sábado, 28 de febrero de 2015

En busca de las huellas de Blas Infante en el Día de Andalucía I


Bandera de Andalucía ondeando en Cádiz


“Andalucía es el resultado de un proceso histórico con identidad histórica como base de su identidad cultural, modelada a lo largo de siglos que nos ha dado nuestra forma de entender la vida y como resultado final nuestra cultura que forma parte de la memoria colectiva”.


Isidoro Moreno, antropólogo.


Durante el 28 de febrero “Día de Andalucía” la retina de la historia nos recuerda la vida y obra de Blas Infante, denominado el Padre de la Patria Andaluza que reivindicara bajo una España convulsa el autogobierno para Andalucía.


Después de haber visitado el Parlamento de Andalucía el 28 de febrero de 2014, pusimos en esta ocasión viento en popa en busca de esos pueblos que han formado parte de la memoria colectiva vinculada con la figura de Blas Infante.

No hay nada mejor para celebrar el Día de Andalucía que conocer los escenarios de la vida y obra del "Padre de la Patria Andaluza" vinculados con la génesis de nuestra autonomía.

Casares, Ronda, Córdoba, Isla Cristina, Peñaflor, Castro del Río, Archidona, Manilva, Coria del Río y Sevilla han estado vinculados con su vida y posterior legado. 


En Ronda pudimos visitar el monumento erigido en honor de Blas Infante que está ubicado junto a la Alameda del Tajo. Atravesamos la antigua Puerta de Almocábar en dirección a Casares en cuyo trayecto pudimos transitar por los pueblos que formaron parte en tiempos pretéritos de la "Ruta de los almorávides y almohades" observando el verde del paisaje junto a los pueblos blancos desparramados por la serranía, blanco y verde de nuestra "Bandera de Andalucía".


La Puerta de Almocábar en Ronda tuvo una importancia estratégica durante la época andalusí. Su origen proviene del término “al-maqabir“, cementerio, por estar cerca de la necrópolis principal extramuros, según costumbre islámica.

Desde Montejaque transitamos hacia Benaoján, Jimena de Líbar, Cortes de la Frontera, Benadalid, Algatocin, Gaucín hasta llegar a Casares, ciudad natal de Blas Infante. 

Casares es un tradicional pueblo andaluz con su trazado andalusí donde la angostura de sus callejuelas estrechas, sinuosas y empinadas se proyectan hacia el arco medieval de la calle Arrabal buscando la protección de su alcazaba junto a la antigua Iglesia de la Encarnación del siglo XVI, que a su vez fuera levantada sobre una mezquita árabe de la que todavía conserva su antiguo alminar donde el almuédano llamara a los fieles a orar en tiempos pretéritos.

El viajero puede apreciar los vestigios de su castillo medieval sobre un macizo de roca caliza, desde el cual se domina una bella panorámica para que nuestra retina capte al instante la belleza de la Serranía de Ronda, el Campo de Gibraltar, el Mar Mediterráneo y las primeras estribaciones montañosas del continente africano.


Casares limita al N.E. con Gaucín que fuera epicentro del Camino inglés donde pernoctaban las diligencias y en tiempos muy pretéritos de las rutas de los Almorávides y Almohades, lo mismo que Benarrabá y Genalguacil situados al N. Limita al S. con el Mar Mediterráneo y al Oeste con San Roque, ciudad fundada por los españoles después del saqueo de Gibraltar por los ingleses en 1706 durante la Guerra de Secesión española.


Casares vería nacer a Blas Infante un 5 de julio de 1885 a las 11 de la mañana en la calle Carrera 51 donde se encuentra su casa natal, convertida en la actualidad en museo. Esta casa junto a la de Coria del Río tienen una importancia simbólica en la historia contemporánea de Andalucía.


En Casares transcurre la infancia y primera juventud del político e ideólogo andaluz donde vivirá hasta los 21 años, suficiente para tener sus primeros contactos con el mundo agrario y tomar conciencia de la situación por la que atraviesan los jornaleros andaluces, cuya realidad social marcará su vida y su obra. La figura del jornalero será el pilar fundamental sobre el que basa todo su pensamiento político. 


