lunes, 22 de julio de 2019

Una travesía por el Mar de Alborán, con nuestro amigo Alfredo




El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!...

…¡Ay mi blusa marinera; 
siempre me la inflaba el viento 
al divisar la escollera! 

“El mar. La mar”,  de Rafael Alberti.

Desde la tierra de Villalón, de la Cal y del Flamenco en cuyo término ejercieran su influencia en tiempos pretéritos los célebres bandoleros José María "El Tempranillo" y Francisco Ríos González "El Pernales", colocamos nuestro sextante autodidacta en Puerto Marina, Benalmádena (Málaga).

Atrás dejábamos Estepa, Alameda, Corcoya, Jauja o Badolatosa como zona de influencia en tiempos pretéritos del fascineroso " El Tempranillo", lo que nos permitía transitar por el corazón de Andalucía, “la antigua Madinat Antaqira andalusí -Antequera-”, donde un gran peñón calizo en forma de indio dormido observa nuestra proa autodidacta orientada en busca de la antigua tierra de Al-Baytar, en Benalmádena. 


Breve historia

Etimológicamente Benalmádena «Ibn al-ma'din» podría significar «Hijos de las minas» aunque también es posible que provenga del término "Banú al-Madina". Paseando por su paseo marítimo junto al castillo de Bil Bil nos encontramos una escultura dedicada al ilustre médico, botánico y gran farmacólogo andalusí Ibn al-Baytar (Benalmádena 1190-97?-Damasco 1248). No es necesario recordar que en Al Ándalus tuvo lugar el primer Renacimiento europeo -en lengua árabe- llegando la ciencia andalusí a brillar con luz propia desde mediados del siglo IX hasta el siglo XI. Los sabios andalusíes cultivaron de manera especial la astronomía, las matemáticas, la botánica, la medicina y la agricultura donde eran verdaderos expertos.

Los árabes introdujeron la palmera ya que la única palmera autóctona existente en Europa era el palmito. La palmera era considerada por la cultura andalusí como un árbol sagrado, símbolo de la hospitalidad, mientras el olivo lo era para los judíos y el ciprés para los cristianos. 



Durante el siglo X aparecen los primeros relojes de sol andalusíes. Para levantar un horóscopo era necesario calcular la posición del Sol, la Luna, su nodo ascendente y los cinco planetas conocidos. Se fomentó el avance en el campo de la astronomía. Aparece el ecuatorio -para el estudio y el cálculo de las posiciones de los planetas, la Luna y el Sol- y el astrolabio como instrumento de navegación que entrarán a formar parte del material del astrónomo/astrólogo. 

Pero lo que mejor caracteriza el legado de Al-Ándalus que la hizo convertirse culturalmente en el faro de Europa fue su contribución con más de mil traducciones de los clásicos griegos al árabe, llevadas posteriormente al latín por los eruditos cristianos.



Tal vez haya sido la casualidad o posiblemente, la alineación de algunos planetas y estrellas la noche anterior de luna llena, lo que ha permitido que nuestra retina llegara a observar aquella inolvidable mañana del sábado 20 de julio de 2019 -zarpamos sobre las 11 a.m.- a nuestro compañero del antiguo Instituto Nacional de Enseñanza Media de Morón -actualmente Fray Bartolomé de las Casas- Alfredo que iniciaba su enésima travesía náutica, junto a su amigo Chema en el barco de vela “Enigma” desde Puerto Marina donde tiene la embarcación su base. 

Alfredo me invitó a navegar, lo cual suponía para quien escribe estas humildes letrillas una inmensa satisfacción, al ser la primera vez que navegaba en un barco de vela. Ni que decir tiene que me encontraba alucinando con mi primera travesía náutica en alta mar aunque, juro no haber tomado alucinógeno alguno, sólo alguna que otra Cruzcampo fría que nos permitía una sana hidratación bajo aquel sol radiante que comenzaba a broncear nuestra piel.

La única experiencia que tengo en subir a embarcaciones de vela ha sido cuando llegue a visitar un par de veces en la ciudad más antigua de Occidente "Cádiz", el buque escuela "Juan Sebastián Elcano” en horario de visitas.

Se podría decir que era nuestro más humilde homenaje -al menos para el que escribe estas humildes letrillas- en el 500º Aniversario de la Circunnavegación de la tierra por el gran navegante español Juan Sebastián Elcano, quien completara la primera vuelta al mundo (1519-1522) bajo pabellón español, después de cruzar los océanos Atlántico, Pacífico e Índico.

Recordando tiempos pretéritos, la retina del recuerdo me retrotrae a mi más tierna infancia, al recordar al padre de Alfredo “Don Narciso -q.e.p.d.-”, que llegara a ser mi primer médico de familia a mediados de los años 60 del pasado siglo en el antiguo ambulatorio ubicado en La Carrera. Don Narciso, era también el propietario del antiguo y maravilloso Teatro Cine Oriente de mi pueblo “Morón”, que hacía las delicias de niños y mayores cuando comenzaban aquellas legendarias películas en cinemascope. Atrás permanecen guardados en nuestro recuerdo “Los Siete Magníficos", "La policía montada del Canadá", etcétera, entre los efluvios de aquellos calamares fritos en el desaparecido Bar Bermúdez del inolvidable Juan con aquel olor a castañas pilongas y la tienda del "Tío Bigotes", junto al emblemático bar “La Goleta” de Jóse, centro neurálgico de carnavaleros y también de grandes profesionales del gremio de la carpintería o albañilería entre otros, que vertebraban conversaciones entre crónicas goleteras en torno a unos quintos de cerveza y manzanilla mientras estimulaban su paladar con los exquisitos caracoles y altramuces que Jóse preparaba con primor.

