domingo, 6 de septiembre de 2026

Una visita a la Viena de Mozart


Monumento a Wolfgang Amadeus Mozart en Burggarten (1756-1791), histórico jardín en el corazón de Viena que fuera de la familia imperial de los Habsburgo.


“Praga se jacta con orgullo de haber aplaudido en vida a Mozart a diferencia de Viena que lo despreció". Baste recordar que el estreno de "Las Bodas de Fígaro" tuvo lugar en Viena el 1 de mayo de 1786, siendo retirada pronto del repertorio mientras que en diciembre de ese mismo año, fue escenificada en el Teatro Nostic de Praga por la compañía teatral de Pasqual Bondini ante un clamoroso éxito.

Praga acogió a Mozart como a un verdadero genio, y el genial compositor sentía un profundo cariño por dicha ciudad, donde estrenó Don Giovanni, a diferencia de Viena, que fue más fría con él, sobre todo en el ocaso de su vida.

 

Cuando la tierra de Villalón se prepara para vestirse de faralaes ["farah" (alegría) y "lebs" (traje) "traje de la alegría"], orientamos nuestro mascarón de proa didáctica en compañía de Coral, Antonio, Carmen, Manolo y Dolo, en busca del Aeropuerto Málaga-Costa del Sol que nos acercará en esta ocasión a Viena.


Escaparate frente a la Catedral de Viena

Breve introducción

Cuando paseamos por el Teatro de la Maestranza de Sevilla observamos el monumento a W. A. Mozart, obra del escultor Rolando Campos, que se encuentra en la parte izquierda de su fachada, desde el 5 de diciembre de 1991, con motivo del Bicentenario de la muerte del genial músico. Gracias a Mozart el nombre de Sevilla ha quedado inmortalizado en dos de sus óperas: Las bodas de Fígaro y Don Giovanni, ésta última inspirada en don Juan Tenorio.



Recuerdo la primera vez que presencié la película “Amadeus” [1984] dirigida por Miloš Forman donde se fusionaba perfectamente la música de Mozart con el drama de su propia vida. En dicho film escuché por vez primera el nombre de Antonio Salieri, admirador y colaborador de Mozart.

Atrás queda almacenada en la retina del recuerdo hace ya algunos lustros aquel 5 de diciembre de 1991 cuando tuve la oportunidad de asistir con la "Asociación Cultural Amigos de la Música Francisco Martinez Quesada" a una misa de réquiem en la Catedral de Sevilla ofrecida por el alma de Wolfgang Amadeus Mozart en el Bicentenario de su muerte [1791-1991] con la Orquesta Sinfónica de Sevilla y el Coro del Principado de Asturias que puso los vellos de punta a los varios miles de asistentes en aquel histórico acontecimiento religioso-cultural de la capital hispalense. 

Aquella Misa de Réquiem sería impartida por el querido y desaparecido Cardenal Arzobispo de Sevilla Monseñor Carlos Amigo Vallejo que se encuentra actualmente enterrado en la Capilla Concepción Grande de la Catedral de Sevilla. A la misma hora en la Catedral de Viena se celebraba otra misa por el alma de Mozart.

 

Desde el Aeropuerto de Viena-Schwechat nos trasladamos al hotel Das Tigra**** en el corazón de Viena para realizar nuestro check-in correspondiente. Sin prisa pero sin pausa comenzamos a desbrozar la Ciudad de la Música, donde Mozart, Beethoven, Johannes Brahms, Schubert y Johann Strauss, padre e hijo brillaron con luz propia, aunque Viena le pagara a W. A. Mozart con una profunda indiferencia al más ilustre de sus vecinos.

Cuentan las páginas de la historia que cuando Wolfgang Amadeus Mozart visitó Viena en el otoño de 1762 con tan sólo seis años, desde mediados de octubre hasta diciembre de 1762, se alojó con su padre Leopold y hermana María Anna "Nannerl", en lo que actualmente es el "Hotel Das Tigra" donde nos alojamos. 



Mozart tocó el piano ante la emperatriz María Theresia en el Palacio de Schönbrunn, convirtiéndose en un verdadero niño prodigio. En el verano de 1773, en su tercera visita a Viena, vuelve a residir en el mismo lugar. Posiblemente ese haya sido el motivo para hospedarnos en el mismo lugar donde Mozart se hospedó, para ver si se nos pegaba algo de su magistral inteligencia musical. 




