domingo, 8 de mayo de 2016

El corcho, legado de nuestros ancestros

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“…el cuadro más pintoresco una banda de arrieros atravesando por el paso de una montaña: primero se oyen los campanilleros, que turban con su monótono sonido el silencio de la elevada cumbre…”

Washington Irwing

…Transitando por el término de Medina Sidonia hasta llegar a Alcalá de los Gazules y Casas Viejas como puertas de entradas naturales hacia el Parque de los Alcornocales se observan los acebuchales que predominan hasta los 500 metros de altitud. 

Junto a la salida de Alcalá de los Gazules en dirección hacia el Puerto de Galis comenzamos a captar grandes cantidades de planchas de corcho y leña de acebuche, quejigo y chaparro como recursos de los que se nutren los habitantes de su entorno.



Inmediatamente la retina del recuerdo me proyecta imágenes de los antiguos carboneros grabadas en el alma de los pueblos cuyos fríos inviernos eran menos gélidos gracias a su trabajo vendiendo cisco picón de monte acompañado de su carro y su fiel acémila. Eran unos tiempos de hambre y miseria donde la mayoría de la población carecía de un trabajo estable teniéndose que buscar la vida vendiendo carbón, cogiendo espárragos, tagarninas, caracoles y un largo etcétera para sacar a su prole hacia adelante.

Como cantaba Johnny Ventura " el Carbonero": 

Como cansado buey de carretero, haciendo yunta con su propia vida, va tiznado de negro y cuesta arriba, voceando su carbón el carbonero. Lento, sucio, sudado y cabizbajo, con su saco en la espalda que lo inclina, el pobre carbonero así camina, monumento viviente del trabajo…

...Antes de que te vayas Carbonero, en las blancas paredes de la vida, escribe con carbón tu despedida, para que te recuerde el pueblo entero.


¡Que a ti el progreso te causó una herida!...

Los acebuchales van dejando de ejercer su influencia para dejar paso a los bosques de quejigos y alcornoques que van tomado el relevo a partir de los 700 metros de altitud en las zonas de umbría.

Una peculiaridad de los acebuchales consiste en que soportan perfectamente los encharcamientos como el agrietamiento de los suelos en la época estival. El acebuche como papel colonizador es fundamental.

La angostura de la sinuosa carretera que zigzaguea hasta el Puerto de Galis -como preámbulo de nuestra visita al “paraíso terrenal” que alberga la última selva jurásica del arco mediterráneo occidentaldesemboca en “La Sauceda”, en el Parque Natural de los Alcornocales, donde nos da la impresión de que el tiempo se ha detenido. 

Un mundo perdido entre torrenteras, arroyos de aguas transparentes, quejigos y alcornoques cubiertos de musgos, líquenes y los rododendros que comienzan a florecer en la umbría del arroyo Pasadallana donde las ruedas de molinos como vestigio de la presencia humana nos acompañan a través de los senderos.



Detalle de la corteza del tronco del alcornoque

Los alcornocales son formaciones boscosas únicas en el mundo y exclusiva del mediterráneo occidental cuya característica más singular radica en la producción de una corteza de corcho inconfundible, que protege al alcornoque y a su tronco de los cambios climáticos, del fuego, de las plagas. Es digno de destacar su rápida capacidad para rebrotar. Los roquedales y alcornocales nos demuestran un magnífico ejemplo milenario como sistema de aprovechamiento agroforestal que viene desde tiempos remotos legados a través de generaciones. 



El alcornoque es la mejor especie arbórea para nuestro clima mediterráneo que se ha conservado desde tiempos ancestrales porque el ser humano le ha sacado provecho a su corteza por un lado y a su fruto “la bellota” para la alimentación del ganado porcino en la época de montanera. Un alcornoque sin descorchar soporta muy bien los incendios forestales.

Los habitantes del Parque Natural de los Alcornocales se han integrado perfectamente en su entorno natural (sierras y bosques) aprovechando los recursos naturales que le brindaban.

En primer lugar se produjo una intensa explotación de los bosques con fines navales al ser la madera del quejigo la más demandada para la flota naval española sin olvidar la fabricación de barriles, barricas y toneles al ser una madera muy apreciada por su calidad y dureza.

