martes, 15 de mayo de 2018

Segovia, en la "Ruta Machadiana"


“Si la vida de Antonio Machado -consecuente con sus ideas hasta las últimas consecuencias- nos siguen emocionando al ser considerada como un verdadero espejo donde proyectarse aquellos españoles íntegros y decentes, entonces es que permanecemos vivos”.

Desde Morón, tierra de la Cal, del Flamenco y de nuestra propia esperanza, en cuyo término ejercieran su influencia en tiempos pretéritos José María "El Tempranillo" y "El Pernales" -sin olvidar el legado de nuestros paisanos Fernando Villalón, Julio Vélez o Juan Antonio Carrillo Salcedo entre otros-, colocamos nuestro sextante cultural en Segovia, para seguir oteando las profundas huellas que nos legó Antonio Machado, poeta y prosista español, perteneciente a la Generación del 98, un hombre íntegro “siempre ligero de equipaje”, cuyo legado ético y poético forma parte por derecho propio de nuestra memoria colectiva y por el que sentimos especial veneración. 

No cabe duda de que nuestro protagonista sigue siendo el “máximo responsable” de contagiarnos en nuestra particular ruta machadiana al estimular nuestro espíritu, como si de unos discípulos suyos se tratara.

Tal vez sea cierto que algunos prestigiosos hispanistas como Ian Gibson y Jacques Issorel hayan impregnado de algún modo “en nuestras frágiles entendederas” la semilla de la memoria en la que el poeta lírico más importante del siglo XX Antonio Machado -con el permiso de Federico García Lorca-, sigue brillando con luz propia, aunque ambos formen parte por derecho propio de nuestro ADN cultural.



En Consuegra (Toledo) nos detuvimos para reponer energías al observar una bella panorámica que impregnaba nuestra retina, desde el cerro Calderico donde más de una decena de gigantes -molinos alineados- protegían el Castillo de la Muela que nos observaba como testigo de nuestra visita. Una bella estampa manchega que nos acercaba a la universal Toledo, denominada en tiempos pretéritos “la ciudad de las tres culturas y remanso de convivencia entre judíos, moros y cristianos -aunque con sus evidentes desencuentros-, teniendo a Segovia en esta ocasión en nuestro sextante particular como referente, dentro de las ciudades machadianas.

Subiendo por la Sierra de Guadarrama recordamos las excursiones que realizara Antonio Machado con la Institución Libre de Enseñanza inmortalizada en su elegía: Allí su maestro -Giner de los Ríos- soñaba un nuevo florecer de España (CXXXIX).

Los párvulos aguardábamos, jugando en el jardín de la Institución, al maestro querido. Cuando aparecía don Francisco corríamos a él con infantil algaraza y lo llevábamos en volandas hasta la puerta de la clase. Hoy, al tener noticia de su muerte, he recordado al maestro de hace treinta años. Yo era entonces un niño; él tenía ya la barba y el cabello blancos. 

En su clase de párvulos, como en su cátedra universitaria, don Francisco se sentaba siempre entre sus alumnos y trabajaba con ellos familiar y amorosamente. El respeto lo ponían los niños o los hombres que congregaba el maestro en torno suyo. Su modo de enseñar era socrático: el diálogo sencillo y persuasivo. Estimulaba el alma de sus discípulos -de los hombres o de los niños- para que la ciencia fuese pensada, vivida por ellos mismos. 

La Institución Libre de Enseñanza tuvo una enorme influencia en el desarrollo intelectual y humano de los escolares de la época reflejando fielmente su amor por la naturaleza.

La película “La lengua de las mariposas” interpretada magníficamente por Fernando Fernán Gómez en el papel de un maestro republicano entregado a la docencia nos recuerda de algún modo aquellos tiempos. 

Transitando hacia Segovia, nuestra retina divisaba entre la Sierra de Guadarrama la enorme “Cruz del Valle de los Caídos” que junto con el Alcázar de Toledo se han convertido en símbolos nacionalistas de una particular cruzada que llegaría a helar el corazón a una de las dos Españas.

Y entramos en Toledo dejando atrás la Puerta de la Bisagra “puerta principal de Toledo” y el Puente de Alcántara para alojarnos en la Casa de los Mozárabes en pleno centro histórico de la antigua ciudad imperial, muy cerca de la plaza del Zocodover “del andalusí sūq ad-dawābb -mercado de bestias de carga-“, centro neurálgico y Plaza Mayor de la ciudad desde donde se divisa la impresionante mole del Alcázar de Toledo. 

La tarde la dedicamos a patearnos históricamente Toledo “desde el Puente de San Martín cerca de las juderías hasta el Puente de Alcántara -del andalusí al-qantara- en la antigua zona musulmana”, aunque eso tal vez, forme parte de otra interesante historia del blog de mis culpas...


…Y llegamos a Segovia donde una gran mole de piedra en forma de Acueducto nos permite palpar el eco de los pasos del poeta por la ciudad.  

El 4 de noviembre de 1919, Antonio Machado recibe en Baeza el nombramiento como profesor del Instituto de Segovia cuyo nombramiento se conserva en el aula de Baeza. 

Antonio llegará a Segovia el 25 de noviembre de 1919 para ocupar la cátedra de francés en el Instituto General y Técnico de la ciudad donde impartirá sus clases hasta 1931, ejerciendo como vicedirector durante varios años.


La prensa de la época se haría eco de su llegada, lo cual refleja la creciente popularidad del poeta.

“Ayer llegó a esta población, con objeto de posesionarse de su cátedra de Francés en el Instituto General y Técnico, para la que recientemente fue nombrado, el vigoroso y culto poeta Antonio Machado, que en hermosas estrofas ha sabido cantar las grandezas de Castilla, de la que es un ferviente enamorado. Enviámosle nuestro más ferviente saludo, y mucho celebramos que encuentre grata su estancia en esta vieja ciudad castellana, donde seguramente hallará motivos de inspiración el genial poeta”, El Adelantado de Segovia. Jueves 27 de noviembre de 1919. 