En la fachada del "Hotel Das Tigra", una placa de mármol nos recuerda:

  "En este hotel tocó Wolfang Amadeus Mozart"

Al entrar en el hotel nuestra retina capta una frase:

Mozart stayed with us too!

¡Mozart también se quedó con nosotros!

La ironía del destino ha hecho que su inmortal nombre aparezca actualmente en el licor de chocolate, en el Café Mozart de Viena y Salzburgo junto con los miles de bombones y dulces con el rostro del célebre compositor. El Aeropuerto de Salzburgo lleva el nombre de W.A. Mozart desde el 16 de agosto de 1926 como homenaje al genial compositor. Toda Viena y Salzburgo se encuentra fusionado bajo el nombre de Mozart, cuya fosa simple en el cementerio de St. Marx no pudo ser identificada desde 1808 al no pertenecer a la aristocracia. 

 

Pero, ¿quién fue Wolfang Amadeus Mozart, el vecino más ilustre de Viena y Salzburgo cuya sublime música ha estimulado para gloria de los tímpanos de todo el orbe y sin embargo, fuera enterrado en una humilde tumba sin lápida que lo recuerde. 

Hago mías las palabras de Leonard Cohen sobre Federico García Lorca en referencia a Mozart:

"No entiendo cómo Viena no ha excavado con sus propias manos el cementerio de St. Marx para recuperar el cuerpo de su más preciado vecino Wolfgang Amadeus Mozart".

La línea 71 del tranvía acerca a cientos de turistas desde la Ópera de Viena a la entrada principal del Cementerio Central [Zentralfriedhof 2. Tor], donde en la Rotonda de los Músicos, a doscientos metros de la entrada principal, se encuentra la tumba de Ludwig van Beethoven, Johann Strauss, padre e hijo, Franz Schubert y Brahms, entre otros grandes compositores. 



Pegado al muro de entrada en el Cementerio Central de Viena se encuentra la tumba de Antonio Salieri, cuyo legado ha sido injustamente relegado al ingrato olvido, teniendo como ilustres alumnos a Beethoven o Schubert, que no es poco. 

El compositor italiano Antonio Salieri no era enemigo de Mozart como da a entender la película “Amadeus”, sino que le admiraba e incluso hizo de mentor de sus hijos tras la muerte de éste. 






Pero veamos su vida entre breves pinceladas…

Wolfgang Amadeus Mozart nació el 27 de enero de 1756 en la “Casa Hagenauer” de la Getreidegasse nº 9 de Salzburgo, siendo bautizado en la Catedral de Salzburgo el 28 de enero de 1756 con el nombre de Johannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus [Amadeus en latín] Mozart.

La Casa Natal de Mozart es uno de los museos más visitados de Austria siendo un lugar de peregrinaje para los amantes de la música clásica.

Desde 1747, su familia de clase media habitó una vivienda del tercer piso. Mozart pasó aquí su niñez y juventud junto a sus padres Leopold y Anna María, así como con su hermana “Nannerl”. De los siete hijos que tuvo el matrimonio solo sobrevivieron María Anna, apodada cariñosamente Nannerl, y Wolfgang Amadeus.


Su padre Leopold marcará la vida de Mozart, fue compositor y excelente violinista que tocaba muy bien el clavicémbalo, lo que le permitió a Mozart ser un genio precoz, ya que con tan sólo cuatro años tocaba el clavicordio, con cinco años ya leía con facilidad las notas musicales, además de aprender piano y violín. Con cinco años Mozart interpretó un Minueto en G Mayor, K.1.

En enero de 1762, poco antes de cumplir los seis años, viajó con su padre y su hermana a Múnich donde impresionó al elector Maximiliano III. Se podría decir que Mozart ya se ganaba la vida desde niño.

Mozart, de salud quebradiza junto a su hermana que tocaba muy bien el piano; ambos serian expuestos por su padre en numerosos viajes por toda Europa. Viajar en carruajes abiertos con aquel clima gélido provocó que Mozart sufriera fiebre reumática ya que el padre sólo pensaba tan solo en los beneficios que le proporcionaba Mozart. Un caso similar al también autoritario padre de Beethoven.

