viernes, 13 de junio de 2014

Grazalema, "reminiscencias y efluvios que impregnan nuestros sentidos"


El sábado 7 de junio de 2014 nos dirigimos de nuevo al noroeste de la Sierra de Cádiz para impregnarnos en esencia de su belleza natural y en la medida de lo posible de sus raíces etnológicas. 

En primer lugar, transitamos por Zahara de la Sierra que se alza sobre la Sierra del Jaral, cuya fortaleza de origen nazarí nos observa desde su emplazamiento privilegiado, asentada sobre la cresta de una enorme roca.


El ascenso a través de una carretera angosta y sinuosa por la Sierra del Endrinal  parecía no tener fin -con pendientes que superan incluso el diez por ciento- hasta que nos deleitamos con una panorámica espectacular en el “Mirador del Acebuche” donde se puede apreciar el monumento a los cinco bomberos forestales fallecidos en septiembre de 1992 por defender el monte.


Desde el mirador observamos frente a nosotros la Sierra de Líjar y el castillo medieval de Zahara de la Sierra, -antigua tierra de fronteras durante el siglo XIII entre los reinos cristianos y el reino nazarí de Granada-, las Cambroneras, la Garganta Verde y la Sierra de Líjar. A los pies de Zahara de la Sierra encontramos el embalse de Zahara-El Gastor construido en 1992.


Y por fin llegamos al Puerto de las Palomas a 1357 metros de altitud –donde varias veces ha subido la Vuelta Ciclista a España-. 

En el siguiente cruce de carreteras giramos hacia la izquierda en dirección a Grazalema, de la cual podemos apreciar la angostura de sus calles sinuosas y empinadas  con casas tejadas con tejas árabes -valga la redundancia- dispuestas ordenadamente, sin faltar la tradicional chimenea encalada con cal y rematada con tejas, lo que nos da una idea de la belleza de los pueblos blancos con reminiscencias andalusíes que impregna y estimula nuestra retina, la cual capta perfectamente esa bella sintonía entre el ser humano y el respeto por su entorno natural.



La Iglesia de San Juan sobre los restos de una antigua mezquita ó la Iglesia de la Encarnación de origen mudéjar son algunas pinceladas, en la que destaca por derecho propio la arquitectura popular que caracteriza a los pueblos blancos de la serranía. La angostura de sus callejuelas que forman pequeñas manzanas irregulares gravitando en torno a unos ejes centrales, destacando interesantes criterios como altura de las viviendas encaladas, cubiertas de tejas a dos aguas, pórticos, peanas, canalones, madera, cerrajería, forjado en rejas, piedra, cal y calles empedradas. 


No estaría nada mal que muchos pueblos pudieran tomar conciencia de esa arquitectura popular, de la que Grazalema y los pueblos blancos son todo un ejemplo a seguir.



La Sierra de Grazalema con sus privilegiadas vistas, ha sido el primer espacio natural declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en la Península Ibérica -1977- donde se pueden apreciar unas condiciones microclimáticas especiales de humedad y temperatura, lo que hacen posible la presencia de un tipo de abeto –el pinsapo- junto a las cabras montesas, la amapola endémica o amapola de Grazalema -sólo existen en ese territorio-.
















Por otro lado, una gran parte de la gastronomía y repostería son recetas heredadas de los tiempos andalusíes. 


Degustar la gastronomía de la zona es trasladarse al paladar de tiempos pretéritos-revueltos se setas, sopas de tomates, espárragos y tagarninas, queso de oveja, sopa de Grazalema, chacinas, guisos y cocidos-. 


¡Un auténtico patrimonio etnológico! -si se me permite la expresión-.



Las nubes que provienen del Atlántico son muy generosas en estas montañas, ¡capricho de la naturaleza!. Grazalema con su generosa pluviometría produce el mayor índice de lluvias de la Península Ibérica 2.200 l/m2. La fuerza natural del agua ha hecho posible que a lo largo de su historia hayan existido molinos harineros, batanes, curtidos de piel, etc…



La primera denominación de Grazalema árabe bereber fue Madinat-ibn-as-Salim. Posteriormente, Zulema, Ben-Zulema y Az-Zulema. En el siglo X con la victoria de Abderramhán III sobre Omar Ben-Hafsun, Grazalema se integra en el Califato de Córdoba hasta su dispersión en los reinos de taifas.

La antigua Gran Zulema andalusí, ruta de los almorávides y almohades -tierra de fronteras-, posterior ruta de los bandoleros y del contrabando hacia Gibraltar por el “Camino Inglés” y refugio de los maquis.


El arriero. Semanario Pintoresco Español

Durante la presencia andalusí se produce una auténtica revolución cultural y desarrollo. Se utiliza la fuerza del agua para la manufactura, los molinos de aceite y harina, la infraestructura hidráulica, la piel y la cerámica.

