sábado, 28 de febrero de 2015

En busca de las huellas de Blas Infante II


"Allá, en mi Sierra de Casares, durante los crepúsculos inefables, contemplaba yo a los campesinos caminando a lo largo de sendas pedregosas, después del trabajo agobiante, de sol a sol, empapados por el sudor en el verano y por la lluvia en el invierno. Volvían macilentos, apagados, retorciendo en los labios el cante que no era más que la pronunciación dolorosa de una tortura en la propia entraña" (Manuscrito ACR, 72)

…Atravesamos el puente del Centenario por la SE-30, para llegar a Coria del Río. Desde el Museo de la Autonomía se accede a la única casa en propiedad que tuviera Blas Infante después de ser destinado allí como notario. 

Despacho de Blas Infante

La diseñó y construyó en 1931 sobre un lugar emblemático; un altozano con vistas privilegiadas sobre el río Guadalquivir (Wad -al-Kabir) que vertebra Andalucía. Es de estilo neomudéjar, a la que denominó Dar al-Farah -la casa de la alegría-. A la casa de Blas Infante se accede a través de unos jardines que él mismo diseñara en 1931 donde hiciera plantar casi 500 árboles y plantas de toda Andalucía. Naranjos, almendros y una hilera de chumberas como perímetro de su finca entre arbustos como los granados, arrayanes o adelfas, rosas jazmines, geranios… Un entorno cargado de simbolismo y pedagogía reconocido como Bien de Interés Cultural y Lugar de la Memoria Histórica. 

Por él navegaron tartesios, romanos y árabes que fueron dejando sus huellas culturales y forjándose poco a poco la identidad andaluza. 

El río Guadalquivir a su paso por Coria del Río

El Guadalquivir es el heredero universal de Andalucía donde Blas Infante decide establecerse. Civilización, sabiduría, arte, prosperidad, tolerancia y desarrollo. Marta nos mostró de manera muy didáctica la casa de Blas Infante mostrándonos todos y cada uno de sus bellos rincones andalusíes. Blas Infante se inspira en el legado andalusí para proyectar su casa. La Mezquita de Córdoba, la Alhambra de la antigua Garnatha, el Patio de los Naranjos de la Catedral de la antigua Ishbiliya o los paramentos de ladrillos de La Giralda permanecerán siempre en su retina. En la Casa de la alegría se reproduce visualmente una mezcla de lo universal con la universalización de lo andaluz.

La mayoría de albañiles que intervienen en la obra son jornaleros de Coria del Río y La Puebla del Río, contratados por Blas Infante como si fueran auténticos profesionales de la construcción. Era su manera de contribuir a la empobrecida economía de estas familias. 

“Mi nacionalismo, antes que andaluz, es humano” porque los pueblos son entes no políticos sino culturales.


Puerta por la que sacaron a Blas Infante de su casa el 2 de agosto de 1936

El legado de Blas Infante se traduce en tres facetas distintas: Sus pertenencias nos permiten hacernos una idea de su personalidad. Su biblioteca nos permite descubrir su dimensión intelectual y los símbolos de Andalucía en los cuales contribuyó de manera fundamental, lo que supone un auténtico legado para todos los andaluces. Desde el cuarto arabesco con sus bellos paños de yeserías con la firma de los alarifes “Alí Qaád y el cuñado Tanat Aray, 1933”, su despacho y el piano donde compuso Blas Infante el himno de Andalucía que emociona a cualquier visitante. Allí disfrutamos de la recreación virtual en movimiento (holograma) Blas Infante fue detenido un domingo 2 de agosto de 1936 por varios falangistas que lo sacaron de su casa por una pequeña puerta que da al vestíbulo. Nunca más volvió a Dar Al-farah -su casa de la alegría-, que en la actualidad acoge el Museo de la Autonomía donde nos mostraron la original bandera de Andalucía y su escudo diseñado por Blas Infante junto a la letra del himno.  


Desde Coria del Río atravesamos el río Guadalquivir en una barcaza en busca del km. 4 de la antigua carretera de Carmona donde fuera conducido Blas Infante en un camión hasta el lugar en que fuera fusilado la madrugada del 11 de agosto de 1936 sobre las paredes de un antiguo cortijo del siglo XV bautizado popularmente como “de la gota de leche”. 

La literatura popular dice que en aquel cortijo se socorría con la leche de sus vacas a muchos huérfanos y viudas sin recursos. 

Blas Infante, máximo exponente del andalucismo moderno y Padre de la Patria Andaluza fue fusilado por la sinrazón fascista durante la trágica Guerra Civil española, sin juicio ni sentencia. 

Dicho lugar es considerado como lugar emblemático dentro de la Memoria Histórica de Andalucía. 

En el 2011 el km. 4 de la antigua carretera de Sevilla a Carmona y la "Casa de la Alegría" serán los dos primeros lugares de la Memoria Histórica reconocidos por la Junta de Andalucía.

Sus últimas palabras pronunciadas fueron:

 ¡Viva Andalucía libre!. 


Blas Infante vivió por Andalucía y por ella murió, con su nombre en los labios un 11 de agosto de 1936.