Entre 1762 a 1766, visitó Gran Bretaña “Palacio de Buckingham ante el rey Jorge III”, Francia “Palacio de Versalles, en un par de ocasiones: la primera con un recibimiento frío y la segunda con un gran éxito” y Países Bajos, dando conciertos en Múnich y Viena.

El 13 de octubre de 1762, Wolfgang Amadeus Mozart, con tan solo seis años, deslumbró a la familia imperial austriaca en el Salón de los Espejos del Palacio de Schönbrunn  en Viena. Ante la emperatriz María Teresa y Francisco I se ganó el afecto de la corte.

En 1763 viajó a Múnich, Augsburgo, Frankfurt y Bruselas, dando conciertos con los ojos cerrados para deleite del público. Más tarde vendrá París, a Suiza y de nuevo Salzburgo, su ciudad natal.

Se cuenta que Madame de Pompadour, la amante de Luis XV, no quiso besar al niño Mozart cuando visitó Versalles en diciembre de 1763 y éste ofendido le dijo a su padre en voz lo suficientemente baja pero no tanto como para que nadie lo oyera: "Mejor, porque huele muy mal".

Desde abril de 1764 hasta julio de 1765 estuvo en Londres, donde conoció al compositor Johann Christian Bach, el hijo más joven de Juan Sebastián Bach, quien le ayudó mucho. Allí compuso su primera Sinfonía Nº 1 en bemol mayor, KV. 16.




En 1769 realiza un nuevo viaje a Italia donde deslumbrará en ciudades como Roma, Milán, Florencia y Nápoles.

Ese mismo año, con tan sólo catorce años estrenaba su primera obra completa "La finta semplice" (La ingenua fingida) en Salzburgo. Muchos músicos se negaban a ser dirigidos por un niño.

Se cuenta que cuando Mozart tenía catorce años, hallándose en Roma, escuchó en la Capilla Sixtina un Miserere compuesto por Gregorio Allegri en 1638, cuya partitura se custodiaba celosamente en el Vaticano para que nadie la copiara. Tras escuchar Mozart la obra una sola vez, escribió la partitura entera sin haber tomado ninguna nota, lo que demuestra que era un superdotado. 




El 4 de julio de 1770, el Papa Clemente XIV le otorgó a Mozart durante su primer viaje a Roma la Orden de la Espuela de Oro, un reconocimiento papal de gran prestigio con apenas catorce años [al sorprender al pontífice al transcribir de memoria el Miserere de Allegri en la Capilla Sixtina].

Y desde allí a Venecia para descansar y recuperar fuerzas. Pero le servirá de poco, ya que en 1771 en el camino de regreso, le llega una noticia encargándole la emperatriz María Teresa una ópera para el enlace de su hijo Fernando Carlos con una princesa italiana.

El 17 de octubre de 1771 fue estrenada la ópera Ascanio in Alba (KV 111). Mozart creía que obtendría un cargo en la corte. Tras su éxito, aunque su talento era celebrado, no fue recompensado.

En 1772 se estrena en el Teatro Regio Ducal de Milán la ópera Lucio Sila (KV 135) con gran éxito. Ese mismo año, con tan sólo 16 años es contratado por 150 florines anuales en la Corte de Salzburgo.

Regresa frustrado a Salzburgo para viajar a Viena para obtener el cargo de Kapellmeister de la Corte, pero sigue siendo ignorado. En un solo año había compuesto veinticinco sinfonías.

Con quince años ya había realizado más de cien composiciones musicales, habiendo asimilado todos los estilos musicales.


En 1773 se trasladaron a la Residencia Mozart en la plaza “Makartplatz”. El 30 de marzo de ese mismo año compuso la Sinfonía 25.

Mozart trabajó para el Arzobispo Colloredo, con quien tuvo una tensa relación desde 1772 hasta su renuncia en 1781, un periodo marcado por tensiones que le obligará a marcharse a Viena donde se estableció como compositor independiente. Allí compuso la Pequeña Serenata Nocturna K.525.

