miércoles, 11 de junio de 2014

El río Majaceite, entre Benamahoma y El Bosque


Desde Grazalema, a través del Puerto del Boyar a 1103 m. de altitud,  nuestra retina capta al instante la impresionante panorámica del "Salto del Cabrero", -un impresionante pasillo natural en piedra- hasta llegar al pueblo de Benamahoma, cuya etimología viene del árabe “Bena Mahummad” que significa “Hijos de Mahoma”. Bena es plural de Ibn que significa hijos.



Iniciamos el sendero de unos 5,3 km. de ida con un desnivel muy suave a través del río Majaceite que nos conduce desde Benamahoma a El Bosque a través del interior de un verdadero bosque en galería. 

Un auténtico túnel verde  de frondosa vegetación entre helechos, lentiscos, chopos, fresnos, sauces, álamos, olmos, higueras y nogales con el canto del ruiseñor y las currucas entre otros pajarillos junto a los pequeños puentes metálicos  que nos derivan hacia uno y otro lado del sendero y que en algunos tramos salva una fuerte corriente de agua. 

A través del curso del río Majaceite se puede observar la estrecha relación que ha existido entre el ser humano y el agua a lo largo de su historia debido a que existen restos de molinos y batanes que eran unos ingeniosos sistemas hidráulicos compuestos de gruesos mazos de madera movidos por un eje para golpear y dar cuerpo a los paños y tejidos para que tuvieran consistencia como requerían las mantas de Grazalema.



El movimiento se producía gracias a la energía que producía el río y como efecto colateral hacía mover las norias, los molinos harineros y una antigua hidroeléctrica. Es posible que haya nutrias nutriéndose de truchas en estas aguas frías y transparentes, aunque nuestra retina no ha tenido la satisfacción de captar tan bella imagen aunque sí  percibir esos efluvios de la frondosa vegetación que impregnan nuestros sentidos junto al continuo gorjeo de los pajarillos desaparecido en las grandes urbes.


Al Andalus fue el primer país de occidente en contar con una infraestructura hidráulica como los molinos de agua, acequias, sistemas de riesgo, etc... ayudado por la tradicional noria que convirtieron las tierras marchitas en huertas y vegas fértiles.

La Sierra de Grazalema contó durante el siglo XIX con una importante industria textil, que llegó incluso a competir con la industria catalana.


Al finalizar el sendero en el pueblo El Bosque visitamos la piscifactoría donde a través de una zua o azud –nombre árabe que significa presa- recoge las aguas limpias y cristalinas del río Majaceite donde se crían dos especies de truchas: la trucha común y la trucha arco iris –no autóctona-.


Una actividad económica supone el aprovechamiento de un recurso natural renovable cuyo proceso debe ser con agua fría y cristalina que se canaliza a través  varias pilas de incubación donde se produce la eclosión de los huevos y permanecen en ella hasta llegar a medir los 6 cm.
Es una fase muy sensible y debe practicarse en interior al carecer de escamas que los protejan de la luz solar. En el estanque de alevines permanecen hasta alcanzar los 15 ó 20 cm. Debe ser poco profunda para permitir su limpieza.


Posteriormente pasan las truchas por diversas pilas al estanque de engorde donde van aumentando su peso hasta alcanzar el apropiado para su venta. La alimentación y engorde de las truchas se produce con pienso artificial a base de harina de pescado.



Terminada la ruta de ida nos refrescamos en el Mesón Majaceite -El Bosque- junto al río del mismo nombre, llenando las cantimploras de agua pura y fresca e iniciando la ruta de vuelta, ahora en ligero ascenso hasta volver de nuevo a Benamahoma, donde descansamos de nuevo en la tasquita del Majaceite-una terraza junto al río.



Desde el río Majaceite entre bosques en galería, que nos invita a practicar el senderismo respetuoso con el medio ambiente, para el Blog...

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