El monumento erigido a su memoria consta de una escultura con su imagen con los brazos abiertos. Tras él un mural en bronce con palomas volando y un texto que dice lo siguiente:  


En 2006, además del monumento fueron añadidas ocho losas con los escudos de las ocho ciudades andaluzas, dispuestas en orden alfabético Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén, Málaga y Sevilla. 

El Estatuto para Andalucía, en su artículo 3, se refiere a los símbolos del pueblo andaluz: la Bandera, el Escudo y el Himno como referente para los andaluces. 

Bandera y escudo original de Andalucía

Los tres símbolos fueron concebidos, definidos y popularizados por Blas Infante que serán asumidos por el pueblo andaluz, que los reconoce como parte de su realidad histórica. 




En el Parlamento de Andalucía se puede apreciar la estatua del Padre de la Patria andaluza Blas Infante donada por el Ayuntamiento de Casares al Parlamento Andaluz. Para celebrar el “Día de Andalucía” no existe nada mejor que conocer las reminiscencias y efluvios andalusíes.

Sueños blancos de la blancura de nuestra cal y verde de nuestra propia esperanza por encontrar un futuro mejor para nuestros pueblos y sus gentes. 

Desde la antigua Dar al-Farah -la casa de la alegría de Blas Infante- para el Blog de mis culpas...



Yo tengo clavada en la conciencia desde la infancia la visión sombría del jornalero. Yo le he visto pasear su hambre por las calles del pueblo, confundiendo su agonía con la agonía triste de las tardes invernales; he presenciado cómo son repartidos entre los vecinos acomodados, para que éstos les otorguen un limosna de trabajo, tan sólo por fueros de caridad; los he contemplado en los cortijos, desarrollando una vida que se confunde con la de las bestias; les he visto dormir hacinados en sus sucias gañanías, comer el negro pan de los esclavos, esponjado en el gazpacho maloliente y servido como a manadas de ciervos, trabajar de sol a sol, empapados por la lluvia en invierno, caldeados por los horrores de la canícula; y he sentido indignación al ver que sus mujeres se deforman consumidas por la miseria de las rudas faenas del campo; al contemplar cómo sus hijos perecen faltos de higiene y de pan, como sus inteligencias se pierden atrofiadas por la virtud de una bárbara pedagogía, que tiene un templo digno en escuelas como cuadras; o permaneciendo totalmente incultas desde la más tierna niñez, por el cuidado de la propia subsistencia, a conocer todas, absolutamente todas las estrecheces y miserias de sus hogares desolados. Y, después, he sentido indignación al leer en escritores extranjeros que el escándalo de su existencia miserable ha traspasado las fronteras, para vergüenza de España y de Andalucía. 

“Ideal Andaluz”. Blas Infante 



P.D. El Tribunal de Responsabilidades Políticas dicta el 4 de mayo de 1940 una sentencia post-mortem que justificaba el fusilamiento de Blas Infante por su actividad política andalucista. Además se le impuso una multa de 2.000 euros en 1940 habiendo sido fusilado en 1936...

En busca de las huellas de Blas Infante I


Bandera de Andalucía ondeando en Cádiz


“Andalucía es el resultado de un proceso histórico con identidad histórica como base de su identidad cultural, modelada a lo largo de siglos que nos ha dado nuestra forma de entender la vida y como resultado final nuestra cultura que forma parte de la memoria colectiva”.


Isidoro Moreno, antropólogo.


Durante el 28 de febrero “Día de Andalucía” la retina de la historia nos recuerda la vida y obra de Blas Infante, denominado el Padre de la Patria Andaluza que reivindicara bajo una España convulsa el autogobierno para Andalucía.


Después de haber visitado el Parlamento de Andalucía el 28 de febrero de 2014, pusimos en esta ocasión viento en popa en busca de esos pueblos que han formado parte de la memoria colectiva vinculada con la figura de Blas Infante.

No hay nada mejor para celebrar el Día de Andalucía que conocer los escenarios de la vida y obra del "Padre de la Patria Andaluza" vinculados con la génesis de nuestra autonomía.

Casares, Ronda, Córdoba, Isla Cristina, Peñaflor, Castro del Río, Archidona, Manilva, Coria del Río y Sevilla han estado vinculados con su vida y posterior legado. 


En Ronda pudimos visitar el monumento erigido en honor de Blas Infante que está ubicado junto a la Alameda del Tajo. Atravesamos la antigua Puerta de Almocábar en dirección a Casares en cuyo trayecto pudimos transitar por los pueblos que formaron parte en tiempos pretéritos de la "Ruta de los almorávides y almohades" observando el verde del paisaje junto a los pueblos blancos desparramados por la serranía, blanco y verde de nuestra "Bandera de Andalucía". 


La Puerta de Almocábar en Ronda tuvo una importancia estratégica durante la época andalusí. Su origen proviene del término “al-maqabir“, cementerio, por estar cerca de la necrópolis principal extramuros, según costumbre islámica.





Desde Montejaque transitamos hacia Benaoján, Jimena de Líbar, Cortes de la Frontera, Benadalid, Algatocin, Gaucín hasta llegar a Casares, ciudad natal de Blas Infante. 