Entre 1775 a 1777, Mozart no recibió ningún encargo significativo. En 1777 el arzobispo Colloredo despidió a Mozart, dejando Salzburgo en busca de nuevas oportunidades. Viaja a Salzburgo y Mannheim. 

La estancia en París fue un desastre. El 3 de julio de 1778 fallecía su madre lejos de su casa. Mozart tardará dos días en enviarle una carta a su padre. Pero lo más terrible que pueda leer un hijo fue al recibir la carta de su padre, quien le hace responsable de la muerte de su esposa. Ese fantasma de culpabilidad lo llevará toda su vida.

"Fuiste un irresponsable, no cuidaste de ella. Por tu culpa, mi mujer ha muerto. Siempre llevarás esto en tu conciencia".

El padre de Mozart era muy posesivo y sus cartas ponía a Mozart de mal humor. Las inquietudes de su padre siempre estaban relacionadas con las finanzas que le proporcionaba su hijo. Mozart ganaba dinero pero era incapaz de ahorrar.

En enero de 1779 vuelve a Salzburgo, ya más maduro. El arzobispo Colloredo contrata a Mozart por 500 florines con el cargo de Konzertmeister. En 1781 renuncia a su puesto al sentirse parte de la servidumbre. En Viena, Mozart dejará una huella imborrable. Ese mismo año encontrará su consagración artística.

En 1781, el joven Mozart se instala en Viena, donde vivirá hasta su muerte el 5 de diciembre de 1791. Mozart empezó a escribir su primera sinfonía en 1764, cuando tenía 8 años de edad, llegando a escribir 22 óperas, entre las que destacan: El rapto en el serrallo (1782), las bodas de Fígaro (1786), Don Guiovanni (1787), Cosi fan tutte (1790), la Flauta Mágica (1791), y la clemencia de Tito (1791). Mozart se encontraba en la cima de la música vienesa.

El 4 de agosto de 1782 Mozart contrae matrimonio con su esposa Constanza, soprano en la Catedral de San Esteban, con la que tiene seis hijos. Solo dos llegarán a la edad adulta: Kar Thomas y Franz Xaver Wolfgang. En 1782 los ingresos de Mozart se duplicaron. Componía cosas profundas que desgarraba el corazón. Mozart nunca fue conformista.

En aquella Viena estaba de moda el sonido de las bandas de jenízaros del Imperio Otomano. Compuso en 1783 en Viena o Salzburgo “Viena la Sonata para Piano Nº 11 (K.331)”. Tercer Movimiento. Marcha Turca.

En marzo de 1783 compone el Concierto para piano nº 13.

En Viena conoce a Haydn al que le dedicó en 1785 un Cuarteto de cuerdas Nº 19, K 465 “Disonancia”.

Haydn escribió una carta al padre de Mozart donde muestra el aprecio que sentía por él:

“Ante Dios, y como un hombre honesto,
te digo que tu hijo es el compositor
más grande que he conocido, ya sea de
nombre o personalmente.
Tiene gusto, y, lo que es más,
el más profundo conocimiento de la composición”.



Monumento a Mozart en Burggarten


El estilo que practicaba Mozart era el Clasicismo (1750-1820), donde brillaban Haydn [considerado el padre de la sinfonía y del cuarteto de cuerda] hasta que llegó el Romanticismo con Beethoven. El Clasicismo fue un periodo entre el Barroco y el Romanticismo.

Mozart componía sinfonías en pocos días y sin tiempo para correcciones creando verdaderas joyas musicales.

Además de 41 sinfonías, sonatas para piano y violín, música de cámara, adagios, 61 divertimentos, serenatas y marchas. Y música sacra: Misa en do menor KV 427 (la cual quedó inconclusa, al igual que el Réquiem), el motete Ave verum corpus KV 618 y el Réquiem en re menor, KV 626.

En 1785 tocó el Concierto para piano nº 21 en do mayor (K. 467).


Aunque Mozart vivió en diversas casas (más de diez) durante sus casi once años en la capital austriaca, la única que se conserva es la de Domgasse 5, situada cerca de la Catedral de San Esteban en el corazón de histórico de Viena. Se alojó en ella entre 1784 y 1787, junto con su esposa Constanze, y es la casa donde fue más feliz y en la que compuso algunas de sus mejores obras, como la ópera “Las Bodas de Fígaro” [29 de abril de 1786], que tenía como objetivo entretener a la gente. Es una crítica a la aristocracia y a los abusos del poder.

