domingo, 12 de enero de 2020

“Caravana del pueblo gitano con carromatos", de Vicent Van Gogh


“Campamento de gitanos con caravanas cerca de Arlés”. Vincent Van Gogh (1888). Museo de Orsay, París.



La historia de Carmen la trianera que murió asesinada y vivió acorralada por cinco razones que llegan hasta nuestros días: querer ser LIBRE siendo POBRE, MUJER, OBRERA y GITANA.

Salvador Távora


Breve introducción

Recuerdo a mediados de los años sesenta del siglo pasado, cuando contaba con tan sólo seis/siete años de edad [1965 o 1966] e iba a visitar a una tía mía que vivía en la calle Zamora (muy cerca de la Iglesia de San Miguel y del arrabal de Santa María en la tierra de Villalón), me iba a pasear por el paseo de la Peña, donde se encuentra el célebre Gallo de Morón. 

Cuando me asomaba por su parte orientada hacia el Hundidero, mi retina captaba a lo lejos una desaparecida era -actualmente Barriada del Rancho [2ª fase]- donde se encontraba ubicado un campamento de gitanos con sus tradicionales carromatos de madera acompañados de sus enjutas acémilas, muy similar al que Vincent Van Gogh pintara durante el verano de 1888 “Campamento de gitanos con caravanas cerca de Arlés” [45x51 cm. Museo de Orsay, París].

Y sin explicación alguna, me volvía corriendo poniendo los pies en polvorosa con cierto temor hacia aquellas personas errantes y desconocidas que vivían su vida bajo las estrellas… 

Posiblemente, porque a lo largo de la historia la sociedad nos ha inoculado en pequeñas alícuotas “ese miedo al errante” convirtiéndolo en una especie de “proscrito”. Durante el nacionalcatolicismo se continuaba inoculando el miedo al diferente en una sociedad donde la Guardia Civil “Benemérita [bene (bien) y meritus (merecedor)] patrullaba por los campos a caballo con aquellos enormes capotes grandes, tricornio y fusil dentro de su funda, mientras nuestras madres nos asustaban al anochecer para recogernos con aquel dicho de la época "que viene la madre San Lázaro y se lleva a los niños que no se han recogido temprano". 

Cuando escribo este breve artículo, me vienen a mis frágiles entendederas los inolvidables Tomás y Rosario, que elaboraban los mejores churros o calentitos en aquella inolvidable Cruz Dorada de mis tiempos, junto a la Cilla de los Canónigos [la antigua Posada], en la tierra de Villalón. Tomás y Rosario fueron las personas más respetuosas y educadas que haya observado retina alguna.

¡Benditos gitanos que se ganaron no sólo todo nuestro cariño sino que también ocupan un lugar privilegiado en la retina del recuerdo! 

¡A los amigos Tomás Reyes y Rosario, que elaboraban los mejores calentitos de mi pueblo durante nuestra más tierna infancia!

Blog de Antonio Cuevas



Libres, Libres, con la luz y el cante,
libres con el llanto, con la tierra arada,
rica o desolada, con trigales nuevos,
con los ojos buenos, libres hasta ciegos,
libres con campanas, libres con mañana
con el horizonte, sin cielo, ni nada.
Con las manos yertas, aunque la miseria
derrumbe las puertas, aunque naufraguemos
sin estrella ni puerto, ¡libres! ¡siempre libres!
¡libres hasta muertos!

Rafael Amor


Cuando el grajo vuela bajo en la tierra de Villalón, de la Cal y del Flamenco colocamos nuestro sextante en el Museo de Orsay, con la intención de impregnarnos de la infinidad de óleos impresionistas de Matisse, Renoir o Van Gogh entre otros, cuyos óleos contribuían a estimular nuestra retina.

Observando el cuadro de Vicent Van Gogh “Caravana del pueblo gitano con carromatos (1888)”, la retina de la historia nos recordaba aquel impresionante disco “Persecución” (1976) de Juan Peña “El Lebrijano”, uno de los más grandes herederos de la tradición del flamenco y gran innovador de este arte y que tuviera la satisfacción de escuchar por vez primera durante mi adolescencia, en la tierra de Villalón [ubicada en la frontera de mi propia esperanza].

El inolvidable cantaor flamenco Juan Peña “El Lebrijano” (1941-2016) a través del cante jondo nos ha recordado en nuestra efímera memoria la trágica historia del pueblo gitano en España. Una nación morena de verde luna, como dijera nuestro inolvidable Federico García Lorca. Y digo nuestro al igual que Antonio Machado, porque ambos forman parte de nuestra Memoria Colectiva con letras mayúsculas.

“Yo creo que el ser de Granada me inclina a la comprensión simpática de los perseguidos. Del gitano, del negro, del judío…, del morisco, que todos llevamos dentro”.

Entrevista de Gil Benjumea a Lorca, en 1931


Etimológicamente, el término «gitano» procede de «egiptano», al considerarse durante el siglo XV que su origen estaba en Egipto. La teoría más extendida sobre sus orígenes hay que remontarse al noroeste de la India. El éxodo de los gitanos europeos comenzó hace 1500 años en busca de mejores condiciones de vida, llegando a los Balcanes para posteriormente dispersarse por Europa. Los primeros “egiptanos” que llegan a España [Aragón, en 1425] según los documentos encontrados, lo hacen en calidad de peregrinos en dirección a Santiago de Compostela “Campus Stellae”, obteniendo un pasaporte del Rey Alfonso V “el Magnánimo” de Aragón.

Un 22 de noviembre de 1462 llegaron los primeros grupos de gitanos y gitanas a Andalucía [Jaén].


No fueron los judíos ni los moros, fueron los reyes cristianos, ella se llamó Isabel, él se llamaba Fernando. Cuando firmaron la ley, no les temblaron las manos. Finales del siglo XV, 99 era el año, una ley sin compasión, nace en Medina del Campo. Cuando firmó la ley, ¡no les tembló las manos!

Felix Grande / El Lebrijano (Persecución, Tientos).


Al igual que los judíos y moriscos, el pueblo gitano también sufrirá una descarnada persecución debido al racismo de Estado con la salvedad de que el pueblo gitano jamás reivindicaría un Estado. Tan sólo reivindicaban la libertad entre el cielo y la tierra como su única patria. Ante tanta represión, a la población gitana no les quedó otro remedio que redoblar su nomadismo para poder sobrevivir. La desconfianza hacia el errante provocará una represión tan descarnada como injusta.

Mal terminó el siglo XV para los clanes gitanos, un cuerno de caza suena desde Medina del Campo, la vieja miel del camino se convierte en miedo amargo y la vieja libertad cierra el siglo tiritando.

Con hocico y con colmillos, con premura y con olfato, una ley recorre España desde Medina del Campo, enloquecen las carretas y relinchan los caballos, abren los ojos los niños y los cierran los ancianos ¡Malamente termina el siglo XV, gitanos!

Persecución (1976) de Juan Peña “El Lebrijano”

El Estado-Iglesia “nacionalcatolicismo” emplearía la cruz como una espada contra los clanes gitanos. La causa del gitano no fue religiosa porque eran creyentes, incluso mucho más que sus propios perseguidores. Pero la pureza de la sangre heterocristiana, esencial para comprender el exterminio de moriscos y judíos, les cayó a plomo. No podían ser limpios al tener la piel distinta “el racismo de Estado por excelencia”.

“A moriscos y judíos les obligaron a entrar en la Iglesia por infieles. A los gitanos los sacaron de ella por gitanos”.

A los Reyes Católicos les cabe el triste honor de haber dictado en 1499 la primera amenaza de expulsión contra los “egipcianos” españoles. Ese mismo año ordenarían la conversión forzosa de los moriscos. En ambos casos invocaron idéntico argumento: una cruzada por la limpieza de sangre, limitándose a seguir la corriente xenófoba que atravesó el continente de un extremo a otro, salvo Rumanía. Ya no quedaba sitio en Europa donde pudiera esconderse un gitano, acusado injustamente de herejía.

“Los payos y castellanos que ayudasen a un gitano también serían torturados y encarcelados. Confiscaron todos sus bienes. De ahí que el gitano errante, una vez expropiado de todos sus bienes, llevase consigo todo su patrimonio colgado del cuello”.

“Mando que en 60 días a partir de hoy contado, abandonen los caminos y ¡Dejen de ser gitanos!. Abandonen sus carretas y ¡Dejen de ser gitanos!, abandonen sus costumbres y ¡Dejen de ser gitanos!, se conviertan en sirvientes, renieguen de su libertad y ¡Dejen de ser gitanos!”

