viernes, 2 de junio de 2017

Tras las huellas de Boabdil



No ha habido sobrenombre más bien aplicado a Boabdil que el “Zogoibi o el Desdichado”, que le pusieron sus súbditos al comenzar sus infortunios desde la cuna.

Washington Irving “Cuentos de la Alhambra”



Breve introducción


Han sido ocho siglos de civilización andalusí que han marcado la Historia de España desde al-Sharq hasta al-Gharb de Al Ándalus, lo que ha configurado muchos aspectos de nuestra personalidad como pueblo y cultura. 

La derrota de Las Navas de Tolosa en 1212 desembocará en la caída de gran parte de Al Ándalus, a excepción del reino de Granada. Esta descomposición será muy bien utilizada por Fernando III anexionándose territorios hasta conseguir la capitulación de Córdoba en 1236 y Sevilla en 1248. Paralelamente Jaime I de Aragón ocupó Baleares (1229-1235) a excepción de Menorca que pagó tributo hasta un lustro después, y Valencia (1238) llegando a Murcia y Lorca en 1266. En la parte occidental, Portugal, independizado de Castilla y León desde 1139 ocupara en el Algarbe, Tavira en 1238 y Faro en 1249. El avance de Fernando III "el Santo" forzó a los musulmanes a retirarse hacia el sur peninsular. 

Tanta fragmentación irá marcando la agonía del Islam. Tan sólo del desastre se salvará el territorio controlado por Muhammad ibn Yusuf Nasr “Ibn al-Ahmar”, más conocido como Abenamar en los romances cristianos, tributario de Castilla y León que creó un reino en 1238 con capital en Granada abarcando las actuales provincias de Málaga “Takurunna”, Granada “Elvira” y Almería “Bayanna”. 

En medio de este desastre, el fundador de la dinastía nazarí, consiguió salvarse gracias a su habilidad política y diplomática, obteniendo ayuda de los cristianos frente a los rivales musulmanes. Posteriormente, la astucia de Abemanar logrará la ayuda de los musulmanes norteafricanos contra los cristianos.



El estado granadino se extendía desde Tarifa hasta Almería. Es evidente que en la independencia del Reino de Granada intervino su naturaleza montañosa, con picos bastante elevados y fortalezas poderosas, con la proximidad de África para pedir ayuda, no haciéndola fácilmente conquistable.

La supervivencia del reino nazarí como isla musulmana durante más de dos siglos se debió a varias causas: 

  • Su emplazamiento estratégico al ocupar una de las regiones más abrupta de la Península, casi imposible de conquistar por las armas. 
  • Al ser Granada tributaria de Castilla, era más rentable cobrarle un impuesto que asediarla.


Los nazaríes eran hábiles diplomáticos y no dudaron en llamar en su auxilio a los meriníes y bereberes que sustituyeron a los almohades en el norte de África. En 1340 se produce la batalla del Salado donde las tropas castellanas y portuguesas derrotaron a los benimerines (banu Marín) como último pueblo invasor de la península ibérica. A partir de este momento y según sus conveniencias, Granada se alía tanto con Castilla como con Aragón, teniendo importantes intercambios comerciales.

Granada llegó a ser una taifa en 1013 formada por miembros de la tribu bereber banu Zirí que serán depuestos por los almorávides en 1090. Amurallada desde el comienzo del siglo XIV, Granada totalmente islámica no dejó de crecer por causa de la política de repoblación cristiana, que expulsaba a los musulmanes de los territorios anexionados, aumentando considerablemente su población.




Una visita por Granada

La antigua Puerta de Elvira “Bab Elvira” de estilo nazarí perteneciente al siglo XI servía como acceso a la antigua Garnatha (Granada), llegando a ser la puerta principal de la ciudad con funciones militares y control aduanero para todas clases de mercancías. Todas las sedas que entraban por la Puerta de Elvira hacia la Alcaicería, lo hacían por este enclave.

Estrechas callejuelas nos introducen por la Alcaicería, barrio típico musulmán donde se ubicaba el "zoco" o mercado en el cual se fabricaba y vendía la seda. Entre el Zacatin y la Alcaicería se fraguaba la vida comercial en la antigua Granada nazarí.

Entre la angostura de sus calles nos encontramos con el Palacio de la Madraza que conserva un mirhab u oratorio de la primitiva escuela coránica. Muy cerca de la madraza se encontraba la Mezquita Mayor de Granada sobre cuyos cimientos se construyó la obra maestra del Renacimiento español “La Catedral de Granada” donde se encuentra su Capilla Real con los restos mortales de los Reyes Católicos Isabel y Fernando que forjaron en su época la idea de una España unificada y refractaria, consolidada por la Iglesia Católica. 


La Madraza fue la primera universidad de la antigua Granada, fundada por Yusuf I en 1349 con todo el esplendor nazarí de la época. Etimológicamente el término "madrasa", significa escuela o universidad coránica. Por desgracia, su biblioteca sería quemada en 1499 por orden del cardenal Ximénez de Cisneros en la plaza de Bib-Rambla.

Al salir de la Alcaicería nos encontramos el “Corral del Carbón” que pertenecía a la casa real nazarí. Nuestra retina capta un enorme y bello arco de herradura cuya entrada da acceso a un zaguán cubierto con una bóveda de mocárabes. Un patio grande cuadrado está presidido en su parte central por un pilón de piedra del cual brotan dos caños de agua.



Según la tradición popular, el pilón central tiene dos caños que vierten agua de los dos principales ríos de Granada: el Darro y el Genil.

En sus cuatro lados destacan sendas galerías en sus cuatro lados con tres pisos de altura sostenidos por pilares de ladrillo. La antigua alhóndiga sirvió de albergue y almacén a viajeros y mercaderes que realizaban grandes rutas para realizar negocios. Las estancias interiores no tienen más iluminación que su puerta de entrada. Fue mandado a construir por el sultán Muhammad V en el año 1336.

Con la conquista de Granada la alhóndiga comenzó a utilizarse como hospedería y almacén de carboneros utilizándose con posterioridad como corral de comedias.

Al llegar a la Plaza de Isabel la Católica se puede observar con gran realismo el monumento de la reina católica Isabel de Castilla sentada en una silla gótica y delante de ella con un gesto de inclinación aparece Cristóbal Colón mostrando un pergamino con las intenciones de su viaje. Todo el conjunto se asienta sobre una peana de piedra que fuera realizado en 1882 por el insigne artista valenciano don Mariano Nelliure y Gil para conmemorar el IV Centenario del Descubrimiento de América.



Representa las Capitulaciones de Santa Fe, momento en el que la reina Isabel concede el permiso al Almirante Colón para realizar su viaje a las Indias.

Un paseo por las riberas del Darro bajo el sol primaveral nos permite observar el antiguo asentamiento de la “Puerta de los Tableros” del siglo XI, de estilo zirí. La puerta y puente eran de uso militar sirviendo para enlazar los dos dispositivos para el suministro de agua situados en la Alcazaba “Qadia” o Vieja del Albaicín y la Alcazaba “Yidida” o Nueva de la Alhambra.

Una reja dispuesta sobre el cauce del río Darro permitía el paso de agua pero no de intrusos. Hoy tan sólo se conserva uno de los dos estribos que conformaban la puerta, en el que también ha sobrevivido el arranque de un gran arco de herradura. En la base del macizo de aprecia una puerta, hoy tapiada, que daba acceso a unas escaleras interiores, que servía para coger agua del río en caso de necesidad.




A través de la ribera del Darro se llega al-hamman o baños árabes del "Bañuelo". Los baños árabes le daban una mayor categoría a las medinas musulmanas. Normalmente se ubicaban en la confluencia de las rutas comerciales como un paso obligado para los viajeros y forasteros que la visitaban, sirviendo como antesala para la posterior visita a las mezquitas. Los baños árabes eran un lugar de encuentro y escenario del ritual musulmán para la limpieza física y espiritual.

Llegó a haber 21 baños árabes en la antigua Granada, lo que nos da una idea de la magnitud que alcanzó esta ciudad nazarí tras la conquista de Córdoba por los cristianos el 29 de junio de 1236 por Fernando III de Castilla.

