domingo, 5 de junio de 2011

Antonio Ruiz "el Carpintero" y Manolo Coronado I


El pasado miércoles 3 de junio de 2011 tuve la satisfacción de encontrarme en el Bar Retamares de Morón con el cantaor y amigo Antonio Ruiz “el Carpintero” de la tierra de Villalón, de la Cal y del Flamenco y cambiamos impresiones sobre su gran afición al flamenco.

Me comenta Antonio que en sus inicios fue un enamorado de la copla escuchando a Concha Piquer, Marifé de Triana…
¡De niño escuchaba a mi madre cantar en los corrales antiguos y después ya mayor empecé a echarle oídos al cante!. Tendría unos trece años.

Conocí personalmente a Diego del Gastor, Enríque Méndez García Plata (el vizco Méndez), Vicente el barbero, Bernabé el grande que entraban mucho en el antiguo bar de la Goleta donde había muy buenas reuniones con mucho arte.

Personalmente, escuché a Diego en la casa de Chimenea, en los Remedios con 17 años. Me invitaba el hijo y amigo de Chimenea, Pepe que estaba en Alemania. Vivía por entonces en la casa de mis padres en la calle Fuensanta, muy cerca de los Remedios. La primera vez que estuve con Diego fue en casa de Chimenea con Josefa Atienza Ríos su mujer, comadre de Diego del Gastor. 



¡A Diego, lo que se dice bien lo conocía muy poca gente!

Iba sobre las 10 de la noche y nos daban las 4 o 5 de la mañana. Andrés Cabrera era un patriarca por naturaleza y con el máximo respeto les escuchaba a ellos pero nunca hablaba sino que me dedicaba a escuchar para aprender.

Diego  decía refiriéndose a mí, ¡este niño no habla! Todavía con 63 años sigo manteniendo la timidez y la prudencia.

Una de las noches acuerdan que Paco “el perfecto” recitara un poema de García Lorca y en esa charla de riqueza cultural le dice Diego a Paco: "Estoy de acuerdo que la luz hay que apagarla”.

¡Trato hecho!, la mujer de Chimenea, Josefa Atienza Ríos estaba haciendo una sopa de tomates ¡Serían sobre las 12 de la noche!

Se apaga la luz y empieza Diego a tocar por soleá con la templanza que tenía ese gran gitano. Diego tenía un vocabulario exquisito y cuando había que brindar, Diego decía esta frase, "Brindemos por la libertad de los pueblos" y Paco “el perfecto” empieza a recitar un poema de Lorca. 

Escuchando el poema se me pusieron los vellos de punta. Diego le decía a Chimenea: 

¡Compadre, la puerta, que hay que tener cuidado con los ondunares (la brigadilla). Pero jamás los ondunares llamaron a la puerta de Chimenea porque el sistema político de antaño respetaba a Diego al máximo. Había sopa de tomates, morcilla, aceitunas y mucho pan. Nunca hubo por razones obvias, ni jamón ni caviar.

En una de las noches, me dijo Diego, ¡de quien es este niño! Y le contestaron: ¡Este niño es hijo del carpintero!, y me dijo Diego: ¡Niño, ponte aquí a mi lado! ¡A ti que es lo que te gusta, por qué toque quieres que empiece! Porque entonces, no existía la prisa. Sería el año 1967-68.

Yo le dije: ¡Diego, ¿Por qué no me toca usted un poco por seguiriyas! ¡Compadre, has visto al niño!¡Eso está hecho, niño!

Cuando escucho a Diego por seguiriyas y esa forma de tocar con esa hondura me quedo perplejo. Diego era la misma persona pero le tenía pánico a los escenarios. Diego mandaba a un hijo de Chimenea por la guitarra a Casa de Paca Amaya Flores y cuando llegaba con la guitarra le decía, ¡padrino, me ha dicho su hermana que ha estado Don Antonio Camacho para que vaya usted a tocar a una fiesta!

Y a Diego se le ocurrió decir: ¡Yo no voy a una fiesta ni aunque venga un piquete de la legión!¡Como así ocurrió!

En la actualidad tengo 63 años y tenía 17 en aquélla reunión. Estuve varias veces allí y esa suerte no estaba al alcance de todo el mundo.


Por entonces, no tenía capacidad de asimilar lo que estaba viviendo, un chaval tan joven viviendo aquéllos sonidos, cantes y comportamientos que hasta mucho tiempo después que lo escuchaba en "Casa Pepe" no pude asimilar tanto arte. Yo repartía sillas para alegrías y tristezas y me paraba siempre en Casa Pepe (la casa de los gitanos, cátedra del puro arte flamenco de Morón, donde todos los artistas de la época venían a Morón buscando a Diego del Gastor). Lo que hoy ya no existe. Aquélla madrugada, recuerdo que los vellos de los brazos los tenía como púas. 

¡Tengo tantas conversaciones!, porque entre ellos se picaban unos a otros pero siempre eran amigos auténticos donde el arte  brotaba como un manantial pero quedaba en un segundo plano. 

Lo más importante era la amistad. Se han perdido muchos valores.

Antonio, ¿Qué ha ocurrido para que el flamenco haya pasado de ser una anécdota en tiempos pretéritos a ser declarado hoy Patrimonio Inmaterial de la Humanidad?

