miércoles, 16 de julio de 2014

Redescubrir la "Ruta Romántica"



El camino desde Gibraltar a Ronda
"…era uno de los más hermosos y románticos trayectos a caballo
 que se podían emprender en nuestro país”.

Henry O´Shea -1885-

Conocida la ruta por donde cabalgan los bandoleros entre riscos y senderos -al caer su cuaderno de ruta en mis manos-, el pasado martes 15 de julio bajo una tórrida tarde estuve siguiendo su rastro -gracias a Radio Grazalema y Pepe Garrido que me pusieron en alerta-. 

Tan sólo armado con mi cámara de fotos al hombro y una humilde libreta me dispuse a plasmar gráficamente nuestro encuentro y dar alcance a los auténticos protagonistas de la Ruta Romántica que transitaban bajo un calor de justicia entre bosques, arroyos y antiguas atalayas junto a la blancura de la cal que enlazan unos pueblos con otros.

Sobre las 7,00 de la tarde tuve la suerte de interceptar la “partía” al mando del capitán Acevedo que con su tradicional sombrero de catite de palma, al ser más frescos, galopaban cerca de la Sierra de San Pablo en Montellano para hacer un alto en el camino en una pequeña plaza junto a la Parroquia de San José y dejar constancia de su presencia con la firma del libro de rutas en el Ayuntamiento. 


...Después de galopar desde Gibraltar hasta Ronda en varias etapas bajaron hacia Grazalema, considerado por las autoridades de la época como un auténtico nido de bandoleros para llegar a Montellano, pueblo muy cerca en donde nace la Cal de Morón, de las entrañas de la tierra.



…"Bandoleros de Ronda,
 que por la sierra pasan,
 caminito de Utrera
 desde Grazalema bajan...

Al observarlos -cansados y casi desconectados de la civilización-, la retina del recuerdo me extrapolaba unas bellas estampas pintorescas que la literatura popular ha convertido de alguna manera en mitos.

Recuerdo la Plaza de los Asomaderos en Grazalema con la recreación histórica de José María “El Tempranillo”, Amor y Sangre en la Sierra donde un grupo de bandoleros estaban alertas en sus guaridas deleitándose con la gastronomía de la zona como el buen queso, los guisos de tagarninas, potajes con garbanzos y habichuelas, espárragos y chacinas ibéricas acompañado del pan de pueblo y buen vino en vaso de barro, siempre pendientes de los migueletes con sus inseparables trabucos amartillados, pistolas, navajas en la faja y el tradicional sombrero de catite andaluz, las botas y polainas puestas entre tabernas, mesones y cuadras con su negro corcel con las cinchas apretadas y muy cortos los estribos, con sus patillas de boca de hacha al estar su vida pendiente de un hilo, siempre en el filo de la navaja.




...Con sus catites y pañuelos, 
sus patillas de boca de hacha, 
desde Grazalema a Utrera,
 veinte bandoleros cabalgan... 

Sin olvidar la Ronda Romántica donde miles de personas rememoran con trajes de época pasajes del siglo XIX junto al Tajo y el Puente Nuevo como monumento más emblemático.

También es digno de destacar la gran labor del maestro y etnógrafo Isidro García Sigüenza “el arriero” con su burra de diecisiete años Molinera –desahuciada por sus dueños- que se propuso redescubrir la ruta romántica entre los Valles del Genal y del Guadiaro.

En el siglo XIX Prosper Merimée en su visita a Ronda en 1830 glosaba “sin duda estábamos ante la ruta más romántica del mundo”. Es cierto que sin pretenderlo aquellos viajeros románticos convirtieron la Ruta Romántica en bellas estampas pintorescas y en pionera del turismo español.

En la actualidad un nutrido grupo “bandoleros y arrieros” redescubren y ponen en valor la ruta romántica para encontramos con pueblos blancos por sus cuatro costados con efluvios andalusíes entre callejuelas angostas y sinuosas con casas encaladas que impregnan y embriagan nuestros sentidos. Una bella armonía entre el ser humano y la naturaleza.