"Chema, al gobierno de la embarcación".

Aquella grata jornada presentaba una mañana de sol espléndido bajo una mar rizada, pequeñas olas a las siempre había que tenerle un gran respeto. Alfredo continuamente nos iba ilustrando con términos náuticos, muchos de los cuales iría asimilando sin prisas, como proa, popa, babor, estribor, sotavento o barlovento entre otros. 

Como puede imaginar cualquier lector que posea cierto manejo entre el argot náutico, era evidente que se me olvidaban dichos términos con cierta frecuencia “ya que no mandé mis naves a luchar contra los elementos”.

Algunos términos básicos:

Babor: lado izquierdo de una embarcación. 

Barlovento: de donde sopla el viento. 

Cabos: cualquiera de las cuerdas empleadas a bordo. 

Eslora: medida de la embarcación de proa a popa. 

Estribor: lado derecho de una embarcación. 

Manga: anchura máxima de una embarcación. 

Nudos: unidad de medida de velocidad que se utiliza en navegación. 1 milla náutica equivale a 1852 m/h. 

Popa: parte trasera de una embarcación. 

Proa: parte delantera de una embarcación. 

Sotavento: hacia donde se dirige el viento. 

Viento de levante: viento procedente del este. 

Viento de poniente: viento procedente del oeste.

Y Rafael. Tres buenos patrones para una gran embarcación.

Poco después se uniría a la expedición otro compañero “Rafael”. Todos ellos eran patrones de embarcación con amplios conocimientos y una dilatada experiencia náutica, lo que me proyectaba una enorme tranquilidad mientras nuestra retina se impregnaba del bello color añil de la mar entre las blancas olas, que parecían pintadas con la cal de mi pueblo. 

Alfredo me comentaba que siempre es obligatorio al entrar y salir del puerto tener el motor en marcha. Cuando la embarcación abandona el puerto y se encuentran ya en mar abierta, es cuando se comienzan a izar las velas. Si el tiempo lo permite, se disfruta de una silenciosa y tranquila travesía, totalmente desconectado del mundanal ruido urbano, aunque no sería la primera vez, que se sale del puerto con un viento suave y en breve tiempo, las condiciones meteorológicas cambian drásticamente, complicándole la existencia al más avispado navegante.


A partir del año 238 a. C. con la Primera Guerra Púnica los romanos obtienen la supremacía naval en el Mediterráneo occidental. Anteriormente era denominado “Mar Medi Terraneum” o mar entre tierras.

Pero será a partir del 218-201 a.C. con la victoria de Publio Cornelio Escipión durante la Segunda Guerra Púnica cuando el Imperio Romano comience a denominar "Mare Nostrum (mar nuestro)" al Mar Mediterráneo.

Alfredo tuvo la gentileza de cederme el timón de la embarcación cuando las condiciones de navegación lo permitían. De este modo aprendía a gobernar la nave como si de un “verdadero timonel” se tratara, aunque siempre bajo su supervisión.

Me indicó que nos encontrábamos en el Mar de Alborán, la parte más occidental del Mediterráneo que abarca desde el Estrecho de Gibraltar "Yebel al-Tarik andalusí" hasta el Cabo de Gata en Almería, Norte de Marruecos, islas Chafarinas, Ceuta, Melilla y Argelia. 

Cuentan las páginas de la historia que etimológicamente la isla de Alborán proviene del término "Al Borany, que significa tormenta", apodo de un corsario tunecino durante el siglo XVI llamado Mustafá ben Yusuf al Mahmud ed Din que prestaba servicio al sultán otomano.

Al Borany establecería su base de operaciones en la isla y con el tiempo sería conocida como la isla de Alborán y su mar homónimo que rodea a la isla y que se extiende desde Gibraltar "Yebel al-Tarik" al Cabo de Gata, en Almería.

Una enorme experiencia acumulada durante tantos años de navegación, manejando las velas casi mecánicamente para aprovechar al máximo la ayuda del viento que penetraba entre la vela mayor y el foque o vela triangular ubicada junto a la proa. 

Alfredo y Chema no paraban de pasar los cabos a través  del piano utilizando la maneta para tensionarlos y ser enrollados en el winch utilizando el "stopper", que impedían que pudieran soltarse. 


Alfredo nos indicaba que nuestra proa se encontraba en dirección a las Islas Chafarinas mientras el SIMRAD o radar marcaba con precisión a través de la pantalla panorámica la velocidad del barco expresada en millas naúticas o nudos, la profundidad del mar. Un sistema de coordenadas geográficas mostraba la posición mediante dos coordenadas angulares expresadas en forma de la latitud (norte o sur) y longitud (este u oeste).

