domingo, 14 de febrero de 2016

El legado de "Leonardo Da Vinci", en La Casa de la Ciencia de Sevilla




“Que no entre quien no sepa matemáticas”
Frontispicio de la Academia de Platón, en Atenas.

Una fría y encapotada mañana de febrero cuando el Carnaval de nuestra tierra está en plena efervescencia, realizamos una visita a la Casa de la Ciencia de Sevilla ubicada en el Pabellón de Perú, para conocer un poco más sobre una figura histórica y polifacética que se proyecta hasta nuestros días "Leonardo Da Vinci".

Leonardo Da Vinci ha sido considerado como uno de los seres humanos más brillantes que jamás hayan existido en todos los ámbitos del conocimiento humano “Homo Universalis” cuya personalidad apasionante se  adelantó a su tiempo. Ha sido denominado "maestro entre los maestros", destacando en disciplinas tan diversas como la anatomía, botánica, pintura, escultura, arquitectura, matemáticas, ingeniería, etcétera. 

A través de la Exposición “los inventos de Leonardo” creada por la Fundación Sophia (del griego Σoφíα, “sabiduría”), nos ilustramos a través de réplicas de los inventos de Leonardo Da Vinci como genial creador. 

El ideal del Renacimiento ayudó a florecer a Europa. Por primera vez el ser humano ocupa el centro del Universo utilizando como referente moral sus propios criterios éticos. Los criterios impuestos por una religión determinada pasarán a ocupar un segundo plano. Hay que tener en cuenta la época y las circunstancias que le tocó vivir a Leonardo Da Vinci ya que cualquier desacuerdo con la Iglesia de Roma podría desembocar en la hoguera.

Por tanto, en el corazón del Renacimiento se encuentra el ideal pedagógico de los humanistas: la educación global del ser humano mediante la formación humana de la mente, las emociones y el cuerpo. En definitiva, filosofía y arte, ética y estética.

Leonardo es uno de los hijos ilustres del Renacimiento como un hermoso árbol en el jardín de la historia que hunde sus raíces en una generación encabezada por Petrarca y sus discípulos, con los que nace el Humanismo, en paralelo a una primera generación de artistas: Brunelleschi, Alberti, Donatello, Masaccio. Su tronco lo constituyen el mecenazgo de la familia Médicis como mecenas activos que aportaron la fortaleza material y política necesaria y la Escuela Neoplatónica de Florencia con Marsilio Ficino al frente, se convirtió en la fuente esencial de la que pudieron beber en la fuente esencial de la que pudieron beber no sólo filósofos y artistas, sino también médicos, abogados, filólogos, historiadores, etc. Entre ellos se encuentran grandes protagonistas de aquella aventura histórica como Boticelli, Ghiberti entre otros importantes artistas.

En el plano artístico, Leonardo conforma junto con Miguel Ángel y Rafael, la tríada de los grandes maestros del "Cinquesccentto". Sus obras maestras “La Gioconda” y la “Última Cena” son consideradas obras universales.

Leonardo amaba la Naturaleza. Paso su infancia en el campo, lo que hizo de él un hombre sano y fuerte. Las crónicas de la época dicen que era guapo, alto y rubio, que se cuidaba con esmero, tanto que aun siendo anciano, llevaba siempre su larga barba muy bien cuidada, así como su pelo, que le caía con elegancia tal que inspiraba sabiduría –así se lo inspiró a Rafael, que utilizó su rostro para representar a Platón-.



Breve Biografía

Este genio del Renacimiento italiano nació en 1452 en la villa toscana de Vinci, muy cerca de Florencia. Su padre era notario y su madre una campesina de la que sólo sabemos el nombre: Catalina. En 1469 la familia se traslada a Florencia -centro comercial de la Península Itálica y una de las ciudades más ricas de Europa gracias al comercio con Oriente y lanas de Occidente-. Los Médicis establecieron allí su corte.

Leonardo se forma en el taller de Andrea de Verrochio. En 1472, sólo tres años más tarde de haber ingresado en su escuela, aparece ya como pintor en la lista del gremio. Entre 1477-78 se independiza dedicando una gran parte de su tiempo a aprender y experimentar. Piensa que “un artista jamás debería hacer arte por dinero”. 

El joven discípulo utilizaba la pintura al óleo como una novedosa técnica recién llegada de los Países Bajos. Destaca en su pintura la composición geométrica de la escena y el extraordinario manejo de la técnica del claroscuro. En su primera época destacan “San Jerónimo” y “La adoración de los Magos” (ambos inconclusos).

Cuando el joven Leonardo comprobó que no conseguía de Lorenzo el Magnífico el apoyo necesario, a los treinta años decide buscar nuevos horizontes en Milán (1482-1499). En 1482 durante su primer periodo milanés se presentó ante el poderoso Ludovico Sforza -el hombre fuerte de Milán-, como emisario de Lorenzo el Magnífico, en cuya corte se quedaría diecisiete años como «pictor et ingenierius ducalis».

Aunque su ocupación principal era la de ingeniero militar, sus proyectos abarcaron la hidráulica, la mecánica (con innovadores sistemas de palancas para multiplicar la fuerza humana) y la arquitectura, además de la pintura y la escultura. 

En Milán crea su propia escuela, al estilo de Verrochio. En su taller milanés Leonardo Da Vinci transmitía el legado de su magisterio a un grupo de fieles aprendices y alumnos como Giovanni Boltraffio, Ambrogio de Predis, Andrea Solari y su inseparable Salai, entre otros.

Una escultura inacabada de un caballo le hace famoso en toda Italia a pesar de que no llegó a terminarse.

Leonardo Da Vinci será contratado en 1483 por la "Hermandad de la Inmaculada Concepción" para realizar una pintura para la iglesia de San Francisco “La Virgen de las Rocas”. 

En la década de 1490 comenzaron a perfilarse una serie de tratados inconclusos que serían luego recopilados en el "Codex Atlanticus", por su gran tamaño. Incluye trabajos sobre pintura, arquitectura, mecánica, anatomía, geografía, botánica, hidráulica y aerodinámica, fundiendo arte y ciencia en una cosmología individual.


"La Última Cena". Leonardo Da Vinci. Convento de Santa María delle Grazie, en Milán (Italia).

Leonardo se autorretrató como San Judas Tadeo, el segundo por la derecha.