El Bañuelo es el edificio civil más antiguo de Granada. Su “hamman” está considerado como uno de los baños más antiguos y mejor conservados de España siendo conocido como "al-hamman al-yawza". Un patio que servía como patio de las abluciones comunica con la antigua vivienda del guardián (hoy entrada principal). Un vestíbulo da paso a las tres estancias termales: fría, templada y caliente. La sala caliente tenía su hipocausto subterráneo con la misión de calentar el agua y dos pilas para almacenarla. 

Las bóvedas tienen unas lucernas que facilitan la ventilación y regular la climatización. La sala templada es de planta cuadrada siendo la mayor de las tres con una bóveda váida o semiesférica formada por cuatro planos verticales y paralelos entre sí. En 1918 el Bañuelo será declarado Monumento Nacional.

El integrismo y la intolerancia del nuevo estado cristiano llegaron a tal extremo que incluso los baños árabes fueron clausurados por Felipe II al considerarse un lugar pecaminoso.

El Paseo de los Tristes nos dirige hacia la Cuesta de Chapiz destacando numerosas callejuelas angostas y empedradas que desembocan en el barrio más antiguo de Granada “El Albaicín”. Desde el “Mirador de San Nicolás” se puede observar una bella panorámica de la Alhambra “kalat al Hamra” (fortaleza bermeja).




Las primeras piedras de la Alhambra las mandó a colocar en 1238, el rey al-Hamar en la colina roja de la Sabika "al Sabikat o cumbre de los ángeles", siendo Patrimonio de la Humanidad desde 1984. Los campesinos de la vega granadina denominaron a la Alhambra “kalat al Hamra” (fortaleza bermeja), alcanzando su esplendor durante la segunda mitad del siglo XIV bajo el sultanato de Yusuf I (1333-1354) y el segundo reinado de Muhammad V (1362-1391). Los erúditos dicen que "no hay monumento donde la arquitectura y el agua conformen mejor sintonía".

En el vecino barrio del Sacromonte, moteado de cuevas, late el cante flamenco, declarado Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad. El flamenco es una de las señas de identidad de Granada, en especial de los barrios del Albaicín y Sacromonte. En sus cuevas maduró la zambra cuyo origen es necesario remontarse a las antiguas zambras moriscas y gitanas de tiempos  pretéritos que se pierden bajo las ancestrales reminiscencias y efluvios de nuestra tierra.

En el barrio nacieron artistas de renombre como el desaparecido Enrique Morente (1942-2010), que entre otros han contribuido a que el flamenco se haya convertido en Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

El Albaicín conserva su semblante andalusí. El silencio de nuestra visita al Albaicín se quiebra por las cuerdas de una guitarra acompañada por un sentimiento en forma de "quejío". Cante jondo como cultura ancestral arraigada en lo más profundo de nuestras raíces.

Al fondo, como si de una bella panorámica se tratara, se erige majestuosamente Sierra Nevada como génesis de múltiples ríos y manantiales donde el río Genil “Xennil” brillará con luz propia como afluente del Guadalquivir “Wad al-kabir”. Destaca el pico más alto de la Península Ibérica, el Mulhacén con 3.470 metros en honor al antepenúltimo rey nazarí Muley-Hacén.



Existen referencias de Sierra Nevada en la Antigüedad. Plinio el Viejo ya mencionó en el siglo I la existencia del monte Solarius en la zona fronteriza entre las provincias romanas de la Hispania de la Bética y la tarraconense. Durante la época visigoda, Isidoro de Sevilla habló del monte Solorio, monte en el que luce el sol antes de salir. 

Diversos autores islámicos mencionan a Sierra Nevada como Yabal Sulayr (monte del Sol o del Aire), Yabal al-Tay (Monte de la Nieve), siendo bautizada a partir del siglo XVIII como Sierra Nevada. Durante el siglo XVI fue el escenario de la Rebelión de las Alpujarras y en el siglo XX, el escritor e hispanista británico Gerald Brenan se estableció en las Alpujarras “Yegen” dedicando su obra “Al Sur de Granada” a inmortalizar las comarcas de Sierra Nevada.

Xennil en la etimología árabe significa "Mil Nilos", tal vez por parecerse al río africano por el alto número de fuentes que lo abastecen

La Cuesta de Gomérez a través de la Puerta de Carlos V nos introduce en el Paseo del Generalife “Jinnat al-Arif” o “jardín alto” y de la Sabica “al-Sabikat o cumbre de los ángeles”. Muy cerca de dicha puerta se encuentra el monumento a Washington Irving en los jardines de la Alhambra.


David Roberts en 1833 con su mirada romántica inmortalizará uno de los más bellos monumentos del pasado nazarí de Granada cuyos grabados dedicara a la Puerta de Bab Rambla “Puerta del río” se convirtieron en la mejor promoción de Granada causando fascinación a aquellos viajeros románticos. 

La literatura popular de la época lo bautizará con el sobrenombre del “Arco de las Orejas”, al mostrarse los miembros mutilados de los malhechores (manos, orejas, etc.), tras un probable ajusticiamiento en la cercana plaza de Bab-Rambla.



El principio del fin

Boabdil, último dignatario nazarí luchó desde su más tierna infancia contra su propio destino, a lo que contribuyó la desastrosa división política que causaría en gran medida la ruina del último bastión nazarí. 

Dejar de pagar el reino de Granada regularmente los tributos a Castilla al final del siglo XIV ha llegado a ser considerado por algunos historiadores como la principal causa del estallido de la Guerra de Granada y otros que consideran la pérdida de Granada la génesis del odio entre civilizaciones “moros y cristianos”. 

Al declive del reino nazarí como último reducto musulmán contribuyeron sin duda, las guerras intestinas entre clanes o linajes, destacando personajes históricos como: Soraya, Aixa, Muley Hacén, el Zagal y Boabdil como último rey nazarí junto a su esposa Morayma, mujer cuya desdicha estuvo irremisiblemente vinculada a la incierta vida de su esposo.

Hay que remontarse al año 1483 cuando la mayoría de las autoridades musulmanas de Granada dictaron una fatwa o sentencia que negaba el derecho de Boabdil “Muhammad XII” al trono por su manifiesta amistad con Castilla, al haberse convertirse en vasallo de un rey infiel y por consiguiente, atentaba contra los principios de la sharia o ley islámica.

Cuando el viejo Abu´l-Hassan Alí Ibn Nasr “Muley Hacén” sufre una apoplejía en 1485 queda incapacitado para el gobierno abdicando en su hermano el Zagal bajo el nombre de “Muhammad XIII”.

Cuando Muley Hacén muere en 1485 el reino nazarí se fragmenta entre el Zagal (Málaga, Almería y Guadix) y Boabdil “Muhammad XII” que llegará a ser rey de la Alhambra en 1482 tras rebelarse contra su padre Abu´l-Hassan (Muley Hacén) con ayuda de los Abencerrajes.

El legendario caudillo octogenario Ali Atar, padre de Morayma, esposa de Boabdil

Boabdil buscará legitimar su posición mediante alguna victoria militar, pero el resultado será una derrota cerca de Lucena durante la primavera de 1483, donde caerá prisionero de los Reyes Católicos siendo liberado con la condición de hostigar a su padre Muley Hacén. 

En la batalla de la Axarquía (1483) aunque Boabdil fue derrotado, obtuvo la victoria final gracias a la ayuda de los Reyes Católicos a cambio de su vasallaje.


Los cristianos ocupan Gibraltar en 1462. Pero el desastre final hubiera podido dilatarse si los gobernantes musulmanes hubiesen sido más inteligentes no arrebatando el castillo de Zahara a los cristianos en 1481, lo que se convirtió en el detonante para que Isabel y Fernando decidiesen acabar, de una vez por todas, con Granada, aprovechándose de las divisiones musulmanas.

La crisis interna del reino nazarí será aprovechada por los reyes cristianos con óptimos resultados. Málaga caerá en agosto de 1487 y el Zagal se declaró vasallo de los Reyes Católicos en 1489 entregándoles Almería y Guadix. En 1491 se exilio a África, siendo encarcelado por el rey de Fez, amigo de Boabdil. 

Todos estos acontecimientos desencadenarán la capitulación de Granada un 25 de noviembre de 1491 ocurriendo la toma de Granada el 2 de enero de 1492.