Combinando estos dos ángulos, se puede expresar la posición de cualquier punto de la superficie de la Tierra.
  • Al Ecuador le corresponde la latitud de 0º. (Se mide de 0 a 90º).
  • Al meridiano de Greenwich le corresponde la longitud 0º. (Se mide de 0 a 180º).
A velocidad casi constante comenzamos a alejamos de la costa varias millas naúticas reflejándose en el Simrad entre 5, 6 y a veces hasta 7 nudos,  formándose en la mar, lo que los marineros denominan "borreguitos". 

El barco se encuentra equipado con una brújula de doble inmersión diseñada para operar con la máxima precisión en los hemisferios norte y sur. Cuenta con chalecos salvavidas, botiquín de urgencia y un equipo de radio que opera en una determinada frecuencia para que todos los marineros se encuentren informados de todas las contingencias. Debajo del Simrad se puede observar el contest o brújula de navegación. 

Durante la navegación, siempre cuenta la tripulación con el doble de herramientas, por si se pierde alguna.




Los expertos navegantes con su enorme experiencia conocen a leguas el tipo de embarcación que se acerca e incluso el nombre. A lo lejos observaban una y decían: 

"Aquel barco es el legionario". 

Y efectivamente, estaban en lo cierto ya que cuando se iba acercando se observaba el símbolo de la legión en su proa. Por otro lado, la Guardia Civil del mar revisa periódicamente todos y cada uno de los permisos del barco y del patrón así como que la medicación a bordo en el botiquín nunca permanezca caducada. La ITB “Inspección Técnica del Barco” certifica la aptitud de la embarcación para la navegabilidad que garantiza su seguridad en la mar.

Cuando llevábamos aproximadamente una hora de navegación y el barco se encontraba perfectamente estabilizado, Alfredo y Chema nos obsequiaron con alguna que otra Cruzcampo fría para que no nos olvidáramos de Sevilla mientras, todavía se encontraban absorbiendo mis frágiles entendederas náuticas algunos conceptos de aquella clase magistral que intentaba asimilar en la que brillaban con luz propia términos nuevos como eslora, manga, orza, vela modelo Marconi, cabos -no cuerdas-y un largo etcétera. 

La orza o quilla de un barco están fabricadas en fibra de vidrio.


Durante la travesía de regreso, me iba indicando el patrón de la nave “Enigma” de que orientara siempre el rumbo de vuelta mediante un punto imaginario ubicado en la costa teniendo en cuenta de que las olas desplazan continuamente la proa.


Al llegar a las cercanía del puerto, comenzaron nuestros amigos a arriar las velas, volviendo a arrancar el motor hasta llegar al amarre del puerto, utilizando el bichero para que la operación sea lo más correcta posible.

Chema me comentaba que los nudos empleados a bordo deben ser muy resistentes y al mismo tiempo, en caso necesario, poder soltarse fácilmente.



En el trayecto existente que va desde el espigón hasta llegar a puerto, se puede observar un barco semihundido que nos proyecta aquéllas las películas del lejano Oeste, en el río Mississippi "USS Willow -Sauce-", un original barco construido en 1924 para surcar el río Mississippi y que fuera remodelado en Liverpool, donde embarcaría hacia Benalmádena. Antes de que el temporal le otorgara un trágico destino, fue utilizado como zona de ocio "discoteca flotante". 

Su bella silueta semihundida nos recuerda lo efímera que pueden llegar a ser las embarcaciones cuando carecen del más elemental mantenimiento que les permita poseer unas condiciones óptimas de navegabilidad.

En definitiva, una experiencia inolvidable gracias a nuestro amigo Alfredo que sin duda alguna, quedará grabado para siempre en nuestro recuerdo, y que de alguna manera quedará inmortalizado en el blog de mis culpas.

Desde el Mar de Alborán...


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domingo, 19 de mayo de 2019

El último legado inglés de Huelva "El Muelle de Carga y el Barrio de la Reina Victoria".


Desde la tierra de Villalón, de la Cal y del Flamenco orientamos nuestro sextante en busca de la Costa de la Luz donde la playa de Islantilla “Isla Cristina y La Antilla” brilla con luz propia en el poniente onubense, cercano a la frontera con Portugal. 

Los antiguos andalusíes nombraron a estos territorios bajo la etimología “al garb o poniente”, la zona más occidental de la antigua Al Ándalus, que la diferenciaba del término “al Xarq o parte oriental de Al Ándalus”. 


Las Dunas son un ecosistema muy importante del litoral atlántico, ya que en ellas habitan numerosos seres vivos (camaleón, chorlitejo patinegro, barrón y azucena del mar entre otros). Además, funcionan como una especie de despensa de arena para rellenar la playa después de los temporales de invierno.

La vegetación del sistema dunar merece especial protección, por cuanto protege la barrera de defensa de las playas al servir como fijación de la arena al terreno, evitando su desplazamiento o erosión.