...Desde Grazalema hasta Ronda
 entre tabernas, senderos y riscos
tus huellas hostigan los migueletes,
al acecho entre caminos y cortijos...

Isidro con su acémila Molinera está haciendo camino al andar y nos recuerda de alguna manera a Sancho Panza como fiel escudero y gran amigo de la educación medioambiental. 

El cucharro de corcho era considerado el símbolo del camino al satisfacer la sed de los viajeros en las fuentes públicas a lo largo de la ruta.

“Quizás haya sido el burro, el animal que más hambre haya quitado en este país”.  No quería renunciar a él y recuperar su compañía.

En tiempos de Fernando VII, rey de las Españas, José María Pelagio Hinojosa Cobacho “El Tempranillo” era el amo de la Sierra en Andalucía, ganándose el respeto y el temor que suscitaba su nombre de leyenda. 

Cuando huye "El Tempranillo" a Torre Alháquime al tener pleitos con la justicia traba amistad con Frasquito de la Torre quien lo introduce en el mundo del contrabando. Se cuenta que José María acompañado de doce de sus mejores hombres junto al segundo de la partía "el famoso teniente veneno" irrumpe en una venta de Gaucín cuando estaban comiendo sesenta voluntarios realistas que fueron despojados de sus pertenencias, caballos y armas para su propia vergüenza y advertencia a los que vinieran detrás. Con  semejante carta de presentación no es de extrañar que el Capitán General de Córdoba y Sevilla D. Vicente Quesada emitiera un bando el  24 de agosto de 1830 prometiendo una recompensa de 6.000 reales de vellón a cualquier persona que entregara a José María "El Tempranillo" vivo o muerto y 3.000 por cada uno de los segundos de su partía.


En Jauja nació, en Grazalema ocurrieron los hechos más relevantes de su vida como fueron su boda, la muerte de su esposa María Jerónima Francés al dar a luz y el nacimiento de su hijo siendo bautizado en la Iglesia Parroquial de Grazalema el 10 de enero de 1932 con total impunidad. 


En Corcoya recibe el indulto de Fernando VII para servir a la ley y en el pueblo de Alameda (Málaga) en el cortijo de Buenavista -con tan sólo 28 años- es herido mortalmente el 22 de septiembre de 1833 por otro bandolero compañero suyo en otros tiempos “el Barberillo” en una emboscada. Al día siguiente José María Hinojosa Cobacho es enterrado en el Patio de la Parroquia de la Purísima Concepción.



...Echa buen vino serrano,
 que lo paga el capitán Acevedo,
 el que ahuyenta a los caciques,
 con su "partía" de bandoleros".

No debe caer en el olvido que los bandoleros durante la Guerra de la Independencia española (1808-1814) prestaron un gran servicio a España al ser conocedores del terreno que pisaban y contribuyeron con la guerra de guerrillas a hostigar a los gabachos, causándole numerosas bajas.

En esa época, España ofrecía un importante atractivo para la entrada masiva de mercancías a través de Gibraltar, al haber sido destrozada por la Guerra de la Independencia.  


El popular y desaparecido Carlos Cano mencionaba al "Tempranillo" en una de sus coplas:

¡Qué maravilla, quinientos migueletes y no lo pillan. Lo buscan en Lucena y está en Sevilla!.¡Quién lo diría, que un Rey manda en España! ¡Quién lo diría, cuando en la sierra manda José María!.

…“Una partía, los caciques templando de noche y día. ¡Qué viene galopando José María!”.




Redescubrir la Ruta Romántica puede ser considerado como una puesta en valor del antiguo “Camino inglés” que ha pasado a formar parte de la Memoria de los Pueblos en la Serranía de Ronda, Grazalema, el Valle del Genal y el Valle del Guadiaro, rememorando tiempos pretéritos.

