miércoles 27 de enero de 2010

Carnaval de Morón,¡qué arte, señores!

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El carnaval de Morón forma parte por derecho propio de la historia de nuestro pueblo. Expresa con arte lo que mucha gente en un momento determinado puede pensar pero que no nos atrevemos a decir en voz alta. Sin embargo, la sabiduría popular con mayúsculas, se expresa en estos días sin cortapisas. Recuerdo cuando era pequeño las murgas por las calles de mi pueblo. Salía del colegio de doña Concha después de la permanencia sobre las siete de la tarde y en la antigua esquina Mejías o en las antiguas tabernas los escuchábamos con atención, siempre estaban rodeadas de zagales. Recuerdo que el término murguista sonaba a peyorativo en tiempos pretéritos.
El carnaval es una la válvula de escape para las tensiones generadas por las injusticias y los sinsabores sociales. Expresan en voz alta opiniones que durante el resto del año no se pueden expresar por razones obvias. Se ridiculiza con arte a la justicia, a la clase política y a todo lo criticable. Se da rienda suelta a la diversión, a la crítica constructiva con arte, a los excesos de los antiguos dioses paganos como Dionisios (dios griego) y Baco (dios romano) con el vino como bebida omnipresente. Las celebraciones y el desenfreno tenían un lugar privilegiado.

En estas fiestas participaba todo el pueblo sin distinción de clases. Se permitía todo lo prohibido, romper las barreras sociales entre amos y esclavos, caricaturizar las leyes y a los cargos públicos. El Carnaval ha sido y será motivo de estudio siempre para los antropólogos.


Cuando el poder establecido no podía terminar con algunas costumbres del pueblo, las ha canalizado mediante alguna reglamentación. El Carnaval cumplía una función de equilibrio social.

La calidad en las letrillas, que llegando al corazón, emociona al que las escucha. Son días de comer, beber, ironizar, criticar y satirizar a la sociedad, que es reflejo de nosotros mismos con sus luces y sus sombras. Las comparsas y chirigotas van de calle en calle, de plaza en plaza, de bar en bar alegrando con su ironía, adquiriendo un protagonismo con mayúsculas y una solera ganada como el buen vino de la cual han brotado nuevas generaciones gracias a aquéllos que dejaron unos surcos profundos marcados en el camino.
El Carnaval de Morón ha echado raíces en las escuelas, agrupaciones, asociaciones de vecinos etc… pero no siempre fue así.
Durante la pasada dictadura, el carnaval sufrió un duro golpe y la libertad de expresión sufrió un duro revés.
En la transición, los carnavales retornan a sus primitivas fechas, haciéndolos coincidir nuevamente con los días previos al miércoles de ceniza. El pueblo se desinhibía durante las carnestolendas (tres días anteriores a la Cuaresma, cuarenta días, que conmemora el ayuno, abstinencia y periodo de reflexión de Jesucristo en el desierto).
Con la llegada de la democracia retorna también la esencia del carnaval, la trasgresión, la lucha por la libertad y la crítica al poder establecido vuelven de nuevo a las calles, plasmando las agrupaciones en sus librillos sus sentimientos más nobles.
Es curioso como las clases sociales más influyentes siempre se han apartado del carnaval. Ser chirigotero, comparsista ó murgista siempre ha estado mal visto por estas clases influyentes.

La gente durante el fin de semana de carnaval visita Morón, sus tabernas,con sus tapas típicas, acompañadas con la cerveza fresquita, saboreando una buena gastronomía. Se realizan cientos y cientos de disfraces, se compran metros y metros de telas, hilos,etc., en los días anteriores al carnaval y las tiendas de tejidos y mercerías agradecen todas estas fiestas populares.

En definitiva, el Carnaval de Morón con sus comparsas y chirigotas, con sus finas letrillas, con su arte, acompañadas con su caja, bombo, pito y compás, ha cogido ya una solera importante como el buen vino y pienso sin temor a equivocarme que posiblemente después del carnaval de Cádiz tal vez, sea el pueblo que más participación ciudadana tenga en sus calles.

miércoles 2 de diciembre de 2009

Museo de la Cal de Morón

La piedra caliza es una roca sedimentaria compuesta en su inmensa mayoría por carbonato cálcico CaCO3 que después de someterlas a un proceso de calcificación (descomposición de la caliza mediante calor en hornos a una temperatura mayor de 1000ºC), da lugar a una sustancia llamada óxido cálcico CaO ó cal viva. Posteriormente debido a una reacción violenta de la cal viva con el agua (que la hace hervir), da lugar a una sustancia química llamada hidróxido cálcico Ca(OH)2 o cal apagada.

La cal aparte de ser un potente desinfectante sirve para reflejar la luz solar, dando mas frescor al interior de las casas, es una solución barata, eficaz y ecológica utilizada donde el verano es extremadamente fuerte como Andalucía.

Morón ha tenido y tiene fama por su cal, explotada de manera racional y tradicional por los caleros extendiendo la calidad de su producto por toda Andalucía. Las Caleras del Prado y La Caleras de la Sierra han sido dos aldeas que vivieron de esta actividad, existiendo un equilibrio entre la naturaleza y el ser humano. Su explotación en tiempos remotos se ha basado en la utilización de hornos tradicionales que han recogido el testigo de los romanos y que los árabes mejoraron su proceso, utilizando la leña de olivo como combustible por su alto contenido calórico.


Recordamos todos en nuestra infancia a nuestros padres y abuelos encalar las fachadas y los paredones de nuestras casas con los tradicionales pinceles quedando relucientes con su clásico y tradicional color blanco. En la provincia de Sevilla, la Sierra Sur y la ruta de los pueblos blancos cercana a ésta son claro ejemplo de blancura de sus casas.


Los caleros de Morón eran las personas que fabricaban la cal, de manera tradicional cuyo proceso iba desde barrenar las rocas y colocar en su interior pequeñas cargas de explosivos, llevar las piedras hasta el horno tradicional, utilizando las piedras grandes en círculos como armaderas, llenando la parte trasera con los llamados matacanes o piedras pequeñas, con leña de olivo en el centro del horno y así sucesivamente hasta llegar hasta la altura indicada, con huecos en el cono final para que salgan los gases y una puerta donde se introducía la leña para seguir manteniendo el fuego durante al menos dos semanas. Al final del proceso de calcificación, se extraía casi dos terceras partes de óxido cálcico debido a la deshidratación del carbonato cálcico.
Todos los utensilios dedicados a la elaboración de la cal están en su entorno natural como los hornos de la cal, la casilla del calero etc... En el Museo de la Cal, situado en las Caleras de la Sierra a unos 5,5 kms. de Morón de la Frontera hacia Montellano se puede visitar la seña de identidad por excelencia más importante de nuestro pueblo, la cal.

Fotos de Manuel Gil Ortiz

Las Caleras de la Sierra con su olor a lentisco y a romero, cuenta con una tradición calera arraigada en lo más profundo de su ser, con un valor cultural y antropológico importantísimo, consideradas unas reliquias vivas.

Me viene a la mente una frase de un viejo profesor del Aula de la Experiencia de Sevilla:

¡Cuando muere una persona mayor se quema una biblioteca viviente!

Y creo que podríamos añadir lo siguiente...

¡Cuando muera el último calero, se habrá quemado el último pergamino de una biblioteca viviente que ha contribuido fielmente a un desarrollo sostenible de su hábitat con un alto interés etnológico!. El futuro, por desgracia irá por otros derroteros, enfocado a una explotación cada vez más irracional.

Como ciudadano de Morón, me siento orgulloso de que un pequeño grupo de ciudadanos unidos por una causa cultural común hayan conseguido que el espacio denominado Caleras de la Sierra, haya sido declarado Bien de Interés Cultural
con la tipología de lugar de interés etnológico.

Y me pregunto, dentro de mi ignorancia.¡Si un pequeño grupo de personas ha conseguido rescatar del olvido este legado cultural para Morón, ¡que no podrían hacer las instituciones públicas, si unificaran criterios y recuperaran nuestro patrimonio cultural, como por ejemplo recuperar la catedral de la Sierra Sur (Iglesia de San Miguel) y el antiguo castillo de los alkevires de Morón!.

Enlaces de interés

http://www.elcorreoweb.es/sevilla/provincia/077563/cal/gordillo/1974/alhambra/leones/morondelafrontera/sierra/esparteros
http://www.juntadeandalucia.es/boja/boletines/2009/144/d/76.html
http://www.davidantunez.com/web/

http://www.museosnaturales.org/es/centro-museo-de-la-cal-de-moron-25.html

miércoles 4 de noviembre de 2009



Si volviera a nacer una y mil veces,
una y mil veces con las mismas raíces,
una y mil veces con la misma pancarta,
contra la gran sinrazón, una y mil veces.

Una y mil veces, por las canas de plata.

domingo 1 de noviembre de 2009

Mercado Medieval de Morón


El entorno de la Iglesia de San Miguel o Catedral de la Sierra Sur, (término que le escuché por primera vez a Don Juan Fernández, catedrático de historia del Instituto Fray Bartolomé de las Casas), recrea una época medieval donde nos imaginamos gentes de las tres culturas y religiones: musulmanes, cristianos y judíos en perfecta armonía y tolerancia.
Junto a la Iglesia de San Miguel se encuentra la iglesia paleocristiana más antigua de Andalucía, perteneciente a la época visigoda. Y si miramos hacia la alcazaba observaremos uno de los monumentos arquitectónicos más importantes y abandonados que conserva todavía nuestra ciudad y que se observa desde muchas leguas de distancia, el castillo del alkevirato de Morón.

A pesar de sus ruinas fue una auténtica fortaleza, cuya realidad es la piedra hecha historia.Fue un importante Alkevirato en tiempos de Abd-Al-Rahman ben Muawiya al-Dajil (El Inmigrado 756-788), donde algún que otro emir del Califato de Córdoba en su primera época fue aportado por dicho Alkevirato. Sus tropas ayudaron Abd-Al-Rahman I a su entrada por Almunécar, según el libro de Ramón Auñón “ Los Alkevires de Morón “.

En el mercado medieval nos podemos deleitar los panes artesanales, chocolates, frutos secos, infusiones, productos para aliviar la artritis y otras dolencias, productos de belleza, a base de aloe vera y plantas medicinales que nos retrotrae a tiempos pretéritos, realizando una mirada retospectiva de la historia.

Juglares, equilibristas, artesanos y comerciantes con atuendos medievales, animan este bello entorno con una buena puesta en escena y nos traen materias primas, productos artesanos de otros puntos de nuestra geografía, donde el visitante disfrutará de una visita agradable. Todo ello en un marco incomparable de la catedral de la Sierra Sur, San Miguel, construída en 1503, declarado monumento nacional.

sábado 10 de octubre de 2009

La crisis, perjudica la salud


" La depresión" de Van Gogh

La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social,
y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades». O.M.S.

Hace unos días leí en un periódico digital un artículo muy interesante. Un profesor manifestaba que la banca había sido la culpable de la crisis y, para colmo, ha cerrado el grifo, es decir, al no financiar a las personas y empresas en sus inversiones no ayuda a resolver la situación actual.

Dentro de mi total ignorancia en estos temas me pregunto, ¿porqué entonces los gobiernos inyectan miles de millones de euros a aquéllos que son el origen de este desastre? Además, hay una serie de efectos colaterales: la economía se estanca, las bolsas de desploman, caída del consumo, el sector inmobiliario tiene una crisis profunda llevando al paro a cientos de miles de personas, etc...

Los unos le llaman crisis, los otros desaceleración económica. En definitiva, hay un efecto dominó a escala mundial donde si en Estados Unidos, que es la locomotora económica mundial, se padece un resfriado común, colateralmente se produce en España una bronquitis crónica y en Andalucía se produce una patología seria en el pulmón. En nuestra tierra casi todo el tejido empresarial está basado en el ladrillo y en el turismo y al caer éstos ¡paro, paro y más paro!.

Al final, y como de costumbre, la cadena se rompe por el eslabón más débil que es el trabajador. El paro incide negativamente en su salud y tiene enormes consecuencias en su entorno familiar. La pérdida del empleo puede dar lugar a una merma de autoestima, insomnio, agresividad, consumo de alcohol, crisis de ansiedad, sentimientos de inutilidad, inseguridad, aislamiento etc.La solución a estos problemas es eliminar la causa que ha dado lugar a ellos cuyo resultado final no es ni más ni menos que volver a tener un empleo digno para recuperar de nuevo la autoestima.
Mientras tanto la situación económica y laboral que injustamente están padeciendo miles de trabajadores en España nos muestra datos escalofriantes:

Más de un millón de hogares, con todos sus miembros en paro en España y muchos andaluces carecen ya de un subsidio que llevarse a la boca padeciendo problemas tan serios como alimentar a la familia, no poder pagar su hipoteca,la luz,el agua, impuestos, etc.En definitiva, vivir con dignidad. Miles de personas que van a la oficina de empleo, sin la ilusión de encontrar trabajo, tan sólo para sellar su documento que le permita acceder a alguna prestación.

No hay palabras de aliento para tantas familias que se ven abocadas al desencanto y a la desilusión. Por si fuera poco, los empresarios no tienen otra cosa que hacer que pedir el abaratamiento del despido y la moderación de los salarios (de los trabajadores, de los directivos no, claro), como si fueran éstos los culpables de esta situación. Sin embargo no critican la corrupción urbanística, la especulación financiera, la escasa inversión productiva generadora de empleo, etc. Parece ser que nada tiene que ver con esta situación los altos directivos de la bolsa, ni los contratos blindados de los gerentes empresariales, ni aquéllos políticos que ganan más que un cirujano o que un catedrático de universidad. Parece ser que la culpa de todo la tienen los salarios mileuristas. ¡Qué inmoralidad!.
La corrupción es el cáncer de la democracia, según Montesquieu. Así que no le pidan a un padre de familia con hijos que ante una situación tan complicada tenga paciencia y esperanza cuando el que se lo pide tiene la despensa llena.

Enlaces interesante

¡Hospital Comarcal, ya!

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La construcción del nuevo Hospital de Morón se va dilatando en el tiempo.Unos y otros tienen sus argumentos,mientras tanto la lucha de todo un pueblo cimentada en razones muy sólidas se diluye, quedando los ciudadanos como anestesiados durante un tiempo al menos. Así se produce el desencanto,el cansancio y el agotamiento no físico sino emocional, como ocurrió con la lucha por la permanencia de U.C.A. y Paliativos de Morón.

No pongo en duda la buena fe de las administraciones, pero lo mismo que una justicia que es lenta se convierte en injusta,una tardanza injustificada en la construcción del Hospital de Morón demostraría que la lucha de un pueblo por su mejora sanitaria(25 años), estaría por encima de su clase política en general.

El nuevo Hospital de Morón, a día de hoy carece hasta de esa primera piedra que nos ilusione ya que de momento sólo es un proyecto, una promesa electoral en las pasadas elecciones.Cuando ha interesado a la Administración construir por interés público, se han tomado las medidas necesarias,como en el caso de la cárcel y no se dilata tanto este lacerante asunto que afecta a la sensibilidad de un pueblo.

Al final,pasarán otros cuatro años y los ciudadanos sentiremos de nuevo el desencanto, como siempre, teniendo que coger la carretera hacia el Hospital de Valme que es nuestro hospital de referencia, demasiado lejos para tantas y tantas personas que necesitan asistencia hospitalaria de Morón y su comarca, a 62 kms. de Morón.¡Tan difícil ha sido en estos años poner un autobús hacia nuestros hospitales de referencia en Sevilla (Valme y el Tomillar) para paliar dentro de lo posible la distancia!.Hubiese sido tan sólo de sentido común y de amor a lo público que es el pueblo, del latín PUBLICUS (‘del pueblo’, ‘del Estado’), lo que afecta a todo el mundo, relacionado también con el sustantivo POPULUS (‘pueblo’, ‘gente’).

Recuerdo que no todos los ciudadanos de Morón y su comarca poseen un vehículo para desplazarse, existiendo muchas personas mayores de sesenta y cinco años que necesitan con frecuencia desplazarse a dichos Centros Hospitalarios.


Morón debe de tener su Hospital con mayúsculas, con una cartera de servicios sanitarios de la que se beneficie toda su comarca.En primer lugar porque es un Derecho, una lucha de un pueblo cercana a cinco lustros que se niega a quedarse anclado en la resignación, queriendo seguir siendo un referente comarcal pero dejando muy claro que con la sanidad no se juega ni se debe de buscar ningún rédito político. La sanidad jamás debiera ser moneda de cambio para conseguir votos ya que ninguna manera de pensar debería estar por encima de la salud de un pueblo.

Morón se ha manifestado como nunca antes se había manifestado un pueblo en Sevilla, pidiendo su Hospital Comarcal, doce mil personas dando ejemplo de civismo y saber estar.¡Que no se dilate más la construcción del Hospital de Morón!. En esta vital empresa,los sentimientos de los ciudadanos estarán siempre a flor de piel. Cinco lustros de lucha sanitaria son más que suficientes....

sábado 5 de septiembre de 2009

La feria de mi pueblo

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La feria de Morón

Recuerdo hace ya algunos lustros, en los días previos de la feria, los turroneros que nos visitaban con sus puestos ambulantes. Era costumbre colocar todos los años por las mismas fechas, los puestos de turrón con sus exquisitos artículos, en las esquinas de las principales calles que confluían hacia la feria.

También haciendo una mirada retrospectiva, recuerdo el primer día de feria por la mañana temprano. Era un espectáculo observar infinidad de caballos, mulos y simpáticos borriquillos pasar por mi calle. Unos venían desde la posada de la Cruz Dorada (hoy en ruinas), donde al final de la calle había un pozo y otros desde los arrabales de Morón en dirección a la feria del ganado que se celebraba en el antiguo Tiro de Pichón en la Alameda, convertido en punto de encuentro para comprar o vender ganado. La feria era un verdadero acontecimiento, sobre todo para los niños, que estabamos deseando llegar a la calle Utrera donde comenzaba el alumbrado. En la mediación de dicha calle nos encontrabamos personas que ponían su tienda ambulante para vender el último artilugio para pelar patatas de manera fácil.

Recuerdo también ese fuerte olor a sardinas, las frágiles casetas improvisadas de cañas y sillas de madera, donde las personas de la época disfrutaban a su manera, los niños acarreando agua a los feriantes en un grifo junto a la palmera del ambulatorio, para así conseguir alguna que otra entrada gratis en las atracciones. El añorado cine Oriente de verano, la heladería al final de la calle Utrera y ese olor a leña quemada cuando se cocían ladrillos en la cantarería que había muy cerca de la feria junto al colegio salesianos.

Junto a la feria de ganado recuerdo que se alquilaban bicicletas con volantes de coches estartalados por una peseta que hacía las delicias de los niños, junto con las antiguas cunitas , el tio vivo, el carrusel, el tren de la bruja etc... La feria se disfrutaba por la mañana y por la tarde donde al empezar la noche había personas que permanecían en pie en la tómbola mucho tiempo para conseguir una muñeca o el clásico toro negro para colocarlo encima de la televisión. Eran tres días de feria y no había fiestas locales como hoy. El alumbrado se colocaba sobre postes grandes de madera y la mayoría de las familias traían de sus casas la comida preparada o compraban el clásico pollo asado y se pedían unos refrescos. Eran unos tiempos muy precarios para la inmensa mayoría de los ciudadanos. La feria terminaba en el cruce de los cuatro caminos y el último día los fuegos artificiales se realizaban en las Erillas Huecas.
Hoy todo ha cambiado incluso los horarios son diferentes. Ahora la feria por la noche tiene más aceptación. Las casetas están mejor ubicadas, más confortables y guardan una estética. También se consume exponencialmente más alcohol que en tiempos pretéritos.

También es digno de destacar la mayor seguridad que se percibe en la feria con medios policiales, bomberos, servicios sanitarios, guardería etc…




El miércoles, víspera de feria, se disfruta de la gastronomía, con la noche del "pescaíto frito", donde se degustan las pijotas, boquerones, calamares, no faltando a la cita el jamón ibérico, revuelto de gambas, la manzanilla de Sanlúcar, la cerveza fresquita y el rebujito que es una bebida refrescante, típicamente andaluza y fácil de elaborar con una botella de manzanilla, una gaseosa y mucho hielo.

Así que como todos los años, a las 10 de la noche del miércoles 16 de septiembre, víspera de feria y hasta el domingo 20 de septiembre de 2009, con la prueba del alumbrado por testigo, dará comienzo nuestra fiesta más popular.

Durante cuatro días, Morón y su comarca podrán disfrutar de una de las mejores ferias de la provincia con sus decenas de casetas, su banda de música, alguna que otra charanga, consursos de sevillanas, trajes de flamencas paseo de caballos y orquestas que amenizarán las casetas sin olvidar antes de irse a casa tomar el chocolate con churros.

¡Que se aparque la dichosa crisis, al menos por unos días, si eso es posible y se disfrute la feria con salud y alegría acompañado de la familia y los amigos!.

Y el último día como es tradición, comprar un poco de turrón para la familia y poder así endulzar un poco la vida.

sábado 18 de julio de 2009

La memoria histórica


Hay que olvidar los odios pero hay que acordarse
de los hechos para evitar caer en los mismos
errores históricos. Gerald Brenan


"Ninguna herida debe ser cerrada en falso porque se corre el riesgo de que se extienda la infección si no eliminamos el caldo de cultivo que sirve de alimento para que los gérmenes crezcan exponencialmente".

Cercanos al 75 aniversario del estallido de la Guerra Civil Española (1936-1939), todavía no han cicatrizado definitivamente las heridas producidas por dicho conflicto entre españoles y la posterior violenta represión ya que son m
uchas las familias que desean se les repare su dolor dentro de lo posible y se le respete su decisión de dar un entierro digno civil o cristiano a sus familiares enterrados en cualquier fosa común o en alguna cuneta.

No se trata de reabrir viejas heridas sino de cerrarlas definitivamente si es posible o aliviarlas dignificando aquéllos que han sido olvidados, calmando un poco el dolor de sus familias que reclaman un acto de justicia, de reparación o, simplemente, algo tan necesario como saber a dónde tienen que acercarse para depositar un ramo de flores sobre la tumba de sus antepasados.

Nuestro Estado de Derecho debe de unificar criterios para todo el Estado con un marco jurídico que ampare, sin delegar en criterios subjetivos que produzca desencanto y dilate aún más este lacerante episodio de la Historia de España. Es una cuestión de Estado, dotar de los recursos que fueran necesarios, condición “sine qua non” para que cicatricen definitivamente las heridas. La memoria de los abuelos ha pasado a los hij
os de sus hijos, los que por razones obvias rompen el silencio, deseando reparar y honrar la memoria cerrando con la máxima dignidad esa herida moral que rescate del olvido y de la amnesia colectiva.

Y que nunca más en nuestra historia,a ningún españolito que venga al mundo les hiele el corazón ninguna de las dos Españas como dijo Antonio Machado.

Nuestra historia no podemos cambiarla aunque nos duelan algunos párrafos de ella al hacer una mirada retrospectiva de nuestros tiempos pretéritos pero debemos intentar al menos como encrucijada de civilizaciones que hemos sido, convertirnos en punto de referencia y faro del mundo en la defensa de los Derechos Humanos.

Memoria. (Del lat. memoría)
Facultad psíquica por medio de la cual se retiene y recuerda el pasado
Histórico, ca. (Del lat. historícus).
Persona que ha tenido existencia real o del hecho que verdaderamente ha sucedido.
Amnesia. gr. Aμνησiα)
Pérdida o debilidad notable de la memoria.

viernes 12 de junio de 2009

Flamenco y Cante Jondo

Según Blas Infante el término "flamenco" proviene de la expresión hispanoárabe fellah mengu, que significa "campesino sin tierra". Según él, muchos moriscos se integraron en las comunidades gitanas, con las que compartían su carácter de minoría étnica al margen de la cultura dominante. Infante supone que en ese caldo de cultivo debió surgir el cante flamenco, como manifestación del dolor que ese pueblo sentía por la aniquilación de su cultura.