Después de haber paseado sobre sus espléndidas playas bañadas por las frías aguas del Océano Atlántico y estimular nuestro paladar entre una excelente gastronomía, donde destacan los chocos y puntillitas fritas, langostinos, calamares de la huerta o gambas al ajillo entre otros manjares que nos ofrece la tierra y el mar -acompañados siempre de alguna que otra cerveza fría-, iniciamos nuestra ruta de vuelta hacia nuestro lugar de origen, en la tierra de Villalón, no sin antes, entrar por la Avda. de Méjico o del Decano en Huelva -en honor al Recreativo-, para conocer un poco más el antiguo Muelle de Carga -del Tinto o de Eiffel-, convertido en uno de los referentes turísticos de la ciudad onubense como zona de ocio, donde la gente disfruta paseando, leyendo  e incluso pescando. La gigantesca estructura férrea de 1.165 metros de longitud proyecta su enorme sombra que nos recuerda a la Torre Eiffel tumbada bajo el sol.

La visita al Muelle de Carga complementada con el libro “1888. El año de los tiros” de Rafael Moreno junto con nuestra próxima visita al Museo Minero de Rio Tinto nos proyecta sin duda alguna,  a la novela épica y monumental “Gérminal” de Émile Zola, el más bello texto escrito sobre el mundo de la mina, con sus dramas, miserias y huelgas, donde se narran similares e infrahumanas condiciones de vida de los mineros y sus familias  entre “hambre, asma, sudor, lágrimas y la muerte como liberación”.

El impresionante Muelle de Carga o Embarcadero de la antigua Compañía de Rio Tinto -frente al Nuevo Estadio Colombino- sería construido entre 1874 y 1876 gracias a la iniciativa de un grupo de financieros británicos durante la Segunda Revolución Industrial con la intención de revitalizar las minas onubenses después de agotar sus minas de cobre en Inglaterra, lo que supondría una verdadera transformación socioeconómica en la zona con sus evidentes “efectos colaterales” al mermar las teleras gravemente la salud de los trabajadores, sus familias y el hábitat de la cuenca minera.

En el año 1863 nace oficialmente el Foot-ball Association en la Freemason’s Tavern londinense con sus primeras normas y reglamentos. No cabe duda de que lo que nos ha llegado de aquellos tiempos pretéritos no han sido las condiciones infrahumanas de la cuenca minera sino que los primeros mimbres del fútbol español surgieron en las Minas de Riotinto (Huelva) en 1873 al introducir los británicos que explotaban las minas de Riotinto este deporte. 

El Huelva Recreation Club (actual Real Club Recreativo de Huelva) es el club de fútbol más antiguo de España que se fundaría en 1889 en el Club de Bellavista. El fútbol no penetraba a través de los Pirineos sino por el sur de la Península Ibérica. La cuna del fútbol español se encuentra en Huelva, denominándose al Recreativo de Huelva “El decano del fútbol español”.

El 14 de febrero de 1873 el presidente de la I República Española, Estanislao Figueras, firmaba el decreto por el que las minas de Rio Tinto, fueron vendidas por el precio de 93 millones de pesetas a un consorcio británico que tenía la capacidad de expropiar todos los suelos para la construcción del ferrocarril además de adquirir el suelo, subsuelo e incluso el aire del entorno natural quedando los habitantes de la cuenca minera desposeídos de cualquier elemento de subsistencia que no viniera de la Compañía Minera. 

Ni tan siquiera durante el gobierno republicano de 1873 cuajarían las mejoras laborales y sociales que pedían los mineros.

El 29 de marzo de 1873, se firmaba el acta de constitución “The Río Tinto Company Limited -RTCL-”, que se convertirá unos años más tarde en la empresa minera más importante de su época a nivel mundial. Una explotación gradual a cielo abierto que junto con la construcción del Muelle de Carga en el Puerto de Huelva y el ferrocarril que transitaría desde las Minas de Río Tinto hasta el Muelle de Carga (80 km. de distancia) hará que las frágiles entendederas de las fuerzas vivas de Huelva comiencen a pensar en inglés ante los derechos de los mineros.




La construcción del muelle

En sus comienzos, el proyecto del embarcadero presentaba grandes dificultades debido a la escasa firmeza del terreno, superado por el empleo de plataformas de madera apoyadas sobre el lecho del río. Otro gran inconveniente sería salvar los más de 500 metros de infraestructura sobre el mar, que permitiría el calado de los grandes buques de carga.

Para la construcción del muelle, la Compañía contrató a una empresa acreditada dirigida por el ingeniero John Dixon. El muelle constaba de tres pisos sostenidos por castilletes de columnas de hierro con roscas Mitchell, y se prolongaba por el lado de tierra por un viaducto de madera de 226 metros, unido a un terraplén de acceso. Por la plataforma superior circulaban los trenes de minerales y por la inferior, los de mercancías. 

Millones de toneladas de piritas se embarcarían a través del muelle de la Compañía de Rio Tinto hacia la Inglaterra. El sistema de embarque contaba con una altura considerable que salvaba la altura de los barcos. La caída del material sería por gravedad, por ser más económico, lo que permitía desplazar las grandes vagonetas empujadas por locomotoras. Las tolvas descargaban por gravedad el mineral en el interior de la embarcación.