Antes estaba muy mal visto juntarme con gitanos mayores que yo y escuchaba a alguna gente decir: ¡Ya van los gitanos de juerga y los payos que van con ellos, también!. De estar mal visto hace 50 años a ser hoy Patrimonio de la Humanidad ¡A ver como se come!. Porque el flamenco es y ha sido Patrimonio de la Humanidad desde hace muchos años.

¡Una anécdota!

Los amigos de mi padre, Francisco Ruiz (uno de los mejores ebanistas que ha parido este pueblo, hombre muy completo que dibujaba y tallaba, cogía la madera de caoba y nogal y empezaba y terminaba el mueble de grandes estilos hasta encharolarlo), le decían:

¡He visto a tu hijo Antonio con los gitanos. Y mi padre le decía, ¡mi hijo tiene más hechura de artista que de carpintero!.

Antonio, ¡muchas veces he oído hablar de puristas, ortodoxia y heterodoxia del cante!...

Me considero purista del cante pero no estoy cerrado a ninguna música.

No he querido comer de esto y ahora menos porque lo he conocido. Estuve dos veces en la Habana a través del hermanamiento entre Morón y Morón de Cuba durante 10 días cantando a través de mi amigo y gran tocaor flamenco como la copa de un pino y mejor persona Paco "el Leri".

También estuve en Irán cantando. Este viaje vino a través de Almudena de la Maza, entonces casada con el embajador español en la embajada de Teherán. Estuvimos en todos los espectáculos en el Teatro Imperial de Teherán con la mejor acústica que he visto en mi vida.

Y no se que contarte más...

Simplemente, amigo Antonio Ruiz, agradecerte la deferencia que has tenido para contarnos un poco de tus vivencias en este blog de mis culpas. Cantaor dedicado  al flamenco con mayúsculas, una voz desgarrada que produce escalofrío cuando brota de las cuerdas de una garganta: la soleá o una seguiriya acompañada por el toque de una buena guitarra.

Cante jondo que se rezume por los poros de la piel en una frontera imaginaria de los sueños blancos, en la tierra de Villalón, de la Cal y del Flamenco.

Antonio Ruiz "el carpintero" y Manolo Coronado II


"Si se muere la guitarra,
enterradla en el río
para que la toque el agua"
Rafael Guillén

El pasado sábado 9 de abril de 2011, tuve la satisfacción de asistir a una actuación del cantaor flamenco de Morón de la Frontera,  Antonio Ruiz “el carpintero” acompañado a la guitarra por el  guitarrista y amigo Manolo Coronado, también de Morón, que nos deleitaron a los numerosos asistentes con  alguna solea y seguiriyas entre otros palos del flamenco.

Según Blas Infante el término "flamenco" proviene de la expresión hispanoárabe fellah mengu, que significa "campesino sin tierra", pero no pretendemos opinar en este blog sobre la antropología del flamenco porque prestigiosos estudiosos tiene este arte, declarado recientemente Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO.

Tan sólo pretendo rendir un humilde y justo homenaje a tantos buenos artistas locales que pasan desapercibidos y que tan sólo permanecen en la retina del recuerdo ó en las páginas del olvido. 

Se me viene a la memoria escuchando a Antonio Ruiz el carpintero, una frase de Miguel Mendiola, que decía que “para cantar una seguiriyas no es necesario ser gitano o payo; es necesario saber cantarlas en un mundo donde todos teníamos una cosa en común: la pobreza. Y a la hora de pasar una olla de comida de un vecino a otro, no se tenía en cuenta si uno era gitano o payo.Me impresionaba la solidaridad que existía entre todos y se demostraba con ella que es posible vivir en armonía especialmente cuando la miseria nos deja a todos desnudos en nuestra humanidad.


Morón en imágenes. Antonio Ruiz, el carpintero y Manolo Coronado en 1976
Me comenta Manolo Coronado que hemos tenido la suerte de vivir los sueños dorados del flamenco.Lo que había era lo máximo (Camarón, Antonio Mairena, Bambino, Fernanda y Bernarda, Juan Peña "el lebrijano", Chocolate, Curro Malena etc...

Siempre he sido un enamorado de la música y tenía el ritmo en el cuerpo. cogía una caja de pescado y la tocaba porque mi abuela Pastora no me podía comprar una guitarra. Una vez me tocó una guitarra en la tómbola de la feria y mi abuela observó que tenía inquietudes y me compró en "juguetes Megabal" una guitarra mejor.

Estuve con Bartolomé dos años y posteriormente pasé a dar clases de guitarra con Manolo Morilla siete u ocho años y empecé ya a tocar sólo. Manolo Morilla me llevó a todas las fiestas.La hora de guitarra me costaba en el año 1972 unas  200 pesetas que era un dinero y no podía pagarlo.


La verdad Antonio es que "soy un cantaor frustrado" pero para mantenerme en este mundo que me apasiona me hice guitarrista mejor que palmero que es más elemental. Roberto Sánchez  "el Canario" me enseñó a centrarme y corregirme y con Antonio Ruiz el carpintero llevo desde los 16 años cantando por Joselero.

Tuve la suerte de vivir esa época, tengo enciclopedias de todos los artistas y del que menos te esperas se puede aprender y enriquecer tu propia cultura que a veces desconocemos.