Granada. Febrero de 1922. Federico García Lorca da una conferencia sobre Cante Jondo. En ella, el poeta hace una distinción entre el Flamenco y el Cante Jondo marcada por la estructura musical, la antigüedad y el espíritu de estas dos formas artísticas: "La diferencia esencial entre el Cante Jondo y el Flamenco es que los orígenes del primero hay que buscarlos en los sistemas de la música primitiva de la India, mientras que el Flamenco (una consecuencia del Cante Jondo) no adquiere su forma definitiva hasta el siglo XIII".

La controversia sobre si el Flamenco es de origen gitano o andaluz se ha enredado un poco al no distinguir entre lo que llamamos Flamenco (en general) y el Cante Jondo. El Flamenco es un fenómeno típicamente andaluz aunque los gitanos andaluces hayan contribuido en mucho a su desarrollo. El Cante Jondo, por lo contrario, es un fenómeno típicamente del gitano de la baja Andalucía, aunque el ambiente andaluz haya contribuido a su desarrollo. Si los gitanos que se asentaron en Andalucía, lo hubieran hecho en otro lugar, digamos Galicia, el Cante Jondo posiblemente no existiría hoy día. Hubieran desarrollado otra forma de cante al igual que ha ocurrido en Hungría o Rumania. Así que no hay dudas de que la ecología cultural de Andalucía influye al gitano en su cante. Por el contrario, si borrásemos a los gitanos de la ecuación, Andalucía no hubiera desarrollado un Cante Jondo tal como lo conocemos hoy día. Distingo, entonces, entre el Flamenco (andaluz) y el Cante Jondo (gitano). El Flamenco siempre ha sido popular en Andalucía; el Cante Jondo nunca lo fue. Cuando usted entraba en una casa de vecinos (no gitanos) aunque fuese en Triana, veía a las mujeres como cantaban mientras hacian sus quehaceres y notaba que no cantaban martinetes ni siguiriyas. ¿Por qué? Porque el Cante Jondo no es andaluz, en el sentido del pueblo. No es "popular", nunca lo fue. El andaluz (no gitano) cantaba lo suyo, las sevillanas, fandanguillos, cuplés, los "cuatro cascabeles" y las canciones de Antonio Machín. Ahora, si entraba en una casa gitana oiría posiblemente unos martinetes o unos tangos. Creo que esto explica, en parte, el porqué en la historia y desarrollo del Cante Jondo no hayan existido (ni existen) dinastias payas. Todas las casas, sin excepción, todas las familias son gitanas: Mairenas, Sorderas, Pavones y demás. ¿Por qué? Porque el andaluz en general no conocía al Cante Jondo hasta que los gitanos lo sacaron a relucir durante la época de los Cafés Cantantes.
La controversia seguirá pero repito que no debería de haberla si separamos el Flamenco del Cante Jondo. Conste que hablo de orígenes y no de usos. Para cantar una siguiriyas no es necesario ser gitano o payo; es necesario saber cantarlas.


Bibliografía:
Miguel Mediola


miércoles 3 de junio de 2009

Aula de la Experiencia de Morón



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El Aula de la Experiencia de Morón de la Frontera es un programa de desarrollo científico - cultural y social de la Universidad de Sevilla dirigido a promover la ciencia y la cultura, al mismo tiempo que las relaciones intergeneracionales, para mejorar la calidad de vida de las personas mayores y fomentar la participación de éstas en su contexto local como dinamizadores sociales.

Objetivos

Los objetivos fundamentales son los siguientes:

-Facilitar un espacio para el debate científico - cultural.
-Ofrecer un marco para las relaciones intergeneracionales.
-Propiciar, de forma activa, el acceso de las personas mayores a los bienes culturales para mejorar la calidad de vida y fomentar el empleo creativo del ocio.
-Fomentar la participación de las personas mayores de la provincia que por su lejanía tienen dificultades de acceder y desplazarse a disfrutar de la ciencia y la cultura universitaria.

Destinatarios

El Aula de la Experiencia de Morón de la Frontera está dirigida a personas mayores sin necesidad de titulación académica previa.

Metodología

Las sesiones de trabajo se desarrollarán de forma activa y participativa, alternándose las exposiciones con los coloquios, mesas redondas, talleres, visitas, excursiones, etc.
El profesorado pertenece a centros de enseñanza de la localidad y de la Universidad de Sevilla, pudiéndose invitar, no obstante, a otros profesores/as, profesionales o expertos. De este modo, colaborarán con el Aula de la Experiencia de Morón de la Frontera aquellas instituciones, grupos sociales o culturales que se concierte por las aportaciones puntuales que puedan hacer.

Trabajos e Investigaciones

Durante el desarrollo de los diferentes cursos se entregará una hoja informativa con las condiciones generales de las colaboraciones a realizar, así como de las investigaciones que se pueden llevar a cabo. Unas y otras actividades, podrán ser publicadas según criterios de la Comisión de Docencia e Investigación de la Universidad de Sevilla.


Horario

Las sesiones de trabajo se desarrollarán los lunes y miércoles por la tarde con una duración de dos horas; por otro lado, se impartirán conferencias los jueves quincenalmente, y con una frecuencia trimestral en la sede central del Aula de la Experiencia de la Universidad de Sevilla, no descartándose ocupar o sustituir algunos de estos días por alguna mañana, en caso de determinadas conferencias, talleres, visitas y/o excursiones.

Ubicación

El lugar donde se impartirán las clases será un espacio cedido o gestionado por el Ayuntamiento local.

Certificado y Diploma

Este programa no ofrece estudios universitarios de forma paralela a los ya existentes, ni nuevas titulaciones, puesto que el objetivo no es obtener una titulación universitaria, sino ofrecer una Programación de Estudios con objetivos, contenidos, metodología y actividades acorde con el sector de población a que va destinado.

Al finalizar cada curso y al terminar el ciclo completo se otorgará la correspondiente acreditación, según lo establecido para los cursos de Extensión Universitaria de la Universidad de Sevilla.

Programación

Los cursos del Aula de la Experiencia de Morón de la Frontera constan entre otras materias de los siguientes bloques:

Científico

· Biología y Medio Ambiente.
· Salud y Calidad de Vida.
· Psicología y desarrollo.

Cultural

· Antropología social y sociología. Flamenco
· Humanidades.
· Historia del Arte
· Historia Contemporánea.
· Historia Local.
· Taller de Teatro y expresión corporal.
· Taller de Lengua y Literatura.
· Taller de Poesía.

Social

· Jurídica y Económica.
· Medios de Comunicación ( internet, taller de prensa etc.)
· Taller de Cine.

Cada una de estas Áreas se subdividen en materias o asignaturas teórico- prácticas ( explicitadas en el correspondiente impreso de matrícula de cada curso ).

Otras actividades complementarias: Conferencias, Coloquios, Seminarios, Talleres, Deportes, Visitas y excursiones didácticas.

Información complementaria

Para más información pueden dirigirse a la Secretaría del Aula de la Experiencia de Morón de la Frontera sito en Casa de la Cultura s/n . C.P. 41.530 Morón ( Sevilla ).

·Coordinador Local del Aula de la Experiencia:
D. Sebastián López Álvarez.

·Coordinador Provincial del Aula de la Experiencia: D. Manuel Velázquez Clavijo.

P.D. Es un auténtico placer viajar con el Aula de la Experiencia de Morón.

jueves 7 de mayo de 2009

La cerveza, bebida milenaria



La cerveza (del latín cervisia o cerevisia, por referencia a Ceres, diosa de la Agricultura), es una bebida muy antigua elaborada ya en la antigua civilización Sumeria y en Mesopotamia y que posteriormente pasó a ser elaborada por los egipcios que recogieron sabiamente los métodos de estas civilizaciones ancestrales sentando las bases para la futura cerveza. En la Tumba de Amenofis II se han hallado pinturas en las paredes que explican el ciclo completo de la fabricación de cerveza.Llegó a ser tan importante el pan y la cerveza que pasaron a ser designados los “dos nuevos ojos”.Considerada también como comida ya que poseía un gran poder alimenticio y calórico. Amenhotep II o Amenofis II, su nombre helenizado, fue el séptimo faraón de la Dinastía XVIII de Egipto.

La antigua Roma importó estas recetas para Occidente y durante la Edad Media, serían los monasterios quienes se encargarían de perfeccionar las recetas que habían arribado a Europa.
Hoy, gracias a la Pasteurización se ha logrado garantizar la calidad biológica sin alterar la composición del producto.

¡Quién no recuerda los antiguos envases de vidrio con el legendario Gambrinus en el anverso y el templete de la Cruz del Campo en el reverso!.

Esta bebida milenaria, bebida con moderación, tiene grandes beneficios ya que facilita la digestión, estimula el apetito y protege ante enfermedades cardiovasculares. Su consumo moderado provoca una disminución de la retención de agua y actúa como diurético. Contiene una importante cantidad de hidratos de carbono, vitaminas y proteínas y su consumo responsable es positivo para la salud.

En la ciudad del Gallo, recomiendo que después de una visita cultural o de ocio, disfrutemos de cualquier ruta de la tapa acompañada de una cerveza bien tirada. En Morón tenemos buenos bares como Retamares, Alemán, Piscinas con su magnífica terraza y arboleda,por citar algunos ejemplos con cierta solera, ya que las antiguas tabernas han ido desapareciendo.¡Quién no recuerda con cariño la antigua Goleta de Pepe, donde los corazones goleteros se rezumen de nostalgia!. Recuerdo de pequeño cuando las tabernas eran lugares de encuentro de albañiles, carpinteros y otros gremios donde se cambiaban impresiones, como por ejemplo la dificultad de trazar una determinada escalera, etc... retina del recuerdo de unos tiempos pretéritos.
Como curiosidad cabe decir que la cerveza más cara del mundo en edición limitada y numerada se llama "Tutankamon" que se elabora según la receta recuperada por unos arqueólogos de la Universidad de Cambridge en el Templo del Sol de la reina Nefertiti.

La cerveza es una buena bebida en torno a la cual se vertebran infinidad de reuniones sociales y calma nuestra sed. Y recordar que si bebes, no debes de conducir.

domingo 19 de abril de 2009

Morón, ciudad de baloncesto. Enhorabuena, C.B.Morón





Desde mi modesto blog, quiero dar la más sincera enhorabuena al Club Baloncesto Morón,en primer lugar,por ilusionar a su magnífica afición que convierte el pabellón de la Alameda en un fortín casi inexpugnable animando a su equipo incansablemente con su saber estar y gran deportividad. En segundo lugar por llevar el nombre de Morón muy dignamente por toda Andalucía. Por último y más importante por fomentar la práctica de este bello y noble deporte entre las diversas categorias, benjamines, alevines, cadetes, junior etc...formando a más de cien niños y creando escuela para el futuro.

El baloncesto como deporte colectivo ayuda a socializar, divierte, aprendemos a jugar formando parte de un equipo, jugamos limpio y mejora la autoestima. El deporte fortalece nuestra capacidad física y mental.

Cuando se siembra bien, la cosecha tarde o temprano se tiene que recoger. Felicidades
a los herederos legítimos de aquel C.D. Arunci que hizo camino al andar.

Habeis logrado la mejor temporada de toda la historia del baloncesto local ocupando el primer puesto de la primera andaluza y jugando además la final a liga de ascenso E.B.A., dejando en el camino a grandes equipos como C.B. Náutico de Sevilla y C.B. Alhaurino de Málaga. En el partido de vuelta de la final no pudieron jugar por lesión los pilares del equipo, contándose hasta cinco lesionados (Tomás López, Ankatche, Dani Ceballos, Nando Moreno y Antonio Claret). Aún así,se ganó el partido de vuelta por 87-81 con muchos jugadores de Morón. Fue una auténtica fiesta del baloncesto, aunque no se haya ganado la final, es lo de menos. Enhorabuena C.B.Morón por ilusionar a una gran afición.

De alguna u otra manera todos formamos parte de esto.

Si te apasiona el baloncesto http://www.cbmoron.com


viernes 10 de abril de 2009

La Semana Santa

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Después del Carnaval, llegamos a la Cuaresma, que significa cuarenta. Es pues, un número simbólico, que expresa víspera, "preparación" intensa de algo importantísimo para los cristianos como es la Pascua. Es tiempo para cambiar algo de nosotros mismos, no sólo en teoría sino en la práctica diaria para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo. La Cuaresma dura 40 días, comienza el Miércoles de Ceniza y termina el Jueves Santo.
  • Jesús se retiró durante cuarenta días.
  • Moisés aguardó cuarenta días antes de subir al Sinaí.
  • La marcha de los judíos por el desierto duró cuarenta años.

Tiene su origen en la imposición de las cenizas a los fieles, con la intención de cambiar y reforzar su fe mediante la reflexión y la penitencia, recordándonos que nuestro cuerpo es mortal: "somos polvo y en polvo nos hemos de convertir", cuando lleguemos al final de nuestros días. Entre el Domingo de Ramos y el Domingo de Resurrección, el Cristianismo celebra su Semana Mayor con mayúsculas: Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.


Una de las mejores fechas para visitar Andalucía es la primavera coincidiendo con la Semana Santa, cuando el azahar abre sus pétalos y nos embriaga con su olor a todos. Se celebran infinidad de procesiones donde el pueblo se emociona y los nazarenos demuestran su devoción y respeto ante las sagradas imágenes de sus titulares, aunque es inevitable que nos encontremos todavía-sólo quedan unos pocos-la figura de “Don Guido”,como escribió Don Antonio Machado, y que después en la vida diaria tratan a los trabajadores en sus empresas con una actitud despótica y dictatorial, ¡qué le vamos a hacer!, el ser humano tiene sus luces y sus sombras.


... Gran pagano, se hizo hermano de una santa cofradía; el Jueves Santo salía, llevando un cirio en la mano; ¡aquel trueno!, vestido de nazareno...


Pero la Semana Santa tiene distintos significados. Para unos es reflexión y penitencia, con una importante labor social; para otros son días de fiestas, descanso, viajes para disfrutar de la playa, para ver a sus seres queridos... En definitiva, movilización de millones de personas que al final, todos somos consumidores de los que se beneficia el gran negocio.Muchas empresas crean cantidad de puestos de trabajos en las semanas previas a la Semana Mayor y, por tanto, facturan miles de euros que en tiempos de crisis se agradece.Los escultores con sus talleres elaboran las imágenes y los pasos que salen en procesión, talleres de bordados, las palmas, las túnicas, los cirios, recuerdos en bronce, madera, cerámica, platería, etc... Se venden cientos o miles de palmas. Se usan capirotes, terciopelos, cíngulos (los cordones que llevan anudados), alpargatas, escudos en oro, insignias y otros trajes, velas de parafina y velas cera de abejas. Se alquilan sillas y balcones a precios "respetables". La música es también un buen negocio: construcción de miles de tambores, bandas de música que pueden costar a una Hermandad varios miles de euros. Los bares, restaurantes y hoteles que están ubicados en los pasos de las procesiones están abarrotados de personas y así lo celebran. Se consumen miles de torrijas, pasteles, pestiños y aumenta el número de visitantes a las ciudades de Andalucía. Se aumenta el número de trenes y autobuses donde están ubicados los desfiles procesionales. Nadie habla de números pero los paquetes turísticos en estas fechas suben un 100%. Esto también forma parte de la otra Semana Santa, en la que algunos convierten la primavera en su gran agosto.

Dicho sea con el máximo respeto, podemos afirmar que la Semana Mayor es positiva desde todos los puntos de vista: tanto en lo religioso-con una puesta en escena magnífica con olor a incienso y azahar- como en lo económico, que ayuda en la economía de muchas famílias.

Pero muchas personas se preguntarán: si Jesús viniese de nuevo, ¿se repetiría la escena de los mercaderes del templo?.Hasta aquí nuestro comentario, para responder a los dogmas, doctores tiene la Iglesia.

domingo 1 de febrero de 2009

NO A LA GUERRA

Muerte de un miliciano de Robert Capa (1936 Cerro Muriano)
“Death of a loyalist soldier"

Fusilamientos 3 de mayo de 1808 Francisco de Goya



NO A LA GUERRA

Brota la enésima lágrima sobre el crepúsculo
y las estrellas perdieron sus clásicos destellos,
las fauces del odio se frotan sus negras manos
y los corruptos del alma duermen bajo el cieno.


Del grifo del dolor brota la ira a borbotones,
luto y miseria en el umbral de los lamentos
tanta sinrazón en el transcurso de la historia,
la Humanidad sin reloj nos roba los sueños.


La mirada de un hijo que desgarra lentamente
enquistando la esperanza a merced del tiempo.
Rencor de mediocres, alimento de caínes que
destruyen los puentes que unen a los pueblos.

Convirtamos los arsenales en museos,cuarteles en bibliotecas,
milicianos en licenciados¡ viejos sueños, utopías y quimeras¡.

¡Ay, si yo pudiera !, ¡Ay, si yo pudiera!....

lunes 9 de junio de 2008

Viaje fotográfico a Baelo Claudia







El pasado domingo 8 de junio de 2008 visitamos las ruinas de la antigua ciudad romana Baelo Claudia, en el VIII Paseo Fotográfico con la Fundación Fernando Villalón de Morón.
Baelo Claudia está situada en la orilla norte del Estrecho de Gibraltar y emplazada en la parte oeste de la ensenada de Bolonia, entre la Sierra de la Plata y San Bartolomé, formando un arco que la dejan enmarcada entre montañas, de tal forma que el mar es su mejor medio de comunicación.
Empezamos visitando su magnífico museo y posteriormente fotografiamos toda la ciudad tanto su perímetro como su interior.
Baelo Claudia seguía con exactitud los modelos urbanísticos clásicos de Roma construida conforme a una cuadrícula octogonal, cuya precisión es casi perfecta, con calles perpendiculares entre las que destacan dos principales, el decumanus maximus, orientada hacia el oeste y el cardo maximus, de norte a sur. En la unión de ambas se solía situar el foro la plaza pública, en torno a la cual se desenvolvía la vida administrativa, política y religiosa.




También existió un completo abastecimiento de agua potable por medio de tres acueductos que traía el agua desde ocho kilómetros que arranca en Punta Paloma. En la parte alta se supone que estaban destinadas a las viviendas más populares.



Es considerado el conjunto urbano más completo de toda la Península Ibérica, gracias a las excavaciones realizadas, donde destacan monumentos importantes como son la basílica, el teatro, el mercado y el templo de Isis.
La industria pesquera, fundamentalmente el atún, constituyó su principal fuente económica. Su origen es de época fenicia y púnica, alcanzando gran desarrollo en el mundo romano. La costa del Estrecho de Gibraltar es una zona privilegiada de pesca gracias a la migración anual del atún, que pasa dos veces al año, mayo y julio, para desovar en el Mare Nostrum y que tienen en el Estrecho un paso obligado.
La pesca del atún de almadraba, su tratamiento y conservación, en salazón, constituyó una industria floreciente en toda la costa gaditana y fue la causa fundamental para el nacimiento y prosperidad de Baelo. Esta industria necesitaba abundante mano de obra de carácter temporal.

Así se explica la monumentalidad de algunos edificios como la basílica o el teatro, desproporcionados para la población estable que tendría la ciudad.




Al final del paseo fotográfico, completamos la jornada disfrutando en sus magníficas playas, de su bello entorno y de su gastronomía donde el atún de almadraba sigue gozando de gran prestigio como en la antiguedad.


Bibliografía: Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía

martes 3 de junio de 2008


La cultura es la base y el fundamento de lo que somos a lo largo de nuestra historia y como legado que hemos recibido de nuestros antepasados tenemos la obligación de transmitir a las generaciones venideras. El concepto identidad de un pueblo está muy unido al de su cultura,sus costumbres, su folklore, sus tradiciones que nos pertenecen y en definitiva al respeto por su historia y por su ecosistema. Pero para tener una identidad cultural debemos como pueblo de tomar conciencia de que hay que buscar soluciones y unificar criterios.

Somos parte integrante de un pueblo con un gran legado cultural que se ha proyectado mejor o peor a lo largo de su historia. Pero nos debe de pesar y mucho que nuestro patrimonio cultural se haya convertido en un enfermo terminal con artrosis degenerativa, al que estamos condenando irremediablemente.

¿Quién no se lamenta de no poder visitar nuestro castillo, antiguo alkevirato, porque nos avergonzamos al verlo con sus piedras e historia por los suelos?


¿Quién no se lamenta del estado de abandono en el que se encuentra nuestra catedral de la Sierra Sur " San Miguel"?


Si dejamos que monumentos tan importantes como punto de referencia de nuestra historia se vengan al suelo, mirando hacia otro lado, estaremos perdiendo nuestra identidad como pueblo.

Espero que esto último nunca ocurra y que nuestras administraciones todas, tengan la suficiente altura de miras para elevar nuestro listón cultural lo más alto posible, ya que nuestra historia como relato de hechos humanos importantes así nos lo demanda y por consiguiente nos reprochen las generaciones venideras el escaso legado cultural que le hayamos transmitido, con un castillo, una iglesia de San Miguel, un río con su entorno natural, que si no se actúa y pronto sólo vendrá en los libros de historia. Asímismo, los ciudadanos debemos de respetar con nuestro civismo, como no podía ser menos, y demostrar un gran respeto por la naturaleza y por nuestro entorno, ya que la educación es un pilar fundamental.


Es evidente que Morón tiene capacidad para reflexionar sobre su entorno histórico pero se nos juzgará por nuestros actos frente a ellos.


Por la restauración de nuestro patrimonio histórico como legado de nuestros antepasados




Si lloras porque has perdido el sol, tus lágrimas te impedirán ver las estrellas (Rabindranath Tagore)

Leyenda del Gallo de Morón


Cuentan las antiguas crónicas que, allá por los años de mil quinientos, el pueblo de Morón se encontraba dividido en dos bandos, cada uno capitaneado por sus respectivos alcaldes.

Era tal la rivalidad existente entre ellos que cualquier problema, por simple que fiera, se convertía en una cuestión de fuerza y poder, por lo que contínuamente la tranquilidad y sosiego del pueblo se veía rota por estos apasionados enfrentamientos.

Se afirma que, cuando se trataban temas relacionados con los nombramientos de las nuevas autoridades locales, las disputas tomaban entonces tintes de motín, por lo que su repercusión llegaba hasta la capital, donde se consideraba a Morón como uno delos pueblos más rebeldes y difíciles de gobernar de todo el reino.


Es más, la Chancillería de Sevilla y de Granada, y aun la misma Corte de Madrid, insisten los crónistas, estaban asombrados ante los asuntos de Morón, pues no sabían que hacer, ya que aunque mandaran jueces imparciales, las dos facciones, usando todas las artimañas, trucos y trampas posibles no los reconocían, ya que afirmaban que el orgullo de Morón no admitía ningún arbitraje ajeno, aunque éste viniese respaldado porel másalto tribunal.


Pero como estas divergencias y rencores, en lugar de apagarse cada vez eran más y más hondas, a la Chancillería de Granada no le quedó otro remedio que volver a intervenir en los asuntos de Morón. Así, en la primavera de 1597 mandó a Morón el doctor Juan Esquivel (Audiencia Regional de Andalucía) que, a tenor de las crónicas tenía pocas luces amén de un carácter fuerte y poco tratable.


Además, se dirigía de forma grosera a los señores de Morón, a quienes provocaba diciendo, entre otras cosas, que donde él estuviera no había más gallo que él, razón por la que los lugareños le comenzaron a llamar el " Gallo de Morón".


Cansado todo el pueblo de sus tonterías y palabrerías, así como de sus insultos y provocaciones, motivó que los grandes señores de la villa se reuniesen para vengarse de todo lo que estaba diciendo y haciendo.


De este modo, una noche con engaños fue sacado sigilosamente al Camino de Canillas el doctor Esquivel, donde le desnudaron de todas sus ropas y, dándole una palza con varas de acebuche, le "invitaron amablemente" a marcharse con la condición de que si volvía a presentarse, lo pasaría mucho peor, ya que no lo contaría jamás.