El 18 de marzo de 2003 el Muelle sería declarado Bien de Interés Cultural (BIC), con la categoría de monumento, permitiéndose el paseo de los transeúntes, lo que permite disfrutar de un entorno de enorme belleza entre un monumento de ingeniería británica del siglo XIX. 



El Ferrocarril

Para el diseño del ferrocarril que llegaría desde las Minas de Rio Tinto al Muelle de Huelva, el presidente de RTCL Hugh Matheson contrató a un inglés muy prestigioso, llamado George Barday Bruce, y a un segundo hombre, Tomas Gibson, que materializó la propuesta. El proyecto del muelle se presentaría a la Compañía en febrero de 1874, y posteriormente a la Junta de Obras del Puerto de Huelva y al Ministerio de Fomento. La línea principal del ferrocarril quedaría terminada el 28 de julio de 1875, y el muelle se levantó un año más tarde, en marzo de 1876.



Desde el 11 de junio de 1873 a julio de 1875 se puso en marcha el ferrocarril de vía estrecha más importante del mundo para llevar el mineral desde las Minas de Río Tinto al Muelle de Carga en Huelva que distaba 80 km. A todo ello había que añadir 8 puentes, 5 túneles y 12 estaciones de ferrocarril tendría un coste de 767.190 libras esterlinas de la época.

También se construyeron 264 km. de ramales de vías que servían de unión entre los talleres, almacenes, tajos, las distintas poblaciones y los poblados mineros. Se usaron 147 locomotoras de vapor, 9 locomotoras diésel hidráulicas, 6 automotores de tipos diversos, 21 locomotoras eléctricas de varias clases y 1 locomotora de aire comprimido. Y también 1.300 vagones, 2.000 vagonetas y 36 coches de viajeros. El objetivo estaba claro, extraer todo el mineral posible, vaciar las montañas hasta sus mismísimas raíces al menor coste, solo con el sudor, la sangre y el dolor de los trabajadores.

El tren de transporte de mineral, podían alcanzar los 400 metros de longitud con 50 vagones, cargados de mineral.



Después de nuestra visita al Muelle de Carga nos dirigimos al Barrio de la Reina Victoria o Barrio Obrero como legado británico en Huelva (B.I.C. en 1977) donde pudimos apreciar sus típicas casas inglesas, que se construyeron para alojar a los trabajadores que pertenecían a la compañía minera de Rio Tinto.

Es evidente que en el Museo Minero de Riotinto existe mucha información y profundas huellas sobre las terribles condiciones laborales y de salud que padecieron sobre sus propias carnes los trabajadores de aquella época junto con la  casi olvidada masacre ejercida por el Regimiento de Pavía aquel 4 de febrero de 1888 y de la cual no hubo responsables al pensar en inglés incluso la propia justicia.

Desde el Muelle de Carga y el Barrio de la Reina Victoria colocamos nuestro punto de mira en el origen del mineral, en entrañas de la tierra de las Minas de Río Tinto. Aunque nuestra próxima visita al Parque Minero de Río Tinto como legado tras 100 años de la huella británica en Huelva formará parte de otro interesante artículo del blog de mis culpas que compartiremos con nuestros amigos.

Desde la Casilla del Guarda, en el Barrio de la Reina Victoria de la capital onubense, para el blog de mis culpas…



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domingo, 28 de abril de 2019

Encuentro de antiguos alumnos del I.N.E.M. en el Museo de la Cal de Morón



¡Estás más caliente que las alpargatas de un calero! 
Dicho popular


El pasado sábado 28 de abril de 2019 tuvo lugar nuestro tradicional encuentro entre antiguos alumnos del I.N.E.M “Instituto Nacional de Enseñanza Media” de Morón -en la actualidad Fray Bartolomé de las Casas- que permanece ubicado en la retina de nuestro recuerdo y cuyas reminiscencias se proyectan hasta nuestros días en forma de nostalgia y cierta melancolía que otorgan las canas de plata.

Se canta lo que se pierde, como dijera uno de los colosos de la literatura española del siglo XX, don Antonio Machado, otro de los nombres que formaban parte de una terna a comienzos de 1975 para elegir y colocar un nombre al Instituto "I.N.E.M.", según me comentara don Juan Fernández, emérito profesor de historia.


Era evidente que durante los últimos estertores del tardofranquismo, el nombre de Antonio Machado comprometido con la República hasta las últimas consecuencias quedaría en un segundo plano siendo el dominico Fray Bartolomé de las Casas "Protector Universal de todos los Indios" el nombre finalmente elegido, de entre una terna final de la que formaría parte también el nombre de Pablo de Olavide.


Se me ha venido a la memoria cuando nuestros padres compraban la Cal de Morón ¡pa encalá! en el Perulejo "Escudero"


Para celebrar tan emotivo acontecimiento se eligió un lugar emblemático como el Museo de la Cal declarado “Patrimonio Inmaterial de la Humanidad desde 2011” ubicado en las Caleras de la Sierra a unos 5,5 km. en dirección a Montellano. No es necesario recordar que una de las señas de identidad de la tierra de Villalón es la cal junto con el flamenco. 

En la década de los años 70 del pasado siglo muchos compañeros de algunos pueblos vecinos -El Coronil, La Puebla de Cazalla, Coripe y Montellano- se trasladaban en autobús hasta el Instituto ubicado en la antigua Avda. del Alférez Provisional -La Alameda- para realizar sus estudios.