He realizado todos los concursos de la Peña Flamenca de Morón y presente más de 20 años en la Asociación "El Águila" y en su mes cultural de noviembre he colaborado con ellos 6 ó 7 veces. Además estuve cinco años en el grupo Gente el Pueblo.
  • Sueño Blanco (1985)
  • Por la Paz (1986) 

Y quiero agradecer  la deferencia que han tenido Antonio Ruiz "el carpintero" y Manolo Coronado de cambiar impresiones para este blog de mis culpas y contarnos sus vivencias en el mundo del flamenco, voz desgarrada que produce escalofrío cuando brota de las cuerdas de una garganta: la soleá o una seguiriya acompañada del toque de una buena guitarra entre cejilla, diapasón y traste que permite al cantaor desarrollar todo su arte. 

Cante jondo que se rezume por los poros de la piel en una frontera imaginaria de los sueños blancos.



miércoles, 1 de junio de 2011

La Edad de Plata de las letras españolas


Don Miguel de Unamuno
Hay que olvidar los odios pero hay que acordarse
de los hechos para evitar caer en los mismos errores históricos

Gerald Brenan

El pasado 14 de abril de 2011 se cumplía el 80º aniversario de la proclamación de la II República española, periodo muy importante de la reciente Historia de España que siempre ha tenido escasa repercusión en los medios de comunicación, posiblemente porque los acontecimientos posteriores produjeron unas heridas que todavía, pasadas muchas décadas no han cicatrizado del todo.
No se trata de recuperar ningún sentimiento pero tampoco de silenciar la historia. Sería interesante por parte de las administraciones, universidades, aulas etc... realizar debates, coloquios, estudios, charlas de lo que significó aquel periodo de nuestra reciente historia (aunque nos duelan algunos párrafos de ella) tanto a nivel político, social como cultural, que fue aniquilada por el golpe de estado del 18 de julio de 1936 (condenado por la historia), con la ayuda de las potencias fascistas de Alemania e Italia y la no intervención y cobardía de los países democráticos de la época que se negaron a ayudar a la República, lo que trajo como consecuencia la persecución, represión, exilio y muerte que afectó a cientos de miles de españoles que todavía permanecen en la retina de la memoria.

Don Antonio Machado

Por el contrario, esta etapa histórica que implantó una educación pública, laica y gratuita que intentaba resolver de algún modo las desigualdades existentes a través de valores universales e intentó llevar la enseñanza elemental a todos los rincones del país en una sociedad donde el analfabetismo era endémico ya que por entonces, la educación era elitista, tan sólo al alcance de unos pocos privilegiados.

En el periodo 1931-1936 se crearon más de 15.000 escuelas y miles de plazas de maestros así como una red de bibliotecas. Para los trabajadores del campo se decretó la jornada de 8 horas de trabajo entre otras muchas mejoras.

Según el libro de Gabriel Jackson la Republica y la guerra civil (1931-1939) española pag 74. De 1909 a 1931 el Estado había construido 11.128 escuelas, es decir, unas 500 anuales. En los primeros diez meses de la Republica se habían edificado 7.000 escuelas hasta alcanzar las 27.000 que hacían falta. Cada clase costaba 25.000 pesetas y el gobierno razonó un préstamo de 400 millones de pesetas.


Universidad de Salamanca

El periodo 1931-1936 fue considerado como el primer periodo democrático de nuestra historia que consideró a la Educación con mayúsculas como un Derecho Universal siendo también considerada como la Edad de Plata con de las letras españolas en la que destacan los grandes de la literatura como la Generación del 98 Miguel de Unamuno, Ángel Ganivet, Valle-Inclán, Pío Baroja, Azorín, Ramiro de Maeztu, Manuel Machado, Antonio Machado entre otros y de la Generacion del 27 con Jorge Guillén, Pedro Salinas, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Manuel Altolaguirre y Emilio Prados,  Fernando Villalón, León Felipe, Miguel Hernández, así como la Institución Libre de Enseñanza (Francisco Giner de los Rios) o la Residencia de Estudiantes (Luis Buñuel, Federico García Lorca, Salvador Dalí. Rafael Alberti , Jorge Guillén, Juan Ramón Jiménez, Miguel de Unamuno, Manuel de Falla, José Ortega y Gasset, Pedro Salinas, Eugenio d'Ors, Manuel Altolaguirre entre otros

La compañía teatral de de Federico García Lorca la Barraca también ensayaba en la Residencia de Estudiantes por la que pasaron premios nobel como Henri Bergson (literatura), Einstein (física), Marie Curie (Premios nobel de física y química) entre otras personalidades.


Federico García Lorca

Pero aquéllos que vencieron y no convencieron (Unamuno) porque tuvieron sobrada fuerza bruta truncaron la trayectoria de progreso de un país en la que la nómina de intelectuales que salieron de España fue interminable junto a la muerte de Federico García Lorca que dejó a España huérfana definitivamente en la cultura.

lunes, 16 de mayo de 2011

Los antiguos carboneros


Observando la primera imagen que vale más que mil palabras, me viene a la memoria las condiciones que han tenido que padecer muchas personas enfermas que tuvieron que ganarse el pan con el sudor de su frente vendiendo carbón para  no salir nunca de su pobreza extrema...