Amadeus se involucró mucho con la masonería, pasando en cinco meses de aprendiz a maestro. En 1788, compone la Sinfonía 39, la Sinfonía Nº 40 en sol menor K. 550 y la Sinfonía nº 41 en do Mayor “Júpiter” [en dos semanas].

En 1787 Fígaro triunfa con un rotundo éxito en Praga [superando a Viena], donde es considerado el Shapeskeare de la música. Ese mismo año es nombrado compositor honorario de Cámara por José II.

En abril de ese mismo año Beethoven, con 16 años fue a conocer a Mozart que tenía 31, señalando que su música era muy hermosa pero fría. Mozart le pidió a Beethoven que improvisara y al escucharlo, le dijo a sus amigos “Creo que algún día se hablará de él”, reconociendo su inmenso talento.

El 28 de mayo de 1787 muere el padre de Mozart en Salzburgo. Ese mismo mes había compuesto “Quinteto de cuerda en sol menor”, logrando que los instrumentos en especial el violín casi lloren.

La Ópera Don Giovanni (KV 527) de Wolfgang Amadeus Mozart se estrenó el 29 de octubre de 1787 en el Teatro de los Estados de Praga (Teatro Nostitz).

En la Sinfonía nº 40 compuesta el 25 de julio de 1788 todos los movimientos son revolucionarios.

En 1789 realiza una gira por Berlín, Praga, Dresde y Leipzig, volviendo el 30 de septiembre a Salzburgo.

Mozart sufría mucho al observar que en Viena no le reconocían sus méritos ni el genio que era.

En 1790 fue un año muy duro para Mozart. La muerte del emperador José II en febrero de 1790 dejó incierto el panorama musical para muchos compositores. Solicita el puesto de Maestro de Capilla, pero le habían dado el puesto a Antonio Salieri.

En 1791 compone “La Flauta Mágica” [escrita en alemán, y no en italiano]. Un cuento de hadas ambientado en el bosque. Tiene tres principios masónicos fundamentales. El número 3 expresa la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. El 3 se repite en numerosas ocasiones en esta ópera: tres acordes, tres bemoles, tres hadas, tres genios, tres pruebas para alcanzar la sabiduría, etcétera. Brilla con luz propia en ésta ópera el “Aria de la reina de la noche”. La flauta mágica es una de las piezas de ópera más difíciles de interpretar.

Ese mismo año comienza el Réquiem y una nueva opera “La Clemencia de Tito”. Pero los gastos de Mozart eran mayores que sus ingresos teniendo que pedir dinero a sus amigos debido a su precaria situación económica.

En julio de 1791, Mozart ya debilitado se encuentra ante el umbral de su propia muerte, recibiendo de forma anónima el encargo del conde austriaco Franz von Walsegg para la composición de un Réquiem en re menor [tonalidad de la tristeza], que pasará a la inmortalidad.

 

El 14 de enero de 1791, su esposa Anna von Flamberg murió repentinamente a los 20 años y el desconsolado conde (que nunca volvió a casarse) encargó a Mozart el famoso Réquiem para dirigirlo presentándolo como suya, cosa que hizo el 14 de diciembre de 1793 en Neustadt, 50 kilómetros al sur de Viena.

Cuando Mozart se encontraba a las puertas de la muerte le llega una propuesta de empleo en Praga, y le manifiesta a su esposa Constanze:

¡Qué pena, que ahora que íbamos a tener estabilidad económica, qué pena, me vaya ahora! Mozart era consciente que se moría.

Franz Xaver Süssmayr (1766-1803) fue un discípulo de Mozart, quien completó su célebre Réquiem (KV 626) tras la muerte del maestro.





Monumento a la memoria de Mozart
Cementerio Central de Viena


Cuando murió Mozart en la pobreza a pesar de su éxito [5 de diciembre de 1791 a las 00.55 a.m.] con tan sólo 35 años de edad [dos meses antes de cumplir los 36] se celebró en la iglesia de San Nicolás de Praga, nueve días después de su muerte, una misa de réquiem que congregó a cuatro mil personas que rezaron por su alma [14 de diciembre de 1791].