Hacia 1498 Leonardo finalizaba una pintura mural para el refectorio del convento dominico de "Santa María delle Grazie", que se convertiría en su definitiva consagración pictórica: “La Última Cena”. El mural se convirtió no sólo en un celebrado icono cristiano, sino también en un objeto de peregrinación para artistas de todo el continente.

Gracias a la amistad que tuvo con el matemático y fraile franciscano Luca Pacioli, concluyó hacia 1496 su tratado “De la divina proporción”, ilustrado por Leonardo da Vinci, el cual ha sido reconocido como el creador de la moderna ilustración científica. Crea la imagen del "Hombre de Vitrubio".


El dibujo se convierte en el instrumento fundamental de su método didáctico. En sus apuntes, a través del texto explicaba sus dibujos. 

A causa de la epidemia de peste que asoló Milán, con las consecuencias de hacinamiento y suciedad de la ciudad, Leonardo Da Vinci proyectó espaciosas villas con zonas saneadas, canalizaciones de agua, etc, realizando planos para las canalizaciones de los ríos. La ciudad higiénica ideal que pudiera evitar nuevas catástrofes. Pero los sones de la guerra llevarían éste proyecto al olvido.

A finales de 1499 los franceses entraron en Milán y Leonardo Da Vinci se vio obligado a abandonar la ciudad, acompañado de Pacioli llegando a una Venecia que se sentía acosada por los turcos, que ya dominaban la costa dálmata y amenazaban con tomar el noreste de Italia. 

En 1499 se marcha a Venecia “La Signora” donde se le reclama como ingeniero militar. Mientras los turcos avanzan hacia Occidente, Leonardo inventa una serie de artilugios para las batallas navales. En abril de 1500, tras casi veinte años de ausencia, Leonardo da Vinci regresó a Florencia dominada por César Borgia, hijo del papa Alejandro VI. 

Leonardo era reconocido como uno de los mayores maestros de Italia. En 1501 había trazado un boceto de su Santa Ana, la Virgen y el Niño, que trasladaría al lienzo a finales de la década. En 1503 Florencia se encontraba en guerra con Pisa. Contempló la construcción de un canal como vía navegable que comunicase Florencia con el mar. El proyecto sólo se concretó en los extraordinarios mapas de su autor.

En 1503 recibió el encargo de pintar por la nobleza florentina un gran mural (el doble del tamaño de La Última Cena) en el Palacio Viejo: La batalla de Anghiari, que quedaría inconclusa y sería luego desprendida por su deterioro. Pese a la pérdida, circularon bocetos y copias que admiraría Rafael e inspirarían, un siglo más tarde, una célebre reproducción de  Peter Paul Rubens.


Pero la cumbre de esta etapa florentina y una de las pocas obras acabadas por Leonardo será el retrato de La Mona Lisa (abreviatura de Madonna) o "La Gioconda" en 1503.

Lisa Gherardini, esposa de Francesco del Giocondo, razón por la que el cuadro es conocido como La Mona Lisa o "La Gioconda", obra famosa desde el momento de su creación (1503-1507), se convirtió en modelo de retrato y casi nadie escaparía a su influjo en el mundo de la pintura. Leonardo llevaría consigo éste cuadro en su continua peregrinación vital hasta sus últimos años en Francia.

La Gioconda es un óleo sobre lienzo sobre tabla de álamo. Mide 77x53 cm. Conocida también como La Mona Lisa, fue adquirida por el rey Francisco I de Francia a principios del siglo XVI por 4.000 piezas de oro y desde entonces es propiedad del Estado Francés. Se exhibe en el Museo del Louvre.

Entre 1506 y 1513 Leonardo Da Vinci vuelve a Milán. El interés de Leonardo por los estudios científicos era cada vez más intenso. Asistía a disecciones de cadáveres, sobre los que confeccionaba dibujos para describir la estructura y funcionamiento del cuerpo humano; al mismo tiempo hacía sistemáticas observaciones del vuelo de los pájaros con la convicción de que también el hombre podría volar si llegaba a conocer las leyes de la resistencia del aire (algunos apuntes de este período se han visto como claros precursores del moderno helicóptero). Sigue con sus múltiples investigaciones sobre geología, geografía, circulación atmosférica y botánica, tratado de anatomía…

Su estancia milanesa sólo se interrumpió en el invierno de 1507, cuando colaboró en Florencia con el escultor Giovanni Francesco Rustici en la ejecución de los bronces del baptisterio de la ciudad. 



La Escuela de Atenas es un monumental fresco de casi 8 metros de largo y 5 metros de alto pintado por el ilustre Rafael Sanzio allá por 1509-1510 aproximadamente. La obra en cuestión se localiza en la Sala de la Signatura del Vaticano o Stanza della Segnatura.



Detalle del fresco de Rafael Sanzio, “La escuela de Atenas”, en donde se puede apreciar retratado Leonardo da Vinci como Platón, señalando hacia el cielo con su dedo índice. 


Su rostro será tomado por Rafael como modelo del sublime Platón para su obra "La Escuela de Atenas" (1511). 

Tenía la idea de tener finalizado para 1510 su tratado de anatomía, trabajaba junto a Marcantonio della Torre, el más célebre anatomista de su tiempo, en la descripción de órganos y el estudio de la fisiología humana. Leonardo culminó hacia 1507 la segunda versión de La Virgen de las Rocas.

En 1513 abandona Milán y marchó a Roma, donde se albergó en el palacio de Giuliano de Médicis, hermano del nuevo papa León X. Pero en 1516, muerto su protector Giuliano de Médicis, Leonardo dejó Italia definitivamente.

Los tres últimos años de la vida de Leonardo Da Vinci transcurren en el palacio de Clos Lucé, en Francia. En 1516 el rey Francisco I le invita a vivir en su corte y le nombra «primer pintor, arquitecto y mecánico del rey». Francisco I lo admira mucho y le regala una mansión maravillosa en Amboise, cerca de su castillo. Francisco I será el rey que mejor encarnó el Renacimiento en Francia. A partir de 1517 enferma y su brazo derecho quedó paralizado aunque con su incansable mano izquierda, Leonardo aún hizo bocetos. 

El 2 de mayo de 1519 murió en el castillo de Clos Lucé. En la cabecera de su cama se encontraba su retrato de la Madonna Elisa Gherardini, mujer del marqués de Giocondo, la celebrada Mona Lisa o “La Gioconda”. Una discreta losa del castillo real cierra el capítulo de la historia de Leonardo Da Vinci y al mismo tiempo del castillo.