Persecución (1976) de Juan Peña “El Lebrijano”

Aquella Pragmática firmada en Medina del Campo en 1499 por los Reyes Católicos, establecía una cadena de penas acumulativas para el gitano cada vez que fuera ajusticiado: azotes y destierro para la primera; corte de orejas y destierro para la segunda; y esclavitud vitalicia a favor de quien lo hallase vagabundo y sin oficio.

¡Majestades doña Isabel y don Fernando antes de poner la firma, pensadlo por Dios pensadlo! ¡Mando que si no obedecen se le den 100 latigazos, y con sangre en las espaldas del reino sean desterrados y por la segunda vez con los cuchillos afilados, que le corten las orejas, vuelvan a ser desterrados y por la tercera vez, si no cumplen lo pactado, que lo apresen y que sean, por toda la vida esclavos!

Persecución (1976) de Juan Peña “El Lebrijano”


Nuestro Padre Jesús de la Salud [Cristo de los Gitanos de Sevilla]

VII ESTACIÓN
JESÚS CARGA CON LA CRUZ

Entonces Pilato se lo entregó para que fuera
crucificado. Tomaron, pues, a Jesús; y él, con la
cruz a cuestas, salió hacia el  lagar llamado de
la Calavera que en hebreo se dice Gólgota.

(San Juan, 19,16-17)

Las pragmáticas que condenan a galeras a los gitanos fueron abundantes:
  • Carlos I y Doña Juana en Toledo en 1539
  • Felipe II en Toledo el 11 de septiembre de 1560
  • Felipe III el 28 de junio de 1619
  • Felipe IV el 8 de mayo de 1633
  • Carlos II el 20 de noviembre de 1692 y el 12 de junio de 1695
  • Felipe V en enero y mayo de 1717…



Carlos I

En 1539, Carlos I concede al gitano que quiera huir un plazo de 60 días de gracia. Al día siguiente del plazo establecido, será enviado a galeras. Por tanto, no es una casualidad que exista tan importante población gitana en la costa gaditana, si tenemos en cuenta que el Puerto de Santa María fue la base naval para las galeras reales del imperio español. Tampoco es casualidad que el cante flamenco de las minas suene a pena negra.

Varios monarcas ordenan a jueces y tribunales que manden a los gitanos a las galeras reales, un himno libre cantaba la garganta de los mares, la pena romaní suenan a oscura gota de cárcel, las gitanas y sus hijos iban solos por las calles, llevando a su soledad sujeta de los ramales, la libertad resonaban las olas inmemoriales, los lomos de los gitanos a calabozos de sangre. Puerto de Santa María con sus galeras reales, un ruido de galeotes embadurnaban los aires, es como muerte civil dijo Miguel de Cervantes. 

Persecución (1976) de Juan Peña “El Lebrijano”

Felipe II

En 1559 los fúcares -concesionarios de las minas de Almadén- pidieron al rey Felipe II el préstamo de algunos forzados de la mar.

“Llegan los galeotes desde un siniestro mundo a un mundo siniestro”.

¡Qué dolor, ¡qué dolor!, ¡qué dolor!, de los gitanos del Puerto. De las galeras del Puerto a las minas nos trasladan, hubo azogue “mercurio” en Almadén revuelto en sangre gitana.

Es indudable que muchos gitanos fueran llevados a galeras, tan sólo por ser gitanos: por no adoptar oficios payos, por usar su lenguaje y sus vestidos y por no servir a señores.

¡Es como muerte civil dijo Miguel de Cervantes, mejor nombre a esa condena no pudo ponerle nadie!

Felipe III (1578-1621)

Tras decretarse su expulsión en 1609, los moriscos descubren que integrándose con los gitanos andaluces se sienten más protegidos que desamparados en la sierra o buscando una integración imposible. Y se hacen de bronce. Mejor parecer gitanos que ser “moros”. Porque a un gitano se le podía azotar, incautar sus bienes, hasta prender y mandar a minas y galeras, pero no corría el mismo peligro de muerte que judíos, protestantes, brujas y otros herejes del catolicismo. A éstos los quemaba vivos la Inquisición, mientras que a los otros se dejaba que los matara las enfermedades y el hambre.

A imitación de los decretos de expulsión de moriscos y judíos, las Cortes de Madrid deciden en 1619 no dar al gitano más opciones que el exilio o la muerte. Ese mismo año, Felipe III les conmina a residir en villas con más de mil personas como mecanismo de control y erradicación del nomadismo. Eso explica la concentración gitana en los arrabales de las ciudades españolas y andaluzas, en especial Sevilla y Granada, Triana y Sacromonte. 

El Flamenco nace cuando muere Al Ándalus con la expulsión de los judíos, la persecución de los gitanos y las órdenes de asimilación a la lengua, al Dios, a las ropas, a las comidas y a las costumbres castellanas. Pero el Flamenco fue la alacena donde la gente más humilde y más digna almacenó el doloroso recuerdo de su tragedia.

En un intento estúpido de asimilismo, el monarca les obligaba a vestirse a la fuerza a la castellana, a omitir sus nombres y a no usar su lengua, siendo tratados de forma similar que la población morisca. Quizá porque la nación gitana cobijó a los conversos de más costosa adaptación. A Blas Infante no se le escapó este detalle, y en sus escritos inéditos comparaba el árabe morisco con el caló de los gitanos.

El Bando de Felipe III decreta la expulsión de los moriscos y gitanos:

“(...) todos los Moriscos de este Reyno así hombres como mugeres, con sus hijos, dentro de tres días de como fuere publicado este Bando en los lugares donde cada uno viue salgan dél, y vayan a embarcarse a la parte donde el Comisario les ordenare, lleuando consigo lo que pudieren en sus personas.

Los dichos Moriscos, hallados fuera de su propio lugar, pueda cualquier persona sin incurrir en pena alguna prenderle, y desbalijarle, entregándole a la Iusticia; y si se defendiere, lo pueda matar.

Item, que qualquiera de los dichos Moriscos que escondiese, o enterrare ninguna de la hazienda, o la pusiere fuego, y a las casas, sembrados o arboledas, incurran en dicha pena de muerte (...).

Ordenamos y mandamos, que todos los gitanos, que al presente se hallaren en estos nuestros Reynos, salgan de ellos dentro de seis meses (...) y que no vuelvan a ellos so pena de muerte”.


Carlos II (1661-1700)

Concluyó el hermanamiento entre nación morisca y gitana al obligarles a trabajar sólo y exclusivamente como jornaleros. Unos y otros, moriscos y gitanos, compartieron la misma causa y las mismas consecuencias. Y unos y otros crearon en simbiosis la obra maestra del arte popular hispano: el flamenco. Sólo que no quedaban moriscos visibles al permanecer en la clandestinidad. Pero gitanos, sí, siempre.

Felipe V (1683-1746)

Tan sólo les quedaba “la Casa de Dios como último amparo”. Cualquiera que huyere en lugar sagrado encontraba asilo pero no el gitano. Orden fue del rey, lo ordenó bien claro, de lo hondo del templo sacad al gitano, puerta de la iglesia, el último amparo, don Felipe V la cerró al gitano.

Elevó la crueldad hacia el gitano a un infierno que Dante no pudo imaginar. La negación de su condición humana. Les cerró las puertas de los juzgados (como víctima, testigo y culpable), y permitió su caza como perros dentro de las iglesias. 

Me vienen siguiendo, me escondo a rezar, como me saca y arrastra por el suelo, por el altar. Me arrastraron fuera de la Iglesia por ser yo gitano.

La historia descorazonadora del Flamenco está ligada a la obsesión del nacionalcatolicismo por limpiar España de sangre impura. La detención masiva de hombres, mujeres y niños en las gitanerías de toda España, entre el 30 y el 31 de julio de 1749 [la Gran Redada de 1749] constituye uno de los hechos más ignorados e infames de racismo de Estado de nuestra historia.

...Y sin duda, uno de los hitos capitales para entender la evolución de lo jondo. Como los cien años de liberación que sucedieron después de abolirse la Inquisición pero no el hambre, que sacaron al Flamenco de la clandestinidad hasta convertirse en el arte universalmente conocido y respetado que es hoy.