Con la toma de Granada se pone fin a la ruta hacia la antigua Damasco de Occidente “Granada” como epílogo de las innumerables rutas de Al Ándalus como la del Califato de 180 km. que unía Córdoba y Granada o la de los nazaríes de 100 km. que unía la antigua Jayyan (Jaén) con la cabecera del Valle del Guadalquivir y la vega de la antigua Elvira…

Si la batalla de las Navas de Tolosa en 1212 es el prólogo de la Cristiandad en Andalucía, el año 1492 se convertirá en el comienzo de la liturgia del terror “La Inquisición” para la población sefardí y posteriormente la morisca como nueva fuerza de represión político-religiosa.

La Inquisición será utilizada por el nuevo Estado para imponer su idea de unidad nacional donde en la cúspide de la nueva pirámide social tendrán una enorme influencia los nobles descendientes de los líderes de la “Reconquista”. 

Existía la creencia cristiana de que con el deseo de servir a Dios y a la Santa Fe Católica “algún día un rey de España reconquistaría Granada, cruzaría el Estrecho, recuperaría Jerusalén, acabando de raíz con el Islam, y se convertiría en el “Último Emperador”. Ese día llegaría el Juicio Final.

Aunque sea posible que el origen del odio entre Islam y Occidente venga con la Toma de Granada hace 525 años, parece evidente que la liturgia del terror comienza con la expulsión de los judíos en 1492, la intolerancia en forma de quema de manuscritos, libros árabes y textos científicos en la Plaza de Bib-Rambla en 1499 junto con la posterior expulsión de los moriscos en 1609 que tenían como objetivo extirpar del territorio español la memoria y el conocimiento de los últimos andalusíes, lo que ha contribuido a incrementar dicho odio.

La Toma de Granada por Francisco Pradilla 1882

El comienzo del exilio

Las páginas de la historia la escriben casi siempre los vencedores pero los efluvios y reminiscencias que impregnan el legado cultural de los pueblos tan sólo se encuentra en su Memoria Colectiva, que forma parte de nuestra identidad histórica y cultural.

La figura de Boabdil que se nos ha proyectado a través de los libros de texto siempre ha estado maltratada por la historia. Sin embargo, la Alhambra y Granada le deben a su valiente actitud, el que los Reyes Católicos no arrasaran la ciudad nazarí como hicieron en 1487 con Málaga, defendida por Hamet El Zegrí. 

Por tanto, Boabdil es el responsable de que en la actualidad podamos disfrutar de ese enorme patrimonio histórico-artístico existente en la ciudad nazarí.

No hace falta imaginarse lo que sentiría el desdichado Boabdil al perder la Alhambra, un “paraíso terrenal” de enorme belleza, donde la frescura y el encantador murmullo de sus fuentes y corrientes continuas de agua que entran desde Sierra Nevada para volver al Valle del Darro.

Para no atravesar la ciudad de Granada, Boabdil tuvo que salir en busca del exilio hacia La Alpujarra, por la “Puerta de los Siete Duelos”, rogando el desafortunado y último dignatario nazarí a Isabel y Fernando que no se permitiera a nadie, en adelante, pasar por esta puerta. Su ruego -según antiguas crónicas- fue respetado, por la mediación de Isabel, y aquélla puerta se tapió.

Esta puerta será dinamitada por los franceses durante la Guerra de la Independencia y posteriormente reconstruida.

Boabdil descendió por la parte exterior de las murallas hacia la Vega de Granada, por el mismo camino por el cual entraba el gran cardenal de España, don Pedro González de Mendoza, ascendiendo a la cabeza de un grupo de caballeros para tomar posesión de la Alhambra.

La ruta de Boabdil en su camino hacia la Vega transitaba hasta una pequeña ermita dedicada a San Sebastián, que había sido una antigua mezquita. En este lugar histórico entregará “Boabdil, el Desdichado” el trono de Granada a los Reyes Católicos.


No muy lejos de la ermita de San Sebastián -en dirección a la autovía Sierra Nevada-Costa Tropical-, se encuentra un lugar histórico denominado “El Suspiro del Moro”, cerca del Valle de Lecrín “alegría” donde dice la leyenda que Boabdil volvió su cabeza para observar por última vez Granada con su bella Alhambra y lloró, mientras su madre la sultana Aixa la Horra "la Honesta" le decía:

“Llora como mujer el reino que no has sabido defender como hombre”.

Desde el “Suspiro del Moro” se observa la Vega de Granada al fondo y la torre Bermeja de la Alhambra rodeada de una frondosa arboleda. Por delante le quedaba a Boabdil un futuro lleno de incertidumbres y dificultades en la inmensidad de su lacerante dolor. Al ser expulsado de la Alhambra Boabdil perderá todos los honores de su linaje.

Pero Boabdil lloró con más amargura cuando su esposa Morayma muere en Laújar de Andarax en 1493 siendo enterrada en un pequeño pueblo granadino llamado Mondújar donde dejará Boabdil sus restos mortales de la persona que tanto amó, y que se mantuvo fiel a su lado sufriendo en silencio su desdichado reinado. Según el rito musulmán, su cadáver se colocó sobre la tierra mirando en dirección a La Meca. 


Dúrcal, Mondújar, el Valle de Lecrín y Lanjarón “Al-Anŷarūn, lugar de manantiales”, será considerado la puerta de entrada a la Alpujarra granadina que nos acerca a Órgiva “Urŷuba” en la falda de Sierra Nevada indicándonos el camino hacia la Alpujarra Alta “último refugio de los moriscos” donde se encuentra Capileira, Bubión y Pampaneira con el Pico Veleta y Mulhacén como testigo de la historia.

Cuando Boabdil “Abu abd Allah «az-Zughbî», el Desdichado” (Mohamed XII) se tuvo que exiliar en Órgiva “Urŷuba” en “La Alpujarra”, cedida por los Reyes Católicos en 1492 a Boabdil como lugar de retiro, iniciaba sin pretenderlo, el preámbulo de la trágica diáspora que les esperaba al pueblo morisco a partir de 1609, al estar considerados fuera de la nueva escena histórica. 

Felipe III se dejó influir por el arzobispo de Valencia, Juan de Ribera y la opinión del duque de Lerma, decretando la expulsión definitiva a partir de 1609, sufriendo la población morisca todo tipo de calamidades y despojos. Aunque no es fácil calcular la cantidad de moriscos que salieron de España, casi todos coinciden en afirmar que las cifras podría estar cercana a las 500.000 personas. 

La expulsión tuvo consecuencias lamentables para la economía del país con pueblos enteros que quedaron desiertos. Muchos campos se convirtieron en auténticos páramos, contribuyendo a la despoblación de España y acentuando su decadencia.

Desde La Alpujarra se puede observar al fondo el Mar Mediterráneo, que nos recuerda que en Almuñécar "ḥiṣn al-munakkar" un 756 la Casa del Islam “Dar al Islam” en Al Ándalus dará comienzo bajo la figura histórica de Abderramán I ben Muawiya al-Dajil “El Inmigrado”. 

Por el contrario, el rey de la Alpujarra “Boabdil” señalará el ocaso de Al Ándalus.

El 31 de marzo de 1492 emiten los Reyes Católicos el Decreto de la Alhambra por el cual se obliga a los judíos a la Diáspora como preludio de lo que más tarde ocurriría con la población morisca a partir de 1609. Será la mayor expresión de intolerancia ocurrida en Europa durante este periodo de la historia. 

Unos sucesos trascendentes que atrasaron el reloj de nuestra historia al acabar con una civilización cuyo legado forma parte de una de las principales riquezas del pueblo andaluz como resultado de su proceso histórico como base de su identidad cultural, modelada a lo largo de siglos y que forma parte de la memoria en palabras del prestigioso antropólogo Isidoro Moreno.

Por desgracia, la liturgia del terror comenzará con la quema en la plaza de Bib-Rambla de más de cinco mil libros en lengua árabe provenientes de la biblioteca de la madraza de Granada en 1499 por orden del cardenal Francisco Ximénez de Cisneros, primado de España y tercer inquisidor general de Castilla, perteneciente a la orden franciscana Francisco Ximénez de Cisneros. Los libros en lengua árabe fueron considerados “malditos” para el nuevo marco histórico, siendo pasto de las llamas coránes, tratados de astronomía y astrología, tratados científicos, poemas, títulos de propiedad, etcétera, que acabarán en la hoguera como producto de la intolerancia del nuevo estado intolerante. 

“Era necesario erradicar lo más importante que poseían los vencidos”: la memoria y el conocimiento.

