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martes, 22 de marzo de 2016

El Caminito del Rey





No hay nada más grato para conocer Andalucía que pasear sin prisas entre sus pueblos a través de la angostura de sus empinadas callejuelas respirando al mismo tiempo esos efluvios y reminiscencias de tiempos pretéritos que estimulen nuestra retina y quedar grabado en nuestro recuerdo.

Por tal motivo, el pasado 17 de marzo de 2016 bajo un sol primaveral enarbolamos de nuevo nuestras naves -en esta ocasión con la compañía de “Green Tour Al-Andalus”-, rumbo al "Caminito del Rey" ubicado en el Desfiladero de los Gaitanes, en la parte occidental de la Cordillera Bética, en el Alto del Guadalhorce.

Dicho desfiladero llegó a ser un lugar estratégico a finales del siglo IX y comienzos del X. Cuentan las páginas de la historia que hubo un importante caudillo andalusí llamado Omar ben Hafsun que llegó a poner en jaque desde la antigua ciudad de Bobastro y durante 50 años a las tropas del Califato de Córdoba. 

Transitando hacia el Caminito del Rey José Ángel reclamó nuestra atención sobre una importante bandada de milanos negros que en la primavera migran enormes distancias desde Sudáfrica hasta la Península Ibérica. Será también en primavera, cuando los milanos rojos migren buscando el frío de los países del norte de Europa.

Desde el mirador “Luis Morales” nuestra retina capta al instante la belleza del embalse del Conde del Guadalhorce donde la casa del ingeniero y la presa  labrada en piedra de cantería brillan con luz propia.




Junto al mirador se conserva una mesa de piedra labrada conocida popularmente como “el sillón del Rey” donde Alfonso XIII firmara la terminación de las obras de tan emblemática obra.



“AQUÍ FIRMÓ EL 21 DE MAYO DE 1921 EL ACTA DE TERMINACIÓN DE ESTAS OBRAS S.M. EL REY DON ALFONSO XIII”



El río Turón es uno de los principales aportes de agua potable a Málaga, nace en la Sierra de las Nieves y recorre los términos de El Burgo y Ardales, une sus aguas con los ríos Guadalteba y Guadalhorce antes de su entrada al Desfiladero de los Gaitanes. La construcción de la Presa de El Chorro fue de una magnitud considerable, siendo en 1921, fecha de la visita del rey Alfonso XIII la colocación de la última piedra. Inició su construcción el ingeniero Rafael Bejumea Burín en otoño de 1914, empleando hormigón ciclópeo cuyas caras exteriores se cubren de sillares de cantería. 

Sus dimensiones son 75 metros de alto y más de 50 metros de ancho en su base. El arco que forma mide 130 metros y su capacidad actual es de 86 hectómetros cúbicos. Su longitud afecta a 12 km. del río Turón. Para su construcción se utilizaron por primera vez maquinaria eléctrica y técnicas constructivas de vanguardia. 

Las obras hidroeléctricas en el Chorro impresionaron tanto al monarca que cambió el nombre de la presa otorgando el título nobiliario de I Conde de Guadalhorce a Benjumea. En la base de la obra se construyó una central hidroeléctrica que fue la primera que tenía un circuito reversible, pudiendo almacenar agua porque sus turbinas podían actuar como bombas impulsoras.



Hasta mediados del siglo XIX el Desfiladero de los Gaitanes era un valle transitado únicamente por pastores y cazadores. La industrialización hizo pensar en crear una línea férrea entre las cuencas mineras de Córdoba y las fábricas de Málaga, que era por entonces una potencia industrial. Serán necesarios dieciocho túneles excavados en la roca para que el carbón llegue por ferrocarril desde la cuenca de Córdoba a la Central Hidroeléctrica del Gaitanejo. Esta línea férrea quedará terminada en el año 1865.

