domingo, 20 de agosto de 2017

Prólogo


Foto  Antonio Ramos www.aerofotoramos.com

¡Muchas gracias por compartir conmigo el blog que estás leyendo!.

!Desde la ciudad del Gallo, MORÓN-Sevilla-España!.
Paz,  amor  y alegría a los pueblos del mundo. Espero que la sonrisa nos  acompañe  cada día y que la discordia nunca se encuentre en nuestro  camino.



Foto Antonio Ramos www.aerofotoramos.com

¡Oh, alcazaba de Morón!...
¡Hasta cuando, tu desencanto!.


Llegaste a ser "Alkevirato" en tiempos remotos,
efímero "Reino de Taifas", en tiempos pretéritos.
"Refugio de castilleros", que cuidaron de tu entorno
y "castillo de las artes", entre bellos sueños rotos.


¡Thank so much for sharing with me the blog that you´re reading right now!.

¡From the plucked Rooster city, MORÓN-Sevilla-Spain!.


Peace, love  and harmony to the people of the World.  I hope that the smile  stay  with us each day and we never find discord in our ways.



La inmensa mayoría de las fotografías de este blog han sido realizadas por su propio autor. No obstante, es posible que existan algunas fotos obtenidas de la web para ilustrar algún artículo en concreto, sin uso comercial. 

Por tanto, si alguna imagen hubiese que retirar por cualquier razón, se agradece la comunicación, para proceder a su retirada lo antes posible.

viernes, 4 de agosto de 2017

Rocafort, refugio de Antonio Machado (diciembre de 1936- abril de 1938)



Rocafort fue el refugio de Antonio Machado buena parte de la Guerra Civil Española. Llegó probablemente en los primeros días de diciembre de 1936 evacuado desde Madrid. Aquí residió durante 16 meses, hasta una nueva evacuación hacia Cataluña. Aquí asistió también impotente a la tragedia de la guerra y al desmoronamiento de la República, con la que desplegó un firme compromiso de lucha a través de la escritura. 

Rocafort se halla a unos 7 km al noroeste de la ciudad de Valencia y forma parte de la Huerta. En los años 30, era un pequeño pueblo agrícola con una colonia de chalets de la burguesía valenciana, donde se instalaron embajadas y algunas dependencias oficiales. 



Villa Amparo es un chalet construido a principios del siglo XX junto a la Acequia Real de Moncada, de corte neoclásico con un pequeño jardín. El gobierno de la República lo incautó, al igual que otros chalets y villas de veraneo de la localidad. En él vivió Antonio Machado y su familia desde diciembre de 1936 hasta abril de 1938. Aquí escribió sus numerosas colaboraciones de prensa y algunas poesías, siempre al servicio de la causa de la República.

El jardín de Villa Amparo limita con la Acequia Real de Moncada, una de las más importantes infraestructuras hidráulicas de la Huerta de valencia. Su origen se remonta, probablemente, a los siglos XI y XII, en pleno periodo andalusí. Tras la conquista cristiana del siglo XIII, Jaume I se reserva la propiedad de esta importante acequia, de ahí la denominación de Real. Pero en 1268 le cede a los propios regantes que desde entonces, la han administrado de manera autónoma.


En la puerta de Villa Amparo, la “Associació Cultural de Rocafort” colocó una placa en 1979 en honor a la memoria del inmortal poeta.

La acequia marca el límite entre el casco urbano y la Huerta. En el año 2014 se instaló una escultura en el paseo que cubre la Acequia Real de Moncada frente a Villa Amparo con el texto “El pueblo de Rocafort a Antonio Machado”.

Machado tomó el “trenet” en varias ocasiones cercano a 150 metros de Villa Amparo para ir a la ciudad de Valencia. La estación tiene unas vistas privilegiadas sobre la Huerta y, al fondo, la silueta de la ciudad de Valencia.


Durante la Guerra Civil española 1936-1939, las Torres de Serranos (siglo XIV) desempeñaron un papel clave. En el verano de 1936, ante la violencia provocada por el golpe de Estado de Franco, albergaron una posta sanitaria de urgencia. Posteriormente, funcionaron como depósito-refugio tanto de arte religioso local, como de las principales obras del Museo del Prado y otros museos madrileños, trasladadas a Valencia -como el gobierno- ante la amenaza de los bombardeos fraquistas.

Cuando Valencia fue capital de la II República española (1936-1937), el Palau de los Borja (siglo XV-XVI) alojó la sede de la Presidencia del Gobierno republicano, así como del Ministerio de la Guerra. El 14 de febrero de 1937 el presidente socialista Largo Caballero arengó desde sus ventanas una importante manifestación de apoyo al gobierno democrático. Durante la dictadura (1939-1975) sirvió como residencia de Franco en sus visitas a Valencia. Actualmente es la sede de las Cortes Valencianas, el poder legislativo del pueblo valenciano. 

Antonio se vio forzado a escoger el exilio cuando estalló en España nuestra vergonzosa guerra civil que pasados muchos lustros aún polarizan sentimientos en el ADN de nuestra Memoria. El día 24 de noviembre de 1936 tiene lugar la evacuación de intelectuales a Valencia, dispuesta por el gobierno republicano que llega a Pocos días después se traslada a Villa Amparo, cerca del pueblo de Rocafort, próximo a Valencia con su madre y su hermano José, donde vivieron hasta mediados de 1938, “considerada segura” por la República. Allí se traslada hasta Valencia para entregar sus crónicas y participar en algunos actos públicos a favor de los trabajadores y la República.