Casares es un tradicional pueblo andaluz con su trazado andalusí donde la angostura de sus callejuelas estrechas, sinuosas y empinadas que se proyectan hacia el arco medieval de la calle Arrabal buscando la protección de su alcazaba junto a la antigua Iglesia de la Encarnación del siglo XVI, que a su vez fuera levantada sobre una mezquita árabe de la que todavía conserva su antiguo alminar donde el almuédano llamara a los fieles a orar.

El viajero puede apreciar los vestigios de su castillo medieval sobre un macizo de roca caliza, desde el cual se domina una bella panorámica para que nuestra retina capte al instante la belleza de la Serranía de Ronda, el Campo de Gibraltar, el Mar Mediterráneo y las primeras estribaciones montañosas del continente africano.




Casares limita al N.E. con Gaucín que fuera epicentro del Camino inglés donde pernoctaban las diligencias y en tiempos muy pretéritos de las rutas de los Almorávides y Almohades, lo mismo que Benarrabá y Genalguacil situados al N. Limita al S. con el Mar Mediterráneo y al Oeste con San Roque, ciudad fundada por los españoles después del saqueo de Gibraltar por los ingleses en 1706 durante la Guerra de Secesión española.



Casares vería nacer a Blas Infante un 5 de julio de 1885 a las 11 de la mañana en la calle Carrera donde se encuentra su casa natal, convertida en la actualidad en museo. Esta casa junto a la de Coria del Río tienen una importancia simbólica en la historia contemporánea de Andalucía.


En Casares transcurre la infancia y primera juventud del político e ideólogo andaluz donde vivirá hasta los 21 años, suficiente para tener sus primeros contactos con el mundo agrario y tomar conciencia de la situación por la que atraviesan los jornaleros andaluces, cuya realidad social marcara su vida y su obra. La figura del jornalero será el pilar fundamental sobre el que basa todo su pensamiento político. 


Un contexto histórico en aquélla España rural infrahumana que actuaba como verdadero caldo de cultivo para que los antígenos del hambre y la miseria por un lado y el caciquismo por otro fueran el anverso y el reverso de la sociedad española de su época. Una población oprimida en la que incluso los niños tenían que abandonar prematuramente la escuela para colaborar en el sostén económico del hogar, lo que les hacía madurar antes de tiempo para entrar en un mundo laboral de extrema dureza y explotación.

Su casa natal nos recuerda que en 1895 comenzaba su Bachillerato en el Colegio de los Escolapios de Archidona que continuará en Málaga. Entre 1905-1906 termina la Licenciatura de Derecho en la Universidad de Granada como estudiante libre conociendo su pasado musulmán. En 1909 toma posesión de la notaría de Cantillana.


En 1915 se publicó su obra más importante: Ideal Andaluz, donde explica su visión personal de la historia, la identidad y los problemas de Andalucía así como propuestas para su fortalecimiento.


Ronda. Imagen de la bandera de Andalucía. Hércules entre dos columnas dominando a dos leones.

La retina de la historia nos retrotrae en tan señalada fecha a la Asamblea de Ronda de 1918 donde de Blas Infante evocara vínculos históricos que coinciden con el máximo esplendor de nuestra cultura -la antigua al Andalus-.


El primer Escudo de Andalucía propuesto en la Asamblea de Ronda de 1.918.

La primera asamblea regionalista celebrada en Ronda en 1918, adoptó como insignias de Andalucía, "la bandera verde y blanca y el escudo con la figura de Hércules", que definitivamente es adoptado en la Asamblea de Córdoba en 1919 apareciendo Hércules entre dos columnas dominando a dos leones y por debajo una leyenda:


 “Andalucía por sí, para España y la Humanidad”

Para Blas Infante las raíces de Andalucía está atravesada por un hilo conductor, un hilo cultural subterráneo que fluye bajo las distintas etapas históricas donde se manifiesta la personalidad específica andaluza.

Blas Infante se inspiró en elementos propios de nuestra cultura y nuestro pasado histórico para crear los tres símbolos oficiales de Andalucía “Nada vinimos a crear”. Sólo había que entroncar el pretérito andaluz con lo presente.

Los emblemas andaluces fueron trazados a partir de elementos culturales heredados del esplendor de Andalucía en la época de Tartessos a la que mitifica, de la Bética romana con su aportación autóctona al Imperio y de al-Andalus, cuando ese ideal se manifiesta en toda su grandiosidad.

El dios Hércules tiene para los andaluces una significación particular. Representa el poder eternamente joven de espíritu, capaz de apaciguar las fuerzas desatadas de la naturaleza, que son encarnadas por la figura de dos leones que le acompañan. Hércules simboliza al hombre que no cree nada más que en su propio esfuerzo. A hombres como él está encomendada la heroica tarea de volver a fundar Andalucía. Infante escribió “si yo pudiese elegir un estado para Andalucía señalaría sin vacilar el de la gloriosa Cádiz.