“Antonio Machado, el poeta de Castilla, vuelve a Castilla (…) Hoy vuelve a Castilla, viene a Segovia a enseñar francés en nuestro instituto y aquí como en aquella otra ciudad, verterá en sus versos cadenciosos y austeros, las profundas emociones que en esta ciudad hermana y este campo fraterno, harán de despertar en el alma castellana de este poeta andaluz. Reciba pues, nuestro más querido porta el más cordial saludo de LA TIERRA DE SEGOVIA”. La Tierra de Segovia. 27 de noviembre de 1919. 

Este mismo diario vuelve a publicar otra noticia el 2 de diciembre del mismo año, escrita por M. Álvarez Cerón: “Señor don Antonio Machado…) Deseamos que haga usted en nuestro suelo larga posada. Deseamos, también, que su alma penetre, se apodere del corazón de Segovia (…) cosas y gentes, en fin, espera un alto destino: que usted, artísticamente, los rime. Séanos usted propicio, Segovia tiene grande expectación, señor don Antonio Machado…” 


Atrás quedaban la etapa de Soria, marcada por la muerte de su joven esposa Leonor Izquierdo Cuevas, y su etapa en la Baeza provinciana con sus paseos solitarios “a solas con su sombra y con su lacerante pena”.

“La muerte de mi mujer dejó mi espíritu desgarrado. Mi mujer era una criatura angelical segada por la muerte cruelmente. Yo tenía adoración por ella…


No cabe duda, Antonio Machado en Segovia se siente más cerca de Madrid, a la que se desplaza en tren “un viaje en vagón de tercera”, que duraba tres horas. Durante esos años Antonio Machado vivirá intensamente el ambiente cultural de la ciudad segoviana, relacionándose con el sector más dinámico y comprometido de la intelectualidad local. 

Estos años en Segovia fueron muy fructíferos para Antonio, destacando especialmente su faceta social y política. En esta época crea sus seudónimos Juan de Mairena y Abel Martín. También es asiduo a las tertulias del Café “La Unión”, donde se debatían temas culturales, filosóficos, políticos y de actualidad. Crea también varias obras de teatro, junto a su hermano Manuel, y en su faceta prosista publica varios artículos de crítica literaria en periódicos de tirada nacional; también destacan diversos textos políticos como el leído en el teatro republicano Juan Bravo.

En Segovia empieza a escribir para el teatro en colaboración con su hermano Manuel. Publica un nuevo libro de poesías “Nuevas Canciones” y “De un cancionero apócrifo” en 1924. Estrena en 1926 “Las desdichas de la fortuna o Julianillo Valcárcel”. En 1928 sale la segunda edición de Poesías Completas. En septiembre de 1929 publica las "Canciones a Guiomar" en la "Revista de Occidente" y estrena en Madrid “La Lola se va a los puertos”.

Itinerario de Antonio Machado
La plaza de Día Sanz

Se encuentra el Instituto Mariano Quintanilla (Antiguo Instituto General y Técnico), el más antiguo de la ciudad. En este centro Machado ocuparía Antonio Machado la cátedra de francés desde 1919 hasta junio de 1932; y tuvo agregada la de castellano desde 1919 hasta el final de curso 1928-1929.

Desde la plaza Día Sanz continuamos caminando junto al Acueducto como mole en piedra y testigo de la historia hasta llegar al Mirador de Canaleja y a la Casa de los Picos, en cuyo patio dictaría Machado su primera conferencia en Segovia.



Casa de los Picos y Mirador de Canaleja

Mirador de Canaleja. En la calle Real, caminaba Antonio Machado para ir desde su pensión hasta el instituto donde impartía clase.

En el patio de esta casa, Machado pronunciaría en Segovia su primer discurso público, “Literatura rusa”, con motivo de una exposición inaugurada por la Universidad Popular en beneficio de los hambrientos rusos. La Casa de los Picos es una construcción del siglo XV cuya decoración de puntas de diamante tiene sentido defensivo y ornamental. Hoy es Escuela de Arte y sala de exposiciones. Frente a ella se puede disfrutar del Mirador de la Canaleja, en la calle Real, por la que el poeta caminaba desde su pensión al Instituto.

Casino de la Unión

La calle Real era el lugar de coloquios y cafés. Durante la estancia de Machado en la ciudad sus salones albergarán la tertulia segoviana del poeta. El edificio quedó casi totalmente destruido a consecuencia de un violento incendio en 1977.

Mirador de Canaleja, en Segovia

Antiguo Hotel Comercio Europa

Antonio Machado y Pilar Valderrama, conocida bajo el seudónimo de Guiomar, se conocieron en el vestíbulo del Gran Hotel Comercio, situado en la calle Melitón Martín (hoy calle de la Herrería). Según Ian Gibson, para Antonio Machado fue uno de los momentos estelares de su vida. El desaparecido Hotel Comercio está en la memoria de todos los amantes de la literatura machadiana. Con su “musa” Guiomar se reuniría el poeta los fines de semana en Madrid.

Plaza Mayor

Seguimos subiendo la calle hasta llegar a la Plaza Mayor donde en el balcón del Ayuntamiento izará Antonio Machado la bandera republicana aquel 14 de abril de 1931, al proclamarse la República. En la Plaza Mayor de Segovia frecuentaba Antonio Machado el ambiente del Café Castilla.

Aquí tuvieron lugar diversos acontecimientos dentro de la vida del poeta en la ciudad. El 14 de febrero de 1931, Machado preside un mitin de la campaña republicana con la participación de Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala en el Teatro Juan Bravo. 

Desde abril de 2010 puede verse en la plaza Mayor, a los pies del Teatro Juan Bravo, la estatua del poeta, realizada en bronce a tamaño real, obra de los hermanos Ángel y César García. En el pie aparecen grabados unos versos del poema “Canción de despedida”, escrito en Segovia en 1922.



Casa Museo Antonio Machado.

“Blanca hospedería celda de viajero con la sombra mía”.