A finales de 1938 el gobierno de la República ordena su traslado a Barcelona. Su salud comienza a deteriorarse. Es alojado en el Hotel Majestic.

Antonio Machado estaba aquejado de una grave enfermedad bronquial, como consecuencia de su tabaquismo. La ruta hacia el exilio junto con la separación de su amor platónico “Guiomar” hace que se agrave aún más su frágil estado de salud.

Durante la estancia en Cataluña, Antonio Machado exterioriza algo importante sobre como la lengua castellana y catalana se manifiestan en paralelo y no supone ningún enfrentamiento siempre hablado bajo los ruidos de las bombas fascistas. En aquella época ya se habla de la viabilidad del Estado español siempre bajo la pluralidad de las tradiciones y las lenguas.

Atrás queda la depuración de todos aquéllos que no se hubieran adherido al “Glorioso Movimiento Nacional”. El magisterio español estaba en el punto de mira. La Institución Libre de Enseñanza fue saqueada, defenestrada y declarada ilegal por ser "altamente perniciosa", mientras la Iglesia que no le perdonó nunca a la República la pérdida de sus privilegios amparando sin fisuras al gobierno rebelde. Como "efecto colateral" comenzará a recoger sus frutos con el monopolio de la educación. 

Las dos Españas le producen a Antonio Machado un dolor lacerante en lo más hondo de su alma. La ironía del destino hace que su hermano Manuel sirva a la causa rebelde y Antonio siempre fue fiel a la causa republicana hasta las últimas consecuencias. 

Su triste destino simboliza el epílogo de la República en la Guerra Civil.

El 20 de enero de 1939 Antonio Machado es evacuado junto con su familia acompañada de un grupo de profesores e intelectuales bajo un terrible éxodo de 500.000 españoles republicanos que huían ante el avance de las tropas franquistas. La frontera es un éxodo ante el avance de las tropas franquistas. Antonio Machado, enfermo, tiene 64 años; su madre Ana Ruiz que le acompaña, 88. El paso de la frontera es a pie y bajo la lluvia que cae ese fatídico día, junto a una multitud de gente. Marcharon andando y en el camino se encontraron con una ambulancia que los llevo a la frontera con Francia, que cruzaron a pie. La primera noche la pasó durmiendo en un vagón de tren.

La desaparición dramática de un hombre decente estaba cerca. El día 29 de enero se trasladó hacia Collioure -una pequeña localidad francesa a orillas del Mediterráneo, pero eso formará parte de otro interesante artículo que compartiré con los amigos.

Desde Rocafort, para el blog de mis culpas...


Bibliografía

Itinerario por las ciudades machadianas
Ligero de equipaje por Ian Gibson


Enlaces interesantes








jueves, 3 de agosto de 2017

Visita a la Baeza de Antonio Machado


La muerte del poeta Antonio Machado  fue "la desaparición dramática de un hombre decente, de un poeta cabalmente vinculado a la propia historia vivida". “Supuso el enaltecimiento de un ejemplo imborrable desde una doble perspectiva humana y política. Machado fue un espejo de los españoles íntegros y su ideario social, su filosofía de la vida, su conducta como defensor de la República, su singularidad dialéctica, perduran como un verdadero paradigma”.
Caballero Bonald

Desde Morón, tierra de la Cal, del Flamenco y de nuestra propia esperanza, en cuyo término ejercieran su influencia en tiempos pretéritos José María “El Tempranillo” y “El Pernales” sin olvidar la huella ilustres vecinos de la talla de Fernando Villalón, José Julio Vélez o Juan Antonio Carrillo Salcedo entre otros, nos dirigimos de nuevo -después de haber visitado el Palacio de las Dueñas en Sevilla, donde naciera el poeta universal don Antonio Machado-, hacia la inmortal Baeza.




Dejamos la A-4 para coger la A-32 y transitar por la C-326 que nos lleva al pueblo de Ibros que nos acerca a Baeza donde nos encontramos una rotonda con un bello monumento en honor a los jornaleros vareando la aceituna para la almazara que poco a poco nos introduce por la Puerta de Jaén donde comienza el casco histórico de la inmortal Baeza. Allí nos espera el Aula de nuestro protagonista, Antonio Machado.

Cuando se entra en el Aula de Antonio Machado se siente una profunda emoción. La retina del recuerdo me proyectó aquélla bella frase del gran cantautor Paco Ibáñez que tan magistralmente se ha inspirado en las poesías de Luís de Góngora, Gustavo Adolfo Bécquer, Federico García Lorca, Rafael Alberti, Luís Cernuda, León Felipe. Miguel Hernández, etcétera…

“Si una canción, una puesta de sol o unos versos te siguen emocionando, entonces estás vivo”.



Antonio Machado ocupó en el Instituto Santísima Trinidad una de las aulas del patio renacentista, perteneciente a la que fuera antigua Universidad, situada junto al Paraninfo. El Aula de Antonio Machado se ha convertido en un pequeño museo que alberga distinta documentación académica y administrativa del poeta-profesor durante su estancia en el Instituto, así como el mobiliario y la ambientación. 