Desde ese día, en las calles de Morón se canta una coplilla que recuerda a todo el mundo este suceso, y que dice así:


Anda que te vas quedando

como el Gallo de Morón,

sin plumas y cacareando

en la mejor ocasión.

Fuente: Juan José García López, Cronista Oficial de la villa


domingo 18 de mayo de 2008

Defender nuestro patrimonio cultural

Por la recuperación de nuestro patrimonio histórico


¡La auténtica verdad es que el castillo de Morón se nos ha caído al suelo ante la pasividad de todos y la iglesia de San Miguel va por el mismo camino!



El Castillo de Morón, entre la indiferencia y la resignación

El Castillo de Morón de la Frontera es uno de los monumentos arquitectónicos más importante y abandonado que conserva todavía nuestra ciudad. A pesar de sus ruinas es una auténtica fortaleza, cuya realidad es la piedra hecha historia.Fue un importante Alkevirato en tiempos de Abd-Al-Rahman ben Muawiya al-Dajil (El Inmigrado 756-788), donde algún que otro emir del Califato de Córdoba en su primera época fue aportado por dicho Alkevirato. Sus tropas ayudaron Abd-Al-Rahman I a su entrada por Almunécar, según el libro de Ramón Auñón “ Los Alkevires de Morón “. Posteriormente llegó a ser Reino de Taifa con el desmembramiento del Califato de Córdoba (Banu-Nuh 1041-1066), coincidiendo con una de las épocas brillantes de la historia de Morón, reconquistado por Fernando III el Santo en el año 1271. Y una larga historia desde el siglo XIII con la orden de Alcántara hasta los Condes de Ureña (Duques de Osuna) que fijaron en el castillo su residencia. Posiblemente llegó a ser un magnífico palacio, a juzgar por las crónicas de la época, con aljibes capaces de recoger agua potable para sostener 2.000 hombres y cincuenta caballos durante todo un año, para terminar varias torres dinamitadas por las tropas francesas en tiempos de Napoleón Bonaparte, pero lo peor de todo es con la indiferencia que se ha tratado y posiblemente seguiremos “ dinamitando “ nuestro patrimonio.

El pueblo de Morón de la Frontera debería de tener a su castillo y toda su cultura como un punto de referencia de lo que ha sido su historia.Todos los moroneros se han criado un poco a la sombra y al amparo de su castillo que la mayoría de su gentes no sabe para que sirvió en toda su versión original. En cambio sí nos sirve en toda su versión caduca y ruinosa. Sus torres que en su día fueron vigías de sus defensores y a la vez orgullo de sus pobladores y visitantes de ese histórico castillo además de ser la esencia de nuestro querido Morón, pero al paso que camina la triste historia de nuestro patrimonio los moroneros llegaremos a quedarnos sin nuestro castillo como historia y vigía de nuestro pueblo.


Y no hablemos de la Catedral de la Sierra Sur "San Miguel", término que le escuché por primera vez a Don Juan Fernández, catedrático de historia del Instituto Fray Bartolomé de las Casas. La auténtica verdad es que se nos cae al suelo ante la pasividad de todos. Porque cuando una piedra se cae, cuesta un trabajo inmenso volverla a poner, si es que se pone.Todos los moroneros no nos queda más remedio que sufrir las torres descabezadas por el paso de los años y andaremos por el mundo diciendo en voz alta ¿Por qué dejamos perder nuestra alcazaba, nuestro castillo?. Morón de la Frontera nació como villa en ese mismo lugar, con su torre albarrana observando durante siglos el arrabal de Santa María y una feria de ganado que le otorgo el rey Alfonso X el Sabio en 1.253. En las décadas de los años treinta y cuarenta de nuestro siglo XX, el castillo de Morón a pesar de sus ruinas que ya padecía, era un castillo abandonado pero con más valor que hoy día. El castillo de Morón tenía por aquéllas fechas sus propios habitantes naturales, que hoy día no los tiene, ellos nacían y morían en su hábitat y a la vez defendían sus ruinas a capa y espada porque defendían su propia casa. Los quejíos lastimeros y quejumbrosos de nuestro castillo se dejan sentir desde dentro y fuera de su perímetro.


Es en definitiva, aunque nos pese es un enfermo terminal al que estamos condenando irremediablemente. Nuestro sonámbulo castillo “ florece “ junto a sus ruinas en lo alto de un monte elevado con sus cimientos de piedra , siendo visto a muchas leguas de distancia a la redonda. Junto a su torre del homenaje se deja ve por el paso de los años su aspecto molar, desnudo, sus muecas bajeras en formas desproporcionadas como a la quijada que le faltaran muelas por el daño producido por sus extracciones diarias, También junto a la visión de nuestro castillo se deja ver nuestra sierra de Morón, llamada de Montegil, con sus mutilaciones lastimeras que dan pena de ver las muecas de sus heridas que a diario viene padeciendo.Porqué de tanta profanación y tanto olvido a la vez, sabiendo que nosotros nos lo hemos encontrado donde mismo están pero en mejores estado de conservación, no siendo capaces entre todos el dejarlo para que otras generaciones puedan disfrutarlo y servirse de ellas. No podemos evitar el señalar alguno de estos hechos vandálicos, proyectado a diario ante nuestros ojos y a la vista del público.Todavía no sabemos distinguir el trigo de la cizaña, es decir la cultura del abandono.

Al final de las ingratas circunstancias se nos queda el olvido de nuestro patrimonio grabado en la retina del alma.Nuestro patrimonio debe ser reconstruido. Morón ha sido tierra importante de fronteras pero debemos volver a ser el gran centro comarcal que llegamos a ser en tiempos pretéritos de nuestra historia. Se lamentan las córneas de nuestros ojos sin llegar a comprender tanta profanación y tanto olvido a la vez, sabiendo que nosotros hemos heredado este patrimonio y tenemos la obligación ética y moral de traspasar este legado a otras generaciones venideras para su uso y disfrute tanto histórico, docente como esparcimiento de los ciudadanos.

Si a toda esta sinrazón cultural, como es el abandono de nuestro castillo y de la catedral de la Sierra Sur "Iglesia de San Miguel", le sumamos que tenemos un río de los más contaminados de Europa, como es nuestro río Guadaíra donde antaño nos bañamos todos los ciudadanos que hoy tenemos más de cuarenta años (hoy eso sería un milagro) y una sierra de Morón virgen todavía en su zona de solana pero con una enfermedad terminal en su zona de umbría, consecuencia de la extracción de piedra que está deteriorando gravemente nuestro frágil ecosistema que nos produce una contaminación visual y una amarga tristeza cuando la observamos ya que la tenemos grabada en la retina del recuerdo tal y como fue en tiempos no muy lejanos.Así que visto lo visto, tenemos un cuadro, que seguro no lo habrá ni en el Museo del Prado.


Vienen muy bien unos modestos versos pero a la vez muy profundos que reflejan la dejadez a la que se ha sometido a nuestro patrimonio cultural y nuestro frágil ecosistema en Morón de la Frontera (Sevilla) durante muchos lustros. Ojalá las generaciones venideras tomen conciencia y cambien el giro de las circunstancias.

Culturas arraigadas en lo profundo,
pensar que mi pueblo está tan caído,
patrimonio en el mayor de los olvidos.
¡Hasta cuando Morón tu desencanto!.

La retina del recuerdo de un octogenario




El amigo Curro, nació en Morón de la Frontera, pueblo situado entre la Campiña y la Sierra Sur sevillana, el 18 de diciembre de 1926, en la barriada del Llanete.

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Cuando solo tenía un año de edad mi madre Carmen me puso en un párvulo donde únicamente había niños de esa edad, porque mi madre tenía que ayudarse económicamente haciendo faena en casa de una tía mía, ya que el jornal que ganaba mi padre no alcanzaba para el sustento de la casa.

Cuando cumplí los tres años de edad,ya empecé a asistir al colegio.El maestro se llamaba Francisco Ferrete y era de Utrera.Al poco tiempo se puso enfermo y se marchó a su pueblo, entonces pasé a otro colegio, en el cual estaba mi hermano Manuel, mayor que yo unos cuatro años, con lo que ya estábamos los dos juntos. Este maestro se llamaba don Manuel Plaza.

Al poco tiempo mi padre Francisco se colocó en un molino de harina y todos los días me mandaba mi madre a por el pan y de camino, cobraba el sueldo que él ganaba descontando el pan que me traía para el consumo diario. De esa manera íbamos pasando la vida, con bastante precariedad. Así estuve hasta que mi padre compró una piara de cabras, unas treinta y seis en total. Tendría unos siete años. Corría el año 1933.

Recordando mi infancia, puedo decir que en aquellas fechas que nos tocó vivir,
no me atrevería a decir que fuera una infancia fracasada, mejor le llamaría frustrada, por los tiempos tan precarios que nos tocó vivir. Lo que más recuerdo fue la guerra civil de 1936. Tenemos un pasado que por desgracia, siempre estará presente.

Como he comentado antes,mi padre tenía una piara de cabras y así él se buscaba la vida y a la vez sostenía la casa de familia compuesta de cinco personas.Yo hablo como su ayudante ya que siempre me tocaba acompañarle con los animales.Un día se puso mi padre a cortar toda la parte de maleza que suelen criar los algarrobos en su parte baja y entre la maleza se encontró un fusil que había servido para la guerra y me dijo: “¡mira hijo lo que me he encontrado!”-y le dije-,“papá ¿qué vas a hacer ahora con eso?”. Él no se atrevía a entregarlo por temor a que fueran a quitarle de en medio, y que no se creyeran que se lo había encontrado. Por esta razón, se lo entregó a una persona conocida y de “buena posición” en aquella fecha, para que lo entregara y dijera que él mismo se lo había encontrado. Evidentemente, a esta persona no le pasó nada.

Por aquella fecha,cualquiera era bueno para quitarle la vida al que se le ponía por delante, porque no cabe en cabeza humana que un cerebro pueda tener tanta inteligencia y a la vez tanta estupidez, afloraban los instintos más primitivos del ser humano.

Recuerdo también que mi padre cuando llegaba el verano compraba los rastrojos para que las cabras pudieran tener pastos y a la vez sitio para pasar la noche.De madrugada, después de que mi padre ordeñara las cabras, me subía a un borriquillo que le prestaron a mi padre y traía la leche a Morón. Pero al día siguiente vino mi madre conmigo, y nuestra sorpresa fue que al llegar a la altura donde se encuentra hoy la fábrica de escayola, junto al cruce con la carretera de Pruna, nos salieron una pareja de milicianos y nos dieron el alto:¡Adónde se va tan temprano!,serían las siete de la mañana.A lo que mi madre contestó diciendo que íbamos a llevar la leche a Morón para venderla. Ellos nos respondieron que en Morón no se podía entrar y nos arrojaron la leche en el suelo y con malos modos “¡que nos largáramos!”.Mi madre les dijo que por Dios no le vaciaran la leche, que por lo menos haríamos queso con ella y les contestaron que ni queso ni nada.Que nos fuéramos para atrás. Morón estaba tomado por las fuerzas nacionales. Era el día 25 de julio de 1936, día de Santiago.

La madrugada del día 26, algunas familias que huyeron del pueblo por la guerra, pernoctaron en el lugar donde frecuentábamos con las cabras llamado “viñas perdidas” y los chiquillos que llevaban las familias empezaron a llorar porque el frío se apoderaba de la poca ropa que ellos llevaban. Entonces mi padre, tuvo la acción de mirar por aquéllos inocentes. Mudó las cabras de establo, se limpió aquello y metió allí a las familias con los niños para que no pasaran frío y acto seguido sacó medio cubo de leche para que las madres le dieran leche a los niños para que entraran un poco en calor.Y las madres quedaron agradecidas por la buena acción de un desconocido.

Al día siguiente vino mi padre a traer la leche a Morón, 26 de julio de 1936 y gracias que no estaban allí la pareja de milicianos,porque entonces le hubiera pasado algo desagradable a mi padre y le hubiera tocado el perder.

Todo el pueblo se salió al campo,las familias habían huido,entonces empezó el saqueo y el robo de los mismos que tomaban parte en la contienda.El desconcierto era total.Las familias con niños pequeños sin tener nada que darle ni donde dormir aquellas noches que duró la huída.El hambre y la necesidad son el mayor sufrimiento que le puede ocurrir a una persona.

Por la tarde, vine yo con mi madre, nos pararon en el fielato (consumo) y nos pusieron una tira de tela blanca liada al brazo.De esa forma pudimos entrar en Morón. Estaban ardiendo las techumbres de la Ermita de Nuestro Padre Jesús y el Convento de Santa María. Y subiendo la calle Fuensanta, se divisaba una humareda negra:era la iglesia del colegio Salesiano que estaba también ardiendo ese mismo día.

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En aquellas fechas había tanto odio y rencor en el ambiente que se vivía con mucho miedo.Había listas en las cuales figuraban los nombres de personas,que los mandaban a llamar y ellos inocentemente se entregaban y en Falange se encargaban de hacer todo lo demás.Existían dos camiones de limpieza pública,que a la vez servían para transportar a las personas que figuraban en las listas.Cuando estos hombres sencillos, campesinos y obreros artesanos que la mayoría no entendían de nada,les decían que ellos habían huido por algo,entonces el servicio de los confidentes que estaba muy bien pagado,actuaba.Se apoderaban de un número de personas –por rencillas antiguas, por odio-, y las conducían a las afueras del pueblo para llevarlas a un lugar conocido por el Puerto de las Cruces, donde se daba lugar a la masacre,siendo fusilados cerca de la misma carretera.Una vez cumplido con el trabajo encomendado, los cargaban ya cadáveres en el mismo camión y lo trasladaban al cementerio para darle inhumana sepultura.

De entre los fusilados hubo uno que cayó desmayado al mismo tiempo que el piquete hacía fuego y haciéndose pasar por muerto oyó todo lo que a continuación narro en este escrito.Habitualmente, el mismo día del fusilamiento a la caída de la tarde los trasladaban en camión al cementerio y en una fosa común volcaban la carga del camión cayendo unos encima de otros.El que se había desmayado quedó debajo de los demás y escuchaba las conversaciones de sus verdugos.Ya avanzada la noche, acordaron pasar revista para ver si habían algunos con vida y viendo que no se movía nadie acordaron dejarlo para las claras del día siguiente y darle al amanecer sepultura a su manera.

Este hombre se llamaba Francisco Cruces, de profesión albañil y me contó que tuvo la suerte de caer debajo de los muertos, con lo que escuchaba todo lo que decían sus verdugos y cuando entró la noche de lleno, que ya no se veía nada -sólo se escuchaba el canto de los grillos- se fue quitando los cuerpos de encima y pudo salir a la superficie metiéndose en el primer nicho que se encontró.Allí estuvo un tiempo meditando y pensando que iba a hacer cuando tomara conciencia de donde estaba. Se salió del nicho, serían las dos de la madrugada y saltó la pared del cementerio y estuvo toda la noche sin parar de correr.Al llegar las claras del día se metió dentro de una alcantarilla de la carretera y allí estuvo hasta que llegó la noche y emprender de nuevo el camino hacia Málaga, que todavía era republicana. Así un día y otro hasta que llegó a su destino y se incorporó a la zona roja hasta que terminó la guerra. Una vez finalizada ésta, lo hicieron prisionero y si pasó en la guerra penurias más pasó en los campos de concentración hasta que le llegó la hora de que lo echaran para su casa. Cuando se encontró en Morón, como había estado en la zona roja, le cargaron el sambenito de ser rojo y por este hecho la gente lo menospreciaba y así estuvo hasta que el paso del tiempo fue curando y cicatrizando las heridas.

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A comienzos de la década de los cuarenta, más concretamente en 1942, se iniciaron las obras del campo de aviación, la futura Escuela de Caza de Morón de la Frontera. Hacía falta mucha mano de obra y uno de los encargados de aquellos trabajos había tenido un hermano en la zona roja y a todo el que había estado en ella se lo llevó allí a trabajar.Así pues, gracias a la benevolencia de ese señor pudieron salir adelante varias casas de familia.

Todavía quedaba el recuerdo de aquellos cuerpos fusilados que habían descansado en el lecho de las piedras llenas de alacranes bajo el manto de la noche con toda su frialdad.

Como quiera que mi madre nunca estuvo de acuerdo en que yo fuera cabrero, habló con un conocido que era albañil y le dijo que cuando tuviera trabajo que me tuviera en cuenta.Desde entonces hasta la edad de 67 años, en que me jubilé, no se me quitó la inquietud de la incertidumbre del trabajo, porque siempre he trabajado de forma eventual.En tiempos difíciles no he tenido cerca de mí un “enchufe” para vivir del cuento y que otro me saque las castañas del fuego como a tantas personas, sin querer señalar a nadie.El mundo laboral siempre ha estado dividido en privilegiados y en no privilegiados.

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En Morón de la Frontera, concretamente en una de sus barriadas, en “El Llanete“, en la confluencia con la calle Humanes, había una capillita muy concurrida por todo su vecindario.Hay que recordar que la conservación y limpieza de la misma quedaba a expensas de los vecinos. En dicha edificación había una hornacina en la que se encontraba la imagen de un Cristo muy querido y venerado por todos los vecinos de dicha barriada y de todas las personas que frecuentaban aquel lugar. Dos mariposeros que permanecían día y noche encendidos adornaban al Cristo para que a la imagen no le faltara la luz.El cuidado de las mariposas estaba a cargo del que fuera gran devoto de la figura,“Tobalito el gitano”,hombre mayor, medio ciego ya en aquella fecha.

Todos los días al caer la tarde, a la hora del crepúsculo,Tobalito cuidaba de que las mariposas quedaran requeridas para que durante la noche no le faltara la luz a su Cristo.Todas las tardes, al toque de oración, se tocaba un cuerno -un asta de toro- que se encontraba colgado dentro de la hornacina con lo que se ponía fin al día. Todos los chiquillos del lugar se dirigían a sus hogares y ya no salían más hasta el día siguiente.

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Recuerdo una pequeña historia que mi madre me contaba. Me decía que el pueblo de Morón se dividía en dos partes: una parte, el barrio alto y la otra, el barrio bajo.El límite empezaba para unos y terminaba para otros en la plazoleta Meneses. Desde allí se abstenían sus gentes de pasar de un lado para otro.Estas reglas sólo valían para los novios que tenían la novia en la parte opuesta.Cuando esto ocurría tenían que pagar una especie de tributo que consistía en obligar al novio a besar un cuerno que ellos portaban cuando estaba hablando con la novia y el que no lo hacía así, quedaba citado para más tarde y batirse con armas blancas, hasta que quedaba un vencedor.La persona que perdía tenía que besar el cuerno delante de la novia, quedando delante de los otros “amariconado”.

Mi madre me contaba que cuando su madre tuvo edad de tener novio, le pasó lo mismo.Ella vivía en la calle Arquillo y el novio en la calle Molinos por lo que pertenecía a la parte opuesta. Una noche que estaba pelando la pava por la ventana de la calle, llegaron tres vecinos del barrio con la cara tapada y obligaron al novio a que besara el cuerno.Mi abuelo materno, ya al tanto de las reglas, les dijo que no era ese el momento, que lo mejor era dejarlo para las dos de la madrugada y en las siete revueltas. Mi abuelo estaba acostumbrado a llevar un machete largo metido en la faja y cuando llegó la hora acordada, él estaba esperando a que llegara la parte opuesta y le sacaron el cuerno para que lo besara.Entonces mi abuelo anduvo dos pasos para atrás y sacó el machete y les dijo que de uno en uno y el que tuviera lo que había que tener que atacara.Entonces los contrarios se quitaron la careta y vio mi abuelo que eran grandes amigos suyos y allí terminó todo.

Cuando mi abuela contrajo matrimonio con mi abuelo, los tiempos que corrían no eran buenos y mi abuela se hizo con una dita dedicándose a vender por el campo o intercambiar comestibles por otras cosas.De ese modo la economía del hogar era más llevadera.

Mi abuela era una mujer alta y vestida de negro.Una tarde que venía para el pueblo le anocheció antes de llegar a Morón. Ella andaba ligera porque escuchaba el andar de un caballo cada vez más cerca y cuando el caballo le dio alcance el jinete le dijo a mi abuela que de donde venía. Mi abuela entrecortada le dijo que de buscarse la vida.
- Soy vendedora por el campo y cambio artículos por otras cosas que ellos tienen y así vamos echando la vida.
El jinete le dijo:
- ¡Usted no me conoce a mí!,
Y Ella le dijo:
- ¡No señor!.
- Mire usted yo soy Pernales y no le diga nada a nadie que me ha visto. Tome usted y quede con Dios.
Y le dio dos pesetas en plata. Este hecho ocurrió en la vereda de El “Piojo” entre Los Melonares y El Pernal.

6

Cuando entró la II República en el año 1931, aprovechando el trabajo de los repartidos,se arregló el Llanete y entonces fue demolida la capillita antes mencionada y se perdió una pequeña parte de la historia de nuestro pueblo.El material que se empleó en el arreglo de la calle procedía del llamado Calvario y era transportado por caballerías -borriquillos con serones- y el compacto de dicho material corría a cargo de una yunta de bueyes que caminando de un lado hacia otro y tirando de un rulo, quedaba bien apisonado quedando la calle arreglada para el tránsito de la época.

Desde éstas fechas en adelante hasta el año 1936, pernoctaban vigilando día y noche un cuerpo de vigilancia llamado los “guardias de asalto” y otro cuerpo de carabineros por todas las calles del pueblo.El armamento que portaban era una carabina en el hombro para usarla en el momento que hiciera falta.El cuerpo de guardias de asalto lo dice la misma palabra, donde se encontraba más de una persona conversando, no tenían que preguntar nada sino “porretazos van y porretazos vienen”. Y las calles estaban semidesiertas, no se encontraba a nadie, ni chicos ni mayores para dar los buenos días.

En estos años el servicio de agua potable era muy precario y muy deficiente. Cuando lo cortaban sólo se podía alcanzar en los grifos públicos que estaban destinados para este fin, con lo que las colas de personas con recipientes alcanzaban cientos de metros y había días que hasta en los grifos públicos cortaban el preciado líquido. Entonces se utilizaban las fuentes públicas (la Plata, Espartero y Humanes), que jamás se quedaron sin el preciado líquido elemento. El agua de la Fuente de la Plata procedía de la Fuente Nueva. En los grifos públicos el servicio era de una lentitud insoportable ya que le quitaban la presión a la tubería y había días que estaban las vasijas dos y tres días en las colas. El precio que se cobraba por el cántaro grande era de 0,10 céntimos y el del “perrenguillo” de 0.05 céntimos. Y así sucesivamente eran las vasijas que se podían recoger. Las fuentes de Espartero y Humanes también prestaron un gran servicio al pueblo de Morón.

7

Anterior a esta fecha el pueblo se dividía en dos partes: barrio alto y barrio bajo. Yo no lo he conocido, me lo contaban mi madre y mi tío. Como he contado antes, el límite que dividía dichas partes, quedaba señalado en Plazoleta Meneses; desde ese límite se abstenían sus gentes de sobrepasar de un sitio para otro, por temor a la tirantez entre ambas zonas. Una de las personas que no respetaban las divisorias era el que vendía quincallas, el llamado “quinquillero”, que caminaba con su tilín-tilín por todas las calles pregonando su mercancía y a la vez daba sus sonoros pregones que consistían en cantar el siguiente canto:


El calderero por las esquinas Cuando asoma el calderero
Va pregonando sartenes finas. Se asoman a los balcones
Sartenes finas, jarros y peroles las viudas y las casadas
Braseros, palas, cubos y faroles… para escuchar sus pregones…


También frecuentaba los mismos lugares el tío de las piñas, que portando una carrañaca para hacerse oír, vendía su modesta mercancía tan querida y deseada por la chiquillería.