En el año 1783 reinaba Carlos III (1759-1788). Sería este Rey el que indultó a los gitanos sobrevivientes de la Gran Redada de 1749 y para "facilitarles" la «integración», en su Real Pragmática del 19 de septiembre de 1783 ordenando que desapareciera del idioma español la palabra «gitano» que la consideraba injuriosa para llamarse «castellanos nuevos». Una triste la pragmática escandalosamente ignorada por todos, los verdaderos castellanos y los gitanos.

A comienzos del siglo XVIII, el componente morisco se había diluido casi por completo en la nación gitana como azúcar en agua hirviendo… Además de la piel y la sangre, en el crisol gitano se fundió la tradición musical y religiosa de los moriscos formando un todo indisoluble. El andaluz se erigió en el habla hegemónica en la comunidad resultante, con escasas concesiones a palabras provenientes de la algarabía y el caló. Y  otro tanto ocurrió con el modo de vida, a caballo entre los arrabales y los caminos.

Cuando el gitano se hizo tan andaluz como el morisco gitano, nació el cante primitivo. Los ayes de un gitano ya tenían más años que el olivo de Aguamarga cuando los Reyes Católicos comenzaron con su endémica y enfermiza persecución en la península. Era inevitable que terminaran mezclándose con los "ayes" de los moriscos en los cantes de unos y otros que tanta espiritualidad estética y jonda compartían. La cultura originaria de la casta calé había bebido del mismo manantial que el sufismo andalusí. Y la llevaron en sus carretas desde que fueron exiliados de India, Persia y su añorada Armenia, hasta recalar en las morerías de Triana, del Albaicín y Sacromonte granaínos, o de San Miguel y Santiago en Jerez de la Frontera.

Otra vez sus costumbres y lenguas se entrecruzan en los cantes y bailes de una ceremonia que moriscos y gitanos festejaban de la mano y de forma extraordinariamente parecida.

A la novia se la encarama a un trono que da nombre a un palo del Flamenco, la “mariana”, que proviene de la voz en árabe “´ammariyya” con la que se denomina precisamente a las andas de boda.

En cante de boda por antonomasia de los gitanos es la alboreá. El cante a la virginidad de la novia. El cante que pregona su futura maternidad. Y el cante que la inviste de Diosa Madre.

Y en el Flamenco, la alboreá [albaraá-inocencia] es el cante que proclama en lengua morisca la virginidad de la novia en una boda gitana.

Que dos palabras de la importancia identitaria para los gitanos como [yeli -prueba del pañuelo- y alboreá] compartan etimología con el árabe y razón de ser con la sacralidad musulmana, sólo pueden significar tres cosas:
  • La enorme relevancia del elemento morisco en el seno de la nación gitana, tanto en su densidad demográfica como en su influencia cultural. 
  • La porosidad innata de los gitanos para asumir culturas ajenas y su genio atávico para reconvertirlas en propias. 
  • Y la consolidación de una comunidad de resistencia compuesta por un magma de etnias y culturas, racializada por los demás como gitana y reconocida por sí misma como no castellana, por antítesis con sus conquistadores y amos.
La represión legal, los insultos, las vejaciones y la propaganda antigitana continuaron hasta la I República “1873-1874”. Fracasados todos los intentos de expulsión, la Iglesia-Estado se obsesionó en controlarlos, tenerlos ubicados, sedentarios, fijos. 

El círculo se cierra siglos más tarde, cuando Demófilo (1848-1893) recopila cantes que afloran la raza de aquellos mineros.

“Los gitanillos del puerto/ fueron los más desgraciados/que a las minas del azogue/se los llevan sentenciados/los gitanillos el Puerto/fueron los más desgraciados/que se pueden comparar/con los que están enterraos”.

A igual que ocurrió con el pueblo morisco, el poder establecido pretendía “quitarle al pueblo gitano sus señas de identidad”. Se les cerró las puertas de los juzgados y también se permitió su persecución incluso dentro de las propias Iglesias, siendo como eran cristianos. Una cruzada esquizofrénica en nombre de la misma cruz que adoraban y padecían al mismo tiempo. Algo intolerable en una España integrista que censuraba a sus hijos según el color de su sangre o de su piel.

El gitano radicalizó su esencia nómada, libre y racial en señal de resistencia. 

Los gitanos en sus caravanas, vienen desde el horizonte, mientras nace la mañana. El patriarca abre el camino, “libres como el aire, libres como el viento, como las estrellas en el firmamento”…

Según Blas Infante el término "flamenco" proviene de la expresión hispanoárabe "fellah mengu", que significa "campesino sin tierra". Según él, muchos moriscos se integraron en las comunidades gitanas, con las que compartían su carácter de minoría étnica al margen de la cultura dominante. Infante supone que en ese caldo de cultivo debió surgir el cante flamenco, como manifestación del dolor que ese pueblo sentía por la aniquilación de su cultura.

El flamenco sale de las cuevas, de lo profundo, de lo jondo. Coincide la fecha de su alumbramiento con la desaparición de la Santa Hermandad. No es casualidad. Si no hay represión, no hay por qué esconderse. 


1933-1945

Los nazis acabaron con medio millón de gitanos. Y no dudaron en utilizar la estrategia inquisitorial como fuente de inspiración asesina. Por ejemplo, copiaron la separación entre “machos” y “hembras” con el fin de extinguir la raza, ordenada contra los gitanos por Felipe II en 1594. 

La represión legal, los insultos, las vejaciones y la propaganda antigitana continuaron hasta la Primera República. Fracasados todos los intentos de expulsión, la Iglesia-Estado se obsesionó en controlarlos, tenerlos ubicados, sedentarios, fijos. Los payos y castellanos que ayudasen a un gitano también serían torturados y encarcelados. Confiscaron todos sus bienes. De ahí que el gitano lleve consigo todo su patrimonio colgado del cuello. En verdad, el poder sólo pretendía vaciarles el alma, obligarles a que dejaran de ser lo que son. No hay mayor castigo para un gitano que encerrarlo entre cuatro paredes y cambiarle las estrellas por un techo.

Los decretos de expulsión y pureza de sangre cierran uno de los capítulos más vergonzosos de nuestra historia. Verdaderos genocidios que provocaron el desarraigo y el éxodo de la población judía, morisca y gitana hacia ninguna parte.

El gitano ama a Cristo tanto que lo cree gitano. Y aún así los persiguieron en una cruzada esquizofrénica en nombre de la misma cruz que adoraban y padecían. Eran cristianos pero de otra raza. Algo que era intolerable en una España integrista que censuraba a sus hijos según el color de su sangre o de su piel. 

Pero el gitano ha ganado la batalla…

El caló es un conjunto de palabras de origen romanó que los gitanos españoles han conservado, de generación en generación. Es el habla de los gitanos españoles. Aunque para los gitanos mayores, aprender la lengua universal gitana “romanó” sea un reto demasiado difícil, no se les debiera negar a los hijos de sus hijos la oportunidad de aprender y practicar un idioma que les permitiría entenderse con más de 12 millones de gitanos que existen repartidos por toda la geografía mundial.

El castellano tiene palabras del caló como legado linguistico gitano, recogidas en la Real Academia de la Lengua como currar (trabajar), molar (gustar), chaval (muchacho), pinreles (pies), parné (dinero) o camelar (cortejar), entre otras.


A lo largo de la historia se ha sometido al pueblo gitano a altas cuotas de marginación, condenándolos a realizar trabajos marginales y a vivir en las zonas de extramuros o arrabales. 

Actualmente, una de las grandes preocupaciones del pueblo gitano y de la sociedad es el acceso a la educación y la integración, para salir de las pésimas condiciones de vida en la que muchos todavía se encuentran. Poco a poco, se van incorporando a la Universidad muchas gitanas y gitanos que contribuyen a romper estereotipos y falsos clichés e incluso algunos han alcanzado gran relevancia política en España.


Desde el templo de Nuestro Padre Jesús de la Salud [Cristo de los Gitanos de Sevilla] para el blog de mis culpas...




P.D. Cada 24 de mayo, miles de personas de raza gitana [zíngaros de Alemania, sintis de Italia, gitanos de España, etcétera] repartidos por toda Europa recorren miles de kilómetros en sus caravanas para realizar la mayor peregrinación de la comunidad gitana hacia Saintes-Maries-de-la-Mer (Camargue, Francia) en honor de la virgen Sara (La Virgen Negra) cuyo culto milenario es tolerado por la Iglesia.

