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viernes, 2 de febrero de 2018

Entre el Puerto de la Ragua y Laujar de Andarax, en la Alpujarra almeriense



Nunca pensé que cuando leyera el libro "Al Sur de Granada" de Gerald Brenan o “Entre limones” de Chris Stewart, ex batería del grupo Génesis se iba a estimular tanto mi apetito viajero por el último reducto morisco en la antigua Al Ándalus -las Alpujarras-, una región situada en las estribaciones de Sierra Nevada, al sur de Granada.
Blog de Antonio Cuevas


Desde Guadix nos dirigimos con nuestro humilde y autodidacta sextante cultural hacia el Puerto de la Ragua en busca de la cara norte "umbría" de Sierra Nevada, donde nos espera una carretera sinuosa y empinada con nieve en polvo a partir de los arcenes y que en varios tramos de la angosta vía nos encontramos algunas señales de tráfico que nos informaba utilizar el claxón para evitar posibles colisiones.

Dejamos atrás el imponente Castillo recostado sobre un pequeño cerro rocoso "La Calahorra" a medio camino entre Granada y Almería y que fuera un baluarte de tipo renacentista en la arquitectura civil española "1510" y que mandara construir un hijo del Cardenal Mendoza "primer marqués de Zenete". Dicho título nobiliario fue concedido por la reina Isabel la Católica en 1491 al hijo del cardenal Mendoza y nieto del Marqués de Santillana Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza.

Una bella fuente de agua cuyo origen se remonta al 940 bajo el Califato de Córdoba, captaba nuestro interés para posteriormente ascender al único puerto natural que atraviesa Sierra Nevada "La Ragua".




Zenete deriva del árabe sened, que significa "falda, subida, cuesta del monte", en referencia al declive de Sierra Nevada.


En el año 913 el paso de la Ragua -Rauah o Ragwa que significa almacén de aguas- llegó a ser un punto estratégico natural por donde atravesaron las tropas del califa Abderramán III para sofocar la rebelión del muladí Omar Ben Hafsún, considerado el azote de los Omeyas entre el año 880 y 918.

Cuenta Gerald Brenan en su libro "Memoria personal 1920/1975" que se puso en camino con su amigo Hope, desde Guadix hacia Yegen a través del Puerto del Lobo -2.764 metros de altitud-, que es el paso natural más alto que cruza Sierra Nevada.


En Sierra Nevada -Solair para los nazaríes- destaca el Pico Mulhacén en honor del antepenúltimo rey nazarí Muley-Hacén durante el siglo XV y el Pico del Veleta con 3.395 m.s.n.m. Cuenta la leyenda que encontrándose Muley Hacén ya anciano se retiró a morir al castillo de Mondújar en el “Valle de Lecrín”, en compañía de Zoraya. El 28 de octubre de 1485, tras invocar al arcángel Azrael y taparse el rostro con un Corán abierto, entregó su alma a Alá.

También cuentan que Zoraya, para que su sepultura no fuera profanada jamás, ordenó conducir el cadáver a lo más alto de Sierra Nevada en cuya más alta cumbre mandó inhumar sus restos, cubiertos por la bandera roja de los nazaríes, bajo las nieves perpetuas. Desde entonces este pico -el más alto de la Península Ibérica con 3478 m.- lleva el nombre de este monarca nazarí: Muley Hacén “padre de Boabdil y hermano de El Zagal”.

No es extraño que cuando Boabdil, el Chico -Abu Abdal -lah-, último rey de Granada, la observara  por última vez camino de su exilio hacia las Alpujarras, llorara como dice la leyenda. Cualquiera de nosotros hubiese suspirado del mismo modo al abandonar semejante belleza en un marco incomparable de culturas en la antigua Elvira con Sierra Nevada con el pico Veleta y el Mulhacén como testigo de la historia.

Desde el Puerto de la Ragua tenemos varias opciones: 

1. Descender hacia la Alpujarra granadina (Laroles, Ujígar, Válor, Yegen Trevélez, Capileira, Bubión, Pampaneira, Órgiva y Lanjarón entre otros) donde Lanjarón es considerada la puerta de entrada a la Alpujarra y Órgiva, la puerta de entrada a la Alpujarra Alta.