El vendedor de pirulíes también tenía paso libre para la venta de mercancías. El portaba un pequeño repullo de pitas y en él clavaba los pirulíes y proseguía su venta, entonando el cántico muy popular:


Niños llorad, llorad Y también llevo tijeritas
Siempre diciendo así, para las mariquitas…
Madre deme usted una chica
Pa comprar un pirulí…



Al poco tiempo vino a Morón un vendedor que se hizo muy famoso y a la vez muy popular, siendo muy querido por todo el vecindario. Este vendedor se conocía como “Paco el de los plátanos”, que además vendía magdalenas y piñonates, todo de muy buena calidad, anunciándose con una carrañaca que dando vueltas y más vueltas producía un sonido muy singular.

También haciendo memoria había un vendedor de camarones que sus pregones decían…:


¡Bichillos de la mar, camarones , que buenos, el que los prueba, repite!.

No quiero dejarme atrás como vendedor ambulante el llamado “tío de las arropías”. Este vendedor se conocía con el sobrenombre de “el bolichero”, donde quiera que hacía su parada daba sus sonoros toques de trompeta muy originales.

Y un vendedor de pan llamado Luciano “el panadero” que ofrecía su mercancía en un borriquillo con angarilla y un peso de balanza colgado en un extremo de la susodicha angarilla para pesar el pan. Y pregonaba lo siguiente:


Pan prieto y caval a 0.75 cts. El kilo completo…el mejor pan de Morón


8

En estas fechas existían los peladores o esquiladores de caballerías. Uno de ellos era “Manolo el gitano”, un pelador de primera clase, que adornaba las crines y las culatas de las caballerías con unos dibujos originales y tenía dos compañeros de su mismo oficio de primera clase también. Uno de ellos era Curro el gitano, Gilito. El otro, también gitano, llamado “el Cubita”, apodo éste porque le gustaba mucho el vino. Y estas tres personas tenían un arte profesional fuera de lo común.

Paso contarles una anécdota de “Cubita” por su originalidad y forma de ser. Una vez se encontraba pelando una caballería y en el mismo lugar había una persona que ponía la voz donde quería y aprovechando que el pelador le daba un picotazo al animal, este decía “¡ten cuidado que me vas a cortar!”. El pelador miraba al animal sobresaltado y la segunda vez que le cortaba al animal, éste lo miraba y el ventrílocuo aprovechaba aquel momento para decirle, “¡ya me cortaste, te lo estaba diciendo!”. Y el pelador tiraba las tijeras y salía corriendo diciendo sus ocurrencias y el público lo pasaba muy bien.

Siguiendo en éstas mismas fechas se empezaron a conocer los llamados “radios galena” y en los bares, se oían las máquinas cantaoras, marca la voz de su amo. Estas máquinas se empezaron a escuchar en las tabernas de las copas grandes que en tiempos de carnaval frecuentaban todas las murgas y comparsas que en aquéllas fechas eran dignas de ver y de ser escuchadas.

También en Morón había personas muy singulares. Por su originalidad y su forma de vivir paso a mencionarlas:

“El Arao”, “Manolito el de la Zalea”, “El Paragüero”, “El Chiribi”, “El Cubita”, “El Percalito”, “Manolillo el Loco”, “El Melli” , “El Canario” y “El Siguirín y la Siguirina”.

9

En el año 1940 tenía 14 años de edad, fue ahí cuando me incorporé a la profesión de albañilería. Mi jornada consistía en llevar agua a la obra con una caballería, desde un pozo que se encontraba cerca de ésta. Esta obra se estaba realizando en el Rancho Vega a una distancia de Morón de unos 4 kilómetros. La jornada de trabajo empezaba a las ocho de la mañana y hasta que el sol se dejaba ver, serían unas doce horas de trabajo diarias. Después de terminar la jornada se preparaba para comer, y después de cenar, me mandaba el maestro ya anochecido a Morón para recoger la ración de pan de cada trabajador que estaba en la obra. A la mañana siguiente salía con las raciones de pan hacia la obra y a la hora de empezar la jornada a las ocho de la mañana, yo ya estaba en la obra.

Como quiera que no podía sacar el cántaro lleno del pozo, entonces sacaba el agua con un cubo y así podía llenar los cántaros. Si por cualquier circunstancia se rompía algún cántaro, cuando llegaba la quincena el maestro me lo descontaba del mísero sueldo que me daba, ya que el cobraba por mí siete pesetas y me pagaba tres con cincuenta, es decir la mitad y de pasar lo indecible, porque en aquellas fechas la precariedad de la vida que nos toco vivir, era más que trabajosa.

El dueño de la obra nos pasaba todos los meses una cuartilla de trigo para que los familiares pudieran emplearlo en alimentarse, y a mí, ¡digo a mí!, no me daba nada de trigo, porque decía que como mi padre tenía cabras, no lo necesitaba. Un día que fue a la obra el dueño, le dije yo, que por qué a mí no me deba trigo como a los demás y entonces en hombre me contestó que él le pasaba trigo sin excepción a todos y entonces saqué la conclusión que el maestro se quedaba con mi trigo.

Este maestro albañil se llamaba Diego Bermúdez, primo de mi madre, a la razón pariente mío para más señas y había en Morón un dicho que decía, “entre los Bermúdez y los Fernández, ligero es menester que andes “bien lo pude comprobar en mis propias carnes”.

Después de terminada la obra me fui a trabajar con otro maestro albañil. Éste tenía más humanidad que el primero y me pagaba el jornal de diez pesetas diarias por diez horas de trabajo y entonces la categoría que él me puso era de peón especializado y estuve trabajando en la casa que se encuentra frente a la portada principal de la Iglesia de San Miguel llamada “Casa del Marquesito” de la que era dueña era doña Victorina Clavijo Silverio, farmacéutica de la localidad.
Estuve en dicha obra hasta que se terminó, dando los últimos retoques. Estuve de ayudante con el primer oficial llamado Diego Gil Cabezas hasta finalizar la obra.

En la fecha de 1945, concretamente en el mes de abril, se empiezan a hacer las nuevas naves de edificación para el aderezo de aceitunas de mesa. Al personal que nos tocó trabajar en dicha obra, nunca se nos olvidará la precariedad del tiempo que nos tocó vivir. El sueldo base que se ganaba en la construcción era de 9,25 pesetas y en el mes de mayo hubo un arreglo con los sindicatos y se elevó el jornal a 11,20 pesetas. El oficial de segunda cobraba 16,00 pesetas y el de primera 18,00 pesetas. Con estos salarios de miseria, en los hogares modestos no había nada más que miseria en abundancia.

Yo trabajaba todos los días diez horas diarias y el sueldo base de ocho horas se lo entregaba todo íntegro a mi madre y las dos horas restantes eran para mí y con ellas me pagaba el colegio por las noches y mis gastos propios como ropa de vestir, calzado etc. Salía del trabajo a las siete y a las ocho, empezaba mi horario en la “Academia Almi”, hasta las diez de la noche, que se terminaban las clases y desde las diez hasta las once, daba clase de mecanografía en la misma academia, porque el profesor tenía esa deferencia conmigo, ya que el tiempo era muy limitado para esos menesteres.

10

Tengo que recordar que por esas fechas, el servicio de agua potable para el consumo humano era muy deficiente. Había días que el preciado líquido no llegaba a las casas y teníamos que ir a los llamados grifos públicos pero en dicho lugar las colas de cántaros eran interminables. Por las tardes cuando llegaba a mi casa del trabajo, me decía mi madre, “¡hoy no hemos tenido agua!”. Y entonces me acercaba a la cola y observaba el lugar que ocupaba el cántaro de mi madre. Si el interesado no se encontraba allí en la cola, había personas que se saltaban los lugares y siempre el cántaro permanecía en el mismo sitio. Una de esas tardes que observé la distancia en que se encontraba el cántaro del grifo, cogí el cántaro y me acerqué a la fuente de Espartero, llené el cántaro, me lo puse al hombro y no paré hasta que llegué a Morón. Cuando llegué, me dice mi madre, que pronto te ha tocado y yo le dije, “¡si tú supieras de donde es esta agua!”; “¡de donde hijo!”, me preguntó; “¡de la Fuente de Espartero!”. Y esas son las añoranzas de tristezas y de calamidades que pueden contarse en los tiempos que nuestra juventud, que mal se vivía y mal se comía.

Los domingos por la mañanas había que dedicarlos a estar metido en las colas que había, para alcanzar el pan, alternando el tiempo en meterse en las colas del carbón y algún que otro domingo en las colas de las patatas. Siempre metido en colas y aguantando el trato infernal de las autoridades que trataban de poner orden en las colas. Como existía el amiguismo a gran escala, las personas conocidas por ellos, las sacaban de las colas y la favorecían en lo que ellos podían hacer, para que no estuvieran en la cola. El servicio de vigilancia rural lo destinaban cuando creían conveniente a estar en las colas y a ellos no les temblaba la mano para acercarles los caballos y atropellar todo lo que se ponía por delante.
Uno de esos días atropellaron a una pobre mujer anciana porque no le dio tiempo de esquivar la caballería y le fracturaron la pierna con la pezuña del caballo. Yo sé todas estas cosas porque las vivía “in situ”, de una cola me salía y en otra cola me metía para poderle dejar a mi madre todas las cosas recogidas hasta el final de la semana.

Cuando de todas estas tristezas y calamidades se habla con las personas jóvenes, siempre nos dicen que exageramos mucho y que no sería para tanto. Yo les digo que la tristeza de aquellos tiempos la llevamos plasmada en la faz de nuestras facciones y no nos sale por mucho tiempo que pase. Siempre se hablará de la Guerra Civil de España. Nos apartó cada vez más los unos de los otros. Y mientras que las generaciones no se vayan sucediendo unas a otras no se terminará el odio existente, porque lo dice el refrán, que de “todos esos polvos, vienen todos estos lodos” y la historia pasará, pero pasará al paso que la historia corre, sin que nadie la obligue artificialmente, porque gracias a la historia contada como relatos de hechos humanos se pueden saber todas estas calamidades, vividas y pasadas, para que la juventud que toma las riendas de la nación, sepa, aprenda, medite y razone, para que el camino que nosotros hemos recorrido con tantas dificultades, ellos no lo vuelvan a pasar ni a vivirlo, porque la experiencia vivida por los mayores que siempre la tengan presente y no caigan en la misma piedra que nosotros hemos tropezado.

11

Se empieza un nuevo trabajo en la calle Nueva, en la casa donde se encontraba el sellado de las quinielas, que se hizo toda de nueva construcción, hasta la calle Vicario. Posteriormente me coloqué en otra obra de más importancia. Concretamente en la casa de don Rafael Crespo, en la calle Cánovas del Castillo para hacerle una reforma de bastante consideración y en el estado que hoy día se encuentra. Este señor, dueño de la casa, era muy religioso y como quiera que la obra le corría prisa, para que trabajáramos también los domingos tuvo que solicitar un permiso eclesial, “bula”, siéndole concedido por el Arzobispado de Sevilla y de esa manera trabajamos todos los domingos.

Cuando acudíamos los domingos a misa de ocho de la mañana, a pesar de las necesidades que había, el lujo se veía en los fieles que disfrutaban de buena posición. Cuando cruzaban el pórtico de la entrada, con paso majestuoso de personas bien trajeadas y compuestas, gustosas de ser vistas entre las personas que padecían necesidad.

Las señoras aguardaban su turno empavesadas y muy solemnes, con mantillas de blondas, con sus devocionarios con el canto dorado y mucho rosario de oro y nácar. Las señoritas casaderas de las clases pudientes, los domingos acudían a la misa con el sólo afán de estrenar vestidos con muchos colores vistosos, haciendo a la vez crujir los vestidos para dar a entender que eran nuevos y se estrenaban para tales acontecimientos, y cuando se cruzaban con la muchedumbre daban codazos suaves llevando la respiración agitadas de damas pudientes. Con el silencio solemne de la santa misa se dejaban sentir el ruido y crujir de cruces y rosarios, que la mayoría de las veces se quedaban enganchados con los mismos vestidos o encajes con flecos.

Una vez terminada la santa misa, se dejaban oir y sentir las frases de “¿usted dispense, perdone usted?” Y a la vez se deslizaban buscando el grupo de “buena sociedad “ y se acercaban al presbiterio donde se colocaban arrodilladas al oratorio, teniendo mucho cuidado de no arrugarse las prendas de vestir.

Los “señores o caballeros pudientes” creían pasar desapercibidos mirando al techo de las cubiertas, fijando la vista en las vidrieras artísticas, por no saber que hacer con sus ojos, porque a su alrededor también se dejaba sentir la necesidad de ciertas personas, “el prójimo”, ¡pero vistas desde cierta distancia!.

A la salida de los oficios, en el pórtico, se saludaban los feligreses levantando la cabeza, como diciendo, ¡adiós, hasta la próxima! También salían las autoridades con el aire marcial que les caracterizaba demostrando su orgullo de superioridad y de poder, porque eran autoridades que ni ellas podían subir más alto, ni el Ayuntamiento podía caer más bajo.

Porque haciendo memoria, me viene al pensamiento que entre unos arrepentidos y otros con las camisas cambiadas han estado comiendo a dos carrillos y a mandíbula abierta durante más de cuarenta años en el régimen franquista.

Nosotros los albañiles que asistíamos a la misa, nos quedábamos junto a la puerta del templo, sin entrar en el interior porque había dos compañeros de trabajo que estuvieron en “zona roja” y ellos no querían ver a los curas ni en fotografías. Junto a nosotros permanecían las personas que pedían limosnas, esperando que salieran los feligreses para removerles las conciencias y coger alguna que otra limosna.

12

Eran unos tiempos muy difíciles y precarios a la vez, porque para poder vivir, el hambre gozaba de total libertad para entrar en todos los hogares necesitados. Había personas que llevaban varios días sin comer nada, y en ellos se despertaban cada día los estómagos vacíos y el sufrimiento de saber quienes eran los culpables de toda esta amalgama de hambre. La frase que más se dejaba sentir era, “¡queremos pan!”. Hasta en la calle se apreciaba en los animales, especialmente en los perros se dejaban sentir los aullidos de desespero, llegando a perder el instinto de animal tranquilo, contagiándose con el sufrimiento incansable del hambre.

Cuando el calzado de trabajo se ponía en muy malas condiciones para poder trabajar, había que apartarlo en la zapatería, varias semanas antes, porque a dinero en mano no se podía comprar porque no alcanzaba el dinero. Trabajábamos durante la semana de siete días con un total de horas de setenta acumuladas y trabajadas.

Con tinta y papel, y algo de memoria dejo escrito en estos renglones éstas frases doloridas, de la vida que nos tocó vivir en una época en que la persona como ser humano no tenía valor ninguno, cualquiera tenía derecho a prohibirle lo más elemental en la vida.

Fueron días, meses y años que no se los deseo a nadie, porque esas cosas hay que pasarlas para saber apreciarlas porque una cosa es decirlas y otra es pasarlas. Trabajábamos en aquéllos tejados con las superficies inclinadas y nuestros cuerpos doblados y el espinazo echado sobre la rodilla según la postura que el trabajo requería, mientras el tórrido sol desparramaba su gloria incandescente sobre nuestros cuerpos enclenques de soportar tanta hambre pasada a la vez que caldeaba la tierra en los famosos meses de julio y agosto.

Había una mujer de cocinera a la que le habían matado el marido cuando el Movimiento que me preguntó un día, “¿niño has desayunado?”. Yo le conteste que no y me dijo la buena mujer: “cuando yo te haga un guiño con el ojo, entras en la cocina”; y yo no hacía nada más que ver a la mujer a ver si me hacía alguna señal y así lo hice y me metió en la despensa y me dijo: “¡cómetelo todo!”, me tomé un vaso de leche y un plato de rebanadas fritas. Me puse con la cara como una amapola y cuando llegué a donde estaba el oficial había un botijo con agua que nadie le hacía caso, lo empiné y me harté de agua con el fuerte desayuno que la mujer me había proporcionado. Así lo hice un par de veces, por lo que el oficial al verme de esta guisa me dijo: “¡niño que coño has comido hoy que llevo yo aquí tres meses y no he probado el agua todavía!”. Evidentemente no le pude decir que había desayunado en la casa para no delatar a la buena samaritana, ¡pobre mujer, era una santa!

Esa misma mujer se encargaba de traer la prensa al dueño todas las mañanas y esa misma mañana, con un frío que cortaba el cutis, le dije la mujer al dueño:
- “¡Don Rafael qué mala está la cosa, se están cayendo la gente al suelo de tanta hambre como hay!-, y el buen cristiano le contestó
-¡No habrá tanta hambre, porque yo acabo de venir del cierro de la calle y están las cagajoneras de las bestias echando humo todavía, así que no habrá tanta hambre!
Esta fue la contestación de aquel cristiano. Porque en su cancela había un letrero que decía antes de entrar: “poco cristiano sería, el que a esta puerta llegara, y por vergüenza dejara de decir Ave María “. Detrás de la cancela también había otro que también decía lo siguiente: “Si menos que aquel que oyendo esta palabra debida, no respondiera diciendo Sin Pecado Concebida “. Entonces me di cuenta hasta dónde llega el corazón y la caridad de un “buen cristiano”.

La necesidad se hacía muy familiar en las clases modestas hasta el extremo de morir en las calles más de una persona. Nosotros como quiera que la obra corría prisa, trabajábamos los domingos y días festivos. El dueño como era “persona religiosa“, como ya he dicho antes, pagaba una “bula” a la Iglesia y así autorizaban para poder trabajar esos días festivos. Tratándose de este señor “tan religioso”, teníamos que oír misa los domingos y festivos a las ocho de la mañana y después nos pasábamos por la Bodega de los González y nos tomábamos un chocolate o café -cada uno lo que le apetecía- por cuenta del dueño de la obra.

13

Una vez terminado el trabajo quedamos en la obra una cuadrilla de tres obreros: un oficial, un ayudante y un peón hasta su completa finalización. Posteriormente pasamos a la Panadería Ramírez en la misma calle dos casas más arriba. En esta casa se amplió la panadería y el molino de harina en su totalidad y allí estuve hasta la terminación de la obra.

De esta obra pasamos todo el personal, con Diego Cabezas, al pueblo de Algodonales. Allí estuvimos haciendo un rancho que está junto a la carretera que se llama “Villa Mercedes “, porque la dueña de la obra se llamaba Doña Mercedes Siles. Como en aquéllas fechas había tanta necesidad, nos pasaba todos los días un kilo de pan a cada trabajador y una arroba de vino todas las semanas. Esta señora se portó con todos nosotros muy bien y estuvimos en la obra hasta su terminación.

Una vez terminado el trabajo nos vinimos para Morón. El camino lo realizamos andando, saliendo de Aldogonales a las ocho de la mañana llegando a Corípe a la una de la tarde. Nos trasladamos a la posada de “Frascuelo” y nos comimos un huevo frito con una tajada de melón para cada persona. Una vez terminado el almuerzo salimos para Morón llegando sobre las siete de la tarde con los pies reventados de tanto andar. Algunos estuvimos dos días sin poder movernos del dolor que teníamos en los pies.

Cuando nos reunimos todos se procedió a la liquidación del jornal y una vez terminadas las cuentas, la sorpresa fue de lo más desagradable que uno pueda imaginarse porque el coste de la comida fue más alta que el salario del día. Salimos entrampados, debiendo dinero encima. Yo tuve que pagar después de trabajar varios meses 238 pesetas y al resto del personal les pasó lo mismo. En aquéllas fechas era una cantidad respetable. Después de todo esto nos enteramos que el maestro no había tomado la contrata bien y entre todos tuvimos que pagar la diferencia. De lo contrario le hubiera tocado al maestro de pagarla.

Terminado todo este trabajo, pasamos a trabajar a casa de Doña Victorina Clavijo que estaba entonces recién casada con su marido Don Antonio García. En dicha obra estuve unos meses nada más, porque pasamos a realizar reformas en el almacén de aceitunas de mesa frente a la estación de ferrocarril propiedad de Don Manuel Ceballos Marín. En dicho almacén de aceitunas se hicieron ampliaciones y dos nuevas naves para el movimiento de dicho almacén y en este trabajo estuve hasta su terminación teniendo ya la categoría de oficial de 2ª clase y el sueldo de 17 pesetas en jornada de ocho horas.

Terminado este trabajo, pasé con el mismo maestro de obra a la cochera de los Hermanos Castro en el Arrecife, para ampliación de la jabonería y realizar una nueva nave para almacén de jabón. Posteriormente pasé por mandato de mi maestro a la calle Juan de Palma, ya como oficial de 1ª clase a la casa del Jefe de la Cárcel de Morón, Don José González. Posteriormente pasé a la calle Lara y de nuevo a casa de Doña Vitorina, estando allí hasta que me fui al servicio militar.

14

En el año 1942, en plena época del racionamiento, me fui a trabajar formando una cuadrilla de tres albañiles. El maestro que tomó la obra por contrata se llamaba Francisco Zurita y fue él quién nos mandó para hacer dicho trabajo que consistía en repasar de todo defecto de obra que tuvieran las viviendas de los peones camineros de Morón a Marchena. Y así lo hicimos, empezando por la primera casilla desde Morón a Marchena por La Puebla de Cazalla, cerca del Zorriche.

El trabajo lo hicimos yendo y viniendo todas las tardes hasta que se terminó la reforma. Después pasamos a la siguiente casilla que se encontraba en la Vega, cerca de la finca la Higuera, en esta casilla nos quedábamos por las noches porque estaba muy lejos de Morón y fue cuando para nosotros empezó Cristo a padecer y subir al Calvario. Nos encontrábamos que no había nada que llevarse a la boca porque todo estaba racionado, las raciones del pan nos la mandaban nuestra familia todos los días por la empresa que hacía el recorrido diario entre Morón y La Puebla de Cazalla.

Todos los días nos dejaban el pan en cantidad más que reducida. Después por las noches salíamos a buscar por fuera lo más elemental: tomates, melones, sandías, pimientos y lo que se cruzaba en el camino y así estuvimos hasta que se terminó la reforma de la misma. Al siguiente día pasamos a la casilla siguiente que se encontraba cerca de La Puebla de Cazalla. En ésta última lo pasamos peor que en ninguna, no había nada que llevarse a la boca después de estar todo el día trabajando, pero uno de los tres que habíamos en la cuadrilla, de apellido Baltasar y que había estado en la zona roja y en campos de concentración dijo una mañana, “¡ya se acabó todo esto!”. Y ni corto ni perezoso le pidió una camisa de falange al caminero y cogió una botella de cristal de un litro y se fue al pueblo y en la primera tienda de comestibles que encontró, se metió vestido de falangista y le dijo a la dueña del establecimiento, “¡señora, puede usted venderme un litro de aceite y un kilo de pan!”, después de pensarlo la señora del establecimiento le dijo que sí y no le cobró nada por la mercancía comprada, porque la pobre mujer creía que era de fiscalía y cuando regresó con la botella de aceite y el kilo de pan le embargaba la alegría que traía y casi no podía hablar. Sí se le oía muy claro cuando decía, acercándose a la casilla, “¡hoy vamos a comer rebanadas fritas hasta que perdamos el arestín y no queramos más!”

Y al día siguiente como había aceite se hizo un buen potaje de garbanzos que nos quitó el hambre atrasada y aquélla noche dormimos como los lirones cuando están hartos. Por las noches dormíamos en el suelo y la luz que teníamos era una mariposa que se apagaba cuando nos acostábamos.

A la mañana siguiente antes de empezar la jornada, salíamos por un poco de leña para poder hacer de comer, y lo primero que nos dijo el caminero que la leña que había era para él, así que peor no podíamos pasarlo. Cuando nos acostábamos por la noche se producía un silencio que se iba cayendo poco a poco y muy pesadamente, advirtiendo la pesadilla del hambre y el tormento de aquéllos cuerpos recostados en el camastro con el vientre vacío.

Sin tener esperanza de tener claros horizontes o un rayo de luz que hiciera cambiar la triste y penosa situación que estábamos viviendo, había noches que nos acostábamos a tientas porque no teníamos ni cerillas y el frío nos hacía estremecer. Al anochecer salíamos a la carretera y cuando el crepúsculo se perdía y no se dejaba ver porque había desaparecido por completo la claridad del día, entonces nosotros entrábamos en acción y escondidos en terraplenes del terreno para no ser vistos por nadie, empezábamos a coger todo lo que nos hacía falta el día siguiente para tener algo que llevarnos a la boca. Cuando terminamos aquel trabajo querían que llegáramos hasta Marchena y entonces nosotros nos hicimos los de Marchena y nos vinimos para Morón, porque aquello no había persona humana que pudiera resistirlo.