Su legado

Uno de los lemas de Leonardo era "saper vedere" (saber ver) cuyo ideal guiaría todos sus estudios. Como anatomista nos encontramos con uno de los más fascinantes estudios que emprende Leonardo, en unos tiempos en el que cualquier desencuentro con la Iglesia podría estar penado con la hoguera. 




Fue a los hospitales a buscar información. Nos encontramos los esbozos de las distintas partes del cuerpo, desde los músculos hasta los huesos, con un cuidadoso detalle. Estudio el sistema respiratorio, circulatorio, el aparato reproductor masculino y femenino. Lo que realmente deslumbra es su investigación sobre el proceso de gestación, incluyendo las distintas posturas del feto durante el embarazo. Teniendo en cuenta la época y las circunstancias, es increíble.

Leonardo, en su faceta de pintor, no sólo realizo obras maestras que siguen consideradas como hitos de la historia del arte, sino que además fundó el retrato como género en sí mismo escribiendo un tratado sobre pintura muy estimado desde entonces. Pintó pocos cuadros, pero él decía” El verdadero artista tan vez hará pocas obras pero todo el mundo se parará a mirarlas”.

La «enigmática sonrisa» de la Gioconda es uno de los capítulos más admirados, comentados e imitados en la historia del arte y su misterio sigue aún hoy fascinando. Caminando de lado frente al ella comprobamos que siempre nos estaba mirando. Se trata de un efecto óptico provocado por la técnica del "sfumatto" utilizada por Leonardo, que difumina los rasgos y contornos igual que lo aprecia el ojo humano.

En su concepción por la pintura, Leonardo pensaba junto a Boticelli que plasmar la realidad y reflejar el espíritu perfecto de aquello que se pinta… no lo hace cualquiera.

Tal era el talento de Leonardo que su maestro Verrochio, al verlo pintar dejó para siempre los pinceles y se dedicó a su verdadera especialidad, que era la escultura.

Leonardo creía que la pintura no era sólo técnica y habilidad, sino “un discurso mental”. La pintura es la encargada de plasmar la forma de los cuerpos visibles y la virtud interna de cada cosa. Y esas virtudes internas forman parte del campo de la filosofía, por tanto, según Leonardo, filosofía y pintura estaban muy unidas.

El pintor para obtener el conocimiento  debería ser filósofo y conocer la verdadera naturaleza de la materia. Por tanto la pintura es una forma de expresión del conocimiento. A Leonardo también le fascinaba la óptica que le servía como aplicación artística de las leyes de la perspectiva y sus estudios sobre la luz y la sombra.

Sus técnicas fueron revolucionarias: estabilidad inestable, esfumado de los contornos, perspectiva de claroscuros, etc. Anticipa la teoría del color que los impresionistas llevarán a cabo más tarde. 

Leonardo Da Vinci destaca la necesidad de conocer y comprender el mundo en el que vivimos, para poder cambiarlo. Incansable creador polifacético, su anhelo por aprender no tenía límites; jamás se detuvo ante ningún ámbito del conocimiento. Su capacidad de reflexión era realmente sorprendente y su observación de la naturaleza le llevó a inventar aparatos que se han hecho realidad en el siglo XX.


Leonardo buscó el extremo rigor matemático con el que se construye la Naturaleza, alejada de todo caos y espontaneidad casual. Es consciente de que los cuatro elementos de la materia mueven el Universo. Al no poder penetrar en los secretos profundos de esta oculta realidad, concluye que eso pertenece al terrero espiritual inaccesible a través de la materia y los sentidos ordinarios.

El genio de Leonardo Da Vinci brilló con luz propia como inventor, anatomista, arquitecto, botánico, zoólogo, fisionomista, pintor o filósofo entre otras disciplinas. Un hombre que se construyó así mismo con una actitud hacia la vida, un hombre pleno como ideal renacentista, que intentó aunar, desde sus orígenes, la ética con la estética, la filosofía con el arte. Educar la mente para que piense y reflexione por sí mismo. La herramienta que utilizaron para ello fue el razonamiento filosófico, que trata de comprender el papel del hombre en la Naturaleza. Educar la psique, para que no sólo comprensa sino que también perciba y sienta a la Naturaleza, para elevarle sobre la brutalidad animal a través de la música, la poesía o contemplando las obras de arte… 

Proporcionar al cuerpo una educación global: “mens sana in corpore sano”, ante la enfermedad con un alma cultivada que se expresa a través de un cuerpo elegante y hermoso.

Pero Leonardo buscaba las esencias, las causas del movimiento y el rigor matemático con el que se construye la Naturaleza, alejada de todo caos y espontaneidad casual. Es consciente de que los cuatro elementos de la materia mueven el Universo. Cuando no puede penetrar en los secretos profundos de la oculta realidad, concluye que eso pertenece al terrero espiritual inaccesible a través de la materia y los sentidos ordinarios.

Leonardo Da Vinci fue un hombre que se construyó así mismo con una actitud hacia la vida, un hombre pleno como ideal renacentista, que intentó aunar, desde sus orígenes, la ética con la estética, la filosofía con el arte. Educar la mente para que piense y reflexione por sí mismo. La herramienta que utilizaron para ello fue el razonamiento filosófico, que trata de comprender el papel del hombre en la Naturaleza. Educar la psique, para que no sólo comprensa sino que también perciba y sienta a la Naturaleza, para elevarle sobre la brutalidad animal a través de la música, la poesía o contemplando las obras de arte… 

En el frontispicio de la Academia de Platón en Atenas se leía: “Que no entre quien no sepa matemáticas”. Leonardo, participando de ese impulso neoplatónico que sacudía Florencia, profundizó mucho en el estudio de las matemáticas. Uno de sus mejores amigos fue Luca Pacioli, al que conoció en Milán y con quien editó el “Tratado sobre la divina proporción”. 

Como escultor Leonardo Da Vinci realizó una sola obra, que fue encargada por Ludovico el Moro y que lamentablemente no se ha conservado. El modelo en barro era colosal y único. Cuando estalló la guerra, el bronce que iba camino del taller de Leonardo fue interceptado por las fábricas de artillería. Aunque los franceses destruyeron el modelo durante los enfrentamientos, fue la primera obra que extendió su fama por toda Italia.


Inventos

La Exposición de los inventos de Leonardo Da Vinci nos acerca a conocer un poco más de su figura y el espíritu renacentista como mezcla de humanismo y ciencia. La aportación al saber humano de Leonardo Da Vinci dio paso a nuevas vías de desarrollo impensables hasta ese momento. Los inventos y diseños de Leonardo demuestran que fue un pionero en muchas disciplinas.