Durante las obras del ferrocarril entre Córdoba y Málaga, los ingenieros descubren el potencial del Chorro como energía eléctrica. En el río Turón, afluente del Guadalhorce están los orígenes de la energía eléctrica de la zona. En 1903 la Sociedad Hidroeléctrica del Chorro, aprovechando el desnivel del rio Guadalhorce coloca las primeras tablas del “Caminito del Rey”, como vía peatonal entre el Gainatejo y el Chorro (Gaitanes). El Caminito del Rey sería el único camino existente para que algunos niños pudieran ir a la escuela.

Será también en el siglo XIX cuando se buscan alternativas al carbón para satisfacer la creciente demanda energética. Un ingeniero, Rafael Benjumea, recibe el encargo de aprovechar el desnivel existente entre la entrada y salida del desfiladero para producir electricidad.

La obra consistía en desviar el agua a la entrada del Gaitanejo, forzarla a circular durante 3 km. por un canal hasta la salida de los Gaitanes, para dejarla caer desde más de 100 m de altura hasta la primitiva central del Salto del Chorro.




En 1927, se terminó el Embalse de Gaitanejo, que también reciben los aportes de los ríos Guadalteba y Guadalhorce. 

Este peligroso sendero de arriesgada construcción, se construyó por la Sociedad Hidroeléctrica del Chorro, propietaria del Salto del Gaitanejo y del Salto del Chorro entre 1901 a 1905, con la intención de facilitar el paso de los operarios de mantenimiento así como el transporte de materiales y vigilancia de los mismos. 

Nuestros guías Violeta y Anisa nos entregaron un casco de seguridad de color rojo, ante los posibles desprendimientos de la montaña. Como preámbulo de nuestra ruta, después grabar en la retina de nuestro recuerdo la enorme belleza del embalse del Guadalhorce, atravesamos el primer túnel que nos introduce en la primera parte del sendero por su parte norte, en el término de Ardales que concluirá en la parte sur, en el término de Álora. 

A partir de ahora nos espera un impresionante recorrido de 7,7 km. de longitud, de los cuales 2,9 km. pertenecen a tramos de pasarelas de madera bordeando la pared rocosa.

Al llegar a la casilla de control es obligatorio mostrar nuestro DNI registrando mediante un lector un código de barras que viene con la reserva de nuestra entrada que lleva consigo un seguro de responsabilidad civil.



La angostura del Desfiladero de Gaitanejos, el Valle del Hoyo y el Desfiladero de los Gaitanes en el monte Monte Huma forman parte del Caminito del Rey donde las fuertes emociones están garantizadas.

A lo largo de su existencia el “Caminito del Rey” ha tenido un altísimo riesgo para la vida de las personas, lo que ha generado su propia leyenda negra. Nuestros guías nos comentaron que cada año se producían entre tres y cuatro accidentes mortales, lo que obligó a la Junta de Andalucía en 2001, para evitar más desgracias, cerrar los accesos al camino. 

El Caminito del Rey es uno de los parajes más asombrosos de Andalucía con un incalculable valor ecológico donde el senderista respira paz y tranquilidad bajo un entorno natural incomparable con una gran riqueza faunística y botánica que le ha llevado a ser declarado Parque Natural. 

A lo largo del recorrido se pueden apreciar diversos paneles informativos que nos ilustran sobre la geología, fauna y flora del "Parque Natural Desfiladero de los Gaitanes".


Antiguo Caminito del Rey

A nivel geológico, la acción del río ha conformado dos zonas de gargantas encajadas: los Gaitanejos al norte y los Gaitanes al sur. En los Gaitanes los paquetes calizos son verticales y han sido cortados perpendicularmente, generando estampas impactantes. En poco más de 3,5 km las aguas salvan un desnivel de 100 metros provocando en época de lluvias un nivel de erosión muy importante.