El día anterior a la peregrinación, muchos de ellos compran rosarios para realizar sus ofrendas con la máxima devoción a la Virgen Negra. Santa Sara es considerada la patrona de los viajeros gitanos. Por tal motivo, muchos gitanos aprovechan la ocasión para bautizar a sus hijos.

Sara fue la criada de dos discípulas de Cristo que fueron perseguidas [María Salomé y María de Cleofás]. Según la tradición, Sara las salvó de morir ahogadas en el mar al cruzarlo en barca.

Los gitanos se identifican con ella porque al igual que la santa también fueron perseguidos. Durante el siglo XIX la pintaron de negro para que se pareciera al pueblo gitano, al que les otorga fuerza, energía y esperanza en el futuro. En la iglesia del pequeño pueblo se encuentran las reliquias de la santa.

El fuego es muy importante para la comunidad gitana porque representa el fuego de la esperanza que calienta el cuerpo y el corazón. Muchas familias invitan a payos para que conozcan su cultura que ayuda a combatir los prejuicios.

Durante la víspera de la peregrinación se juntan las familias en torno al fuego acompañado de cante, baile y guitarra. Se divierten sin miedo a ser juzgados. Al igual que el pueblo judío, la comunidad gitana ha vivido los valores de su cultura bajo mucho dolor.

Cuando llega el acto religioso, es vivido con el máximo silencio y respeto. El jefe del clan dirige la procesión bajo una intensa emoción, mientras los cofres de las santas son bajados desde la parte alta de la iglesia a la parte baja, quedando en ese momento las guitarras que le tocan en su honor bendecidas.

Al salir la Virgen Negra es escoltada por caballistas “los guardianes” entre cánticos y rezos mientras el resto de la comunidad protege a la Virgen Negra. Creyentes y no creyentes son contagiados por la intensa emoción del momento.

Diez mil gitanos acompañan a la Virgen Negra hasta el mar hasta el año que viene que se vuelvan a reunir de nuevo en el pueblo que da nombre a las dos santas:Saintes-Maries-de-la-Mer.

Desde 1971, cada 8 de abril se conmemora el "Día Internacional del Pueblo GItano".


Bibliografía 

La huella morisca, de Antonio Manuel. 

Persecución, de Juan Peña el Lebrijano (1975)

“Flamenco Arqueología de lo jondo”, por Antonio Manuel


P.D. La cultura de lo flamenco se revaloriza en pleno siglo XX gracias a Lorca, y a Falla, y a Mairena, y a Chacón….Decía Manolo Sanlúcar que Flamenco se escribe con mayúsculas, tal como la dignidad del pueblo andaluz reclama y reivindica.

Algunos términos flamencos con interesante etimología:

Los flamencos pronuncian el nombre de olé (Allah) ante la exaltación de lo sublime. Uno de los palos madre de lo flamenco es la soleá. Bendita palabra que quizás provenga de la expresión árabe sal-lah Allah. Tampoco puede esconder la siguiriya su fonética morisca, encierra en sí el drama absoluto de la pérdida del morisco. La siguirilla es el grito del hombre herido por su destino. Expresa sentimientos profundos, la tragedia.

La farruca también proviene del árabe faruk que significa valiente, el que distingue la verdad de la mentira. 

Jaleo o jalar se corresponde con lo permitido (halal), la identificación de jarana con lo impuro, lo no permitido, lo prohibido (haram). El vino encabezaba el catálogo.

Los moriscos continuaron bebiendo vino a escondidas, sin sentirse traidores por ello, amparándose en la simulación permitida por el Corán para salvar la fe “la taqya”. Eso explica su sentimiento de culpabilidad al irse de jarana.

Farah (alegría en árabe) “malfario o faralaes”. Faralaes significa vestido para la alegría. Y malfario es sinónimo de mala sombra, mala suerte. El cante de la bulla es la bulería (bul-larya). Todas son palabras flamencas…

Falah: campesino, que vive de la tierra.
Mankub: marginado, desahuciado, desposeído, afligido.

Cabal [qabál] músico sufí y poema que canta.
Soleá [salát]: oración.
Martinete [marratain, en algarabía “mara-tin”]: dos veces.
Saeta [sawt]: voz, parte central de la nuba interpretada con un canto refinado.

Mi arma [miamma en algarabía] bendición.

Palabras farrucas de raíz arabo-andalusí que han mantenido su fonética original, sin traducción ni amparo en palabra del castellano.

Farruca [fáruqa], la que distingue la verdad de la mentira.
Siguiriya[sikiriyya]: embriaguez, éxtasis.
Leyla [layla]: noche.
Zambra [zamra]: grupo de personas.
Olé [Allah].
Jaleo [Allah].

Otras palabras o interjecciones:

Arsa [al-haqq al -aqsá: la verdad suprema; esa es la verdad.
Ojú [hua]: Él (Dios).
Jarana [harám]: lo prohibido.
Faralaes [Farah-alegría] [libss-traje o vestido]: traje de la alegría.
Matarile [mawt-muerte y rihla-viaje].

Palabras de dos almas:

Fandango [fanda, el que vaga o fonda [funduq].
Alegría: taberna.
Alboreá [al-bará]: inocencia.
Guajira [wa-l-ájira]: el más allá.
Serrana [sarrani]: persona de mal vivir.
Yeli [yalid]: la que puede engendrar.
Curro [qúr]: tribu negra.

martes, 3 de diciembre de 2019

¡París, bien vale una visa!



Cuando el grajo vuela bajo [porque hace un frío del carajo] en la tierra de Villalón, de la Cal y del Flamenco y de nuestra propia esperanza, colocamos nuestro sextante cultural en el aeropuerto de París-CDG, para impregnarnos de algunos lugares que visitara en la ciudad del Sena, nuestro universal poeta y uno de los grandes colosos de la literatura española del siglo XX, Antonio Machado. 

Pronto comenzaríamos a percibir los efluvios y reminiscencias machadianas al otear  desde la histórica Universidad de la Sorbona el “College de France" en el Barrio Latino, la Biblioteca Nacional o el Molin Rouge, entre otros muchos monumentos y museos en la ribera del Sena, dignos de ser visitados, y cuya belleza brilla con luz propia desde la “Isla de Cité, cuna de París”, testigo de una longeva historia y de nuestra visita al celebrar el 60º aniversario de la llegada de éste humilde bloguero a la tierra de Villalón. 

Para desplazarnos cómodamente por la ciudad del Sena se hizo necesario transitar por el metro [para poder aprovechar nuestro largo fin de semana] que nos acercaría por todos los rincones del extenso y bello casco histórico de París. Todo ello, gracias a nuestro magnífico guía “Alonso”, cuyo sextante no dejaba de orientarnos por el extenso casco histórico y a través del bohemio Montmartre, que aún mantiene el aroma de pueblo, en el corazón de París. 

Es evidente que la ciudad parisina es una ciudad gris para un turista natural de la tierra de Villalón, que tiene la suerte de disfrutar del sol, al menos 300 días al año y al mismo tiempo, tenemos el privilegio de degustar nuestra dieta mediterránea que brilla con luz propia por todos y cada uno de nuestros cuatro puntos cardinales, con nuestro pan de pueblo para las tostadas del desayuno acompañadas de nuestro ancestral aceite de oliva virgen extra con el jamón ibérico por bandera [ que en París, ni está ni se le espera], entre otros manjares que comienzan a brillar por su ausencia cuando se atraviesan los Pirineos, que nos separan de Francia [París al igual que Londres es una ciudad excesivamente cara para  la inmensa mayoría del pueblo llano, donde un vaso de 50 cl. de cerveza cuesta 8 euros y una botella de agua de 33 cl. unos 5 euros]. 

Nuestra retina tomaba buena nota de las múltiples estaciones de metro cuya nomenclatura se encuentra vinculada con la historia de París [diez líneas con cuatro niveles subterráneos que producen cierta claustrofobia], [Robespierre, Nation, Bastille, Chamos-Élysées, Voltaire, Repúplique, Troccadero, Pyramides, Pont Neuf, Musee du Louvre, Austerlitz, Émile Zola o Diderot, entre un largo etcétera]. 



La primera boca de metro [como si de un vomitorium se tratara] por la que fuimos expulsados al exterior el primer día de nuestra ruta nos acercaba al Ayuntamiento de París en el IV Distrito de la ciudad. En la parte derecha de su fachada se encuentra el “Jardín de los Combatientes de la Nueve” dedicado a la División Leclerc, que estuvo formada en su mayoría por aquellos republicanos españoles, verdaderos héroes de la liberación de París aquel 22 de agosto de 1944 y que han permanecido durante muchos lustros olvidados por la amnesia colectiva.


