Frontera en Sevilla. Este reloj lo realizaban los canteros en piedra previa división horaria.


La "Catedral de la Sierra Sur" y la torre de San Miguel vista desde el campanario del Ayuntamiento

Según Google Earth las coordenadas del reloj de sol de la torre de San Miguel de Morón son las siguientes: 37º 07´18.04” N / 5º 26´58.27” O

El gnomon se coloca paralelo al eje de la tierra. Morón está a 37º de latitud formando la torre de Morón un desvío de 10º hacia el oeste. Es un reloj vertical declinante y su trazado no es simétrico. Se realizaba cogiendo una tabla en la pared y buscando el punto del gnomon y se proyectan las horas. Tiene una longitud de 2,10 m. por 1,60 m. de altura. 

Etimológicamente gnomon viene del griego γνώμων: ‘guía’ o ‘maestro’ y hacía referencia a un objeto alargado cuya sombra se proyectaba sobre una escala graduada para medir el paso del tiempo.



También nos refrescó el profesor nuestra frágil memoria con la construcción de la Iglesia de San Miguel que abarca el periodo entre 1505-1726 en diversas fases:
1. La primera etapa comprende desde 1503 hasta 1533. El primer arquitecto que interviene es Martín Gainza, que construye el rectángulo donde se alojan las tres naves del primer cuerpo que están separadas por arcos apuntados sobre pilares fasciculados nervados tardogóticos y cubiertas con bóvedas de crucería. También de esta etapa constructiva es la fachada del lado del evangelio, más conocida como norte, la que da a las “ Siete Revueltas”. Esta fachada posee una portada adintelada de piedra, formada por un arco conopial. Es de estilo gótico-isabelino, último periodo del gótico en España. La fachada ha sido restaurada recientemente.

2. La segunda etapa de construcción, abarca desde el año 1569 hasta 1571 e interviene el famoso arquitecto Hernán Ruiz III y a él se debe la bóveda vaída de casetones –que son bóvedas con adornos poligonales-, del tramo anterior al del crucero renacentista con soportes de pilares cruciformes, así como la cúpula barroca y bóvedas de éste.

3. La tercera etapa, que abarca desde el año 1602 hasta el 1625. Lorenzo de Oviedo realizó la Capilla Sacramental, que está ubicada con falsa bóveda de medio cañón. También diseña y realiza la Sacristía. En 1611 Vermondo Zesta, arquitecto milanés, diseña la cabecera de la iglesia y la torre. En 1625 Lorenzo de Oviedo interviene en la torre. En 1700 se finalizan las obras de la torre. 

4. La cuarta y última etapa hasta abarca la primera mitad del siglo XVIII, de la cual se remodela la Capilla Sacramental, cuya bóveda se decora con magníficas yeserías.





La torre de San Miguel está asentada sobre el alminar de una antigua mezquita. Se cristianiza añadiendo el cuerpo de campanas para utilizarlo como torre de la iglesia. Los canteros y los arquitectos firmaban sus obras. El reloj de sol fue labrado en piedra por el cantero de la villa Diego de Suelta en 1.600 quien realizara las letras del reloj en el costado sur.

El primer reloj mecánico que se instala en España data del año 1400 en la Catedral de Sevilla.

Otros tipos de relojes se rigen por el sol medio dividiendo al día en 24 horas iguales. Para poner en hora un reloj mecánico se utilizaba el reloj solar mediante la ecuación de la tabla del reloj del tiempo.

T oficial = T verdadero - Log - Et + 2 horas

A comienzos del siglo XX, los relojes se adaptan al tiempo de Greenwich en vez del tiempo local apareciendo el tiempo que tiene cada Estado.





Como epílogo a su interesante conferencia el profesor José María Raya Román nos recordó que en España el control del tiempo (hora legal española mediante reloj atómico que marca la hora exacta) se encuentra en el Real Instituto y Observatorio de la Armada en San Fernando. 