Por todos sus diseños, conservados en sus notas y cuadernos, se le tiene hoy en día tanta estima, pues se le considera uno de los grandes antecesores de la tecnología moderna.

En la Exposición se puede apreciar a través de sus maquetas las caras de un genio adelantado a su tiempo. 

El busto de Leonardo Da Vinci está realizado en cerámica policromada en bronce cuyo original se encuentra en el Museo Da Vinci, en Vinci. Reproduce fielmente el vivo retrato del genio renacentista.

El Hombre de Vitruvio como símbolo y resumen del Humanismo es un famoso dibujo acompañado de notas anatómicas que Leonardo anotó sobre el año 1492 en uno de sus diarios y que está representado en la Exposición. En dicho dibujo realiza Leonardo un estudio anatómico en busca de la proporcionalidad del cuerpo humano como ideal de belleza. Sigue los estudios del arquitecto Vitruvio (Marcus Vitruvius Pollio) arquitecto de la Antigua Roma en el siglo I a.C. y del cual toma el dibujo su nombre. El Hombre de Vitrubio es uno de los iconos de la obra de Leonardo representando la proporción del hombre perfecto, en el que anhela convertirse todo ser humano. 

Representa una figura masculina desnuda en dos posiciones sobreimpresas de brazos y piernas inscritas en un círculo y un cuadrado. El pentagrama que forma el "Hombre de Vitrubio" representa la visión del ser humano como centro del Universo. El cuadrado es la base de lo clásico y la simetría son las bases grecolatinas de la arquitectura. La estrella de cinco puntas será el símbolo humanístico en el hombre de Vitrubio. El dibujo es considerado como un símbolo de la simetría básica del cuerpo humano y por extensión, del universo en su conjunto. 


La bicicleta de madera fue diseñada por Leonardo utilizando un modelo de cadena de transmisión que aún se usa hoy en día en las bicicletas actuales.

Sus trabajos como pionero aeronáutico comenzaron con sus estudios sobre los pájaros, pasando infinitas horas estudiando el vuelo de las aves, pues le fascinaba el deseo de inventar una máquina con la que el hombre pudiera volar. Sus biógrafos dicen, que como resultado de su continua observación de la Naturaleza, Leonardo se dedicaba a liberar pájaros de las jaulas cuando pasaba por los mercados.

Un paracaídas en madera y lona fue uno de sus primeros dibujos dentro del tema del «vuelo». Leonardo no llegó a probar el invento y no fue hasta 1797 cuando André Jacques Garnerin logró el primer salto en paracaídas atestiguado desde su globo, saltando sobre París, con miles de personas observándolo. 

Pero no debemos de olvidar que el primer nombre que intentó volar y que ha sido considerado como precursor de la aeronáutica fue el andalusí Ibn Firnas (Ronda, 810-Córdoba 887) novecientos años antes que lo hicieran los hermanos Montgolfier.

En el 852 Ibn Firnas intentó volar lanzándose desde el alminar de la mezquita de Córdoba con una enorme lona para amortiguar la caída. Se considera el creador del “primer paracaídas”.

En el 875, a los 65 años, Ibn Firnás se hizo confeccionar unas alas de madera recubiertas de tela de seda que había adornado con plumas de rapaces. Se lanzó desde una torre desplomándose sobre un valle, y aunque el aterrizaje fue malo (se fracturó las dos piernas), el vuelo fue globalmente un éxito: permaneció en el aire una decena de segundos. Fue ampliamente observado por una gran multitud. Sus intentos de vuelo marcaron los espíritus de la época e incluso a los de siglos posteriores.


El carro de combate provisto con guadañas giratorias o artillado, el helicóptero, la grúa con pluma, el barco de palas, la máquina voladora, las alas batientes como precedente de las alas delta, el anemómetro, el puente giratorio, la draga para limpiar los fondos de los canales, el puente de palos o el tanque son sólo una pincelada de los numerosos inventos del gran Leonardo que se desarrollarán siglos más tarde, lo que pone de relieve su gran creatividad.

Desde el Pabellón de Perú, en el Parque de María Luisa nos seguimos impregnando de los efluvios y reminiscencias de la Antigua Sevilla. La Universidad, el Palacio de San Telmo, los Jardines de Murillo, la Judería, el Callejón del Agua hasta llegar al Patio de Banderas, los Reales Alcázares junto a la Catedral... 



Desde el Puente de las Delicias paseamos por la calle Betis observados por el río Guadalquivir y la Torre del Oro como testigos de nuestra visita. Una placa nos recordó la casa natal de Ana Ruiz Hernández, madre de los poetas Manuel y Antonio Machado, cuyo recuerdo perdura en Sevilla como el olor a la hierbabuena y la albahaca.



La calle Betis desemboca en el Puente de Triana donde nuestra retina capta al instante la pintoresca "Capilla del Carmen", junto al Altozano, con marcada impronta neomudéjar, obra de Aníbal González.



Atravesamos el Puente de Triana para llegar a la céntrica calle Zaragoza donde degustamos un buen café en la taberna "El Alabardero", una casa palacio del siglo XIX en cuyo patio interior se encuentra una agradable cafetería en la que brilla con luz propia el grato sonido de un piano que estimuló nuestros frágiles tímpanos y al mismo tiempo refrescó la retina de nuestro recuerdo, al proyectarme de tiempos pretéritos aquélla gran película en blanco y negro 
"Casablanca" protagonizada por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman cuando ésta le dijo al pianista "Tócala otra vez, Sam".

Desde la Casa de la Ciencia de Sevilla para el blog de mis culpas, a través de la Exposición "Los inventos de Leonardo" que nos han acercado a conocer un poco más una de las figura más polifacéticas de la historia.

jueves, 28 de enero de 2016

Visita a los Guerreros de Xi´an en Sevilla



Una soleada mañana de enero enarbolamos nuestras naves para colocar nuestro punto de mira sobre uno de los hallazgos arqueológicos más enigmáticos de la historia "Los Guerreros de Xi´an". La Exposición “Terracota Army" ubicada en el Muelle de las Delicias de Sevilla junto al río Guadalquivir como cauce de civilizaciones, nos proyecta mediante réplicas a los orígenes de la Dinastía Qin y Primer Emperador de China "Qin Shi Huang Di", quien la unificara en el 221 a.C. y que buscara la vida eterna a través de su particular ejército “los guerreros de terracota”, después de su muerte. 