La intolerancia del Cardenal Cisneros, echará por tierra una labor que se hubiera podido conseguir sus frutos con tolerancia y paciencia. En 1499, el prelado visitó Granada y discutió con los juristas de la ciudad a lo que siguió una gran quema de libros islámicos, así como conversiones forzadas, lo que sirvió como caldo de cultivo para sembrar el descontento y humillación en la población morisca con el resultado de una insurrección que comenzó en 1500 hasta 1501 recibiendo como castigo la población morisca el bautismo o el exilio si no abjuraban de su religión. El problema iba a dilatarse durante más de un siglo. 

“El nuevo proyecto histórico de los Reyes Católicos de forjar una España refractaria e intolerante como idea de Castilla consolidada por la Iglesia Católica, pasaba por eliminar su pasado andalusí. 

Por tanto no era nada extraño que Federico García Lorca, considerara aquel 10 de junio de 1936 sobre la toma de Granada en 1492 por los Reyes Católicos que estuvo acompañada de intolerancia e integrismo religioso:

“Fue un momento malísimo, aunque digan lo contrario en las escuelas. Se perdieron una civilización admirable, una poesía, una astronomía, una arquitectura y una delicadeza única en el mundo, para dar paso a una ciudad pobre…”.




“Cuentos de la Alhambra”

Podría dar la impresión de que estas historias pudieran estar sacadas de la obra de Washington Irving “Cuentos de la Alhambra” e incluso pudiera pertenecer por derecho propio a las “Mil y una Noches”.

Abu-l-Hasan Alí “Muley Hacén” estaba casado con Aixa la Horra “La Honesta”, que le había dado dos hijos: Abu Abd el Zaquir “El Chico”, más conocido como Boabdil, y Yusuf.

Durante una de las luchas fronterizas entre los cristianos y musulmanes de Granada, Isabel de Solis, hija del alcaide del castillo de la Higuera de Martos, Sancho Jiménez de Solís, fue capturada en 1481 por Muley Hacén y llevada a la Alhambra siendo encerrada en la famosa Torre Cautiva, nombrada así en su honor.

Era tal la belleza de ésta joven que Muley Hacén se enamora de su prisionera Isabel de Solís "Soraya", el cual quiso favorecer a los hijos que tuvieron en común, posibles rivales para su hijo Boabdil en detrimento de su primera esposa Aixa, quien defendió los derechos de su hijo Boabdil, aliándose con el clan de los Abencerrajes que odiaban a Muley Hacén desde que éste 29 años antes hubiera masacrado a sus padres y parientes en una sala de su palacio de la Alhambra. 

Desde el siglo XVI se le llama Sala de los Abencerrajes al atribuirle la tradición las sangrientas disputas que acabarían con esta familia aunque no existen fuentes históricas que lo demuestren.

Ambos se enamoraron, Isabel abjuró de su religión e ingresó en el harem del rey granadino. Cuenta la leyenda que era una mujer muy bella y que el rey de Granada, Muley Hacén (1464-1482 y 1483-1485), se enamoró locamente de ella, convirtiéndola en su esposa favorita.

Los conflictos de intereses empezaron a surgir en la corte granadina, pues Aixa, esposa de Muley Hacén y madre del heredero al trono, Boabdil, vio como una amenaza la intromisión de Isabel de Solis que se convirtió al Islam adoptando el nombre de Zoraida, cuyo significado es “Lucero del Alba”.

Los recelos de Aixa aumentaron cuando Zoraida dio dos herederos a Muley Hacén "Nasr ben Ali y Saad ben Ali", posibles rivales para el futuro de su hijo Boabdil, debido a que Muley Hacén había otorgado a Zoraida el título de sultana, con las ventajas que ello conllevaba para ella y sus descendientes. Se inició de este modo una guerra de intrigas en la corte entre los partidarios de una y otra que tuvo como consecuencia el inicio de una guerra civil granadina. Este conflicto interno, debilitará enormemente el reino nazarí, siendo aprovechado por los Reyes Católicos para culminar la Reconquista en 1492.

Aixa, la madre de Boabdil no soportó la intrusión de una extranjera en su ámbito de influencia e inició su venganza para derrocar a su marido amparando una serie de intrigas y disputas internas en la corte nazarí. En el invierno de 1482 Boabdil y sus aliados Abencerrajes consiguieron controlar la ciudad de Granada y la parte del reino ocupada por sus partidarios. 

El joven sultán Boabdil contaba con la ayuda de su suegro Aliatar, el prestigioso y temido general musulmán que era el alcaide de la localidad de Loja “Madinat Lawsa”, ciudad estratégica denominada “la llave de Granada”.

Muley Hacen para proteger a Zoraida y a sus hijos los trasladó al castillo de Mondújar que mandara construir como regalo de boda para su esposa…

Ese mismo año Muley Hacén se vio obligado a huir de Granada acompañado de su hermano, el Zagal. Se inició así una lucha entre padre e hijo que debilitaría aún más el reino nazarí.  

Cuenta la leyenda que encontrándose Muley Hacén ya anciano se retiró a morir al castillo de Mondújar en el “Valle de Lecrín”, en compañía de Zoraya. El 28 de octubre de 1485, tras invocar al arcángel Azrael y tapàrse el rostro con un Corán abierto, entregó su alma a Alá. Cuentan que Zoraya, para que su sepultura no fuera profanada jamás, ordenó conducir el cadáver a lo más alto de Sierra Nevada -Solair, para los árabes-, en cuya más alta cumbre mandó inhumar sus restos, cubiertos por la bandera roja de los nazaríes, bajo las nieves perpetuas. Desde entonces este pico -el más alto de la Península Ibérica con 3478 m.- lleva el nombre de este monarca nazarí: Muley Hacén “padre de Boabdil y hermano de El Zagal”.

En estas circunstancias, los Reyes Católicos sacaron partido de la guerra civil entre Muley Hacén y Boabdil. 

Morayma, fallecida en Laujar de Andrax eb 1493 será el nombre literario atribuido por Washington Irving a la esposa del rey Boabdil, hija del caudillo de Loja Aliatar, en la “Crónica de la conquista de Granada” (1829). 



La tumba de Boabdil

Cuando Boabdil abandonó Granada se llevó con él los despojos de la mayoría de sus antecesores enterrados en la “rawda” o cementerio real, de la Alhambra (en 1925 se encontraron las tumbas vacías). Según todos los indicios, se los volvió a enterrar en el cementerio musulmán (macáber) de Mondújar. 

Existen documentos que relatan cómo Boabdil trasladó desde la Alhambra a Mondújar el Cementerio Real Nazarí aunque sigue siendo un misterio donde se encuentran los restos del rey Boabdil y de la reina Morayma como parte de la dinastía nazarí que reinó entre 1237 y 1492 con 22 monarcas.

Después de 525 años, Morayma sigue enterrada en algún lugar desconocido cercano al viejo castillo de Mondújar, en el Valle de Lecrín, donde al parecer también pueden estar los restos de los reyes nazaritas que gobernaron el Reino de Granada, entre ellos el de Muley Hacén. 

Pero lo más lacerante para nuestro legado cultural, es que hasta ahora nadie se ha preocupado -tras haber pasado más de 525 años- de recuperar esa parte importante y esencial de la historia de Al Ándalus. Posiblemente, los restos del Cementerio Real Nazarí se encuentren sepultados en algún lugar de la Autovía Sierra Nevada-Costa Tropical.

Probablemente Boabdil no llorara aquel 2 de enero de 1492 en el “Suspiro del Moro” como nos han hecho ver aunque cabe imaginarse el dolor que le produjo la muerte de su querida esposa, Morayma en 1493.

Tras morir su mujer Morayma, Boabdil marchó de la Alpujarra en octubre de 1493 con su séquito acompañado de Aixa la Horra, su madre, en dirección a la ciudad de Fez como huésped del sultán hasta su muerte ocurrida en 1533. 

Recientemente un equipo de investigación multidisciplinar árabe-español pretende exhumar y probar con modernas técnicas de ADN lo que creen que podían ser los restos del último dignatario nazarí bajo un templete abandonado en Fez (Marruecos). 

Este proyecto está financiado por Mustafá Abdulrahman, asesor cultural de la familia real de los Emiratos Árabes Unidos y apasionado por la historia, entre los que se encuentra el prestigioso forense vasco Francisco Etxeberría y el cineasta Javier Balaguer, que creen haber descubierto en Fez la tumba del último rey nazarí de Granada “Boabdil” junto a la de un santón llamado “Sidi Bel Kassem”, dentro de un pequeño templete cuadrado con cúpula denominado “qubba”. Para evitar la profanación era costumbre enterrar a un hombre santo junto a los reyes.

