domingo, 20 de noviembre de 2016

Tras las huellas de Nelson


Desde Morón, tierra de la Cal y del Flamenco ponemos viento en popa en busca de las huellas de Nelson (1758-1805) colocando nuestro sextante orientado entre la costa de Trafalgar y Londres. 

Una  figura histórica  considerada como un héroe para el Imperio Británico a partir de la Batalla de Trafalgar el "21 de octubre de 1805". En Londres y Gibraltar donde la flota británica ejerciera su influencia "Trafalgar" tiene Nelson monumentos que honran su memoria.

Sin embargo, los españoles carecemos de esa altura de miras al haber caído en el ingrato olvido héroes de la talla de Blas de Lezo (1689-1741) en la defensa heróica de Cartagena de Indias “que llegó a ser la llave del Caribe y de América meridional” y Antonio Gutiérrez de Otero (1729-1799) “otro héroe olvidado en los anales de la historia que fue el único que derrotó a Nelson”. 

No debemos de olvidar que gracias a su heroica defensa, actualmente no se hable en la lengua inglesa en el Caribe, América meridional y en las Islas Canarias respectivamente. Lo que sí es cierto es que el almirante don Blas de Lezo y Olavarrieta recibió la indiferencia de su rey Felipe V a cuyo servicio había dejado desperdigado parte de su cuerpo por varios mares del mundo y sin embargo, el rey castigaba a uno de los generales de la Armada que mayor gloria le había dado.

Retrato de Horatio Nelson
Óleo. Lemuel Francis Abbot, 1800, National Maritime Museum, Greenwich, Londres

Al igual que la derrota del Almirante Vermont en Cartagena de Indias, Gran Bretaña habla poco de la derrota de Nelson en Santa Cruz de Tenerife donde perdiera su brazo derecho tras tres intentos de invasión. Un impacto procedente del cañón español “Tigre” le destrozó el brazo obligando a su evacuación inmediata. Mediante una capitulación honrosa, logró Nelson salvar la vida de sus hombres firmándose la rendición el día 25 de julio de 1797 reembarcando los ingleses en sus embarcaciones. Los británicos sufrieron grandes pérdidas humanas con 349 bajas por 72 canarias.

Una de las plazas más populares y simbólicas para los británicos por razones obvias es “Trafalgar Square”, creada en 1830 para conmemorar la victoria de Nelson frente a la flota hispano-francesa, por culpa de los derroteros de nuestra política en el siglo XVIII con incalculables gastos para el Erario español al mismo tiempo que se arruinó nuestra Marina y como “efecto colateral”, nuestra navegación mercantil.


Trafalgar Square es una visita obligada. En el centro de la plaza se encuentra la inmensa columna coronada por la figura del Almirante Nelson escoltada por los cuatro leones en bronce que según las páginas de la historia provienen de los barcos capturados por los británicos a la flota franco-española en la Batalla de Trafalgar el 21 de octubre de 1805. 

La enorme columna fue realizada en granito: mide 46 metros de altura y 5,5 metros la estatua de Nelson (1758-1805) esculpido en piedra de Craigleith (Escocia) erigida entre 1840 y 1843 para conmemorar la muerte del almirante británico fallecido en el transcurso de la histórica batalla, lo que produjo un punto de inflexión en el dominio de los mares. 


El monumento a Horacio Nelson fue diseñado por el arquitecto William Railton en 1838 y los cuatro leones añadidos a la base de la columna fueron diseñados por Edwin Landseer.

Además el monumento con más de 50 metros de altura ha aguantado estoicamente las inclemencias meteorológicas y las bombas alemanas durante la II Guerra Mundial (1939-1945) sin olvidar que en 1896 un rayo le rompió el brazo izquierdo. 

El enorme pedestal cuadrado sirve de soporte a la columna que consta en su parte final de un capitel de estilo corinto decorado con hojas de acanto en bronce, procedente de la fundición de cañones británicos. 


El pedestal cuadrado está decorado con cuatro motivos en bronce provenientes de los cañones capturados a la flota franco-española describiendo episodios históricos más significativos en los que Nelson fue protagonista: Trafalgar, el Nilo, Cabo de San Vicente y Copenhague.
  • El 14 de febrero de 1797, Nelson se distinguió por su victoria sobre la flota española en la batalla del Cabo San Vicente, en el extremo occidental de la costa del Algarve, en Portugal.
España estaba aliada con la Francia revolucionaria mediante el Tratado de San Ildefonso y ello le obligaba a enfrentarse a los ingleses. Entre los buques españoles se encontraba el “Santísima Trinidad” con 136 cañones.