La Exposición nos muestra las figuras en el mismo estado en el que fueron encontradas por los arqueólogos chinos al abrir la tumba. Del descubrimiento de las tumbas de los antiguos emperadores emerge la verdadera historia del nacimiento sangriento del país más poblado de la historia y de su imperio más duradero “China”.

Hasta Mao no se reconocieron los éxitos del Primer Emperador. Se cree que Mao tomó al Primer Emperador de China “Qin Shi Huang Di” como ejemplo. El imperio más duradero de la tierra ha forjado una compleja y civilizada nación. El Imperio Romano desapareció mientras China ha continuado durante dos milenios. Los chinos actuales le admiran tanto que en 1999 construyeron una réplica de tamaño natural de su palacio.

Este hallazgo arqueológico ha sido considerado como la octava maravilla del mundo siendo Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde el año 1987. Sus descubridores y excavadores oficiales -la arqueóloga Xu Weihong y su equipo- recibieron el premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales. 

Pero no será hasta 1974 cuando seis campesinos descubrieran por accidente uno de los mayores hallazgos arqueológicos del siglo XX mientras construían un nuevo pozo cerca de la base de una pirámide, para la plantación de caqui al sur de su pueblo en el distrito de Yanzhai en la provincia de Shaanxi. Pronto comenzaron a dar con fragmentos de arcilla cocida aunque en un primer momento no le dieron importancia al ser muy común encontrarla fragmentada en la tierra. Los trabajos continuaron durante otros cinco días, y a medida que profundizaban, la tierra parecía quemada. A una profundidad de cuatro metros, los campesinos se inquietan al observar cabezas y extremidades de arcilla junto a partes de ballestas y puntas de flechas de bronce pertenecientes a los soldados de terracota enterrados hace más de dos mil años. Esta visión aterroriza a los campesinos que temían estar enfureciendo a los dioses perturbando su paz. Nadie en el pueblo daba sentido al misterioso hallazgo. Aunque en un principio se intentó mantener en secreto, la noticia se propagaría como la pólvora al ser publicada por un periodista.


La retina de la historia nos recuerda a través de las réplicas de los guerreros de terracota que China hace 2.200 años era un país surgido de la guerra gobernado por la tiranía y la violencia. En el III siglo a.C. China estaba dividida en siete reinos conectados entre sí que luchaban por la supremacía (Yan, Zhao, Wei, Qi, Han, Chu y Qin). 

El objetivo de Qin Shi Huang Di era unificar el imperio y para tal fin no duda en oprimir a su pueblo. Sus poderosas tropas atormentan los reinos de sus enemigos que durante los siguientes diez años serán esclavizados unos tras otros: Han (230 a.C.), Zhao (228 a.C.), Wei (225 a.C.), Chu (223 a.C.), Yan (222 a.C.) y Qi (221 a.C.).

Los carros de batalla resultaban pesados y lentos. El Primer Emperador le dio especial atención a la infantería como fuerza efectiva. Su caballería e infantería formaban el grueso de su ejército que iba conquistando territorios utilizando el chantaje y la violencia. Qin mandaba ejecutar a todos los soldados que perdieran una guerra.

Al unificar el imperio entero, Ying Zheng “Qin Shi Huang Di” considera que su título ya no es el adecuado. El nombre de los Tres Sublimes (Huang) y el de los Cinco Emperadores Divinos (Di), nombres de leyendas antiguas, resultaban mucho más apropiados. Al ser el primero de la dinastía Qin, se autoproclamó “Primer Emperador Dios”. 

Se puede considerar al legendario Qin Shi Huang Di (259 a.C.-210 a.C.) como el Primer Emperador en la memoria colectiva de China que gobernó uno de los más vastos imperios liderando un ejército tan grande como el de Alejandro el Grande.


Fue rey del estado de Qin –se pronuncia Chin-, con solo trece años. Aunque no estaba capacitado para reinar, durante los primeros ocho años de reinado el primer ministro Lü Wei se encarga de los asuntos de estado del joven rey. En el 238 a.C. a los 17 años de su reinado se proclamó Primer Emperador de su país al que bautizó con el nombre de China -Qin es el epónimo del nombre de “China”-. A los 22 años le dieron el símbolo real y al alcanzar la edad adulta, Lü Wei es mandado al exilio por Ying Zheng (Qin Shi Huang Di).

“Una idea del Primer Emperador de China era que estaba acorde con su lugar en la historia al unir e inventar a China”.

Qin Shi Huang Di unificó a un pueblo fragmentado para constituir una nación regida por un gobierno fuerte y centralizado. Unificó a todos los grupos étnicos que vivían dentro del territorio chino que plasmó en su ejército de terracota. Tras la unificación del Imperio, Qin Shi Huang Di simplificó el sistema de acuñación introduciendo un único modelo de moneda.


Así nació la “Moneda Banliang”, con una perforación en forma de cuadrado en el centro. Sus reformas cambiarán para siempre China. Bajo su mandato se introduce un sistema uniforme de escritura y se unifican pesas y medidas.

Las medidas como el pesaje estaban estandarizados, de manera que si no se siguen las pautas marcadas, se aplicaban fuertes correctivos. Para fomentar aquel sistema centralizador se prohíben formas de pago tradicionales como las conchas de tortuga en favor de las monedas de bronce perforadas.

Qin Shi Huang Di prohíbe toda crítica atacando a los intelectuales. Ordena la destrucción de todos los libros que le parecen subversivos, incluidos los textos de Confuccio. Sólo aceptó parte de sus enseñanzas, en lo referente a la obediencia a la autoridad. La exigencia de que la autoridad se mostrase humana fue desdeñada por el Primer Emperador. 

Tras la unificación el monarca tiene a su disposición un vasto imperio y una gran población que le dieron la oportunidad de someterlos a su control. Se introdujo una reforma de 36 provincias y distritos, bajo la administración de tres ministros. Así la población fue dividida en grupos más reducidos y manejables. La aristocracia vio sus derechos mermados. Con el nuevo sistema impositivo, los campesinos tributaban en función de las tierras que poseían y no en función del volumen cosechado. Se implantó un estricto sistema coercitivo que castigaba severamente las faltas leves para así evitar las graves.