Por otro lado, la investigadora y académica de la Universidad de Cambridge Elizabeth Drayson ha analizado el origen de la tensión entre el Islam y Occidente remontándose al 2 de enero de 1492, “Día de la Toma de Granada”, tras pasar tres años trabajando en su nuevo libro “The Moor's Last Stand: The life of Boabdil, Muslim King of Granada”. 

"Que Boabdil fue una figura clave en un momento crucial en la historia del mundo no se puede dudar: las actuales tensiones entre el Islam y Occidente tienen sus raíces en su reinado y en el reino que perdió. La posteridad cristiana lo ha tratado con desprecio y compasión, visto desde la perspectiva de los vencedores. Pero mi relato presenta el otro lado de la moneda, revelando que las cuestiones de violencia, tensión y compromiso entre musulmanes y cristianos eran tan urgentes como ahora", opina Drayson.

Traicionado por su familia y socavado por las facciones y el conflicto interno, la derrota de Boabdil a manos del rey Fernando y de la reina Isabel simbolizó la transición que cambiaba la época de Granada del estado islámico al nuevo Estado cristiano que estaba en camino de convertirse en el mayor poder en la Europa moderna temprana.


La victoria cristiana marcó la finalización de la larga reconquista cristiana de España y terminó con siete siglos en los que cristianos, judíos y musulmanes habían vivido en su mayor parte pacíficamente y con provecho juntos, remarca la investigadora de Cambridge.

El fin del dominio musulmán en el corazón de España llegó a su fin el 2 de enero de 1492, cuando Boabdil entregó las llaves de la capital árabe al rey Fernando y a la reina Isabel. "Éstas son las llaves del paraíso", dijo antes de abandonar Granada con su madre Aixa.

Boabdil entregó Granada para evitar una matanza. El "Último Suspiro" ha sido usado por los historiadores para menospreciar y disminuir el legado de Boabdil, ignorando según Drayson, el inmenso sacrificio que él demostró al salvar a su pueblo de una cierta matanza a manos de los irrefrenables ejércitos de Fernando e Isabel que rodeaban Granada.

Según ella, el heroísmo de Boabdil, largamente repudiado por la mayoría de los comentaristas históricos, es evidente en su capacidad para reconocer la futilidad de la resistencia y la elección que hizo al rechazar el sufrimiento, la hambruna y la masacre de su pueblo. En su lugar, negoció los mejores términos de rendición posibles, rechazando el martirio y voluntariamente sacrificando su reputación por el bien mayor.

La celebración de la Toma de Granada cada 2 de enero desde 1495 como uno de los hechos históricos más importantes de la historia de España cada 2 de enero desde 1495 no está exenta de polémica al seguir polarizando sentimientos.

Muchos ciudadanos celebran en su lugar actos alternativos recordando bajo el lema" los genocidios no se celebran" recordando en su lugar la figura del poeta universal Federico García Lorca o Mariana de Pineda.

Lo que es evidente es que gracias a la valentía de Boabdil, que al capitular liberó a su pueblo de males mayores, la Alhambra de Granada no ha sido destruida, formando parte del legado andalusí, siendo actualmente el monumento más visitado de España con 2.500.000 de visitas en 2015.

Desde Granada, último bastión del legado andalusí, para el blog de mis culpas...


miércoles, 31 de mayo de 2017

La Base Aérea de Morón, una mirada retrospectiva



El pasado 25 de abril de 2017 cuando visitamos la Base Aérea de Morón “Ala 11” acompañando a las Personas Mayores de la Residencia de “San Francisco” de Morón de la Frontera, la retina del recuerdo comenzó a proyectarme algunas imágenes de tiempos pretéritos. 

Sería allá por el 15 de julio de 1978 del pasado siglo, cuando comenzara a prestar mi servicio militar como “voluntario” en la Base Aérea de Morón, denominada entonces “Ala 21”, perteneciente a la Segunda Región Aérea, después de haberme tallado en el acuartelamiento de “El Copero” de Sevilla, en abril de ese mismo año.

¡Hace ya casi 40 años, cómo pasa el tiempo!

Al entrar, observamos el nuevo acceso a la Base Aérea desde la A-360 que permite por fin, la seguridad del tráfico rodado cercano a los 5.000 vehículos diarios acompañado de un intenso tráfico pesado que proviene en su mayor parte de la Sierra de Morón. Este nuevo acceso permite acceder a la Base Aérea con dos tramos para el almacenaje de vehículos sin estorbar a los vehículos que circulan: uno para entrar en la Base desde Sevilla y otro para salir de la Base Aérea en dirección a Morón, con un carril de aceleración a la salida de la Base en dirección a Sevilla y otro de deceleración que viene desde Morón. 

Aunque la Base Aérea se encuentra en su mayor parte dentro del término municipal de Arahal, es conocida como “Base Aérea de Morón”, encontrándose operativa desde el año 1941 como base de entrenamiento de pilotos de caza de la Fuerza Aérea Española. Se encuentra ubicada a unos 14 km. de Morón y a unos 50 km de la capital hispalense.



Foto realizada en 7/78 


Mi servicio militar “una mirada retrospectiva”

El 15 de julio de 1978 fue el primer día de nuestro servicio militar. En aquel tiempo, existían dos controles que permitían la entrada en la Base Aérea: uno denominado “Control Morón”, por el que se entraba desde el Paso de la Nena, junto a la antigua vía del tren y el otro, denominado “Control Sevilla”.

A lo largo de aquélla primera mañana de recluta, nos llamaron por orden alfabético en las dependencias de vestuario [brigada Sola] entregándonos el uniforme de vestir con zapatos y cinturón, el uniforme de faena con botas, un chaquetón de faena para el frío, una equipo deportivo, el macuto, etc., siendo destinados a la “Escuadrilla de Reclutas” -hoy desaparecida-, donde nos adjudicaron nuestras taquillas personales. Ese mismo día, comenzaba nuestra procesión particular en busca de la barbería para realizarnos el correspondiente corte de pelo como corresponde a tan "señalado día".

Allí estuvimos destinados hasta el 15 de septiembre de 1978, día en el que juramos bandera en un enorme hangar, cercano al antiguo 1212, tras la cual, nos dieron una semana de permiso que coincidió con la Feria de Morón.


Nuestro periodo de instrucción en el Ala 21 duró dos intensos meses, marcando el paso a diario con la potente voz del cabo 1º Salas al ritmo de “izquierda, izquierda, izquierda, derecha, izquierda, ¡paso!, ¡marquen!…”, cantando de vez en cuando el himno del Ejército del Aire, que nos lo tuvimos que aprender como aprendimos el catecismo en la escuela, es decir de memoria:

…Volad, alas gloriosas de España
estrellas de un cielo radiante de sol
escribid, sobre el viento la hazaña
la gloria infinita de ser español…

Es evidente que el cambio de nuestra casa al cuartel fue algo brusco por razones obvias. Muy pronto comenzamos a familiarizarnos con el argot específico del cuartel, que poco a poco íbamos asimilando. Términos como cuartelero, imaginaria, plantón, prevención, santo y seña, capar la gorra, furriel, pase pernocta, cantina, abuelo, retén o retreta entre otras nomenclaturas se hicieron habituales, así como los rangos del personal de tropa, suboficiales, oficiales, jefes y generales que existían en un cuadro grande en la escuadrilla de reclutas [entrando a mano derecha].

El rango de Mayor no existía cuando realicé mi servicio militar.

El toque de corneta lo realizaba un compañero conocido cariñosamente como el “turuta” que nos despertaba cuando se izaba la bandera a las 6,30 a.m. “quinto levanta…” y se arriaba la bandera a las 10 p.m. "retreta".

A las 7 a.m. estábamos ya formados en el patio de armas, después de haber realizado nuestra cama junto con el aseo correspondiente. Se entraba en el comedor en fila de a uno, siendo a partir de las 7,30 a.m. cuando comenzaban a venir los autobuses a la plaza del Sabre que nos desplazaban por todo el perímetro de la Base Aérea hasta el 1212 dejando al personal en las diversas dependencias existentes junto a la pista, abastecimiento, combustibles, mantenimiento, etc...para comenzar nuestra jornada a partir de las 8:00 a.m.