Como cantaba  Johnny Ventura  " el Carbonero", haciendo yunta con su propia vida, va tiznado de negro y cuesta arriba, voceando su carbón el carbonero. Lento, sucio, sudado y cabizbajo, con su saco en la espalda que lo inclina, el pobre carbonero así camina, monumento viviente del trabajo…

…Antes de que te vayas carbonero, en las blancas paredes de la vida, escribe con carbón tu despedida,  para que te recuerde el pueblo entero.Que a ti el progreso te causó una herida...


El oficio de carbonero es un oficio extinguido, al menos tal como lo conociamos en tiempos pretéritos que más vale ni recordar (los que peinamos algunas canas). Un oficio duro que daba escasos beneficios aunque muchas familias sin recursos buscaban en el carbón vegetal una manera de ganar un escaso jornal en invierno ya que el trabajo en esa época sobretodo brillaba por su ausencia sin ayudas sociales de ningún tipo.

Una faena penosa y esforzada que dio subsistencia durante décadas  a muchas familias.
Recuerdo la figura del carbonero que a los chiquillos de mi época nos daba un poco de miedo ya que tenían un aspecto fantasmagórico con la cara  y las manos negra por el carbón acompañado de un mulo que tiraba de un carro,  pero que gozaba de nuestra simpatía, cariño y respeto.

Recuerdo en mi niñez que el carbón vegetal siempre lo hemos relacionado con el frío y la figura del carbonero siempre tiznado de negro con su carro tirado del mulo que vendía carbón y cisco picón de monte, nos impresionaba a los chiquillos.
El carbón era obtenido de las podas más gruesas del árbol con  un gran poder calorífico, era  utilizado habitualmente para cocinar o en las antiguas copas de cisco con su clásica badila con olor a tomillo y a romero, para calentarse en el  brasero, manteniendo el fuego del hogar muy agradable en invierno cuando el riguroso frío apretaba.
También se vendía cisco de orujo que resultaba de la cocción de los ladrillos en  las antiguas cantarerías  al cocerlos con leña de olivo  durante 24 horas y al apagarse quedaba casi un metro de altura del deseado resto vegetal.
  
El proceso de la elaboración del carbón en el campo era muy laborioso bajo situaciones meteorológicas adversas. Antes de cortar la leña había que limpiar las orillas de la hoya para evitar disgustos con el fuego evitando que el viento fuerte desplazara las ramas encendidas. Posteriormente se acarreaba la leña y las ramas de lentisco se depositaban en la hoya,  se prendía fuego y se dejaba a ras de tierra teniendo en cuenta la intensidad del fuego ya que si la cocción era demasiado rápida, el carbón se quemaría. Al finalizar el proceso, el carbón se dejaba enfriar y posteriormente se envasaban en los sacos de plástico o yute, se apilaban hasta completar la carga que después eran cargarlos en los antiguos motocarros o en los borriquillos y mulos para su posterior venta al por menor en las lúgubres "carbonerias" donde una triste luz iluminaba el preciado carbón para aliviarnos el largo invierno que nos servía el lento y sudado carbonero con su saco en la espalda que lo inclina,  el pobre carbonero así camina, monumento viviente del trabajo…con las espaldas encorvadas y doloridas para llegar a ser  humilde jornalero de tu tajo...

domingo, 1 de mayo de 2011

El Flamenco, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad


Recientemente la Unesco ha declarado al flamenco, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad  y tal motivo nos debe de llenar de gozo y orgullo a todos ya que el flamenco es  patrimonio oral que forma parte de nuestras raíces y que ha sido transmitido de generación en generación y el pueblo lo ha reconocido siempre como parte de su identidad cultural y de Andalucía.

Joselero con Diego del Gastor

Haciendo una mirada retrospectiva de la historia, el flamenco  ha pasado de estar relegado en tiempos pretéritos a ser digno de estudio por las universidades con programas de Doctorado especializado en flamenco, seminarios, cátedras, cursos de verano etc... Una buena oportunidad para  investigadores que formados en otras disciplinas puedan centrar en el flamenco sus tesis doctorales.

Se crean conservatorios superiores como el de Córdoba (ramas como la guitarra flamenca y flamencología), la cátedra de Jerez (investigaciones, estudios, conservación, promoción y defensa del flamenco), Cátedra de Flamencología en la Universidad de Sevilla con acuerdo de colaboración y patrocinio de la Fundación Cruzcampo...El flamenco como patrimonio de todos, es uno de los mayores referentes como elemento integrante de nuestra cultura andaluza que avanza con pilares muy sólidos dentro y fuera de nuestras fronteras (Japón, Australia, Estados Unidos etc…).

Diego de Morón por Marvin Steel

La Universidad como el flamenco es cultura y las Administraciones debieran poner a su disposición todos los recursos  necesarios para difundir nuestro Patrimonio Cultural Inmaterial a la Humanidad y dentro de nuestras fronteras transmitir dicha cultura con mayúsculas en las escuelas y centros de secundaria, donde un estudiante sepa diferenciar un toque de otro,  una soleá de una seguiriya o de una bulería por ejemplo.

