martes, 21 de abril de 2015

Visita a Sanlúcar de Barrameda



Después de haber realizado el día anterior una jornada de senderismo a través del Parque Natural de la Breña entre Barbate y Caños de Meca -en compañía de los pinos piñoneros, lentiscos, retamas y palmitos- con efluvios a tomillo y romero, mientras la Torre del Tajo como testigo de la historia nos observaba, llegamos al Faro de Trafalgar, donde nuestras naves quedaron desarboladas por culpa de los elementos meteorológicos. 


Una lluvia torrencial que nos caló hasta los huesos nos sorprendía en el mismo tómbolo de Trafalgar (Taraf al-Ghar la denominaban los andalusíes). La retina de la historia nos recuerda que la Batalla de Trafalgar ocurrida un 21 de octubre de 1805 inmortalizaría el nombre del cabo otorgándole un enorme protagonismo.

Trafalgar fue el mayor desastre político y militar al abrir una enorme brecha a nuestro poderío, por donde se fue el mayor y más débil Imperio que jamás haya existido. La Armada española después de Trafalgar moriría de abandono por falta de carena, decepcionados sus hombres por la incomprensión y el olvido de su propia nación. Sin embargo,  el combate inmortalizó el nombre del cabo.


...las pequeñas calas como las existentes en los Caños de Meca, donde todavía en los años 80 caían cortinas de agua y podía uno ducharse por las mañanas en una cascada natural según el libro "Blues de Trafalgar" escrito por nuestro paisano de Morón, José Luís Rodríguez del Corral.


Foto: Bodegas Barbadillo

El domingo 12 de abril de 2015 enarbolamos de nuevo nuestras naves para poner viento en popa hacia Sanlúcar de Barrameda. Desde Barbate iniciamos la ruta transitando por Vejer de la Frontera y las salinas de San Fernando hasta introducirnos en un mar de viñas que empezaba a inundar el horizonte de la tierra de la manzanilla. Una climatología benigna predomina en esta comarca, con más de tres mil horas de sol al año, suavizadas por la influencia de los vientos procedentes del Atlántico, los vientos de poniente, que junto con una ancestral tradición enológica permite la maduración de la uva Palomino, sin duda la madre de la D.O. Manzanilla de Sanlúcar como vino selecto y delicado.

Es evidente que el tiempo junto al desarrollo urbano han unido a Sanlúcar con el puerto de Barrameda asentado en la margen izquierda del estuario del Guadalquivir, frente al Parque de Doñana ubicado en la margen derecha.

Etimológicamente existen varias hipótesis sobre su origen. Unos relacionan el nombre de Sanlúcar con el término árabe shaluqa, que significa viento de Levante cambiando su nomenclatura en tiempos de Guzmán el Bueno como Sant Lúcar, quedando de alguna manera cristianizado por la etimología popular.

Profesores de la Universidad del Cairo han relacionando el vocablo Barrameda con el árabe de la época obteniendo Barraj-el-Medaj, «Tierra a la vista», aunque doctores tiene la historia.


…En una bella rotonda nos esperaba una réplica de las primeras locomotoras que circularon por Sanlúcar en las décadas del siglo XIX, lo que me recordó el tren de mi pueblo durante mi edad de párvulo en tiempos pretéritos.

Muy cerca se encontraba el Museo de la Manzanilla-Barbadillo- al que realizamos una grata visita impregnándonos de la esencia de la manzanilla junto con la arquitectura de las bodegas cargadas de una ancestral historia bajo lustros de cariño y constancia entre manos laboriosas de jornaleros.


Existen diferentes nomenclaturas en las bodegas de la que emanan efluvios liberados por el vino procedente de los diferentes tipos de uva como Pedro Ximénez, Moscatel y Palomino almacenadas en botas de roble americano entre callejuelas estrechas y empedradas. El Museo de la manzanilla nos recordó que la tierra de Albariza es la que predomina en Sanlúcar así como la de Barros y Arenas predominan en el marco de Jerez. 

En definitiva, nuestra retina quedó impregnada de la cultura del vino con su peso específico dentro de la trilogía mediterránea (trigo, olivo y la vid).



Frente al Museo de la Manzanilla-Barbadillo- paseamos por el castillo de Santiago entre barbacanas y el patio de armas con la Torre del Homenaje erguida dominando el barrio alto. El Castillo de Santiago fue mandado a construir por el duque don Enrique -Casa de Medina Sidonia- entre 1477 y 1478 con el objetivo de proteger la entrada del río Guadalquivir como entrada fluvial a Sevilla y al mismo tiempo defender la villa. Como curiosidad cabe destacar que en esta fortaleza vio la reina Isabel por primera vez el mar en 1477. Históricamente ha sido utilizado como cuartel militar, cárcel y hospital…

El rey Sancho IV otorgó el señorío de Sanlúcar a Alfonso Pérez de Guzmán (Guzman el Bueno) en 1297 por su heroica defensa de Tarifa. Guzmán el Bueno, primer señor de Sanlúcar (León, 24 de enero de 1256-Gaucín, 19 de septiembre de 1309) fundaría la Casa de Medina Sidonia, un poderoso linaje nobiliario.