Se podría decir sin temor a equivocarnos, que el Aula de Antonio Machado se ha convertido en un centro de peregrinación cultural de todos los que nos emociona la vida y obra del inmortal poeta y hombre comprometido.


El 1 de agosto de 1912 muere la joven Leonor, esposa de Antonio Machado. Y allí yace en el pequeño cementerio del Espino, a unos metros del olmo seco. El lacerante dolor de perder a su joven esposa acentúa quizás su visión humanística del paisaje.

Antonio Machado desesperado y sumido en una profunda tristeza y depresión abandona Soria y se traslada a Baeza (Jaén) para continuar su labor docente. A raíz de ese momento, idealiza Soria y entonces comienza a escribir los versos más bonitos y conocidos de la provincia.

Pero a su llegada a Baeza encuentra una Andalucía provinciana y aburrida, que el poeta observará con ojos muy críticos. No regresará a la ciudad del Duero hasta 1932 para recibir un sentido homenaje por parte del Ayuntamiento de la capital que le nombra hijo adoptivo. Machado lo agradece con estas palabras: “Nada me debe Soria, creo yo, y si algo me debiera sería muy poco en proporción a lo que yo le debo: el haber aprendido en ella a sentir a Castilla, que es la manera más directa de sentir a España. El hijo adoptivo de vuestra ciudad, ya hace muchos años que ha adoptado a Soria como patria ideal”.

Soria será, hasta su muerte en la localidad francesa de Colliure el 22 de febrero de 1939, una constante en su vida y obra.

Antonio Machado se refugia en sus clases de francés en la Universidad de Baeza y en los paseos baezanos fielmente reflejados en sus poemas hasta 1919, año de su marcha a Segovia. 

Desde Baeza, en 1913, en carta a Unamuno, se refiere a la muerte de Leonor como un golpe terrible del que no se ha repuesto.

“La muerte de mi mujer dejó mi espíritu desgarrado. Mi mujer era una criatura angelical segada por la muerte cruelmente. Yo tenía adoración por ella…

En 1912 escribe Antonio Machado el poema “La saeta” (Campos de Castilla). En 1969 Joan Manuel Serrat pondría magistralmente música al poema homónimo de Antonio Machado, quedando convertida en patrimonio de todos.

¿Quién me presta una escalera,
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?.

Saeta popular

¡Oh, la saeta, el cantar 
al Cristo de los gitanos, 
siempre con sangre en las manos, 
siempre por desenclavar! 
¡Cantar del pueblo andaluz, 
que todas las primaveras 
anda pidiendo escaleras 
para subir a la cruz! 
¡Cantar de la tierra mía, 
que echa flores 
al Jesús de la agonía, 
y es la fe de mis mayores! 
¡Oh, no eres tú mi cantar! 
¡No puedo cantar, ni quiero 
a ese Jesús del madero, 
sino al que anduvo en el mar!.

En 1917 se produce la Revolución rusa. Estando en Baeza se publica la primera edición de “Poesías Completas”. También en ese mismo año conoce a Federico García Lorca con quien mantuvo una gran amistad. Durante su estancia en Baeza, se lamenta amargamente de que apenas el 30% de la población supiera leer y que la ciudad estuviera poblada de mendigos y señoritos arruinados en la ruleta.

“Me trasladé a Baeza, donde hoy resido. Mis aficiones son pasear y leer”.
 (A. Machado, 1917).

Antonio Machado se matricula en la carrera de Filosofía y Letras en la Universidad Central de Madrid. A partir de 1915 acude para examinarse como alumno libre obteniendo su licenciatura de Filosofía y Letras en diciembre de 1918. A finales del año siguiente obtuvo su traslado al Instituto de Segovia, donde encontrará un ambiente cultural más acorde con sus gustos. 

Entre 1912 a 1919, Antonio Machado viaja desde Baeza a las fuentes del Guadalquivir y casi todas las ciudades de Andalucía. Mis últimas excursiones han sido a Ávila, León, Palencia y Barcelona en 1928.

Entre los años 1912 y 1919 Baeza absorbe la riqueza de nuestro poeta universal y mejor persona Antonio Machado propiciando uno de los periodos más fértiles y profundos de su actividad literaria. 

Caminando por la inmortal Baeza recorrimos de nuevo algunos lugares a través de los cuales, el bueno de Antonio Machado vivió su estancia en la ciudad patrimonial. Tras siete años en la ciudad, se llevó Baeza en su corazón dejándola perenne en su poesía para siempre.

¡Campos de Baeza,
soñaré contigo
cuando no te vea!.

Paseando por la céntrica calle de San Pablo, nos encontramos una escultura de Antonio Machado, obra del escultor Antonio Pérez Almahano en 2009, que representa al poeta sentado leyendo en un banco, donde estaba el desaparecido Hotel Comercio, en el que se alojara don Antonio Machado en un primer momento tras su llegada a Baeza. 

Justo detrás de su escultura está el llamado Nuevo Casino de Baeza, en el que el poeta ambientó su poema “Del pasado efímero”, en cuyas dependencias tuvo lugar una velada en la que recitó y un joven estudiante, Federico García Lorca, tocó el piano.