La “Ruta Romántica” o el “Camino Inglés” era un camino muy transitado y que coincide con una de las rutas que los almorávides y almohades nos han legado. Gibraltar como punto de origen a través de Castellar de la Frontera, Jimena de la Frontera, Gaucín -Sair Guazan-, encrucijada de caminos donde paraban las diligencias con las postas en el siglo XVIII y XIX para pernoctar y proseguir a la jornada siguiente, Benarrabá-de los Banu Rabbah-, Algatocín de Al-Atusiyin-, Benalauría-de Ben al Auria-, Benadalid-de Ben-Addalid-, Atajate-con su amplia red de senderos que comunicaban la serranía- hasta llegar a su destino Ronda en el Barrio de San Francisco por la Puerta de Almocábar del árabe "al-maqabir"-antiguo cementerio musulmán-.

Otros viajeros proseguían hacia las Alpujarras y la antigua Elvira-Granada-, considerada hasta 1492 como la Damasco de Occidente.





Desde el 10 al 15 de julio "la partía de bandoleros" ha sido recibida por los alcaldes de los distintos pueblos por donde han galopado sellando su “Cuaderno de Rutas”. La ruta ha estado dividida en seis etapas desde  Gibraltar como punto de origen, Castellar, Colmenar, Jimena de Líbar y Ronda como destino junto al Retablo de los Viajeros antes de llegar al Puente Nuevo para proseguir posteriormente en un segundo itinerario hasta Grazalema, Zahara de la Sierra, Montellano y Utrera.




Esta puesta en valor de la Ruta Romántica ha consistido en transitar durante varias jornadas durmiendo al raso bajo la noche estrellada junto a sus albardas.


Es necesario resaltar que el camino inglés así como la figura del arriero ha sido fundamental en la frágil economía de los pueblos donde predominaba el caciquismo (*).


Vista desde el castillo de Gaucín. Al fondo el Peñón de Gibraltar

Los arrieros transportaban en sus reatas de mulas o recuas de borricos cargados de grandes fardos con productos que escaseaban en la Península como el tabaco, café, azúcar y telas –que no pagaban impuestos- atravesando peligrosos desfiladeros entre riscos y senderos donde asechaba algún que otro bandolero junto a la bota de cuero con el vino y el agua pendiente del arzón de sus monturas. Los arrieros preferían dormir al raso por cuestión de seguridad.

Etimológicamente el término arriero viene de arrear, persona que trajina con bestias de carga de un lugar a otro. Existe un refrán popular en nuestra tierra que dice, ¡arrieros somos y en el camino nos encontraremos!.


Sin duda redescubrir y  poner en valor puede convertir de nuevo la “Ruta de los Viajeros Románticos” en una de las más importantes de Andalucía y de España. Personajes de la Ruta Romántica han sido convertidos por la literatura popular a su manera en mitos como los bandoleros, contrabandistas, poetas y arrieros.

Desde Montellano,  pueblo ubicado en el cuaderno de rutas de los "bandoleros" para el blog de mis culpas...



*No hace falta recordar  que la España rural  durante el siglo XIX actuaba como un verdadero caldo de cultivo para que los antígenos del caciquismo crecieran exponencialmente.

La figura del cacique y correligionarios ejercían un enorme poder en todos los territorios donde ejercían su influencia.


Los caciques en las áreas rurales estaban sostenidos por sus altas influencias políticas y designaban alcaldes, controlaban a jueces locales y funcionarios públicos, actuando con toda la arbitrariedad posible.




Es cierto que en torno al mundo de los bandoleros los sentimientos siempre se han polarizado. Para la aristocracia, caciques y señoritos andaluces de la época eran considerados bandidos, ladrones o asesinos mientras que para la gran masa de jornaleros, gente humilde y campesina eran una especie de héroes con alta estima en unos tiempos donde el campesinado estaba desposeído de todo derecho social y anclados en la pobreza e injusticia más absoluta.

Posiblemente detrás de la figura del bandolero existiese una razón de orden sociológico, al ser empujados por la miseria bajo el amparo de una justicia corrompida mientras
los jornaleros estaban sometidos a los abusos continuos y considerados como mano de obra sumisa, “esclava”  y analfabeta.