El 3 de junio de 2015, setenta años más tarde, el rey de España Felipe VI acompañado de la alcaldesa de París de origen español Anne Hidalgo, rendía un merecido homenaje a aquellos 146 hombres de la Nueve que contribuyeron a liberar París de la ocupación nazi. Desde marzo de 2015, el jardín del Ayuntamiento de París se denomina oficialmente “Jardín de los Combatientes de la Nueve”.

Desde el Ayuntamiento de París se pueden percibir las dos enormes torres de la Catedral de Notre Dame en la Isla de Cité [la cuna de París], aunque no pudimos visitarla, tras el trágico incendio ocurrido durante la tarde del 15 de abril de 2019. 

Notre Dame es considerada la joya gótica de París. Su construcción duró casi dos siglos [entre el XII y XIV]. Nuestra Señora de París es famosa por sus estatuas, gárgolas, vitrales y sobre todo, por su enorme Rosetón de 13 metros de diámetro, compuesto por 32.000 piezas de vidrio. Posee orientación sur y la luz del sol [cuando sale] penetra a través de las vidrieras del Rosetón iluminando el interior de la Catedral. 

Es evidente que Notre Dame nos recuerda la novela escrita en 1831 por Víctor Hugo donde entre celebraciones populares, con motivo de la Epifanía de 1482, nos presentaba aquella la bella gitana llamada "Esmeralda", que adivinaba el porvenir atrayendo fatalmente a los hombres en sus redes, sin olvidar al sensible "Quasimodo", jorobado y forzudo de Notre Dame, que gozaba de la simpatía de los niños mientras el papel de malo correspondía al archidiácono Claude Frollo [un malaje con mala sombra].

Frollo, atraído por la bailarina, pide a su protegido Quasimodo que la rapte. Sin embargo, la intervención del capitán Febo de Châteaupers impide la consumación del secuestro y lleva a Quasimodo a la condena del suplicio público. Es azotado en la plaza, y recibe todo el odio y los insultos del pueblo, que lo detesta por su fealdad. Quasimodo pide agua y la gitana Esmeralda sube al patíbulo para calmar su sed. A partir de este gesto Quasimodo siente un agradecimiento y un afecto enorme hacia la gitana por su piedad hacia él, ya que no estaba acostumbrado a ser bien tratado. 

Tiempo después, la gitana es acusada injustamente de la muerte de su amado siendo condenada al patíbulo. Agradecido por el apoyo que en otro tiempo recibió de ella, Quasimodo, la salva y le da asilo en la catedral. 

No es nada extraño encontrarse en la isla de Cité algún que otro café o restaurante en París con el nombre de “Quasimodo”.



La Coronación de Napoleón. Jacques-Louis David (1805-1808). Museo del Louvre (París).


Un cuadro de enormes dimensiones [6,21 m x 9,79 m] que fuera pintado por Jacques-Louis David y que se encuentra en el Museo del Louvre (París) nos recuerda que en Notre Dame tuvo lugar la coronación de Napoleón Bonaparte como emperador de Francia el 2 de diciembre de 1804.

Observando la isla de Cité [ubicada en el corazón de París] bañada por el río Sena, se nos viene a la memoria la serie vikingos y como "efecto colateral" una colección homónima de cromos que coleccionaba durante mi más tierna infancia.

A finales del siglo IX tuvo lugar el asedio de París por los expertos navegantes vikingos [hombres del norte]. Hubo varios saqueos durante el 845, 857, 861 y 865 y 885 donde llegaron 700 naves dirigidas por Siegfried y Rollón. Los vikingos utilizaban la táctica militar denominada testudo [formación defensiva con sus escudos en forma de tortuga]. Tras las numerosas muertes por los asedios vendrían las epidemias de peste, que diezmarían a la población.

El emperador carolingio Carlos el Gordo firmaría un acuerdo con los vikingos [que procedían de las lejanas tierras de Escandiavia], a los cuales les pagaría un tributo.

Hrolf Ganger juró lealtad al rey de Francia [Carlos el Simple] recibiendo el ducado de Normandía. Poco a poco irían adoptando el cristianismo fusionándose con la identidad cultural local. La influencia normanda llegaría a extenderse a las Islas británicas [Londres, York], Sicilia, Calabria y Apulia en el sur de Italia llegando incluso a los estados cruzados de Oriente Medio como Antioquía.


Los ríos eran la vía de penetración para sus correrías y pillaje. En el siglo IX saquearon la costa cantábrica, gallega hasta llegar a Lisboa hasta llegar a Cádiz adentrándose en el Guadalquivir e incluso adentrarse en el Mar Mediterráneo. Los andalusíes carecían de preparación ante estas oleadas por mar mientras los vikingos [llamados por los andalusíes majús "adoradores del fuego"] carecían de caballería. Serían derrotados por Abderramán II en la batalla de Tablada [844], al sur de la antigua Isbilya [Sevilla andalusí]. Los supervivientes escaparon a través del río padre de la antigua Al Ándalus. Los vikingos volverían a asediar otras zonas de Península Ibérica hasta que en el 971 la flota vikinga sería interceptada por el Califa Al-Haken II.

El asedio de París así como las incursiones por el río Guadalquivir demostrarían la importancia que tendrían las fortificaciones a lo largo de los ríos y en la costa donde las torres albarranas brillarían con luz propia.


El Puente Nuevo "Pont Neuf"

En nuestra ruta por libre, nos esperaba el Puente Nuevo “Pont Neuf” en la Isla de Cité, donde muy cerca se encuentra el lugar exacto donde fuera quemado en la hoguera el 18 de marzo de 1314 frente a la Catedral de Notre Dame [aún en construcción], el último Gran Maestre de la Orden del Temple “Caballería de Dios para proteger los Santos Lugares”, Jacques de Molay. 


La estatua de Enrique IV fue encargada por la reina María de Médicis, esposa de Enrique IV, tras el asesinato del rey en 1610, siendo la primera estatua de un rey en las calles de Francia. Sería destruida durante la Revolución francesa. La estatua que actualmente podemos observar se construyó durante la Restauración, en 1818. En el museo del Louvre se conservan los cuatro esclavos encadenados que la estatua tenía originalmente junto al pedestal.



La construcción del Pont Neuf por Enrique IV será el comienzo de la Edad Moderna de París, dejando atrás la ciudad medieval. Será el propio Enrique IV [primero de la dinastía Borbón], quien en apenas diez años transformaría profundamente París construyendo el Pont Neuf como regalo a la ciudad de París. Dicho puente uniría las dos orillas del Sena sin pasar por la Isla de Cité, siendo el puente más largo con 240 metros. Sobre ambas márgenes se apoyan sobre una gran plataforma donde destaca la estatua ecuestre de Enrique IV, verdadero artífice del puente, y al que se le atribuye la famosa expresión “París bien vale una misa -Paris vaut bien une messe-”.

El puente consta de dos tramos desiguales: 

· La margen derecha tiene 156 metros con 7 vanos. 
· La margen izquierda, de 85 metros con 5 vanos.

Pont Neuf se convirtió en un nuevo icono de la ciudad, siendo reproducido en pinturas y grabados de la época.

El éxito del puente fue de tal magnitud que existe un antiguo dicho en la literatura popular que aseguraba que siempre podían verse al mismo tiempo, y a cualquier hora del día, "un carruaje, un caballo blanco, un cura y una prostituta".

Posee 381 mascarones grotescos que adornan la gran cornisa. Según dicen, representan a los amigos y ministros de Enrique IV que dudaban de la solidez del puente. Enrique IV decidió burlarse de ellos mostrándolos al público con estas muecas divertidas.




Un tour por el Sena

Junto al lugar donde fue ajusticiado el último Gran Maestre de la Orden del Temple nos esperaba el tradicional tour por el río Sena [una hora de recorrido]. Durante nuestra gélida tarde, atravesamos múltiples puentes observando a lo largo de sus riberas, grandes monumentos cargados de historia mientras que el objetivo de nuestra humilde cámara fotográfica se encargaba de captar. 