También recuerdo que en aquella unidad de reclutas abundaban los tradicionales cabos 1º y sargentos, algo ya mayores denominados “chusqueros” -entiéndase la etimología del término sin nada peyorativo-, cuyo rango militar asciende con el paso de los años, sin haber pasado por academia militar alguna.

Es evidente que algunos eran muy mejorables ya que a mi modesto entender, para tratar con la tropa deberían de estar siempre los más cualificados, no siendo siempre así...

Dentro de nuestro periodo de recluta, una mañana temprano realizamos una marcha desde la Base Aérea hasta el castillo de las Aguzaderas, pasando por el cruce de la Gironda en la vecina localidad de El Coronil, con el cetme al hombro. Nos acompañaba un afable teniente D. Manuel Pascual Laguna. La vuelta la realizamos en autobuses. La tarde la tuvimos de descanso, para aliviar las rozaduras que producían aquéllas botas nuevas de la marca "Segarra", que aún no estaban amoldadas a nuestros frágiles pies. Ni que decir tiene que al día siguiente, el botiquín estaba lleno de reclutas con las tradicionales "ampollas en los pies". 

Recuerdo que el viernes era el día cuando se desplazaba la ambulancia "antigua Mercedes Benz 319 de color blanca" al antiguo Hospital Militar de Pineda, ya desaparecido.

Durante nuestro periodo de recluta, una vez a la semana se realizaban prácticas de tiro real en un Tiro existente en la Base Americana, activándose el servicio de armero, sanitario y religioso, por si fuesen necesarios.

Visitando casi 39 años después el patio de armas de la Base Aérea de Morón, me ha impresionado verlo casi desierto. Recordé que junto a la Escuadrilla de Reclutas se encontraba también la Escuadrilla de la Policía Militar al mando del capitán José F. de Cuetos y Martínez de Baños.

Los que tenemos alguna que otra cana recordaremos aquéllos fines de semana de tiempos pretéritos donde una patrulla a pie de la policía militar con el correaje y casco blanco (P.M.) patrullaba por Morón por la tarde-noche, con un cabo y dos soldados.

En la otra parte del patio donde formaba la tropa, se encontraba la Unidad de Vuelo junto a la Unidad de Servicios que posteriormente se fusionarían en una sola unidad. En el fondo del patio, en su parte central se encontraba el comedor de la tropa, que estaba a cargo mensualmente de un suboficial y un capitán “de cocina”. Junto a la cantina, se encontraba una sala de juegos, donde en la actualidad existe un gimnasio. La cantina de la tropa, está actualmente ubicada en el mismo lugar, aunque remodelada. Entonces, en el periodo "78/79" cobraba un soldado 300 pesetas mensuales de "sueldo" + 75 pesetas por tener el rango de cabo.

Algunos soldados que jugaban por aquéllas fechas al fútbol en el antiguo equipo de la U.D. Morón ejercían funciones de furriel para poder compaginarlo con los fines de semana.

El que escribe estas humildes letrillas estaba destinado a elaborar la orden del día "escribiente", recuerdo casi de memoria algunas cosas.

Recuerdo que las calorías del menú, se colocaban siempre en el reverso de la orden del día [un díptico doblado por la mitad]. Casi siempre eran las mismas: 1.800 calorías en el desayuno, 3.300 más o menos en el almuerzo y 2.400 calorías en la cena. Aunque se comía bien, era evidente que añorábamos nuestro hogar, por razones obvias.

También recuerdo que pasada la feria de Morón, se colocaba en la primera página de la orden del día alguna que otra contingencia:

Impongo un mes de arresto en los calabozos de esta Base, al soldado perteneciente a la Escuadrilla de Servicios [o de Vuelo], fulano de tal, por ausentarse sin permiso el día x de la Base. Firmado el Coronel del Ala 21.

Sin embargo, tengo gratos recuerdos para algunas personas entrañables como por ejemplo, el capitán Enciso de oficinas militares, una persona muy grata que era en aquel tiempo secretario del coronel, el sargento Paco Bellido de Jerez, el capitán Palau (piloto de Saeta) o el teniente Iglesias (médico) que alguna que otra vez nos tomamos juntos alguna que otra cerveza en el antiguo Tally Ho o en la desaparecida Discoteca Jumbo de Morón.

También recuerdo gratamente al comandante del 214 Escuadrón “Simeón Alarcón Alcalá del Olmo”, al sargento Manuel Guillén que me facilitaba alguna que otra vez su escritorio, cuando realizaba funciones de sargento de semana, hasta las 12 o la 1 de la noche para poder estudiar C.O.U. ya que tan sólo podía desplazarme los viernes al antiguo I.N.E.M. (Instituto Nacional de Enseñanza Media), posterior Instituto "Fray Bartolomé de las Casas", de Morón.

También la retina del recuerdo me proyecta imágenes sobre el servicio militar que nos cortaba el “vuelo” para poder seguir estudiando. Me dieron una beca de 99.000 pesetas de la época para la Universidad de Sevilla [Filología inglesa] pero al tener que incorporarme, todo se diluyó. No culpo a nadie por ello, al ser circunstancias de la vida.





Como anécdota, recuerdo que una vez entró en la oficina, donde estaba destinado el que escribe estas humildes letrillas para el blog de mis culpas, el coronel D. Antonio Galbe Pueyo pidiendo simplemente un lápiz. Nos pusimos tan nerviosos cuando observamos las tres estrellas de ocho puntas sobre sus hombros, que aún teniendo el lápiz en la mano, no sabíamos si saludar o darle el lápiz ya que en aquel edificio del 1212 había por entonces, casi más estrellas que en el firmamento o al menos eso pensaba un humilde recluta que tan sólo había visto como máximo dos o tres estrellas de seis puntas cada día cuando llegaba la hora de formación en el patio de armas para comer o cenar.

Foto. Efe

Al observar la torre de control casi 40 años después, se me vino a mis frágiles entendederas la primera vez que observé los escuadrones de F-5 y de saetas formados en la pista de aterrizaje, destacando en la cola de todos los aviones españoles la cruz de San Andrés pintada en negro y la escarapela del Ejército del Aire.

Sólo se podía atravesar la pista de aterrizaje en caso necesario [guardias, obras, etcétera], y siempre acompañado por un coche de escolta en aquéllos landrover Santana de color gris, que tenían que pedir permiso a la torre de control para atravesarla perpendicular o perimetralmente y esta emitía una luz verde en señal de aprobación.

Si la retina del recuerdo no me traiciona el edificio 1212 estaba destinado la plana mayor y protocolo, el despacho del coronel, pagaduría, mayoría, el 211 Escuadrón (F-5) y 214 Escuadrón (saetas y supersaetas), fotografía y Sala de Briefing entre otras dependencias como una cantina. El personal de tropa al carecer de rango desayunábamos en una ventana que daba al exterior de la cantina.

En aquélla época la Base Aérea de Morón estuvo al mando del coronel D. Antonio Galbe Pueyo, ocupando su lugar más tarde el coronel D. Lucio Recio de la Serna. También recuerdo a un capitán que hacía unos ejercicios impresionantes con aquéllos F-5 llamado Marco A. Roel Fernández. También recuerdo al capitán Biosca y Luís E. Segura Mori, Zarza Fierro, Iglesias, Clemente, Manuel Cruzate, Palau, etcétera.

En un principio iba destinado al 214 Escuadrón de Saetas ubicado en el edificio 1212. Frente a este se encontraba el 211 Escuadrón de los F-5. Me impresionó observar a tantos pilotos jóvenes con las estrellas de teniente o de capitán, lo que indicaba un futuro prometedor.

Cuando me presenté en mi destino "214 Escuadrón", se me presentó un sargento llamado Alonso preguntándome si sabía escribir a máquina. Le dije que sí pero con ciertas dudas, ya que mi padre siempre me decía que fuera prudente y que no fuera ni el más listo ni el más tonto. En fin, esas cosas que le dicen a uno cuando va a la mili y deja su casa por vez primera.

En mi destino se realizaba la orden del día para todos los días del año, con los servicios semanales de los oficiales de vuelo, seguridad, transmisiones y los diferentes servicios que se prestaban en la Base Aérea. No se podía cometer el más mínimo error, ya que dicha orden se mandaba a pagaduría, siendo el referente para complementar las nóminas con los servicios realizados.