Los salarios eran de miseria y las familias no podían comer sólo con un salario necesitando la ayuda de sus hijos que muy jóvenes empezaban ya a ser explotados. La gastroenteritis, la disentería, el raquitismo y la tuberculosis hacían mella en numerosas familias.

Por tanto, con esos ingredientes en la sociedad de su época no es de extrañar  que cuando Fernando VII entrara en Madrid en 1814, fuese recibido por una masa enfervorecida e ignorante que gritaban ¡Muera la libertad, vivan las cadenas!. Un desafortunado lema acuñado por los absolutistas que no permitirían que la razón y el progreso afloraran en la sociedad.




En este contexto, la figura del bandolero ha sido siempre vista con respeto por las capas sociales más frágiles del mundo rural hasta que el telégrafo, el ferrocarril y las fuerzas del Estado de la época fueron minando su existencia.


Enlaces de interés

Sangre y Amor en la Sierra (I)

Sangre y Amor en la Sierra (II)


Ronda Romántica


El Camino Inglés entre Ronda y Gibraltar

jueves, 26 de junio de 2014

El camino inglés -entre Ronda y Gibraltar-



“…el cuadro más pintoresco una banda de arrieros atravesando por el paso de una montaña: primero se oyen los campanilleros, que turban con su monótono sonido el silencio de la elevada cumbre…”

Washington Irwing

Los bellos paisajes abruptos de la Serranía de Ronda y Grazalema se proyectan en nuestra imaginación en busca de la convulsa Andalucía de los siglos XVIII y XIX, donde existió una peculiar ruta denominada “el camino inglés” que transitaba entre Gibraltar y Ronda a través de Castellar de la Frontera, Jimena de la Frontera, Gaucín -Sair Guazan-, Benarrabá -de los Banu Rabbah-, Algatocín -de Al-Atusiyin-, Benalauría -de Ben al Auria-, Benadalid -de Ben-Addalid-, Atajate hasta llegar a la entrada de la antigua Ronda musulmana por la Puerta de Almocábar del árabe "Al-maqabir" por encontrarse cerca del antiguo cementerio musulmán. 

Pueblos de origen andalusí que parecen manchas de leche derramada a lo largo de la serranía bajo el encantador laberinto de sus calles entre cuestas angostas y empinadas en busca de la protección de su alcazaba.

Semanario gráfico español

Callejuelas con casas a dos aguas que aún mantienen sus fachadas encaladas, tejadas con tejas árabes, patios con pozos, aljibes, alminares junto a las antiguas mezquitas, sobre las que se construyeron iglesias cristianas.



Dicha ruta fue considerada por los viajeros románticos de la época como una de las rutas históricas y literarias más hermosas e importantes de Europa. En tiempos pretéritos formó parte de una de las dos rutas de los almorávides y almohades como arterias importantes en las comunicaciones que desembocaban en la antigua Ronda musulmana para llegar a través de Antequera y Alhama a la antigua Elvira denominada la “Damasco de Occidente”–Garnatha-. 




La escarpada topografía de Ronda y su comarca ha sido convertida por los viajeros románticos en aventuras y bellas estampas pintorescas. Durante el siglo XVIII, España ofrecía un importante atractivo para la entrada masiva de mercancías a través de Gibraltar, al haber sido destrozado el país por la Guerra de la Independencia.


En 1830 existía un trayecto en diligencia desde Madrid con destino a Gibraltar que pasando por Despeñaperros transitaba por Écija, Osuna, Ronda y Algeciras. Las partías de bandoleros se dividían el territorio para no entrar en conflictos unos con otros.

Personajes que la literatura popular convirtió de alguna manera en mitos como los bandoleros, contrabandistas, arrieros con sus faltriqueras, albardas, alforjas y mantas acompañados de las tradicionales reatas de mulas y recuas de borricos cargadas de fardos con productos que escaseaban en la Península como el tabaco, café, azúcar y telas -que no pagaban impuestos- atravesando peligrosos desfiladeros entre ríscos y senderos.