Andalucía tiene himno propio aprobado por la Junta Liberalista de Andalucía en 1933. Su autor fue el ideólogo Blas Infante quien compuso su letra. Fue presentado por la Banda Municipal de Sevilla, bajo la dirección de José Castillo Díaz, en un concierto celebrado en la Alameda de Hércules (Sevilla) el 10 de julio de 1936, una semana antes del comienzo de la Guerra Civil española. 

Blas Infante se inspiró en la melodía del Santo Dios, un canto popular de carácter religioso y litúrgico, que había escuchado a los jornaleros andaluces.

El color verde de la bandera corresponde al color de los omeyas y el blanco, al imperio almohade. Dos de las épocas con mayor esplendor de un poder político en el territorio de la actual Andalucía según la óptica de Blas Infante como máximo ideólogo del andalucismo político en todas sus vertientes que además fue notario, historiador, humanista, antropólogo, escritor y musicólogo.

Monumento a Blas Infante en Casares

La bandera original fue confeccionada por la esposa de Blas Infante, Angustias García Parias, estando presente en la Asamblea de Córdoba de 1933 y durante el periodo de la Segunda República fue izada en actos regionalistas andaluces. Tras la Guerra Civil y la Dictadura fue recuperada, presidiendo y participando en las manifestaciones pro-Autonomía de los años 1977 y 1979.

La primera referencia escrita que se conserva de una bandera de similares características a la de Andalucía pertenece al reinado de Al Mutasim de la taifa de Almería en el siglo XI (año 1051), según el visir y poeta Abú Asbag. Posiblemente nos encontramos con la bandera más antigua de toda Europa. El 18 de julio de 1195 el sultán Ben Yusuf Yaqub derrota a Alfonso VIII de Castilla en la batalla de Alarcos (última gran victoria musulmana).Para conmemorar el triunfo ordena colocar una bandera verde y blanca en la Mezquita de Sevilla, que representaba la unidad almohade (blanco almohade) y la colaboración andalusí (verde omeya). Un símbolo de unión entre tierras andalusíes de un lado y otro del Estrecho y verdiblancas.

En 1923 la Dictadura de Primo de Rivera ordena cerrar los Centros Andaluces y el sueño autonómico tiene que aplazarse. Se traslada a Isla Cristina en contacto con el mar, quizás por temor a represalias del régimen y en previsión de una salida forzada a Portugal.

En Isla Cristina conoció las duras faenas de la mar que junto con el campo, constituyen para él las principales labores del pueblo andaluz. En su visión del de Andalucía, los agricultores y los “jornaleros de la mar” tienen un papel fundamental pues deberían llegar a ser los encargados del renacimiento de Andalucía. En esa etapa, viviendo en la costa de Huelva, cuando emprende un viaje que le marca de forma profunda: marcha a Marruecos para reconocer y estrechar lazos con los últimos vestigios de la cultura andalusí, los herederos de aquellos campesinos moriscos a los que se les arrebató la tierra para ser expulsados de la Península. De nuevo el interés por los orígenes. De nuevo el sentido por la justicia.

En su viaje a Marruecos en 1924 visitó la tumba del último emir de la antigua Isbiliya Motamid en Agmat, al este de Marrakech. Motamid encarnaba para Blas Infante un ejemplo de pacifismo y tolerancia encarnado por el espíritu de Andalucía. Blas infante otorga una gran importancia al periodo de convivencia entre musulmanes y cristianos de Andalucía y se inspira en los enamorados de Antequera que proviene del siglo XV, cuando ésta ciudad, frontera de los reinos de Castilla y Granada. 

Tras haber escuchado allí las nubas magrebíes, es el primero en poner en relación los cantos populares de ambos lados del estrecho de Gibraltar. En su obra “Orígenes de lo flamenco y secreto del cante jondo” (1929) da forma a una de las teorías más serias sobre el origen del término “flamenco” cuyo origen estaría en los cantos de los moriscos que se escondieron en los montes tras el decreto de expulsión de Felipe III, que con el tiempo se confundirían con los gitanos errantes. Flamenco vendría de "fellah mengu" cuyo significado sería “campesino huido” en el dialecto andalusí. 





En 1931, con la llegada de la II República la situación política española cambia radicalmente y Blas Infante abandona su retiro interior de Isla Cristina. Han sido ocho años en los que no ha podido desarrollar ninguna actividad pública debido a la Dictadura de Primo de Rivera. La propia Constitución de ese año reconoce el derecho de las regiones a la autonomía. Cambia su plaza de notario por la de Coria del Río y se traslada a Sevilla. A los pocos meses, compra una parcela sobre un altozano desde donde se divisa el Guadalquivir y empieza a construir la que será su única vivienda en propiedad: Dar al-Farah, la Casa de la alegría.



Andalucía ha sido el resultado del crisol de culturas en su constante histórica en la que destaca por derecho propio una brillante civilización que tuvo su máximo esplendor bajo la antigua al-Andalus (la España musulmana) estimulando durante siglos la imaginación de una Europa de su época sumida en las tinieblas de la ignorancia. Un patrimonio material e inmaterial de la Humanidad que ha sido almacenado en la retina colectiva de los pueblos. Es obvio que dicha civilización andalusí ha marcado la historia y la cultura de España que al mismo tiempo dejaron huella en muchos aspectos de nuestra personalidad y manera de entender la vida. Negar esto sería amputar la realidad.