Al poco tiempo su madre se traslada a Baeza a vivir con él y alquilan un piso en esta calle. Desde su balcón, Antonio Machado podía contemplar la fachada plateresca del Ayuntamiento. 



Próximo al Instituto se levanta un majestuoso edificio “Palacio de Jabalquinto”, hoy campus de Antonio Machado en la Universidad Internacional de Andalucía. En él se ha creado un espacio machadiano, presidido por un busto obra de Melchor Zapata.

En sus paseos solitarios por Baeza, “a solas con mi sombra y mi pena”, Machado encontró inspiración en este espacio, cerca del instituto y presidido por la catedral, escenario del poema a la lechuza.

Campo, campo, campo.
Entre los olivos
los cortijos blancos.

Por un ventanal,
entró la lechuza
en la catedral.

San Cristobalón
la quiso espantar,
al ver que bebía
del velón de aceite
de Santa María...


Baeza es el exponente de la arquitectura pública y del poder religioso, mientras la cercana Úbeda tiende hacia la arquitectura privada y el poder civil. Ambas ciudades forman un patrimonio monumental y artístico cimentado durante los siglos XVI y XVII cuyo conjunto arquitectónico ha sido considerado uno más hermosos de Europa como resultado del mecenazgo y autoafirmación de nobles y eclesiásticos de la época que favorecieron la construcción de templos, palacios y casas solariegas alzados para deslumbrar al pueblo entre mares de olivos regados por el trabajo y el sudor jornalero. 

Eran unos tiempos donde el teocentrismo empezaba a dejar de ser el centro del universo para dejar paso a una nueva concepción del hombre como centro del conocimiento.

Las dos figuras más destacadas de aquellos tiempos fueron el hidalgo don Francisco de los Cobos (1480-1547), secretario del emperador Carlos I y consejero de su hijo Felipe II, y el maestro de cantería, escultor y arquitecto don Andrés de Vandelvira (1505-1575), autor de los más soberbios monumentos de ambas ciudades jiennenses y de la Catedral de Jaén.

…Fuertemente amurallada bajo los árabes, Baeza –la Baetia romana- fue ganada y perdida numerosas veces por los cristianos y tomada de manera definitiva por San Fernando en 1227. Se convirtió entonces, por su posición estratégica, en una de las claves de la “Reconquista”. Tuvo su máximo esplendor durante el siglo XVI, cuando adquirió fama su Universidad, hermanada con la de Salamanca (también merece Baeza su apodo de “pequeña Salamanca” por el color amarillento de sus venerables sillares y la prevalencia del estilo plateresco). Vivieron temporadas en ella el beato Juan de Ávila, primer rector de la Universidad y “apóstol de Andalucía”, San Juan de la Cruz –que murió en la vecina Úbeda-, y Santa Teresa de Ávila. Luego, poco a poco, los nobles se habían ido a la Corte, o al Nuevo Mundo y habían dejado atrás sus magníficas casas solariegas. El golpe final se asestó en 1824 cuando cerró sus puertas la Universidad, cuyo hermoso edificio, con la Iglesia de San Juan Bautista al lado, se convirtió, en 1875, en Instituto de la Santísima Trinidad.

… Hoy se conserva tal cual la pequeña aula donde daba Machado sus clases de francés: la misma mesa, la misma pizarra, los mismos bancos. Cuando venía aquí el filósofo José Luis Aranguren siempre pedía, conmovido, que le dejasen sólo. No era para menos. Es tal vez, de todos los lugares machadianos, el que transmite la más densa carga emotiva, el que más nos hace sentir su presencia.

Esta tierra es casi analfabeta. Soria es Atenas comparada con esta ciudad donde aún periódicos se leen…No hay un solo periódico local, ni una biblioteca, ni una librería, ni aún siquiera un puesto de periódicos donde comprar los diarios de Madrid. ¡Qué barbaridad!.

La vida de Antonio Machado. Ligero de equipaje.
Ian Gibson


...Desde la Puerta de Jaén paseamos hasta la Puerta de Úbeda con sus lienzos de murallas de la época andalusí que conducía al antiguo camino de Úbeda.

En la Plaza de Santa Cruz está ubicada la antigua Universidad de Baeza del siglo XVI donde Antonio Machado impartía sus clases de francés entre 1912 y 1919. Subiendo la cuesta de San Felipe Neri nos sorprende la hermosa Fuente de Santa María y la Catedral de Baeza, que según la tradición histórica está ubicada sobre el solar de una antigua mezquita mayor o aljama, con su bello entorno histórico entre callejuelas empedradas y angostas que nos retrotrae a tiempos medievales. La torre de la Catedral pudo ser un antiguo alminar de la antigua mezquita aljama.


A través del Paseo de las Murallas pudimos contemplar entre poesías la cabeza en bronce de Antonio Machado esculpida por Pablo Serrano. De vuelta por las calles medievales hacia la Catedral paseamos por la calle Concepción, encontrándonos con el monumento al bueno de Antonio Machado leyendo sentado en un banco, lo que hizo que inmortalizara nuestra grata visita con algunas fotografías que permanecerán en la retina de nuestro recuerdo.