2. Por el contrario, descender por la Alpujarra almeriense (Laujar de Andarax, Fondón o Ragol entre otros), hasta conectar con la A-92 o llegar hasta Almería a través del Desierto de Tabernas.

Desde el Puerto de la Ragua nos dirigimos en esta ocasión hasta Láujar de Andarax en la Alpujarra almeriense cuyo río homónimo nace en su término municipal aunque debido a la sequía encontramos su nacimiento seco.

La retina de la historia nos dice que Láujar de Andarax, emblema de la Alpujarra almeriense y en perfecta armonía con la naturaleza, llegó a ser protagonista de varios hechos históricos:

En 1492 los Reyes Católicos le cedieron a Boabdil “Abu abd Allah «az-Zughbî» -el Desdichado- (Mohamed XII), las Alpujarras, como lugar de retiro.

“El nuevo proyecto histórico de los Reyes Católicos de forjar una España refractaria e intolerante como idea de Castilla consolidada por la Iglesia Católica, pasaba por eliminar el pasado andalusí.

Otro hecho histórico importante en Laujar de Andarax será la muerte de la también desdichada Morayma, esposa del Boabdil, que estuvo relacionada con la desdicha del último rey nazarí.
Monumento a Morayma -esposa de Boabdil-, en Loja (Granada).

Morayma, fallecida en Laujar de Andarax en 1493 será el nombre literario atribuido por Washington Irving a la esposa del rey Boabdil, hija del legendario caudillo de Loja Aliatar, en la “Crónica de la conquista de Granada” (1829). Cuenta la leyenda que llegó a ser la única mujer en la vida de Boabdil y que la amó de verdad. Cabe imaginarse el dolor que le produjo a Boabdil la muerte de su querida esposa, Morayma. Tras morir su mujer Morayma, Boabdil marchó de la Alpujarra en octubre de 1493 con su séquito acompañado de Aixa la Horra, su madre, en dirección a la ciudad de Fez como huésped del sultán hasta su muerte ocurrida en 1533.

El incumplimiento de las Capitulaciones se convertirá muy pronto en papel mojado al no poder seguir conservando la población morisca su lengua y sus costumbres siendo obligados por la fuerza a convertirse al cristianismo. Toda esta sinrazón trajo como consecuencia la Rebelión de las Alpujarras entre 1568 y 1571 al mando de Fernando de Válor y Córdoba -Muhammad ibn Umayya- durante el reinado de Felipe II. La mentalidad e intolerancia de una religión cristiana que desde su hegemonía religiosa utiliza la represión como fracaso de su empresa evangelizadora, lo que produjo un auténtico genocidio y etnocidio al expulsar a los moriscos españoles que tenían una identidad cultural propia. El fundamento del edicto obligaba a los moriscos a dejar su modo de vida y costumbres islámicas para convertirse por la fuerza al catolicismo que consideraba a los moriscos como una especie de contracultura dentro de la nueva unidad religiosa. 


La muerte en Laujar de Andarax de Aben Humeya el 20 de octubre de 1569 será otro importante acontecimiento histórico ocurrido en este bello pueblo de la Alpujarra almeriense. Aben Humeya al perder el apoyo de los rebeldes moriscos, es asesinado por su primo Abén Aboo, que le sucedería como «rey de los andaluces». La revuelta sería definitivamente sofocada en 1571 por don Juan de Austria. 

Quedaba demostrado en la poesía de nuestro poeta universal Antonio Machado en su libro de poseías Campos de Castilla, de 1912, la intolerancia de Castilla:


...Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus andrajos, desprecia cuanto ignora...

Corroborado algunos años más tarde por nuestro  también universal Federico García Lorca aquel 10 de junio de 1936 sobre la "Toma de Granada" por los Reyes Católicos en 1492:

“Fue un momento malísimo, aunque digan lo contrario en las escuelas. Se perdieron una no admirable, una poesía, una astronomía, una arquitectura y una delicadeza única en el mundo, para dar paso a una ciudad pobre…”

Los Juegos Moriscos de Abén Humeya de 1569 (Purchena) constituyen una muestra del legado andalusí que rehace el eslabón perdido en la cadena del olimpismo. Comenzaba con la tradicional cintas a la morisca para continuar con la lucha, levantamiento de piedra, sostenimiento de ladrillos, carreras de velocidad “media legua gruesa”, triple salto, tiro con arco, lanzamiento de cantos o tiro con honda.