Comenzamos nuestro tour en la Isla de Cité [Ponty Neuf], Pont des Arts, Museo de Louvre, Pont Royal, Museo de Orsay, Pont de la Concorde, Pont Alexandre III, Asamblea Nacional, Los Inválidos, Torre Eiffel y vuelta hasta llegar de nuevo al Pont Saint-Michel perimetrando Notre Dame y la Isla de Cité [desde donde se observa el Ayuntamiento], para llegar de nuevo al punto de partida, en el embarcadero junto al Pont Neuf. 

Si con Notre Dame se nos vino al pensamiento Víctor Hugo, será el mismo autor el que nos refresque nuestras frágiles entendederas al ubicar el río Sena en la histórica novela de “Los Miserables”, donde se entrelazan los destinos del protagonista Jean Valjean que en 1815 salía de presidio [por haber robado unas hogazas de pan para dar de comer a sus sobrinos hambrientos], la desafortunada Fantine con su hija Cosette y el inefable inspector de policía Javert que interpreta a la "implacable justicia" hasta que llegó la Revolución de París, en junio de 1832. 

Al final de la dramática novela de "Los Miserables" [llevada al cine], el inefable inspector Javert bajo un enorme cargo de conciencia [debido a su intolerancia] se arroja al río dejando tranquilo no sólo al bueno de Valjean, sino también a los lectores de la novela.  Una obra maestra que nos hace reflexionar sobre la eterna lucha entre el bien y el mal, la ley y la justicia [con su tradicional vara de medir], la ética y la religión.



El Puente de Alejandro III

Posee 232 metros de longitud, siendo considerado el puente más bello de París que atraviesa el río Sena. Une la explanada de los Inválidos con el Gran Palacio de los Campos Elíseos. La primera piedra fue colocada el 7 de octubre de 1896 por el zar Nicolás II de Rusia siendo inaugurado el 14 de abril de 1900 para la Exposición Universal de París y honra la amistad franco-rusa desde el zar Alejandro III, a quien el puente está dedicado. 

Por tal motivo, tiene en su centro el escudo de oro de la ciudad de San Petersburgo con dos ninfas a cada lado, obras de Georges Récipon. «Las Ninfas del Sena», representan a Francia, mientras que “Las Ninfas de Nevá", representan a Rusia. 

Los arquitectos que participaron en la construcción del puente fueron Joseph Marie Cassien-Bernard y Gaston Cousin, y sus ingenieros fueron Amédée Alby y Jean Résal. 

Cuenta con una anchura de 40 m. y un único arco de 109 m. de longitud, que permite salvar el Sena de un solo vuelo.​ La iluminación del puente la conforman 32 farolas de bronce situadas sobre las barandillas que iluminan el puente. Dos grandes columnas de 17 metros de altura tienen en su cúspide estatuas de Pegasos en bronce dorado. Las cuatro estatuas tienen en su parte inferior cada una "La Francia de Carlomagno", "La Francia contemporánea", "La Francia de Luis XIV" y "La Francia renacentista". También hay cuatro estatuas de leones. 

Port Royal es uno de los puentes más antiguos. Fue un regalo del rey Sol, Luis XIV, a los parisinos para que lo perdonasen por todo lo que se había gastado para construir el Palacio de Versalles. 

El Puente de Saint Michel fue construido durante el reinado de Napoleón III como indican las “N”, símbolo imperial que se observan en las columnas.

Al terminar nuestra ruta por el Sena nos dirigimos al V Distrito donde se encuentra la histórica Universidad de la Sorbona que fuera fundada en 1257 por el teólogo francés Robert de Sorbonne y reformada en su totalidad por el Cardenal Richelieu. Por sus aulas pasaron célebres profesores y alumnos de la talla de Pierre y Marie Curie, Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, René Descartes, Louis Pasteur, Lavoisier, Víctor Hugo o San Ignacio de Loyola entre otros personajes históricos de indiscutible valía. 



Pero nuestro objetivo en este Distrito se encontraba ubicado en el “College de France” [junto a la Universidad de la Sorbona], uno de los centros de enseñanza más prestigiosos del país galo, donde nuestro inmortal poeta y coloso de la lírica española del siglo XX Antonio Machado asistiera en su tercer viaje a París [en 1911] para recibir clases del prestigioso filósofo francés Henri Bergson. 

Desde el Barrio latino [porque el latín era el idioma que se hablaba en la Universidad de la Sorbona] bajo una tarde fría [que calaba hasta los huesos] pusimos viento en popa a toda vela paseando por la ribera del Sena observando la fachada del Castillo La Conciergerie, el Museo de Orsay, la Asamblea Nacional hasta llegar a la Torre Eiffel que comenzaba a iluminarse para las fiestas navideñas mientras, la Plaza del Trocadero nos servía para realizar algunas fotografías con la Torre Eiffel al fondo. 

Cansados de nuestro primer día de ruta por París, tomamos el metro que nos acercaría hasta Robespierre donde se encontraba nuestro centro logístico y poder descansar nuestros sufridos pies no sin antes, darnos un merecido descanso que nos ayudaría a recuperar las energías perdidas.



Segundo día de ruta
El segundo día estuvimos acompañados todo el día por un continuo aguacero acompañado de frío intenso que nos seguía proyectándonos un París aún más gris, aunque muchos comercios comenzaban a encender su iluminación navideña que daba cierto colorido a sus gélidas calles.

Iniciamos temprano nuestra ruta en el Barrio Latino donde se encuentra el Panteón Nacional [en el V Distrito], que fuera destinado para uso cívico a partir de 1885 con motivo de los funerales del inmortal Víctor Hugo.



Al Panteón se accede por un peristilo monumental, inspirado en el Panteón de Roma en cuyo frontón se puede leer “Aux grands hommes la Patrie reconnaissante” (A los grandes hombres la Patria agradecida) donde aparecen Voltaire y Rousseau sentados, a la izquierda. Al entrar en el Panteón, nuestra mirada se fijaba en un enorme Péndulo Esférico de Foucault [en honor a su inventor, León Foucault]. Se utilizaba para demostrar la rotación de la Tierra.




En 1851 León Foucault recibe la autorización del príncipe presidente Luis Napoleón Bonaparte de utilizar la cúpula del Panteón para instalar allí un péndulo y poder así demostrar que la tierra gira sobre sí misma.

En 1744, tras una grave enfermedad de Luis XV cuya curación atribuye a la invocación de la santa Genoveva, hace la promesa de dedicar a la santa una nueva basílica. El proyecto se confía en 1755 al arquitecto Souffot, que ambiciona competir con la basílica de San Pedro de Roma; su colaborador Rondelet terminaría el edificio en 1790.

En el antiguo presbiterio destaca su enorme cúpula donde en su parte más elevada del ábside, el pintor Ernest Hébert plasmaría a "Cristo enseñando al ángel de la guarda de Francia los destinos de la patria" (Le Christ enseignant à l'ange gardien de la France les destinées de la patrie -ANGELVM GALLIÆ CVSTODEM CHRISTVS PATRIÆ FATA DOCET-), mientras en su parte baja se encuentra el Monumento a la Convención Nacional. 

Ni que decir tiene la tremenda emoción que nos embargaba cuando descendimos a la cripta donde descansan grandes escritores y filósofos de enorme talla intelectual [y que estudiábamos en nuestros tiempos de bachiller en la tierra de Villalón] como Jean Jacques Rousseau -el padre de la igualdad-, Voltaire -defensor de la tolerancia-, Víctor Hugo, Émile Zola, Alejandro Dumas y científicos como Pierre y Marie Curie, galardonados con el Premio Nobel de Física en 1903 por su descubrimiento sobre el radio.

Germinal, una obra cumbre y uno de los más bellos textos escritos sobre el drama del mundo minero con sus huelgas por mejorar las condiciones de su existencia. En las exequias de Zola, fue "Germinal, Germinal..." quien acompañaría a la inmensa multitud que acompañaba el féretro.

Naná, donde Zola con maestría literaria [no dejaba indiferente a nadie] alcanza la cúspide del naturalismo, al narrar la crudeza de una prostituta de lujo con sus víctimas masculinas.

La taberna, una magnífica obra que denuncia los estragos causados por la miseria en el mundo obrero donde el alcoholismo de las tabernas sirve como cruel refugio causando estragos en la clase obrera cuyos recursos brillan por su ausencia.

...Y tantas obras universales que la retina del recuerdo comenzaba a refrescar nuestras frágiles neuronas  al describir el ambiente político y social de una época...