Por lo tanto, se nos abre de nuevo nuestro apetito cultural para realizar una didáctica visita al Observatorio de San Fernando y comprobar "in situ" la hora legal española, pero eso formará parte de otra interesante historia.

Desde la "Catedral de la Sierra Sur" con la torre de San Miguel como testigo de nuestra visita, para el blog de mis culpas...





domingo, 6 de septiembre de 2015

Visita al Puerto de Santa María



La Avda. de Valdelagrana nos introduce en el Puerto de Santa María a través de la Plaza de las Américas donde nuestra retina capta al instante una réplica de la carabela de Colón “La Niña”, realizada por profesor Coín Cuenca en el año 1990. Al observar dicha réplica la retina de la historia refresca nuestra memoria para recordarnos que el Castillo de San Marcos serviría de hospedaje durante dos años a Cristóbal Colón que, al amparo de D. Luis de la Cerda, Duque de Medinaceli, concibe la ruta de las Indias por Occidente, con el decisivo apoyo de Juan de la Cosa, vecino del Puerto de Santa María, dueño de la Nao " María Galante" que una vez pertrechada se convertiría en la "Santa María", capitana del descubrimiento.

Juan dela Cosa la fizo enel Puerto de Santa María en anno de 1500

Nuestra proa puso viento en popa por la ribera del Guadalete hacia el Centro Cultural Alfonso X el Sabio que se encuentra en la calle Virgen de los Milagros (antigua calle Larga) donde visitamos una exposición sobre la figura de Cristóbal Colón junto con una copia del mapamundi de Juan de la Cosa (cartógrafo) y una maqueta a escala de la carabela Santa María.

El Puerto de Santa María tuvo una considerable participación en el descubrimiento del Nuevo Mundo, reproducido en dos importantes documentos como la carta del 19 de marzo de 1493 en la que el Duque de Medinaceli informa a su tío el cardenal Mendoza de su relación e interés en el descubrimiento del Nuevo Continente, y el mapamundi de Juan de la Cosa, realizado en el Puerto en 1500.





En dicha carta del 13 de marzo de 1493 el duque de Medinaceli manifiesta a su tío el Cardenal Mendoza "que tuvo en su casa a Cristóbal Colomo, que venía de Portogal, y se quería ir a ver al rey de Francia para que emprendiese de ir a buscar las India".

Aunque se daba por hecho, estos documentos corroboran como prueba irrefutable la participación y mediación de la Casa de Medinaceli en el proyecto colombino. Luís de la Cerda, duque de Medinacelli, hace una exposición de cómo mantuvo a Colón durante dos años, de las posibilidades de éxito que tenía el proyecto, de que pensó organizarlo enviando tres o cuatro carabelas desde el Puerto de Santa María (que en esos años formaba parte de esa casa señorial) y de cómo advirtió que se trataba de una empresa para la Corona, por lo que se la ofreció a la reina con el ruego de que el centro de tal negocio estuviese en el Puerto.

No obstante, la corona no accedió a la pretensión de Medinaceli de que el Puerto fuese en centro de operaciones de la empresa colombina, dado su carácter de villa de señorío.

Monumento a Juan de la Cosa en el castillo de san Marcos. Puerto de Santa María

Otro personaje ilustre que tuvo relación con el Puerto de Santa María fue Juan de la Cosa, navegante y cartógrafo español que participó en los dos primeros viajes a América.
  • Juan de la Cosa nació en Santoña en 1450 muriendo en Turbaco, Colombia, el 28 de febrero de 1510 en un enfrentamiento con los indígenas. Fue cartógrafo y marino participando con Colón en los dos primeros viajes. En 1492 lo hizo al mando de la nao Santa María, de la que era armador y piloto. En la de 1499, con Alonso de Ojeda, obtuvo información para la realización del mapamundi. 
El primer mapamundi conocido lo realizó Juan de la Cosa en el Puerto de Santa María en el año 1500. En dicho mapa se muestra por primera vez el continente americano. El mapamundi original se encuentra en el Museo Naval de Madrid.
  • La carabela “La Niña” se llamó en un principio “Santa Clara” en honor del Monasterio de Santa Clara situado en Moguer pero se cambió su nombre a La Niña debido a sus constructores: los hermanos Niño, Pedro Alfonso, Francisco y Juan. La amistad de estos hermanos con los Pinzón fue clave para que la gente de Huelva se embarcara en la gran aventura colombina.
  • La nao Santa María era propiedad de Juan de la Cosa y cuando embarrancó en las tierras recién descubiertas sirvió como base para hacer el Fuerte Navidad donde se quedaron 39 hombres abandonados ya que todos no cabían en el viaje de retorno.