En los escarpados rocosos son especialmente importantes las aves. Las impresionantes paredes del desfiladero dan cobijo a una importante colonia de buitres leonados, fáciles de observar en pleno vuelo o posándose en las repisas donde tienen sus inexpugnables nidos. También es posible ver alimoches, águilas reales, el águila-azor perdiguera, el halcón peregrino, el búho real, el vencejo, la paloma bravía, etcétera. Entre los mamíferos cabe destacar la cabra montés, el zorro y el meloncillo. En algunas grutas se refugian colonias de murciélagos.

El curso fluvial ofrece el hábitat ideal para la nutria y fauna piscícola como el barbo gitano o la boga del Guadiana. Entre los anfibios destacan el sapillo pintojo meridional, el sapo y la rana común. Entre los reptiles es posible observar el galápago leproso, la culebra de escalera, la lagartija andaluza y la lagartija colilarga.




En el Desfiladero de los Gaitanes podemos identificar a grandes rasgos cuatro ambientes bien diferenciados: los desfiladeros calizos, las laderas a pie de monte, el Valle del Hoyo y la ribera del Guadalhorce. 

Las paredes casi verticales de los desfiladeros de Gaitanejos y Gaitanes resulta unos medios muy inhóspitos para el crecimiento vegetal, ya que la ausencia de suelo determina una escasa retención de agua y nutrientes. Las especies adaptadas a crecer en este hábitat rocoso, se denominan rupícolas, y para ello aprovechan las escasas grietas y fisuras que ofrecen las rocas predominando los zapaticos (Rupicapnos africana subps. Decipiens) y el escobón (Citusus malacitanus subsp. Moleroi). 


Caminito del Rey visto desde la carretera Ardales-Álora

Además en las zonas de umbría del interior del desfiladero, donde el suelo es más profundo nos sorprenden plantas propias de ambientes más húmedos como algunos helechos o el acanto. En las laderas de la Sierra de Huma aparece un sabinar de sabina caudada (Juniperus phoenicea subsp. Turbinata) de gran interés botánico.

En el Valle del Hoyo nuestra retina capta entre la arboleda un cortijo desvencijado por el paso del tiempo. A lo largo del valle podemos apreciar un pinar de repoblación de pino carrasco acompañado de matorral mediterráneo como romero, lentisco, albaida y mejorana. En las zonas más abiertas y soleadas se observan algunos algarrobos entre los palmitos y retamas locas.

Los márgenes del río Guadalhorce presentan una vegetación de riberas de adelfas, tarajes y carrizos. En los huertos anexos al Cortijo del Hoyo perviven algunos frutales, testigos de la presencia humana.

Pasada la presa de los Gaitanejos realizamos la primera parada del camino, que servirá para que nuestros guías nos comentaran que en tiempos pretéritos las algarrobas serían envasadas en los tradicionales sacos de cáñamo y que a través de los canales eran transportados por la fuerza del agua. 

También nos contaron que el sistema de medidas en tiempos de los romanos tuvo su origen en la semilla de la algarroba “kerátion”, formado por 24 semillas de algarrobo. Posteriormente sería arabizado bajo el término “qirat”, para llegar con el paso del tiempo a ser denominado en nuestra lengua con el término "quilate" como unidad de magnitud física que mide la pureza en oro puro que tiene una aleación.




En el Valle del Hoyo brilla con luz propia un viejo cortijo desvencijado por el paso del tiempo denominado el "Cortijo del Hoyo". Comenzamos a subir una pasarela que nos llevará más tarde al puente que fuera construido por el ingeniero Eugenio Ribera en 1903, convertido en el símbolo de la ruta. 

Desde un balcón transparente como punto neurálgico se puede observar el angosto desfiladero como resultado de la acción prolongada de los agentes meteorológicos, la fuerza del agua, el hielo y el viento que han ido modelando estos espectaculares paisajes con enormes paredes que llegan hasta los 300 metros. El silencio se rompe con el sonido y las vibraciones del tren atravesando los viaductos.