Los viejos toneles de madera han sido utilizados desde la Antigüedad como medio de transporte para el vino, cerveza, aceitunas, etc. Plinio el Viejo relata en su "Historia Natural" que algunas tribus germánicas recogen tablones curvos de madera que unen con aros de metal para crear la versión más antigua de barril de cerveza. Los romanos sustituyeron el ánfora por los toneles de madera para el transporte de mercancías pero con la Era de los Descubrimientos toma su máxima importancia hasta el punto de denominarse el término “tonelaje” como la capacidad de carga de los barcos o número de toneles que un barco podía transportar. Desde épocas remotas hasta no hace muchos lustros, la profesión de tonelero tuvo su esplendor y ha sido una profesión tradicional como la de alfarero, zapatero remendón, guarnicionero, etc...


Desde tiempos muy antiguos han existido actividades ligadas a los recursos naturales como la extracción de la madera y del corcho, la industria molinera, la caza, la extracción de miel, la recogida de hongos y setas, la explotación de la madera, la explotación ganadera, el carboneo que suministraba el carbón necesario a las poblaciones para calentarse en los fríos inviernos y como fuente de calor en los antiguos hornillos de cocina contribuyendo a mantener la buena salud de los montes eliminando los árboles viejos y enfermos junto con el ganado cabrío que limpiaba la maleza de los bosques sin olvidar la recogida de tagarninas, espárragos, caracoles, hierbas aromáticas y un largo etcétera. 



La leña de alcornoque, acebuche y quejigo se utilizaba para elaborar el carbón vegetal. El lentisco era destinado para la elaboración del cisco picón de monte, necesario para la calefacción. Los hornos de carbón vegetal reciben la denominación local de “boliche”. Pero será la industrialización la que intensifique la explotación masiva de madera y carbón hasta no hace muchos lustros hasta la aparición del gas butano. La madera fue muy utilizada para las traviesas del ferrocarril sustituidas por traviesas de hormigón.

El corcho es la corteza del alcornoque y la encina (Quercus suber). Cada año, crece una nueva peridermis formada por los anillos que crecen de dentro hacia fuera del alcornoque formando así la corteza del corcho, materia prima fundamental extraída de la capa superficial del alcornoque.

El proceso tradicional de la extracción del corcho en el Parque Natural de los Alcornocales genera una importante actividad económica bajo su zona de influencia con una superficie de 169.419 hectáreas y una población formada por 433.775 habitantes pertenecientes a los pueblos de Alcalá de los Gazules, Algar, Algeciras, Arcos de la Frontera, Benalup-Casas Viejas, Benaocaz, Castellar de la Frontera, Jimena de la Frontera, El Bosque, Jerez de la Frontera, Los Barrios, Medina Sidonia, Prado del Rey, San José del Valle, Tarifa y Ubrique en la provincia de Cádiz y Cortés de la Frontera en la provincia de Málaga.
Un número escrito en los troncos descorchados en el Parque Natural de los Alcornocales nos indica el año en que se realizó la extracción del corcho. Se usan como referencia para limitar la pela por sectores. El número coincide con el último dígito del año de descorche, entre el 0 al 9. El proceso de descorche se repite a partir de nueve años, incluso diez con la intención de obtener los mejores resultados. La extracción del corcho tiene lugar en la época estival (entre los meses de julio y septiembre), época en la que el alcornoque se encuentra en su máximo vigor vegetativo.

El corcho posee cualidades únicas e inigualables como la ligeresa, elasticidad, impermeabilidad, gran poder calorífico, fácilmente manejable, reciclable y resiste el paso del calor 30 veces superior a la del hormigón. Tiene bajo contenido en agua, lo que hace imposible la proliferación de microorganismos.

Cuando se extrae por primera vez el primer corcho extraído de los alcornoques jóvenes denominado «bornizo», la casca genera nuevas capas anuales hacia fuera y madera hacia dentro. El parámetro a medir es la circunferencia mayor de 60 cm. en el árbol. Es lo que denomina corcho primario. Si el proceso de saca se repite cada 9 años el corcho «secundario» va adquiriendo mayor calidad pero aún no es válido para la producción de tapones. Se denomina la barriga a parte interior de la plancha de corcho extraída y la corteza a la parte exterior.

En la tercera saca, cuando el árbol tiene entre 40 y 50 años se logra obtener el corcho con las propiedades adecuadas para la producción de tapones de calidad, al presentar una estructura mucho más regular con costados y bases lisas. Es el denominado “corcho amadia o de reproducción”. Es a partir de ese momento, cuando el alcornoque proporcionará cada 9 años corcho de buena calidad comprendiendo su explotación un promedio de 150 años,. El equivalente unas 14-15 sacas de corcho.