El mapamundi es una carta náutica manuscrita realizada sobre pergamino y formada por dos pieles unidas de 93 x 183 cm. Es la primera obra cartográfica en la que aparece representado el continente americano. Aparecen dibujadas las costas de Europa, zonas de Asia y el contorno de África, con los últimos descubrimientos portugueses. Pero su novedad está en la representación de las costas de América del Norte, las Antillas y la costa de América del Sur, con una parte del actual Brasil. Recogía los conocimientos geográficos de la época. Su finalidad era mostrar las tierras recién descubiertas y ponerlas en relación con el mundo conocido de la época. Está decorada con las rosas de los vientos, banderas, escudos, etcétera.

Debajo del personaje principal, san Cristóbal figura la siguiente leyenda:

“Juan de la Cosa la hizo en el Puerto de Santa María en anno de 1500”.

La incorporación de San Cristóbal a la carta náutica puede estar relacionada con el nombre de pila de Colón, considerado como personaje de leyenda y santo, que llevara el cristianismo a la otra orilla del océano. Incluso puede ser un homenaje al descubridor. En esta época san Cristóbal era conocido como san Cristobalón. 


Aparecen representados los Reyes Magos con el oro de Oriente y la rosa de los vientos, que algunos autores la relacionan con el Fuerte de Navidad, construido en la costa norte de la española con los restos de la Santa María: la nave de Juan de la Cosa. Las banderas y escudos se utilizaban para identificar países y soberanías. Las carabelas se relacionan con los viajes de los descubrimientos y la nao con los viajes comerciales.



Alfonso X el Sabio hizo del Puerto de Santa María concejo independiente mediante otorgamiento de carta-puebla fundacional en el año 1281.


En nada menos que en 24 cantigas, todo un cancionero propio de Santa María Do Porto, el Rey narra en verso las peripecias de la construcción de la Iglesia fortificada.
Cuenta la leyenda que la Virgen se apareció a Alfonso X en las almenas del Castillo, instándole a su conquista; de ahí que el escudo del Puerto sea la Virgen sobre el castillo y el río justo abajo.


A finales del siglo XIV, el Puerto de Santa María era una importante villa marinera formada por marinos, marineros, comerciantes, armadores, carpinteros de la ribera, calafates, rederos, cordoneros, cartógrafos, en definitiva, gente de la mar con edificaciones como muelles, altarazanas, varaderos, almacenes, aduanas, hospital, etcétera. 

Más tarde nos dirigimos hacia la Plaza Alfonso X el Sabio donde se encuentra el edificio más representativo de la ciudad “el Castillo de San Marcos”, propiedad de la firma Luís Caballero S.A. desde mediados del siglo pasado.

Verónica actuó de cicerón en nuestra grata visita al Castillo, explicándonos “in situ” la impresionante historia de la fortaleza que en sus orígenes formara parte de un templo romano convertido posteriormente en una fortaleza almohade transformada en la antigua mezquita de Alcanate de la que se conservan los muros, sobre todo el de la Quibla, y el Mirhrab orientado hacia la Meca y algunas inscripciones. El arco de herradura era un elemento característico  en el arte musulmán.