Varios “Ammonites” como fósil de la era secundaria en forma de caracoles gigantes marinos que quedaron atrapados en la superficie, nos recuerdan que antes de emerger Andalucía, estuvo cubierta por el mar. Una lápida en la pared rocosa grabada para siempre en la retina del senderista evoca esa leyenda negra que forma parte de tiempos pretéritos, con la muerte de tres jóvenes que perdieron su vida el 11 de agosto del año 2000.




...Y el miedo escénico se eleva a la enésima potencia cuando nuestra retina capta por fin el puente metálico de reciente construcción y paralelo al antiguo de Eugenio Ribera de 1903, que tendremos que atravesar con una fuerte dosis de loperamida mental (el tradicional fortasec). Sin embargo, nuestro moderado esfuerzo se ve gratamente recompensado con la enorme belleza que nos ofrece el río Guadalhorce, junto a la presa de los Gaitanes.

Por su espectacularidad, la puesta en valor del Desfiladero de los Gaitanes se ha convertido para los amantes de la naturaleza en un importante icono dentro del turismo de Málaga.


Descendiendo el enésimo escalón entre pasarelas de madera llegamos al "Viaducto de los Albercones" como epílogo de nuestra visita. “Green Tour Al Andalus” nos obsequió con un refrigerio donde no faltó el vino de la tierra. Posteriormente nuestro autobús nos llevaría a la “Casa del Abuelo en Álora” para recuperar fuerzas. 

...Una bandada de milanos negros en el viaje de vuelta nos recordaba que estábamos transitando hacia nuestro lugar de origen, la tierra de la Cal y del Flamenco, situada en la frontera de su propia esperanza.


Un alto en el camino para recuperar fuerzas

No debemos de olvidar que también el mundo del cine inmortalizaría "el Caminito del Rey" en la gran pantalla con grandes películas. Actores consagrados como Frank Sinatra, Brigitte Bardot, Omar Sharif o Raquel Welch rodaron en este lugar.






La jornada puede completarse con una visita al histórico castillo de Álora donde en uno de sus lienzos junto a la puerta de entrada se puede leer una cerámica sobre el “Romance de Álora” que nos recuerda que en mayo de 1434 encontró la muerte el Adelantado de Andalucía, Diego Gómez de Ribera.




Desde el “mirador Alí Ben Falcum al Baezi” se puede observar una bella panorámica del Valle del Guadalhorce.



Tras la conquista de Álora los Reyes Católicos en 1484 mandaron edificar el templo de la Primitiva Parroquia de Santa María de la Encarnación sobre la Mezquita Mayor musulmana. Aquí se veneran a Nuestro Padre Jesús Nazareno de las Torres y la Virgen de las Ánimas del imaginero local José Navas-Parejo.




Desde el Caminito del Rey para el blog de mis culpas...



Enlace de interés

Omar ben Hafsun, "el último bandolero andalusí"





Reseñas históricas


Desde 1953 el pantano lleva el nombre del Conde del Guadalhorce y el camino de servicio, el Caminito del Rey.


En 1.989 se produce la declaración por ley de Parque Natural Desfiladero de los Gaitanes.


En 1.992 se regula la práctica de la escalada en el Parque Natural.


A finales de 2015 la Diputación de Málaga abre al público el “Caminito del Rey”.

jueves, 21 de enero de 2016

Omar Ben Hafsún, "El último bandolero andalusí"




Desde la tierra de Villalón en cuyo término municipal ejerciera su influencia en tiempos pretéritos José María “El Tempranillo” y Francisco Ríos González “El Pernales”, enarbolamos nuestras naves una gélida mañana de enero para emprender nuestra ruta hacia la A-92 buscando la ciudad ursaonense y seguir transitando hacia El Saucejo, Teba (Hisn Atiba) y Ardales, en cuyo término brillan con luz propia las Mesas de Villaverde en la vertiente meridional de la Sierra de Abdalajís y el Desfiladero de los Gaitanes. Más tarde, nuestra retina siguió impregnándose de los efluvios andalusíes en el castillo de Álora (Al-Lura andalusí) en el "Cerro de las Torres", al cual se accede por una enorme puerta de entrada destacando un enorme arco de herradura con alfiz realizado con sillarejos. 