  • El 1 de agosto de 1798 se produce una victoria decisiva de Nelson sobre la flota francesa en la batalla del Nilo. Así termina la ambición de Napoleón de llegar a la India británica. Napoleón se queda sin apoyo y tiene que volver a Francia. Nelson recibirá el título de Barón Nelson del Nilo. Más tarde se enamoró de Emma Hamilton, la joven esposa de un embajador británico en Nápoles, convirtiéndose en su amante. Tuvieron una hija, Horatia.
La piedra de Rosetta sería hallada en 1799 durante la campaña francesa en Egipto. Las tropas británicas derrotaron a las francesas en Egipto en 1801 acabando la piedra original bajo dominio británico. Transportada a Londres será expuesta al público en el Museo Británico desde 1802 hasta nuestros días, siendo la pieza más visitada.


  • El 2 de abril de 1801 Nelson vuelve a obtener otra victoria sobre los daneses en la Batalla de Copenhague. En esta batalla se hizo famoso el ataque protagonizado por el almirante Horacio Nelson, quién desobedeciendo las órdenes de Parker de retirarse, destruyó la mayor parte de los buques daneses y noruegos antes de que éstos acordaran una tregua. En mayo se convirtió en comandante en jefe en el Mar Báltico y recibió el título de vizconde Nelson del Nilo por la Corona británica.

  • El 21 de octubre de 1805 Nelson se enfrentó en su última batalla a la flota franco-española en la "Batalla de Trafalgar", la batalla más grande para Gran Bretaña.


Maqueta. Museo de las Cortes de Cádiz

Antes de comenzar la célebre batalla Nelson envió uno de sus últimos mensajes codificados a la flota “England expects that every man will do his duty" (Inglaterra espera que todo hombre cumplirá con su deber). Dicha frase quedará inmortalizada en los libros de historia británicos.

Napoleón deseaba el dominio del mar para invadir Inglaterra y pensaba en dar la batalla decisiva en el Canal de la Mancha hasta que Nelson apareció en Gibraltar lo que significaba que las fuerzas navales inglesas en Europa estaban en vías de concentrarse con el objetivo de proteger el comercio británico en el Mediterráneo.

Mientras tanto, el gobierno español estuvo siempre sometido a los dictados de Napoleón jugando un papel de comparsa, a quien lo único que le preocupó fue el poder contar con los buques de la Armada para utilizarlos en los sucesivos proyectos de invasión de Inglaterra. En Trafalgar fuimos al combate derrotados de antemano, por la trágica situación de abandono en que se tenía a la Marina.

La flota franco-española se vio bloqueada en Cádiz por Nelson cerca del Cabo de Trafalgar teniendo lugar el 21 de octubre de 1805 el mayor combate naval de la historia donde la flota franco-española será definitivamente derrotada por la superioridad técnica y táctica de la Armada Real Inglesa.  

La Armada española perderá diez de sus quince barcos y los franceses, doce de sus dieciocho con miles de muertos, heridos o prisioneros. Allí murieron en combate entre otros muchos marinos el almirante Horacio Nelson, Churruca, Gravina. Alcalá Galiano morirá posteriormente como consecuencia de sus heridas. 


También perdimos el buque insignia de nuestra Armada “El Santísima Trinidad” con sus cuatro puentes y 150 cañones, el más grande de su época. Villeneuve y su buque insignia, el "Bucentaure", fueron capturados por los ingleses junto con otros muchos buques españoles y franceses.


Nelson resultó mortalmente herido. Una bala de mosquete, disparada por un tirador francés alcanzó al almirante en el “HSM Victory”, entrando por su brazo izquierdo, atravesando un pulmón y alojándose finalmente en una vértebra. Nelson cayó en la cubierta sobre la que previamente se había esparcido arena para que estuviera menos resbaladiza. «Finalmente han acabado conmigo», dijo el almirante al capitán del Victory, Hardy, cuando lo llevaron a la cabina. «Me han atravesado la columna vertebral.» Para evitar que la tripulación se desmoralizara, se cubrió con un pañuelo la cara de Nelson cuando fue llevado bajo cubierta. Una vez allí, se le acostó y el cirujano rápidamente dictaminó que el almirante tenía razón y que no se podía hacer nada por su vida.