Ante los peligros de ser asaltados los arrieros con sus fardos en la ruta en cualquier momento por bandoleros, vagabundos o ladrones era costumbre para defenderse, de unirse para buscar protección armados de trabuco, pistolas y navajas sin olvidar la bota de cuero con vino y agua pendiente de su arzón, la manta en la tierra junto a las albardas que le servían como almohada bajo la noche estrellada.



Ronda romántica 2014


Etimológicamente el término arriero viene de arrear, persona que trajina con bestias de carga de un lugar a otro. Existe un refrán popular que dice, ¡arrieros somos y en el camino nos encontraremos!. 

Pueblos con esencias moriscas por sus cuatro costados con efluvios serranos que impregnan nuestros sentidos. 




Atajate debido a su situación estratégica entre Ronda y Gaucín jugó un papel muy importante en las luchas entre moros y cristianos. Durante la Guerra de la Independencia, el pueblo fue destruido por las tropas napoleónicas convirtiéndose estas sierras abruptas en refugio de bandoleros que asaltaban los caminos para hacer acopio de provisiones. En Atajate comenzaba una extensa red de senderos que conectaban con los pueblos de la serranía. Estos parajes sirvieron de refugio a las numerosas partidas de bandoleros y contrabandistas que proliferaron durante el siglo XVIII y XIX. Terminada la Guerra de la Independencia, Fernando VII mandó a los migueletes para erradicar el bandolerismo. Posteriormente el telégrafo y el ferrocarril y la guardia civil fueron diezmando las partidas de bandoleros hasta su total extinción. Es digno de destacar los abrevaderos y lavaderos públicos que aún existen en esta zona como importante espacio de socialización entre vecinos y transeúntes, donde no es difícil pensar que los arrieros con sus reatas de bestias cargadas calmaban la sed mientras las mujeres hacían la colada.


Vista del Peñón de Gibraltar al fondo, desde Gaucín


Gaucín estaba situado en el ecuador de la ruta. Allí paraban las diligencias para pernoctar y proseguir a la jornada siguiente- antigua Sair Guazan “la roca fuerte” de los andalusíes, apiñada al pie del desafiante castillo del Águila, -donde encontró la  muerte de Guzmán “El Bueno” en su asedio el 17 de septiembre de 1309 en poder de los musulmanes. Desde el castillo se puede apreciar con buen tiempo una vista impresionante del Peñón de Gibraltar, el Mar Mediterráneo y la costa africana.


Castillo de Jimena de la Frontera

Descendiendo desde Gaucín atravesamos el Parque Natural de los Alcornocales –el más extenso bosque de alcornoques de España con una biodiversidad de flora y fauna muy elevada- y uno de los pueblos que la conforman es Jimena de la Frontera (Xemina musulmana) ubicado en tierra de antiguas fronteras entre la banda morisca y la cristiana donde podemos apreciar el castillo nazarí que pasó a manos cristianas en 1456 y que también formó parte del camino inglés. Otro pueblo ubicado en el Parque Natural de los Alcornocales es Castellar de la Frontera con su magnífico conjunto arquitectónico medieval que apenas ha cambiado desde la Edad Media pudiéndose observar una vista inmensa de África, el Mar Mediterráneo, El Estrecho de Gebel al-Tarik junto a la Bahía.



Su nombre aparece por primera vez en el año 914, cuando aparece su nombre entre las localidades rebeldes de Umar Ibn Hafsun y posteriormente sirvió como guarnición de los  almorávides y almohades al estar la ruta para convertirse desde mediados del siglo XIII en fortaleza en primera línea de antiguas tierras de fronteras del Reino de Granada hasta que en 1408 fue asaltada por las tropas cristianas siendo reconquistada definitivamente en 1434 por Juan de Saavedra.