Muy cerca de Ardales bordeando el embalse encontramos la antigua ciudad de Bobastro en el Alto del Guadalhorce donde a finales del siglo IX y comienzos del X forjara su leyenda Omar Ben Hafsun, símbolo de la resistencia mozárabe-muladí que colocara a la mítica ciudad en los senderos de la historia.

Los vestigios arqueológicos de la antigua ciudad de Bobastro fueron descubiertos por F.J. Somonet en 1869 y excavados por G. de Mergelina en 1927.


Desfiladero de los Gaitanes


Pero es necesario decir que Omar ben Hafsún no fue un “bandolero andalusí” en el sentido etimológico del término sino que siendo defensor de la vida campesina, Omar era contrario a la organización estatal de los omeyas y no estaba de acuerdo en la forma de gobernar éstos, que vivían en el despotismo y en la opulencia. Por tanto, un rebelde no encabeza un proyecto político de 50 años intentando desbancar a los hijos de los califas de Damasco establecidos en la Qurtuba musulmana (Córdoba), la capital de Al Ándalus.

Omar Ben Hafsún poseía el don de la palabra y se dio cuenta del profundo descontento que existía en la Sierra de Málaga contra el poder establecido por los emires de Córdoba por parte de muladíes, bereberes y mozárabes, lo que daba lugar a continuas revueltas. Pero a estos pueblos le faltaba un líder que aglutinara las diversas sensibilidades. Omar Ben Hafsún les prometió que todos los habitantes de al Ándalus serían tratados como iguales pagando los mismos impuestos. Los árabes de raza estaban exentos del pago de los impuestos. 


Pero vamos a conocer un poco sobre la historia de nuestro personaje histórico que pudo cambiar el rumbo de la historia de al Ándalus.

Los historiadores datan el año 850 como la fecha de nacimiento de Omar Ben Hafsún en la Sierra de Málaga siendo descendiente de antiguos nobles visigodos. En su juventud fue un militar al servicio del Emirato de Córdoba, pero una reyerta que culminó con una muerte le colocó fuera de la ley, teniendo que huir al norte de África, donde vivía un tío suyo. Estando en una ciudad de Argelia (Tarhet) tiene un encuentro con un “santón” que le menciona una extraña profecía: “Se levantaría desde Bobastro contra el poder de los omeyas”. 

Los árabes como raza hegemónica en al Ándalus provenían de Damasco eligiendo las mejores zonas para vivir como la cuenca del Guadalquivir, la Vega de Granada, las mejores tierras de Málaga, etcétera, dejando las zonas montañosas para los bereberes que provenían de África y pertenecían al escalón social más inferior en al Ándalus, los muladíes (cristianos convertidos al Islam) y los mozárabes (cristianos en territorios árabes).


Murallas de Bobastro

En el 880 Omar reúne una partida de muladíes, mozárabes y bereberes descontentos de la sierra de Málaga comenzando a conquistar Mijas, Ardales, Comares, etc. 

Omar Ben Hafsún, con la ayuda de una importante red de aliados, fortifica Bobastro construyendo un alcázar y numerosas murallas defensivas con iglesias. Los habitantes de esta ciudad rebelde se desparramaron por los acantilados excavando sus casas en las rocas de areniscas y durmiendo en las cuevas. En muchas de estas casas trogloditas se extraían sillares de areniscas que se incorporaban a las defensas militares. Las murallas estaban construidas con aportaciones de los refugiados y residentes en Bobastro. La población pudo llegar a más de mil quinientos refugiados en los momentos de máxima tensión. 