En la Plaza Mayor de la Alpujarra "Plaza del Ayuntamiento" se encuentra en su lado izquierdo un pilar abrevadero del siglo XVII, considerado por los laujareños como el más emblemático de Laujar. Fue construido en 1684 “Año MDCLXXXIIII” por el maestro Diego de Tortosa, vecino de Huécija (Almería) durante el reinado de Carlos II. De estilo barroco, toda su estructura fue edificada en piedra caliza gris destacando un gran pilón abrevadero de base rectangular donde en su parte frontal se pueden observar cuatro caños, aunque originalmente sólo existían dos centrales que serán completados con otros dos en los extremos a partir de 1805. 

Los caños centrales están decorados bajo relieve y los otros dos en los extremos, con motivos vegetales. La parte superior del pilar está coronada por una bola, Se puede apreciar el escudo de Laujar de Andarax, donde aparece un barco de vela y un cuervo en honor del Patrón de la localidad, San Vicente Mártir.


Por su localización, la construcción que se divisa desde cualquier punto de Laujar de Andarax es la Iglesia de la Encarnación denominada “La Catedral de la Alpujarra” en cuanto a volumen y dimensiones, ubicada sobre el solar de una antigua mezquita aljama. Tras la expulsión de los moriscos el arzobispo Diego Escolano ordenó la construcción de la iglesia, cuyos inicios se remontan al 21 de noviembre de 1672.

Desde La Alpujarra se puede observar al fondo el Mar Mediterráneo, que nos recuerda que en Almuñécar "ḥiṣn al-munakkar", tuvo lugar la génesis de la Casa del Islam "Dar al Islam" en Al Ándalus sobre el 756 bajo la histórica figura de Abderramán I ben Muawiya al-Dajil “El Inmigrado”. Por el contrario, el rey de la Alpujarra “Boabdil” señalará el ocaso de Al Ándalus a partir de 1492 siendo el epílogo definitivo partir de 1609 con la expulsión de los moriscos.

En las playas de Almuñécar, -ciudad de las palmeras-, la misma a la que arrivó el 15 de agosto de 755 Abderramán I -Abd Al-Rahmán ben Muawiya al-Dajil (el Inmigrado)- único superviviente de la familia de los Omeyas  tras la matanza de su familia que huye de sus enemigos Abasidas llegando al norte de África donde fue acogido por la tribu Nafta de la que era originaria su madre e inicia con sus leales en Al-Ándalus una dinastía que fundó proclamando el Emirato de Córdoba, independiente de Bagdad y elevando la cultura a cotas muy altas  durante casi tres siglos, hasta la caída oficial del califato en el año 1031, lo que dio lugar a los reinos de taifas cuyo último reino nazarí fue tomado el 2 de enero 1492 con la toma de Granada por los Reyes Católicos.

Desde La Alpujarra almeriense colocamos nuestro sextante cultural en Almería " Al-Mariyyat -espejo del mar-", donde las páginas de la historia nos recuerda la primera referencia escrita que se conserva de una bandera blanca y verde de similares características a la de Andalucía que perteneció al reinado de Al Mutasim de la taifa de Almería en el siglo XI (año 1051), según el visir y poeta Abú Asbag.

 Unos versos del poeta Abu Asbag iben Arqam decían:
 
Una verde bandera que se ha hecho de la aurora blanca un cinturón, despliega sobre ti un ala de delicia, que ella te asegure la felicidad al concederte un espíritu triunfante”. 