El Ejército contaba con una infraestructura de 6.800 kilómetros de carreteras. A lo largo de éstas se construyeron enclaves donde cambiar caballos con puestos militares y palacios. Todas estas carreteras estaban orientadas hacia la capital, fomentando la rápida centralización del Reino. 

Qin Shi Huang Di era un hombre despiadado, sangriento y autoritario. Tuvo muchos enemigos durante los diez años de conquista, sobreviviendo a tres intentos de asesinato. Acontecimientos que propician que durante toda su vida buscara la inmortalidad mediante la vida eterna.

En la Exposición de los “Guerreros de Xi´an” pudimos observar como cada guerrero iba vestido según su rango. El ataúd indica el status social sobre el alma de los difuntos que viajan al otro mundo.

Confuccio (551-479 a.C.) promulga que los muertos deben viajar al más allá, desprovistos de sus atuendos y sin obsequios de valor. Para evitar saqueos en las tumbas, esta doctrina adquiere sentido pragmático.

Durante el periodo de Guerras (475-221 a.C.) se extiende la costumbre de dejar objetos corrientes en las tumbas, el modelo de construcción de las tumbas evoluciona y se empiezan a construir catacumbas provistas de establos y abastecimientos simbolizando una nueva concepción del más allá, en la que el hombre posee dos almas: hun, que asciende al cielo tras la muerte y po, que desciende al subsuelo concebido como un mundo parecido al de los vivos. Cuando una persona muere es enviada al purgatorio para ser juzgada por sus acciones en la vida y es enviada a los distintos infiernos a través del fuego. La otra vida se prolonga toda la eternidad según los chinos.


Un campesino será siempre un campesino pero un emperador necesitaría llevarse a la “vida eterna” a los soldados de terracota con su aspecto muy real que se “convierten” en verdaderos en la vida ulterior. Se tenía la creencia de que los ancestros muertos tenían poderes extraordinarios capaces de influir en las vidas de sus descendientes vivos, por lo que eran venerados en sus rituales. En estas reuniones se ofrecía a los muertos comida y bebida en recipientes de bronce, elaborados para la ocasión, y generalmente destinados a la clase alta. Son utilizados como objetos funerarios denominados Minggi.

El historiador Sima Qian cuenta en sus “Memorias históricas”, la obsesión que tuvo Qin Shi Huang Di por la inmortalidad reflejando fielmente todas las etapas de la vida de Qin que elige el agua como símbolo de su poder. Sima Qian describe un mundo fantástico en el interior de la tumba: modelos de palacios, ríos y mares de mercurio y el cielo negro sobre el ataúd. Lámparas de aceite iluminaban el interior haciendo que el sepulcro, bañado el cobre y gemas, brillara por toda la eternidad. 

El historiador Sima Qian describe como se emplearon a 700.000 hombres para la construcción de la Gran Muralla China y del mausoleo, teniendo ocupadas a varias generaciones.

Miles de esclavos fueron forzados a trabajar hasta la extenuación, de sol a sol para terminar la construcción. Es probable que al igual que sucediera en Egipto en los tiempos de los faraones, se enterraran vivos a los artesanos y constructores para así evitar que se transmitieran los secretos relativos a la seguridad. Existen indicios de que cuando un emperador moría, sus súbditos eran enterrados con él. El entierro de animales y humanos simbolizaba el poder de Qin Shi Huangdi. 

Análisis de los huesos revelan que los trabajadores sufrían desnutrición y contaban edades entre los 20 y 30 años. Las fracturas de sus cráneos indican que muy probablemente murieron ejecutados y no por causas naturales. Quedan muchas incógnitas por resolver que mantendrán a arqueólogos y restauradores muchas décadas ocupados. 

Un tipo de inmortalidad hecha a la medida de Qin Shi Huang Di dentro de su mausoleo en las Montañas de Qinling donde se encuentra su gran Sepulcro. Tras ascender al poder el Primer Emperador ordenó que se iniciasen los trabajos en el Monte Li. Para ello empleó a decenas de miles de trabajadores. Se construyeron tres ríos artificiales y se importó cobre para la elaboración del sepulcro. Se ordenó a los carpinteros que instalasen mecanismos de defensa con ballestas y flechas con el que aniquilar a futuros intrusos. 

El término terracota se refiere a “tierra cocida”. Estudios geoquímicos revelan que la calidad de la arcilla del Monte Li es sorprendentemente homogénea. 

Se reprodujeron 100 ríos del país: el Yangstze, el Río Amarillo y el mar, usando mercurio para reemplazar el agua que se unieron mediante un mecanismo. Sobre ellos se reflejaba el cielo y las estrellas y a sus pies, la topografía. El Ejército de Terracota representa solo una pequeña parte del enterramiento. 

Aparte del túmulo, que comprende varias áreas de la vida y del gobierno, la tumba del Primer Emperador superó con creces a las de sus ancestros. Con 2.500 metros de ancho, una cúpula de 76 metros de altura y dos muros de arcilla rodeando el perímetro, 400 tumbas adornadas con figuras de bronce y cerámica.


A partir de la base de la pirámide, los arqueólogos empiezan a desenterrar una fila tras otra a cada guerrero de terracota que supera el metro ochenta de altura con una gran complexión. La mayoría de los soldados han sido recuperados de las tres fosas, aunque el epicentro de la tumba que contiene el mausoleo real continua intacto. 

Solamente cuando se desarrollen los métodos de conservación a unos niveles que garanticen la conservación de las pinturas y la sensibilidad de los barnices y se cuenten con los suficientes recursos financieros para llevar a cabo el gigantesco proyecto, se abrirá el mausoleo. Hasta entonces, el mundo deberá ser paciente. 

En China -Xian- las pirámides forman una espectacular cordillera. Es un inmenso cementerio monumental para antiguos gobernantes. Las figuras de terracota no pueden ser más diferentes reflejando una diversidad étnica. El otro mundo era como conquistar un país extranjero y necesitaba un ejército para protegerse de los espíritus de todos los soldados que había matado. 

Se pensada en esta sociedad esclavista que ser seleccionado para morir junto al rey era considerado un honor. Si un rey quería seguir gobernando "en la vida eterna", tendría que llevarse a su corte. 

Las aspiraciones del emperador en los programas de construcción eran enormes. El Primer Emperador era un tirano derrochador. 

La edificación de la Gran Muralla era un enorme proyecto pero el más grande era la preparación de su propia tumba. Se reclutaron 700.000 personas para edificar su tumba trabajando de noche y día. Treinta y ocho años tardaría la obra en terminarse. Todos los moldes tienen en común los mismos rasgos pero la cara diferente. La función del ejército de terracota era hacer guardia y velar por la tumba del emperador. Fue el proyecto más caro de la historia de China que costó un tercio del presupuesto de la época. 