El camino lo hicimos andando hasta llegar a la finca de la Higuera que nos paramos a descansar y comer alguna cosa. Allí estábamos a la sombra de un eucalipto muy cerca de un melonar y nos pusimos a comer melones y tomates con un poco de sal hasta que pasó un camión de la bodega la Verdad y el chófer nos conoció y nos dijo que nos montáramos en el camión hasta Morón. Y aquí termina el primer Calvario.

15

Mi servicio militar. Año 1947

El día 27 de septiembre de 1947, hice mi presentación con un grupo de compañeros, todos de Morón, en la caja de reclutas número 16 de Osuna y al día siguiente 28, salimos en un tren mercancías camino de Sevilla, llegando a las seis de la mañana. Nos dieron un desayuno compuesto de un chusco con una lata de sardinas, todo en frío y a las 8 de la mañana salimos de Sevilla camino de Córdoba, llegando a las dos de la tarde. Nada más llegar a Córdoba, nos formaron a todos en fila de a tres para realizar el reparto de la comida. Una vez que comimos nos apartaron a todos metidos en los vagones de carga y estuvimos allí hasta que dieron la orden de salida, sobre las 4 de la tarde que seguimos dirección a Madrid.
Llegamos a Madrid al día siguiente por la tarde, sobre las seis, el tren paró en las afueras de Madrid en una estación próxima. Se acercó el teniente que mandaba la expedición y nos dijo, “¡muchachos, esta noche entramos en la provincia de Zaragoza y se dejará sentir el frío, yo les digo que recojan un poco de rastrojo e introducirlo en los vagones para que no paséis frío esta noche y a la vez puedan dormir algo confortable”.

Nosotros obedecimos la orden que nos transmitió el teniente y lo hicimos tal como él nos lo dijo. Una vez terminado todo y se pasó revista, se procedió al reparto de la cena. Repartida la cena, salimos camino de Zaragoza, llegando al siguiente día sobre las doce de la mañana y en la estación de Cariñena comimos en caliente la comida de mediodía. Cuando terminamos de comer, salimos camino de Barcelona llegando al siguiente día por la tarde, en una explanada detrás de la estación de Francia, nos formaron a todos y pasaron revista, acto seguido repartieron la cena, una vez terminado todo salimos con dirección a Gerona. A Gerona llegamos al siguiente día sobre las 11 de la mañana. Esperamos dentro de los vagones hasta que fue la hora de comer. Después de haber comido y sobre las 4 de la tarde salimos para Figueras, llegando a las 6 de la mañana del siguiente día, nos formaron en la misma estación en fila de a tres, saliendo para el camino del castillo de San Fernando.

Una vez allí dentro del castillo, nos entregaron a las autoridades militares, que se hicieron cargo de nosotros y los instructores que nos habían acompañado durante el viaje se despidieron de nosotros. Cuando llegó la hora del toque de diana, hizo su presencia un teniente y nos dijo que pasáramos por la barbería para pelarnos al cero. Una vez todos pelados nos llevaron formados a unas albercas grandes y allí nos lavamos como pudimos cada uno, porque el agua además de fría tenía un verdín del tiempo que llevaba acumulada allí. Una vez lavados nos mandaron a recoger la ropa militar y nos dieron el traje de trabajo y el de paseo. Cuando nos cambiamos de ropa y salimos al patio del castillo vestidos ya de militar no nos conocíamos unos a otros a pesar de la cercanía que existía entre unos y otros de lo desconocidos que estábamos.

Al siguiente día empezamos el periodo de instrucción que duró 3 meses, después de pasar los tres meses juramos la bandera. Al día siguiente de jurar bandera, fuimos trasladados a los destacamentos que a cada uno de nosotros nos tocó. Nosotros fuimos destacados al pueblo de La Escala, en plena Costa Brava, y el camino desde Figueras hasta la Escala, lo hicimos andando, unos 15 kilómetros aproximadamente.

Llegamos la mayoría de los soldados con los pies reventados de tanto andar y el rancho que nos dieron fue en caliente, que consistía la comida en empedrados de garbanzos y una naranja encima. Así lo ponía la minuta de alimentación. Llegamos a La Escala sobre las 7 de la tarde. Una vez allí nos formaron y pasaron lista, nos dieron dos mantas una colchoneta y una almohada y estuvimos durmiendo en el suelo dos meses hasta que me trasladaron al pueblo de Villajuiga para hacer un curso para cabo 2º.

El tiempo que estuve en La Escala paso a describirlo. Es un pueblo marinero, en plena Costa Brava. Cuando mis obligaciones me lo permitían me adentraba paseando por aquéllos arrecifes, recreándome en sus maravillosas rocas gastadas por el oleaje producido por sus aguas, y desde allí veía como se sumergían mis sueños pensando en mi Andalucía y muy especialmente en mi Morón de la Frontera, que tan distante estaba y a la vez tan cerca del pensamiento lo tenía.

Mis sueños quedaban sumergidos dentro de sí y desde allí veía entre los huecos de las rocas a las parejas de amantes completamente acaramelados que permanecían juntos disfrutando de su primer amor. La soledad y el vacío que yo sentía por estar lejos de los míos me hacia estar preso de la misma mar. Yo acostumbraba a dar paseos largos para meditar y a la vez pensar, para que el corazón se expandiera y a la vez la respiración no fuera tan pequeña, porque la prosa del pensamiento necesita mucho aire.

El trabajo que realizábamos en La Escala consistía en hacer una carretera entre este pueblo y el Puerto de la Selva. Nosotros los albañiles hacíamos las alcantarillas y los taludes de muros mientras el resto se dedicaban al tendido de piedra y riego de agua junto con el recebo de albero.

En Villajuiga estuve 3 meses que duró el curso. Un día nos sorprendió la nieve. Yo no estaba acostumbrado a ver nevar de esa manera. Estuvo dos días largos nevando y a la mañana que amaneció sin nevar, tuvimos que salir varias secciones de soldados para abrir muchas entradas de viviendas que se habían quedado sepultadas por la nieve. Los caminos y los árboles estaban cubiertos por completo por la crecida nevada. A la vista aparecía una visión completamente blanca. A lo lejos desde el destacamento nuestro se dejaban ver las casas que tenían fuego encendido, porque así lo anunciaban sus chimeneas. El sol era incapaz de fundir tanta nieve caída y daba la sensación que estábamos en una aldea muerta y amortajada de soledad. A lo largo de las calles, aunque eran pocas, solo se dejaban ver las patrullas de militares que con ayuda de palas, acudían para auxiliar a los vecinos y dejar expedita la entrada de las viviendas. A nosotros, los andaluces que nos tocó estar allí, la mayoría teníamos el calzado en muy malas condiciones y algunos con agujeros en la planta de las botas, por lo que había que ponerle trozos de cartones para que no entrara la nieve.

El servir al ejército español en aquellas fechas era lo más desastroso que una persona pueda imaginarse, por lo menos en la zona de Gerona y en la demarcación de Figueras. Yo cuento las cosas tal como me pasaron, de lo contrario, estaría mintiendo.

En La Escala, estuve durmiendo en el suelo durante tres meses, pasamos hambre. Todos los días en la lista de servicios nombrados, había un apartado que decía “leña” donde se nombraban a tres soldados para cortar maleza del monte para poder hacer el rancho. Todo esto se hacía con la ayuda de un carromato y una caballería. Y así se acercaba a la cocina el combustible necesario. Como estábamos tan lejos de nuestra casa, todas las faenas más duras nos tocaban realizarlas a los andaluces, porque los catalanes se marchaban de permiso de sábado a lunes. De esta forma, nos tocaba hacer el servicio siempre a los mismos.

Una vez terminado el mismo y hecho los exámenes salimos aprobados 14 cabos de 27 que nos presentamos. Al cabo de unos días me trasladaron al pueblo de Llansá, donde se encontraba la 3ª compañía del primer batallón. En Llansá, estuve solamente tres meses, el trabajo a realizar consistía en vigilancia y conservación de obras en fortificación. Este pueblo era muy marinero, tenía unas playas fabulosas, daba gusto pasear por ellas, por la arena tan limpia y fina que tenía.

Cuando pasaron los tres meses un día me mandó razón el capitán con un sargento diciéndome que fuera y me presentara a él, me dijo que se había recibido un oficio en la compañía, procedente de la Plana Mayor, que había sido trasladado a un pueblo llamado Villarnadal de Masarach, por ser el cabo más antiguo. Al siguiente día salí para Villarnadal haciendo mi presentación ante las unidades y superiores a los que había sido destinado, me presenté al capitán por mandato de un brigada, y me dijo el capitán que para el día siguiente me tenía que hacer cargo del cuarto de furrieles, del armamento y munición que se encontraba en el almacén, a la vez me dijo que tenía que alternarlo con el de oficina también.

Yo así lo hice, porque había sargentos en la compañía que no sabían hacer ni un estadillo. Villarnadal era una especie de aldea pequeña que pertenecía a Masarach, que era bastante mayor, tenía estafeta de correos, telégrafos y comandancia de la guardia civil. No era un pueblo de lo más apetecible, aparte de hacerse el servicio correspondiente había que hacer por las noches un servicio extraordinario de retén, que consistía en rodear el pueblo con números de soldados cada 100 metros escondidos en la maleza de los arbustos y desde allí cada cuarto de hora dar la voz de, “¡centinela alerta!”, hasta el último que decía “¡alerta está!”.

Este retén vigilaba con preferencia la casa del alcalde, la del capitán, la de dos tenientes, y el imperio de los suboficiales (sargentos y brigadas). Daba comienzo este servicio a las diez de la noche hasta siete de la mañana, todos los días.

Como quiera que en aquélla fecha existían los llamados “maquis”, que tan revuelta tenían la frontera franco-española, había que tomar todas las precauciones habidas y por haber. El servicio de retén estaba compuesto de 8 personas, 6 en los puestos y uno acompañaba al cabo para hacer el relevo cada media hora que cambiaban de sitio.

Esta aldea de Villarnadal no tenía luz eléctrica ni telégrafos, ni correos. Un cartero de Masarah venía todas las tardes a recoger la correspondencia. La correspondencia militar se mandaba a través de un enlace militar a cada destino. El tiempo que estuve en Villarnadal lo pasé muy bien, rebajado de servicio y cobraba las ventajas por estar rebajado, éstas eran muy escasas, pero aumentaban a cuatrocientas pesetas más las sobras y yo con ese dinero y la comida me lo pasaba muy bien. Así estuve 6 meses y al cabo de ese tiempo trasladaron al capitán del lugar y me dijo que si quería irme con él y yo le dije que sí. Entonces salimos los dos hacia el mismo destino y el mismo día a un pueblo que se llama Terrades, y allí estuve hasta que nos llegó la licencia.

A éste pueblo de Terrades estaba agregado militarmente, un pueblo llamado San Lorenzo de la Muga, a unos 4 kilómetros de distancia en donde se hacían nuevas fortificaciones, aparte de la vigilancia y conservación de obras. El pueblo de Terrades era un pueblo muy pequeño, pero tenía un comercio-bar donde había de todo y además un salón para tertulias. En este salón coincidimos un día el sacerdote de la iglesia, que se había hecho muy amigo del capitán y del secretario del ayuntamiento. Un día organizaron entre ellos un viaje para visitar una cueva, que decía el señor cura que era digna de ver. Entonces me dijo el capitán que para el siguiente día preparase una merienda en frío y un número de tres soldados, con toda la dotación de armamento completa. Salimos del pueblo al lugar señalado por el señor cura, subimos la ladera de la sierra y a media altura, empezamos a buscar con el sacerdote hasta que logramos dar con la embocadura de la cueva que consistía en una piedra circular de un peso de 50 kilogramos, la quitamos y vimos que había una diferencia de altura desde afuera al fondo de unos 150 centímetros, y ayudándonos unos a otros nos metimos todos adentro.

El señor cura empezó a observar que en uno de sus lados laterales de la pared se encontraban escritos los nombres de todas las personas que habían visitado la cueva, acto seguido dijo el cura que pusiéramos los nuestros y así lo hicimos, después nos dijo que entráramos hacia adentro, con la ayuda de dos potentes linternas que llevábamos y cuando entramos a otro departamento, empezaron a salir murciélagos en una cantidad nunca vista, se podían contar por miles, nos inclinamos las linternas hacia el techo y vimos que era una habitación como la de una casa normal, calculo que sería de 4 por 3 metros. Por mandato del cura, buscamos en el fondo de la habitación y encontramos un hueco que nos llevaba a otra habitación, ya distanciados del señor cura. Él desde arriba nos voceaba diciendo que buscáramos en el fondo de la habitación por la parte central, que encontraríamos un agujero tapado, al que con esfuerzo pudimos quitarle la tapadera a pesar de los excrementos de los murciélagos que alcanzaba un grueso de 10 centímetros aproximadamente. Abrimos la bocamina y aplicamos el oido y se oían corrientes de agua subterráneas. Entonces el cura nos llamó y nos dio 3 ó 4 chinas que el cogió de la superficie de un grueso de una peladilla y nos dijo que contáramos el tiempo que transcurría entre soltarlo en el agujero y llegar al fondo, y el tiempo fue de unos 3 segundos. Según la equivalencia del cura había una profundidad de 30 metros. Entonces el capitán nos dijo que la tapáramos como estaba y saliéramos a la superficie.

Fue ésta una experiencia vivida que no se nos borrará nunca del pensamiento. A nuestro paso hacia la salida observamos una gran cantidad de salamandras y veíamos como se agitaban en todas direcciones, corriendo por el suelo demostraron el susto que se llevaron al notar nuestra presencia en aquel lugar. Una vez que observamos el recinto salimos alcanzando la superficie. Tapamos la boca de la cueva de forma camuflada para que nadie cayera y nos trasladamos hacia una ermita cercana. Una vez dentro de ella, quedamos asombrados al contemplar tantas ofrendas que se hacían a la imagen de Deu del Mont (madre del dios del mundo). Las ofrendas eran de prótesis, prendas de mujer de vestir de todas clases, bastones, muletas, pies ortopédicos…

Después de ver todo esto y pedir salud y paz a la Santísima Virgen, nos trasladamos al pueblo, porque el señor cura quería llegar a tiempo para dar el santo rosario, ya que los toques de señales se conocían que eran dos y faltaba uno para empezar. Por fin llegamos a tiempo porque el sacristán se retrasó un poco en el último toque hasta que llegara el señor cura. La iglesia del pueblo paso a describirla: las campanas las tocaba el sacristán desde una azotea, que colgando dos llantas de camiones en un trozo de hierro daba sus sonoros toques muy parecidos a los de una campana de verdad. Las costumbres en el pueblo eran muy singulares en lo referente a oficios religiosos y se hacían como mandaban las ordenanzas eclesiales. Cuando llegaba la Semana Santa el día mas señalado era el Jueves Santo, por la tarde noche se hacían altares muy bonitos, yo diría bellísimos a intervalos unos de otros señalizando las estaciones de Cristo, las calles por donde pasaba el Santísimo estaban muy engalanadas con una alfombra de pétalos, señalizando el centro de la calle quedaban marcados los colores distintos de flores. Todas las flores fueron traídas por los militares, por mandato de nuestro capitán. Las flores las recogimos de los pueblos de Llérs, Viure y Boadella, también de Terrades, todo quedó muy bonito.
El pueblo en general quedó agradecido a las tropas y a nuestro capitán que había sido el artífice de todo. El cura y el secretario del Ayuntamiento nos dio las gracias por la acción desinteresada que habíamos tenido hacia ellos.

En este pueblo me llegó la licencia militar pero antes de licenciarme me dijo el capitán si quería irme cuando me licenciara a la Policía Armada o a la Guardia Civil directamente y yo le dije que adonde quería irme era a mi casa, que de la milicia no quería saber nada. Fueron dos años que no se me olvidarán en mi vida, a pesar de que deje buenos amigos y compañeros. Hoy día me gustaría saber como son las costumbres de sus gentes y el desarrollo que el pueblo habrá llevado a los 50 años vista que nos separan de aquélla fecha. Nuestro capitán se llamaba Don Germán Rumbo Tobas, el teniente Don Teodoro Cabañas Llorente, el brigada don Leandro Mulero Adiel y el sargento don Querubín Alonso Llamas.

16

La necesidad del honrado trabajador ante el imperioso poder del capital

El año 1.952 cumplía el que suscribe éstas letras 26 años de edad, en esas fechas me avisaron para que me fuera a trabajar a la empresa de Juan Espuny S.A. dedicada a aceites y sus derivados. Después de estar varios días en periodo de prueba, me tomaron la afiliación para darme de alta en la seguridad social. Yo aporté todos los certificados de los que disponía, entre ellos el de oficial de 1ª de albañil, que era el que me acreditaba como profesional, ya que la empresa así me lo exigía.
Cuando me dieron de alta, me pusieron la categoría de oficial de 2ª haciéndome saber que yo no me preocupara, que para todos los efectos para mí era igual, que de primera, yo de esa forma me quedé tranquilo. El trabajo que realizábamos era todo de construcción hasta que llegaba la fecha de la molturación de la aceituna, que pasábamos a la almazara. Este intervalo de tiempo duraba 3 ó 4 meses; después nos incorporábamos a la construcción y así sucesivamente. La responsabilidad en el trabajo de la construcción era la de maestro de obras, pero a la hora de cobrar se valían de todas las artimañas del mundo pero las diferencias de oficial de 2ª al de 1ª nunca aparecían, no era mucho pero sí la necesidad que había por aquélla fecha.
Yo en aquélla fecha esperaba contraer matrimonio, como así lo hice, que fue el día 12 de septiembre de 1.954 y esa circunstancia me hizo aguantar un poco más en la empresa, pero no había forma de cobrar algo más. ¡ porque ellos tenían la sartén cogida por el mango y estas son lentejas, si tu las quiere te las comes, si no las dejas !.
Al cabo de un poco de tiempo, mi señora se quedó embarazada y todo eso me hizo el retenerme más en la empresa. Porque en aquéllas fechas el hacerle frente a la vida era muy trabajoso, sobre todo en lo social. En ésta empresa, aunque me cueste decirlo perdí los mejores años de mi vida, al estar en ella 17 años largos y harto de pedirle que me reconocieran un poco el jornal no pude conseguirlo y al no encontrar respuesta alguna opté por buscar nuevos horizontes dónde trabajar con más dignidad y más motivación.

Estando trabajando en la Empresa Espuny, me pasaba por la fábrica de jabón para traerme a mí tío, que estaba allí de guarda, medio ciego, se llamaba José Bermúdez. Cuando tuvo lugar la entrada de las tropas nacionales en Morón en la Guerra Civil de 1936, el personal que prestaba el servicio de orden en el Ayuntamiento fueron retirados y puestos a disposición del orden que mandaban. Mi tío, hermano de mi madre, el mencionado José Bermúdez García, sólo hecho de haber servido al régimen anterior estuvo preso seis años. Lo mandaron al penal del puerto de Santa María. Después de un tiempo de estar en el penal, lo mandaron al penal de Burgos, siempre de penal en penal. Después de un periodo de tiempo lo trasladaron al penal del Dueso, en Santoña (Santander). Como quiera que las necesidades eran precarias la familia le mandaban un paquetito con golosinas porque el pan llegaba duro y la censura no dejaba nada más que un kilo de peso y el pobrecito lo pasaba bastante mal. Yo tenía una tía hermana del preso y acordaron de ir a hacerle una visita a Don Cristóbal Bermúdez Plata, que estaba en Sevilla ejerciendo de Director General del Archivo de Indias y como era pariente de la familia se dignó a recibirlas a las dos y cambiar impresiones a cerca del caso lastimoso. Don Cristóbal le dijo que en libertad no lo podía dejar pero cambiar de penal sí; entonces acordaron que lo mandarían de nuevo al Puerto otra vez y así se hizo hasta que lo pusieron en libertad. A raíz de la libertad, como había estado en el bando contrario le colgaban el San Benito de rojo y nadie le daba trabajo a ninguno. Entonces unos amigos de su hijo Antonio que era jabonero lo colocaron de guarda en la Merced, fábrica de aceite de oliva. Como quiera que él tenía la vista medio perdida de haber estado tanto tiempo sin ver luz del día, entonces yo le dije, ¡chacho, tú por las tardes, me esperas y así te vendrán conmigo! y por la tarde yo le cogía de la mano hasta que llegábamos a su casa en Capitán Cala. Cuando yo venía con mi tío por la tarde, lo notaba que al llegar al angostillo, él quería hacer el recorrido por la calle Las Morenas, el Polvorón y la Plaza y yo le decía vamos por el Ayuntamiento y llegamos más pronto y nos tomamos en la playa un chocolate. Entonces se clareó conmigo y me dijo que había en el ayuntamiento algunos que habían sido amigos suyos que se habían cambiado la camisa y han estado comiendo del régimen de Franco cincuenta años largos porque cogieron un puesto de trabajo, entre ellos unos cuantos que habían sido socialistas.

En la taberna de la playa por la tarde coincidimos muchas tardes con Don Paco García y mi tío José Bermúdez García como se conocían ellos hablaban del pasado que había sido muy triste y este es en síntesis otro periodo de vida que tocó vivir. En esta fecha yo tenía treinta años aproximadamente.

Me dijo un día el capataz de la finca que prestaba sus servicios con Don Paco García que le había dicho éste que buscara tres gañanes, que al siguiente día iban a empezar la sementera y al siguiente día fue el capataz con Don Paco a ver la forma de arar que llevaban los gañanes y estando el capataz presente con él, le dice Don Paco, ¡Manuel he visto que de los tres hombres que ha traído usted a trabajar, uno de ellos va descalzo, le pide usted el número de calzado que gasta ese hombre y se pasa usted por casa de Ramírez el zapatero, que es el que me trabaja a mí y me trae usted de allí unas botas para ese hombre, que se las ponga antes de meter mano a trabajar!, y esas cosas las hacen personas que tienen corazón grande o pequeño, pero corazón al fin y al cabo, aunque haya personas que puedan otra opinión, respetable, por carecer de esas vivencias, pero lo que debe ser gritado no se debe de enmudecer. Don Paco era un hombre muy humano, para lo que se estilaba por esas fechas en su clase social.

Pedí una excedencia de tiempo de un año en la Empresa Espuny y me fue concedida, y aprovechando que mis dos hijos ya eran lo suficientemente mayorcitos, me fui a buscar un nuevo trabajo. Porque yo sabía de antemano que el buen paño siempre se ha vendido dentro del arca, como así fue. Enseguida encontré trabajo, esta vez fue en Sevilla, me hablaron para irme a la capital a una empresa constructora de encargado de obra, estando en esta empresa como encargado de obra ocho años hasta que la empresa presentó suspensión de pagos por la mala administración del empresario.
Estando en Sevilla trabajando un día, se presentaron en la obra mis antiguos jefes para tener una entrevista conmigo y a la vez cambiar impresiones, ya que le habían dicho que estaba muy bien ( no le equivocaron ). Efectivamente, todo era verdad. Ellos habían ido a verme para ver si yo quería irme con ellos, pero ésta vez de encargado porque habían comprado unas instalaciones industriales nuevas y necesitaban una persona de confianza, y quién mejor que yo, ya que me conocían suficientemente.
Cuando ellos, me lo dijeron, le dije que si me daban de sueldo lo que ganaba en Sevilla que sí me iría otra vez con ellos, me preguntaron lo que yo ganaba y se lo dije y me contestaron que ellos no podían pagar tanto dinero. Yo le contesté diciendo que después de reconocer la atención que habían tenido hacia mi persona que les daba las gracias.
Y aprovechando aquel momento le dije que ellos habían tenido el pájaro metido en la jaula y le habían dado larga y ya era muy difícil que el pájaro volviera otra vez a la jaula. Estas palabras que yo les dije sirvieron para que se sonrojara un poco.
Una vez terminado el trabajo en ésta empresa por la mala administración empresarial cause baja en ella y me hablaron para que me fuera a Málaga a una empresa constructora llamada “Constructora Industrial S.A”, con sede en Málaga en calle Sevilla nº 1.
En ésta empresa constructora me pusieron unas condiciones muy buenas, pero cuando llegaba la hora de fin de semana nada de lo hablado aparecía. Un día, cuando llegó por la obra el jefe, que era ingeniero industrial yo le conté lo que me ocurría con la empresa acerca de los honorarios míos; él me dijo que se ocuparía de todo y lo arreglaría que no me preocupara. Al cabo de varios días transcurridos y no tener respuesta ninguna, le dije cuando se acercó por la obra que pusiera a otro encargado en mi puesto lo antes que pudiera que yo dónde debo de estar es en mi casa. Y así lo hice, me vine para Morón y no me faltó el trabajo hasta que me he jubilado por cumplir la edad de jubilación.