San Roque, fundada en 1704 por los españoles expulsados después de la invasión británica de Gibraltar para introducir ciudadanos del imperio británico como hindúes, malteses…


Isidro García y la mula Molinera

Y como fin de trayecto del camino inglés, la antigua Gebel al Tarik "Gibraltar" situada geoestratégicamente en la angostura que lleva su nombre -antigua Gebel al Tarik- y que ha sido un referente importante en el cruce de culturas con el Mare Nostrum como fiel testigo de las páginas de nuestra historia y legado de nuestra cultura. 

En el escudo de la ciudad aparece una llave de oro que simboliza la importancia de la fortaleza del Peñón –una roca de 426 metros de altura-. 

“La retina de la historia nos dice que en el año 1700 muere el rey Carlos II el Hechizado, -hijo de Felipe IV -sin dejar descendencia. La corona española apoya a Felipe de Anjou, futuro Felipe V y al poco tiempo estallaría la Guerra de Sucesión española.

El 4 de agosto de 1704, una flota anglo-holandesa bajo el mando del almirante Rooke tomó la ciudad de Gibraltar desprotegida en nombre del archiduque Carlos de Austria pretendiente al trono español durante la Guerra de Sucesión”.



…Dejamos atrás el camino inglés para encontrarnos con la ruta del “oro rojo” pero eso forma parte de otra interesante historia.

Desde la antigua Gebel al-Tarik como origen del camino inglés para el Blog de mis culpas...



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viernes, 13 de junio de 2014

Grazalema, "reminiscencias y efluvios que impregnan nuestros sentidos"


El sábado 7 de junio de 2014 nos dirigimos de nuevo al noroeste de la Sierra de Cádiz para impregnarnos en esencia de su belleza natural y en la medida de lo posible de sus raíces etnológicas. 

En primer lugar, transitamos por Zahara de la Sierra que se alza sobre la Sierra del Jaral, cuya fortaleza de origen nazarí nos observa desde su emplazamiento privilegiado, asentada sobre la cresta de una enorme roca.


El ascenso a través de una carretera angosta y sinuosa por la Sierra del Endrinal  parecía no tener fin -con pendientes que superan incluso el diez por ciento- hasta que nos deleitamos con una panorámica espectacular en el “Mirador del Acebuche” donde se puede apreciar el monumento a los cinco bomberos forestales fallecidos en septiembre de 1992 por defender el monte.


Desde el mirador observamos frente a nosotros la Sierra de Líjar y el castillo medieval de Zahara de la Sierra, -antigua tierra de fronteras durante el siglo XIII entre los reinos cristianos y el reino nazarí de Granada-, las Cambroneras, la Garganta Verde y la Sierra de Líjar. A los pies de Zahara de la Sierra encontramos el embalse de Zahara-El Gastor construido en 1992.


Y por fin llegamos al Puerto de las Palomas a 1357 metros de altitud –donde varias veces ha subido la Vuelta Ciclista a España-. 

En el siguiente cruce de carreteras giramos hacia la izquierda en dirección a Grazalema, de la cual podemos apreciar la angostura de sus calles sinuosas y empinadas  con casas tejadas con tejas árabes -valga la redundancia- dispuestas ordenadamente, sin faltar la tradicional chimenea encalada con cal y rematada con tejas, lo que nos da una idea de la belleza de los pueblos blancos con reminiscencias andalusíes que impregna y estimula nuestra retina, la cual capta perfectamente esa bella sintonía entre el ser humano y el respeto por su entorno natural.



La Iglesia de San Juan sobre los restos de una antigua mezquita ó la Iglesia de la Encarnación de origen mudéjar son algunas pinceladas, en la que destaca por derecho propio la arquitectura popular que caracteriza a los pueblos blancos de la serranía. La angostura de sus callejuelas que forman pequeñas manzanas irregulares gravitando en torno a unos ejes centrales, destacando interesantes criterios como altura de las viviendas encaladas, cubiertas de tejas a dos aguas, pórticos, peanas, canalones, madera, cerrajería, forjado en rejas, piedra, cal y calles empedradas. 