Federico García Lorca (1898 - 1936)

 RETRATO DE SILVERIO FRANCONETI


Entre italiano
y flamenco,
¿cómo cantaría
aquel Silverio?
La densa miel de Italia
con el limón nuestro,
iba en el hondo llanto
del siguiriyero.
Su grito fue terrible.
Los viejos
dicen que se erizaban
los cabellos,
y se abría el azogue
de los espejos.
Pasaba por los tonos
sin romperlos.
Y fue un creador
y un jardinero.
Un creador de glorietas
para el silencio.

Ahora su melodía
duerme con los ecos.
Definitiva y pura
¡Con los últimos ecos! 


jueves, 24 de marzo de 2011

Los últimos talabarteros

Manolo Cantero, en su taller tradicional
Recuerdo haber leído que el término Abencerraje era el nombre castellanizado con el que se conocía a un linaje nobiliario  del reino de Granada cuyo significado era " hijos del talabartero".
 
Existen oficios que forman parte de nuestro patrimonio cultural como legado que el hombre nos ha dejado a lo largo de la historia y que en tiempos pretéritos a su vez, fueron heredados de sus antepasados. En la actualidad, por razones obvias, las nuevas generaciones no conserva los oficios tradicionales en la retina de su recuerdo porque han caído en desuso y en el olvido debiendo ser extraídas de la memoria colectiva de los pueblos.

A cualquier persona mayor de cincuenta años no se le olvida que detrás de una fachada encalada en un pueblo blanco de Andalucía ha existido siempre la figura del calero, detrás de las albardas, la figura del albardonero, talabarteros etc…Protagonistas con letras mayúsculas de la vida social de los pueblos y sus comarcas.



Diligencia de Carmona,
la que por la vega pasas
caminito de Sevilla
con siete mulas castañas...

Fernando Villalón



Manolo Cantero, con más de 85 años de edad, se considera autodidacta que empezó con las monturas (más de 100 en su vida profesional). Menciona que el término talabartero significa correa ancha que el caballicero llamaba talabarta para ponerle un taliz al final y enganchar la funda de la espada. Sin embargo el término albardonero eran las personas que realizaban las albardas de las bestias. Las albardas estaban compuestas  de almohadas rellenas de lana que caían sobre el lomo del animal y eran un aparejo necesario para montar sobre los animales.


"Mi abuelo era albardonero y el otro guarnicionero y albardonero en la ciudad de Ronda. Mi padre también era albardonero. Mis abuelos se establecieron en Morón de la Frontera y aprendí mi oficio tarde, es decir a los 14 años. Estuve trabajando con el Marqués de Villar del Tajo durante tres años y posteriormente me establecí durante cuarenta años en los Caños de Aranda de Morón y con los Buendía tres años". 

Nuestro ritmo acelerado de vida en las grandes ciudades por un lado  y el modelo económico que padecemos por otro parecen ser incompatibles con los oficios tradicionales. Esta profesión ha caído  en desuso por las circunstancias de los tiempos modernos ya que  no existen caballerías como antaño y por consiguiente ni albardas ni aparejos para asnos y mulos que han sido sustituidos por vehículos a motor aunque existe una gran afición al caballo. Este hecho ha propiciado que todavía exista la figura del talabartero o guarnicionero para arreglar monturas de caballerías y aparejos para caballos. Aunque veo difícil que haya relevo generacional.

jueves, 17 de marzo de 2011

El último tonelero de Morón

Rafael Romero, foto de la época en la antigua fábrica de aceitunas de Siles, en Morón


Los viejos toneles de madera han sido utilizados desde la Antiguedad como medio de transporte para el vino, cerveza, aceitunas etc. Plinio el Viejo relata en su "Historia Natural" que algunas tribus germánicas recogen tablones curvos de madera que unen con aros de metal para crear la versión más antigua de barril de cerveza. Los romanos sustituyeron el ánfora por los toneles de madera para el transporte de mercancias pero con la Era de los Descubrimientos toma su máxima importancia hasta el punto de denominarse el término “tonelaje” como la capacidad de carga de los barcos ó número de toneles que un barco podía transportar. Desde épocas remotas hasta no hace muchos lustros, la profesión de tonelero tuvo su esplendor y ha sido una profesión tradicional como la de alfarero, zapatero remendón, guarnicionero, etc...

Rafael, tonelero en tiempos pretéritos

Cambiando impresiones con el amigo Rafael Romero sobre su tradicional y desaparecido oficio de tonelero, me comenta esta persona octogenaria lo laborioso que era el proceso de fabricación y elaboración de los tradicionales toneles para almacén y transporte de aceitunas a otras latitudes. Ha sido posiblemente de los últimos toneleros de la Sierra Sur habiendo prestados sus servicios en las antiguas fábricas de aceitunas de Siles, Camacho etc...

Recuerda que necesitaba madera de castaño italiana o catalana y el hierro venía de Bilbao. Se labraba la madera en el labrante y se le daba la hechura correspondiente, treinta y ocho duelas por bocoy o barril de gran tamaño. El aro que va ubicado en la mitad del bocoy se denominaba panza. Se armaba duela a duela con fuego en el centro para darle forma, siendo el proceso manual y muy laborioso. Una vez formado se le echaban los 8 aros de hierro hasta que se acoplaba la madera a los hierros.