Aljibe en Bobastro

Al tener escasez de agua obligó a planificar muy bien su almacenamiento conservada en aljibes excavados en la roca y acarreada desde los ríos y arroyos cercanos en grandes recipientes. El conocimiento de estos barrancos ayudaba a sobrevivir en esta fortaleza natural.

Omar Ben Hafsún construyó en Bobastro un cíngulo de fortalezas, existiendo un obispado y una iglesia metropolitana que se identifica con la Iglesia excavada en la roca. 


Iglesia de Bobastro excavada en piedra

Al estar Bobastro en una zona inexpugnable de difícil acceso, los únicos impuestos que pagaban sus ciudadanos eran en forma de trigo, traer agua del río cercano en grandes vasijas y realizar sillares de piedra de un brazo de largo por un codo de ancho en las canteras de la zona. El trigo provenía del pueblo cercano de Ardales. Los habitantes de Bobastro excavaban en la roca de arenisca las casas cuevas, los silos y los aljibes para soportar un largo asedio si era necesario.


En el año 883 Muhammad I envió un fuerte contingente contra Omar Ben Hafsún y éste se rinde pactando entrar al servicio del emir con sus hombres que participaron incluso en una aceifa por tierras de Álava, pero ser muladí y no árabe de raza le obliga a abandonar Córdoba volviendo a Bobastro en el 885.

El caudillo muladí no encontraba su lugar en la sociedad islámica frente a los musulmanes viejos y en el año 885 encabezaba de nuevo una rebelión que aglutina en su entorno mediante sólidas relaciones de fidelidad a bereberes, mozárabes y muladíes (cristianos conversos al Islam) descontentos contra la hegemonía de la raza árabe en las Coras de Rayya (Málaga y Axarquía) y Takoronna (Serranía de Ronda). 

En agosto de 886 cuando Omar ben Hafsún está a punto de ser derrotado muere el emir Muhammad I y Al-Mundhir debe regresar a Córdoba para hacerse cargo de al-Ándalus.

Omar conquista Comares en la Axarquía, Mijas en la costa y Archidona en Antequera apoyando a los rebeldes de Alhama de Granada en su lucha contra el nuevo emir Al-Mundhir. Éste se apodera de Archidona, iniciando una ofensiva contra Bobastro, que siguió el posterior gobierno del emir Abd Allah. 

En el 888 de nuevo el estado cordobés lo integra en su política y nombra a Omar Ben Hafsún gobernador de la Cora de Rayya (la provincia de Málaga). Pero Omar no respeta los compromisos y vuelve e nuevo a las montañas. Sus alianzas y ataques contra las tropas emirales le convierten en un temido guerrero. Muchos se refugian detrás de estas murallas porque la presión del estado de Córdoba no se frenará hasta la toma definitiva de esta ciudad.


El emir Abdallah se da cuenta del grave problema que se le presenta y decide crear una alianza con la familia muladí de los Banu Qasi que controla la marca superior y lo vuelve a aislar en Bobastro. Omar aprovecha esta ocasión para hacerse fuerte al contar con los apoyos de muchas fortalezas malagueñas, desde Mijas a Comares o Archidona, desde la Axarquía a la Serranía manteniendo además ciertas posiciones de influencia en las fortalezas del Valle del Genil o en la Vega de Granada. Una vez organizadas las alianzas, preparó la toma por la fuerza de las poblaciones del valle del Guadalquivir, incluyendo las poblaciones de Jaén, Écija, Osuna, Estepa, etc. 

Omar llegó a crear un estado alternativo al Califato que buscaba la legitimación de su poder y el reconocimiento exterior, estableciendo contactos con Ifriquiya (Túnez y Libia).

A partir de 889 Omar intensifica la dureza de sus incursiones en aquellas plazas que se le han resistido como Baena o Priego de Córdoba. Estas acciones suponen una convulsión social para el Emirato atemorizando a los pobladores del entorno de Córdoba, lo que le reportan nuevas alianzas, como la de Ishbiliya (Sevilla), a la que hay que sumar las tribus bereberes de la Serranía, destacando el apoyo de los Banu Jali que vivía en la actual Cañete la Real.