“Esto se acaba Hardy, no me tiréis por la borda”, “oh, claro que no”, respondió el capitán, “entonces, ya sabes lo que tienes que hacer” continuó, “cuida de mi querida la pobre lady Hamilton, bésame Hardy”, el capitán se arrodilló y lo besó “ahora estoy satisfecho, he cumplido con mi obligación”. Después de un instante Hardy volvió a besarlo y Nelson inquirió “¿quién es?”, “soy yo, Hardy”, “Dios te bendiga Hardy”, balbuceó Nelson.

Nelson murió sabiendo que había logrado su mayor victoria, en una de las batallas navales más importantes de la Historia. Sus últimas palabras fueron: "Gracias a Dios, he cumplido con mi deber". Perdió la conciencia y fue declarado muerto a las 16:30 horas.

El “HSM Victory” es remolcado a Gibraltar, con el cuerpo de Nelson a bordo, conservado en un barril de coñac. Su cuerpo fue enviado a Londres y enterrado con todos los honores en la Catedral de San Pablo. Tras su muerte, Nelson alcanzó una enorme celebridad cuyo legado se mantiene en la actualidad.

Catedral de San Pablo en Londres

Con el fin de que el cadáver de Nelson llegase en el mejor estado posible a Londres, fue introducido en un ataúd lleno de brandy para ser enviado a la city cuando fuese reparado el HMS Victory en Gibraltar y poder ser enterrado en la Catedral de San Pablo como un héroe. Pero cuál no sería la sorpresa de la tripulación que a su llegada a Londres, el brandy había desaparecido y Nelson llegó más seco que una mojama -como se dice en Cádiz-. Es muy posible que la marinería se bebiera el brandy durante la travesía con Nelson en su interior al no haberse escrito algo que indicara su presencia en el barril.

Esta será la sinrazón que tristemente generó la política exterior española durante el siglo XVIII -con su falta de miras y despropósito político-, lo que llevó a la desaparición de la hegemonía española en los mares del mundo al abrir una enorme brecha en nuestro poderío que como una hemorragia se fue desangrando. A partir de esa fecha “21 de octubre de 1805” la marina británica ejercerá su influencia en todos los mares del mundo quedando inmortalizado el nombre del cabo -otorgándole un protagonismo a Cádiz-, con lo cual la historia se ha visto mediatizada por el accidente geográfico. 


Trafalgar fue el mayor desastre político y militar, pues el combate perdido abrió una ancha brecha a nuestro poderío, por donde comienza a desintegrarse el mayor y más débil Imperio que jamás haya existido cuyo epílogo tendrá lugar en 1898. La Armada española después de Trafalgar moriría de abandono por falta de carena, decepcionados sus hombres por la incomprensión y el olvido de su propia nación. 

Faro de Trafalgar en Caños de Meca (Cádiz)

Arturo Pérez-Reverte, uno de los escritores más leídos en lengua castellana, manifestaba que “el auténtico enemigo en aquélla época no eran los franceses sino los propios españoles -sobre todo por un factor de cultura”-, al permitir que el espíritu de aquella España de 1812 dejara la modernidad y la libertad. Pero las circunstancias hicieron que se volviera al Antiguo Régimen absolutista debido a que primaban más los intereses y privilegios de aquélla España reaccionaria, en contra de la razón y del progreso, lo que nos introdujo de nuevo en el oscurantismo.

Manifiestan algunos autores que los desastres navales que se prodigan en España a partir de 1700 no fueron productos del azar sino producto de alianzas no consistentes, errores de estrategia, mala fe y engaños de los enemigos, mal material, falta de personal etc., que permitieron nuestro gran repliegue político y militar con respecto a Europa, al desaparecer la hegemonía española con el liderazgo incuestionable de la marina inglesa en los mares como el más firme cimiento de su nación.

Monumento a Horacio Nelson en Gibraltar

P.D. Otro monumento dedicado a Nelson en Dublín (Irlanda) fue destruido por una bomba que hizo explosión a las 2,00 a.m. del 8 de marzo de 1966, por un comando perteneciente al I.R.A.

Desde Trafalgar Square, para el blog de mis culpas...



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