Cuando estaba lleno se fondaba con un aro a martillazos. Se colocaban dos varales en el camión y rodando con dos personas se colocaban en el camión, se calzaban con cuñas para evitar desplazamiento y se trasladaban al Puerto de Sevilla para su exportación a América.

Recuerdo que en la fábrica de la Verdad existían dos conos que eran grandes toneles grandes de vinos con duelas de 3 metros de altura y se lo llevaron a la vieja fábrica de Camacho para almacenar pepinillos.

Mi jornada laboral comenzaba a las 6 de la mañana y terminaba a las 4 de la tarde y las herramientas que utilizaba las llamábamos: martillo, azuela, chazo, garafete y cuchillo. Los aros del bocoy se llamaban: talugo, zotalugo, colete y bojo y un bocoy tenía la capacidad de 550 kgs. ¡No se que más decirte Antonio!.

¡Agradecerte Rafael desde este Blog de mis culpas, la deferencia que has tenido al recordar un oficio tradicional casi olvidado!.

Proceso en imágenes de la elaboración de los toneles


jueves, 10 de marzo de 2011

Origen de la alfarería




Y se dijeron unos a otros: vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con  fuego. Y les sirvio el ladrillo en lugar de piedra...

Genesis 11:3 sobre la torre de Babel



Origen de la alfareria. Museo de Ronda


Breve introducción


Khnum [Jnum] en el Antiguo Egipto fue considerado el dios alfarero que moldeaba dioses, seres humanos y animales de arcilla en su torno de barro y luego les insuflaba vida [nos recuerda la creación del hombre por el Dios cristiano a su imagen y semejanza].También controlaba la subida de las aguas del Nilo, que con sus crecidas fertilizaba la tierra, crucial para la vida.

Etimológicamente Jnum significa modelador siendo representado ante un torno alfarero moldeando seres humanos y dioses. Los egipcios habían descubierto el torno alfarero en el 5.000 a.C.

Según la tradición egipcia, el dios Jnum [dios alfarero] junto a Ptah [dios creador y “Maestro constructor”, inventor de la albañilería, considerado el patrón de los arquitectos y artesanos] y bajo la dirección de Thot [dios de la sabiduría y de la escritura], crea todo el Universo. Jnum modelaba con arcilla no solo el cuerpo físico, sino también el “Ka”, una de las partes del alma junto al “ba” que todo ser humano lleva dentro desde el momento de nacer y que al morir se transformaba en el “akh” o alma inmortal.

Jnum se cansó de crear seres humanos y destrozó el torno. Para no detener el desarrollo de la Humanidad, introdujo un trozo de su torno en el útero de cada mujer, para que a partir de allí la función reproductora estuviera en el útero femenino, modelador y creador de vida. El agua y el barro en la cultura egipcia significaba la creación de la vida.

El culto a la Virgen María y su imagen con el niño Jesús en sus brazos tiene gran influencia de la diosa Isis con el niño Horus en su regazo.

Existían dos Trinidades en el Antiguo Egipto. La más importante era la formada por Isis-Osiris-Horus, tres en uno como hijos de Ra, hasta el punto de que Ra es Horus y Osiris, distintas manifestaciones del mismo Dios. Por eso cuando el cristianismo llevó a Egipto la misma idea de tres formas de un Dios único, cuajó con facilidad.

Si a eso se le añade que el alma del difunto comparecía ante el Tribunal de Osiris para acceder al "Más Allá" como tránsito hacia una Nueva Vida donde se pesaban los corazones de los difuntos para determinar si las almas buenas eran merecedoras del Paraiso opor el contrario del Infierno [Juicio Final en el Cristianismo].



Cantarería comienzos del siglo XX en Morón. Foto Biblioteca Pública de Morón


Uno de los primeros oficios del ser humano cuyo origen se encuentra en el Paleolítico, hace más de 10.000 años es la alfarería que tradicionalmente ha sido el arte de modelar objetos de barro cocido,  cuyos restos arqueológicos también nos han servido  para datar las distintas épocas de la historia como relatos de hechos humanos mas relevantes.



El oficio de alfarero es posiblemente la profesión artística más antigua de la Humanidad debido a la necesidad de almacenar agua y alimentos y por consiguiente a la fabricación de utensilios y recipientes domésticos. En el Génesis de la Biblia se da a entender que Dios fue el primer alfarero cuando creó al hombre de la tierra.



La escritura cuneiforme (en forma de cuña) en ladrillos de arcilla humedecida que luego cocían al horno  es comúnmente aceptada como la forma más antigua de expresión escrita, según el registro de restos arqueológicos. Los pictogramas sumerios nacieron hacia el 3200 a. C. (en Uruk) en la antigua Mesopotamia (del griego: Μεσοποταμία, "entre ríos"), ubicada entre los ríos Tigris y Eúfrates donde se usaban cañas biseladas para imprimir en arcilla. Es lo que hoy conocemos como la actual Irak. Los primeros alfareros aparecieron en  Mesopotamia e inventaron las herramientas para trabajar la arcilla así como el torno de alfarero y el horno para cocer los materiales.