Sin embargo, en el siglo XVI se produce una fuerte represión contra los moriscos. La antigua tierra morisca también sufrió la intolerancia después de la toma de Granada, lo que contribuyó a  sembrar el descontento con la posterior  Pragmática Sanción de 1567 o Pragmática antimorisca promulgada por Felipe II con el único objetivo de obligar a los moriscos a convertirse al catolicismo abandonando sus modos de vida y las costumbres islámicas tales como la prohibición de usar la lengua propia, hablar, leer y escribir en árabe, no usar nombres ni sobrenombres árabes y todo lo que fuera contrario al Cristianismo, lo que trajo como efecto colateral las sangrientas luchas de 1568-1571 con la sublevación de las Alpujarras con Aben Humeya en Órjiva, Poqueira entre otros pueblos que se extendió hasta la Serranía de Ronda, con el posterior destierro en 1609 con Felipe III de los denominados monfíes ó moriscos refugiados en las serranías que conllevó consecuencias tan graves como el abandono de los campos de cultivo.

Rodrigo Ponce de León, conquista Grazalema entre 1483 y 1485. El escudo heráldico del Ayto. de Grazalema es original de los Ponce de León. Puede darnos una idea como ejemplo de desarraigo de los moriscos la poesía de Abul Beka, poeta rondeño del siglo XIII cuando observaba como se empezaban a perder tierras en beneficio de las tropas cristianas,  .

Ya llora al ver sus vergeles
y al ver sus vegas lozanas
ya marchitas,
y que afean los infieles,
con cruces y con campanas,
las mezquitas.




Por otro lado, las partidas de bandoleros en el siglo XVIII con el popular bandolero José María Hinojosa “El Tempranillo”, su mujer María Jerónima Francés y su hijo que dejaron profunda huella en Grazalema. Después de 1936 se formaron partidas de maquis–guerrilleros antifranquistas que se refugiaron en la serranía-.

"Hubo un tiempo en que la tierra que pisamos, la gente pasaba necesidad, las fincas productivas pertenecían a unos pocos y las improductivas al resto. La justicia tampoco era demasiado equitativa. Los privilegiados perjudicaban a los desprotegidos. Coger bellotas debajo de las encinas y comérselas- te podían llevar preso-. La pura necesidad hacia perder el miedo. Se iba generando un caldo de cultivo que obligaba a muchas personas a probar el ventajoso mundo del contrabando o las partidas de bandoleros como Zamarra,  Pasos Largos o el Tempranillo entre otros…".



Un azulejo en la Plaza de los Asomaderos nos recuerda  que Grazalema fue testimonio mudo de los amores del famoso bandolero José María “El Tempranillo “ y María Jerónima Francés fallecida después de dar a luz a su hijo.



El 6 de enero de 1832 María Jerónima Francés, la mujer de José María el Tempranillo dio a luz un varón en un cortijo próximo a Grazalema. Poco después falleció. 

Aprovechando el nacimiento de este niño y ante la posible visita que José María realizaría para conocerle, el Corregidor de Ronda recluta una numerosa partida de realistas y migueletes y organiza una emboscada-trampa para apresarle. El famoso bandolero logra escapar con el recién nacido, ceñido a su cuerpo con ayuda de la faja, y el cadáver de su mujer cruzado a la grupa de su jaca “Beata”. Se dirigió hasta Grazalema, donde vivía su cuñado Frasquito Francés, apodado “el de la torre”, al que le entregó el niño, y se refugió en la sierra por unos días.



El 10 de enero de 1832, José María vuelve a Grazalema para bautizar a su hijo, en la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, siendo el padrino el famoso bandolero de Estepa, Juan Caballero. El feliz acontecimiento congregó en el municipio a una gran cantidad de bandoleros, de todas las partidas que campaban por la serranía, sin que las autoridades locales pudieran hacer gran cosa por impedirlo. La fiesta, el cante y el baile no faltaron, provocando una enorme polémica y escándalo en toda Andalucía por la indiferencia del corregidor de Grazalema, quien ni siquiera informó a sus superiores.
La partida del sacramento bautismal correspondía al libro 44, folio 17, reverso, pero desgraciadamente fue destruida durante la Guerra Civil.


Grazalema sufrió también la incidencia de la Guerra de la Independencia contra los franceses. Los lugareños, derrotaron a una división entera de las fuerzas gabachas, recuperando la plaza sin apenas bajas. 

Su papel de contrabando hacia el Peñón de Gibraltar con el bandolerismo y la figura del arriero dada su posición geográfica quedó reflejada en los viajeros románticos ingleses de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX como Washington Irving, Gautier, Merimée que trasladaron fuera de España a través de leyendas e historias reales una figura del bandolero idealizada como “el mártir de las causas injustas y la opresión social y política”.

La Plaza de los Asomaderos es fiel testigo en octubre de una Recreación Histórica ambientada en 1832 “Sangre y Amor en la Sierra”, convertida en “nido de bandoleros”, donde las partidas hacen las delicias de los visitantes y el Ayuntamiento se usa como “cuartel de los migueletes”, destacando una fuente realizada en sillares de piedra con una pila de cantería de cuatro caños de agua -tres en bronce- que sobresalen a partir de cuatro rostros, también en piedra- Plaza de España-. 


Una cosa muy grata que capta al instante nuestra retina durante la “Fiesta del Bandolero” es la invitación para usar el tradicional vaso de cerámica y de este modo respetar el medio ambiente -al no usar el plástico-.

Entre bellas historias en la abrupta y hermosa sierra, es posible que más de uno pueda enamorarse de Grazalema y su comarca. Un placer cuyos efluvios impregnan nuestros sentidos.



Desde la antigua Gran Zulema para el Blog...




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