La base económica de los habitantes de Bobastro se debió al saqueo y el apoyo indirecto de una población rural dispersa en el territorio que rodeaba la confluencia de los valles y el “Desfiladero de los Gaitanes”. En Bobastro se estableció una economía de subsistencia y las normas internas serían muy fuertes. 

Omar y sus militares establecerán un sistema de rentas a sus refugiados, a sus protegidos en la población rural y a sus aliados en otros pueblos y fortalezas. Los refugiados tenían que aportar sillares, y cada edificio mantenía abierta una cantera. Los eremitas que vivían en este recinto extrajeron sillares para construir un aljibe. Del tributo no se libraba ni la comunidad religiosa.

Pero en el 899 comete un grave error al convertirse al Cristianismo adoptando el nombre de Samuel. Con ello, Omar Ben Hafsún trataba de ganarse la amistad y el apoyo del rey asturiano Alfonso III y de los mozárabes pero el resultado final es que muchos de los muladíes le dieron la espalda.

En septiembre de 917 muere Omar ben Hafsún. Tras su muerte, Abderraman III sitia Bobastro. Sus hijos mantuvieron viva la llama de la insurrección hasta que el 19 de enero de 928 la bandera de los omeyas comienza a ondear en la torre más alta de la fortaleza. El cadáver de Omar Ben Hafsún fue profanado y colgado de una de las puertas de Córdoba junto con la cabeza de un cerdo.


Río Guadalhorce atravesando el "Desfiladero de los Gaitanes"

A partir de este momento los focos de la disidencia se irán apagando para volver a la calma. La prosperidad y con ello, la recaudación de impuestos destaca en este periodo.

Termina una de las épocas más convulsas de al-Ándalus y al mismo tiempo comienza el periodo más glorioso de su historia que tiene como protagonista al califa Abd al-Rahman III que ejerce en torno a su persona el poder político y religioso.

Gracias al prestigio que le diera la conquista de Bobastro, Abd al-Rahman III denominado al-Nasir li-Din Allah (el vencedor por la religión de Alá) se proclamaría el primer califa independiente de Damasco.

En Bobastro, según las crónicas, Omar Ben Hafsún construyó varias iglesias. Una de ellas estaba junto al alcázar, en la zona más alta de la ciudad, vinculada al cuartel general de la revuelta. Otra, estaba en un entorno periurbano, en la cara oeste de la montaña, relacionada probablemente con la comunidad religiosa protegida por Omar. La del alcázar estaba construida sobre sillares, mientras que ésta se excavó en la roca. Además, la iglesia rupestre formaba parte de un recinto cuadrangular que albergaba a los monjes. Un convento ejecutado por y para la comunidad religiosa. No sería improbable que la ciudad de los mozárabes conservase alguna iglesia más. De hecho, junto al Desfiladero de los Gaitanes, se encuentra la Ermita de Villaverde. 

Es muy probable que estas edificaciones se cubriesen con un tejado a una sola agua, favoreciendo el llenado del aljibe los días de lluvia. Además de los sillares y las estancias excavadas en las rocas se han conservado dos grandes silos rectangulares que servían para conservar el grano. 

La arquitectura de las iglesias de Bobastro tienen como antecedentes las basílicas paleocristianas e hispanovisigodas. Los elementos decorativos eran el arco de herradura como los que se han conservado en el muro de la iglesia principal.

La verdadera afrenta al estado cordobés estuvo en el nombramiento como obispo de Yafar ibn Maqsim en 916, cuando ambas construcciones ya están funcionando.

Se sabe que el emir Abd al Rahman III, visitó el lugar cuando conquistó Bobastro a los hijos de Omar ibn Hafsún en 928, desterrando a sus habitantes, destruyendo sus casas y sobre todo, las iglesias que "el rebelde andalusí" había construido en contra de la ley. 