El año de 2017 el antiguo Instituto celebraba el 50º Aniversario de su fundación, allá por el año 1967. Un mosaico realizado en 1971 por D. Pedro Ybarra Hidalgo y colocado en la entrada principal con dos estudiantes subiendo los peldaños, ha quedado como logotipo y símbolo del centro.




Entre efluvios de lentisco y romero nos recibía en la puerta del Museo de la Cal su director Manuel Gil Ortiz, quien nos recordaba la ancestral tradición calera que transmite sus conocimientos de padres a hijos, un legado que constituye un valor cultural y antropológico muy importante, siendo consideradas reliquias vivas. De ahí el nombre de “Patrimonio Inmaterial de la Humanidad”. 




Después de los saludos de rigor, comenzaba nuestro encuentro con un breve vídeo explicativo sobre el origen de la cal y su proceso en la casilla del calero, visitando más tarde las estancias donde se encuentran los utensilios y herramientas antiguas y también los hornos restaurados que brillan con luz propia:

La piedra caliza de Morón es una roca sedimentaria compuesta en su inmensa mayoría por carbonato cálcico CaCO3 en un 98%. Después de someterlas a un proceso de calcificación (descomposición de la caliza mediante calor en hornos a una temperatura mayor de 1000º C), da lugar a una sustancia llamada óxido cálcico CaO -cal viva-. Posteriormente debido a una reacción violenta de la cal viva con el agua (que la hace hervir), da lugar a una sustancia química llamada hidróxido cálcico Ca(OH)2 o cal apagada.


Foto. Museo de la Cal


La cal era ya conocida varios milenios a. de C. como material de construcción para morteros y revestimientos en Catal Hüyük,-Turquía-, en Mesopotamia, en el antiguo Egipto, en China y en la India. Roma hizo uso de la argamasa de cal desde principios del siglo II inventando el opus caementicium, una mezcla de piedras pequeñas, grava, arena, cal, agua.

La cal ha sido utilizada desde tiempos inmemoriales como material aglomerante en la construcción de edificios civiles, castrenses y religiosos así como en las obras públicas ya que mezclada con agua y arena se obtenía una especie de mortero o argamasa que se utilizaban para pegar ladrillos o piedras, lo que otorgaba una gran resistencia. Grandes lienzos de murallas, acueductos, puentes, catedrales o canalizaciones de aguas han sido elaborados con morteros de cal, al ser un material duradero e impermeable en la construcción hasta la aparición del cemento en el siglo XIX y su auge en el siglo XX como el principal agente cimentador en la construcción al endurecerse al contacto con el aire. 



Manuel Gil Ortiz explicando la historia ancestral de la Cal de Morón y de los caleros.

La cal tiene tantas utilidades que incluso en la actualidad se utiliza para reforzar los pilares deteriorados de importantes monumentos históricos, a las que se le inyecta cal hidráulica para regenerar las grietas dañadas por el paso del tiempo. Incluso la restauración de los leones de la Alhambra de Granada se ha realizado con Cal de Morón. 


Posee también un comportamiento bioclimático que da al interior de la vivienda frescor el verano y calor en invierno, logrando lo que se denomina el “efecto botijo”, al permitir la circulación del aire y evaporación de la humedad, muy conocido en las casas antiguas de Andalucía al ser una solución barata, eficaz y ecológica. 

Otros usos importantes de la cal incluye la neutralización de los suelos ácidos en agricultura, en la fabricación de vidrio y papel, el lavado de ropa blanca, el refinado de azúcar, etcétera. La cal viva reduce la acción bacteriana en el tratamiento de residuos animales al mismo tiempo que permite la circulación del aire y la evaporación de la humedad. Dichos residuos constituyen un excelente fertilizante como la gallinaza que se aplica en los campos de cultivo, aportando al suelo fósforo, nitrógeno, potasio, calcio, magnesio, azufre y materia orgánica. También se usa la cal en la protección del medio ambiente al tratar las aguas residuales y lodos. 



Morón ha tenido y tiene fama por su cal, explotada de manera racional y tradicional por los caleros extendiendo la calidad de su producto por toda Andalucía. Las Caleras de la Sierra se encuentra situada en el límite entre la campiña y la serranía. Su explotación en tiempos remotos se ha basado en la utilización de hornos tradicionales que han recogido el testigo de los romanos y que los árabes mejoraron su proceso, utilizando la leña de olivo como combustible por su alto contenido calórico. 

Todos recordamos en nuestra infancia a nuestros padres y abuelos encalar las fachadas y los paredones de nuestras casas con los tradicionales pinceles quedando relucientes con su clásico y tradicional color blanco. En la provincia de Sevilla, la Sierra Sur y la ruta de los pueblos blancos cercana a ésta son claro ejemplo de blancura de sus casas. 