En el año 1980 aprox. estuve haciendo la urbanización Alameda I cuyo promotor era Antonio Porras.
Por indicación de Don José María Ortega Herrera, arquitecto que ejerce en Morón, tuve la invitación para que me hiciera cargo de hacer la obra de un casino particular y él era el jefe de la obra, lo cual estuve hasta su terminación, quedando muy contentos todos en general de la obra que se hizo ( desde marzo de 1981 hasta diciembre del mismo año ). El casino tenía en la actualidad 65 socios dueños y el nombre que le pusieron fue el de La Erilla S.A y por ese nombre se conoce hoy día.
Al siguiente día de terminar el casino, me incorporé a realizar la urbanización Alameda II, que se hizo cargo de la obra y movimiento de tierra Lalo Siles. Estuve trazando calles, movimientos de tierras, taludes etc. Cuando terminé esta urbanización, pasé a realizar otra urbanización en lo que hoy día es los Perales, en ella estuve haciendo trazado de calles, alcantarillado, acometidas de agua, colocación de postes para fuerza de luz, transformador de nueva planta etc.

Posteriormente pasé a la obra que empezaba Lalo Siles en la finca que tiene en La Florida y allí estuve hasta que se terminó la obra que duró tres años. La finca se demolió toda y se hizo de nueva construcción en su totalidad. Después pasé con el mismo dueño a la calle Carrera que también era de su propiedad, antigua casa de la Felisa, con una medida de 740 metros cuadrados y desapareció toda la obra vieja. Todo el trabajo lo alternaba con la explotación que tiene en la Sierra de Morón, Sidemosa, siempre haciendo obra. Por mandado de Lalo Siles, le hice a Don Tomás Guerrero una reforma en un chalet que tiene en Sevilla, en Reina Mercedes, Heliopolis. Le cambió toda la cubierta y le hizo un repaso general a todo el chalet, quedando muy contento con la obra que se había hecho. Cuando terminé el chalet, pasé otra vez a la casa de Cánovas del Castillo y allí estuve hasta su terminación, que duró tres años y medio. Hoy día es una de las mejores casad que hay en Morón. Me jubilé formando parte de una empresa y al poco tiempo de jubilarme, desapareció.


Ya jubilado, dispuse de tiempo libre, me hice socio lector de la Biblioteca Municipal de Morón y acababa un libro y empezaba otro, porque a mí me ha gustado siempre leer y escribir pero por las circunstancias no he podido hacerlo como quería. Ahora me ha sorprendido la vejez. Mi señora está enferma en la cama y la cuido junto con mi hijo Antonio. Ya me faltan las fuerzas. Ahora que podía terminar mis días tranquilo, la vivo con amargura porque la compañera esta muy enferma y todas las atenciones de mi vida las dedico hacia ella. Y aquí está en resumen la vida de un hombre que lo único que ha sabido hacer e trabajar mucho.


P.D.Referente a las empresas hago esta aclaración, el toque de agonía que se deja de sentir en la mayoría de las empresas en general. Yo culparía a los empresarios, al menos en lo que yo he visto y a mí me ha afectado. Al agonizante señoritismo patronal que tenemos en Morón. Parece ser que al capital le trae muy buena suerte el tener hambrientos sobre todo en la parte humilde, porque de esa forma ven ellos como cada día que pasa le va engordando más la talega de su dinero.

En los tiempos de bonanza que han pasado los “empresarios de mi pueblo", la mayoría eran señoritos cortijeros a los que todas las vacas les daban leche “cualquiera era empresario cualificado“, pero ahora que las vacas no dan tanta leche porque hay que tener una cultura empresarial con formación adecuada, se deja ver quién es el que sirve para dirigir una empresa y quien no ha evolucionado¡ queda claro!.

Los cabellos blancos que hoy cubren mi cabeza se erizan todavía al recordar aquéllos tremendos tiempos de un pasado que más no valdría ni recordar.

martes 13 de mayo de 2008

Personas mayores : bibliotecas vivientes




Las personas mayores: bibliotecas vivientes

La O.N.U. consideró 1999 como el Año Internacional de las Personas Mayores y a primeros de Abril del año 2002 se celebró en nuestro país la “ Cumbre Mundial sobre el envejecimiento “ dedicados a conocer mejor los problemas de la vejez, aliviarlos y tratar de que gobiernos y organismos actúen más responsablemente en la atención de los mismos.La sociedad actual ha considerado a las Personas Mayores como seres improductivos, una carga financiera y una imagen de futuro deterioro ( aunque poco a poco va cambiando esta opinión ).

Observando el curso de la historia, antes existían dos niveles generacionales : padres e hijos , pero en la actualidad gracias a los avances en la medicina (asociado al proceso del envejecimiento ) entre otros se han ampliado hasta tres y cuatro niveles generacionales, ¿ quién no recuerda algún que otro bisabuelo ?.

La tendencia social que tiene nuestra sociedad en cuanto a los cuidados de estas personas es la de encomendarlos a instituciones geriátricas, residencias etc., debido a una desvinculación progresiva de los miembros de la familia, dimensiones de la vivienda,pero hay que hacer una profunda reflexión : aunque en estas instituciones estén bien atendidas,el cariño de una familia es insustituible y eso se aprecia en el rostro de las personas mayores que por una otra circunstancia carecen del cariño necesario para ir superando los peldaños de la dura escalera de la vida.

La soledad es el principal problema para casi la mitad de las Personas en etapas de la vejez: senescencia ( 60-74 años ),senilidad ( mayores de 75 años ) , junto con la eventual invalidez, viudedad,la falta de convivencia con los hijos. La soledad es contrario a la naturaleza del ser humano y el hombre como animal social tiene la necesidad de relacionarse,de cambiar impresiones, inquietudes etc…Y es digno de agradecer el estímulo y la oportunidad que nos da a todos los alumnos ya un poco mayores, el Aula de la Experiencia de Morón de la Frontera ya que por una u otra circunstancia no pudimos dedicarle el tiempo necesario a nuestra formación académica y ahora como "universitarios" tenemos esta magnífica oportunidad para aprender.Cuando se inauguró el Aula de la Experiencia el pasado 12 de febrero del 2002 en la Casa de la Cultura de Morón con la Lección Inaugural de Don Julio Pérez Silva ( Ex-Rector de la Universidad de Sevilla y Catedrático Emérito de Microbiología de dicha Universidad ) sobre el Origen evolutivo de la crueldad humana, me di cuenta de que teníamos una magnífica oportunidad para escuchar y aprender en nuestro pueblo los interesantes conocimientos que nos iban a transmitir los buenos profesores a los alumnos del Aula de la Experiencia, cambiando impresiones etc. Una relación muy gratificante por cierto.Y cuando se termine el tercer y último curso del Aula de la Experiencia ojalá tengan la posibilidad todos los ciudadanos de seguir estudiando en Morón de la Frontera con el mismo Aula o con una Universidad a Distancia. Desde aquí animo tanto al Coordinador Local de dicha Universidad en Morón D. Sebastián López Álvarez como al Coordinador del Aula de la Experiencia de la Universidad de Sevilla Dr. D. Manuel Velázquez Clavijo como al Excmo. Ayuntamiento de Morón para que sigan ilusionando a tantas Personas Mayores de Morón y su comarca que no tienen la oportunidad de desplazarse a la Universidad de Sevilla para formarse académicamente. De lo contrario esta gran ilusión por formarnos se convertiría en desencanto ya que la cultura debe estar arraigada en lo profundo de la sociedad cuyo pilar fundamental somos los/as ciudadanos/as. Las Personas Mayores tienen sus mecanismos de defensa cada vez mas sensibles pero "sobre todo son muy sensible a la formación" que reciben ya que ven cumplido el gran deseo de estudiar que no tuvieron en tiempos pretéritos por los avatares ingratos de la duras circunstancias que les tocó vivir.Ser Mayor no es ninguna enfermedad, sino un proceso normal, biológico en el ser humano que aparece como consecuencia de la acción del tiempo sobre los seres vivos.Mi padre, una persona mayor le hubiese gustado de asistir a este Aula de la Experiencia de Morón de la Frontera pero por motivos de salud de su compañera inseparable le es imposible; en su tiempo libre va y viene a la Biblioteca Municipal, bebiendo en las fuentes de sus libros: los autores de la generación del 27, generación del 98 etc... Opina también que la culpa de la vejez la tienen sus primaveras, sus otoños, sus inviernos y que las ruinas gustan por el encanto de ser auténticas ya que no se pueden disimular. La vejez es sabia, reposada y prudente, es sobre todo una atalaya donde la experiencia observa y aconseja a las generaciones venideras. Las circunstancias los convirtieron en auténticos hombres siendo aún adolescentes opinando hoy con la sabiduría que dan las canas de plata .

Coincido plenamente con la frase que nos dijo el Catedrático de Psicología Evolutiva de la Universidad de Sevilla Dr. D. Manuel Velázquez Clavijo :"Cuando muere una Persona Mayor, se quema una biblioteca viviente".Debemos de valorar todas las necesidades de las Personas Mayores proporcionando una asistencia integral en todos sus aspectos entre ellos la Cultura ya que nos hace seres cada vez mas libres y solidarios.

lunes 12 de mayo de 2008

Por las personas más frágiles


Carta publicada en Diario de Sevilla, la Razón y otros medios de prensa escrita, el jueves 29 de octubre de 2007

Muy Sres. míos:

Habiendo sido emitido en el programa CQC sobre el lacerante tema de la pérdida de las unidades de UCA y Paliativos de Morón el 16 de febrero de 2007, del que fue testigo toda España la Sra. Consejera de Salud de la Junta de Andalucía manifestó:

“ Vamos a poner en marcha la unidad de UCA y Cuidados Paliativos de Morón desde la Junta de Andalucía en breve. La decisión es restablecer un servicio que nunca antes se tenía que haber quitado.” Primera mentira, a día de hoy estas unidades brillan por su ausencia.

Posteriormente…

El Director del Distrito Sanitario Sevilla Sur D. Miguel Sanz del Pozo, nos mandó una insensible carta, manifestando la reapertura de la unidad de UCA y Paliativos de Morón desde el día 22 de febrero de 2007. Segunda mentira.

El Sr. Delegado Provincial de Salud de Sevilla D. Francisco Cuberta Galdós, nos manifestó personalmente a esta Coordinadora la contratación de varios médicos que harían falta para completar este servicio. Tercera mentira.

El viernes 20 de abril de 2007, nos encerramos en el Centro de Salud San Francisco para pedir un Hospital y la reapertura de UCA y Cuidados Paliativos.


Nuestros representantes políticos locales aprobaron por unanimidad una moción sobre el restablecimiento de las unidades de UCA y Paliativos en Pleno el jueves 3 de mayo, donde se asume el compromiso institucional de restablecer el funcionamiento del servicio de UCA y Cuidados Paliativos desde el día 15 de junio de 2007 hasta el 31 de diciembre de 2007, intentando reparar de algún modo la injusticia que se ha cometido con los enfermos y sus familiares asignados a estas unidades ya que el convenio existente no incluía el cierre de estos servicios. Ha llegado el 15 de junio, estamos a finales de octubre y el equipo de gobierno actual del Sr. Morilla no piensa de dotar de los recursos necesarios para ponerlos en marcha como aprobaron en convenio.

Con los sentimientos de las personas, familiares y enfermos tan frágiles no se juega. Se ha prometido que se va a restituir los servicios sanitarios que venían atendiéndoles y después resulta ser mentira. Los que crean falsas ilusiones son los que al final utilizan el tema sanitario políticamente y al final todas las administraciones nos han engañado.

Esta Coordinadora tiene una página web que ponemos a disposición de todo el mundo, por si quieren ver algún documento oficial como es el acuerdo plenario del jueves 3 de mayo de 2007 y es http://www.paliativosmorón.org/.

Nuestros sentimientos están a flor de piel y lo que nos embarga en estos momentos es decepción, tristeza y un dolor profundo, no físico sino emocional.
Evitemos entre todos que la fuerza de la razón sucumba ante la insensibilidad de nuestras administraciones, que están dilatando este sangrante asunto en un intento de que estos servicios desaparezcan para siempre, ya que las personas frágiles no le interesan a nadie.
Existen cientos de enfermos y familiares de Morón y su comarca que lo siguen pasando muy mal teniendo que desplazarse a una hora de distancia en Morón ó Pruna una hora y media como se puede comprobar al Hospital de Valme en Sevilla y posteriormente derivados al Hospital del Tomillar en Dos Hermanas ya que UCA y Paliativos de Morón siguen cerradas y sin pensamiento alguno de su reapertura.
Estamos hartos de estudios, informes, iniciativas y mentiras. Sólo confiamos ya en la denuncia pública ante los medios de comunicación.
No pretendemos entrar en confrontación con nadie pero entendemos que los ciudadanos de Morón y su comarca tenemos el derecho de morir con dignidad pero con mayúsculas en las unidades de UCA y Cuidados Paliativos de Morón que entre todas las administraciones nos la han desmantelado.

Atentamente
Antonio Cuevas Rodríguez





Carta abierta al Sr. Presidente de la Junta de Andalucía certificada el 29/11/2006

Muy Sr. mío:

Me alegro de que cuando lea esta carta esté bien de salud, nosotros sin embargo estamos muy preocupados por el tema sanitario que a continuación le expongo con el debido respeto:

Mi madre María Rodríguez Portales con D.N.I. 75472482-Y,pertenece al servicio de U.C.A.(Unidad de Continuidad Asistencial) de Morón, unidad de amplia y probada experiencia en el tratamiento de enfermos pluripatológicos y extremadamente frágiles. Dicho servicio ha sido desmantelado por la Consejería de Salud, aunque los responsables sanitarios han manifestado recientemente en diversos medios de comunicación que no sólo no desaparece este servicio sino que va a mejorar (una contradicción a día de hoy).

Mi madre tuvo la última visita al servicio de U.C.A. el día 6/07/06 y hasta el día de hoy, ni la ha vuelto a visitar U.C.A. ni se le ha comunicado oficialmente (que menos que por escrito) que este servicio no existe tal como se venía prestando desde el Hospital de Morón. Parece que se va a prestar ahora este servicio desde la Atención Primaria y considero que es un paso atrás de esta sinrazón, una falta de respeto a los enfermos y a sus cuidadores, ya que no sólo no se arregla el problema sino que se parchea. El servicio de U.C.A. de Morón prestaba atención a estos enfermos 24 horas si era necesario los trescientos sesenta y cinco días del año, bien como consultas telefónicas a los pacientes, como consultas externas, como hospital de día ó como hospitalización del paciente en el Hospital de Morón si el equipo médico lo considerara oportuno en función de la gravedad del paciente.

Se quiere prestar este servicio de U.C.A. y Cuidados Paliativos desde la atención Primaria (con un médico y un enfermero que viene del Hospital El Tomillar sólo un día a la semana), o en urgencias un máximo de 72 horas o ingreso en el Hospital del Tomillar, cuando antes se ingresaba en el Hospital de Morón. Es condenar a este tipo de pacientes y familiares a realizar infinidad de viajes a los Hospitales de referencia como Valme y el Tomillar y con las inexistentes comunicaciones a dichos centros sanitarios de referencia, que está a una hora de camino desde Morón y con las inexistentes comunicaciones a dichos centros sanitarios que Vd. conoce aunque por suerte no padece.

La unidad de U.C.A. y Cuidados Paliativos es ahora una Unidad de Agonía para tantos y tantos andaluces olvidados por el sistema sanitario, ¿de verdad, cree Vd. Sr. Presidente que nos merecemos esta permanente angustia?.
Me alegro de que la vecina localidad de Utrera tenga un CHARE que inauguró Vd. El día 20 de noviembre. Me alegro que además esta bonita ciudad esté a veinte minutos de la capital y con buenas comunicaciones. Sin embargo, le recuerdo Sr. Presidente que Morón está a 64 kilómetros y con una lucha sanitaria cercana al cuarto de siglo. ¿No le parece que ya va siendo hora de que mire un poco más a los pueblos que tenemos la desgracia de estar ubicados muy lejos de Sevilla, concretamente en la Sierra Sur y que también somos andaluces?.
Nos sentimos maltratados cientos y cientos de ciudadanos por la Consejería de Salud y no le digo los ciudadanos que viven en Pruna, Corípe, Villanueva de San Juan, etc. Además pertenecemos a una comarca económicamente deprimida, ¿por qué no se arreglan esos desequilibrios territoriales entre las zonas sanitarias de una vez?.

Sr.Presidente de la Junta de Andalucía, le pregunto con el debido respeto, ¿porqué se ha desmantelado el servicio de U.C.A. y Cuidados Paliativos de Morón, si la Consejería de Salud va a potenciar este servicio en Andalucía, como lo recoge el nuevo Estatuto de Autonomía?.

La última vez que tuve el honor de escucharle, fueron las pasadas elecciones y dijo usted en Morón, que no habrá ningún andaluz a más de 25 minutos de un Centro Hospitalario y como dice la canción, yo le creí. A este tipo de enfermos les da igual que haya más progreso, más autogobierno y más revoluciones tecnológicas, aunque entiendo que sea importante.

Queremos que el servicio de U.C.A. y Cuidados Paliativos se preste desde Morón como hasta ahora y se reconsidere este despropósito y sinrazón de desmantelar este digno servicio, con nos profesionales con una alta cualificación. La desaparición de este servicio nos produce tanto al enfermo (que la mayoría son octogenarios y este es el pago que le damos, después de haber pasado tantas penurias) como a sus cuidadores que también son personas mayores, un gran impacto emocional y quiero manifestarle a los responsables tanto políticos como sanitarios que piensen un poco más en la sensibilidad de estos enfermos, que no es precisamente tiempo lo que le sobran en el último peldaño de la dura escalera de la vida. Se puede ahorrar dinero, pero nunca desmantelando un servicio sanitario. Por si esta argumentación fuera poca, la mayoría de las veces nos tenemos que desplazar con nuestro familiar en una ambulancia colectiva, donde no hay criterios en el desplazamiento y la mayoría de las veces el paciente con un cuadro clínico más complejo es el último en llegar a su destino, tardando a veces desde Sevilla a Morón varias horas. ¿Es este el progreso Sr. Presidente?.
Entiendo la racionalidad en el gasto sanitario, la eficacia y la eficiencia pero no busquemos esa racionalidad en la injusticia. Porque con la salud de las personas no se juega ya que la Sanidad es un Derecho Fundamental y este tipo de enfermos frágiles no entienden de partidos políticos ni de presupuestos. Por eso, le pido su apoyo solidario Sr. Presidente a esta noble causa porque estamos en posesión de la fuerza de la razón.
Si estos miles de pacientes pudieran ejercer su derecho al voto, seguro que el servicio de U.C.A. y Cuidados Paliativos no hubiera desaparecido, aunque consuman abundantes recursos sanitarios. Esa al menos es la impresión que tengo.
Me despido Sr. Presidente de todos los andaluces, con el convencimiento de que esta humilde carta llegará Vd. a leerla y de que haga del servicio de U.C.A. y Cuidados Paliativos de Morón como algo suyo, porque la vejez no es una enfermedad sino un proceso biológico en el ser humano y si tenemos que morir queremos hacerlo con dignidad, rodeado de los nuestros en el Hospital de Morón que para eso es público.
La Sanidad es un Derecho Fundamental y esta sinrazón nos produce un dolor lacerante en lo más hondo de nuestro corazón, recordándole que cada minuto que pasa alguien estará sufriendo y esto no podemos consentirlo.

Morón a 27 de noviembre de 2006

Atentamente
Antonio Cuevas Rodríguez ( su hijo ) con D.N.I. 28675956Q

Y varias cartas al Sr. Defensor del Pueblo Andaluz

domingo 11 de mayo de 2008

Viaje a Doñana






Alumnos y profesores del Aula en Doñana

Las dunas

La marisma




El pasado 12 de Junio de 2.004 realizamos un grato viaje con el Aula de la Experiencia de Morón al Parque Nacional de Doñana, acompañados por los naturalistas locales Jesús Albarreal y Pepe Pérez Dávila.

Nos detuvimos en la ermita del Rocío, aprovechando esta parada para desayunar en la aldea. Sobre las diez y media empezamos a visitar el interior del Parque. El entorno de Doñana tiene dos zonas claramente diferenciadas: por un lado la franja litoral, donde se ubican las dunas y por otra parte las arenas donde se encuentran las masas forestales, en su mayoría pino piñonero. Predominan principalmente la marisma, la vera, dunas y corrales, cotos…

El conjunto de estos espacios protegidos supone más de 100.000 hectáreas en la zona de la desembocadura del Guadalquivir, y se localizan sobre municipios de Huelva, Servilla y Cádiz, con 8 especies de peces, 11 de anfibios, 18 de reptiles, 125 de aves y 28 de mamíferos. Dentro de este grupo destaca el lince ibérico (lynx pardina), especie en grave peligro de extinción.

Pero Doñana es, además, el lugar de paso e invernada de más de 100 especies de aves, y su marisma acoge más del 50% de las acuáticas invernantes en España, alcanzando la cifra de 300.000 aves. Entre ellas destacan el ganso común y las colonias de flamencos.

La marisma es el ecosistema de carácter más estacional y cambiante de Doñana. Durante el verano aparece como una extensa planicie arcillosa, seca y resquebrajada, mientras que en invierno el agua de lluvia convierte el paisaje en un interminable lago, refugio invernal de innumerables aves acuáticas. El ecosistema marismeño destaca por su ausencia de relieve.
La vera. Como punto de encuentro y haciendo frontera entre la marisma y las arenas estabilizadas o cotos, se encuentra una franja que se va ensanchando de sur a norte, siempre verde, debido a filtraciones de agua de las dunas y arenas más permeables. Al chocar con el suelo arcilloso e impermeable de la marisma, emerge y mantiene la humedad constante permitiendo el crecimiento de grandes pastizales donde confluyen una gran cantidad de especies de ambos ecosistemas, siendo zona preferida de grandes mamíferos como ciervos, gamos, jabalíes, vacas y yeguas marismeñas.
Las dunas. El sistema de dunas móviles de Doñana, único en España, es uno de los paisajes más bellos del Parque. El avance de las dunas desde la playa entierra y destruye la vegetación que encuentra a su paso, formándose entre las dunas los “ corrales “, especie de bosques de pino piñonero y matorral.

Reconocimientos:

1.981 fue declarado el Parque de Doñana Reserva de la Biosfera.
1.982, Humedal de Importancia Internacional por el convenio de Ramsar.
1.985, 1.990, 1,995 y 2.000 Diploma del Consejo de Europa a la Gestión y Conservación.
1.988, Zona de Especial Protección para las Aves ( ZEPA ).
1.994, Patrimonio Mundial de la UNESCO.