No estaría nada mal que muchos pueblos pudieran tomar conciencia de esa arquitectura popular, de la que Grazalema y los pueblos blancos son todo un ejemplo a seguir.



La Sierra de Grazalema con sus privilegiadas vistas, ha sido el primer espacio natural declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en la Península Ibérica -1977- donde se pueden apreciar unas condiciones microclimáticas especiales de humedad y temperatura, lo que hacen posible la presencia de un tipo de abeto –el pinsapo- junto a las cabras montesas, la amapola endémica o amapola de Grazalema -sólo existen en ese territorio-.
















Por otro lado, una gran parte de la gastronomía y repostería son recetas heredadas de los tiempos andalusíes. 


Degustar la gastronomía de la zona es trasladarse al paladar de tiempos pretéritos-revueltos se setas, sopas de tomates, espárragos y tagarninas, queso de oveja, sopa de Grazalema, chacinas, guisos y cocidos-. 


¡Un auténtico patrimonio etnológico! -si se me permite la expresión-.



Las nubes que provienen del Atlántico son muy generosas en estas montañas, ¡capricho de la naturaleza!. Grazalema con su generosa pluviometría produce el mayor índice de lluvias de la Península Ibérica 2.200 l/m2. La fuerza natural del agua ha hecho posible que a lo largo de su historia hayan existido molinos harineros, batanes, curtidos de piel, etc…



La primera denominación de Grazalema árabe bereber fue Madinat-ibn-as-Salim. Posteriormente, Zulema, Ben-Zulema y Az-Zulema. En el siglo X con la victoria de Abderramhán III sobre Omar Ben-Hafsun, Grazalema se integra en el Califato de Córdoba hasta su dispersión en los reinos de taifas.

La antigua Gran Zulema andalusí, ruta de los almorávides y almohades -tierra de fronteras-, posterior ruta de los bandoleros y del contrabando hacia Gibraltar por el “Camino Inglés” y refugio de los maquis.


El arriero. Semanario Pintoresco Español

Durante la presencia andalusí se produce una auténtica revolución cultural y desarrollo. Se utiliza la fuerza del agua para la manufactura, los molinos de aceite y harina, la infraestructura hidráulica, la piel y la cerámica.

Sin embargo, en el siglo XVI se produce una fuerte represión contra los moriscos. La antigua tierra morisca también sufrió la intolerancia después de la toma de Granada, lo que contribuyó a  sembrar el descontento con la posterior  Pragmática Sanción de 1567 o Pragmática antimorisca promulgada por Felipe II con el único objetivo de obligar a los moriscos a convertirse al catolicismo abandonando sus modos de vida y las costumbres islámicas tales como la prohibición de usar la lengua propia, hablar, leer y escribir en árabe, no usar nombres ni sobrenombres árabes y todo lo que fuera contrario al Cristianismo, lo que trajo como efecto colateral las sangrientas luchas de 1568-1571 con la sublevación de las Alpujarras con Aben Humeya en Órjiva, Poqueira entre otros pueblos que se extendió hasta la Serranía de Ronda, con el posterior destierro en 1609 con Felipe III de los denominados monfíes ó moriscos refugiados en las serranías que conllevó consecuencias tan graves como el abandono de los campos de cultivo.

Rodrigo Ponce de León, conquista Grazalema entre 1483 y 1485. El escudo heráldico del Ayto. de Grazalema es original de los Ponce de León. Puede darnos una idea como ejemplo de desarraigo de los moriscos la poesía de Abul Beka, poeta rondeño del siglo XIII cuando observaba como se empezaban a perder tierras en beneficio de las tropas cristianas,  .

Ya llora al ver sus vergeles
y al ver sus vegas lozanas
ya marchitas,
y que afean los infieles,
con cruces y con campanas,
las mezquitas.




Por otro lado, las partidas de bandoleros en el siglo XVIII con el popular bandolero José María Hinojosa “El Tempranillo”, su mujer María Jerónima Francés y su hijo que dejaron profunda huella en Grazalema. Después de 1936 se formaron partidas de maquis–guerrilleros antifranquistas que se refugiaron en la serranía-.