Todos los elementos descubiertos en la tumba estaban en armonía. De la oscuridad emerge un ejército de ocho mil guerreros para proteger a su emperador que creo la China que lleva su nombre y al mismo tiempo abrirle las puertas de la eternidad. Su enorme mausoleo es un misterio para un megalómano imperial. El Emperador le daba mucha importancia a las grullas, considerada como el ave del agua.


Un enigma arqueológico sin precedentes. No hay dos guerreros iguales. Nunca se había visto nada igual. Jamás se habían esculpido soldados tan grandes como estos. Una firma como sello oficial de los artesanos grababa su obra. Cada rostro evoca una emoción diferente. Cada artista aplicaba sus propios criterios estéticos.

El personaje histórico más importante de China creó el Imperio Chino en torno a su ciudad donde erigió el enorme mausoleo como legado. Cincuenta y seis kilómetros cuadrados dedicados a la memoria de un solo hombre. Un carro de bronce para trasladar su alma al dominio de los inmortales. Como parte de su séquito los edificios administrativos, bailarines, acróbatas, cerdos, ovejas, caballos y soldados de terracota, guardia privada del emperador. Rodeados de objetos preciosos. Un legado histórico que ejerce una influencia en la memoria colectiva de China al convertir a China en un Imperio y otorgarle su epónimo. 

La restauración de los guerreros de terracota es una tarea delicada. Según los científicos se necesitara mucho tiempo para completar las excavaciones del mausoleo. Cuando más alta era la estatua mayor era su rango. Algunos de los rostros pueden aportar datos cruciales para entender la historia. 

Aplicaban laca negra como base para aplicar colores sobre ella. Limpiaban todo el polvo y la suciedad. Una operación delicada y meticulosa en la que los restauradores han de esmerarse hasta el máximo de su capacidad. El color de los rostros representaban las características étnicas de los diferentes grupos que habitaban China. Los guardias vestían los colores de los vivos. Un colorido ejército que guardan los secretos de un esplendor perdido. Gracias a la tecnología se pueden recrear.


Los soldados del Ejército de Terracota estaban provistos con armas reales y posicionados estratégicamente para defenderse de cualquier ataque. Cuando el ejército rebelde saqueó la tumba en el 206 a.C. un gran número de armas desaparecieron, no obstante, los arqueólogos han encontrado unas 40.000 puntas de lanza junto con numerosas hojas de dagas-hacha. 

Existen dos versiones de espadas, ambas de doble filo y hoja recta. La más común, la corta mide entre 45 y 50 centímetros. Las espadas más largas, de casi un metro, son menos comunes, sólo se han recuperado 17. Es posible que éstas, por su tamaño, fueran poco manejables para los guerreros Qin, que en general eran de complexión pequeña.

Tras la muerte del Primer Emperador que fallece a los 50 años, China se ve sumida en una guerra civil comenzando el deterioro gradual de la "Dinastía Qin" cuyo despotismo dará paso a la "Dinastía Han “Liu Bang", que con el tiempo afirmaron los preceptos del Confucionismo. 

La guerra civil desemboca en el saqueo y el pillaje del mausoleo que fue incendiado y cubierto con arena y arcilla quedando olvidado para la posteridad. Los restos de carbón encontrados en la tumba número siete nos da una idea de la destrucción llevaba a cabo. Los rebeldes destruyeron todas las estatuas que encontraron a su paso, las pulverizaron rompiéndolas en miles de piezas. Las estatuas se han visto afectadas por el paso del tiempo y por la furia de los rebeldes. 

Liu Bang denominó a su imperio Han, en honor del alto valle del río Han, extendiendo sus fronteras a los límites de la moderna China. Los “caracteres Han” son el nombre que dan los japoneses a la escritura china. Los miembros de su gobierno eran seleccionados sobre la base de sus conocimientos confucianos, no por su cuna. 

Pero las ideas empezaron a cambiar. Después de Qin llevarse a la tumba a personas pasó de moda. Las casas en miniatura, granjas, graneros y animales indican que el otro mundo sería más pequeño. La mayoría de los objetos desenterrados, como puntas de flechas, espejos y alfarería eran réplicas en miniatura. 

La Dinastía Han que gobernará los siguientes cuatro siglos caerá en el siglo III de nuestra era siendo sustituida por dos dinastías: la Tang y la Song que duraron 300 años respectivamente. La dinastía Tang representará posteriormente la Edad de Oro del país.


Bajo la Dinastía Han, el Imperio Chino experimentó cambios significativos, no sólo en el ámbito político, sino en el de la ciencia, el arte y la artesanía. Las figuras Han se basan en las de sus ancestros combinando la escultura y pintura. A medida que el rígido estilo de la cultura Qin se desarrolló, se fue transformando en un estilo más fino y vivo. No obstante, las figuras más simples encontradas en la tumba son muy parecidas a los soldados del Ejército de Terracota. El séquito que acompañaría en el más allá a la pareja imperial no sólo estaba formado por varones, también por mujeres e incluso eunucos; no sólo soldados, sino también sirvientes, doncellas, músicos, acróbatas y bailarines. Las figuras encontradas sólo tenían la tercera parte del tamaño real, una media de sesenta y dos centímetros de altura. En el resto de los fosos, se han encontrado innumerables animales en miniatura como vacas, caballos, ovejas, cerdos, gallinas y perros. 

Son dos los tipos de figuras de terracota en la tumba de Han. Las más simples eran creadas a partir de un único molde y procesadas de manera muy similar a los soldados del Ejército de Terracota. Las figuras más elaboradas se pintaban, montando los brazos de madera en los huecos de los hombros y eran vestidos con prendas de seda. La madera y la seda se han corrompido con los siglos. 

El mausoleo Han Yang Ling cerca de Xian es el más espectacular de los “Cinco Mausoleos” de la Dinastía Han occidental. Hasta la fecha se han descubierto 50.000 objetos de bronce, hierro, oro, jade, piedra, cerámica, barniz, madera, hueso, conchas, seda, cáñamo y comida seca de todas las clases como el trigo, judías y mijo. 

Las armas para la caballería miden 6.70 metros y se han encontrado junto a los carros de combate. Eran armas eran terriblemente efectivas para la infantería y la caballería.