Una civilización que ha legado topónimos tan bellos como Andalucía, Sevilla, Algarbe, Algeciras, Alpujarras, Axarquía, Elvira, Gibraltar, Guadalquivir, Trafalgar, Mulhacén, Pico Almanzor junto a otras palabras enraizadas en la memoria colectiva de los andaluces tales como acebuche, aceite, aceituna, alarife, albañil, alcuza, aldaba, alfarero, alféizar, aljibe, almohada, barrio, laud, mozárabe, muladí, mudéjar, posada, presa, taberna, zaguán y un largo etcétera que pertenecen a ese gran legado andalusí con cuatro mil arabismos que con su esencia han enriquecido nuestro léxico…



Blas Infante reclamaba un despertar del patriotismo andaluz frente a las injusticias reclamando una educación libre y universal controlando la economía mediante una reforma agraria defendiendo al mismo tiempo nuestros orígenes andalusíes. Blas Infante, político, escritor y pensador que fue proclamado el 5 de julio de 1936 presidente de honor de la futura Junta Regional de Andalucía. 



Blas Infante daba una enorme importancia a la educación. Consideraba que sólo a través de ella los pueblos pueden cambiar su sociedad y avanzar hacia un verdadero progreso. Por ello, su casa tiene también una intención pedagógica. A través de la combinación de los distintos estilos arquitectónicos pretende recoger las señas de identidad de la historia de Andalucía. 


La lucha contra las injusticias se desarrolló en varias direcciones. A través de su solidaridad y colaboración directa con el desfavorecido, como ideólogo y también a nivel político. Su despacho sirvió también como lugar de estudio y de lectura.

Desde su casa natal en Casares donde nos ilustramos un poco más de su vida y obra -adquiriendo su Ideal Andaluz- transitamos hacia Manilva donde pasara Infante inolvidables excursiones a sus playas. En Sabinillas, un barrio costero de Manilva, se encuentraba la residencia veraniega donde Blas Infante veraneara -Villa Matilde-, nombre de la cuñada del Padre de la Patria Andaluza. Desde allí atravesamos el Parque de los Alcornocales -Jimena de la Frontera y Cortes de la Frontera- hasta llegar a Ubrique,  El Bosque y Prado del Rey que nos indicaba que nuestro punto de destino estaba ya cerca.

La visita a la "Casa de la alegría" en Coria del Río donde fuera detenido el 2 de agosto de 1936, formará parte de otro capítulo del Blog de mis culpas...



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Visita al Parlamento de Andalucía

domingo, 15 de febrero de 2015

Viaje a Cazorla y la Iruela con el C.B. Morón




Bajo un gélido y desapacible día, el sábado 14 de febrero de 2015 se nos presentó de nuevo la oportunidad de acompañar al C.B. Morón en su visita a Cazorla, muy cerca de los Cerros de Úbeda y de la inmortal Baeza de don Antonio Machado.

La retina del recuerdo nos extrapola que el nombre de Cazorla quedó grabado en la memoria colectiva del pueblo andaluz al establecer Fernando III “El Santo” un criterio por el cual el río Guadalquivir, el más importante de Andalucía y eje vertebrador de culturas por su carácter navegable, nace en la Cañada de las Fuentes, término municipal de Quesada, en el Parque Natural de la Sierra de Cazorla.

Los que peinamos ya alguna que otra cana nos produce cierta nostalgia de nuestra época de zagal aquella cantinela del colegio de parvulitos -con mentalidad de sacristía- cuando se cantaba sin cesar la tabla de multiplicar y los ríos españoles en voz alta:

«España limita al Norte con el Mar Cantábrico y los montes Pirineos que la separan de Francia; al Este con el Mar Mediterráneo, al Sur con el mismo mar, y al Oeste con Portugal y el Océano Atlántico».

“El Guadalquivir nace en la Sierra de Cazorla”... pasa por Córdoba, Sevilla y desemboca en el Océano Atlántico, por Sanlúcar de Barrameda”.


Después de degustar la gastronomía de la zona junto a nuestros amigos del C.B. Morón, no desaproveché la oportunidad para poder impregnarme de la esencia de este pueblo pintoresco, con sus calles empinadas que nos recuerda en toda su esencia el legado andalusí.

En el otoño de 2014 transitamos por Cazorla y la Iruela hacia el mirador del Puerto de las Palomas donde observamos una impresionante panorámica con el pueblo de Arroyo Frío. Descendimos entre curvas cerradas hacia Burunchel en busca de la cerrada de Utrero, en el Puente de las Herrerías donde el río Guadalquivir ha tallado a lo largo de miles de años una profunda garganta.






La calle San Francisco nos introduce junto al mirador o balcón de Zabaleta desde donde contemplamos una bella panorámica del Castillo de la Yedra, una fortaleza musulmana del siglo XI en plena montaña con el barrio viejo a sus pies y el río Cerezuelo que baña sus laderas. Es probable que este mirador sea uno de los lugares más fotografiados de Andalucía por su extraordinaria belleza donde se concentra en una sola imagen, las cumbres de la sierra junto a la fortaleza de origen andalusí sin olvidar el susurro relajante del río que riega los huertos a lo largo de su curso.