Al observar el aula de Antonio Machado donde impartió clases se siente una profunda emoción al ser nuestro inmortal poeta un ejemplo de arquetipo humano de integridad y ética, síntesis de la cultura y antítesis de la guerra cuya obra pervivirá "per secula seculorum" en la Memoria Colectiva del pueblo.

Una vida de soledades acompañadas de las penurias de un docente en aquéllos tiempos pretéritos, al que la trágica guerra civil desgarrará, como a decenas de miles de personas, con un dolor lacerante en su corazón acompañado de la enfermedad y el exilio cuyas trágicas consecuencias fueron su muerte y la de su madre en Colliure.

"Antonio Machado al igual que Federico García Lorca serán la antítesis de la guerra y la síntesis de la cultura".

El blog de mis culpas seguirá oteando sus huellas en Soria, Segovia y Collioure para terminar terminar nuestro itinerario por las ciudades machadianas, pero eso formará parte de otra interesante historia el blog de mis culpas...


Bibliografía

Itinerario por las ciudades machadianas


Enlaces interesantes





lunes, 31 de julio de 2017

En busca de las huellas de "Pernales"


"El bandolero que no tiene leyenda, el que no lo canta el pueblo, 
ese no es un bandolero, ese es un bandido".



Entre la inmortal Baeza de Antonio Machado y Villa Amparo en Rocafort como ciudades machadianas llegamos a Alcaraz (Albacete) donde visitamos la tumba del considerado como el último bandolero Francisco González Ríos “El Pernales” junto a su inseparable compañero de infortunio Antonio Jiménez Rodríguez “El Niño de Arahal”, que encontraron la muerte aquel 31 de agosto de 1902, en Villaverde del Guadalimar (Albacete) con tan sólo 28 y 26 años respectivamente.


Una de las rutas más interesantes que se pueden realizar por el interior de Andalucía transita entre la frontera de la provincia de Jaén y Albacete, en el término de Villaverde del Guadalimar, en la Sierra de Alcaraz donde el infortunado bandolero Francisco de Paula Ríos González “El Pernales” con tan sólo 28 años encontró la muerte aquel 31 de agosto de 1907 cuando fue sorprendido por la Guardia Civil, en un lugar denominado “Las Morricas” cuando se dirigía junto con su inseparable compañero Antonio Jiménez Rodríguez “El Niño de Arahal”, al puerto de Valencia para embarcar hacia América, en busca de la libertad.

Al realizar una mirada retrospectiva desde las páginas de la historia, nos proyecta hacia una época estrechamente ligada a la opresión, al caciquismo y al descontento social, destacando la miseria de los pueblos y de sus gentes. 

Es evidente que detrás del bandolerismo andaluz del siglo XVIII y comienzos del XIX ha existido una razón de orden sociológico, al ser empujados por la miseria bajo el amparo de una justicia corrompida. No hace falta recordar que los caciques en las áreas rurales estaban sostenidos por sus altas influencias políticas designando alcaldes, controlando a los jueces locales y funcionarios públicos, actuando en definitiva, con la máxima arbitrariedad posible. 

Con la llegada al trono español de la dinastía borbónica el país comenzó a sufrir importantes cambios en todos los ámbitos, con nuevas ideas y formas de gobierno importadas de Francia; sin embargo, el fuerte contraste existente entre estratos sociales, herencia de los siglos anteriores, la miseria y el hambre que potenció la Guerra de Sucesión o las drásticas medidas tomadas contra las minorías, fueron el desencadenante de nuevos conflictos sociales, delincuencia y crímenes que adquirieron con el tiempo una forma concreta de manifestación: el bandolerismo.

Óscar Herradón
Revista de Historia de España (Hª de Iberia Vieja).

En torno al mundo de los bandoleros los sentimientos siempre han estado polarizados en función con el cristal con que se mire. Para la aristocracia, caciques y señoritos cortijeros andaluces de la época eran considerados bandidos, ladrones o asesinos mientras que para la gran masa de braceros sin tierra, gente humilde y campesina eran una especie de héroes en unos tiempos donde el campesinado estaba desposeído de cualquier derecho social permaneciendo anclados en la pobreza más extrema donde la justicia social ni estuvo ni tampoco se le esperaba.

Para salir de la pobreza extrema no existía otra opción que hacerse contrabandista o bandolero, lo que los obligaba permanecer siempre en el filo de la navaja y como consecuencia, ser perseguidos por la ley y no pocas veces delatados para cobrar alguna que otra recompensa. Una corta vida llena de cansancio, mal aspecto con barba de muchos días y sudorosos transitando a través de múltiples senderos en busca de alguna guarida que les brindara protección. 

El bandolero armado de trabuco y navaja a lomos de un pura sangre -generalmente robado a algún terrateniente-, se lanzaron a asaltar por los caminos reales en busca del preciado botín, desvalijando incluso las diligencias oficiales de la Corona. Frente al delincuente común, el bandolero gozaría del aprecio del pueblo, que lo convertiría en una especie de héroe.

El fenómeno del bandolerismo llegó a ser considerado como un auténtico latrocinio y asunto de Estado durante el siglo XVIII y comienzos del XIX aunque mayor latrocinio fue impedir que el espíritu de la España de 1812 “La Pepa” siguiera por la senda constitucional de progreso y libertad que permitiera sentar las bases definitivas para sacar a España de la miseria, del analfabetismo, de la hambruna en la que estaba sumida por la mala administración y sempiterna corrupción de sus clases dirigentes. 