Descendiendo por la calle de los Escuderos llegamos a la Casa Museo de Antonio Machado en la calle Desamarados, 5 -como si de una premonición de su vida se tratara-, su residencia durante años de estancia en Segovia. Al entrar en la pensión, que regentaba doña Luisa Torrego, comprobamos el encanto que se respira, fiel reflejo de la época en que la habitó Antonio Machado.

Al visitar la casa-museo de Antonio Machado, nos da la impresión no sólo de haberse detenido el tiempo sino también, de que nuestro protagonista como inquilino de la humilde casa acababa de ausentarse.

Durante los primeros días de estancia en Segovia el poeta se hospedó en un hotel, pero como necesitaba algo más económico, su amigo José Tudela, Archivero en Segovia desde marzo de 1919, se puso a su disposición para ayudarse en la búsqueda. Finalmente se hospedó en la pensión de doña Luisa Torrego, una casa humilde en la calle de los Desamparados, 5 como las que ocupó en Soria y en Baeza y donde residió hasta su traslado a Madrid en 1932. El poeta pagaría 5 pesetas diarias por una habitación.


En el jardín de la casa, entre rosales y hiedras, se puede observar una copia del busto del poeta que esculpiera Emiliano Barral en 1920. A cambio Antonio Machado le dedicó el poema que puede leerse en una de las paredes de la Casa-Museo. También puede observarse en el jardín un panel cerámico, obra de Julián López Parras. 


La casa está repleta de recuerdos del poeta: retratos, sus muebles, recuerdos, imágenes de Leonor y Guiomar, cuadros que le dedicaron diversos artistas, una pequeña biblioteca donde se conservan todas sus obras en castellano y diferentes idiomas así como audiovisuales, y objetos tan curiosos como billetes de tren, las cartas que escribía a Guiomar “su diosa”, las fotografías con sus alumnos de Segovia y algunos de los artículos de prensa que se hacen eco de las noticias relacionadas con él. Pero lo más destacado de esta humilde casa era el dormitorio, con una cama de hierro, la mesa donde escribía, un brasero de cisco bajo la mesa camilla que le ayudaba a calentar la fría estancia en los días de gélido invierno segoviano, un lavado con su jarro de latón para el agua, un perchero de pared y una humilde mesita de noche.


Desde la casa del poeta se puede observar a través de los cristales las torres erguidas de la Catedral de Segovia, como cigüeñas al sol.

Sorprende a los visitantes de mi tierra acostumbrados a ver los tejados árabes la singularidad de los tejados segovianos con la colocación de sus tejas de las cubiertas sobre lecho de arcilla que permite la dilatación impermeabilizando las juntas y no llevar tejas machos sino tejas hembras o canales, posiblemente por razones económicas y de fácil mantenimiento. Tan sólo llevan las tejas machos en las limatesas y caballetes. ¡La primera vez que observé aquellos tejados pensé que toda Segovia estaba destejada o en obras!.

Asimismo, la casa museo acoge numerosas actividades promovidas por Turismo de Segovia y la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce.

Universidad Popular y Real Academia de Historia y Arte de San Quirce

La Universidad Popular adquirió en 1950 la pensión de doña Luisa en régimen de arrendamiento y luego, ya como Academia de San Quirce, en régimen de propiedad. Este hecho junto con el apoyo económico del Ayuntamiento, han sido trascendentales. Siendo hoy la única casa museo visitable de las que habitó el poeta en España. En esta casa Machado escribió gran parte de su obra teatral, creando dos de sus personajes más famosos -Juan de Mairena y Abel Martín- y conoció a su nueva musa: Guiomar, con la que se reunía los fines de semana en Madrid.

En los últimos meses del año 1919 un grupo de intelectuales segovianos, a los que se une Antonio Machado, crearon la Universidad Popular Segoviana con el fin de acercar la cultura al pueblo, realizando cursillos para los obreros y criadas (analfabetos) dando clases gratuitas. Una experiencia educativa pionera en España, que impartiría clases de francés y lecturas literarias y de la que fue nombrado director honorario en 1927. La Universidad Popular Segoviana se proponía acercar la cultura al pueblo. 

Sus fundadores fueron profesores, entre otros, José Rodao, escritor y profesor de la Escuela Normal; Segundo Gila, médico; Antonio Machado, poeta y catedrático del Instituto; Javier Cabello, arquitecto y Mariano Quintanilla, abogado y licenciado en Filosofía y Letras. A estos se unen conferenciantes como Daniel Zuloaga, Blas Zambrano, Luis Carretero Nieva, Manuel García Morente y Eugenio D´Ors.

Después de algunos años sin sede fija, en 1927 surge la oportunidad de adquirir la iglesia románica de San Quirce, que estaba convertida en pajar y almacén. No sólo era la ocasión de contar con un edificio propio sino al tiempo, salvar la iglesia de una más que probable desaparición.

Crearon, en el nuevo marco del proyecto de Universidad Popular, una Biblioteca Circulante, y para ello, cada uno de los fundadores donó una serie de libros (Antonio Machado cedió cincuenta ejemplares de su colección particular). Parte de esa biblioteca se conserva hoy en la Casa Museo de Antonio Machado.

Realizan Misiones Pedagógicas: llevando reproducciones de cuadros, que mostraban desde los balcones de los ayuntamientos; en ocasiones proyectaban películas: iban cargados con un fonógrafo (reproductor y grabador), que grababan cantos y romances que han llegado hasta nuestros días. El fonógrafo puede verse en la Casa Museo de Machado en Segovia.

La Real Academia de Historia y Arte de San Quirce sigue manteniendo una constante actividad cultural. La Academia está integrada en el Instituto de España desde 1966. En junio de 1997 S.M. el Rey le concedió el título de Real. La Real Academia de Historia y Arte de San Quirce ha mantenido desde sus inicios el interés por cualquier aspecto de la cultura segoviana, asesorando, informando y organizando exposiciones, ciclos de conferencias, cursos, etc.



“De las huertas al Parral, paraíso terrenal”, proclama un dicho segoviano.

Valle del Eresma

La Alameda del Parral, que se extiende por este valle, era el lugar de esparcimiento que tanto gustaba a don Antonio durante sus paseos en Segovia.

El poeta ha dejado “su blanca celda de viajero” en su pensión de la calle de los Desamparados para bajar como otras tardes a las orillas del Eresma. La Alameda del Parral forma parte del desconocido cinturón verde de Segovia.

En esta zona permanecen, grabados en piedra, los versos que a su vera escribió el poeta en 1919:



En Segovia, una tarde, de paseo / por la alameda que el Eresma baña, / para leer mi Biblia / eché mano al estuche de mis gafas / en busca de ese andamio de mis ojos / mi volcado balcón de la mirada”.


Ermita de la Vera Cruz, en el Valle del Eresma

Aunque la etapa segoviana de Antonio Machado no es demasiado conocida, fue muy fructífera y creativa desde el punto de vista literario. En esta ciudad escribe obras de teatro junto con su hermano Manuel, obras de la talla de “La Duquesa de Benamejí”, “Las Adelfas” o “La Lola se va a los puertos”, esta última llevada al cine en varias ocasiones. La etapa segoviana se asocia a la madrileña, puesto que era allí donde se estrenaban con gran éxito estas obras de teatro.

La vida de don Antonio Machado tanto en Soria, Baeza, Segovia y Madrid no iba a cambiar mucho. Por las mañanas, daría sus clases en el Instituto. Después del almuerzo visitaba las tertulias de café para seguir dando frecuentes paseos por las afueras de la ciudad para posteriormente leer y escribir poemas en la soledad de su alcoba. 

Pero en Segovia, Antonio Machado encuentra un ambiente cultural más acorde con sus gustos, colaborando en varios periódicos y culminando con la publicación de Juan de Mairena. 

Antonio Machado viviría sólo en la pensión aunque los fines de semana se traslada a Madrid para pasarlos con su familia. La cercanía de Madrid tenía un enorme atractivo cultural para el poeta. Los años segovianos fueron anteriores a la República.




Antonio Machado, un hombre comprometido hasta las últimas consecuencias

Entre 1919 y 1931 Antonio Machado crea en Segovia junto a otros la Liga de los Derechos Humanos y nombran a Antonio Machado presidente. 

Antonio Machado no es ajeno a la complicada situación del país. Todo lo contrario, se implica con otros intelectuales en multitud de actos e iniciativas que buscan la defensa de los derechos y libertades que están siendo vulnerados o sacrificados en pro del orden. El 4 de marzo de 1922 firma el manifiesto de la Liga Española para la Defensa de los Derechos del Hombre de la cual, Antonio Machado será el Presidente de la Delegación Segoviana y Unamuno, de la Nacional.

Los acontecimientos políticos y sociales siguen preocupando a Machado y a la intelectualidad de la época. El 11 de febrero de 1926, Machado firma el manifiesto de la Alianza Republicana con el objetivo común de poner fin a la Dictadura de Primo de Rivera y a la monarquía. Al manifiesto se adhirieron personalidades de diversa procedencia como Blasco Ibáñez, Marañón, Ramón Pérez de Ayala, Ortega y Gasset y Unamuno.

En el contexto histórico, entre otros acontecimientos, en 1917 se había producido el triunfo de la Revolución bolchevique en Rusia y la fundación del Partido Comunista de España en 1920. En 1921 se produce el asesinato de Eduardo Dato. La Guerra de Marruecos no terminará hasta 1927. En 1923 se produce la Dictadura de Miguel Primo de Rivera a cuya caída contribuirán intelectuales de la talla de Unamuno, Ortega o Valle Inclán entre otros. Antonio Machado tenía inequívocamente una posición contraria a la Dictadura que desembocará en la caída del rey Alfonso XIII. El 14 de abril de 1931 se proclama la Segunda República.

Antonio Machado no es ajeno a estas preocupaciones patrióticas que compartirá con los intelectuales de su tiempo. Apoyó con entusiasmo la recién creada Universidad Popular, en la que dará clases gratuitas y en 1922 participa en la Fundación de la Liga Provincial de los Derechos del Hombre. En enero de 1931 se adhiere junto con Gregorio Marañón, Ortega y Gasset y Ramón Pérez de Ayala la “Agrupación al Servicio de la República”.

Comienza la publicación del Cancionero apócrifo de Abel Martín en la "Revista de Occidente". En palabras del propio Machado, "Abel Martín y su discípulo Juan de Mairena son dos poetas del siglo XIX que no existieron, pero debieron existir, y hubieran existido si la lírica española hubiera vivido su tiempo".

En 1927 se conmemora el “III Centenario de la muerte de Góngora”. Se estrena de Juan de Mañara. El 23 de marzo de 1927, tras ocho años en Segovia.

En 1927, Antonio Machado fue elegido miembro de la Real Academia Española, si bien nunca llegó a tomar posesión de su sillón con la letra V que le correspondía. En una carta a Unamuno, el poeta le comenta la noticia con sana ironía:

«Es un honor al cual no aspiré nunca; casi me atreveré a decir que aspiré a no tenerlo nunca. Pero Dios da pañuelo a quien no tiene narices...». 

En 1931, redacta un proyecto de discurso de ingreso que sólo queda en borrador.

Desde Segovia, Antonio Machado se desplaza semanalmente en tren hasta Madrid, donde sigue de cerca la actualidad cultural y política. Son años de fuertes tensiones sociales.

Guiomar

Antonio Machado vive a sus 53 años en Segovia una segunda juventud que resucita su frágil corazón tras la pérdida de su joven esposa Leonor Izquierdo Cuevas en Soria. Una relación “platónica” que se mantendrá hasta 1936 cuando estalla la trágica Guerra Civil española.

A primeros de junio de 1928 Pilar Valderrama “Guiomar”, de 39 años llega a Segovia con una tarjeta de presentación para Machado, facilitada por la hermana del actor Ricardo Calvo, María, muy amiga suya y profesora particular de sus hijos. Pilar Valderrama (1889-1979), dama de excelente posición social y catorce años más joven que el poeta, casada con tres hijos, era ferviente admiradora de la poesía de Machado e iba a Segovia en busca de sosiego aunque con la verdadera intención de iniciar una amistad profesional con el poeta Antonio Machado del cual, nunca estuvo enamorada. El encuentro tendría lugar en el vestíbulo del hotel Comercio. Nada más verla, el poeta se enamora.

A ambos les une a ambos su amor por la poesía y durante algunas tardes salen de paseo hasta el Alcázar. No cabe duda del amor que sintió Antonio Machado por Pilar Valderrama que no fue correspondido por la musa, tal vez por las circunstancias o por sus creencias religiosas. La clandestinidad de esta relación le dolerá al poeta al ser un amor imposible. 

Antonio y Pilar se verán los fines de semana, cuando el poeta vuelve a Madrid, en un apartado café de barrio de Cuatro Caminos.

No puedo expresar la emoción que tuve al encontrarme con él y estrechar su mano. Era el poeta tan admirado el que estaba ante mí, con su desaliño, sí, pero con un rostro bondadosísimo, una frente ancha y luminosa, una cabeza, en fin, admirable sobre un cuerpo alto, desgarbado y poco atractivo.

Al verme, no supe qué pasó por él, pero advertí que se quedó embelesado, pues no cesaba de mirarme y apenas habló para decirme cuánto sentía estar tan ocupado con los exámenes, que no podía acompañarme ni atenderme como sería su deseo.

Le leía con tanta frecuencia -recuerda en su autobiografía póstuma “Sí, soy Giomar” (1981)-, que yo nunca tuve en la memoria ni los versos míos, me sabía los suyos de tanto repetirlos en silencio”. 

Valderrama le invita a cenar con ella en el hotel a la noche siguiente. El poeta acepta gustoso. Apenas come. Apenas habla. No hace más que mirarla. Dando un paseo hasta el Alcázar le explica que está pasando por momentos amargos, sin contarle “exactamente los motivos”.

Machado nunca olvidará el paseo, y la belleza del paisaje castellano. Fue uno de los momentos estelares de su vida. El poeta pidió a Valderrama sus señas, y, según ella, le dijo que le mandaría enseguida un ejemplar de la recién aparecida segunda edición de sus Poesías completas…

Antonio Machado, que busca con desesperación la plenitud amorosa, no va a poder encontrar fácilmente en una mujer muy católica para quien lo único que parece tener importancia es la fusión de las almas, de corazones, y la ternura, sin contacto físico.


Durante el verano de 1928 los dos se ven secretamente en La Moncloa, a 1,5 km. del chalé de Pilar, cerca del palacete del siglo XVIII -hoy residencia oficial del presidente del Gobierno-. La estación del Norte es testigo de las llegadas y salidas semanales del poeta.


Valderrama reconoce que Machado, en virtud de tal pacto, padeció tortura “de la barrera que nos separaba materialmente”. Cabe deducir, que el poeta, ante tal planteamiento del asunto, pensaría que con el tiempo, la situación podría cambiar a su favor: amor cortés, sí; sexo, no.

Valderrama calcula, en sus memorias, que Machado le escribió unas doscientas cuarenta cartas a lo largo de siete años de relación, de las cuales ella las quemó todas menos “unas cuarenta” en vísperas de la Guerra Civil, antes de salir para Portugal. La pérdida de esa correspondencia es una tragedia.

Es probable que la musa Guiomar asistiera al estreno madrileño de “Las Adelfas” aquel 22 de abril de 1928. La primera carta de Machado a Pilar Valderrama que se salvó del holocausto fue escrita entre el 11 y 12 de enero de 1929.

Machado no deja traslucir la probabilidad, de que su deprimido estado de ánimo tenga que ver con la permanente frustración de no poder vivir con la amada, imposible relación con Guiomar. En cuanto a la vejez, significaría para Machado la extinción de toda esperanza amorosa, peor que la muerte misma.

Casa Museo de Antonio Machado, en Segovia

Segunda República

El 14 de febrero de 1931 preside un mitin de la campaña republicana con la participación de Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala en el Teatro Juan Bravo, en plena Plaza Mayor segoviana.

El 14 de abril de 1931, se proclama la República y el propio Machado iza la bandera en el balcón del Ayuntamiento situado en la Plaza Mayor de Segovia.

Don Miguel de Unamuno manifestó tempranamente su malestar por el giro que iba tomando la ansiada República. Antonio Machado manifestó al producirse la proclamación unilateral de la “República catalana”, por Francesc Maciá, en 1931 “los catalanes nos han ayudado a traer la República, pero ellos serán los que se la lleven”.

El nuevo régimen republicano no tardaría mucho en desengañar a los mismos intelectuales que tanto ayudaron a traerla como Unamuno, Ortega y Gasset y al propio Machado.

La llegada del nuevo régimen se le antojó a su amada “Guiomar” un desastre para España, según dice en sus memorias. 

En su carta Pilar se ha expresado defraudada con el desarrollo de la República y, especialmente, al parecer, con la cuestión del estatuto catalán, que a lo largo de mayo de 1932 se debate intensamente en las Cortes, con memorables intervenciones de Ortega y Gasset, Unamuno y, sobre todo, Manuel Azaña. Planea sobre el nuevo régimen el fantasma del separatismo catalán y, con ello, el peligro de un golpe de Estado reaccionario.

“Razón tienes, diosa mía cuando me dices que la República -¡tan deseada!, yo confieso haberla deseado sinceramente- nos ha defraudado un poco”.

Parece evidente que, al año de inaugurarse la República, es más consciente que nunca de que la política puede sembrar cizaña entre la diosa y él.

“Nunca se borró de mi memoria la noche del 14 de abril -escribe en “Sí, soy Guiomar” cuando yo la estaba velando, mientras el rey Alfonso XIII salía justamente a aquella hora, para no volver jamás. Era el prólogo de lo que luego había de venir y que yo vi aquella noche con claridad meridiana, casi de visionaria: el sufrimiento que a los españoles nos aguardaba”.

Desde el momento de su proclamación la República tiene en contra no sólo la depresión económica mundial, sino la férrea oposición de la Iglesia católica y de las fuerzas reaccionarias del país.

Los hombres que han traído la República tienen claro que la principal obligación del nuevo régimen, sin minimizar las demás, es mejorar la calidad de la enseñanza primaria y secundaria, dominada desde hace siglos por la Iglesia. 

En 1931 el 32,4% de una población de 25.000.000 era analfabeta, y los republicanos calculan que harían falta 27.150 escuelas nuevas, nada menos. Se pone en marcha un plan quinquenal para tratar de paliar tan lamentable situación. La meta: 7.000 escuelas el primer año y 5.000 cada uno los cuatro siguientes. Se alcanzará el objetivo del primer año, lo cual es casi increíble; en 1932 se abrirán 2.580; y en 1933, antes de que las derechas alcancen el poder, 3.900. A lo largo de los 30 años anteriores sólo se habían inaugurado 11.128 escuelas, o sea unas 366 al año. La comparación habla por sí mismo.

El 1 de mayo de 1931 se celebra con intenso júbilo, a lo largo y ancho del país, la fiesta del trabajo. Hay importantes manifestaciones. En Salamanca marchan juntos, cogidos del brazo Unamuno -ahora, tras su exilio, más famoso y popular que nunca- y el líder socialista excarcelado Francisco Largo Caballero. Queda la imagen para la historia.

Y llegan más decretos. El 6 de mayo el que suprime la obligatoriedad de la enseñanza religiosa y, el 8, el que reduce las 16 divisiones del Ejército a 8.

Los grupos católicos y monárquicos, a los pocos días de proclamada la República, ya se están organizando para la férrea defensa de sus intereses en la nueva situación, sobre todo en el campo de la enseñanza. Grupos cuyo portavoz será muy pronto José María Gil Robles.

Los hermanos Machado opinan con razón que el problema religioso “ es el más difícil y delicado”. “Conviene educar al pueblo para que ahonde y depure su sentimiento. El estado no ha de avasallar a la Iglesia, pero sí ejercer sobre ella una tutela amorosa, obligar a los curas a cumplir más fiel e intensa su misión, sin invadir otra esfera que la puramente religiosa, mejorar su situación económica, sobre todo, el nivel de su cultura”.

En octubre de 1931 la República le concedió a Machado, por fin, una cátedra de francés en Madrid, lo que le permitirá a Antonio continuar viéndose en secreto con su musa “Guiomar”….

El 14 de octubre El Sol anuncia en primera plana que Manuel Azaña, desde dos días antes presidente del Gobierno, acaba de declarar en un “sensacional discurso” una frase de enorme calado:

“España ha dejado de ser católica”.

La derecha no se lo perdonará nunca. Y, a lo largo de toda la república, Azaña y De los Ríos serán para ella las bestias negras del nuevo régimen, bestias a las cuales nunca dejará de atacar con rabia, con desprecio, con odio, a menudo bajándose a los insultos personales más rancios y más repelentes.

La Constitución se aprueba el 9 de diciembre de 1931. En estos momentos de ilusión republicana Machado vuelve a trabajar en su discurso de ingreso en la Academia de la Lengua -que nunca leerá-.

El 26 de marzo de 1932 estrena Machado “La Duquesa de Benamejí”. Ese mismo año, Soria le nombra hijo adoptivo de la ciudad.

En una de sus cartas, le contaba Antonio Machado a Pilar Valderrama: 

“Fuimos unos cuantos republicanos platónicos los encargados de mantener el orden y ejercer el gobierno interno de la ciudad”.

En 1932 toma posesión como profesor en el Instituto Calderón de la Barca de Madrid. El 2 de junio de 1932 es el cuarto aniversario del encuentro de Machado y Pilar. El estado del espíritu del poeta que declara ser en estos momentos de gran angustia. “Siempre tuve más miedo a la vejez que a la muerte”.

El poeta Antonio Machado y la periodista Rosario del Olmo
 fotografiados por Alfonso Sánchez (1933) 


El café de las Salesas será tertulia habitual de los hermanos Machado en Madrid, donde el fotógrafo Alfonso le sacará el día 8 de diciembre de 1933 el inmortal retrato donde aparece con Rosario del Olmo y el discreto camarero Braulio. Esta es una de las imágenes más famosas y bellas del poeta.



Pero eso formará parte de otro capítulo dentro de la historia machadiana cuyo trágico epílogo ocurrirá en Collioure (Francia) aquel trágico 22 de febrero de 1939 coincidiendo con la desaparición de la República española.

Desde la Segovia machadiana, para el blog de mis culpas...



P.D. Pasaporte de las ciudades machadianas

En la Casa-Museo de Antonio Machado nos entregaron un “Pasaporte de las Ciudades Machadianas” para ser sellado en la red de las ciudades vinculadas con la vida del poeta. Ello nos invita para seguir las huellas del poeta en seis ciudades machadianas. Y al completar la ruta de todas las ciudades machadianas, en la última que visiten recibirán un documento acreditativo de su condición de “Viajero machadiano”.


La Red de Ciudades Machadianas cubre una asociación de municipios creada el 22 de febrero de 2009 de la que forman parte seis localidades que tienen en común haber sido lugar de residencia y parte de la vida de nuestro poeta universal, Antonio Machado.

1875-1883 Sevilla
1907-1912 Soria
1912-1919 Baeza
1919-1932 Segovia
1936-1938 Rocafor (Valencia)
1939 Colllioure (Francia)

Como no podría ser de otra manera, junto a otros visitantes dejamos constancia de nuestra presencia en el libro de visitas existente en la Casa Museo de nuestro poeta universal Antonio Machado, en Segovia.


Bibliografía

Ian Gibson
Jacques Issorel
Casa Museo Antonio Machado de Segovia


Enlaces interesantes







domingo, 29 de abril de 2018

Visita a la antigua Qall'at Yâbir (Qalat Chabir) “Alcalá de Guadaíra”.




No, no creo ser glotón: uno de los alimentos que más sabrosos hallara siempre ha sido el pan, y en casi todas las latitudes. Pero aquel pan de Alcalá de Guadaira en Sevilla, quién lo probase otra vez. Lo traían hasta Sevilla a lomos de una mula, en amplios serones, los panaderos de Alcalá, que desfilaban por las calles, dejando en algunas casas de tan buen gusto como para requerir que su pan fuese de Alcalá de Guadaira… 

Luis Cernuda “Los alimentos andaluces”.


Una soleada tarde de abril colocamos nuestro sextante cultural -con nuestros amigos Antonio y Manolo- hacia una de las señas de identidad de la antigua Qall'at Yâbir: sus molinos harineros junto al río Guadaira “Wad al-Ira”, afluente del legendario Guadalquivir “Wad al-Kabir” como cauce de culturas. Aunque su presencia se remonte a la época romana, será durante el periodo andalusí cuando alcance su mayor desarrollo y donde deriva una gran parte de su etimología: Aceña, Algarrobo, Arrabal, Cajul, Cerrajas, Benarosa, Realaje o Zacatín cuya propiedad quedaría adjudicada a la nobleza y al clero tras la denominada “Reconquista”. Los antiguos molinos harineros de la antigua Qall'at Yâbir (Qalat Chabir) abastecían de pan a la antigua Isbiliyya “Sevilla” andalusí.

Se conoce la existencia de un manantial “Santa Lucía” que abastecía a Sevilla de agua a través de bóvedas excavadas en ladrillo que terminaba en la antigua Puerta de Carmona, derribada en 1868, donde existía un gran depósito para la distribución del agua hacia diversos puntos de la ciudad como “Casa de Pilatos, Reales Alcázares, fuentes y baños públicos, etcétera”. 

Gracias a la gran cultura que poseían los andalusíes sobre los recursos hídricos se construyeron las azudas (del árabe as-sudd, presa), albercas (del árabe, al beer-kah, estanque), los molinos con sus ruedas hidráulica o sigalla, para elevar el agua del río con sus cagilones y así poder encauzarla a una acequia destinada para riegos y fuentes, norias, aceñas o molinos harineros de agua, aljibes, alcorques o agujeros alrededor de los árboles para almacenar el agua de riego, los azarbes que eran acequias que transportaban las aguas sobrantes del regadío para devolverlas al río o atarjeas (canales de obra que conducen el agua). En terrenos abruptos como la sierra utilizaban el cultivo en terrazas. 

En la agricultura, los andalusíes revolucionaron las tareas del campo con nuevos métodos de cultivo, injertos, etc… Las huertas brillaron con luz propia con nuevas hortalizas como la berenjena, la alcachofa, la endivia, el espárrago. Nuevas frutas como la granada, el melón, la cidra y los albaricoques que enriquecieron nuestra dieta mediterránea.

En Alcalá se distinguían tres tipos de molinos que podían moler trigo, centeno o maíz, muchos de los cuales jalonan las riberas del río que aprovechaban la fuerza motriz del agua y que estuvieron activos hasta la mitad del siglo XX: 

1. Los molinos de azuda “azud o presa” situados en el río Guadaíra con el agua canalizada hasta la azuda o represa que los encauza hasta el interior del molino que moverá las palas del rodezno o rueda hidráulica. 

2. Los molinos de acequia que aprovechan la caída libre del agua que proviene de un arroyo o manantial y es conducida por una atarjea. 

3. Y por último, los molinos de “sangre” al ser la tracción animal la que movía la muela de piedra que trituraba el trigo a la achura que tenía la piedra. El malacate se enganchaba al tiro animal. 

Pero la mecanización supondrá su hundimiento definitivo. Muchos se encuentran en ruinas como fiel vestigio de una época.

En la antigüedad, los romanos llamaban al río “Ira”. Posteriormente, los andalusíes llamaron al río “Wad-al-Ira” que significa río pequeño, posiblemente en tiempos de Abd al-Rahman I ben Muawiya al-Dajil (el Inmigrado 756-788).

El río junto con los molinos harineros -el pan- han sido elementos inseparables de la cultura de Alcalá de Guadaíra cuyo entorno ha sido declarado Monumento Natural con caminos habilitados para uso y disfrute del visitante. Es conocida desde la Edad Media hasta nuestros días como “Alcalá de los panaderos” al moler los molinos el trigo que se convierte en harina que se despachaban en las antiguas tahonas “del árabe andalusí tahúna o molino” que abastecerán las panaderías de Sevilla mediante grandes serones a lomos de reatas de mulos. 

Incluso en tiempos pretéritos existíó un acueducto que abasteció de agua a la antigua Sevilla “antigua Ishbiliyya andalusí” entre el siglo II hasta comienzos del siglo XX. Serán los cristianos a partir de 1253 los que se repartirán los molinos entre la nobleza y el clero tras la conquista de Fernando III. 

Entre caminos y senderos nos introducimos en el Pinar de Oromana “proyecto realizado por Juan Talavera y Heredia y Aníbal González” bajo el influjo de la Exposición Iberoamericana de 1929 en Sevilla. Allí se encuentra ubicado el Hotel Oromana “Talavera y Heredia en 1929”. Un verdadero remanso de paz y tranquilidad donde nos detuvimos para degustar un sabroso café que nos aportara energías para poder realizar nuestra ruta.

La espesura de las hojas de pino (acículas) dificulta que crezca la hierba o el matorral. El bosque de pinar de pinos piñoneros se encuentra enclavado en el Parque de Oromana, adquirido por el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra a finales de los años 20 del siglo pasado para convertirla en zona de recreo para los ciudadanos del pueblo. Dentro se enclava el Hotel Oromana, muestra del estilo regionalista de aquella época.


Desde su magnífica terraza nuestra mirada captaba el castillo de Marchenilla, junto al antiguo camino de Morón como baluarte defensivo contra posibles tropas sarracenas que bajaran de Ronda o de Zahara de la Sierra en el reino nazarí. Llegó a ser una antigua alquería de origen andalusí al este de la antigua Isbiliyya. 

En todo el entorno de Oromana se aprecia una gran riqueza ambiental y paisajística impregnada por los efluvios del acebuche, el lentisco, la retama, los almeces, el palmito o el chaparro entre numerosas fuentes de agua. Una rica vegetación autóctona, que lo convierten en un espacio natural privilegiado para deportistas, senderistas, cicloturistas y visitantes. Cuenta además la ribera en periodo estival con embarcaderos que antaño eran utilizados para el pintoresco paseo en barca por el río Guadaira, atravesando los típicos molinos y azudas a los que Alcalá debe el bello apelativo “de los panaderos”. 

Este Parque serviría de inspiración para numerosos pintores paisajistas. Entre su flora destacamos también las jacarandas, falsas pimientas, álamos blancos, almeces, el rusco, las hojas de acanto o el pino.


El Molino de Oromana 

El primer molino que nos encontramos se encuentra en la margen izquierda del cauce del Guadaira. Es un molino de “cubo” que muele gracias a la fuerza del agua proveniente de un manantial y no del propio río. En este caso el manantial brota de la ladera del Parque de Oromana, que todavía mantiene su caudal. Hoy en día se conserva la atarjea (canal de obra que conduce el agua) sobre un arco de medio punto. También puede verse lo que fueron en su día los dos cubos por donde se dejaba caer el agua con fuerza dirigiéndola hacia los dos pares de piedras que molían. Estas piedras, por el contrario, no se han conservado. El molino de Oromana debió de construirse en el siglo XVII. En el siglo XVIII perteneció a la familia de Cosío, sucediéndose la propiedad entre varios de sus miembros. Muy cerca se encuentran antiguas piedras de molino que sirven de mesa en los merenderos donde muchas familias realizan un descanso. 

El siguiente molino que nos encontramos es el de Benarosa “Banu Arusa”, uno de los pocos molinos de origen andalusí, dentro de la ribera derecha del Guadaira. Se denomina molino de rodezno que mediante un azud converge en los “cubos, en cuyo interior se situaban los rodeznos o ruedas hidráulicas que movían las piedras encargadas de moler el grano.

La primera noticia sobre el molino se produce en 1253, cuando Alfonso X dona a "don Pedro Pérez, notario de la reina doña Juana, una casa de molinos con su presa y la parada de aceña, del que él es tenedor, que está sobre Alcalá de Guadaíra, y se llamó en tiempo de moros el molino de Abén Aharoça". 

El edificio se organiza en torno a una gran torre de planta cuadrangular, empleada como almacén y vivienda. En el sentido de la corriente se dispone una nave empleada como zona de carga y descarga del grano y la harina ya molida. Sobre la corriente se sitúa la nave de molienda, con cubierta a dos aguas y en la que se localizan las cuatro piedras del molino. 

Por encima del nivel de inundación, sobre la orilla derecha, se sitúa la "casa del molinero", un edificio sencillo de planta rectangular usado como vivienda y almacén hasta el final del ciclo molinero de Alcalá, a mediados del siglo XX.


El Molino de San Juan

Es otro molino denominado “de rodezno” y propiedad de la Orden de San Juan que contribuyen a la conquista de la Baja Andalucía durante el siglo XIII siendo premiados con un gran importante número de concesiones por parte de la corona castellana. Este hecho se tiene documentado dentro de los repartos realizados por Alfonso X en 1253. Destaca una gran torre cuadrada usada como almacén ante las crecidas del río.

Durante el cernido, la harina quedaba a un lado y el salvado o afrecho quedaba a otro.



El Molino del Algarrobo

Paseando por el camino del bosque entre pinos piñoneros nos encontramos un sendero que nos acercaba a la margen izquierda del río donde nuestra retina captaba el Molino del Algarrobo con una torre realizada en piedra de planta cuadrada coronada por una azotea almenada fechada en el siglo XIV. El azud conectaba el molino con la orilla derecha del Guadaíra, represando las aguas para producir la fuerza hidráulica. En la orilla derecha se construyó el Molino de la Caja, actualmente destruido en parte por la construcción de una fábrica de harinas en el siglo XX.

El molino del Algarrobo fue sometido a un importante proceso de recuperación en el año 2003, en el que se quiso mantener para cada elemento del molino su aspecto original: piedra vista en la torre, enlucido en las salas de molienda y encalado con zócalo rojo en el porche. De esta forma se evidencian al visitante de manera visual las diferentes fases por las que ha pasado el molino, posiblemente uno de los más complejos de la ribera molinera de Alcalá.

Dejando atrás el matorral mediterráneo entre lentiscos, el rosal silvestre, la retama y la zarzaparrilla subimos por un sendero a un monte entre pinos piñoneros “Cerro del Calvario” donde se encuentra la Ermita de San Roque que fuera fundada en 1570 y restaurada en 1886. 


Bajando por el camino del Algarrobo entre higueras y pinos cruzamos un puente peatonal que nos acerca a la margen derecha del Guadaíra por el Parque de San Francisco, que nos permite acercarnos al antiguo Puente Romano realizado en piedra y formado por siete arcos sobre estribos de tajamar bajo la atenta mirada de su antigua alcazaba de Qall'at Yâbir (Qalat Chabir), de origen andalusí en tiempos de “Abu Yacub Yusuf”. Se encuentra ubicada en la parte alta de un cerro y que servirá a partir del siglo XIV como baluarte defensivo de Sevilla frente a la frontera del reino nazarí. 



Desde la antigua Qall'at Yâbir (Qalat Chabir) para el blog de mis culpas…