Los caleros de Morón eran las personas que fabricaban la cal, de manera tradicional. Un complejo proceso que iba desde barrenar las rocas y colocar en su interior pequeñas cargas de explosivos, llevar las piedras hasta el horno tradicional, utilizando las piedras grandes en círculos como armaderas, llenando la parte trasera con los llamados matacanes o piedras pequeñas, con leña de olivo en el centro del horno y así sucesivamente hasta llegar hasta la altura indicada, con huecos en el cono final para que salgan los gases y una puerta donde se introducía la leña para seguir manteniendo el fuego durante al menos dos semanas. Al final del proceso de calcificación, se extraía casi dos terceras partes de óxido cálcico debido a la deshidratación del carbonato cálcico.



El vaso tiene 6 y 7 metros de diámetro con una altura que oscila entre 6 y 8 metros. De cada 150.000 kg. de piedra caliza y 90.000 kg. de leña de olivo como material de combustión, se extraían tras un proceso que duraba diez días 90.000 kg. de cal. 

Según nos comentaba nuestro antiguo compañero y distribuidor de Cruzcampo en Morón “IAN” los antiguos caleros eran los que más vino y cerveza consumían semanalmente en Morón: 40 arrobas de vino Vallejo “640 litros a la semana”, 80 cajas medianas de Cruzcampo y 18 garrafas de 3 litros de anís seco. Además, en la antigua Venta de la Paloma consumían 10 barriles de cerveza a la semana.

Todos los utensilios dedicados a la elaboración de la cal están en su entorno natural como los hornos de la cal, la casilla del calero etc... 

No cabe duda alguna de que cuando muera el último calero, se habrá quemado el último pergamino de una biblioteca viviente que ha contribuido fielmente a un desarrollo sostenible en su hábitat con un alto interés etnológico. 



Foto. Jerónimo Clavijo Baeza

Mientras la tradicional extracción calera sostenible data al menos del siglo XV, sin hacer daño a su hábitat, el futuro va encaminado a la explotación masiva de los recursos naturales, como puede observarse en el tremendo impacto visual que proporcionan las canteras de la sierra frente al Museo de la Cal ¡Qué cada uno saque sus propias conclusiones! 



Réplica del horno construido a orillas del lago Turkana en el Noroeste de Kenia 

El objetivo de esta construcción es enseñar el oficio de calero a un grupo de misioneros de la Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol que viven y trabajan desde hace casi 30 años por los más desfavorecidos en esta región del cuerno de África. 

La escasez de oportunidades alternativas al decadente pastoreo nómada y las fuertes sequías y hambrunas que cíclicamente asolan la zona, unido a la iniciativa de los misioneros por dotar de agua mediante presas de mampostería para almacenar agua de erráticas y torrenciales lluvias típicas de la zona, trajo a la palestra la idea de producir localmente el material aglomerante necesario al estilo de los romanos: cal y arena. 

Dada las dificultades para trasladar a un calero e los de toda la vida a una zona tan remota y difícil, se optó por levantar un horno réplica del africano en el Museo de la cal, y ponerlo a funcionar en presencia del responsable del proyecto en Kenia quien tendrá la oportunidad de conocer de primera mano el oficio para trasladarlo posteriormente a la zona y conseguir finalmente hacer cal en el desierto.

Mientras degustábamos en la casilla de los caleros nuestro almuerzo acompañado de cerveza y vino de la tierra sin faltar las tradicionales aceitunas moronas aliñadas con ajos, afloraba cierta nostalgia entre los antiguos compañeros sobre tal o cual profesor de la época, recordando antiguas normas del centro educativo al que asistimos durante varios años. 

Recuerdo cuando se colocó una proyector en medio del patio sobre el campo de baloncesto para que los alumnos pudiesen entrenar durante las tardes, a partir de las 17,30 horas. En aquella época los equipos de baloncesto, balonmano y voleibol tenían proyección provincial.



...Los que peinamos alguna que otra cana recordamos los comienzos de los años 70 del pasado siglo, con sólo once años, al superar el cuarto curso en la escuela pasamos al Instituto para realizar el primer curso del antiguo bachiller elemental. Teníamos que formar en el patio como si estuviésemos en la mili y si no te sabías la lección, como ocurría en "política" con don Agustín "que era militar" te levantaba del pupitre cuando nos tiraba de las patillas hacia arriba, mandándote a escribir la lección diez veces. 




El 20 de febrero de 1963 el Director General de Enseñanzas Medias aprueba la propuesta relativa al establecimiento de un I.N.E.M. con 500 a 600 alumnos y 500 a 600 alumnas.

El Decreto 1292/1963 de 16 de mayo establece un Instituto Nacional de Enseñanza Media Mixto que se publica en el B.O.E. 1 de junio de 1963 de interés social a todos los efectos en un artículo único y firmado por Francisco Franco.

El Ayuntamiento aprueba en La Alameda o Erillas Huecas un terreno de 11.628 metros  cuadrados con un presupuesto de 14.694.870, 31 pts. 

El proyecto de Instituto se realiza en Sevilla en marzo de 1962 a escala 1:400 y el plano definitivo se realiza en Sevilla, en diciembre de 1964 a escala 1:100 por el arquitecto Fernando Barquín.


Y qué decir del tradicional uniforme obligatorio con aquella chaqueta azul marino y chaleco, pantalón y calcetines de color gris, con la camisa blanca y la corbata roja ¡Si te faltaba alguna prenda, te mandaban a casa a por ella! 