Haciendo una breve historia, el bandolerismo ha existido desde tiempos muy remotos. La represión y la miseria generaba exclusión social, cuyo caldo de cultivo obligaba a muchos excluidos de la sociedad, a “echarse al monte”.
  • Viriato en el siglo II a.C. fue calificado por los romanos como “capitán de bandoleros”. 
  • En el siglo IX el guerrillero andalusí Omar Ben Hasfún y sus leales de Bobastro fueron considerados durante un tiempo bandoleros del Emirato de Córdoba.
  • Durante el siglo XVI y comienzos del XVII los monfíes “moriscos refugiados en Las Alpujarras a partir de 1568”, fueron también considerados bandoleros por culpa de la represión a la que fueron sometidos por los reyes cristianos, después de la Toma de Granada.
  • El bandolerismo fue considerado como una razón de Estado durante el siglo XVIII y comienzos del XIX al estar en peligro las rutas y caminos desde Despeñaperros hasta Andalucía la Baja y el Camino inglés “Gibraltar”. Pero no hay que olvidar que fue el resultado de tanta miseria moral del propio Estado que permitía fuertes contrastes sociales beneficiando siempre a las clases privilegiadas como los caciques, la nobleza y el clero mientras predominaba en el pueblo llano la miseria y hambruna que actuaba como detonante para que muchas personas se pusieran al "margen de la ley" y se echaran al monte en las sierras de Andalucía como verdadero territorio donde ejercían su influencia.
  • Los maquis serán considerados después de la Guerra Civil española como “bandoleros” por la Dictadura de Franco, pero nunca lo fueron. Fueron por derecho propio, el único movimiento de resistencia anfifascista, que sufrieron el exilio o la muerte y lo que es peor, el ingrato olvido de la historia.


Considerado el último bandolero, “El Pernales” se sentía como en su propia casa al ejercer su influencia por los términos municipales de Osuna, Marchena, Puebla de Cazalla y Morón. 

Atrás queda en la retina de la historia, su encuentro con el poeta de “Andalucía la Baja” Fernando Villalón en las inmediaciones del cortijo “La Rana”, ubicado entre Morón y la Puebla de Cazalla donde el célebre poeta intentara echarle una mano, con la promesa de hacerlo un hombre decente. 

Se podría decir -salvo excepciones-, que la vida del bandolero llegó a ser la “crónica de una muerte anunciada”. Pernales tenía el santo de espalda y sus huellas eran oteadas por la Guardia Civil “con la orden de entregarlo vivo o muerto”.

¡Pero quién fue este bandolero forjado entre Andalucía la Baja y la Sierra de Alcaraz que incluso la literatura popular lo ha convertido en una leyenda viva que ha pasado a formar parte de la Memoria Colectiva de los pueblos donde ejerciera su influencia, llegando incluso a movilizar un tercio de la Guardia Civil en su época y que incluso algún que otro jefe de línea de la Benemérita llegó a solicitar voluntariamente destino con la esperanza de dar captura al Pernales y a su inseparable compañero de “hazañas” el Niño de Arahal!.

Francisco de Paula Ríos González nació sin un pan bajo el brazo -como tantos otros niños de su generación- en el pueblo de Estepa, en la provincia de Sevilla un 23 de julio de 1879. Su padre lo introduce en el magisterio de adueñarse de lo ajeno y en una de sus fechorías se tropieza con la Guardia Civil que lo mata.

Como la mayoría de los campesinos andaluces Pernales no recibió instrucción alguna en la escuela, y a los diez años trabajaba de cabrero con su padre.

Este hecho se graba perenne en su retina y se “echa al monte” al margen de la ley formando una partía con Antonio López “el Niño de la Gloria”, Juan Muñoz “el Canuto”, Antonio Sánchez “el Reverte”, Pedro Ceballos “el Pepino” y Antonio Jiménez Rodríguez, “el Niño de Arahal”, atracando entre Sierra Morena y la Serranía de Ronda. Incluso se atrevió a asaltar a un Gobernador Civil de Córdoba.

El 13 de mayo de 1844 se crea la Benemérita “Bene (bien), méritus (merecedor)” por D. Francisco Javier Girón y Ezpeleta, II Duque de Ahumada con el objetivo de combatir la inseguridad de los caminos y perseguir a los malhechores. Es evidente que las fuerzas del orden de la época contaron con la enorme ayuda del telégrafo y ferrocarril que poco a poco irán poniendo cerco a las “partías de bandoleros”.

El Pernales a lomos de su caballo Relámpago recorría los campos de Morón, Marchena, Puebla de Cazalla, Osuna, La Roda de Andalucía, Écija, el Valle del Genal, Lucena y Antequera refugiándose en las sierras abruptas que reúnen las condiciones adecuadas para cobijar a los bandoleros.



“Esta noche Pernales ha robado en la finca de los condes de Miraflores. Se supone que como el ladrón no anda durante el día y salió de madrugada de la Hacienda de la Rana, no ha podido ir muy lejos y estará escondido hasta la noche por aquellos contornos. La Guardia Civil le sigue la pista”…

Fernando descubrió su escondite, le echó una mano:

“¡Animal! –le dijo-. He querido advertirte que tu cabeza, hace tiempo pregonada, corre peligro inminente. Hay un tercio de la Guardia Civil movilizado únicamente en tu busca.