Muchas son las historias que cuentan donde fue enterrado, pues se dice que fue enterrado en una fosa común. Fue amortajado según el ritual fúnebre masónico (manto negro con capucha). Mozart fue enterrado en el cementerio de St. Marx, en las afueras de Viena, donde recibió sepultura en una tumba individual sin una lápida que lo recuerde. En la iglesia pocos fueron los que se acercaron a darle el último adiós, pues llovía mucho y la gente no quería recorrer el trayecto hasta el cementerio. Fue trasladado en una carroza de caballos, aunque todos tengamos la imagen de la película “Amadeus”, donde el compositor más grande de todos los tiempos es llevado en un humilde carro por un camino fangoso entre la copiosa lluvia. El cuerpo de Mozart introducido en un saco de tela, que será expulsado del ataúd negro por los tres sepultureros hacia una fosa común, mientras que el cura reza la plegaria trinitaria [“In nomine Patris, et Filii et Spiritus Sancti”], lanzando sobre el cadáver agua bendita. Tres sepultureros cargan de nuevo el ataúd en el carro mientras uno de ellos coge una pala y lanza varias paladas de cal viva sobre el cuerpo yacente de Mozart que se encuentra rodeado de difuntos en una fosa común.

 

Fue un final muy triste para uno de los mayores genios que ha dado la música clásica en toda la historia. Cualquier persona puede preguntarse como el hijo más ilustre de Viena, considerado como el “Rafael de la música” o “La luz del sol” en el ámbito musical no se merecía tener un final así. Sin embargo, Mozart nos ha dejado su genial música.

 

Su temprana muerte ha sido objeto de numerosas especulaciones, siendo elevado Mozart a la categoría de mito de la música clásica. La influencia que ejercerá Mozart en la música clásica será evidente.

 

Joseph Haydn escribió que «la posteridad no verá tal talento otra vez en cien años»

Aunque tras la muerte de Mozart todo hayan sido reconocimientos, monumentos, o misas de réquiem en catedrales e iglesias importantes, así como homenajes a Mozart [bienvenidos sean todos], Viena considerada la capital de la música clásica no podrá perdonarse nunca, o solo que su más ilustre vecino muriese en unas condiciones que rayaran la miseria, sino que los restos de uno de los más grandes compositores que haya dado la música universal no hayan sido encontrados tras acercarse los 235 años de su muerte.

No hace falta recordar que el funeral de Mozart fue de tercera clase ya que las dos primeras clases estaban reservadas para la nobleza y alto clero. Mozart en Viena era un ciudadano corriente y su tumba careció hasta de una humilde lápida que recordara su nombre en el cementerio de St. Marx para que pudiera ser identificada.

Mozart fue considerado en el siglo XIX como el “Rafael de la música”. El compositor checo Anton Dvořák (1841-1904) señaló que «Mozart era la luz del sol», que se proyectará en muchos compositores posteriores, desde Ludwig van Beethoven (1770-1827) hasta Gioachino Rossini (1792-1768).

En 1984 el cineasta checo Milos Forman rodó en Praga la película "Amadeus", gracias a la cual el público en masa conocerá a Mozart.

En Viena, orientamos nuestro sextante didáctico hacia el Cementerio Central de Viena (Zentralfriedhof) como si fuera un lugar de peregrinación musical. Allí se encuentran enterrados compositores enorme talla como Mozart, Ludwig van Beethoven, Franz Schubert, Johannes Brahms, Johann Strauss (padre e hijo), junto a Antonio Salieri, entre otros, en una zona conocida como el "Grupo 32A" y alrededores, convirtiéndolo en un lugar de peregrinación musical.

Ludwig van Beethoven, catorce años más joven que Mozart, estuvo profundamente influido por las obras del genio de Salzburgo, al que conoció cuando era un adolescente. Beethoven interpretó en la orquesta de la Corte de Bonn las óperas de Mozart y viajó a Viena en 1787 para estudiar con Mozart.  

El 26 de marzo de 1827, muere a los 56 años, Ludwig van Beethoven, siendo enterrado inicialmente en el Cementerio de Währing, en Viena, pero sus restos fueron trasladados en 1888 al Cementerio Central de Viena. 