Conquistada la alquería por Alfonso X El Sabio (años 1257/1260), el Rey participó personalmente en la construcción del santuario fortificado llamando a la Iglesia-Fortaleza con el nombre de Santa María.

La ciudad fue vendida al almirante genovés Micer Benedicto Zacarías, pasó a la Corona en tiempo de Sancho IV "El Bravo", y finalmente al Señorío de la Casa de Medinaceli.

El Castillo sirvió de hospedaje durante dos años a Cristóbal Colón que, al amparo de D. Luis de la Cerda, Duque de Medinaceli, concibe la ruta de las Indias por Occidente, con el decisivo apoyo de Juan de la Cosa, vecino del Puerto de Santa María.

En el siglo XIX, además de ser iglesia se convierte en casa de vecinos. En 1934 pasa a manos del municipio, que derriba lo construido en el siglo XV y retira los retablos. Así aparecerán detrás del altar mayor el Mihrab (destruyendo lamentablemente todos los azulejos mudéjares que lo recubrían) y tras el retablo del Sagrario la imagen de Santa María de Sidueña traída de una ermita del siglo XIII.

En 1930 fue declarado Monumento nacional.


Nuestra retina capta al instante por su belleza el muro de la quibla que como en casi todas las mezquitas salvo que el urbanismo de la época lo impidiera estaban orientadas en dirección a la Meca (NE-SE) en el cual se encuentra el mihrab o recinto sagrado con una acústica perfecta, donde el imán dirigía la oración. Se conserva en perfectas condiciones. 

Casi todas las mezquitas estaban orientadas a la Meca en dirección NE-SE. La Kaaba en la Meca representa el lugar más sagrado del Islam. Por tanto, la quibla debería estar orientada en esa dirección. 


Según Google Earth La Kaaba está orientada 21º-25´19.49" N / 39º-49´32.05" E

Desde el interior de la antigua mezquita pasamos al patio de las abluciones donde los creyentes musulmanes purificaban su cuerpo antes de pasar a su interior.



Entre pasadizos sinuosos y angostos nuestra retina desglosa sin prisas las entrañas del edificio fortaleza ubicado en un lugar estratégico, junto al estuario del río Guadalete.

El río Guadalete nace en la Sierra de Grazalema, cerca del Puerto del Boyar. Etimológicaente "Lete" significa en la mitología griega, "río del olvido". Algunos historiadores ubican la histórica batalla, al que da nombre el río entre el 19 y el 26 de julio del 711 entre don Rodrigo, último rey visigodo y las fuerzas musulmanas, lo que dio origen a la génesis de un nuevo periodo histórico.

En el castillo se entraba a través de un reducto cuyo pasillo estrecho tiene una entrada recta de tamaño mediano y una salida con curva y del mismo tamaño de la entrada con el objeto de que por ese punto pasara un caballo adiestrado con el jinete que podía entrar. Sin embargo, al enemigo por desconocimiento le era imposible entrar, ya que al llegar a la curva quedaba atrapado teniendo en cuenta que el caballo medía aproximadamente 1,62 cm y el jinete 1,48.

Dicho reducto se convertía en una verdadera ratonera al poder caerle infinidad de saetas arrojadas desde las saeteras e incluso aceite hirviendo desde los matacanes ubicados en la parte más alta de la muralla. También desde las aspilleras podían llover innumerables flechas lo que hacía que estas fortalezas fueran prácticamente inexpugnables en su época.




Al pasear los patios se pueden observar varios pozos, uno de los cuales serviría para arrojar a los “enemigos” a su fondo, provocando una gran epidemia de peste durante el siglo XVII con numerosas víctimas, al filtrarse el agua en los tres pozos del castillo.

Otro periodo triste de la historia del Castillo de San Marcos en el Puerto de Santa María ocurriría entre el 1 de febrero de 1810 al 25 de agosto de 1812 al establecer los franceses en la Guerra de la Independencia su cuartel general con miras puestas en el “asedio de Cádiz”.