"Hubo un tiempo en que la tierra que pisamos, la gente pasaba necesidad, las fincas productivas pertenecían a unos pocos y las improductivas al resto. La justicia tampoco era demasiado equitativa. Los privilegiados perjudicaban a los desprotegidos. Coger bellotas debajo de las encinas y comérselas- te podían llevar preso-. La pura necesidad hacia perder el miedo. Se iba generando un caldo de cultivo que obligaba a muchas personas a probar el ventajoso mundo del contrabando o las partidas de bandoleros como Zamarra,  Pasos Largos o el Tempranillo entre otros…".



Un azulejo en la Plaza de los Asomaderos nos recuerda  que Grazalema fue testimonio mudo de los amores del famoso bandolero José María “El Tempranillo “ y María Jerónima Francés fallecida después de dar a luz a su hijo.



El 6 de enero de 1832 María Jerónima Francés, la mujer de José María el Tempranillo dio a luz un varón en un cortijo próximo a Grazalema. Poco después falleció. 

Aprovechando el nacimiento de este niño y ante la posible visita que José María realizaría para conocerle, el Corregidor de Ronda recluta una numerosa partida de realistas y migueletes y organiza una emboscada-trampa para apresarle. El famoso bandolero logra escapar con el recién nacido, ceñido a su cuerpo con ayuda de la faja, y el cadáver de su mujer cruzado a la grupa de su jaca “Beata”. Se dirigió hasta Grazalema, donde vivía su cuñado Frasquito Francés, apodado “el de la torre”, al que le entregó el niño, y se refugió en la sierra por unos días.



El 10 de enero de 1832, José María vuelve a Grazalema para bautizar a su hijo, en la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, siendo el padrino el famoso bandolero de Estepa, Juan Caballero. El feliz acontecimiento congregó en el municipio a una gran cantidad de bandoleros, de todas las partidas que campaban por la serranía, sin que las autoridades locales pudieran hacer gran cosa por impedirlo. La fiesta, el cante y el baile no faltaron, provocando una enorme polémica y escándalo en toda Andalucía por la indiferencia del corregidor de Grazalema, quien ni siquiera informó a sus superiores.
La partida del sacramento bautismal correspondía al libro 44, folio 17, reverso, pero desgraciadamente fue destruida durante la Guerra Civil.


Grazalema sufrió también la incidencia de la Guerra de la Independencia contra los franceses. Los lugareños, derrotaron a una división entera de las fuerzas gabachas, recuperando la plaza sin apenas bajas. 

Su papel de contrabando hacia el Peñón de Gibraltar con el bandolerismo y la figura del arriero dada su posición geográfica quedó reflejada en los viajeros románticos ingleses de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX como Washington Irving, Gautier, Merimée que trasladaron fuera de España a través de leyendas e historias reales una figura del bandolero idealizada como “el mártir de las causas injustas y la opresión social y política”.

La Plaza de los Asomaderos es fiel testigo en octubre de una Recreación Histórica ambientada en 1832 “Sangre y Amor en la Sierra”, convertida en “nido de bandoleros”, donde las partidas hacen las delicias de los visitantes y el Ayuntamiento se usa como “cuartel de los migueletes”, destacando una fuente realizada en sillares de piedra con una pila de cantería de cuatro caños de agua -tres en bronce- que sobresalen a partir de cuatro rostros, también en piedra- Plaza de España-. 


Una cosa muy grata que capta al instante nuestra retina durante la “Fiesta del Bandolero” es la invitación para usar el tradicional vaso de cerámica y de este modo respetar el medio ambiente -al no usar el plástico-.

Entre bellas historias en la abrupta y hermosa sierra, es posible que más de uno pueda enamorarse de Grazalema y su comarca. Un placer cuyos efluvios impregnan nuestros sentidos.



Desde la antigua Gran Zulema para el Blog...




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