Tienen la orden de entregarte vivo o muerto. Ahora mismo en la gañanía hay una pareja y debajo de cada olivo de la Rana hay un civil. Huye de aquí o métete en la Marisma. Acércate a la Ciñuela, donde yo tengo los toros bravos. Te haré vaquero. Te haré un hombre decente. Tendrás mujer, hijos, casa y un caballo. ¡Mejor que éste!. Tendrás paz.

-Don Fernando, yo se lo agradezco; pero de sobra sé que estoy perdido. Si he de hacer algo para salvarme, tendrá que ser trasponiendo la Sierra Morena y metiéndome en Castilla. Por acá se me ha vuelto el santo de espaldas, y, como siempre, la culpa la tiene una mujer. Por una mujer me eché al campo, pedí dinero para comer y maté para que no me matasen. Ahora por una mujer tendré que dejar lo que más quiero: mi caballo y mi tierra.

“Le dejo a usted esto en recuerdo. Le juro que con él no hice sangre a nadie”.

El poeta lo vio partir y desaparecer en la oscuridad. Y Una vez más, tragado por la noche, se fugó el bandolero.

A partir de este episodio, de Pernales jamás se supo en Morón.

Manuel Halcón sobre el poeta Fernando Villalón y “El Pernales”.

Aunque su captura era muy dificultosa al tener una gran movilidad geográfica y destreza como jinete acompañado de su buena montura, el cerco de la Guardia Civil se estrechaba. En 1907 su “partía” aunque cohesionada -ya que la traición se pagaba con la muerte- quedó desmantelada en Alcolea, Córdoba quedándole tan solo como cómplice el “Niño de Arahal”, por lo que decidieron iniciar su último viaje por la Sierra de Segura y Alcaraz con la intención de llegar hasta el puerto de Valencia con el objetivo de emigrar rumbo a América.

Desde Onsares, un pueblo de Jaén, limítrofe con la provincia de Albacete, nuestro malogrado bandolero se dirigió hacia el Cambrón para dirigirse hacia la aldea del Bellotar, donde fue visto por un agente de la Guardia Civil ya retirado, que al verlo profusamente armado, sospechó de él y dio parte al cuartel de la Guardia Civil de Villaverde del Guadalimar que organizó la batida y posterior emboscada.

Pero su trágico final junto con su inseparable compañero de correrías Antonio Jiménez Rodríguez “El Niño de Arahal” tuvo lugar un 31 de agosto de 1907 donde encontraron la muerte a tiros en Villaverde de Guadalimar al ser sorprendidos por la Guardia Civil al mando del teniente Juan Haro López, jefe de la línea de Alcaraz, Albacete. 

Sus cadáveres se trasladan primero a Villaverde del Guadalimar y luego a Alcaraz (Albacete) donde los cuerpos de los desafortunados bandoleros fueron expuestos al público en el patio del ex-convento de Santo Domingo de dicha localidad. 

La Cruz del Pernales recuerda este luctuoso acontecimiento. Tenía tan sólo 28 años de edad. Existe un monolito con la narración de su vida y muerte del trágico acontecimiento.



Informe oficial del teniente Haro tras ser abatido “El Pernales”:

“Aparenta ser de unos 28 años, de 1,49 metros, ancho de espaldas y pecho, algo rubio, quemado por el sol, con pecas, color pálido, ojos grandes y azules, pestañas despobladas y arqueadas hacia arriba”.

Al Pernales se le ocupó, según el informe del teniente Haro, un macho castaño oscuro, una escopeta de dos cañones de fuego central de retroceso, un revólver sistema Smith de seis tiros, un anteojo de larga vista, un reloj sistema Roskof, una cartera de bolsillo con tres billetes de 100 pesetas, una pluma para escribir, una carta con un sobre que se dirigía a Carmen Morales González, calle Alcoba, Estepa, participándole a su madre que tenía un hijo más, firmándola Francisco Ríos y otra carta en un sobre, sin dirección, proponiendo a una tal Mariana que asistiera a una entrevista para llevársela al campo, entre otras cosas.

Al Niño de Arahal se le ocupó una yegua castaña clara, un revólver sistema Smith, una navaja de muelles de grandes dimensiones, fabricada en Albacete y una cartera de bolsillo con cuatro billetes de 100 pesetas, entre otras cosas.

Pernales y el Niño llegaron, según el informe del teniente, hasta 8 pasos de donde estaban apostados el cabo Villaescusa y el guardia Segovia quienes les dieron el alto, a lo que respondieron los bandidos disparando. Este lugar donde murió Pernales es una pequeña elevación de terreno con dos grandes piedras detrás, donde seguramente se ocultaron los guardias. La senda, que todavía hoy se distingue perfectamente, es muy estrecha por lo que Pernales iría delante y detrás el Niño, que así pudo escapar de una nueva descarga, aunque finalmente fue abatido ya que tropezó con el teniente Haro, el guardia Redondo y el guardia Codina, este último al parecer fue quien le alcanzó con un disparo, pues así lo afirmaba el oficial en su informe….