El denominado desembarco maldito en 1822 en el Puerto de Santa María de los "Cien Mil Hijos de San Luis" permitiría restablecer en el trono al desleal y absolutista Fernando VII, derogando la Constitución de Cádiz de 1812 "la Pepa" y provocando una dura represión contra los liberales que nos llevaría a la "Década Ominosa" .

La Constitución de 1812 con su obra legisladora, sólo por justicia debería haber pasado a la historia como inmortal aunque el espíritu de la Pepa y la Revolución de 1820 siguieron vigentes hasta la "Gloriosa de 1868".  



Otra etapa desafortunada en la impresionante historia del Castillo de San Marcos sería tristemente la barbarie ocurrida en 1936 que llevó al enfrentamiento entre españoles. Se puede observar en una parte de la torre numerosos orificios como consecuencia de los fusilamientos.

Los orificios altos eran la consecuencia de las “personas” que formaban el piquete de ejecución y que apuntaban alto para no ser autores de ninguna muerte. Sin embargo, los orificios medianos y bajos en la piedra testimonian lo contrario.

Paseando entre sus almenas y observados por la torre del homenaje terminó nuestra visita al castillo de San Marcos, degustando nuestro paladar en la Bodega Caballero cuatro clases de vinos de alta calidad que nos ofrecieron:

Manzanilla, cream, moscatel y Pedro Ximénez




Desde el castillo nos dirigimos hacia la Plaza de España donde se erige la Iglesia Prioral de construcción gótica con su bella fachada y la torre del reloj junto al campanario. En el interior junto al altar mayor nos encontramos un enorme óleo sobre tela realizado en 1852 por José María Rodríguez Losada idealizando a Alfonso X "el Sabio" recibiendo del alguacil musulmán de Jerez las llaves de la aldea de Alcanate. Al fondo el castillo de San Marcos y, sobre la torre del homenaje, se aparece la Virgen de los Milagros, escudo de la ciudad.




Muy cerca de allí se encuentra la casa natal y Fundación de Rafael Alberti, uno de los máximos representantes de la Generación del 27.

En dicha exposición podemos observar un recorrido cronológico de la vida del poeta entre fotografías, libros, pinturas, dibujos y bellos poemas. Cabe destacar su compromiso político con la República; unas profundas convicciones que lo llevarán al exilio en Francia, Argentina e Italia. En su casa natal podemos encontrar su primer libro de poemas Marinero en tierra (1924) que fuera Premio Nacional de Poesía.



La Guerra civil no es solo una página capital de la historia moderna sino una de las claves históricas del presente y del futuro de España. España es hoy un país democrático y las heridas, aunque tal vez todavía duelan, están (o debieran estar ya) cicatrizadas. Pero la actual democracia le debe mucho al dolor de estas heridas; sin ellas, sin su recuerdo, correríamos el riesgo de volver a repetir los errores del pasado.


Rafael Alberti in memoriam


Tras treinta y ocho años en el exilio, el ilustre poeta regresa a la España ya democrática el 27 de abril de 1977. 




Rafael Alberti ha sido reconocido con numerosos premios entre los que destacan el Nacional de Literatura, el Lenin de la Paz en la antigua URSS en 1965, el Nacional de Teatro en 1981 y el Cervantes de Literatura en 1983.



La calle de los moros nos acercaba hasta la Plaza de Toros del Puerto de Santa María que fuera inaugurada en junio de 1880. En la Puerta principal de la plaza de toros se encuentra el monumento en bronce al toro de lidia y en la parte posterior de la plaza el monumento a Paquirri haciendo una cambiada a portagayola.



En el ecuador de nuestra grata visita al Puerto de Santa María deleitamos nuestro paladar junto a la “Ribera del Marisco” en Romerijo, junto a la desembocadura del río Guadalete, donde brilla con luz propia la rica gastronomía mediterránea  en lo referente a los productos del mar, descansando posteriormente en las rubias arenas de la playa de Valdelagrana.