En 1862 Kochel tuvo que hacer una lista por las numerosas composiciones que compuso Mozart.

En 1880, la Fundación Internacional “Mozarteum” abrió por primera vez un museo en la Casa Natal. Y es de obligada visita para todos aquellos que vienen a visitar Salzburgo. El legado de Mozart es inmenso, a pesar de haber muerto con tan solo treinta y cinco años. Su música transmite una profunda humanidad que sigue conmoviendo al mundo dos siglos después.


Réquiem de Mozart

Mientras Viena trató a Mozart con frialdad como lo demuestra su triste entierro, en Praga, donde era amado y considerado, le organizó una gran misa "In Memoriam" en la Iglesia de San Nicolás, a la que acudieron miles de personas.

El Réquiem de Mozart es una de las composiciones sobre las que se han derramado más tinta, por las circunstancias especiales que se concurrieron para su elaboración. Su leyenda comienza con la visita que le hizo a Mozart ya enfermo, un extraño desconocido que no quiso dar su nombre. El visitante le encargaría componer una Misa de Réquiem en el más absoluto secreto y por una suma no determinada. La mitad de dicho montante se entregaría por anticipado, y el desconocido habría desaparecido sin dejar rastro. Los temores del compositor le habrían dictado que el desconocido era el diablo, y que el Réquiem estaba destinado a su propio entierro. El conde Walsegg, noble austriaco, quiso disponer de un Réquiem para el funeral de su esposa, a quien acababa de perder. Al ser compositor aficionado, pensó en encargar el trabajo a algún músico de fama, quien le solicitaría que no revelara su personalidad, con el fin de fingir ante su círculo particular que la obra era de su propia cosecha.

Por aquel entonces, Mozart estaba ocupado en la composición de la Música fúnebre masónica y de las óperas “La Clemenza di Tito” y “La Flauta Mágica”. Las fuerzas le faltaban constantemente, y su estado de postración física le tenía al borde del desmoronamiento. Alucinado por la fantasía que rodeaba el encargo, empezó la composición del Réquiem, que se vería interrumpida con frecuencia. Antes de morir terminó dos óperas y la música masónica, pero no pudo hacer lo propio con el Réquiem. Constanza, su viuda, encargó al fiel discípulo Süssmayr que completara la obra con el fin de poder cobrar el resto de lo acordado.

El verdadero problema que plantea el Réquiem es saber qué partes son de Mozart y cuáles de Süssmayr. Parece probable que el 5 de agosto de 1791, Mozart hubiera concluido el Întroitus, el Kyrie, y la primera mitad de la Sequentia, hasta el Recordare.

El Domine Jesu, el Hostias y el Lacrimosa pudieron haber sido escritos en septiembre. No obstante, podría haber en el original partes pasadas por Süssmayr pero compuestas previamente por Mozart. Las únicas partes que pueden atribuirse a Mozart con el coro a cuatro voces y el bajo cifrado de toda la composición, así como la instrumentación de los dos primeros números citados.

Süssmayr, un músico hábil, estaba embebido del estilo de su maestro, y era capaz de imitarle tanto en la línea melódica como en la armonía. Y en una composición que constituía una emergencia, es lógico que hiciera todo lo posible para no deslindar campos o estilos, pasar inadvertido y dejar toda la gloria de la composición a Mozart.

La obra, de gran belleza, está escrita con mano maestra, y alterna sabiamente fragmentos delicados, como el Kyrie o el Lacrimosa, con otros de enorme potencia sonora, como el Rex tremendae o el fugado inicial y final. Hay una presencia casi constante del trombón al principio del Tuba mirum, de elevada dificultad.

El "Lacrimosa" es considerado la última composición de Mozart en su lecho de muerte, y una de las partes más conmovedoras de su Réquiem. Lacrimosa como parte final de la Secuencia Dies Irae "Judicandus homo reus", el hombre culpable será juzgado será el epílogo con el que Mozart despida este mundo.

Una de las mejores versiones del Réquiem de Mozart que se han presentado en la Opera de Viena pertenecen al célebre director de orquesta austriaco y director de la Orquesta Filarmónica de Berlín, Herbert von Karajan, natural de Salzburgo.