Un contexto histórico en aquélla España rural infrahumana que actuaba como verdadero caldo de cultivo para que los antígenos del hambre y de la miseria por un lado y el caciquismo por otro fueran el anverso y el reverso de la sociedad española de su época. Una población oprimida en la que incluso los niños tenían que abandonar prematuramente la escuela para colaborar en el sostén económico del hogar, lo que les hacía madurar antes de tiempo para entrar en un mundo laboral de extrema dureza y explotación.

Su casa natal nos recuerda que en 1895 comenzaba su Bachillerato en el Colegio de los Escolapios de Archidona que continuará en Málaga. Entre 1905-1906 termina la Licenciatura de Derecho en la Universidad de Granada como estudiante libre conociendo su pasado musulmán. En 1909 toma posesión de la notaría de Cantillana.


En 1915 se publicó su obra más importante: Ideal Andaluz, donde explica su visión personal de la historia, la identidad y los problemas de Andalucía así como propuestas para su fortalecimiento.


Ronda. Imagen de la bandera de Andalucía. Hércules entre dos columnas dominando a dos leones.

La retina de la historia nos retrotrae en tan señalada fecha a la Asamblea de Ronda de 1918 donde de Blas Infante evocara vínculos históricos que coinciden con el máximo esplendor de nuestra cultura -la antigua al Andalus-.


El primer Escudo de Andalucía propuesto en la Asamblea de Ronda de 1.918.

La primera Asamblea Regionalista celebrada en Ronda en 1918, en la que, entre otras cosas, se debaten y fijan las directrices políticas a seguir por el andalucismo. En esta primera asamblea se aprueban la bandera blanca y verde y el escudo como símbolos de Andalucía, que definitivamente serán adoptados en la Asamblea de Córdoba en 1919 apareciendo Hércules entre dos columnas dominando a dos leones y por debajo una leyenda:


 “Andalucía por sí, para España y la Humanidad”

Para Blas Infante las raíces de Andalucía está atravesada por un hilo conductor, un hilo cultural subterráneo que fluye bajo las distintas etapas históricas donde se manifiesta la personalidad específica andaluza.

Blas Infante se inspiró en elementos propios de nuestra cultura y nuestro pasado histórico para crear los tres símbolos oficiales de Andalucía “Nada vinimos a crear”. Sólo había que entroncar el pretérito andaluz con lo presente.

Los emblemas andaluces fueron trazados a partir de elementos culturales heredados del esplendor de Andalucía en la época de Tartessos a la que mitifica, de la Bética romana con su aportación autóctona al Imperio y de al-Andalus, cuando ese ideal se manifiesta en toda su grandiosidad.

El dios Hércules tiene para los andaluces una significación particular. Representa el poder eternamente joven de espíritu, capaz de apaciguar las fuerzas desatadas de la naturaleza, que son encarnadas por la figura de dos leones que le acompañan. Hércules simboliza al hombre que no cree nada más que en su propio esfuerzo. A hombres como él está encomendada la heroica tarea de volver a fundar Andalucía. Infante escribió “Si yo pudiese elegir un estado para Andalucía señalaría sin vacilar el de la gloriosa Cádiz.






Andalucía tiene himno propio aprobado por la Junta Liberalista de Andalucía en 1933. Su autor fue el ideólogo Blas Infante quien compuso su letra. Fue presentado por la Banda Municipal de Sevilla, bajo la dirección de José Castillo Díaz, en un concierto celebrado en la Alameda de Hércules (Sevilla) el 10 de julio de 1936, una semana antes del comienzo de la Guerra Civil española. 

Blas Infante se inspiró en la melodía del Santo Dios, un canto popular de carácter religioso y litúrgico, que había escuchado a los jornaleros andaluces.