La tarde la dedicamos a la playa y a una charla didáctica en las dunas con el naturalista Jesús. Se puede decir más alto pero no más claro, viajar con el Aula es un placer.

viernes 9 de mayo de 2008

El pequeño Ismael. Cuento del abuelo Curro


El pequeño Ismael

Érase una vez un pueblo sevillano situado entre la campiña y la serranía, donde vivía una familia de condición muy humilde, cuyos precarios medios difícilmente llegaban para cubrir el sustento diario. Conocida por sus vecinos por su amabilidad, esta buena gente, jornaleros del campo, tenían tres hijos. El más pequeño era de temperamento tranquilo, sensible y a la vez observador de todo lo que sus hermanos mayores realizaban. Cuando jugaba con sus hermanos siempre se fijaba en todo y si alguna cosa le interesaba procedía a realizarla, mejorándola siempre que sus fuerzas le acompañara. Su familia era consciente de que la inteligencia del menor de los hermanos era digna de elogio y es que él cuidaba lo que hacía hasta el extremo de perfeccionarlo hasta límites inverosímiles.
El protagonista de esta historia se llama Ismael. Este zagal procuraba aprovechar el tiempo todo lo que podía y en sus ratos libres se dedicaba a jugar con los animales que encontraba a su alrededor. Un día vio que una de sus cabras no podía caminar con la soltura que acostumbraba porque tenía una de las patas traseras fracturada. En aquel mismo instante procedió a aliviar el dolor. Pensó que poniéndole un apósito compuesto de varias hierbas del campo (que había visto en otras ocasiones a su padre realizar), haciéndole presión sobre la fractura a través de un vendaje sujeto, su amiguita inseparable acabaría poniéndose buena. Mientras curaba el animal, la cabra lo observaba con la mirada fija, como dándole las gracias por el bien que estaba haciendo.
Todos los días Ismael comprobaba el vendaje de su cabra para ver si se encontraba dispuesto de forma correcta y al mismo tiempo le ponía de comer para que el animal se nutriera convenientemente.
Al cabo de unos días vio como su amiguita se trasladaba de un sitio para otro con ciertas dificultades, pero notó que había mejorado de sus dolencias. Entonces procedió a quitarle el vendaje. En varios días más se recuperó totalmente su cabrita. Agradecido, el animal siempre acompañaba al niño a todas partes que podía, agradeciéndole todo el bien que había hecho. De no haber sido por Ismael, tal vez no se habría curado y quizás habría padecido hasta el límite de perder la vida en cualquier regajo del campo. Ismael reflexionaba, diciéndose a sí mismo:
-¡Qué instinto y fidelidad tienen los animales, de los cuales carecemos las personas!.

Evidentemente el pequeño iba creciendo. Su padre Francisco lo mandó a un colegio cercano a su casa, ya que esta familia vivía en las afueras de Morón. Quería que en el futuro Ismael fuera un hombre de provecho. Cuando Ismael llegaba del colegio cada día, antes que nada visitaba a su inseparable amiga, mirando si le faltaba agua o comida. Una vez que había atendido a sus animales, entonces tomaba la merienda que le preparaba María, su querida madre, y acto seguido hacía sus deberes. Nunca dejaba de realizar los ejercicios que le ponía su maestro para la jornada siguiente. El maestro ya se había dado cuenta de la inteligencia del chiquillo hasta el extremo que adelantaba a todos los de su edad y tenía que ponerle los deberes como si estuviese en un curso superior. Conforme el niño crecía, comentaba con sus hermanos su amor por la historia y cómo él sentía que los monumentos le hablaban.
Cuando el tiempo se lo permitía, ayudaba a su padre Francisco y a sus hermanos Paco y Pepe en las tareas del campo, cuidando y ordeñando una pequeña piara de cabras, cogiendo aceitunas, etc. Ismael estaba orgulloso de sus progenitores y a veces se le saltaban las lágrimas cuando veía los surcos del trabajo en la cara de su padre, debido a las inclemencias del tiempo, y los dolores de espalda que padecía. Pero a pesar de todo, el campesino, encorvado por el peso del trabajo y de los años, daba continuamente ejemplo de pundonor y fortaleza a sus hijos. Por otro lado, su madre era una auténtica esclava del hogar, ya que su tarea en la casa no terminaba nunca desde el amanecer al anochecer y vuelta a empezar cada día.
Francisco, el padre, se levantaba cada día muy temprano y pasaba de puntillas por la casa para no despertar a la familia. A continuación ordeñaba una vaca que tenían en el establo para tener la leche a tiempo para el desayuno que compartían todos juntos. Después comenzaba la rutina diaria con las faenas del campo, con mucho sudor y mucha angustia, dados los escasos jornales.
Así pasaban las jornadas nuestra querida familia, como la de tantas familias andaluzas donde los días, meses y años ven pasar su juventud, consumiéndose en su glorioso caminar, sin que nada de lo hecho hasta ahora haya sido valorado nunca por el patrón cuando eran contratados, con la eventualidad característica, para recoger aceituna negra en las gélidas tierras del campo andaluz durante los meses de diciembre y enero.

Pero este chiquillo iba más allá en el pensamiento y reflexionaba con la madurez que tal vez muchas personas mayores no llegaran a alcanzar nunca:

-“Cuando el señorito haya exprimido a mi padre, lo arrinconará en el sendero del olvido”.

¡Qué frase más profunda y a la vez realista, para un chiquillo de tan corta edad, en una comarca tan deprimida y con tan nefastas perspectivas como es la Sierra Sur de la provincia de Sevilla!
Recordaba su padre que fue la trágica guerra civil del año 1936 y la postguerra las que siempre estarán presentes en sus deterioradas neuronas. Comentaba el padre en la mesa sobre las miserias de la vida:

-“Haciendo memoria, hijos, se me viene al pensamiento que entre unos, arrepentidos, y otros, con las camisas cambiadas, han estado comiendo a dos carrillos y a mandíbula abierta durante más de cuarenta años en el régimen anterior-.

-Eran unos tiempos muy difíciles y precarios a la vez, porque el hambre gozaba de total libertad para entrar en todos los hogares necesitados-.

-Había personas que se tiraban varios días sin comer nada, despertándose cada día con los estómagos vacíos y el sufrimiento consiguiente al saber quiénes eran los culpables de toda esta amalgama de hambre”-

Ismael se rebelaba en su interior. Quería ser un gran médico para poder sacar a sus padres de aquel traumatismo emocional:

-“Cuando sorprenda la vejez a mis padres, intentaré aliviarles hasta el alma si ello es posible”-.

Pero su familia carecía de los medios económicos necesarios para poder mantenerlo en la capital, durante su futura etapa universitaria.
El fatigoso trabajo de sol a sol, cuando había faena, sólo daba para comer, ya que además debido a la mecanización del campo hacía que los avisaran cada vez menos días para trabajar. Ismael ayudaba a sus padres sobre todo en las vacaciones, durante las tórridas jornadas de los meses de julio y agosto.

Ismael se llevó una agradable sorpresa cuando vio aparecer al cartero.

- “Una carta certificada para ti”, le dijo el buen hombre.

- ¡papá! ¡papá! ¡Una carta! ¡Una carta que lleva el membrete de la universidad!

El joven la abrió como el que espera algo importante en su vida. Así fue en efecto. Le habían otorgado una beca debido a sus brillantes calificaciones en el Instituto. Su madre le dio un abrazo tan fuerte que lo recordaría toda su vida. La familia gozaba de júbilo.

- Papá, te prometo que no soltaré la beca hasta que no acabe por completo mis estudios. Yo sé muy bien el sacrificio que estáis haciendo por mí-.

Ismael se fue dando cuenta conforme iba creciendo del mundo hipócrita en el que vivía, comprobando en la vida cotidiana la célebre frase: “tanto tienes, tanto vales”. Además veía que el campesino camina hoy en día como un barco sin timón bajo los peligrosos arrecifes del despido. Todo un camino empedrado donde unos viven y otros malviven. Pensaba que cada uno lleva su pesada cruz a cuestas hacia su Gólgota particular con la máxima dignidad que puede.
Su padre Francisco y sus hermanos Paco y José cambiaban impresiones sobre las faenas del campo: “los campesinos por desgracia carecemos de proyectos a largo plazo por la eventualidad de nuestras circunstancias y con los años nos arrojan al foso común del paro”. Era evidente que toda esa dura experiencia le iba marcando su personalidad, aunque también lo traumatizaba, creándole una cierta dosis de ansiedad cuando sus hermanos y su padre perdían el dichoso empleo, ya que las familias modestas subsisten gracias a ello. Estas circunstancias se transmiten en los genes dominantes de generación en generación, marcando el carácter de los individuos.
Y claro Ismael no podía ser menos. En primer lugar porque tenía una sensibilidad a flor de piel y en segundo lugar porque se rebelaba contra las injusticias, “aunque a veces rindamos pleitesía al señorito de turno” (estas palabras las tenía muy dentro en su pensamiento).

Ismael, ya universitario, en la Facultad de Medicina, cambiaba impresiones con su profesor Sebastián:

- ¿Cuál es la especialidad dentro de la medicina con la que te sientes más identificado, Ismael? Le preguntó su profesor.

- Mire usted, don Sebastián, siempre he querido estudiar, desde que tengo uso de razón, algo que me permita ayudar a toda persona que necesite de mis modestos conocimientos. Sobre todo a las personas imposibilitadas-le respondió Ismael.

- Para todos estos menesteres tendrás que hacerte cirujano. También te podrías especializar en geriatría. El viejo profesor, se quedó asombrado de la madurez de éste adolescente cuando acontinuación le manifestó el alumno:

-“Con el debido respeto, en mi modesta opinión la universidad debería servir no sólo para formar al individuo (un título es muy importante por cierto, don Sebastián), sino dotarlo de esa capacidad crítica que nos permita siempre distinguir entre el bien y el mal, para mejorar día a día nuestra sociedad.
Debemos ser tolerantes, creando una escala de valores que germine sobre la tierra fértil que serán nuestros hijos el día de mañana. También mí querido profesor, la universidad tendría que revelarse contra toda clase de injusticia y marginación”.

El viejo profesor se estaba quedando impresionado de la profundidad de las palabras del joven universitario.

Continuaba Ismael

-A las personas en plena madurez no se las deben de arrinconar sin motivo alguno porque para mí, amigo Sebastián, si usted me permite el comentario “la universidad de la vida me enseña tanto o más que la formación propiamente dicha”-.

Ismael estaba lanzado como si de un foro se tratara, dialogando con don Sebastián, que dicho sea de paso era un placer.

-Si la sociedad no reflexiona, tiramos por la borda mucha experiencia y trabajo que tanto nos ha costado a todos forjar-. Cuando pronunciaba estas palabras se estaba acordando de su padre y sus hermanos Paco y Pepe que no le rendían nunca pleitesía a la razón de la fuerza, dando el visto bueno plácidamente a la fuerza de la razón. El profesor estaba tomando conciencia de que aquel estudiante todavía en bruto se podía pulir hasta convertirlo en un gran profesional de la medicina, ya que llevaba a Hipócrates en su corazón.

La única felicidad que la familia de Ismael tenía era las buenas calificaciones en sus estudios. Llegaban los exámenes y siempre sacaba en sus asignaturas la máxima nota, en particular las clases prácticas. Cuando empezaba el siguiente curso le pasaba otro tanto igual que el anterior y así sucesivamente hasta que llegó el final de su brillante carrera de medicina.

-Gracias al sacrificio de mi familia he dado a mi vida un giro de 360º- le manifestaba Ismael al anciano profesor -Ya has aprendido lo principal, contesto Don Sebastián sonriendo, muy pronto no necesitarás de nuestros conocimientos ya que iniciarás una nueva senda profesional-.

Se daba perfectamente cuenta Ismael que la formación nos hace seres cada vez mas libres y solidarios.

Una vez finalizado sus estudios de medicina, fue destinado al hospital comarcal de Morón, “ La Milagrosa “, como médico en medicina interna y empezó por los enfermos que estaban muy delicados.

El joven doctor se acercó a uno de ellos y le dijo:

-¿qué le pasa señor?-

Y el anciano le manifestó sus síntomas y un poco de su vida, como desahogo personal.

-¡eso quisiera yo saber, que es lo que a mí me pasa-!mire usted, doctor, toda la vida trabajando en el campo, labrando la tierra de sol a sol, abriendo surcos, gavias y baretando olivos que se retuercen y ahora la tristeza, la artrosis y los dolores de espalda me embargan y desde la atalaya de la impotencia que me da mi vejez le pido a Dios que me recoja de una vez-.

-Doctor ¡para que sufrir más!, si ya he sufrido mucho en la vida, y ahora que tengo un poco de tiempo para vivir, me sorprenden las enfermedades. Dios escribe muchas veces renglones torcidos ó algo parecido¡ verdad!-

Y diciendo esto el anciano, le salieron al joven médico un brote de lágrimas, que sin poder evitarlo estaba acordándose de la dura vida de sus padres y de sus hermanos.

-Mire usted doctor, me duele la espalda y el dolor se irradia hacia la pierna derecha. Es un dolor insoportable que voy a reventar, de verdad-.

-Tiene usted una ciatalgia, para que usted lo entienda abuelo es una lumbalgia ó dolor de espalda que le corre el dolor hacia el nervio ciático, que pasa por su pierna, ¿me entiende?-.

-¡eso es doctor!-, le contesto, el abuelete. -Le mandaré una radiografía y posteriormente cuando se reponga le mandaremos a realizar un estudio completo de columna pero no se preocupe, si hace usted las cosas como yo se las indico pronto llegaremos a ser buenos amigos.

Y efectívamente todo fue así, enseguida el doctor le inyectó por vía intramuscular ( una inyección en el culete ), un fármaco que daba buenos resultados en este tipo de patología. Su principio activo tenía la propiedad de ser analgésico y antiinflamatorio a la vez. El trato afable y delicado con que cuidaba a los ancianos enfermos le había supuesto que los pacientes del hospital lo bautizaran con el sobrenombre de “San Ismael”. Al cabo de unos días volvió el Dr. Ismael a interesarse por el anciano para verle su dolor de espalda y después de varias cajas de inyectables, el anciano estaba curado ya que las pruebas realizadas anteriormente habían descartado una posible hernía de disco.
Tan sólo le mandó rehabilitación para que su pierna se adaptara de nuevo al movimiento.El reciente médico le dijo a otro enfermo de una habitación contigua después de varias semanas de tratamiento:

-¿serías capaz de levantarte?-.

-¡Si señor, se lo estoy pidiendo a Dios!-.

-Prueba y levántate con mucho cuidado-.

Así lo hizo el enfermo con ciertas dificultades, empezó a dar paseos por la habitación con la ayuda del médico y cada vez que podía hacía sus ejercícios sin ayuda de nadie y el Dr. Ismael le dijo:

-vas mejorando cada día, si sigues haciendo las cosas como te las ordeno pronto abandonarás el hospital-.

Al cabo de un tiempo el enfermo se podía valer por si mismo y dando paseos cada vez mas largos logró el objetivo que el médico se propuso, es decir volver pronto a su casa en unas condiciones dignas.

El enfermo mejoró tan rápido que ni el Dr. Ismael podía comprenderlo y el día que le pasó visita lo encontró paseando por el pasillo quedando asombrado al verlo.

-¿Cómo te encuentras?-, le preguntó el médico tuteándolo amigablemente.

-¡Muy bien señor!-.Le voy a decir algo doctor Ismael sobre lo que dialogamos el otro día- (el joven médico dialogaba mucho con sus pacientes, ya que muchas enfermedades mentales las llamaba Ismael psicosomáticas, es decir nos la creamos nosotros cuando tenemos alguna crisis emocional, debido a la tristeza, depresión…

- He estado pensando que el trabajo irracional nos mata en la vida y gracias a poco de dignidad. Deberíamos valorar más nuestra salud, verdad-.

Pero llegó el día en que le dieron el alta de su larga enfermedad al anciano enfermo. Una vez llegada esta noticia a sus superiores, acordaron reunirse todo el equipo de doctores del hospital para dar una especie de ponencia sobre aquel “milagroso tratamiento”, porque se trataba de una enfermedad fuera de lo común, por lo incurable de su patología.

Todo el equipo médico del hospital de referencia, lo llamaron para prestar sus servicios con mayor responsabilidad en otro distrito, pero el Dr. Ismael era muy feliz en su hospital comarcal de Morón donde cada vez le llegaban mayores y nuevos retos. El prestigioso cirujano a todo enfermo que intervenía, sus heridas sanaban en un tiempo prudencial. Pronto su formación y experiencia lo hacían un profesional más importante pero sobre todo mejor persona -el mayor capital de un ser humano, es precísamente ese, llegar a ser buena persona-comentaba siempre entre sus colegas.
El hospital comarcal de Morón, pasó a ser punto de referencia para muchos centros de salud de toda la comarca, alcanzando un enorme prestigio en numerosas especialidades, hasta el punto de que muchos futbolistas cambiaban impresiones con sus doctores, como por ejemplo jugadores del Betis y del Sevilla, en especialidades de traumatología y patología de columna vertebral.
Junto a sus colegas el doctor Ismael hizo gestiones a nivel de la Junta de Andalucía y consiguieron una “Diplomatura de Enfermería para Morón“, donde también daba clases a los futuros sanitarios, a los que inculcaba su particular escala de valores manifestándole que el juramento hipocrático había que llevarlo sobre todo en el corazón. En una de sus primeras clases, referente a las enfermedades mentales, les decía a sus alumnos “tratemos dentro de lo posible la depresión y la enfermedad ya que desde nuestra privilegiada atalaya de la medicina debemos de poner todos los puntos y todas las comas para evitar el sufrimiento físico o mental”.

Pero el Dr. Ismael no se conformó con lo conseguido y siguió luchando por su pueblo porque en sus genes llevaba lo principal que tiene una buena persona como era servir al prójimo.Hizo gestiones a todos los niveles porque consideraba que con carácter de urgencia, había que construir una nueva Residencia de Ancianos pública en su ciudad de Morón para dárle acogida por lo menos a doscientas personas mayores, que por derecho propio lo tienen merecido después de haber pasado una vida, llena de penurias, trabajando muy duro.La experiencia le demostró que no podía conseguir nada si no era asociándose para conseguir logros sociales que emocionalmente tenía la obligación moral de realizar, porque cualquier grupo humano para conseguir los objetivos que se propone, necesita organizarse y se preocupó de que todos los edificios sanitarios de Morón contaran con un plan de emergencia y evacuación contra incendios pero que fuera funcional por si ocurría un fuego Dios no quisiera, no un mero papel en la pared para cubrir el expediente de turno, ya que muchos pacientes estaban encamados y no podrían ser evacuados.

Pensaba que por su pueblo han pasado generaciones que dejaron huellas imborrables y que debemos dejar también huellas para que nos recuerden las generaciones venideras, teniendo la obligación de dialogar unas personas con otras para conseguir acuerdos positivos para la mayoría de la comunidad, mirando al pueblo de frente y a los ojos, escuchando sugerencias de todos los ciudadanos, unificando criterios, porque de cualquier ciudadano puede surgir una buena idea que beneficie para el resto de la comunidad. No sabía que reflexionando de esa forma, estaba cimentando su personalidad de tal manera que estaba haciendo una política constructiva.

- El noble arte de hacer política merece el mayor de los respetos, los partidos políticos tendrían que hacer todo el bien por su pueblo y era terminar su mandato con una buena hoja de servicios prestada y llamarle al pan, pan y al vino, vino.

-Porque para partir el pan de los pueblos hacen falta las dos manos, la derecha y la izquierda. Y si tienen que unificar criterios de mínimos, bien venidos sean-.

Poco a poco el dr. Ismael aparte de ser un gran profesional de la medicina se iba metiendo en política, teniendo en un futuro cercano un importante cargo a nivel autonómico. Comentaba a nivel de tertulias que a su pueblo Morón, había que despertarlo porque estaba dormido en sus laureles y era hora de que despierte de su gran letargo.
Su ilusión era siempre realizar el bien, que era la auténtica dicha que su corazón sobre todo humano podía sentir. Fue nombrado Delegado de Cultura y lo primero que se le vino a la cabeza fue uno de los monumentos arquitectónicos más importantes y abandonados que todavía conservaba su ciudad natal como era el “ Castillo de Morón “.

Recordaba que Mawror (Morón) llegó a ser un gran alkevirato en tiempos de Abd-Al-Rahman ben Muawiya Al-Dajil ( Abderramán I ), según el libro de Ramón Auñón “ Los Alkevires de Morón “, y que posteriormente llegó a ser reino de taifa con el desmembramiento del Califato de Córdoba, según lo que estudió en su querido instituto Fray Bartolomé de las Casas.
En una de las visitas oficiales a su pueblo visitó el castillo en ruinas y al pasar frente a la catedral de la sierra sur ( término que le escuchó por primera vez a un profesor de historia que tuvo en su niñez en el instituto, llamado don Juan ) comentó con tristeza:

-Se me han caido los “palos del sombrao” de lo abandonado que ha estado y estaba la Iglesia Catedral-, pero me prometo que pronto va a dejar de estarlo.Para eso pondré toda la carne en el asador de la cultura, unificando criterios con el Arzobispado de Sevilla y responsables de cultura de la Junta de Andalucía entre otras administraciones.¡Con San Pedro si es preciso!.

-He sido elegido por el pueblo para servirlo desde mi compromiso personal.- manifestó en cierta ocasión.

Gracias a su intervención los proyectos culturales se aprobaban por fases para Morón. Se dirigia a los ciudadanos en los foros adecuados con un lenguaje llano pese a la cultura que poseía el doctor Ismael manifestando:

- “lo peor de todo el patrimonio cultural de Morón es con la indiferencia que se ha tratado”. La cultura debe ser un punto de referencia en la historia de los pueblos y debemos actuar con urgencia pero con racionalidad, ya que los dos monumentos por excelencia de Morón si no se actúa pronto se nos caen al suelo. Las torres están descabezadas por el paso de los años, debiendo reconstruir su perímetro…dando su lección sobre la cultura local.

Empezaba a aparecer su vena poética que le salía de lo más profundo de su ser....

-Porque señoras y señores, los quejíos lastimeros y quejumbrosos de nuestro patrimonio se dejan sentir desde su interior y aunque nos pese nuestra alcazaba es un enfermo terminal al que estamos condenando irremediablemente pero un modesto servidor público que además es cirujano con la ayuda de todas las administraciones conseguiremos salvarlo creando además muchos puestos de trabajo en su reconstrucción-.

Porque de todos es sabido, proseguía este hombre con carisma para su pueblo…

-Sus sillares padecen una artrosis degenerativa, sus torres con un aspecto molar, desnudas. Sus muecas bajeras con sus formas desproporcionadas parecen la quijada a la que le faltaran muelas por el daño producido por sus extracciones diarias. Si no actuamos a tiempo la hemorragia cultural a la que estamos asistiendo acabará con el enfermo, con nuestra cultura-.

-Desde este foro y a la vez modesto rincón cultural hago una profunda reflexión: debemos de cuidar las ruinas del pasado como páginas de nuestra historia, limpiar sus piedras, conservar, sostener y fortificar.
No debemos de permitir que los matorrales y las malas hierbas cubran nuestras ruinas, ya que tienen el encanto de ser auténticas, como las arrugas del labrador-.

-Por eso mantengo que debemos de distinguir entre trigo y la cizaña, es decir la cultura del abandono ya que al final de las ingratas circunstancias se nos queda “el olvido de nuestro patrimonio grabado en la retina del alma”. Nuestro patrimonio debe ser recostruido y recobrar el auge e importancia que tuvimos en tiempos pretéritos-.

-Se lamentan las córneas de nuestros ojos sin llegar a comprender tanta profanación, tanto olvido y tanta irresponsabilidad como se ha cometido con nuestros principales monumentos-.

¡Que lección de historia y a la vez de ética estaba dando el profesor Ismael.

Un paisano que lo escuchaba le comentaba a un amigo:

- Ese Ismael no será el hijo de Francisco el labrador que trabajaba en la casilla de las afueras del arrabal-.

-Si, el mismo-.

-Pues anda que no está preparado el hombre. En las próximas elecciones si se presenta que cuente con mi voto y con el de toda mi familia-.