Estuario del río Guadalete en el Puerto de Santa María

Terminada la visita atravesamos la glorieta de Osborne para deleitarnos más tarde con la portada renacentista del Monasterio de la Cartuja de Xerez.



Más tarde conectamos con la A-4 Cádiz-Sevilla en busca de nuestro lugar de origen, la tierra de la Cal y del Flamenco que también fuera en tiempos pretéritos tierra de antiguas fronteras y en la actualidad de nuestra propia esperanza.

Desde el Puerto de Santa María para el Blog de mis culpas...




P.D. Quiero dar las gracias a Verónica, relaciones públicas de la Casa Caballero por ilustrarnos sobre la historia del Castillo de San Marcos en el Puerto de Santa María.


jueves, 3 de septiembre de 2015

Entre la Cádiz y San Fernando



La antigua Gadir fenicia -denominada Gades por los romanos-,  ha sido considerada la ciudad más antigua de Occidente-. Sus aguas fueron surcadas por los marinos fenicios de la antigua Biblos, Sidón y Tiro asentando su mayor base comercial en Occidente, después de haber navegado por las columnas de Hércules como se conocía entonces el Estrecho de Gibraltar, lo que les permitíó fondear para protegerse de la madre que parió el viento del levante -que viene de tierra- y del poniente -que proviene del mar- en esta zona geoestratégica, cuna de civilizaciones como lo demuestran los dos sarcófagos antropomorfos que se encuentran en el Museo Arqueológico de Cádiz, en la Plaza de la Mina.


Si nos lo permite Atapuerca como la piedra de Roseta en la evolución del ser humano, el pueblo fenicio actuó de vínculo entre las civilizaciones mediterráneas. Inventaron el alfabeto adoptado y modificado por los antiguos griegos que lo fueron transmitiendo como legado cultural.

Según el historiador romano Cayo Veleyo Patérculo, Cádiz fue fundada en 1104 a.C. “80 años después de la caída de Troya” que Eratóstenes fechara entre 1194 y 1184 a.C. y Herodóto en 1250 a.C.



Esta ciudad tres veces milenaria, fue capaz de alumbrar durante el convulso siglo XIX las Cortes de Cádiz y Constitución de 1812 como primera Constitución promulgada en España que supuso para nuestro país anclado en la miseria, el fin del absolutismo y el nacimiento del liberalismo irradiando progreso desde el Atlántico hasta el Pacífico.

Desde Cádiz transitamos hacia la antigua Isla de León -San Fernando-, cuna del Constitucionalismo moderno, al ser redactada nuestra primera Constitución en septiembre de 1810.



La Constitución de 1812, sólo por justicia, debería haber pasado a la historia como inmortal pero las circunstancias fueron otras quedando o debiendo quedar grabada en la retina de la Historia de España con letras mayúsculas de lo que pudo haber sido y no fue.





En San Fernando paseamos por el Teatro de las Cortes hasta llegar a la Plaza de Camarón de la Isla donde se encuentra un monumento dedicado a su memoria, frente a la Venta de Vargas. El cantaor es un referente importante en la ciudad de San Fernando de la cual es su hijo predilecto. Falleció el 1 de julio de 1992. 



El monumento en bronce a José Monge Cruz fue realizado por el isleño Antonio Aparicio Mota. Se encuentra sobre un pedestal sobre piedra ostionera, de más de dos metros de altura. Junto al monumento se encuentra un niño de bronce con mirada plácida observando al gran cantaor flamenco.

No muy lejos de allí se encuentra el mausoleo, obra del artista isleño Manuel Correa Forero.




En el Puerto de Santa María entramos por la Avda. de Valdelagrana entre glorietas a los salineros y Rafael Alberti que nos introduce poco a poco en la Plaza de las Américas donde nuestra retina capta al instante una réplica de la carabela de Colón “La Niña”, del profesor Coín Cuenca en el año 1990 pero eso formará parte de otra interesante historia.