Tenía que permanecer en la Base Aérea desde el lunes a las 8:00 a.m. hasta el viernes a las 15:00 p.m. en que repartía la orden por todas las dependencias de la Base, que no eran pocas, pero los fines de semana los tenía libres, existiendo otro escribiente en mi lugar desde las 15:00 horas del viernes hasta las 8:00 a.m. en que me incorporaba de nuevo a mi destino.

De lunes a Jueves, sobre las 10:00 p.m. tenía que llevar el parte al capitán de día –y oficial de vuelo generalmente- de la Base Aérea que lo firmara con su novedad correspondiente. Posteriormente, un chófer con una pick-up se desplazaba al centro de teletipos situado también en el 1212 para transmitirlo al Centro de Mando Aerotáctico de Tablada.

Recuerdo que los responsables de nuestra dependencia eran: el comandante “Simeón Alarcón Alcalá del Olmo” y los oficiales “Capitán Iglesias y Zarza Fierro”.

…Al enterarme de que algún que otro compañero "había volado" acompañando al piloto en un avión “saeta”, le pedí al capitán Luís E. Segura Mori que si no tenía inconveniente alguno me gustaría algún día acompañarle en un vuelo y tener esa bonita experiencia.


Avión similar al que tuve oportunidad de volar durante el periodo 7/78 a 7/79 


Cuál fue mi sorpresa, que a los pocos días, me dijo en la puerta de la oficina [Plana Mayor] donde prestaba mi servicio:

¡Prepárate, que nos vamos a volar!

No se puede expresar con palabras la inmensa satisfacción que me entró por el cuerpo. Me dirigí junto con otro compañero hacia una furgoneta destinada para los pilotos que nos dejó en un edificio junto a la pista de aterrizaje, donde nos colocaron aquel traje de color naranja y un casco blanco con los emblemas del 214 Escuadrón, comunicado continuamente con el capitán que pilotaba un avión "saeta biplaza". 

El capitán Mori me explicó con todo lujo de detalles la ubicación de una palanca por si era necesario saltar en paracaídas "me asusté un poco" y también la existencia junto a mi mano derecha una especie de salero grande metálico que proyectaba abundante aire frío en la cara, si era necesario, ya que podían ser frecuente los mareos. 

¡Era la primera vez en mi vida que volaba en un avión!

En algo menos de una hora de vuelo "que se me pasó volando, nunca mejor dicho" vimos a vista de pájaro, Morón, Coripe, Algodonales, Zahara de la Sierra, la Sierra de Grazalema entre otros lugares, hasta llegar al Aeropuerto de Jerez, donde el capitán por radio pidió permiso para pasar sobre la pista de aterrizaje. 

Cada cierto tiempo, el capitán me comentaba: ¡Cómo va todo!, contestándole: ¡Bien,mi capitán! Aunque “la procesión iba por dentro”, ya que notaba que me estaba poniendo un poco pálido. ¡Y llegamos a la Base Aérea sin novedad!

Pasado un tiempo prudencial, le comenté también al capitán Biosca, destinado en fotografía que me gustaría si fuese posible, acompañarlo durante un vuelo, ya que lo hice anteriormente y fue una experiencia muy grata.

Y efectivamente, a los pocos días me dijo lo mismo:

¡Prepárate, que nos vamos para volar!

Y la experiencia también fue inolvidable. 

El día del segundo vuelo al llegar a mi oficina “después de estar por las nubes”, me comentó un compañero que el comandante Simeón Alarcón Alcalá del Olmo, jefe del 214 Escuadrón no hacía nada más que preguntar por mí. Es evidente que los compañeros no tuvieron más remedio que decirle “que estaba volando”. 

-¡Cómo que está volando!...

¡Decidle cuando vuelva, que se presente a mí inmediatamente!

¡Me comentaron algunos compañeros que ese día el comandante no estaba para bromas!

Mientras tanto, el que escribe estas humildes letrillas iba “cavilando”, como no podía ser de otro modo. 

¡El comandante me va a meter un paquete [como se decía en el argot de la mili], que se me va a caer el pelo!

Me dirijo a su oficina:

¡Da usted su permiso, mi comandante!..

Pero la auténtica realidad es que cuando llegué “de volar” me presenté a él con un “miedo escénico impresionante”. Me vería tan pálido por el “vuelo” que me dijo por mi bien...

¡Qué sea la última vez que vuelas en uno de esos aviones, porque casi todos tenían demasiadas horas de vuelo y la mayoría estaban averiados!

¡Cualquier día se estrellará alguno! o algo similar.

Y todo quedó ahí, en una llamada de atención que aprendí como una auténtica lección. Aunque dijera el comandante lo que dijera, es cierto que la experiencia fue inolvidable para un joven con tan sólo 19 años de edad. 

¡Aunque ya no volví a volar!

Recuerdo que la torre de control tenía pintado en su fachada los días de sol al año “300 días” en español  y en inglés.

En otra ocasión, recuerdo que me tuve que desplazar a la torre de control para que me firmara el parte de novedad, el entonces capitán Julián Arnaiz Cotorro del 214 Escuadrón. Era de noche y se observaban a los aviones aterrizar sobre la pista de aterrizaje señalizada con luces de color morado.

Algún que otro día cuando bajaba a desayunar en el exterior de la cantina del 1212 me detenía junto al “briefing” -siempre con permiso-, porque estaban proyectando alguna que otra película sobre los ejercicios realizados por los pilotos en las Bárdenas Reales como campo de tiro de la aviación española.

La sala de Briefing era el punto de partida estratégico para cualquier acción. El comandante del escuadrón informaba sobre las circunstancias específicas del vuelo a realizar, dándose las pautas e instrucciones necesarias.

La orden del día la llevábamos a la imprenta sobre las 11,30 a.m. donde estaba Juan Manuel que las imprimía en una multicopista manual de la época -ya entonces obsoleta, pero que seguía imprimiendo-. Sobre las 13,30 horas recogíamos la orden para su posterior reparto por todas las dependencias de la Base Aérea para su conocimiento.

Durante mi estancia en la Base Aérea de Morón, al estar de servicio de lunes a viernes, pedía permiso para hacer deporte y algunos días le daba la vuelta completa a la base haciendo footing. Los días que no hacía footing me dirigía con la oportuna autorización al campo de basket americano que estaba de la base española a una distancia de unos dos kilómetros aproximadamente. 

Recuerdo a Rafael, encargado de la biblioteca americana, con quien hice cierta amistad e incluso coincidimos alguna que otra vez con el equipo de la base americana denominado entonces “MORÓN CARETAKERS”/Cuidadores de Morón. 

Era la primera vez que mi retina captaba un campo de basket de parquet, un gimnasio completo con agua caliente y una sauna cuando en mi pueblo ubicado en la frontera de mi propia esperanza, sólo teníamos aquel polideportivo de tiempos del amigo Silverio que tenía lozas de cemento con las duchas de agua fría que nos sabían a gloria.

Cuando terminábamos de jugar a baloncesto o el gimnasio, la visita a la bolera americana era obligatoria para hidratarnos y recuperar fuerzas.

Recuerdo con cariño a una limpiadora del pabellón de suboficiales llamada Josefina que me facilitó un chaquetón de faena que algún amigo de lo ajeno sustrajo de mi taquilla para poder licenciarse. Un sargento de la época cuyo nombre omito por respeto me manifestó que no dijera nada que aunque fuera verdad mi queja, en el Ejército del Aire no existían  ladrones [...y pelillos a la mar].



Antiguo Patio de Armas de la Base Aérea de Morón


Visita a la Base Aérea el 30 de mayo de 2017

El día 30 de mayo de 2017 vuelvo a visitar la Base Aérea de Morón con la intención de plasmar en mi blog una mirada retrospectiva que me proyecta la retina del recuerdo sobre aquellos años.

Sobre las 10,00 a.m. aparco mi coche en el amplio aparcamiento ubicado en el control Sevilla entregándome un pase de visita tras la identificación correspondiente. Me recoge el amigo Juan Carlos, la persona asignada para acompañarme durante mi grata visita por el interior de la Base Aérea de Morón.

Lo primero que capta nuestra retina cuando pasamos el "control Sevilla" es una rotonda con el avión Sabre que en tiempos pretéritos estuvo ubicado en la Plaza de su mismo nombre, junto a la antigua torre de control. Después de desayunar en la cantina, visitamos el patio de la tropa donde quedaron grabadas muchas horas de instrucción que realizamos durante nuestro periodo de recluta. 