Desde el barrio alto descendimos hasta la calle Isaac Peral que desemboca en la Plaza del Cabildo. Cerca de la esquina frente al bar Barbiana existen varios azulejos de grandes dimensiones que nos recuerdan la época de los grandes descubrimientos y Sanlúcar como testigo de la historia:

  • Desde Sanlúcar de Barrameda partiera Cristóbal Colón en su tercer viaje un 30 de mayo de 1498. 






  • Otro azulejo nos recuerda la gesta histórica de la Primera Vuelta al Mundo de Hernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano un 20 de septiembre de 1519. 

Avatares de la expedición, llevaron a Elcano a seguir navegando hacia Poniente para arribar al puerto de Sevilla un 6 de septiembre de 1522 con tan sólo un barco (nave Victoria) y 18 supervivientes de aquéllos cinco barcos y 234 hombres que iniciaron esa gran proeza. El Estrecho que da al Océano Pacífico tomaría el nombre de “Magallanes”. Una de las gestas marítimas más impresionantes de la Humanidad que ha pasado a la Historia con letras de oro. El escudo de armas con un globo terráqueo con el lema latino «Primus Circumdedisti Me» («Fuiste el primero en circunnavegarme») fue otorgado a la familia de Juan Sebastián Elcano por el emperador Carlos I tras la vuelta de Elcano de la expedición. 







“Desde que habíamos partido de la bahía de San Lucar hasta que regresamos a ella recorrimos, según nuestra cuenta más de catorce mil cuatrocientas sesenta leguas y dimos la vuelta al mundo entero…” (Del diario de Antonio de Pigafetta)

  • Otro azulejo recuerda también que en la primavera de 1545 partía Francisco de Orellana de Sanlúcar de Barrameda para llegar de nuevo a la desembocadura del Amazonas y ascender río arriba para culminar su heroica aventura.



En la plaza del Cabildo, en el Bar Barbiana degustamos el tradicional langostino de Sanlúcar, las tortillitas de camarones, las papas aliñás con melva y las croquetas caseras acompañada de una copa de manzanilla (madiraje) o cerveza. 



En el "bar Barbiana" le pregunté a un camarero el motivo por el cual se escribe “armarcén” en lugar de “almacén”, contestándome que en Sanlúcar de sustituye la “l” por la “r”. También se dice como localismo “la taberna der…”.

Después de recuperar energías con la rica gastronomía, nos dirigimos hacia el Estuario del Guadalquivir cuyas páginas de la historia nos refrescan la retina de nuestro recuerdo en nuestros tiempos de escolares:

…“El Guadalquivir nace en la Sierra de Cazorla”... pasa por Córdoba, Sevilla y desemboca en el Océano Atlántico, por Sanlúcar de Barrameda.



…Por el Estuario del antiguo Wad-al-Kabir remontaron a contracorriente en el año 844 en tiempos de Abderramán II los hombres del norte o normandos, denominados manchús por los andalusíes, con sus impresionantes bajeles remontando el río a contracorriente después de asolar el puerto de Cádiz hasta Coria del Río que la saquearon y llegaron a la antigua Isbiliyya, la cual quedó arrasada, refugiándose muchos vecinos en la vecina ciudad de Carmona. Un 11 de noviembre del año 844 tuvo lugar la batalla de Tablada en la que fueron diezmadas las fuerzas “vikingas” por las tropas del emir Abderramán II que mandó abundantes tropas desde la antigua Corduba. Gracias a esta amenaza el emir aumentó su flota de guerra construidas en las altarazanas (dar al-sina´a) construyéndose torres de vigilancia a lo largo de toda la costa.

Las torres almenaras de vigilancia se conectaban visualmente entre sí, formando un complejo sistema defensivo. Los torreros comunicaban la presencia de peligro a las otras torres y poblaciones mediante ahumadas de día y con fuego durante la noche. Este procedimiento típicamente musulmán ya existía en todo el litoral africano desde el siglo VIII. En una sola noche podría llegar un mensaje desde Alejandría a Ceuta.



Desde allí paseamos hasta las Covachas en la Cuesta de Belén, una antigua lonja de mercaderes de estilo gótico y declarada Monumento Histórico-Artístico desde año 1978, junto con el Palacio de los duques de Medina-Sidonia. Las Covachas son una galería porticada formada por diez arcos ojivales que recaen sobre pilares, sobre cada uno de los cuales hay una sierpe. Fueron construidas por Enrique Pérez de Guzmán -II duque de Medina-Sidonia-, a finales del siglo XV.

Escudo de los duques de Medina-Sidonia
Adosado a las Covachas se encuentra el Palacio Ducal de Medina Sidonia que parte de la construcción de la época almorávide en el siglo XI sucediéndose diferentes estilos hasta el siglo XIX. Destaca en la fachada principal la reja de estilo gótico florido y la galería porticada del jardín realizada por Pedro Libadotte en la segunda mitad del siglo XVI y el archivo de la Fundación Casa de Medina Sidonia.



Desde el barrio alto como epílogo a nuestra grata visita a Sanlúcar de Barrameda, transitamos de nuevo hacia un mar de viñas que comenzaba a impregnar nuestra retina como señal inequívoca de que estábamos abandonando la ciudad de la manzanilla en busca de la AP-4 que nos llevaría a nuestro punto de origen.

Desde Sanlúcar de Barrameda para el blog de mis culpas…

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada