jueves, 21 de julio de 2016

Prólogo


Foto  Antonio Ramos www.aerofotoramos.com

¡Muchas gracias por compartir conmigo el blog que estás leyendo!.

!Desde la ciudad del Gallo, MORÓN-Sevilla-España!.
Paz,  amor  y alegría a los pueblos del mundo. Espero que la sonrisa nos  acompañe  cada día y que la discordia nunca se encuentre en nuestro  camino.



Foto Antonio Ramos www.aerofotoramos.com

¡Oh, alcazaba de Morón!...
¡Hasta cuando, tu desencanto!.


Llegaste a ser "Alkevirato" en tiempos remotos,
efímero "Reino de Taifas", en tiempos pretéritos.
"Refugio de castilleros", que cuidaron de tu entorno
 y castillo de las artes, entre bellos sueños rotos.


¡Thank so much for sharing with me the blog that you´re reading right now!.

¡From the plucked Rooster city, MORÓN-Sevilla-Spain!.


Peace, love  and harmony to the people of the World.  I hope that the smile  stay  with us each day and we never find discord in our ways.



La inmensa mayoría de las fotografías de este blog han sido realizadas por propio su autor. No obstante, es posible que existan algunas fotos obtenidas de la web para ilustrar algún artículo en concreto sin uso comercial. 

Por tanto, si alguna imagen hubiese que retirar por cualquier razón, se agradece la comunicación, para proceder a su retirada lo antes posible.



domingo, 17 de julio de 2016

La fachada del Ayuntamiento de Morón


Morón es la tierra de la Cal, del Flamenco, de Fernando Villalón, del poeta Julio Vélez o de Juan Antonio Carrillo Salcedo entre otros muchos ilustres paisanos que han dejado su huella en la retina colectiva de nuestro pueblo -en cuyo término municipal ejerciera su influencia en tiempos pretéritos José María “El Tempranillo” y el “Pernales"-, sin olvidarnos del prestigioso reloj Losada -muy parecido al existente en la Puerta del Sol de Madrid-, ubicado en la parte frontal del templete que corona la fachada del Ayuntamiento desde cuyo campanario, nuestra retina queda impregnada con una bella e impresionante panorámica, donde brilla con luz propia la Catedral de la Sierra Sur como la denominara por vez primera nuestro "viejo profesor" de historia del antiguo instituto -actualmente "Fray Bartolomé de las Casas"- llamado D. Juan Fernández, allá por los años 70 del pasado siglo, con la inseparable Torre alminar de San Miguel bajo el amparo de nuestro olvidado Castillo con su artrosis degenerativa correspondiente en sus viejos sillares, mientras el viejo arrabal de Santa María ha sido testigo del oprobio cultural.

El descubrimiento en junio de 2016 de una placa de mármol en la fachada del Ayuntamiento bajo el nombre de "PLAZA DE LA LIBERTAD" ha dejado al descubierto una interesante página de nuestra historia, lo que me ha permitido de nuevo impregnarme con los efluvios y reminiscencias de mi primera visita al "Reloj de Torre Losada" de Morón realizada en el tórrido verano pasado y de este modo seguir ampliando su interesante historia.

En la fachada principal del Ayuntamiento de Morón, justo después del entablamento que permite el inicio de la torre central, donde en su frontal, se encuentra ubicado  el reloj la fábrica londinense "Losada", cuyas horas han sido testigo de importantes acontecimientos sociales, reivindicativos, lúdicos e incluso religiosos que han marcado de alguna manera la “Historia Contemporánea de Morón”, en la frontera de nuestra propia esperanza. 

Atrás quedan escenas surrealistas como el nombramiento de la Virgen María Auxiliadora como "alcaldesa honoraria de Morón" un 24 de mayo de 2008, cuya fachada sería testigo esa misma tarde de la entrega del bastón de mando de la ciudad por el alcalde de la época durante el transcurso de la procesión.


La fachada del Ayuntamiento de Morón sería reformada en 1878 como consta en los “Planos y Libros de Actas Capitulares” que se encuentran custodiados en el Archivo Municipal de Morón de la Frontera. Un reloj de torre que constituye un bello ejemplo de la influencia de los relojes de torre sobre la arquitectura civil de una época. 

En su importante Archivo Municipal se conservan documentos que se remota a tiempos muy pretéritos, como por ejemplo el "Privilegio rodado sobre pergamino" concedido en Murcia por el rey Alfonso X el Sabio el 19 de noviembre de 1271 a la Villa de Morón para "fomentar el poblamiento de esta franja fronteriza" con la antigua Garnatha nazarí (Granada). Se concede al Concejo de Morón los términos que poseía en tiempos de los moros, así como el fuero de Sevilla y un mercado semanal para Morón.

Otro documento importante que existe en el Archivo Municipal es el "Libro de Actas Capitulares de 1402 a 1426. Se considera el más antiguo de todos los documentos conservados en Andalucía y el tercero de España.

El 3 de octubre de 1894 la reina regente María Cristina concedía, en nombre de su hijo el rey Alonso XIII, el título de ciudad a la villa de Morón de la Frontera.




La retina del recuerdo me proyecta aquel interesante libro del paisano Ramón Castellano de Torres "Monumentos de Morón". Un libro muy didáctico y necesario en los pupitres de los escolares -cuya primera edición quedó agotada en breve tiempo-, que nos ayudó a comprender las peculiaridades histórico-artísticas de nuestro patrimonio monumental que dejó patente con sus ilustraciones la sensibilidad artística del "emérito profesor".


La fachada principal del edificio del ayuntamiento de Morón de la Frontera está formada por dos cuerpos y una torre central. El primer cuerpo queda abierto al exterior por tres huecos centrales de entrada al pórtico abierto y dos ventanales laterales, con arcos de medio punto cerradas por rejas de hierro forjado. Un intradós o cornisamiento da paso al segundo cuerpo en el cual se abren cinco grandes ventanales con arcos de medio punto, adornados con rocalla, los tres centrales son abalconados. Un entablamento doble da paso a una torreta central donde, en su frontal, se ubica un magnífico reloj de la fábrica londinense de Losada, que costó 3.000 pesetas, y que, en su maquinaria, figura la siguiente inscripción: "7 de septiembre de 1878 J.R. Losada Regent Street".




No podemos olvidar que José Rodríguez Losada ha sido un relojero que se ha perpetuado en la “Memoria colectiva de nuestro pueblo” al realizar el reloj de torre de la prestigiosa marca que lleva su nombre que se encuentra ubicado bajo la patrte frontal del templete que corona la fachada del Ayuntamiento de Morón. Esta impresionante obra de relojería de la marca LOSADA sería fabricada en Londres en 1878.

En la parte más alta de la fachada se encuentra la pérgola de hierro forjado que sostiene el asa de una campana de 920 kg. de peso que fuera fundida en Sevilla en la fundición del coriano D. Juan Japón.



 Una inscripción que figura en la parte más alta de la campana denominada hombro consta:

“Se hizo en Sevilla por D. Juan Japón siendo Alcalde Presidente Don José Bohórquez”.

A partir del siglo VI las campanas tenían como finalidad anunciar al pueblo las celebraciones religiosas y municipales.


La campana pertenece al tipo denominado de badajo fija. Tiene forma de copa invertida, que vibra por la acción del badajo o martillo exterior produciendo su tradicional sonido de bronce.


El bronce posee una aleación del 78% de cobre y 22% de estaño con un punto de fusión en torno a los 1000ºC.

En su parte central se aprecia un anclaje o anilla para sostener el badajo interno inexistente, pero suena a través de un badajo externo que golpea la campana en el equivalente exterior del punto donde golpearía el badajo interior si existiera. Todo ello, sincronizado a través del control interno de la marcha del reloj de torre, que emite su tradicional sonido de bronce cuando las saetas del reloj marcan las horas en punto y medias horas. Las manecillas que marcan las horas y los minutos tienen forma de saeta. En la parte inferior de la esfera destaca con letras azules la marca LOSADA LONDON, entre los espacios horarios VII al V.

Se puede considerar la fachada neoclásica del Ayuntamiento de Morón -de estilo Pompier-, como uno de los edificios más notables existentes en nuestra ciudad. 

El Neoclasicismo es una tendencia artística que se desarrolla en la segunda mitad del siglo XVIII y en las primeras décadas del siglo XIX contra los excesos decorativos del Barroco y Rococó.


Más de cuatro siglos contemplan al primer edificio municipal que fuera construido allá por el año 1593 y que fuera reformado en 1878 debido a que la fachada no podía soportar el peso de la torre donde se habría de colocar el reloj y la campana, teniendo que reforzar sus pilares que se encontraban en mal estado.

A esta fecha corresponden las galerías altas, las dependencias de la Alcaldía, el Salón de Plenos y la Fachada Principal, cuyo artesanal templete de hierro forjado alberga un magnífico reloj de la marca Losada.






En el expediente de reforma de la Casa Capitular se puede observar el “Proyecto de fachada para la Casa Ayuntamiento de la Villa de Morón” con fecha 10 de abril de 1878. Se observa en la parte inferior su escala: 0,02 por metro.


La fachada que da a la plaza cuyo estado examinado ahora detenidamente no permite que gravite sobre su pared exterior el peso de la torre donde ha de colocarse el reloj y campana del mismo por cuya causa la comisión de obras públicas mandó a formar el presupuesto de gastos…

...Con la reforma de que se trata necesitándose para ella un aumento de seis mil quinientas pesetas con cuya suma quedaría terminado el edificio de una manera perfecta.


...dos mil quinientas pesetas para reforzar algunos pilares que se encontraban en mal estado, podía unirse esta cantidad a la de cuatro mil quinientas pesetas consignadas en el presupuesto general del ejercicio”...

Midiendo el plano existente en el Archivo Municipal "Expediente de Obras de la Casa Consistorial del Año 1878 signatura 1044 C" nos salen las siguientes medidas:

La fachada con el templete y la pérgola tienen una altura de 19 metros de altura.

· El primer cuerpo de fachada tiene 4,5 m. de altura.

· El segundo cuerpo de fachada tiene 5,25 m. de altura.

· La baranda que corona el segundo cuerpo tiene 1,00 m. de altura.

· El templete por la parte exterior mide 4,75 m. de altura.

· La pérgola de hierro fundido mide 4,5 m. de altura.

· La altura de puerta con el arco del primer cuerpo mide 3,5 m.

· La altura de los balcones con el arco del segundo cuerpo mide 2,75 m.

· Los macetones que coronan la fachada tienen 1,30 m. de altura.


Las siguientes medidas han sido realizadas "in situ" a pie de fachada.

· La fachada del Ayuntamiento mide 16,47 metros de ancho.

· La fachada está retranqueada con respecto a la portada principal unos 29 cm, teniendo una anchura de 3,42 cm. El hueco donde se ubica la puerta principal del ayuntamiento tiene 1,80 cm.

· El diámetro de la esfera del reloj tiene una longitud de 134 centímetros.

· La saeta que marca los minutos tiene una longitud de 88 centímetros desde el eje central y la saeta que marcan las horas 59 centímetros. 

· Las letras romanas que señalan las horas tienen una altura de 18,5 centímetros.

· La pérgola sobre la que se sustenta la campana tiene 3,31 metros cuadrados.

· El diámetro de la campana tiene 118,5 cm. 

· La altura de la campana 87 cm. 

· El labio de la campana posee una anchura de 10 cm.

· La altura del templete 2,60 m. La anchura 3,30 m. El fondo 2,01 m.

· La esfera del control interno de la marcha -minutos- tiene 13 cm.

· La esfera del control interno de la marcha -horas- tiene 30,5 cm.


La bancada de madera sobre la que se apoya el reloj de torre Losada tiene las siguientes dimensiones:

· Largo: 127,5 centímetros de longitud.

· Ancho: 71 centímetros.

· Altura: 109 centímetros.




Según el Archivo Municipal de Morón de la Frontera, entre 1868 y 1936, la Plaza del Ayuntamiento se denominó Plaza de Libertad. Tras el destronamiento de Isabel II y la Revolución de 1868, que intentó establecer por primera vez en la historia de España un régimen político democrático, el 1 de noviembre de 1868 la Junta Revolucionaría de la villa, en la sesión del cabildo, dijo que no existía, como estaba prevenido, lápida en la plaza y acordó que se construyera una con el lema “Plaza de la Libertad” y se colocará en la fachada de la Casa Consistorial.



Los distintos nombres que ha tenido la plaza, desde su origen a la actualidad, han sido los siguientes: Plaza Baja, Plaza de la Constitución, Plaza Real de Fernando VII (Plaza Real, Plaza del Rey), Plaza de Isabel II, Plaza de la Libertad, Plaza de José Calvo Sotelo y Plaza del Ayuntamiento.

La Comisión Gestora que se hizo cargo del gobierno local tras la toma de la ciudad por el ejército sublevado, en la sesión de 5 de octubre de 1936, acordó cambiar la rotulación de la hasta entonces denominada Plaza de la Libertad por el de José Calvo Sotelo. En el mismo acuerdo se cambió el nombre de otras calles para homenajear a mororenses del “Glorioso Movimiento Nacional” fallecidos en los primeros días de la Guerra Civil.






En junio de 2016 los pintores Manolo Pinto y Ramón Álvarez Cabeza "Garanchi" estaban remodelando la fachada principal del Excmo. Ayuntamiento de Morón. Al raspar una placa de mármol ubicada en la parte frontal del templete que corona la fachada del Ayuntamiento -donde hasta ahora se podía leer "Plaza de José Calvo Sotelo" que sería colocada en 1936-, quedó al descubierto el nombre de "Plaza de la Libertad", denominada así a partir de la Revolución de 1868 denominada "La Gloriosa" o Septembrina, que supuso el destronamiento de la reina Isabel II y el comienzo del "Sexenio Democrático (1868-1874).


Fachada del Ayuntamiento de Morón remodelada en junio de 2016


Según el Archivo Municipal de Morón de la Frontera

RETIRADA DE LA FACHADA DEL AYUNTAMIENTO LA PLACA DE CONSAGRACIÓN DE LA CIUDAD AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS



Esta placa fue colocada sobre el arco central de entrada de la fachada del Ayuntamiento en virtud del acuerdo tomado por la Corporación franquista en sesión extraordinaria el 1 de mayo de 1937, presidida por el alcalde Antonio Delgado Adame, dentro de los actos organizados con motivo de la consagración de la ciudad al Sagrado Corazón de Jesús. Este es el acuerdo:

“El Señor Alcalde da cuenta de una propuesta, comprendida en la orden del día de esta sesión extraordinaria, dice, que la experiencia de los seis años transcurridos demuestran, que tanto las personas como las entidades o corporaciones necesitan elevar su espíritu y separarse de las cosas materiales, de algo, que le impulse y dirija en su ingrata misión, poniendo el pensamiento en Dios, para con su ayuda resolver acertadamente los graves problemas que plantea la dirección y administración de los pueblos. Por ello nada más justo, que en estos momentos de construcción y buenos propósitos, el Ayuntamiento de la ciudad, interpretando los sentimientos del pueblo, que nunca dejo de ser católico, acuerde su consagración al Sagrado Corazón de Jesús y entronice su venerada imagen en sitio preferente del Salón de Sesiones y su placa en lugar principal en la fachada exterior de la Casa Consistorial; pide a todos que pongan su espíritu cristiano y su entusiasmo en este acuerdo que espera que todos votarán, honrándose al hacerlo y otorgando así bienes incalculables sobre el pueblo, que por haberse apegado excesivamente a las cosas materiales ha sufrido y sufre todavía las consecuencias de su extravío, del envenenamiento de su espíritu.
Varios señores concejales, interpretando el sentir de la Corporación, hacen elogios de la propuesta del Señor Alcalde y por unanimidad y en votación ordinaria se acuerda:

1º. Consagrar oficialmente la ciudad de Morón de la Frontera al Sagrado Corazón de Jesús.

2º. Entronizar su imagen en el lugar principal y preferente del Salón de Sesiones.

3º. Autorizar al Señor Alcalde para atender a los gastos que ocasione la entronización y nombrar una comisión compuesta por los capitulares señores don Francisco Villalón Gordillo, don Pablo Martínez Adiego, don Cristóbal Bravo Segura, para que preparen y lleven a afecto la ejecución de estos acuerdos, su propaganda y organicen las fiestas con que ha de celebrarse tan fausto acontecimiento”.

Hemos de recordar que estamos en plena Guerra Civil y durante estos mismos días de mayo de 1937, después de la represión inicial, un grupo de moronenses fueron sentenciados a muerte y ejecutados en Sevilla por los tribunales de justicia franquista en virtud de procedimientos sumarios.

Sin embargo los actos de entronización y la colocación de la placa, por razones que desconocemos, no se llevaron a cabo hasta el 8 de mayo de 1940. La placa fue retirada el 29 de junio pasado.



La noche del sábado 16 de julio de 2016 se conmemoraba el 50º Gazpacho Andaluz de Morón de la FronteraHa sido la primera vez que se ha celebrado el popular “Gazpacho” -uno de los festivales flamencos pioneros en la provincia de Sevilla-, en la fachada del Ayuntamiento, un magnífico escenario en el que se colocó un crespón negro en señal de luto por la memoria de uno de los grandes del flamenco y profundo conocedor del cante ortodoxo, Juan Peña "El Lebrijano" recientemente fallecido.

De nuevo, el reloj Losada ha sido un privilegiado testigo de tan magno acontecimiento cultural marcando los tiempos a través de su badajo externo que golpeaba la enorme campana de 920 kg. emitiendo su tradicional sonido de bronce cuando las saetas iban marcando las horas y medias horas.


Foto José Mercé tras la reja de la fachada del Ayuntamiento de Morón. Gazpacho 2016

Lejos queda ya aquel primer Gazpacho Andaluz de Morón de la Frontera celebrado aquel 31 de agosto de 1963 en los Jardines de la Alameda, a la memoria del gran Silverio Franconetti, donde brillaran figuras de la talla de Antonio Mairena, Gabriela Ortega, Juan Talega, Fernanda y Bernarda de Utrera, Pepe Ríos, Perrate y Bambino de Utrera, El Lebrijano, Manolito de María y Platero de Alcalá, Joselero, Diego del Gastor, Manolo Morilla, Paco del Gastor, Andorrano, Fernandillo de Morón y Gitanillo de Puebla de Cazalla.


Foto Takeshi Mine



Jesús Flores. Foto Estela Zatania
David El Galli. Foto Estela Zatania
El Farru. Foto Estela Zatania

El segundo Gazpacho Andaluz celebrado el 22 de agosto de 1964 estuvo dedicado a la memoria de Diego Bermúdez Cala "El Tenazas", sin olvidar el Gazpacho de 1973 que sería suspendido en señal de duelo por el fallecimiento de Diego del Gastor. 

Desde la fachada del Excmo. Ayuntamiento de Morón de la Frontera, denominada “Plaza de la Libertad" allá por los años de "La Gloriosa" en 1868, para el blog de mis culpas…



Enlaces interesantes






lunes, 27 de junio de 2016

La "Playa" de Morón

Me comenta nuestro amigo Santi que el autor del cuadro original es Luis M. Guillén cuyas dimensiones son 195 cms. X 90 cms. Se encuentra en el Puerto de Santa María.

Cuenta la literatura popular que el origen del término “La playa de Morón” proviene de tiempos pretéritos, cuando existía la antigua y desaparecida Fonda de Pascual. Muchos clientes de dicho establecimiento hostelero se sentaban en la puerta durante la época estival donde se encontraba la primitiva heladería para tomar el fresco y decían: 

“Qué fresco, parece que estamos en la playa”. 

El dueño del establecimiento por aquellas fechas se llamaba Giusseppe Alfieri y su esposa Carmen Silvestre. Con gran altura de miras, se le quedó grabado ese comentario y al poco tiempo le colocó el nombre de “La playa” que todos tenemos almacenado en la retina de nuestro recuerdo. Aquella magnífica heladería sería conocida popularmente como la de “los italianos”.

Si existe en Morón un cuadro grabado en la retina colectiva que aglutine a nivel emocional a moroneros de varias generaciones, es sin lugar a dudas, el cuadro "La playa" que presidia la heladería del mismo nombre. 

Al observar de niño aquel cuadro "surrealista" soñábamos con nuestra alcazaba y su pueblo blanco como la cal diseminado bajo los lienzos de murallas con la Peña del Gallo observando los blancos veleros muy cerca de las doradas arenas. 

¡Viejos sueños, utopías y quimeras que nos sigue proyectando aquel bello cuadro que ha quedado grabado en la retina de los que peinamos ya alguna que otra cana!.

A través de la visión del cuadro comienzan a brotar sin querer los recuerdos. Allá a mediados de los años 60 del siglo pasado cuando era casi un párvulo, estaba estudiando en el Colegio de Doña Concha en la calle "Las Morenas". Todos los días pasábamos por delante de la puerta del "Bar Bermúdez" con aquel magnífico olor a calamares fritos donde destacaba un cuadro pintado al óleo también por Luis M.Guillén del inolvidable Juan vestido con su traje de luces. La heladería "La playa" estaba ubicada en la misma acera al igual que el Cine Central. Recuerdo que allí estaba la antigua parada de taxis y también la de los "isocarros" -como la llamábamos-, frente al añorado y desaparecido Teatro Cine Oriente.

¡Aquélla Calle Nueva con la heladería “La playa”, los cines Central y Teatro Oriente sin olvidarme de los puestos de castañas junto a las antiguas máquinas de escribir de Juanito frente a la Plaza de Correos.

Haciendo un poco de memoria, recuerdo cuando era muy niño, mis padres me llevaban cogido de la mano a la feria de mi pueblo en septiembre, que al igual que ahora estaba ubicada en la Alameda. Al volver siempre nos metíamos en aquella heladería de verano “La playa” ubicada al final de la calle Utrera y cuyos bombones de chocolate, cortes, helados de limón y cármenes hacían las delicias de niños y mayores.

Giusseppe elaboraba con cariño aquéllos bombones bañados en chocolate que hacían las delicias de los chiquillos de la época. 

Pasados algunos lustros del cierre de “La playa de Morón”, aquellos efluvios y reminiscencias del “famoso cuadro aparecen de vez en cuando a través de las redes sociales despertando un gran interés, lo que nos recuerda que aunque el tiempo pasa, algunos recuerdos permanecen perennes en nuestra particular retina de nuestra niñez.

En mayo de 1994 el escritor local Pedro Luís Vázquez publica un libro "Desde la atalaya". Las páginas 36, 37 y 38 corresponden al artículo titulado "La playa" que comparto con todos los amigos.


"La playa"

...Hubo un tiempo, en que la tuvimos tan cerca que podíamos verla cada vez que se nos antojaba. No teníamos más que acercarnos por la Calle Nueva y entrar en aquella heladería en la que una italiana ya mayor con el pelo rojizo despachaba cucuruchos de limón, cortes de vainilla y chocolate, y aquellos ansiados cármenes que sólo se ponían al alcance de nuestra boca algún que otro día muy especial como el de nuestro santo. Allí, sobre el lienzo que colgaba de una de las paredes, estaba ella, tan hermosa como siempre, rodeando con los espumosos volantes blancos de su bata azul de cola a toda nuestra ciudad que parecía haber emergido del mar como una isla con dos peñas: la una, presidida por la Torre Gorda del Castillo, rodeada de torreones y murallas exteriores a cuyos pies veíanse unas casitas adosadas, y la otra, la del Morisco, presidida por el monumento dedicado al Gallo. Allí estaba, tan asequible como siempre. Sólo había que bajar por cualquiera de los dos caminitos de tierra amarilla que salían de cada una de las dos Peñas para poder disfrutar de ella, como lo hacían ya los playeros que habían plantado sobre la arena sus sombrillas y pequeñas casetas de rayas verdes y blancas, blancas y rojas.

Así era la playa con la que soñábamos y en la que nos queríamos bañar cuando llegara el verano. Todos nuestros sueños veraniegos tenían cabida, pues, dentro de aquel cuadro con marco de madera barnizada que el italiano había encargado a Guillén, que era también quien pintaba las grandes carteleras que colocaban sobre la fachada del Cine Central con las películas de estreno.

Más de una vez me he preguntado por qué el "Gordo de la Playa" como le llamábamos cariñosamente los niños, buscó ese nombre para su negocio en un pueblo como éste y por qué había querido que el nombre de su negocio no sólo fuera una simple palabra, sino que también tuviera una significación real, aunque fuera sobre una tela, supliendo de esa forma las carencias que la realidad ofrecía. ¿Creyó, acaso, que con aquel nombre y aquel cuadro desearíamos sus helados con la misma intensidad con que sólo los del interior deseamos, a veces, el mar y la playa? Quizá se lo pregunte algún día para salir de dudas, o quizá no, porque a veces es mejor que ciertas preguntas queden sin respuesta. Aunque algo de cierto debería de haber en todo ello, porque recuerdo que, a veces, cuando no teníamos dinero para comprarnos ni un cucurucho de dos reales que eran los más pequeños y baratos, nos conformábamos con darnos una vuelta por allí y con tan sólo mirar el cuadro parecíamos sentir la brisa del mar en la cara.

Porque aquel cuadro no copiaba ni imitaba la realidad: la superaba, la trascendía y nos hacía soñar con otra realidad superior a ella. Era como un remanso de frescura, como un retazo del paraíso, como un oasis en medio de aquel desierto de la posguerra. Era el primer cuadro surrealista que veía sin que supiera lo que era. Y es la primera visión de la playa que guardo en mi memoria.

Es incluso anterior a la que guardo del primer día en que ya mayorcito con ocho o nueve años ví, de verdad, el mar por primera vez. Nos llevó mi padre, en un coche de la parada de taxis a la playa de Valdelagrana y siempre recordaré que cuando Barea, el taxista, arrancó su forichi negro para volver, miré fijamente el mar con tanta intensidad, temeroso de no volver a verlo nunca más...

...El último día de este mes de junio entre en la heladería de La Playa solo para cerciorarme de que ese cuadro existía, de que no lo había soñado. Y comprobé que allí continúa. Exactamente igual a como lo recordaba. Comprendí, entonces, que el recuerdo había madurado ya lo suficiente en mi corazón y había necesitado ser expresado con palabras...


Copia del cuadro "La playa" ubicado durante algún tiempo en la peña carnavalesca "El Seguirín".

Por tanto, aprovecho la ocasión que me brindan estas humildes páginas para recordarle a quien corresponda, que si fuera posible se lograra algún día su adquisición -para colocarlo por ejemplo en la Oficina de Turismo o en la Casa de la Cultura-, ya que pertenece por derecho propio a la Memoria Colectiva de nuestro pueblo, ubicada en la “Frontera” de su propia esperanza.

jueves, 16 de junio de 2016

BORRADOR DEL CONVENIO MARCO ENTRE LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA Y EL AYUNTAMIENTO DE MORÓN



Borrador del "Convenio Marco entre la Universidad de Sevilla y el Excmo. Ayuntamiento de Morón de la Frontera para la "Recuperación del entorno del Castillo".














BORRADOR CONVENIO MARCO ENTRE LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA Y EL EXCMO. AYUNTAMIENTO DE MORÓN DE LA FRONTERA


En Sevilla, a 30 de junio de 2016 


REUNIDOS



De una parte D. MIGUEL ÁNGEL CASTRO ARROYO, Sr. Rector Magnífico de la Universidad de Sevilla, actuando en nombre y representación de la misma, nombrado por Decreto 4/2016, de 12 de enero (BOJA 11 de 19 de enero de 2016), de conformidad con lo establecido en el artículo 20.2 de la Ley Orgánica 6/2001, de 21 de diciembre, de Universidades, y en el artículo 19 de los Estatutos de la Universidad de Sevilla, aprobados por Decreto 324/2003, de 25 de noviembre, modificados por Decreto 16/2008, de 29 de enero, y una vez efectuada la proclamación de Rector, conforme al resultado de la elección efectuada a este respecto por la comunidad universitaria de la citada Universidad, a propuesta del Consejero de Economía y Conocimiento, y previa deliberación del Consejo de Gobierno en su reunión del día 12 de enero de 2016.



Y de otra parte, El Excmo. Ayuntamiento de Morón de la Frontera, con CIF P4106500D, y en su nombre y representación, D. JUAN MANUEL RODRÍGUEZ DOMINGUEZ, con DNI nº 48856247S, actuando en calidad de Alcalde, con domicilio social en Plaza del Ayuntamiento, nº1, CP 41530.

Actuando ambas partes en el ejercicio de las competencias que respectivamente tienen atribuidas y reconociéndose de forma recíproca plena capacidad jurídica, en representación de los Organismos por cuya cuenta actúan,


EXPONEN


Primero.-

Que entre los objetivos de la UNIVERSIDAD DE SEVILLA figuran: a) La creación, desarrollo, transmisión, difusión y crítica de la ciencia, la técnica, el arte y la cultura, promoviendo una visión integral del conocimiento; b) La preparación  para  el  ejercicio  de  actividades  profesionales  que  exijan  la aplicación de conocimientos y métodos humanísticos, científicos, técnicos, o de creación artística, potenciando las relaciones entre la investigación, la docencia y el ejercicio de la profesión; c) El apoyo científico y técnico al desarrollo cultural, social, económico y territorial, con especial atención al de la Comunidad Autónoma de Andalucía.


Segundo.-

Que el AYUNTAMIENTO DE MORÓN DE LA FRONTERA, a su vez, cuenta entre sus objetivos la reactivación y dinamización del patrimonio cultural y arquitectónico del municipio, potenciar la cualificación profesional, favorecer la inserción laboral, así como sumarse al desarrollo de proyectos de investigación, tratando de mejorar la formación y el conocimiento, para beneficio de la población en general, y que para la realización de estos proyectos el Ayuntamiento dispone de instalaciones adaptadas y equipadas.


Tercero.-

Que ambas instituciones tienen objetivos comunes en establecer un marco de colaboración adecuado en las áreas de formación, investigación y desarrollo que facilite la enseñanza de alumnos de todos los niveles, así como el desarrollo de proyectos de investigación y proyectos de intervención que beneficien a la población. Que la colaboración permitirá aprovechar al máximo sus potenciales y establecer convenios específicos que favorezcan e incrementen el beneficio mutuo.

Cuarto.-

Que ambas instituciones poseen personalidad jurídica propia, que les permite celebrar convenios de esta naturaleza para el mejor cumplimiento de los fines que tienen encomendados.


Quinto.-

Que ambas instituciones han establecido y mantenido contactos a través del Instituto universitario de Arquitectura y Ciencias de la Construcción (en adelante IUACC) de la Universidad de Sevilla mediante los grupos TEP206 (adscrito al IUACC) y el TEP 130 (adscrito al IUACC), en áreas relacionadas con temas afines de ese centro de investigación con el fin de colaborar en actividades conjuntas de carácter científico, técnico, cultural, de investigación y de su divulgación, transferencia e innovación.

Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto, y dada la complementariedad y coincidencia de sus fines, suscriben el presente Acuerdo Marco, de acuerdo a las siguientes




CLÁUSULAS

Primera.- Finalidad del Acuerdo Marco


El objetivo de este acuerdo es el establecimiento de un marco de actuación para la colaboración entre UNIVERSIDAD DE SEVILLA Y EL EXCMO. AYUNTAMIENTO DE MORÓN DE LA FRONTERA en el desarrollo de actividades de interés mutuo para ambas partes en el ámbito urbano, arquitectónico y medioambiental, en asesoramiento, intercambio de información, realización de proyectos de investigación, estudios de viabilidad, difusión de resultados de investigación, de innovación tecnológica y de formación, especialmente  en  arquitectura,   urbanismo  y  medioambiente,  centrándose en temas de:

  • Recuperación, revitalización y puesta en valor del entorno natural y cultural del ámbito del Castillo de Morón de la Frontera. 
  • Dinamización del conjunto del entorno de protección del castillo de Morón de la Frontera.
  • Promover la difusión del patrimonio arquitectónico del entorno del Castillo de Morón de la Frontera.
  • Promover la integración y formación específica para su recuperación y dinamización.


Segunda.- Modalidades de colaboración


Cualquier modalidad que esté dentro de las posibilidades personales y materiales del patrimonio arquitectónico y entorno urbano, sin ninguna clase de limitaciones sobre cualquier planteamiento racionalmente planteado.

Tercera.- Formalización de las acciones conjuntas


Cada proyecto y/o programa de actuación en el marco de este Acuerdo, será objeto de un Convenio Específico que deberá contener, entre otros, los siguientes aspectos:


a) Definición del objetivo que se persigue. 

b) Descripción del plan de trabajo. 

c) Presupuesto total y medios materiales y humanos que requiera el citado programa, especificando las aportaciones de cada Entidad. 
d) Normas para la coordinación, ejecución y seguimiento del proyecto. 

e) Nombres de las personas, una por cada parte, que se designarán por mutuo acuerdo y se responsabilizarán de la marcha del Convenio.




Cuarta.- Normas de funcionamiento

Las colaboraciones derivadas de este Acuerdo Marco quedarán sometidas a las normas que desarrollen la UNIVERSIDAD DE SEVILLA y EL AYUNTAMIENTO DE MORÓN DE LA FRONTERA en los Convenios Específicos o Contratos de Investigación.


Quinta.- Establecimiento de la Comisión de Seguimiento

Para facilitar la elaboración de los Convenios Específicos o Contratos de Investigación, su seguimiento y cumplimiento, se constituirá una Comisión de Seguimiento paritaria integrada por el Vicerrector de Transferencia Tecnológica de la UNIVERSIDAD DE SEVILLA, y el Director Gerente del AYUNTAMIENTO DE MORÓN DE LA FRONTERA, o personas en quienes deleguen, y dos personas adicionales de cada parte, para que queden cubiertos los campos docente, investigador, de transferencia y arquitectónico, al entender que son las principales áreas incluidas en el presente documento. Dicha Comisión se constituirá en el plazo de treinta días, contados a partir de la fecha de la firma de este Convenio Marco.

La Comisión de Seguimiento dictará sus normas internas de funcionamiento, debiéndose reunir cuando lo solicite alguna de las partes y, en todo caso, al menos dos veces al año.


Sexta.- Funciones de la Comisión de Seguimiento

A la Comisión de Seguimiento le corresponden, entre otras, las siguientes funciones:

a) Proponer posibilidades de colaboración en temas científico- tecnológicos de interés común. 
b) Preparar los Convenios Específicos o Contratos de Investigación/Colaboración de ejecución del presente Convenio Marco sobre las materias seleccionadas, dentro de las modalidades de colaboración establecidas en la Cláusula segunda. 
c) Elevar las propuestas que elabore a los órganos competentes de las dos partes. 
d) Aclarar y decidir cuantas dudas puedan plantearse en la interpretación y ejecución de los Convenios Específicos o Contratos de Investigación/Colaboración. 
e) Realizar el seguimiento de los Convenios Específicos que se suscriban.

Séptima.- Confidencialidad y publicación de resultados

Cada una de las partes se compromete a no difundir, bajo ningún aspecto, las informaciones científicas o técnicas pertenecientes a la otra parte a las que haya podido tener acceso en el desarrollo de los Convenios Específicos o Contratos de Investigación/Colaboración, mientras esas informaciones no sean de dominio público. 

Los datos e informaciones obtenidas durante la realización de los proyectos conjuntos, así como los resultados finales, tendrán carácter confidencial. 

Tanto en publicaciones como en patentes, se respetará siempre la mención a los autores del trabajo; en estas últimas figuran en calidad de inventores. 

En cualquiera de los casos de difusión de resultados se hará siempre referencia especial al Convenio Específico o Contrato de Investigación.


 Octava.- Entrada en vigor y duración

El presente Convenio Marco entrará en vigor en el momento de su firma, y su vigencia será de dos años,   renovable por igual periodo mediante por acuerdo expreso.


Novena.- Terminación y rescisión

Las partes podrán denunciar o modificar el presente documento en cualquier momento por mutuo acuerdo. Cualquiera de las partes podrá, a su vez, denunciar el presente Convenio comunicándolo por escrito a la otra parte con seis meses de antelación a la fecha en que vaya a darlo por terminado. En ambos casos deberán finalizarse las tareas de los Convenios Específicos o Contratos de Investigación que estén en vigor.

Después de la terminación o rescisión del Convenio Marco, los aspectos contemplados en la cláusula novena, quedarán sujetos a las previsiones establecidas en la legislación vigente.


Décima.- Jurisdicción

La ejecución y el desarrollo de este Convenio de colaboración estarán presididos por los principios de buena fe y confianza recíproca.

Las discrepancias surgidas sobre la interpretación, aplicación, modificación, resolución y efectos que pudieran derivarse de la aplicación del presente Convenio, deberán de resolverse de forma amistosa por la Comisión de Seguimiento a que se refiere la cláusula quinta.



Si no se llegara a un acuerdo de forma amistosa, las cuestiones de litigio serán de conocimiento y competencia del orden jurisdiccional contencioso administrativo de Sevilla.



Y en prueba de conformidad, firman por duplicado el presente Acuerdo Marco en el lugar y fecha arriba indicados.





POR LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA
D. Miguel Ángel Castro Arroyo (Rector)


POR EL EXCMO. AYTO. DE MORÓN DE LA FRONTERA 
D. Juan Manuel Rodríguez Domínguez (Alcalde)  


Foto: Antonio Ramos

P.D. Una breve "memoria histórica" -si se me permite la expresión-, nos ayudará a conocer mejor nuestro Castillo como legado.

Nuestro Castillo al igual que el perfil de nuestra Sierra de Morón impregnan desde tiempos muy pretéritos la retina colectiva de nuestro pueblo. El lamentable estado de nuestra alcazaba -con sus lienzos de murallas y la torre albarrana junto al antiguo arrabal de Santa María "al-rabad-barrio"-, se debe a la amnesia de nuestras administraciones en general que desde hace muchos lustros han preferido mirar hacia otro lado. Por otro lado, sería grato que los ciudadanos hiciéramos una autocrítica por nuestra indiferencia, al no haber tenido la altura de miras suficiente para respetar y valorar la historia como legado de nuestros ancestros. 

Todos estos mimbres han generado desde tiempos pretéritos un caldo de cultivo cuyos antígenos han convertido este espacio ubicado en el centro de Morón, en una verdadera ignominia cultural.  

Ignominia "in nomen -sin nombre-".



La retina del recuerdo me proyecta imágenes de varios "quijotes" en la dilatada historia de nuestra histórica alcazaba que han intentado actuar como si de "anticuerpos" se tratara para paliar -dentro de lo posible-, esta "epidemia cultural":


1. Primera y única Escuela Taller "El Castillo" (1988-1991).

2. Intento de revitalización del Castillo por parte del Teatro de las Artes. Un arte que intentó resucitar a otro arte, el patrimonial -sin cuidado paliativo que lo ampare-, convertido al final en sueños rotos.

3. Borrador sobre el "Acuerdo Marco entre la Universidad de Sevilla y el Excmo. Ayuntamiento de Morón" para la recuperación del entorno del Castillo.



 ¡Nunca es tarde para enderezar el rumbo!...



¡Ojalá!, esta interesante iniciativa no se convierta de nuevo en otro sueño roto y pueda servir como punto de partida para la regeneración de una vez por todas, de nuestro vestigio arquitectónico más antiguo con el que cuenta Morón, situado en la "Frontera" de su propia esperanza.



Breve historia

La alcazaba de Morón formó parte del antiguo Emirato de Córdoba en tiempos de Abd al-Rahman ben Muawiya al-Dajil "Abderramán I" (el Inmigrado 756-788), cuyos dos primeros emires pertenecieron al antiguo Califato de Córdoba según el libro de Ramón Auñón “Los Alkevires de Morón".

En el año 1013 ocurre la destrucción de Madinat al-Zahra por el bereber al-Mustain que concede a loz ziríes el territorio de Granada y a los Banu Dammar el de Mawror (Morón). Tras la caída del Califato de Córdoba, cada general se hizo fuerte en su castillo.  La falta de espíritu de unidad -dinastía Omeya en fase decadente-, la descomposición político-espiritual al estar la figura del califa vaciada de contenido, las intrigas entre grupos étnicos -los bereberes eran la clase social más descontenta e inferior-, junto con el afán de liberarse de los tributos a Córdoba contribuyeron a fragmentar políticamente a Al Andalus.

Como consecuencia de la desintegración de Al Andalus aparecen treinta y nueve Reinos de Taifas -"bando" o "facción"- en el 1014; entre ellos el Reino de Taifa de Morón cuyo fundador era Abu Tuziri al Dammari que llegara a Al Andalus en tiempos de Almanzor, oriundos de los montes Dammar, en Túnez, integrándose en su ejército.




La familia bereber de los Banu Dammar, perteneciente a la dinastía zenata, encabezada por Nuh ben Abi Tuziri se hizo con el poder de la cora de Morón y, tras expulsar al gobernador omeya que la regía, proclamó su independencia y originó el Reino Taifa de Morón a partir de 1014. La taifa de Morón estuvo a punto de desaparecer como entidad independiente en 1053 cuando Al-Mutadid hizo encarcelar en Sevilla a Muhammad ben Nuh 'Izz al-Dawla, junto a los reyes de las taifas de Ronda y Arcos, circunstancia que aprovechó su hijo Manad ben Muhammad ’Imad al-Dawla para hacerse con el poder, que ejerció hasta que en 1066. Considerada una taifa menor, terminó siendo conquistada e integrada en la gran Taifa de Ishbiliya (Sevilla) en 1066 por Al-Mutadid.

Finaliza aquí la historia del reino de Mawror anexionado definitivamente a la gran taifa de Ishbiliya en el año 445 de la Hégira, 1066 de la era cristiana.




El Castillo de Morón será reconquistado por Fernando III el Santo en el año 1271. Y una larga historia desde el siglo XIII con la orden de Alcántara (al-qanṭarah, que significa el puente), hasta los Condes de Ureña (Duques de Osuna) que fijaron en el castillo su residencia. Posiblemente llegó a ser un magnífico palacio, a juzgar por las crónicas de la época, con aljibes capaces de recoger agua potable para sostener 2.000 hombres y cincuenta caballos durante todo un año.

Durante la permanencia de los Condes de Ureña como inquilinos del ilustres del castillo, se construyó la torre del homenaje conocida como la “Torre Gorda”, llamada simpáticamente por la gente de Morón que pretendía tener tres cuerpos de altura y que se quedó en el primero, ya que en el año 1531 se paralizaron las obras de la torre del homenaje por orden del emperador Carlos V. Es posible que el motivo de la paralización de las obras de la torre del homenaje fueran las tensiones existentes entre el emperador y Pedro Téllez Girón, III Conde de Ureña.

En el mes de marzo de 1810 ocupó el castillo, sirviéndoles de cuartel y polvorín un batallón del regimiento de infantería francesa nº 40, al mando del mariscal Mortier y comenzaron a fortificar el castillo a costa de exigir fuertes contribuciones a los habitantes de Morón, Arahal, Montellano y Puerto Serrano e incluso se les exigía trabajar en dichas obras a la fuerza.


Dos años después, el mariscal Soult vino a Morón el día 29 de agosto de 1812 cuando empezaba a decaer la gloria de Napoleón y ordenó volar el castillo, quedando destruidas cinco torres y otras muchas zonas del castillo. Desde entonces hasta nuestros días se ha ido deteriorando paulatinamente convirtiéndose lo que fue antaño una magnífica fortificación-palacio en un lamentable montón de piedras.

Nos recordaba el investigador local Miguel Guardado el 21 de mayo de 2014 en la "Torre Gorda" en una conferencia bajo el título “Los castilleros de Morón”, que el término “castillero” ha tenido siempre una connotación negativa. Eran personas que por circunstancias buscaban protección al abrigo del castillo y de sus torres habitables, en cuevas o casas humildes de teja vana que vivían en unas condiciones infrahumanas al brillar por su ausencia el servicio de alcantarillado y de agua potable y la escolarización. Lo que sí abundaba era la extrema necesidad.


En el primer padrón completo de 1803 -antes de la ocupación francesa-, en el castillo de Morón vivían 66 familias con 230 habitantes.

Las calles que se ubicaban en dicho entorno eran las siguientes:
  • Castillo, Concepción, Castillo Alto y Cuevas de la calle Ancha.

En el padrón de 1884, existían 64 familias con un total de 206 habitantes 
  • Calle Cuevas de la Concepción y Cuevas de la calle Ancha. 

Es digno de resaltar que sólo dos personas decían saber “leer y escribir”, posiblemente en aquélla época con sólo poner su nombre y firmar…

En 1924, existían 74 familias con 277 habitantes
  • Concepción Alta, Torre Gorda y Cuevas de la calle Ancha

211 personas mayores de 23 años que vivían en la calle Concepción y Cuevas de la Calle Ancha.

En el Padrón de 1960 vivían 231 familias con 199 casas.


  • Concepción alta, Concepción Baja y Concepción de la calle Ancha.

Sólo 134 personas dicen saber “leer y escribir”. El índice de alfabetización era del 23,38%.

Muchas personas no tenían capacidad económica ni para poder comprar un burro para acarrear leña o cisco. Los años de represión fueron muy duros al encontrar cobijo muchas personas que se refugiaron en su hábitat. La mañana del día 25 de julio de 1936, el castillo fue bombardeado por la aviación.

En la postguerra era muy común reflejar en los informes de los detenidos que vivían en el castillo con el término marxistas, rateros y peligrosos. Con esta definición cargada de intenciones se estigmatizaba a una persona para ser excluida socialmente.

El 28 de febrero de 1969 un terremoto de 7,6º en la escala Richter puso punto y final a muchas casas pero no fue hasta 1973 con la construcción de viviendas sociales cuando sus habitantes se marcharon definitivamente del castillo.

Es evidente que nuestra histórica alcazaba impregna la retina colectiva de Morón. Tan sólo por eso y por su dilatada historia es necesario tener la altura de miras necesaria para valorarla como legado de nuestros ancestros.


¡Nunca es tarde para enderezar el rumbo, amigo Sancho!...


Enlaces interesantes

Morón, primer milenio de su Reino de Taifa (1013-2013)

Exposición "Morón, un milenio del Reino de Taifa de Morón"

"Los castilleros"       

El Castillo de Morón y la Iglesia de San Miguel