La antigua “Plaza del Sabre” ha sido sustituida por el Monumento a los Caídos.


Después de transitar por lo que llamábamos la base española, orientamos nuestro sextante en la Jefatura del Ala 11 presidida por el monumento al avión Saeta y F-5. Muy cerca se encuentra el Escuadrón Eurofigther del Ala 11 “antiguo Ala 21” destacando en su fachada el lema “Vista, Suerte y al Toro”, aunque quien escribe estas humildes letrillas le gustaba más el "Gallo de Morón" en aquel escudo del 211 Escuadrón.

Visitamos la Jefatura de la Base Aérea donde tomamos algunas fotografías, recordando la historia de la Base Aérea que en otra visita nos ilustrara el brigada Salas.  

...En el año 1940 se comienza a construir la Base Aérea de Morón, recibiendo el nombre de “Aeródromo Vázquez Sagastizabal” con la antigua torre de control, muy cerca de la “Plaza del Sabre”.



La Base Aérea de Morón alberga entre otras, al Ala 11 dotada con el avión de combate C-16 Eurofighter “uno de los más modernos del mundo”, y los aviones de la patrulla marítima P-3 Orión, que han estado destacadas en Yibuti, en misión de lucha contra la piratería en el Océano Índico.
 


Foto: UME 2015

También cuenta con el 2.º Batallón de Intervención en Emergencias de la Unidad Militar de Emergencias (UME- BIEM II).

Los aviones P-3 tienen una autonomía de más de 2.000 km. y una capacidad para realizar las siguientes misiones: lucha antisubmarina y antisuperficie, vigilancia marítima, minado, vigilancia de narcotráfico e inmigración ilegal, búsqueda y salvamento, mando y control aéreo, inteligencia electrónica y fotográfica, relé de comunicaciones, etc.

Visitamos sección de perros policía y otros tipo de “cazas”: los halcones peregrinos y azores que son imprescindibles en una Base Aérea para erradicar a otras aves como las palomas y otras aves que pueden hacer mucho daño a los aviones como lo demuestran las fotografías que nos mostraron y por consiguiente, pueden poner en peligro la integridad física de los pilotos.

El cetrero mayor Jesús y su hijo Fernando nos enseñaron varios tipos de halcones peregrinos e híbridos que siempre acuden fieles a la mano que les da de comer. Su misión principal es disuadir a las aves para que no entorpezcan el paso de los aviones. Para ello es necesario que el halcón tenga suficiente hambre.

Al ahuyentar continuamente el halcón a las aves, éstas identifican el territorio como zona donde existen depredadores -halcones- en busca de caza. En este caso, la paloma busca otros lugares donde asentarse.

Cada halcón vuela con un transmisor que emite una señal de localización, en el caso de que se vaya lejos e incluso se pierdan.

Es evidente que cuando vemos este tipo de depredadores, nuestra retina de los que peinamos alguna que otra cana se acuerda del naturalista y defensor de la naturaleza Félix Rodríguez de la Fuente que influyó en los cetreros de toda una generación.

Felix Rodríguez de la Fuente, definió la cetrería como «la primera vez en que el hombre no sometió al animal al yugo y al látigo».

Con el amigo Juan Carlos nos desplazamos al lugar donde se prueban los motores del del avión de combate "Eurofighter 2000" modelo Typhoon C-16 y los del P-3 Orión Allison. Allí nos enteramos de que el motor de un avión Eurofigther gasta aproximadamente unos 1.000 litros de queroseno por hora "4 litros por segundo a máximo rendimiento".  

En la zona de prueba de motores nos dijeron que cuando se prueban los motores del avión "Eurofigther" aptos para el vuelo y no van a utilizarse a corto plazo, se les introduce un aceite especial como lubricante para que los conductos no se deterioren. 


Sirva como referencia que una hora de coste de vuelo costaba 43.000 euros en el año 2010. 

Desde allí nos trasladamos al parque de bomberos español ubicado en la cabecera de pista de aterrizaje donde observamos varios camiones construidos por Protect Fire con motor Caterpillar y un chorro de agua que abarca una distancia de hasta 60 metros de longitud.


Foto. Yoryi Cruces

El epílogo de nuestra ruta termina en los hangares donde se revisan y reparan los aviones Eurofigther, consorcio formado por "Alemania, España, Italia y Reino Unido". Subimos para observar la zona de mandos este caza polivalente bimotor de gran maniobrabilidad. 

Aprendimos que la C en la cola del avión significa caza y si lleva la CE significa caza de escuela.

Recuerdo que el 211 Escuadrón estaba compuesto por los aviones F-5 hasta el año 1992, en que fueron dados de baja. Las últimas unidades operativas de Supersaetas estuvieron en el 214 Escuadrón destinado también en la Base Aérea de Morón hasta 1981. 



El Saeta fue el primer avión de propulsión a reacción construido en España y el primer producto de la industria aeronáutica española exportado al mercado internacional. El escudo del 211 escuadrón tenía el Gallo de Morón y el 214 tenían dos tigres.

El 30 de julio de 1999 el Ala 21 cambia su denominación por el Ala 11 al cerrarse definitivamente la Base Aérea de Manises cuyo lema “Vista, Suerte y al Toro” pasará a la Base de Morón.

La Base Aérea de Morón cuenta con una de las pistas de despegue y aterrizaje más grandes de Europa con una longitud de unos 4 km. Incluso la Nasa la ha seleccionado en caso necesario como aeropuerto alternativo del programa de transbordadores espaciales. La anchura de la pista de aterrizaje permite que aviones de gran envergadura puedan despegar y aterrizar en la Base Aérea de Morón, en caso necesario.

Tan sólo volver a darle las gracias al amigo Juan Carlos por facilitarme esta visita a la Base Aérea de Morón donde la retina del recuerdo me proyectaba tiempos pretéritos de mi servicio militar, allá por julio de 1978. Y es que ha pasado en el mejor de los casos, media vida.


Desde la Base Aérea de Morón para el blog de mis culpas, a través de una mirada retrospectiva...




P.D. Quiero dar las gracias al Mayor Juan Carlos de Haro por haberme acompañado por la Base Aérea de Morón durante tan grata visita.


Recuerdo durante mi servicio militar a los desaparecidos escuadrones de F5 y aviones a reacción "saetas y supersaetas" con la escarapela roja y gualda y la cruz de San Andrés situada en la cola, que se remonta a los tiempos de Juana I de Castilla, primogénita de los Reyes Católicos, que vinculó a su propio escudo el aspa de Borgoña.



Nos dicen las páginas de la historia aeronáutica que el emblema del Ejército del Aire español fue creado por la princesa doña Beatriz de Sajonia-Coburgo-Gotha, casada en 1909 con don Alfonso de Orleáns y Borbón, aviador profesional.

El diseño del emblema de aviación se gestó en Sanlúcar de Barrameda en 1913, en el domicilio conyugal de ambos. Un grupo de oficiales y aviadores, charlaban sobre la conveniencia de crear un distintivo para colocar sobre la guerrera de sus uniformes del Ejército de Aire.

Dos alas de plata desplegadas sobre un disco rojo y una corona real en la parte superior que nos recuerda a la diosa egipcia Maat, unidas por un círculo rojo. Fue aprobado por Real Orden el 16 de abril de 1913. Este símbolo tuvo un enorme éxito siendo adoptado de inmediato por los aviadores militares españoles. Será el primer símbolo del Ejército del Aire del mundo en usar dos alas en memoria del legado del Antiguo Egipto para resaltar la pertenencia a las fuerzas aéreas, siendo copiado internacionalmente por todas las fuerzas aéreas.

Durante la Guerra Civil española (1936-1939), el Rokiski Republicano llegó a estar coronado por una Estrella Roja de cinco puntas.

Dicho emblema con el que se identifica al Ejército del Aire del Reino de España se denomina Rokiski, en memoria del orfebre de origen polaco Luis Rokiski encargado de su fabricación, que grabaría su apellido en el revés de cada pieza.

Cualquier persona que haya sido aviador, piloto o paracaidista en el Ejército del Aire, habrá recibido con gran orgullo la insignia de Rokiski.


Enlaces interesantes

Visita al Buque Escuela "Juan Sebastián Elcano"

Visita al Observatorio de San Fernando "el guardián del tiempo"

Visita a la Base Aérea de Morón con la Residencia de Mayores "San Francisco" de Morón