En el interior del Panteón, nos sorprendió gratamente poder observar a profesores explicándole a sus alumnos sentados en el suelo clases magistrales de historia y filosofía acerca de éstos personajes históricos que cambiaron la historia del mundo y que difícilmente se les olvidará ésta experiencia.





Por decreto 4 de abril de 1791, la Asamblea Constituyente busca un lugar digno para honrar a los grandes hombres de la Nación. Con este objetivo nace el Panteón, que acoge los restos de Voltaire en 1791 y Jean-Jacques Rousseau y Marat en 1794. Rousseau "el padre de la igualdad", descansa frente a su eterno adversario Voltaire, "enemigo del clero y de los déspotas". La Revolución los define como dos emblemas de la Ilustración cuyos escritos propiciaron la llegada del nuevo régimen político. El 1885, ante la considerable emoción suscitada por la muerte de Víctor Hugo, solo la gigantesca basílica parecía ser digna de acoger sus restos.




El propio Voltaire  escribía a Diderot, en agosto de 1776, una carta que viene a ser una especie de testamento del hombre público:

La sana filosofía gana terreno desde Arjanguelsk hasta Cádiz; pero nuestros enemigos siguen teniendo de su lado el rocío del cielo, la gordura de la tierra, la mitra, el arca de caudales, la espada y la canalla. Todo lo que hemos podido hacer se ha limitado a lograr que las gentes honradas digan en toda Europa que tenemos razón, y tal vez hacer que las costumbres sean un poco más dulces y honestas. Sin embargo, la sangre del caballero de Barre huméa aún [el caballero de la Barre, que fue torturado y ejecutado por no haberse arrodillado al paso de una procesión, y cuyo cuerpo fue quemado, precisamente con el Diccionario filosófico de Voltaire]. Vivid largamente señor, y ojalá podáis dar golpes mortales al monstruo al que yo sólo he podido morder las orejas.


Historia del pasado por Josep Fontana

Pierre y Marie Curie fueron galardonados en 1903, junto a Henri Becquerel, con el Premio Nobel de Física por el descubrimiento de la radiactividad. En 1911, Marie Curie recibiría el Premio Nobel de Química, convirtiéndose en la primera mujer en la historia en ganar un premio nobel y también en recibir un doble Nobel.

Visitando la cripta de Víctor Hugo se nos viene de nuevo al pensamiento su histórica y atemporal novela “Los Miserables” que continúa proyectándose en el siglo XXI en París donde sigue brillando con luz propia la miseria y la desigualdad social en sus calles, mientras la clase política [al igual que en España] permanece en la despensa de palacio ajena a dicho contexto social, lo que les impide observar la vida de los oprimidos "los miserables del siglo XXI", que viven en los barrios obreros donde prevalece la falta de oportunidades, la injusticia social y la pérdida de poder adquisitivo. No cabe duda, de que si los Miserables del siglo XXI se rebelan contra la injusticia social y la miseria, serían llamados por el sistema “intolerantes”.



Los Inválidos
Desde el Panteón de París cogimos el metro por enésima vez para dirigirnos al VII Distrito de París donde se encuentra “Los Inválidos” [antigua residencia de los inválidos de guerra que quedaban sin hogar]. En su parte central se encuentra la impresionante cripta de Napoleón, la de su hijo Napoleón II y del hermano de Napoleón “José I de España” junto a grandes mariscales.

Junto al altar se encuentra un baldaquino muy parecido al de San Pedro de Roma, con sus columnas salomónicas, aunque más reducidas, lo que contribuye a dar al conjunto mayor solemnidad.



Arco del Triunfo

Desde el Panteón de París tomamos de nuevo el metro para desplazarnos al VIII Distrito. Sobre la Plaza Charles de Gaulle nos esperaba una enorme rotonda donde confluyen doce grandes avenidas coronadas por otro de los grandes símbolos de París “El Arco del Triunfo” más célebre del mundo. Fue construido por Napoleón entre 1806 y 1836 para celebrar su victoria en Austerlitz. De estilo neoclásico, posee una altura de 50 metros por 45 de ancho con una profundidad de 22 metros. A sus pies se encuentra la "Tumba del Soldado Desconocido" de la I Guerra Mundial con una llama continuamente encendida.

Poco nos quedaba para llegar al Museo del Louvre. Pasamos por la fachada del Palacio de Justicia en el I Distrito de París que llegara a ser la sede del Tribunal revolucionario desde el 10 de marzo de 1793 al 31 de mayo de 1795.

Bajo una intensa lluvia y con los pies cansados y doloridos “se hace camino al andar” llegamos al Museo del Louvre en el I Distrito no sin antes, estimular nuestro apetito e hidratarnos de nuevo en uno de los numerosos bares existentes en la rue Saint Honoré, frente por frente del Museo del Louvre.



La tercera jornada

Saint-Chapelle

A primeras horas de la mañana, nos esperaba de nuevo el abarrotado metro para acercarnos hasta la Sainte-Chapelle en la Isla de Cité, uno de los edificios góticos más importantes de París que fuera construido por San Luís entre 1241 y 1280 para albergar la presunta corona de espinas de Cristo junto con un pedazo de la Vera Cruz. Dichas reliquias fueron destruidas durante la Revolución francesa, en 1789. Actualmente se puede disfrutar de sus quince vitrales de 15 metros de altura que narran las escenas de la historia de la Humanidad incluyendo escenas del Antiguo y Nuevo Testamento. La Iglesia sería consagrada el 26 de abril de 1248. La Saint Chapelle es tan bella como Notre Dame. A través de sus vitrales nos sorprende una atmósfera mística creada por la luz al traspasar los vidrios de color.




Biblioteca Nacional
Terminada nuestra visita a la Saint Chapelle nos esperaba el metro para acercarnos a la Biblioteca Nacional Richelieu, que fuera testigo de la presencia de Antonio Machado leyendo los clásicos españoles como Cervantes, Quevedo o Lope de Vega entre otros. La Biblioteca Nacional al igual que todos los edificios públicos en Francia posee grandes medidas de seguridad.



El Palacio de la Cité o la Conciergerie
Siempre que paseamos por las riberas del Sena nos impresiona en la Isla de Cité el castillo de la Conciergerie con sus imponentes cuatro torres, en una de las cuales destaca la torre del reloj. 

El Palais de la Cité o de la Conciergerie es un edificio histórico de París que ocupa el muelle del Reloj. Fue residencia de los reyes de Francia durante los siglos X al XIV terminando convertido en prisión del Estado en 1392, tras el abandono del palacio por parte de Carlos V y sus sucesores.

Durante la época del Terror, la prisión de la Conciergerie estuvo considerada como la antecámara de la muerte. Pocos fueron los que salieron en libertad. La reina María Antonieta, esposa de Luís XVI, ejecutado nueve meses antes que su esposa [se ganaron la antipatía del pueblo] estuvo encarcelada en este lugar en 1793  siendo guillotinada el 16 de octubre de ese mismo año.

Además de la reina María Antonieta, la Conciergerie fue testigo de la reclusión de veintiún diputados girondinos, Lavoisier y Maximilien Robespierre entre otros. También en el siglo XIX serían encarcelados en la Conciergerie célebres personajes como el príncipe Napoleón (futuro Napoleón III).

La torre de la derecha o Torre Bombec “Torre de la Pregunta” sería el lugar donde se reunían a los presos durante la revolución para realizar los sumarísimos interrogatorios.

En el centro de la fachada se pueden observar dos torres gemelas. La de la derecha, llamada Torre de la Plata, era el lugar reservado para guardar el tesoro de la Corona francesa. La torre de la izquierda era la llamada Torre de César y en aquel lugar, el acusador Fouquier-Tinville tuvo su vivienda durante los años del Terror, teniendo entre sus actividades la labor de llevar la acusación pública contra la reina Maria Antonietta, Robespierre, los Girondinos y los Dantonistas entre otros. 

Pero el mismo Fouquier probaría su propia medicina al ser acusado de “juzgar y ejecutar a un determinado número de personas sin juicio previo ni condena.




La Torre del Reloj

A la izquierda del edificio y con la fachada principal de la Catedral de Notre Dame frente a ella, nos encontramos con una cuarta torre de forma cuadrada cuyos muros tienen casi 1 metro de espesor denominada “Torre del reloj” que alcanza los 47 metros de altura. El rey Carlos V encargó su construcción al no poseer París durante el siglo XIV ningún reloj público, siendo el primero de París en 1370.