Una tupida red de castillos florecen a lo largo de las líneas fronterizas de la antigua al-Andalus, desde el al-Gharb andalusí o parte occidental hasta al-Sharq o parte oriental por un lado y castillos construidos por la banda gallega o cristiana por otro.

Muy cerca nos encontramos uno de los monumentos emblemáticos de la ciudad como es la Fuente de las Cadenas, de tono herreriano que data de 1605 en homenaje a Felipe II. Su nombre proviene de los relieves en forma de cadena que destacan en sus sillares.


Junto a la Fuente de las Cadenas nos encontramos con la Iglesia Mayor de Santa María del siglo XVI. Su eje mayor coincide con el curso del río Cerezuelo, canalizado previamente. Su traza se le atribuye al arquitecto Andrés de Vandelvira, sufragada por la Iglesia Episcopal de Toledo o por los marqueses de Camarasa, título nobiliario español creado en el siglo XVI por Carlos I a favor de Diego de los Cobos, hijo de Francisco de los Cobos. 

Es muy probable que el templo no se llegase a concluir completamente por los serios daños causados por una terrible tormenta e inundación en 1694.


Desde el mirador de Zabaleta iniciamos la ruta por el camino de la Iruela hacia su castillo templario asentado sobre una inmensa roca como la mayoría de los castillos, baluartes y lienzos de murallas. Destacan sus empinadas callejuelas sinuosas y empinadas que nos retrotraen a tiempos pretéritos de la cultura andalusí que brilló con luz propia cuyos vestigios arquitectónicos así lo atestiguan. Se conoce como castillo de los templarios al ampliar los cristianos su estructura en el siglo XIII y ser sede de la orden de dichos caballeros. 

La visita terminó de lo más agradable posible ya que se vio acompañada de un excelente resultado para los intereses del C.B.Morón.



Desde Cazorla para el Blog de mis culpas...






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jueves, 5 de febrero de 2015

Una mirada retrospectiva entre Cádiz y la Serrania de Ronda

Promulgación de la Constitución de 1812 en Cádiz. 
Óleo de Salvador Viniegra. Museo de Cádiz. Foto: A. Cuevas

Después de haber visitado Cádiz “de la Pepa” pusimos viento en popa transitando desde la Puerta de Tierra hacia Ronda, por la costa gaditana a través de la A-48 hasta Vejer de la Frontera y por la N-340 hasta Tarifa.

La retina del recuerdo afloraba imágenes de tiempos pretéritos reflejadas en los vestigios arquitectónicos como antiguas tierras de fronteras y repoblación. Dos maneras de entender la vida: el mundo cristiano y el mundo musulmán de la cual Vejer de la Frontera, Medina Sidonia, Arcos de la Frontera, Tarifa, Castellar de la Frontera, etcétera son un ejemplo de reminiscencias andalusíes.

Pueblos blancos salpicados a lo largo de la serranía, la angostura de sus calles sinuosas a los pies de alguna fortaleza con sus baluartes o alguna que otra torre albarrana como fiel testigo del paso de la historia.

Desde la costa de Trafalgar, -inmortalizada la batalla que lleva su nombre un 21 de octubre de 1805- entre ingleses y españoles en tiempos de Carlos IV y que llevara a la España de su época a un desastre político y militar al abrir una brecha profunda en nuestro poderío naval por donde se nos fue el mayor y más frágil Imperio que jamás haya existido-, transitamos por la costa de Vejer, Barbate, Zahara de los Atunes, Bolonia y Tarifa, donde los dichosos vientos del levante y del poniente ejercen su influencia protagonizando la vida de sus habitantes.




El Faro de Camarinal nos indica la ensenada de Bolonia, una playa de aguas transparentes con dunas de arenas doradas y bosques de pinos piñoneros, desde donde podemos observar el Estrecho de Gibraltar y las primeras montañas del continente africano.

Una zona privilegiada de pesca gracias a la migración anual del atún rojo cuyo ciclo reproductivo se produce entre mayo y julio en aguas cálidas. El atún rojo forma grandes bancos y se traslada hasta las aguas superficiales costeras procedente de las proximidades del Círculo Polar Ártico, pasando por el Estrecho de Gibraltar en dirección al Mar Mediterráneo entre mayo y julio para realizar el desove en el Mare Nostrum y en otoño se dispersan a aguas profundas.




Baelo Claudia nace a finales del siglo II a.C. y su origen está muy ligado al comercio. La industria del salazón del pescado y de las salsas derivadas del mismo (garum) fueron sus principales fuentes de riqueza convirtiéndose en la salsa gastronómica más apreciada en Roma y según Plinio, con un valor sólo comparable sólo al de los perfumes.

Los restos de vísceras del atún en salazón se dejaban en salmuera al sol y se envasaban en ánforas para ser exportadas por mar al resto del Imperio Romano.