Para el combate cuerpo a cuerpo, algunos guerreros de terracota estaban provistos de espadas, trabajadas en bronce y extremadamente afiladas. Hasta la fecha, se han descubierto más de 8.000 guerreros de arcilla, 520 caballos de combate, 150 cuadrigas y 150 caballos como parte de la caballería. Las figuras miden entre 1.66 a 2.02 metros y pesan entre 120 y 220 kilogramos. Como elementos distintivos caben destacar la armadura, el peinado o el casco que marcan los distintos escalafones y rangos. 

La infantería representa casi la totalidad del Ejército, cuenta con lanzas (mao), daga-hachas (ge), alabardas (ji), o lanzas largas (pi). Los arqueros tenían arcos y ballestas, lo más abundante en el Ejército de Terracota. El bronce de gran calidad empleado en estas armas contiene grandes cantidades de estaño. Muchas de las armas estaban también recubiertas de una aleación de cromo que aumenta significativamente la durabilidad. Las partes de madera de las flechas, lanzas y alabardas se corrompieron y desintegraron con el paso de los siglos. Se calcula que medio millón de guerreros fueron mandados a la guerra. Sin duda, se trata de un ejército que inspiró temor, no sólo por su tamaño sino por la increíble destreza técnica que desplegaba. Su ejército de arcilla evoca lo que tal formación de combate llegó a ser. 

Documentos escritos describen cómo el enemigo es recibido por una intensa lluvia de flechas, esperándole una infantería armada con lanzas, dagas, hachas y espadas. Los flancos también eran protegidos por dos líneas de arqueros. Los oficiales subidos en sus carros comandaban sus unidades, y sus cuadrigas eran escoltadas por lanceros, que con sus lanzas de seis metros impedían cualquier ataque sobre los caballos de combate. 

A veinte metros al oeste del sarcófago del Emperador se ha hallado un carro de bronce. Su tamaño es la mitad de un carro normal, pero está construido con gran detalle. La brida de los caballos era de oro y plata. Montar caballos como ajuar funerario pertenecía a las tumbas de alto estatus social. 

En los Guerreros de Xi´an se pueden apreciar los siguientes rangos:

Los oficiales llevan la túnica verde, un bigote negro y un rostro colorido. Cada armadura estaba compuesta por 600 láminas, perforadas y unidas por un fino cable. El color gris caracteriza la uniformidad del ejército de terracota. 

La figura del general viste con armadura cruzando sus brazos por delante de su pecho. 




El arquero lleva un moño y botas cuadradas que protegen las piernas y los pies. Los arqueros arrodillados nos da la impresión de que esperan una orden. Su expresión facial denota concentración, lo que nos indica que está preparado para disparar. Los guerreros de arcilla se distinguen porque llevan un vestido largo con armadura laminar. Este tipo de guerrero es el que más se ha encontrado. Constituían el grueso del ejército del emperador Qin. Los carros de combates adquieren protagonismo en la Antigua China. La caballería se convertía en una unidad de élite en la Dinastía Qin.

La aristocracia usaba las valiosas vasijas de bronce durante sacrificios y ceremonias de la corte. Cuando alguien de especial relevancia moría, las vasijas de bronce se introducían en su tumba.

Campana de bronce Zhong

En la unificación del imperio gran parte de las armas aprehendidas por el emperador Qin Shi Huang Di se fundieron y convirtieron en campanas que serán utilizadas durante la guerra como advertencia ante cualquier peligro. Los soldados de Qin Shi Huang no contaban aún con armas de hierro y sus armaduras eran de piel endurecida con barniz. 


El disco “BI” de Jade simboliza la trayectoria del Sol entre las estrellas. La perforación en medio del disco representa la Estrella Polar inmóvil en el cielo y rodeada de constelaciones que giran a su alrededor. Para el antiguo pueblo chino, la Estrella Polar simbolizaba al Emperador que permanecía en el centro y a su alrededor giraba el Imperio. Los emperadores y la aristocracia solían utilizar los discos llamados “BI” en las ceremonias de la corte. 


El gran espejo de bronce con escenas de la corte, al pulimentarse se convertía en un espejo. Tenían una forma de disco y una superficie decorada. 

Qin Shi Huang Di tuvo que cobrar muchos impuestos para emprender sus proyectos megalómanos. Además del enorme sepulcro a través del cual Qin Shi Huang Di buscará la vida eterna, el Primer Emperador ordenó construir la Gran Muralla para defenderse de los pueblos del norte no sometidos como los mongoles.


Los mongoles eran uno de los pueblos bárbaros temidos y detestados por los chinos que adoptaron con el tiempo las costumbres y cultura china. 

Se construye una muralla similar a la construida por Alejandro Magno en la región persa de Bactria con la finalidad de proteger a la población de los constantes ataques. Qin Shi Huang Di no fue el primero en ordenar la construcción de la Gran Muralla pero bajo su mandato ésta se expande y se conecta. Además se construyen fortificaciones a lo largo de la muralla. Las murallas que conocemos hoy en día se construyeron durante la Dinastía Ming (1368-1644). Probablemente la parte más conocida se levantó durante el siglo XVI. Se encuentra en la meseta de Badaling, a 50 kilómetros al norte de Beijing, con una altura de 3 metros y de 2.5 a 4.2 metros de grosor, está hecha de arcilla apisonada. Al contrario de lo que se cree, no puede verse desde la Luna. 

La estimación de su perímetro es de 4.247 kilómetros. La Muralla de la Dinastía Qin se sitúa más al norte que la muralla Ming, se extiende desde Litao (el actual condado Min en la provincia de Gansu) hacia el este, a lo que hoy en día es Guyuan, la muralla del estado Zhao, cruzando el río Amarillo. Muchas de sus partes han sucumbido al paso del tiempo y de sus restos apenas de adivina el esplendor de lo que un día fue. 

Dinastías chinas 

· 221-206 a.C. Dinastía Qin (Unificación de China en 221 a.C.).

· 206 a.C. a 220 Dinastía Han

· 265-420 Dinastía Jin

· 581-618 Dinastía Sui

· 618-907 Dinastía Tang

· 960-1.279 Dinastía Song

· 1.279-1.368 Dinastía Yuan

· 1.368-1.644 Dinastía Ming

. 1.644-1.912 Dinastía Qing (Abdicación del emperador Pu Yi en 1.912).

Desde la Exposición "Los Guerreros de Xi´an" en Sevilla para el Blog de mis culpas...