El color verde de la bandera corresponde al color de los omeyas y el blanco, al imperio almohade. Dos de las épocas con mayor esplendor de un poder político en el territorio de la actual Andalucía según la óptica de Blas Infante como máximo ideólogo del andalucismo político en todas sus vertientes que además fue notario, historiador, humanista, antropólogo, escritor y musicólogo.

Monumento a Blas Infante en Casares

La bandera original fue confeccionada por la esposa de Blas Infante, Angustias García Parias, estando presente en la Asamblea de Córdoba de 1933 y durante el periodo de la Segunda República fue izada en actos regionalistas andaluces. Tras la Guerra Civil y la Dictadura fue recuperada, presidiendo y participando en las manifestaciones pro-Autonomía de los años 1977 y 1979.

La primera referencia escrita que se conserva de una bandera de similares características a la de Andalucía pertenece al reinado de Al Mutasim de la taifa de Almería en el siglo XI (año 1051), según el visir y poeta Abú Asbag. Posiblemente nos encontramos con la bandera más antigua de toda Europa. El 18 de julio de 1195 el sultán Ben Yusuf Yaqub derrota a Alfonso VIII de Castilla en la batalla de Alarcos (última gran victoria musulmana).Para conmemorar el triunfo ordena colocar una bandera verde y blanca en la Mezquita de Sevilla, que representaba la unidad almohade (blanco almohade) y la colaboración andalusí (verde omeya). Un símbolo de unión entre tierras andalusíes de un lado y otro del Estrecho y verdiblancas.

En 1923 la Dictadura de Primo de Rivera ordena cerrar los Centros Andaluces y el sueño autonómico tiene que aplazarse. Se traslada a Isla Cristina en contacto con el mar, quizás por temor a represalias del régimen y en previsión de una salida forzada a Portugal.

En Isla Cristina conoció las duras faenas de la mar que junto con el campo, constituyen para él las principales labores del pueblo andaluz. En su visión de Andalucía, los agricultores y los “jornaleros de la mar” tienen un papel fundamental pues deberían llegar a ser los encargados del renacimiento de Andalucía. En esa etapa, viviendo en la costa de Huelva, cuando emprende un viaje que le marca de forma profunda: marcha a Marruecos para reconocer y estrechar lazos con los últimos vestigios de la cultura andalusí, los herederos de aquellos campesinos moriscos a los que se les arrebató la tierra para ser expulsados de la Península. De nuevo el interés por los orígenes y de nuevo el sentido por la justicia.

En su viaje a Marruecos en 1924 visitó la tumba del último emir de la antigua Isbiliya Motamid en Agmat, al este de Marrakech. Motamid encarnaba para Blas Infante un ejemplo de pacifismo y tolerancia encarnado por el espíritu de Andalucía. Blas infante otorga una gran importancia al periodo de convivencia entre musulmanes y cristianos de Andalucía y se inspira en los enamorados de Antequera que proviene del siglo XV, cuando ésta ciudad, frontera de los reinos de Castilla y Granada. 

Tras haber escuchado allí las nubas magrebíes, es el primero en poner en relación los cantos populares de ambos lados del estrecho de Gibraltar. En su obra “Orígenes de lo flamenco y secreto del cante jondo” (1929) da forma a una de las teorías más serias sobre el origen del término “flamenco” cuyo origen estaría en los cantos de los moriscos que se escondieron en los montes tras el decreto de expulsión de Felipe III, que con el tiempo se confundirían con los gitanos errantes. Flamenco vendría de "fellah mengu" cuyo significado sería “campesino huido” en el dialecto andalusí. 




En 1931, con la llegada de la II República la situación política española cambia radicalmente y Blas Infante abandona su retiro interior de Isla Cristina. Han sido ocho años en los que no ha podido desarrollar ninguna actividad pública debido a la Dictadura de Primo de Rivera. La propia Constitución de ese año reconoce el derecho de las regiones a la autonomía.