El emperador Claudio (41-54 d.C. ) le otorga el rango de municipio romano. A partir de ese momento se produce el periodo de máxima prosperidad de la ciudad y de mayor intensidad en la actividad constructiva. A lo largo del siglo V d.C. la ciudad se abandona progresivamente.


Los fenicios, griegos y cartagineses observaron que llegando la primera luna de mayo, los grandes atunes rojos migraban desde las frías aguas del Océano Atlántico a las cálidas del Mare Nostrum para desovar, cruzando el Estrecho de Gibraltar como paso obligado, muy cerca de las costas y regresaban de nuevo en otoño al punto de origen. Para los romanos de Baelo Claudia constituyó su principal fuente económica aunque su origen es de época fenicia y púnica, alcanzando gran desarrollo en el mundo romano.

La antigua Gades romana -anterior Gadir fenicia- situada estratégicamente estaba vertebrada por vía terrestre mediante la Vía Augusta que unía Roma con Gades enlazando capitales de la Bética: Hispalis (Sevilla), Astigi (Écija) y Corduba (Córdoba) y por vía marítima desde su puerto a Roma. Las naves romanas recorrían en nueve días en trayecto entre Gades y Roma. Estrabón nos recuerda que la población gaditana permanecía en el mar más tiempo que en tierra. La fama de la Gades romana se extendió por su extraordinaria situación y por el culto al templo de Hércules, uno de los grandes mitos de la época.

En Tarifa visitamos el castillo de Santa Catalina y el puente de la isla de la Paloma como punto más meridional de Europa que separa el Atlántico y el Mediterráneo.




En Tarifa me acordé del dicho popular «la madre que parió al poniente y la madre que parió al levante» que a veces, desarbolaban nuestros sentidos al no estar nuestras naves aptas para luchar contra los elementos.

El Estrecho de Gibraltar -Gebel al-Tarik- desde tiempos remotos ha sido considerado un privilegiado enclave geoestratégico y cruce de culturas. Al mismo tiempo una encrucijada de pasos migratorios como el atún rojo de almadraba, un arte de pesca cuya etimología es de origen andalusí "lugar donde se golpea y lucha" así como el término arabizado attûn que procede del latín thunnus. Los árabes heredaron este ancestral y noble arte de pesca creando el término almadraba.

En el año 711 los árabes cruzan en Estrecho de Gibraltar-Gebel al-Tarik- y tras la batalla del río Guadalete, Barbate ó de la Janda -ya que los historiadores no se ponen de acuerdo sobre el lugar-, en la que Tarik derrota el rey visigodo Roderico, Vejer pasa a manos musulmanas con el nombre de Besher. Durante más de cinco siglos formó parte del dominio musulmán volviendo a manos cristianas en dos ocasiones. La primera, en el año 1250 con Fernando III el Santo, volviendo a manos musulmanas en agosto de 1264 para volver definitivamente en 1285 con Sancho IV que la concede a la Orden de Santiago. En 1307, después de una segunda repoblación, pasa a ser señorío de Guzmán el Bueno –dueño de las almadrabas de toda la zona del Estrecho de Gibraltar y Tarifa- hasta que heredaron de él los Duques de Medina Sidonia…

Entre aerogeneradores dejamos atrás la Tarifa de Guzmán “el Bueno” y subimos por el Alto del Cabrito, desde donde divisamos el Estrecho de Gibraltar observando a tan sólo 14 kilómetros el continente africano. El peñón de Gibraltar (Gebel al-Tariq, Monte de Táriq), está situado geoestratégicamente en la angostura que lleva su nombre y ha sido un referente importante como encrucijada de culturas.




Un 4 de agosto de 1704, una flota anglo-holandesa bajo el mando del almirante Rooke tomó la ciudad de Gibraltar desprotegida en nombre del archiduque Carlos de Austria pretendiente al trono español durante la Guerra de Sucesión Española. El 13 de julio de 1713 se firmaba el Tratado de Utrecht. España cedía a perpetuidad el Peñón a Gran Bretaña sin jurisdicción alguna, estableciéndose no obstante, una cláusula por la cual si el territorio dejaba de ser británico, España tendría la opción de recuperarlo.

San Roque, fundada en 1704 por los españoles expulsados después de la invasión británica de Gibraltar para introducir ciudadanos del imperio británico. Desde San Roque llegamos al castillo de Castellar de la Frontera en el Parque de los Alcornocales, donde visitamos su fortaleza nazarí del siglo XIII junto al río Guadarranque que forma una panorámica de gran valor paisajístico.


Castillo de Castellar de la Frontera

Dejamos atrás Castellar de la Frontera y transitamos por la A-405 por Jimena, San Pablo de Buceite, Gaucín, Algatocín, Benadalid, Atajate hasta llegar a Ronda. Esta ruta ha sido denominada “la Ruta de los Almorávides y Almohades” que  evoca la profunda relación existente entre la antigua Al-Ándalus, territorio de la Península Ibérica bajo poder musulmán entre el año 711 y 1492 y los pueblos del norte de África separados por el estrecho de Gibraltar. Pueblos de origen andalusí que parecen manchas de leche derramada a lo largo de la serranía bajo el encantador laberinto de sus calles entre cuestas angostas y empinadas en busca de la protección de su alcazaba.