Desbrozando algún que otro Libro de Actas Capitulares y Libros de Protocolos entre 1828 y 1833 y poniéndome en contacto con el Juzgado me comentan que anterior al año 1870 no existía el Registro Civil. Cualquier información anterior a esa fecha había que buscarla en las parroquias y en los ayuntamientos.

Observo a vista de pájaro con el Google Earth la orografía del terreno por donde pasó el Pernales donde se puede comprobar la salida desde Morón por la antigua Fuente Nueva hacia la colada del Piojo que nos lleva hacia la colada de Percoya y el Pedernal que desemboca en el arroyo Salado como inicio de la ruta para llegar a las Rozas de San Juan ya en plena sierra donde se refugiaban en sus guaridas alguna que otra “partía” de bandoleros como “El Tempranillo y el Pernales”. Por tanto, entra dentro de la lógica, que “Pernales” bajara desde la Sierra a través del Paso del río Salado y llegar hasta la colada del Pedernal y Percoya para conectar con la Colada de los Remedios-Fuente del Piojo que llegaba hasta la antigua Fuente Nueva, donde la gente mayor recuerda el antiguo abrevadero donde brotaba agua.

La muerte de un bandolero con leyenda que “robaba a los ricos para entregárselo a los pobres” encuentra en la literatura popular los ingredientes necesarios para proyectar esa imagen pintoresca que pervivirá en la “Memoria Colectiva de los Pueblos”, lo que contribuye a dinamizar de alguna manera las rutas transitadas por los infortunados bandoleros para su puesta en valor mostrando la diversidad cultural de los pueblos transitados por tan célebres personajes como “El Tempranillo”, “El Pernales” y otros viajeros románticos.

El bandolerismo romántico ha llegado hasta nosotros gracias a las plumas de viajeros románticos de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX como Washington Irving, Gautier o Merimée que proyectaron fuera de España a través de leyendas e historias reales una figura del bandolero idealizada como el “mártir de las causas injustas y la opresión social y política”. 

Tal vez haya sido la poesía de Fernando Villalón pionera en facilitarnos esa visión romántica del bandolero como héroe social, una especie de Robin Hood con el “Tragabuches, Juan Repiso, Satanás y Mala Facha, José Candio y el Cencerro y el capitán Luis de Vargas” el que a los pobres socorre y a los ricos avasalla.

…-Echa vino montañés
que lo paga Luis de Vargas
el que a los pobres socorre
y a los ricos avasalla-.

Fernando Villalón


Francisco de Paula José Ríos González, alias “El Pernales“ por la dureza de sentimientos, ha sido considerado el último de los bandoleros andaluces.

A partir de la fecha de su muerte -le pasará como a otro célebre bandolero José María Hinojosa Cobacho “El Tempranillo”- morirá el bandolero y comenzará su leyenda, cantada por el pueblo que será transmitido a través de generaciones…

Existen varias coplas populares dedicadas a su memoria


Pernales en toda su vida

no ha matado a ningún hombre,

que el dinero que robaba

lo repartía entre los pobres…



Ya mataron al Pernales.

Ladrón de Andalucía.

El que a los ricos robaba.

Y a los pobres socorría.

La Sierra de Alcaraz, desde el mirador


P.D. Un hecho que voy a relatar se lo he escuchado siempre a mi padre. Es una historia que ha sido transmitida través de varias generaciones. 

La abuela de mi padre María García León era recovera y visitaba los cortijos de la zona para llevar productos del pueblo para cambiarlos a su vez por huevos, queso y otros productos del campo para suavizar un poco su maltrecha economía. 

Como la inmensa mayoría de las mujeres de su época, vestía de negro. Un día se le echó la noche encima y anduvo todo lo ligera que pudo para llegar a su casa. En el silencio de la noche, escuchó tras ella el trote de un caballo, lo que le hizo aligerar aún más el paso, posiblemente por el miedo. 

Cuando el jinete la alcanzó le preguntó. ¡Señora, de donde se viene!.

La buena mujer temerosa le contestó:

¡De buscarme la vida, soy recovera, vendo por los cortijos y hoy se me ha hecho tarde!.

El jinete le preguntó si no lo conocía a lo que le respondió la señora, ¡No, señor!. El jinete le manifestó siempre según la versión de la recovera, ¡No diga que me ha visto!. ¡Yo soy Pernales! y le entregó dos pesetas en plata, para que se ayudara un poco.

Este hecho tuvo lugar en una vereda cercana a Morón, llamada "Los Melonares", entre la antigua finca del Pernal y el Piojo, lo que demuestra que el célebre bandolero Pernales considerado ¡el último bandolero! anduvo por el término de Morón al igual que en julio de 1832, José María Hinojosa Cobacho “El Tempranillo”, celebrara el indulto de Fernando VII, en la Hacienda “Arroyo del Rosal” junto con otro bandolero Juan Caballero, en julio de 1832.

También me cuenta un vecino y amigo de Morón, de un hecho significativo que le ocurrió a un vecino de Dos Hermanas y pariente suyo llamado Antonio López Gómez, administrador de fincas que se vio sorprendido por el célebre bandolero “Pernales” cuando llevaba dinero para pagar a los jornaleros. Le pegó una paliza, lo amarro y acto seguido le quitó el dinero de las alforjas perdiéndose por los caminos.

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