Cambia su plaza de notario por la de Coria del Río y se traslada a Sevilla. A los pocos meses, compra una parcela sobre un altozano desde donde se divisa el Guadalquivir y empieza a construir la que será su única vivienda en propiedad: Dar al-Farah, la Casa de la alegría.



Andalucía ha sido el resultado del crisol de culturas en su constante histórica en la que destaca por derecho propio una brillante civilización que tuvo su máximo esplendor bajo la antigua al-Andalus (la España musulmana) estimulando durante siglos la imaginación de una Europa de su época sumida en las tinieblas de la ignorancia. Un patrimonio material e inmaterial de la Humanidad que ha sido almacenado en la retina colectiva de los pueblos. Es obvio que dicha civilización andalusí ha marcado la historia y la cultura de España que al mismo tiempo dejaron huella en muchos aspectos de nuestra personalidad y manera de entender la vida. Negar esto sería amputar la realidad.



Una civilización que ha legado topónimos tan bellos como Andalucía, Sevilla, Algarbe, Algeciras, Alpujarras, Axarquía, Elvira, Gibraltar, Guadalquivir, Trafalgar, Mulhacén, Pico Almanzor junto a otras palabras enraizadas en la memoria colectiva de los andaluces tales como acebuche, aceite, aceituna, alarife, albañil, alcuza, aldaba, alfarero, alféizar, aljibe, almohada, barrio, laud, mozárabe, muladí, mudéjar, posada, presa, taberna, zaguán y un largo etcétera que pertenecen a ese gran legado andalusí con cuatro mil arabismos que con su esencia han enriquecido nuestro léxico…



Blas Infante reclamaba un despertar del patriotismo andaluz frente a las injusticias reclamando una educación libre y universal controlando la economía mediante una reforma agraria defendiendo al mismo tiempo nuestros orígenes andalusíes. 

Político, escritor y pensador fue proclamado el 5 de julio de 1936 presidente de honor de la futura Junta Regional de Andalucía. 

Blas Infante daba una enorme importancia a la educación. Consideraba que sólo a través de ella los pueblos pueden cambiar su sociedad y avanzar hacia un verdadero progreso. Por ello, su casa tiene también una intención pedagógica. A través de la combinación de los distintos estilos arquitectónicos pretende recoger las señas de identidad de la historia de Andalucía. 

La lucha contra las injusticias se desarrolló en varias direcciones. A través de su solidaridad y colaboración directa con el desfavorecido, como ideólogo y también a nivel político. Su despacho sirvió también como lugar de estudio y de lectura.

En su casa natal de Casares, convertida en museo, la Sala I está dedicada a la historia más reciente de Andalucía, sus valores, identidad y cultura.



La alacena de la escalera que sube a la segunda planta acoge objetos almacenados en la retina colectiva del pueblo andaluz. En la sala II se conserva la antigua cocina de carbón -anafe- y el certificado de nacimiento de Blas Infante. En la sala III podemos ver una exposición sobre su vida y obra, además de visionar el documental Casares, tras los pasos de Blas Infante.


Tradicional anafe andaluz grabado en la retina colectiva

Desde la casa natal de Blas Infante en la calle Carrera 51, donde nos ilustramos un poco más de su vida y obra, adquiriendo su primer libro "Ideal Andaluz", que publicara en 1914 cuando contaba con 28 años, transitamos hacia Manilva donde pasara Infante inolvidables excursiones en sus playas. En Sabinillas, un barrio costero de Manilva, se encuentraba la residencia veraniega donde Blas Infante veraneara -Villa Matilde-, nombre de la cuñada del Padre de la Patria Andaluza. Desde allí atravesamos el Parque de los Alcornocales -Jimena de la Frontera y Cortes de la Frontera- hasta llegar a Ubrique, El Bosque y Prado del Rey que nos indicaba que nuestro punto de destino estaba ya cerca.

La visita a la "Casa de la alegría" en Coria del Río donde fuera detenido el 2 de agosto de 1936, formará parte de otro capítulo del Blog de mis culpas...



Enlaces interesantes

Visita al Parlamento de Andalucía

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