La antigua Gaucín -Sair Guazan- “la roca fuerte” de los andalusíes, apiñada al pie del desafiante castillo del Águila, -donde encontrara la  muerte de Guzmán “El Bueno” en su asedio el 17 de septiembre de 1309 en poder de los musulmanes. Desde el castillo se puede apreciar con buen tiempo una vista impresionante del Peñón de Gibraltar, el Mar Mediterráneo y la costa africana.

Sin embargo, los arrieros que transportaban desde Gibraltar productos como el tabaco, azúcar, café, etc…sin pagar impuestos y dormían en cualquier punto de la ruta con su manta en tierra junto a las albardas que le servían como almohada bajo la noche estrellada. Las dos rutas de los almorávides y almohades fueron dos arterias importantes en las comunicaciones que desembocaban por la Puerta de Almocábar "al-maqabir" por encontrarse cerca del antiguo cementerio musulmán en la antigua Ronda musulmana para llegar a través de Antequera y Alhama a la antigua Garnatha denominada la “Damasco de Occidente”–Granada-.





Una ruta transitaba desde Cádiz hasta Arcos, Zahara de la Sierra, Grazalema, Olvera y Setenil de las Bodegas hasta llegar al corazón de Ronda para proseguir hasta el reino nazarí de Granada. La otra ruta nos lleva desde Tarifa y Algeciras –a la que se unía Medina Sidonia- nos lleva hasta Gaucín, Algatocín, Atajate y Ronda para proseguir hasta Granada.


Existieron también otras rutas importantes en Al-Andalus como la ruta del Califato, la ruta de los Nazaríes o la ruta de las Alpujarras-, pero a partir del siglo XI -en que desaparece el Califato de Córdoba- todas confluían en Granada hasta su eclipse en 1492.



Posteriormente dicha ruta fue denominada entre el siglo XVIII y XIX “el camino inglés” que iba desde Gibraltar a Ronda pasando por Gaucín como ecuador de la ruta. Allí paraban las diligencias para pernoctar y proseguir a la jornada siguiente. Fue considerada por los románticos como una de las grandes rutas históricas y literarias de Europa.





Los bellos paisajes abruptos de la Serranía de Ronda y Grazalema se proyectan en nuestra imaginación en busca de la convulsa Andalucía de los siglos XVIII y XIX, donde existió una peculiar ruta denominada. La escarpada topografía de Ronda y su comarca ha sido convertida por los viajeros románticos en aventuras y bellas estampas pintorescas. Personajes que la literatura popular convirtió de alguna manera en mitos como los bandoleros, contrabandistas, estraperlistas, arrieros con sus faltriqueras, albardas, alforjas y mantas acompañados de las tradicionales reatas de mulas y recuas de borricos cargadas de fardos con productos que escaseaban en la Península como el tabaco, café, azúcar y telas -que no pagaban impuestos- atravesando peligrosos desfiladeros entre senderos y ríscos.




Transitamos por la A-397 a través de la Serranía de Ronda y Sierra Bermeja en dirección a San Pedro de Alcántara  para desviarnos por la MA-526 para encontrar el nacimiento del río Genal enclavado en el pueblo de Igualeja que perteneciera en tiempos pretéritos a la cora de Takoronna, en el reino nazarí de la antigua Garnatha. 



El agua brota en un escarpado macizo calizo desde el cual inicia su curso dando nombre a todo el Valle del Genal donde los castaños brillan con luz propia en toda la comarca. Una señal nos indicaba el Sendero de las Caleras. Paseando por muchos pueblos andaluces se puede observar como se construyeron algunas iglesias a partir del siglo XVI sobre los restos de las antiguas mezquitas, una vez conquistada esta zona del reino nazarí de la antigua Garnatha tras la caída de Ronda en 1485. También se pueden apreciar algunas torres que fueron alminares en tiempos pretéritos cristianizados posteriormente al añadirle un nuevo cuerpo para soportar mejor el peso de las campanas.



De vuelta a Ronda regresamos a través de la A-374 a nuestro punto de origen, con la Sierra de Grazalema y el castillo de Zahara de la Sierra como testigos de nuestra visita. Desde el embalse nos encontramos una bella panorámica que impregna nuestra retina. Es evidente que la Sierra de Grazalema nos recuerda las partidas de bandoleros durante el siglo XVIII con el popular José María Hinojosa “El Tempranillo” que dejara profunda huella en la retina popular. Zahara de la Sierra está enclavada en el Parque Natural de la Sierra de Grazalema bajo un emplazamiento privilegiado.




Desde su fortaleza árabe de origen nazarí se divisan los pueblos vecinos como Algodonales y Olvera hasta llegar a Morón, que también fue antigua tierra de fronteras llegando a ser un importante alkevirato en tiempos de Abd al-Rahman I ben Muawiya al-Dajil (el Inmigrado 756-788) según el libro de Ramón Auñón “Los alkevires de Morón”,  y posterior reino de taifa entre 1013-1066.




Desde Cádiz a la Serranía de Ronda para el Blog de mis culpas...