Quedaba terminantemente prohibido entrar por la entrada principal, destinada sólo y exclusivamente para el personal docente. También recuerdo que el recreo a comienzos de los años 70 aún tenía las gradas del antiguo campo de fútbol del Morón y un pozo sin vallar con abundante agua junto a la piscina municipal.

Eran tiempos pretéritos "1970-1975" donde el docente impartía las materias, desde el miedo y la autoridad que proyectaba el nacionalcatolicismo de la época.

Si un profesor te regañaba o te daba un guantazo en la cara, casi seguro que no se lo decíamos a nuestros padres porque al final te arriesgabas a recibir dos: la recibida por el profesor acompañada de la de tu padre. No existía la presunción de inocencia. ¡Algo habrás hecho! 

En las clases de geografía en 1970-71 todavía existían viejos mapas físicos y políticos que colgábamos de las alcayatas con las antiguas posesiones españolas en el Sáhara, Sifi Ifni, Annobón (Guinea Ecuatorial) y algunos islotes. 

Por otro lado, ¡quién no recuerda aquéllos pupitres unipersonales cerca del profesor que nadie quería ocupar por no permanecer “aislado” de los compañeros y ser al mismo tiempo, el alumno que tenía el mayor número de posibilidades para que el profesor se fijara en ti, para salir a la pizarra!...


Esta fotografía fue realizada por D. José Vélez, profesor de Educación Física durante el curso 1974-75 con una antigua cámara fotográfica "Winar", del compañero Eduardo Rodríguez. 

...O cuando el sr. conserje “Don Romualdo -Q.E.P.D.-" abría la puerta del aula y nos levantábamos en señal de respeto, para transmitirnos a cualquiera de nosotros que el director o el jefe de estudios quería comunicarnos tal o cual cosa sin importancia. Íbamos por aquéllos pasillos pensando ¡para qué querrá vernos!, por aquello del “miedo escénico” que generaba la Dictadura y que se proyectaba al profesorado de la época. 

Recuerdo aquella profesora de historia que se detenía durante muchas clases en aquel "nacionalcatolicismo" como la Reconquista, los Reyes Católicos, el Descubrimiento de América o la Evangelización de los indios que ocupaban una gran parte de la asignatura... 

También recuerdo a otros profesores que simpatizaban con aquel nacionalcatolicismo rancio y que nos explicaban aquella aburrida asignatura denominada F.E.N. "Formación del Espíritu Nacional" a la que llamábamos "política". Casi siempre se daba los lunes, a primera hora de la tarde, recién comidos para que la digestión fuera más compleja.

Es curioso como la dictadura odiaba el término política y sin embargo, los alumnos llamábamos a la asignatura F.E.N. "política". Posiblemente porque era difícil de digerir en unos tiempos complejos.



También recuerdo algún que otro "profesor", que pertenecía a la O.J.E. "Organización Juvenil Española" y por tanto, tenía más posibilidades de ser contratado por el régimen franquista en aquéllas asignaturas denominadas "Marías" en el Instituto o en algún que otro colegio privado. 

Entre la nostalgia y el recuerdo llegamos a la conclusión de que ha pasado la friolera cifra de casi diez lustros, sobrepasando el ecuador de nuestra vida. Las fotos de costumbre irían plasmando en recuerdos nuestra grata visita al Museo de la Cal. El año próximo seguiremos añorando nuestros años adolescentes de aquellos tiempos pretéritos en el antiguo Instituto, pero en esta ocasión en El Coronil. 




P.D. Pasado el ecuador de nuestra vida, debemos comenzar a saborear profundamente el tiempo que nos quede y que no podemos comprar -como diría el poeta Mario Andrade en su hermoso poema "Mi alma tiene prisa"-, buscar la esencia de las cosas, sin soportar a personas absurdas, tóxicas o vanidosas, que a pesar de su edad cronológica, aún no han crecido. En definitiva, llegar al final de mis días en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.

La vejez comienza a manifestarse cuando ocupan mayor peso en nuestras frágiles entendederas, los recuerdos que las ilusiones y proyectos. Es entonces, cuando la nostalgia puede proyectarse a través de nuestras canas de plata y manifestarse bajo un enorme peso en nuestra alma, -se canta lo que se pierde, como diría uno de los colosos de la literatura del siglo XX, don Antonio Machado-. 

Por tanto, leer y viajar “haciendo camino al andar” con vientos alisios nos irá permitiendo ir soltando amarras para expandir nuestra mente y por consiguiente, cambiar nuestra concepción del mundo, valorando y respetando siempre las identidades culturales junto con la diversidad. 

¡Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una! Porque cada día es un comienzo nuevo, como diría el inolvidable poeta Mario Benedetti.



Mural Flamenco en el exterior de la Casilla del Calero


Términos de interés

Antropología proviene del término griego ἄνθρωπος “hombre” y λόγος, «conocimiento» es la ciencia que estudia de forma integral al ser humano de forma integral.
Etnografía proviene del término griego  έθνος  "pueblo o  tribu"  y γράφω  "descripción", es el estudio integral de los pueblos y culturas.







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