El descorche es un trabajo artesanal y delicado que genera una importante actividad económica absorbiendo mucha mano de obra. Comienza con la intervención de los “descorchadores”, que son profesionales y expertos trepadores que extraen las planchas de corcho de los alcornoques con sus herramientas artesanales como el hacha curvada que traza un corte recto y preciso sin llegar a tocar la madre del árbol. El corte no debe llegar nunca a la capa madre que tiene 2 cm. de espesor ya que la “cicatrización” sería dificultosa. La capa madre produce madera hacia adentro y el corcho en la parte exterior del alcornoque.

Para evitar daños a las diferentes nidadas -como por ejemplo las cigüeñas negras que utilizan los alcornoques-, las labores de descorche deben de tener en cuenta esta circunstancia.

Antiguamente los corcheros trabajaban de sol a sol volviendo a sus pueblos de origen durante la quincena, lo que se llamaba en lenguaje popular “la vestía” para reponer de provisiones sus “hatos”. El tradicional gazpacho o salmorejo, el puchero o el potaje eran los platos tradicionales en los almuerzos o cenas en el mundo rural.

Posteriormente introducen un palo largo de madera haciendo palanca para despegar el corcho del alcornoque. Una labor de maestros donde predomina la destreza que ha sido legado de padres a hijos desde tiempos muy antiguos. Un tradicional oficio que ha sido transmitido de padres a hijos. Se organiza estando o en cuadrillas compuestas por el capataz, descorchadores, recogedores, arrieros, el tradicional aguador y el transportista que lleva el corcho a la industria preparadora que selecciona, cuece, calibra y recorta los diversos paneles de corcho para su posterior transformación.

Foto: Antonio Pecino

Las reatas de acémilas -del árabe hisp. azzámila y del ár. clás. zámilah "bestia de carga"-, siguen siendo indispensables en el Parque Natural de los Alcornocales por la dificultosa orografía del terreno. El arriero es la persona que más horas trabaja al tener que madrugar para preparar las reatas de mulas que están compuestas de tres o cuatro animales con sus angarillas correspondientes, cargarlas ordenadamente las panas de corcho a granel para equilibrar el peso, atarlas con la maestría que otorga la solera de la experiencia y de ese modo, evitar que la carga se caiga. Cuando todos han terminado su faena, el arriero aún tiene que llevar la última carga a su destino, el patio de corchas, descargarla y posteriormente llevar la reata de mulos a lavarlos, darles de beber, comer y descansar para emprender al día siguiente una nueva y larga jornada laboral.

El papel de las mulas como animal de fuerza y resistencia es fundamental para transportar cargas de más de 200 kilogramos a través de los abruptos senderos y desfiladeros hasta llegar a un patio despejado de vegetación denominado “patio de corchas”, donde se deposita el corcho extraído del monte y se procede a su pesado -mediante la cabria-, clasificación y ordena para su secado. Antiguamente era normal hablar de quintales como unidad de peso, equivalente a 46 kg.

El tiempo de reposo de las planchas nunca debe ser inferior a los seis meses. Tras este periodo el corcho entra en la cadena industrial. Su posterior procesado consiste en su cocido, calibrado, recortado para convertirse en tapones de vino y champán, parqués, planchas en la construcción naval y aeroespacial, protectores de satélites artificiales, etcétera.

De la industria del corcho se aprovecha todo. El corcho de mejor calidad se dedica para la fabricación de tapones para la industria vinícola al permitir la transmisión de gases en el interior de la botella. Los tapones de corcho analizados organolépticamente benefician más al vino que los tapones sintéticos.

Es digno de destacar que el tapón de corcho tiene memoria elástica y en el interior de la botella empuja siempre. El corcho de menos calidad se destina a la industria del calzado y los desechos van destinados al aprovechamiento energético. El tapón de corcho de calidad otorga prestigio al buen vino.

El calibre del corcho se mide con un pie de línea aunque una buena referencia es la moneda de 1 euro. El corcho después de ser cocido gana 5 mm. de espesor.

Un bosque saneado asegura una producción de calidad. A partir de octubre se dedican las labores a desbrozar. Un serio problema para la gestión de los bosques alcornocales es la falta de regeneración por la pérdida progresiva de la masa alcornocal. Al ser el descorche una actividad estacional, a partir de octubre se dedican a las labores de desbrozar. Una nueva reorientación se dedica a la gestión de los alcornocales en la época de montanera, al aprovechamiento cinegético, al turismo natural sostenible, etc.