-Tenemos la obligación ética y moral de traspasar nuestro legado cultural a las generaciones venideras para su uso y disfrute tanto histórico, docente como esparcimiento de los ciudadanos-.

-Y si ustedes me lo permiten-, proseguía Ismael -se me viene al pensamiento unos modestos versos de un paisano que vienen muy bién sobre el tema que estamos tratando-.

Culturas arraigadas en lo profundo,
pensar que mi pueblo está tan caido,
patrimonio en el mayor de los olvidos.
¡Hasta cuando Morón tu desencanto!

El público asistente interrumpió con grandes aplausos como muestra de afecto…comentando:

-No está diciendo nada más que el Evangélio-.

Pasaron algunos meses y el patrimonio de Morón estaba todo en obras. Tenían que venir cuadrillas de albañiles, herreros, especialistas en vidrieras y carpinteros de toda la comarca. La fortaleza se estaba reconstruyendo a pasos agigantados y la Iglesia Catedral de San Miguel le quedaba muy poco para terminar su reconstrucción. En un lustro se inauguró en la alcazaba (torre gorda), uno de los mejores museos de toda la provincia, con buenos accesos por la torre albarrana que se encuentra en el antiguo arrabal de Santa María.
Otra entrada se realizó junto a San Miguel, junto a las siete revueltas también restaurada, otra llamada del mediodía, y la última de oriente. La ciudad se había convertido en un centro cultural importante de Andalucía Occidental.

Las humedades habían pasado a la historia y unos estudiantes de bellas artes estaban recuperando todo el artesonado de madera, las pinturas del Sagrario, las piedras estaban todas cogidas fuertemente con hormigón, el suelo se había desmontado y realizado una armadura de hormigón armado para darle consistencia a la nueva solería de mármol blanco y negro. Hasta la torre del campanario se habia reconstruido, consolidando la veleta de San Miguel. Se había repuesto el mármol rojo de Pozoamargo en el ábside..La reconstrucción había sido tan consistente que las campanas de la torre habían sido reparadas todas y las que faltaban las habían fundido al efecto en una fundición sevillana. La fachada estaba terminada al completo. Se habían reparado todas y cada una de las estatuas que faltaban en el exterior.

El patrimonio cultural de Morón entró en los circuitos provinciales gracias entre otras personas al Dr. Ismael que tomó conciencia de la función pública hasta extremos poco conocidos.

-Las generaciones venideras lo recordarán con letras de molde-comentaban los vecinos.

Morón era uno de los lugares donde todos los estudiantes de Andalucía tenían previsto venir a realizar estudios y bocetos de sus monumentos con lo que de riqueza y prestigio adquiría nuestra ciudad. También se consiguió más tarde un distrito universitario en bellas artes para que los estudiantes de la comarca viniesen a terminar estudios superiores.
El dr. Ismael era invitado a innumerables foros culturales manifestando que Morón era un museo desordenado y polvoriento de cosas viejas y que hasta las ruinas estaban arruinadas pero gracias a la concienciación de sus políticos y ciudadanos, Morón ha pasado a ser un centro cultural de la máxima importancia.

Pero el amigo Ismael, cambió de responsabilidad y pasó a ser responsable de Asuntos Sociales de la Comunidad Autónoma y se acordaba de la generación que sacó a España del hondo precipicio en que se encontraba después de haber pasado una guerra civil del 36 y una postguerra acompañada de un racionamiento severo.

-Estas personas han trabajado en una época muy dura a pulmón puro y en condiciones infrahumanas, porque nada estaba mecanizado y hoy cuando llega la vejez, se encuentran muchos que no hay suficientes plazas para todos los ancianos con una interminable lista de espera, no teniendo derecho a disfrutar de una residencia en su pueblo por falta de plazas, teniendo que ser derivado a otros pueblos, si tienen suerte, produciéndose un desarraigo importante a nivel emocional para nuestros mayores-.

Pero el amigo Ismael con su equipo recibió una gratísima noticia que le lleno de felicidad. Todo el proyecto que solicitó para la Residencia de Ancianos con doscientas plazas, al mando de un médico geriatra con todos los adelantos técnicos y humanos que las personas mayores se merecen, estaban aprobados y pendientes de su construcción.
La gente decía entre otras cosas…

-¡Esto no se ha visto nunca en el pueblo, con hombres de esta talla, Morón sería declarado patrimonio de la Humanidad!-.

Poco a poco se aproximaba la madurez el dr. Ismael y ya estaba en funcionamiento la tan anhelada residencia de ancianos, no lo podía disimular, estaba enamorado y apostaba siempre por lo público.
Miraba hacia la retira de su recuerdo, sus orígenes.

-El sudor de mi familia siempre lo tendré presente-.

Decía que -la vida pasa sin apenas darnos cuenta y recordaba cuando su pueblo caminaba bajo la luz de las antorchas pero ahora gracias a la cultura y formaciónde los ciudadanos era un punto de referencia importante en la juventud de Morón y también de su comarca-.

Se daba perfectamente cuenta de que la sangre de las personas no está hecha sólo para mover el corazón humano, sino sobre todo para mover el corazón del mundo. Hay que hacer el bien para todas las personas aunque a veces con nuestra ceguera, vanidad y orgullo tropecemos por enésima vez en la misma piedra.

-Hacer el bien es la auténtica dicha que el corazón humano puede sentir-.

La verdad, siendo sincero ¡no era muy normal como hablaba el paisano Ismael!, cualquiera que lo escuchaba pensaba que era utopía lo que manifestaba y a veces quimera. Pero todo lo convertía en realidad gracias al trabajo, ilusión y tesón que ponía en todos los proyectos, convertidos la mayoría en realidad.
Un día recibió la grata noticia de que había sido nombrado director médico de la nueva Residencia de Ancianos pública de su Morón natal. Fue la culminación mas grande tanto a nivel profesional como emocional que le había ocurrido en su vida, trabajar para y por las Personas Mayores con mayúsculas, que como él decía han pertenecido por las circunstancias ingratas de la vida a la generación de la llamada piel dura. Trabajar para aliviar a todas esas personas mayores encorvadas por el trabajo que han sido talladas por la prodigiosa gubia de Dios y de los años.

-La vida, pensaba Ismael pasa apenas sin darnos cuenta-.

-La vejez nos trata como si fuéramos una hoja caída del árbol en el otoño de nuestra vida, hasta doblegarnos en nuestro aposento final que es el invierno, la vejez que termina con la muerte, nos obliga a ceder el testigo y nos visita casi por sorpresa-, parecía a veces no un sofista sino un filósofo de verdad.

-Esta generación a la que tengo el honor de servir, padeció mucha necesidad.

-Muchas de las cosas que hoy disfrutamos se las debemos al sudor de esas personas-.

Comentaba el dr.Ismael con el personal de la Residencia de Ancianos recientemente inaugurada que las letras de cambio de la vida son presentadas al cobro y que hay que pagarlas en la ventanilla.¡no lo olvidéis!. La juventud es una bella puesta de sol, con su bello colorido. Pero la vejez nos sorprende.
Pero no olvidar que mientras ese dolor lacerante de soledad que su triste corazón de vejez padecen, la semilla de ilusión que ayer sembraron los mayores, hoy como fruto el olvido de los suyos por desgracia recogen, es verdad que el tiempo no perdona, y que los años se suceden.
El personal de la residencia se quedaba impresionado del saber de aquel doctor y todavía mejor persona. Los ancianos residentes le llamaban cariñosamente San Ismael por el bien que les hacía diariamente y su nombre lo llevaban con letras de oro en el fondo de su alma.
Un día de trabajo cualquiera, Ismael empieza observando siempre el libro de incidencias

-¿Ha ocurrido algo que reseñar ésta noche, con algún residente?- .

Y el personal del turno correspondiente le comunicaba cualquier novedad que hubiera existido. Visitaba uno por uno los ancianos, sin prisas pero sin pausas, dándole el tratamiento que ellos necesitaban según su patología. Pero el doctor recibía la mejor recompensa posible como era una simple sonrisa, como agradecimiento. Estaba pendiente de quién toleraba mejor la comida y los líquidos, tomando las medidas oportunas en cada caso.

El amigo Ismael tendría ahora una magnífica oportunidad para escuchar y aprender los interesantes conocimientos que le iban a transmitir la llamada generación gris, esa llamada de las canas de plata y que el cariño de una familia era insustituible aunque en la residencia estén bien atendidos; ese matiz importante lo apreciaba perfectamente en el rostro de las personas mayores que por una u otra circunstancia carecen del cariño necesario para ir superando los peldaños de la dura escalera de la vida.

-Las Personas Mayores tienen sus mecanismos de defensa muy sensibles- les manifestada continuamente a su personal sanitario-.

-Ser mayor no es ninguna enfermedad, sino un proceso normal, biológico en el ser humano que aparece como consecuencia de la acción del tiempo sobre los seres vivos-.

Una cosa importante le manifestaba a los auxiliares de geriatría :

-cuando muere una persona mayor se quema una biblioteca viviente-.

Cuando hablaba, lo hacía con tanta coherencia, era tanta la cultura que brotaba de sus labios que parecía que estaba dando una ponencia en cualquier lugar de su nueva residencia de ancianos “ La Milagrosa “. Acordándose de su padre recordaba que el pan del labrador es amargo porque está amasado con el sudor que derrama y lo injusta que es la vida que nos juega malas pasadas, pero tenemos entre todos la obligación ética y moral de que no haya ningún anciano sin plaza en una Residencia.

De las veces que visitaba a sus ya ancianos padres, notó que su progenitor padecía un primer estadio de demencia senil. Le hizo todas las pruebas habidas y por haber y le detectaron “ Alzehimer “. La retina del recuerdo empezó a funcionar en Ismael, acordándose de aquel viejo campesino que el dichoso trabajo lo había encorvado habiéndole producido con el tiempo una sequía en su cerebro, para la que no había riego.

-Construyó su amarga vida, piedra a piedra, tajo a tajo, dando ejemplo siempre a su familia, blancura en su alma como la cal viva de Morón; Papa, descansa en tu consuelo, lo que un día soñaste en tu hijo Ismael pudo ser, aunque el sueñ hecho realidad, lo vas a disfrutar muy poco-.

Las lágrimas le salían a borbotones mientras recordaba las tórridas tardes de verano que el sol quemaba su cabeza y su cuerpo con la única protección de un sombrero de paja sobre los terrones polvorientos del amargo campo.
Mientras observaba la larga enfermedad de su padre, se estremecía con su dolor, porque su padre era para Ismael inmenso, no quería que la última página de su vida fuese escrita a golpes de dolor, pero el doctor tenía ya una mirada triste, como el sol enlutado en un sueño eternamente. Su padre era su fiel amigo, su compañero, sus cimientos. Su enfermedad la sufría Ismael con un corazón que con dignidad padece, pensando lo duro que es no ser hoy, habiendo sido ayer y que la vejez, termina con la muerte, nos visita casi por sorpresa, cuando las canas de plata van marcando la partida.
Meses mas tarde, el estado de su padre Francisco se agravó. Se le notaba a toda la família la tristeza en sus rostros como un gélido silencio que clama al cielo, pero al hermano “pequeño” le cambió su estela de apacible vuelo, por un mar de llanto desesperado. Su padre sufría y empeoraba por días. Para Ismael las estrellas iban perdiendo como tantas noches su punto de referencia con sus clásicos destellos y derramaba junto a sus hermanos la enésima lágrima sobre la soledad de su dolor meditando asi mismo los versos más tristes que jamás se hayan escrito, aunque en el fondo tenía esperanza en que no sufriera durante el último peldaño de la enfermedad.
En los últimos instantes de su querido padre, Ismael lo observaba con una mirada sin rumbo, tocando fondo, como un horizonte atrofiado que busca sin amparo, golpeando la senda de su interior sin retorno.

Mientras tanto la ruina emocional era patente en la familia del amigo Ismael, maldiciendo lo ingrata y miserable que es la dama de la guadaña repartiendo dosis de injusticia que va preparando poco a poco nuestra mortaja.
A los pocos días el tañido lúgubre de la gran campana de San Miguel sonó a muerte con su gran badajo. El dolor emocional penetró en la familia como el acero. Su padre había muerto pero plácidamente, sin dolor alguno con una mirada feliz, observando a su familia unida. Murió como un pergamino que se va arrugando, tenuemente en el gran vacío bajo llamaradas de cenizas y de llanto. Pero en su interior lleno de paz, viendo como el pequeño Ismael llegó a ser el médico que quería ser. Dar la vida por los demás, en definitiva realizar el bien.

Las lágrimas marcaron para siempre la faz de su rostro como un frío mármol, murió una parte de sus raíces, un legado, una estela, un hombre de los pies a la cabeza. Recordaba a su padre cuando paseaba con él con sus canas de plata mecidas bajo una suave brisa por las laderas del castillo, por la Alameda, pero disfrutó poco de su vejez, su espalda dolorida, ladeada por las innumerables horas de dura faena agrícola.

-¡ Jamás me imaginé un día de semejante tristeza.¿ porqué te apagaste tan pronto papá ?-, se decía para sus adentros.

-Tantos lustros de trabajo y constancia, contra viento y marea en su circunstancia, la muerte al fin nos arranca de la vida con rabia y llanto-.

-Porque papá me diste tanto a cambio de nada, dichosa gratitud la que te contempla, me he inclinado siempre ante tu presencia, para usted con letras mayúsculas son las canas de gloria y ante todo gracias por haberme otorgado en los genes y en tu comportamiento ese alto honor, ese don de llegar a ser una buena persona. Gracias-.

Los amigos y compañeros no pudieron darle el pésame a la familia por el estado emocional tan preocupante en el que se encontraban como por otra parte era lógico. Entró en una fase depresiva pero el doctor Ismael era un hombre cristiano y de fe y en sus meditaciones pensaba que cuando le llegara el momento de emprender el último viaje, es decir la muerte, quería subir al cielo, si era posible por la puerta principal, como está mandado, para quedar en paz con Dios pero mientras tanto seguir haciendo el bien por los demás. Su obra arraigó en lo más profundo de Morón. Para la gente era mitad hombre, mitad santo por el bien que hacía en la comunidad.

Cuando se reincorporó a sus tareas profesionales y escuchaba algún quejido de dolor intenso de algún abuelo por alguna enfermedad incurable, se le desgarraba el alma, sobre todo cuando veía a los ancianos, con esas ilusiones de juventud retorcidas la mayoría de ellas por el tiempo, esas espaldas ladeadas por el trabajo con su pesada cruz a cuesta, como un ángel caído por el dolor, dejando una leve estela de honradez, de cariño, y de silencio.
Durante la época navideña el dr. Ismael le pedía a esa estrella sublime que le guiaba, como una sinfonía perfecta del misterio de Belén, salud sobre todo para sus ancianitos, como manantial de frescura, llamando a sus familias para que nunca se olviden de ellos, que los visiten con regularidad ya que la soledad marca y no perdona, el día de Nochebuena le entregaba junto al Personal de su residencia, unos presentes a los abueletes ( colonia, caramelos, pijamas, camisas etc.), en nombre del pueblo de Morón.

En definitiva se ha pasado toda su vida como un samaritano de buen corazón, socorriendo todas las miserias humanas, un hombre con alma y sobre todo honrado, como si fuera el padre de los desheredados. Un ejemplo a seguir, sirviendo al prójimo con tal esmero, que los ancianos notaban su ausencia cuando por motivos de salud se ausentaba algún que otro día. Ismael se acercaba al dolor de los ancianos enfermos, dando sentido cristiano al sufrimiento humano. La verdad es que cuando el dr. Ismael no aparecía por su residencia, del corazón de los ancianos brotaban la nostalgia y lo recordaban con cariño.
Para el amigo Ismael, el término anciano era sinónimo de manantial de frescura del que brota la conciencia, una ilusión convertida en versos libres, como pétalos en su corazón, una bella poesía en libertad, infinita la ancianidad en la métrica como una noche de primavera. Era en definitiva junto a la niñez, el himno a la alegría. Pero este buen hombre no era de piedra y también le sorprendió el paso de los años. Una pájara inoportuna de última hora había ido mermando su sólida reserva.

Una gélida tarde donde su fresca vejez concluye bajo un dolor lacerante que le ha ido acechando hasta acabar con su vida,¡que terrible circunstancia!. Su débil corazón que en sus últimos latidos, cambió un destino aunque no su estela, pero nuestro amigo canceló su vida demasiado temprano. Las campanas de San Miguel, con sus sonidos de bronce, tocan a difuntos.

- Dicen que ha sido un infarto de esos- comentaban los vecinos.

Manolito, un monaguillo muy endeble tiraba y tiraba de la cuerda hasta que el sonido estremecedor de la campana “ San Cristóbal “ avisaba a todos y cada uno de los feligreses. Había una persona fallecida, pero sobre todo una buena persona, un partidario de los pobres como fundamento de su vida. No era cualquier persona sino el amigo Ismael.

-Ha muerto el dr. Ismael, sí ese que le dicen el santo-, comentaban los feligreses, cuando escuchaban el toque a difunto.
-No toques tan fuerte manolito, que te vas a cargar la campana-, contestó el sacristán al monaguillo.

La terrible noticia se extiende por la residencia, los ancianos comentan de boca en boca en voz baja, casi en silencio el trágico suceso. Los abuelos, hondos testigos de una herida, emocionalmente se sienten dejados a la deriva y a merced del viento.

–Que descanse en paz el amigo Ismael, aunque se nos hiele el alma su ausencia, pero no te olvidamos fácilmente doctor, amigo y sobre todo compañero aunque el tiempo pase y los años se sucedan- decían la buena gente.

-Algún día no muy lejano ni demasiado remoto iniciaremos nosotros también nuestro viaje, siguiendo tu gran estela-se manifestaban unos abuelos a otros.

-Fuiste un ejemplo a seguir, un hombre que al echarle la plomada, no tenía ni un ápice de desvío-.comentaban algunos albañiles en el tajo.

-Nos ofreciste consuelo y cariño pero la ausencia de tu persona sólo nos puede causar dolor-. Comentaban sus compañeros de trabajo y sobre todo amigos.

-Te diste con el corazón a nosotros y nos ofreciste sólo amor-.comentaba el pueblo en general pero la muerte había expoliado para siempre a Ismael de la vida, con toda la rabia y el llanto.

Ismael te has apagado tan pronto pero de fiesta has honrado al cielo. Dios te tendrá seguro en su Gloria, pero germina tu semilla en Morón ya que fomentaste un camino a seguir, en los jóvenes sanitarios, hoy algunos ya doctores y te recuerdan, ya que creaste escuela. Pero sobre todos son lo que tu quisiste que fueran, buenos samaritanos.

Su entierro fue el más sonado de toda la comarca, por lo querido que fue el amigo Ismael. El entierro era a las cinco y todos los tajos de trabajo dejaron de trabajar a las cuatro en punto de la tarde para poder asistir a las honras fúnebres en señal de respeto por su eterno descanso que se celebraba a las cinco en punto.
A su entierro vinieron todas las autoridades civiles y eclesiásticas, pero sobre todo jornaleros, albañiles, desempleados y personas ancianas de las cuales Ismael estaba tan sensibilizado. Podría catalogarse como si fuera el Padre de los pobres.
El párroco con las lágrimas contenidas manifestó al final del entierro que no olvidamos amigo Ismael lo que nos dijistes con el máximo cariño:
“Cuando muere una persona mayor, se quema una biblioteca viviente”.

“La cultura nos hace seres cada vez mas libres y solidarios”.

“ Por que te apagaste tan pronto amigo “.

“ Descanse en Paz para siempre, amigo y compañero Ismael “.
Pero queridos amigos, la cosa no quedó aquí, al amigo Ismael le llegó la hora de emprender el viaje hacia lo eterno desconocido, porque las personas que en vida tienen o han tenido un comportamiento digno, Dios no lo olvida fácilmente.

Al instante de morir, llegó Ismael a la Gloria y una vez llegado al lugar deseado, encontró un camino que estaba señalizado en el que se podía leer “Camino Eterno”, el camino se bifurcaba en dos: uno rotulado Gloria Eterna y el otro Infierno.
Ni que decir tiene que el amigo Ismael no tuvo que elegir, a medida que se acercaba se encontró una edificación de grandes proporciones, donde se podía leer “Mansión Eterna”.Una vez allí, se encontró dos bancos para tomar asiento, uno al lado derecho y otro al lado izquierdo.

Antes de tomar asiento, se fijó en una colosal portada de columnas salomónicas, tal vez un barroco nunca visto y a los lados otras dos columnas de estilo corintio, con un frontón roto y curvo impresionante. En el centro dos hornacinas donde estaban en una la Virgen de los Dolores y en la otra Nuestro Padre Jesús. La portada principal era adintelada formando una especie de arco conopial nunca visto en la tierra, de estilo podríamos llamar celestial. Las puertas parecían de caoba. La gran portada tenía clavo, farol, aldaba y mirilla, para que el portero de la finca viera quién se acercaba.

Tomó asiento Ismael, meditando y se decía a sí mismo

-¿será este el lugar que yo busco o me habré equivocado?-.

Se pone de pie y se acerca a la gran portada, coge el aldabón y da tres fuertes aldabonazos y al cabo de unos segundos, se abrió la mirilla preguntando una voz.

-¡A qué se debe esta visita!.- Mire señor. He fallecido en mi pueblo Morón hace un instante y he caminado espiritualmente hasta llegar a este lugar deseado, en el cual espero me acogan-.

El vecino de la mansión con unas barbas blancas y túnica del mismo color le dijo:

-Espere un momento, voy a consultar los libros del archivo general y protocolo para conocer su historial. Me dijo Ismael ¡verdad!, sí señor-, le contestó el visitante.

Pasaron unos minutos de espera y se acerca de nuevo el portero de la mansión y le dice al visitante,

-¿señor?, he consultado los índices generales y todo lo que he encontrado referente a usted le es favorable por su comportamiento con las personas mayores y enfermos. Le diré con todo el respeto Sr. Ismael, que ha escrito usted unos hermosos renglones, muy profundos en el hospital y en la residencia de ancianos donde estuvo trabajando-, respondió el portero encargado de la gran portada.

-Así que si es tan amable, tenga la bondad de pasar que las puertas del Cielo, las tiene abiertas de par en par, indicándole un ángel custodio sus dependencias. Cuando a Ismael se le saltaron de pronto las lágrimas porque observó que en piedra labrada a mano, concretamente en el dintel de la puerta que daba a sus dependencias estaba esculpida una frase que le traería muchos recuerdos y decía así con letras de pan de oro:

“El principal valor que nos debe dar la formación no es un título, sino esa capacidad crítica que nos dote a los individuos distinguir entre el bien y el mal, haciendo siempre una crítica constructiva, para mejorar día a día nuestra sociedad, siendo tolerantes, y creando una escala de valores que germine sobre la tierra fértil que serán nuestros hijos”.

El Amigo Ismael

Mirada retrospectiva en el deporte




Club ciclista El Gallo



http://www.cbmoron.com/



Fundación C.D.Arunci de baloncesto años 80


Caja de Ronda-Base naval de Rota


C.D.Arunci- C.B. Utrera

Breves letras a Federico García Lorca


Breves letras a Federico García Lorca

I
Madrugada de luto donde tu fresca juventud concluye,
tórrido barranco anclado en la más gélida intolerancia
pero una obra arraigó en lo más profundo de un pueblo
que se despierta Federico, poco a poco de su letargo.

II
Partidario de los pobres como fundamento de una vida,
de los viejos campesinos encorvados por tanto trabajo,
expolio sangrante de una de esas dos Españas : Víznar,
donde la memoria es historia, que perdona y no olvida.

III
Escuadras de muerte con fauces de odio que no perdonan
grifos manando ira a borbotones, segadores de esperanza.
Eres Federico esencia, cultura, romero, jazmín y albahaca
que acoge para siempre tu ausencia como un gran legado.

IV
Convertirías arsenales en museos, cuarteles en bibliotecas;
milicianos en licenciados, ¡viejos sueños, utopías y quimeras¡


¡Ay Federico, si tu pudieras¡

¡Ay Federico, si tu pudieras¡.