El ladrillo constituyó el principal material en la construcción de las antiguas Mesopotamia y Palestina, donde apenas se disponía de madera y piedras. Los habitantes de Jericó en Palestina fabricaban ladrillos hace unos 9.000 años. Los constructores sumerios y babilonios levantaron zigurats, palacios y ciudades amuralladas con ladrillos secados al sol. En la antigua Mesopotamia ya se conocía el ladrillo vidriado aunque el término cerámica como lo conocemos hoy en día según el D.R.A.E. es de origen griego κεραμικός, que significa arte de fabricar vasijas y otros objetos de barro.



Gracias al vaso de François sabemos el nombre de su alfarero “Ergotimos” y el pintor “Klitias” hacia el 570 a.C., que nos proyecta la Guerra de Troya.


El pasado sábado 2 de abril de 2011 realizamos una visita a la alfarería tradicional de Juan Carmona, en la carretera de la Alcoba, km. 2,5 y nos explicaron el proceso desde que entra el barro crudo en la fábrica, su tránsito por el molino, la mezcladora con agua, la elaboración de los ladrillos artesanales, con las manos del artesano, el secado, su entrada al horno a más de 950 ºC con leña de olivo en un principio y posteriormente se alimenta con orujo desde unos orificios encima del horno y la salida del horno del ladrillo  ya cocido para su posterior comercialización. El color del ladrillo de observa desde arriba del horno cuando se pone amarillo. Observando el proceso no es difícil imaginarse el proceso hace miles de años cuando no existía electricidad, todo hecho con manos artesanas. Había ladrillos  realizados con paja  similar al  proceso existente en culturas pretéritas, para colocarlos  en forma de paredes con barro y evitar de ese modo evitar que entre en las viviendas tanto el frío como el calor.


Enlace interesante

Los últimos alfareros de Morón


Los últimos alfareros de Morón



La chimenea realizada por Cristóbal García, único vestigio arquitectónico de las antiguas cantarerías de Morón. Al fondo la imagen de María Auxiliadora del Colegio Salesianos, realizada por Francisco Fortes Muñoz y donada por Antonio Mejías.




¡Pobrecillo del que es pobre
y come por manita ajena
siempre mirando a la cara,
si la ponen mala o buena!

Letra flamenca


Haciendo una mirada retrospectiva, recuerdo a los albañiles tradicionales mencionar con cierta frecuencia la frase "en las cantarerías de Morón se fabrican ladrillos de gran calidad".

Sirva la presente para testimoniar mi agradecimiento desde este blog de mis culpas a aquéllos trabajadores, que con su clásico mandil manchado de barro, se dejaron su juventud en unos tiempos muy precarios donde la salud y los derechos laborales brillaban por su ausencia.

Recuerdo con grata satisfacción -en la Cantarería de Antonio Martínez Vázquez- a Francisco Fortes, Bartolo, Paco, Mariano, Maguilla o Joseito entre otros, junto con el buen encargado y mejor persona Pepe Claro.




Cantarería comienzos del siglo XX en Morón
Foto Biblioteca Mpal. Morón


En el año 1946 un oficial ganada de salario 15 ptas/día, el especialista 13,25 ptas/día. y el peon 12 ptas/día. cuando un litro de aceite de oliva costaba 8 pesetas. No se ganaba ni para vivir en unos tiempos en que cualquier persona con dinero estaba capacitado para montar una “empresa”. Eran las clásicas lentejas “si las quieres las tomas y si no las dejas”. Malos tiempos en los que todas las vacas daban leche para los mismos de siempre estando los trabajadores en una anorexia colectiva de derechos laborales y para colmo, al final de su ciclo, la fábrica cerró dejando a éstos magníficos profesionales en la cuneta laboral y con cincuenta y tantos años en el paro.

¡Lástima que en aquélla época no existiera alguna escuela taller que pudiera asimilar tanta experiencia y legado profesional que nos hubiesen dejado!


Una especie de recibo de 1927


Tan sólo queda como último vestigio arquitectónico en Morón (en referencia a las antiguas cantarerías), la gran chimenea construida en 1944 por Cristóbal García y que un rayo destruyera la cornisa en los años 60 al carecer de pararrayos aunque posteriormente fue reconstruida.



Fábrica de loza vidriada Manuel Martínez Ledesma


Recuerdo que muchos fijos discontinuos tenían en invierno que irse a trabajar a los molinos aceiteros [almazaras] para poder seguir trabajando, ya que en invierno la faena de las antiguas cantarerías decaía y por lo tanto, la mano de obra quedaba reducida a su más mínima expresión.

En aquella época se producía un éxodo estacional de trabajadores de las antiguas cantarerías a las almazaras. Al igual que ocurría con las antiguas cantarerías, también en la industria del aceite se necesitaba abundante mano de obra estacional como braceros. Recuerdo a muchos trabajadores de la época trabajar desde mayo a finales de septiembre en las antiguas cantarerías para después marcharse a trabajar evitando el desempleo, a los molinos aceiteros y extractoras de orujo hasta final de la campaña.

Eran unos tiempos precarios donde todas las vacas daban leche, al menos para los empresarios, y donde la fuerza del trabajo les proporcionaba enormes plusvalías. La Dictadura de Franco le otorgaba plenos poderes a la patronal en detrimento de la clase obrera.