Desde el año 880 hasta la muerte de Omar Ben Hafsún en 917 las montañas de Bobastro protagonizaron comienzo de los mozárabes en el paraje de las Mesas de Villaverde siendo su auténtica ciudad  durante los siglos IX y X. 

Este lugar fue un gran recinto amurallado, el refugio principal de Omar Ben Hafsún y sus seguidores durante medio siglo, un lugar estratégico en la montaña malagueña y el cuartel general de la ofensiva rebelde contra el emirato cordobés. 

Consideraciones finales

Omar ben Hafsún fue un personaje histórico a caballo entre el Islam y el Cristianismo que logró mantener en jaque durante 50 años el poder emiral de la antigua Córdoba -la ciudad más importante de la Europa de su época-, consolidando la mítica ciudad de Bobastro como epicentro de una rebelión que pudo cambiar el curso de la historia de al Ándalus.

Pudo vivir en la opulencia a partir del 888 cuando de nuevo el estado cordobés lo integra en su política y lo nombra gobernador de la Cora de Rayya (Málaga y Axarquía). Sin embargo fue consecuente con su forma de pensar y volvió a su lugar estratégico de las montañas. 


Cruz grabada en piedra en un muro de la iglesia

Si los omeyas no hubiesen reaccionado, Omar ben Hafsún hubiese logrado establecer un pequeño estado independiente en al Ándalus. El hombre que pudo reinar controló territorios que se le escapaban al Emirato de Córdoba, llegando a extender sus dominios en la antigua Elvira y Jaén por el este, la región de Ishbiliya por el oeste, Rayya (Málaga y la Axarquía) y el control absoluto de la Serranía de Ronda y los valles de Algeciras.

Bobastro generó un enorme conflicto al Emirato de Córdoba al ponerlas en jaque. Según algunos estudiosos Omar Ben Hafsún cometió dos grandes errores estratégicos: 
  • El primero enfrentarse en campo abierto a las tropas del califa en la batalla de Poley (Aguilar de la Frontera en Córdoba) el 16 de mayo de 891.
  • Y el segundo, al convertirse al Cristianismo al final de su vida, restándole así poder de convocatoria como líder indiscutible. 
Omar ben Hafsún no fue un “bandolero andalusí”. Un rebelde no encabeza un proyecto político de 50 años pretendiendo que todos sus ciudadanos fueran tratados como iguales y paguen sus impuestos, desde los árabes de raza que provenían de Damasco hasta los muladíes, mozárabes y bereberes.


Posteriormente Almanzor con sus ansias de poder vaciaría de contenido la figura del califa Hisham II y de todas las instituciones sembrando los antígenos de la discordia. En 1009, a los siete años de la muerte de Almanzor -que llevaría a Córdoba a su cenit militar- estalló una fitna que trajo como consecuencia la destrucción de Madinat al-Zaha en 1011 por el bereber al-Mustain que concedería a los ziríes en la persona de Zawí ben Zirí, el territorio de Garnatha (Granada) por su participación en la guerra civil. Zawi ben Zirí se convierte el primer emir de la taifa de la Cora de Elvira trasladando la capital a Medina Garnatha.

Desde Bobastro y el Desfiladero de los Gaitanes nos dirigimos al Castillo de Álora en el "Cerro de las Torres", zona de influencia de Omar Ben Hafsún. Desde el mirador "Alí Ben Falcun al Baezi" impregnamos nuestra retina mediante una bella panorámica del Valle del Guadalhorce.

Algunos pueblos que forman parte de la antigua Algarbía, poniente malagueño o Valle del Guadalhorce: Alhaurín el Grande, Alhaurín de la Torre, Álora, Cártama, Coín, Valle de Abdalajís, entre otros.


Desde Bobastro, donde Omar Ben Hafsún pudo cambiar el curso de la historia, para el Blog de mis culpas...



Nuestro guía Cristóbal nos ilustró sobre la antigua Bobastro