Desde el monumento a Wolfgang Amadeus Mozart en el Musikverein de Viena, famosa por su acústica, para el blog de mis culpas...


P.D. La aristocracia austriaca, avergonzada por su comportamiento en la muerte de Wolfgang Amadeus Mozart en la pobreza, le asignó a Beethoven una pensión anual de 4000 florines. 

Es difícil encontrar un compositor que haya compuesto tantas obras como Mozart, a pesar de haber muerto con tan sólo 35 años. Mozart en su corta vida había compuesto más de 600 composiciones, gran parte sin corrección alguna. Trabajaba sin descanso presionado por cumplir con los plazos.

El asteroide (1034) Mozartia, descubierto el 7 de septiembre de 1924 por Vladimir Aleksándrovich Albitski, y el piedemonte de hielo Mozart, en la isla Alejandro I de la Antártida, reciben su nombre en su memoria, así como monedas y sellos postales en memoria de su nacimiento y muerte.

1683. Tras la victoria de Viena sobre el Imperio Otomano en 1683, los panaderos vieneses crearon para celebrar el triunfo un pan en forma de media luna creciente, como forma de poder "comerse" a los enemigos en un acto de burla dulce, que se le llamó Kipferl. Aquel panecillo vienés fue el origen del “croissant” francés cuando es introducido en 1770 por María Antonieta en la corte francesa, volviéndose muy popular en el siglo XIX.




Y sin embargo, su figura aparece hasta en los bombones de chocolate [decenas de millones de bolas de chocolate “Mozartkugeln” elabora la Salzburg Schokolade], su nombre aparece en el licor de chocolate Mozart, en el Café Mozart, en la famosa calle Getreidegasse, uno de los más antiguos de Salzburgo, donde Mozart solía asistir. Un barco turístico que surca el río Salzach lleva el nombre de Amadeus Salzburg, y hasta el aeropuerto de Salzburgo lleva el nombre de W.A. Mozart, desde el 16 de agosto de 1926 como homenaje al genial compositor.

Al igual que ocurriera con W. A. Mozart, Antonio Vivaldi murió en la pobreza en Viena en 1741, siendo enterrado en una fosa común en el cementerio del Bürgerspital, para pobres y desamparados, siendo clausurado más tarde. Sus restos se han perdido para siempre. ¡Cómo es posible que una ciudad como Viena, denominada la Ciudad de la Música Clásica, haya tratado así a genios como Mozart y Vivaldi!

¡Quién no ha soñado alguna vez con asistir al Concierto de Año Nuevo en la Sala Dorada del Musikverein en Viena, Austria y disfrutar de la magia de la Filarmónica en el corazón de Viena o de la Orquesta Mozart!

Aún recuerdo la Capilla de los Espejos de Praga donde pude asistir a un concierto con composiciones de Vivaldi, Mozart, Verdi, Juan Sebastián Bach o Beethoven, entre otros grandes genios de la música clásica.

Como homenaje a la memoria de Mozart asistimos el 31 de agosto de 2026, a un concierto de música clásica en el Wiener Mozart Konzert de Viena con trajes de época. Casi dos horas estimulando nuestros frágiles tímpanos con un programa orquestal de enorme talla, con obras de Mozart y los clásicos vieneses como Johann Strauss. 

Programa:

De Wolfgang Amadeus Mozart

  • Così fan tutte. KV 588
  • Don Giovanni.Overtura 527
  • Sinfonía n.º 39. KV 543
De Joseph Haydn

  • Concierto para trompeta de Haydn

De Wolfgang Amadeus Mozart

  • Don Gionavvi KV 527
  • Serenata Nocturna KV 525
  • Marcha Turca. KV 331

…PAUSE…

  • La boda de Fígaro. KV 492 
  • La flauta mágica. KV 620
  • Sinfonía nº 40. KV 550
  • La flauta mágica. KV 620. Arie des Pagageno

Obras de Johann Strauss
  • El Danubio Azul, Op. 314, de Johann Strauss, hijo.
  • Marcha Radetzky, Op. 228, de Johann Strauss, padre.

Sin duda alguna un verdadero placer para nuestros sentidos...


Bibliografía

Réquiem de Mozart, por Deutsche Grammophon

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