Origen de la alfarería. Museo de Ronda


El proceso de la elaboración de la materia prima (barro ecológico) hasta convertirse en materia elaborada (ladrillos, tubos…) era el siguiente:

Se extraía la materia prima para la fabricación de ladrillos de una cantera cercana en término de "La Laiz" y el barro para tubos y pipetas de saneamiento de una zona cercana a Morón llamada Fuente Nueva (barros colorados). El barro una vez extraído venía con su propia humedad y había que colocarlo a secar bajo el sol para quitarle dicha humedad. Una vez seco se depositaba en pilas para su remojo y ayudándose con el empleo de un rodillo se convertía en fluido y se pasaba por un tamiz y se quedaba en el pilón el tiempo necesario para su utilización. Se le quitaba el agua y en un sitio limpio se dejaba que se cuajase. Se trabajaba primero con los pies de la persona y acto seguido con las manos. Una vez realizada esta operación se llevaba al antiguo alfarero para que le diera forma en el torno que funcionaba con el pie del artesano. Más tarde se llevaba al secadero para que se secara con el aire natural porque si se introduce húmedo en el horno, sale defectuoso.



El barro en el torno alfarero. Museo de Ronda


Posteriormente se introduce el material en el horno árabe y se enciende el fuego con leña de olivo desde la puerta de la caldera hasta conseguir una temperatura de 800 a 900 ºC. La cochura era a ojo del buen profesional para ladrillos y en los hornos continuos con un amperímetro. En el horno continuo estuvo trabajando el constructor Antonio Porras, de joven. Los tubos de saneamiento se humedecían en pilones que contenían mineral de plomo, cobalto o magnesio que venía de Linares y tenía que fundir a altas temperaturas 1000-1200 ºC. Se observaba por su parte alta los respiraderos para que salgan las calorías y a la vez se observe el interior del fuego El proceso duraba 24 horas y el fuego empezaba rojo y cuando la cochura estaba hecha salía blanco. Los ladrillos vistos se colocaban con barro seco en la prensa y se dejaban varios días en el secadero para posteriormente colocarlos unos con otros de forma que pasara el fuego entre ellos y ser cosidos de forma correcta.



Sardinel. Ladrillo con cuello de paloma colocado de canto


Una vez pasado este proceso se dejaba enfriar hasta que las calorías dejaban a los profesionales sacar el material sin peligro alguno. Los restos de candela del cocimiento de los tubos alimentados con orujillo extractado de la fábrica que quedaban se apagaban a las 24 horas y se vendían como cisco de orujo o carbón vegetal menudo para calentarse las personas en los hogares con antiguas copas con su badila correspondiente para remover el carbón. Cuando se cosían ladrillos con leña de olivo, no quedaban restos.




Cajillo de metal donde entraba el barro seco a presión para convertirse en el horno en ladrillo crudo con el dibujo

Se elaboraban también tubos en forma de Y griega hechos a mano y pipetas con sifón en moldes de yeso para los desagües. También se utilizaban como tubos colectores para canalizar las aguas pluviales de los tejados. Los tubos en barro crudo se introducían en los machos o moldes que se elaboraban en el torno y al final se le colocaban los enchufes para que entrara el otro tubo. Existían tubos de saneamiento desde el nº 1 con 6 cm. de diámetro de boca hasta el nº 7 con 25 cm. con sifones y codos fabricados a medida.



Macetón con su pie en cerámica


Según me comenta Pepe aunque no lo ha visto ya que era todavía más antiguo, se han elaborado tejas como lo hacían los antiguos árabes cuando no existía todavía el torno, se daba forma a la teja y se colocaba el barro en la parte del muslo del mismo alfarero para darle forma. No lo ha conocido personalmente pero ha visto muchas tejas en la fábrica realizadas con ese procedimiento artesanal hasta que entró la industrialización. Todavía existen casas viejas con el tejado de aquélla época. Por un lado más estrecho y por otro más ancho que después colocaban los albañiles en los tejados con sus limatesas y limahoyas.

También se fabricaban ladrillos de rasilla, tabique, contrata, de gafas, visto y de cuello de paloma para fachadas y sardinel (en Morón se ha usado este término para nombrar al escalón de la calle) que eran ladrillos colocados de canto horizontalmente, ladrillos de gotera de cabeza y de soga de 14 x 28 cms.

Recuerdo que en las antiguas cantarerías entraban "los jornaleros del barro" de madrugada para fabricar las pipetas de saneamiento y trabajaban en condiciones precarias con unas viejas y escasas bombillas en unas instalaciones obsoletas. Miles de ladrillos que se cargaban a mano. Magníficos profesionales que se dejaron la salud en aquéllas viejas fábricas.



Paraguero de cerámica con más de medio siglo



Hoy todo el proceso de la artesanía tradicional ha desaparecido en beneficio de los tubos de cemento y de plástico rígido, aunque nada nos impide de que la retina del recuerdo nos refresque un poco la memoria.




P.D. El pasado 2 de mayo de 2017 tuvo lugar en el Ayuntamiento de Morón la presentación de un busto en recuerdo de la figura de don Francisco Martínez Quesada (1907-1973), director de la Banda Municipal de Música de Morón entre los años 1947 y 1971, siendo una de las épocas más brillantes en su longeva historia. El busto ha sido realizado en terracota en el año 1973 por Francisco Fortes siendo donado por la familia Fortes al Ayuntamiento de Morón de la Frontera.


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