viernes, 18 de octubre de 2013

Visita al Museo de la Cal de Morón

Foto. Antonio Ramos

¡Cuando muera el último calero, se habrá quemado el último pergamino de una biblioteca viviente que ha contribuido fielmente a un desarrollo sostenible de su hábitat con un alto interés etnológico!. 

Breve introducción
Las Caleras de la Sierra junto con la Sierra de Monte Gil pertenecen por derecho propio a esos olores inconfundibles de nuestra infancia que embriagaban nuestros sentidos y cuyos efluvios serranos permanecen grabados en la retina de nuestro recuerdo de los que empezamos a peinar ya alguna que otra cana. 

Recuerdo aquel olor a azahar en la antigua finca de Espartero de Dohn Pohren donde en la ribera del río se bañaban los chiquillos más atrevidos bajo el aroma de tomillo y romero. También recuerdo la figura tradicional del calero con el canasto de mimbre en la mano esperando en el "cruce de la plata" para ser trasladado por algún camión y poder empezar su larga jornada laboral partiendo y colocando piedras que depositaban en el horno con abundante leña de olivo partidas por los leñadores.

Aquéllas fuentes de agua potable desaparecidas al pie de la Sierra, en Esparteros y Guadaíra, donde los zagales bebíamos agua fresca con la talega de pan colgada al hombro junto con algún que otro palmito o hinojo que cogíamos por el camino sin olvidar aquéllos domingos cuando algunos propietarios de los escasos vehículos que existían entre los que recuerdo aquel Seat 600 y 1500 lo lavaban en el río cuando todavía era una corriente continua y limpia de agua.
Foto. Museo de la Cal

Museo de la Cal de Morón
Y dentro de este marco geográfico natural rodeado de efluvios a tomillo, romero, algarrobos, lentiscos y palmitos como única palmera autóctona de la Península Ibérica y de Europa, nos encontramos junto a la Sierra de Morón el Museo de la Cal ubicado en la aldea denominada “Caleras de la Sierra” y declarado por la UNESCO “Patrimonio Inmaterial de la Humanidad” en 2011.

Montando el horno de cal

Dicha declaración ha dado un importante y necesario impulso a la sensibilización de este valioso patrimonio etnológico y antropológico como legado de nuestros ancestros, siendo consideradas auténticas reliquias vivas. Un claro ejemplo de la recuperación y revitalización del saber tradicional como el oficio de calero casi olvidado. Todo ello, gracias a la iniciativa de un grupo de personas sensibilizadas porque una de sus señas de identidad no caiga en el olvido.



El mundo de la cal tradicional ha sido un mundo heredado de generación en generación desde tiempos inmemoriales hasta los últimos caleros tradicionales en vías de extinción. Un trabajo muy duro y penoso con altas temperaturas en hornos cuyas temperaturas oscilan entre 900 y 1000ºC a temperatura constante, veinticuatro horas en un proceso que dura unos 15  días.

Foto. Museo de la Cal. Séptimo día de cochura

La cal tiene más de 130 usos aunque el papel más antiguo que se conoce es en la construcción de obras públicas y civiles. La cal posee importantes aplicaciones en la industria química, siderurgia, medioambiente, cerámica, agricultura, agroalimentación, elaboración del papel, industria del vidrio, ingeniería civil, ganadería, industria azucarera, blanqueo de fachadas, etcétera…


La cal artesanal a diferencia de la cal industrial sirve también para la restauración del Patrimonio Artístico e Histórico como lo demuestra la restauración del Patio de los Leones de Granada entre otros monumentos significativos. La cal tiene tantas utilidades que incluso en la actualidad se utiliza para reforzar los pilares deteriorados de importantes monumentos históricos, a las que se le inyecta cal hidráulica para regenerar las grietas dañadas por el paso del tiempo.


Los caleros como artesanos en la materia han sabido transmitir la riqueza de esta ancestral cultura que ha pervivido durante siglos y que el Museo de la Cal pretende conservar y difundir este patrimonio dando a conocer la cultura de la cal, el calero y su medio, promoviendo la visitas didácticas al Museo en el que podemos encontrar dos hornos totalmente restaurados que datan del siglo XIX, una casilla denominada de “del Calero”, un centro de interpretación y una sala de proyecciones donde el visitante conocerá de primera mano todo el proceso de la elaboración de la cal y su influencia en la cultura andaluza, que ha llegado a a ser una importante seña de identidad de Morón, reconocida en el mundo.


Desde el mismo Museo se pueden apreciar dos formas diferentes de explotación de los recursos naturales. Por un lado, la explotación racional de los recursos naturales por parte de los antiguos caleros durante muchas generaciones como forma de supervivencia, existiendo un equilibrio entre la naturaleza y el ser humano. Su explotación desde tiempos remotos ha estado basada en la utilización de hornos tradicionales que han recogido el testigo de los romanos y que los árabes mejoraron su proceso, utilizando la leña de olivo como combustible por su alto contenido calórico, lo que ha servido de apoyo a una economía de subsistencia de la zona.

Foto. Museo de la Cal

Por otro, las modernas empresas mineras que sobreexplotan intensivamente dichos recursos naturales causando un grave impacto medioambiental. Es evidente que cada visitante sacará sus propias conclusiones.


Foto. Antonio Ramos


El Museo de la Cal tiene como objetivo restaurar y conservar la artesanía de la cal e investigar sobre el oficio llevando a cabo actividades formativas sobre nuestro Patrimonio Etnológico como lugar que alberga formas relevantes de expresión de la cultura y modos de vida del pueblo andaluz. Los hornos de las Caleras de la Sierra han pasado a formar parte del Catálogo General del Patrimonio Etnológico Andaluz como "Bien de Interés Etnológico", lo que le confiere preferencia a efectos de conocimiento, protección y difusión. También se protegen aquellos conocimientos o actividades en peligro de extinción favoreciendo su estudio como parte integral de la identidad andaluza. Entre los objetivos del Museo de la Cal está conservar, investigar y difundir este ancestral legado cultural.



Posee también un fondo de documentación donde estudiar e  investigar para la promoción científica y cultural mostrando un patrimonio vivo, donde sus elementos claves son el calero, la cultura de su trabajo, los usos del territorio y el paisaje, llevando siempre a Morón por bandera. Por tanto, es necesario resaltar la investigación, documentación y difusión que la Asociación Cultural Hornos de la Cal de Morón realiza en la salvaguarda que permita revitalizar esta tradición ancestral en vías de desaparición denominada los caleros y su cultura. Los hornos de cal son construcciones de valor antropológico e histórico vinculados a actividades tradicionales unidas a los caleros de la aldea.


Diego de Morón en el Museo de la Cal

Existen ocasiones en las que se pueden disfrutar al mismo tiempo del Museo de la Cal de Morón, del Flamenco y de la Comida Mediterránea que han sido transmitidos durante generaciones por nuestros ancestros como  Patrimonios de la Humanidad y que brillan con luz propia en esta tierra situada entre la Campiña y la Serranía. 

La Comida Mediterránea  como estilo de vida saludable basado en una dieta equilibrada y variada  obtenida de los cultivos tradicionales que han sentado las bases de nuestra cultura, conocida como la trilogía mediterránea con el trigo (pan), la vid (vino) y el olivo (aceite), donde el gazpacho brilla con luz propia.

Desde el Museo de la Cal de Morón, “Patrimonio de la Humanidad” para el Blog de mis culpas…





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