El rey envió un mensajero a Alemania para negociar con Henry de Wyck, un relojero famoso, con el que llegó a un acuerdo para la construcción y el montaje de la máquina. El artista alemán, dice la historia, tuvo un apartamento asignado en la misma torre donde el reloj iba a ser colocado, y recibió seis céntimos diarios del rey durante ocho años consecutivos que es el tiempo que le llevó ejecutar su trabajo.

Jean Jounence, un conocido fundidor de campanas, recibió la orden de crear la campana contra el cual el martillo del reloj iba a dar las horas. Estas torres llegaron a ser infranqueables tanto para los enemigos como para los reclusos de la cárcel.

A lo largo del tiempo se han realizado sucesivas mejoras sobre la placa de reloj de Henry de Wyck. Los más importantes se produjeron en tiempos de Carlos IX y Enrique III. Pilon fue el encargado de realizar las esculturas que flanquean el reloj por dos figuras alegóricas que representan a la Ley y a la Justicia. 



Paseando por el IX Distrito nos encontramos la imponente fachada de la Opera Garnier que fuera mandada a construir por Napoleón III durante el Segundo Imperio francés. No deja indiferente a nadie.




Iglesia de la Madeleine

En el Distrito VIII de París se encuentra la Iglesia de la Madeleine con su enorme pórtico octástilo. Es de estilo neoclásico rodeada por 52 columnas corintias, con una longitud de 108 metros, una anchura de 43 metros y una altura de 30 metros. 

La Madeleine fue concebida por Napoleón Bonaparte como un templo griego dedicado a la gloria de su Grande Armée en 1806. Aunque pudo haber sido en 1837 una estación de ferrocarril finalmente se convirtió en iglesia en 1845.

Bajo el frontón, se encuentra la inscripción latina «D.O.M. SVB. INVOC. S. M. MAGDALENAE» («Domino Optimo Maximo sub invocatione Sanctae Mariae Magdalenae»), que significa «A Dios muy bueno y muy grande, bajo la invocación de Santa María Magdalena».



Plaza de la Vendóme

Desde la estación de metro de la Madeleine y Ópera llegamos a la Plaza de Vendóme en el I Distrito de la ciudad donde una enorme columna de 44 metros de altura por 3,60 metros de diámetro se encuentra coronada por la estatua de Napoleón I vestido de general romano. 

Fue erigida por Napoleón Bonaparte para celebrar su victoria en la batalla de Austerlitz contra las fuerzas combinadas ruso-austriacas del zar ruso Alejandro I y del emperador austriaco Francisco I en el contexto de las Guerras Napoleónicas. La columna fue esculpida por Auguste Dumont inspirada en la Columna de Trajano realizada en mármol, y mandada a erigir por Napoleón III. Está forrada con el bronce de los cañones arrebatados por los franceses en dicha batalla y decorada con bajorrelieves que representan escenas de la guerra.


Más tarde nos dirigimos al Jardín de las Tullerías desde donde se observa el gran obelisco de 23 metros de altura realizado en granito rosa de Asuán proveniente del Templo de Luxor en Egipto ubicado en el centro de la Plaza de la Concordia de París. Tiene un peso de 230 toneladas y en la cumbre del obelisco destaca el piramidión, cubierto en mayo de 1998 con láminas de bronce y oro. La base original se encuentra expuesta en el Museo del Louvre.

Entre los motivos que adornan cada una de las caras, figura Ramsés II [Tercer faraón de la XIX Dinastía (1304-1214 a.C.)] haciendo una ofrenda al dios Amón Ra [principal dios del Antiguo Egipto] con los títulos y cartuchos del rey escritos en jeroglífico. 



Montmartre, el barrio de los pintores bohemios del siglo XIX

La tercera jornada de nuestra visita nos lleva ineludiblemente a Montmartre en el XVIII Distrito. Subimos varias escalinatas con numerosos escalones que nos acercaba a una colina cercana a los 130 metros sobre el río Sena desde donde divisamos una hermosa panorámica de París con la Torre Eiffel, el Panteón, Notre Dame y los Inválidos brillando con luz propia.



Recorriendo a pie el barrio bohemio de Montmartre llegamos a la "Plaza de los pintores" donde  multitud de artistas invitan a los turistas a realizarse un dibujo o caricatura, entre puestos de frutas frescas, pescados y tiendas de souvenirs. En su parte más elevada se encuentra la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús.


Moulin Rouge
Entre calles estrechas, empedradas y empinadas comenzamos a descender por el Moulin de la Galellet [que fuera inmortalizado en el cuadro de Renoir] hasta llegar a la fachada del Moulin Rouge “el cabaret más famoso de París”, que visitaran los hermanos Machado en su etapa de bohemia. Unas fotografías nos "inmortalizaron" en esta zona de París donde célebres pintores impresionistas le tomarían el pulso a este barrio de Montmartre como Van Gogh o Renoir, entre un largo etcétera.




Después de coger el enésimo metro para llegar al Museo de Orsay [una antigua estación de ferrocarril convertida en museo] para impregnarnos de los efluvios y reminiscencias del movimiento impresionista que se origina en Francia en la segunda mitad del siglo XIX, nos esperaban las inmortales obras de Van Gogh, Matisse, Renoir entre un sinfín de artistas.


Noche estrellada. Vincent Van Gogh. Museo de Orsay (París).

La Torre Eiffel

La Torre Eiffel que fuera construida por el ingeniero francés Alexandre Gustave Eiffel para la Exposición Universal de 1889 en París, nos esperaba para ser fotografiada desde la Plaza del Trocadero. Tiene 300 metros y es considerada el símbolo de Francia. 

Se encuentra situada en el extremo del Campo de Marte. Una antena colocada en su parte superior llevaría a elevar su altura hasta los 324 metros. Los artistas de la época la observaban como un verdadero monstruo férreo, siendo utilizada por el ejército francés como antena de comunicación. Se puede observar desde cualquier punto de París.

Desde el Museo de Orsay iniciamos un largo paseo por la ribera del Sena que nos acercaba de nuevo a la Asamblea Nacional para atravesar el Puente de Alejandro III y llegar a la Torre Eiffel como epílogo de nuestra visita, no sin antes hidratarnos de nuevo con una buena cerveza que nos permitiera recuperarnos del continuo trasiego. 

La memoria colectiva de una generación recordará la inolvidable película "Casablanca" interpretada por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman con aquella inmortal frase "Siempre nos quedará París" con la leyenda del Rick´s Café "Tócala otra vez, Sam" proyectándola hacia nuestro lugar de encuentro con nuestros amigos: el inolvidable rincón de Manolo y Eduardo.


¡Siempre nos quedará Retamares!

Mientras tanto un vuelo nos esperaba en el Aeropuerto París-CDG para acercarnos a nuestro lugar de origen en la tierra de Villalón, de la Cal y del Flamenco, con la mente collocada en “Collioure”, donde descansa uno de los colosos de la lírica española del siglo XX, Antonio Machado, pero eso formará parte de otra interesante historia de nuestra particular ruta machadiana.


Desde París, para el blog de mis culpas…



P.D. La Plaza del Trocadero de París tomará su nombre en 1877 de la batalla homónima en la Bahía de Cádiz, un año antes de la Exposición Universal de París, con motivo de rendir homenaje a la memoria de los soldados muertos en la batalla homónima. Paradójicamente, nuestro vecino galo de la Liberté, Egalité y Fraternité conmemora la victoria del absolutismo de Fernando VII sobre los últimos defensores de La Pepa [la Constitución más avanzada de su tiempo].

Gracias a la toma del fuerte del Trocadero el 30 de agosto de 1823 [último baluarte de los liberales], por los Cien Mil Hijos de San Luís al mando del que de Angulema [Luis Antonio de Borbón] que cruzaron el Bidasoa el 7 de abril de 1823, los franceses inauguraron calles y plazas con el nombre de “Trocadero”, que recuerda la desafortunada intervención francesa para derribar el constitucionalismo y restituir al traidor monarca del absolutismo Fernando VII.

Si el conde de Provenza, más tarde Luis XVIII, en el Congreso de Verona [1822] ayudó a Fernando VII a recuperar el poder absoluto, enviando a España a los Cien Mil Hijos de San Luís, la ironía del destino hará que la hija de Fernando VII [Isabel II] abandone España después de la Revolución del 1868 "La Gloriosa". Será por el mismo río que entraran los Cien Mil Hijos de San Luís [Bidasoa] a reponer en el trono a su padre.


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