El Parque Natural de los Alcornocales produce un 50% del corcho de Andalucía y una cuarta parte del corcho nacional. España aporta el 30% de la producción mundial. El corcho de mejor calidad del Parque de los Alcornocales es destinado para la importante industria vinícola en forma de tapones.

Para hacernos una idea de lo que mueve esta industria, el sector corchero español produce 3.000 millones de tapones, de los cuales 1.300 millones se destinan a espumosos y 1.700 a los vinos. El corcho en la industria vinatera garantiza miles de jornales y el sostenimiento de nuestros bosques y dehesas como ecosistema. 

Existen dos procesos distintos para el tratamiento del corcho. El primero de ellos es el utilizado para la creación del tapón de corcho de las botellas. En este proceso, el corcho es hervido a 100 grados durante aproximadamente una hora, después se deja curar el corcho durante un año. Este corcho una vez curado se hierve una segunda vez, se corta en tiras y se perfora para crear los tapones.

En el segundo proceso el corcho de peor calidad y los restos de las planchas de buen corcho se limpian, trituran, aglutinan y prensan para obtener un aglomerado de corcho en muy diversas presentaciones: gránulos, planchas, rollos, barras, u otras formas geométricas. Su uso es variado, desde tapones de botellas de peor calidad hasta baldosas para pisos o techos, como material aislante, como junta de estanqueidad,  o en paneles acústicos, decorativos o para pinchar notas.

En la actualidad, el Parque de los Alcornocales es un Espacio Natural Protegido, que alberga la última selva jurásica del arco mediterráneo occidental.

El fenómeno de la seca y la desproporción entre alcornoques viejos y jóvenes también se manifiesta en un decaimiento general de las masas de alcornoques. Los alcornocales actúan como un auténtico muro frente al cambio climático y la desertización. La responsabilidad de conservar el Parque Natural de los Alcornocales nos afecta a todos.


El Parque Natural de los Alcornocales fue testigo del tránsito de bandoleros y arrieros durante el siglo XVIII y XIX por la antigua ruta de los almorávides y almohades como arterias importantes en las comunicaciones que desembocaban en la antigua Ronda musulmana y desde allí proseguir hasta la antigua Garnatha considerada la “Damasco de Occidente”.

Será denominado en el siglo XVIII “El camino inglés o la ruta romántica” entre los bellos paisajes abruptos de la Serranía de Ronda y Grazalema que se proyectan en nuestra imaginación. Personajes que la literatura popular convirtió de alguna manera en mitos como los bandoleros, contrabandistas, arrieros con sus faltriqueras, albardas, alforjas y mantas acompañados de las tradicionales reatas de mulas y recuas de borricos cargadas de fardos con productos que escaseaban en la Península como el tabaco, café, azúcar y telas -que no pagaban impuestos- atravesando peligrosos desfiladeros entre ríscos y senderos. 

El trabuco, pistolas y navajas en la faca, la bota de cuero con vino y agua pendiente del arzón, la manta en la tierra junto a las albardas que le servían como almohada bajo la noche estrellada entre Ronda y Gibraltar eran los compañeros inseparables en sus peligrosas rutas.

La ruta romántica llegó a ser considerada por los viajeros románticos de la época como una de las rutas históricas y literarias más hermosas e importantes de Europa transitaba entre Gibraltar y Ronda a través de Castellar de la Frontera, Jimena de la Frontera, Gaucín -Sair Guazan-, Benarrabá -de los Banu Rabbah-, Algatocín -de Al-Atusiyin-, Benalauría -de Ben al Auria-, Benadalid -de Ben-Addalid-, Atajate hasta llegar a la entrada de la antigua Ronda musulmana por la Puerta de Almocábar del árabe "al-maqabir" por encontrarse cerca del antiguo cementerio musulmán. Pero eso forma parte de otra interesante historia que compartiré con los amigos.

Desde el Valle de la Sauceda en la C-3331 transitamos hacia el Puerto de Galis en la A-375 con la venta como referente para proseguir por la A-373 hacia el Puerto de la Víbora en dirección a Ubrique. Desde allí ponemos nuestro punto de mira  hacia nuestro lugar de origen, la tierra de la cal y del flamenco ubicada en la frontera de nuestra propia esperanza.

Desde el Parque de los Alcornocales "La Sauceda" para el blog de mis culpas...



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