Es posible que nos encontremos ante la bandera más antigua de toda Europa. El 18 de julio de 1195 el sultán Ben Yusuf Yaqub derrota a Alfonso VIII de Castilla en la batalla de Alarcos en lo que fuera la última gran victoria musulmana. Para conmemorar el triunfo se ordena colocar una bandera verde y blanca en la mezquita aljama de Sevilla, que representaba la unidad almohade (blanco almohade) y la colaboración andalusí (verde omeya). Un símbolo de unión entre tierras andalusíes de un lado y otro del Estrecho y verdiblancas.
Durante la última parte de la ruta nos dirigimos a Víznar, cuyo origen como primera alquería zirí se remonta a una conducción de las aguas de la Fuente de Aynadamar "fuente de las lágrimas", mediante la creación de una acequia que llevaba el agua al Albaicín granadino. 



Allí se encuentra el Parque Federico García Lorca dedicado a su memoria y a la de todas las víctimas de la Guerra Civil española.  

El Parque Federico García Lorca está constituido por una plaza de empedrado granadino, presidido por el sonido de una fuente de trece bocas acompañado de un entorno inigualable de sombras de árboles y la tranquilidad del lugar. El agua protagonista, desciende por una cascada, en las proximidades de la Sierra de Huétor.

Muy cerca de Víznar se encuentra Alfácar, el lugar escogido por los monarcas ziríes para el descanso, por su envidiable posición, en pleno cinturón montañoso de la depresión al norte de Granada, a 915 m.s.n.m. mencionado ya por el poeta, historiador y filósofo andalusí Ibn al-Jatib. Un antiguo territorio  donde  los molinos de harina y las tradicionales tahonas han estimulado el paladar de sus habitantes.

Pero históricamente, Alfácar y Víznar serán conocidas siempre por haber formado parte de unas verdaderas fuentes inagotable de lágrimas " al darle el último paseo" a Federico García Lorca junto a sus compañeros de infortunio, el maestro Dióscoro Galindo González y los banderilleros anarquistas Francisco Galadí Melgar y Joaquín Arcollas Cabezas. En el barranco de Víznar yacen centenares, o tal vez miles fusilados, por lo cual, ha sido reconocido como Lugar de la Memoria Histórica de Andalucía.

En Setenil de las Bodegas, las cuevas del sol, abren sus fachadas al sur y son más cálidas que las de la sombra. Sin embargo en el interior de las casas de ambas se mantiene un microclima muy peculiar que mantiene la temperatura fresca en la época estival y algo más cálida durante el frío invierno. Estas cuevas nos retrotraen a la prehistoria, cuando nuestros primitivos congéneres las utilizaron como refugio natural aprovechadas como viviendas. La fachada cierra la embocadura bajo las rocas del cañón, siendo la propia roca la cubierta de gran parte de estas construcciones.

Por último recuperamos energías en Setenil de las Bodegas "Septem nihil" y Zahara de la Sierra "Cassus belli" de la posterior toma de Alhama de Granada, última frontera de Al Ándalus para volver a la tierra de la cal, del flamenco y de nuestra propia esperanza.

Pero todo ello, formará parte de otra interesante historia que compartiré con los amigos. Desde el Puertto de la Ragua y Laujar de Andarax, para el blog de mis culpas...


P.D. No muy lejos de Láujar de Andarax se encuentra una pedanía denominada “Los Morones”. Según cuenta nuestro amigo y naturalista local Jesús Albarreal, tras la expulsión de los moriscos a partir de 1609, esta zona fue repoblada por ganaderos de León y algunos cisqueros de Morón, de ahí su toponímia. 

Los ganaderos pretendían talar el bosque para convertirlo en pastos para el ganado mientras que los cisqueros pretendían hacer un uso racional, la madera seca convertirla en carbón vegetal como fuente de energía. Se podría decir que los cisqueros de Morón fueron pioneros de lo que actualmente se denomina "uso sostenible del bosque". 

Hasta tal punto llegó éste desencuentro que tuvo que intervenir la Chancillería de Granada para calmar los ánimos.


jueves, 1 de febrero de 2018

Visita a la monumental Guadix


Escudo de Castilla y León en la fachada de la Catedral de Guadix

...Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus andrajos, desprecia cuanto ignora...


Antonio Machado. Campos de Castilla 1912



Desde Morón, tierra de la Cal, del Flamenco y de nuestra propia esperanza, en cuyo término ejercieran su influencia en tiempos pretéritos José María “El Tempranillo” y “El Pernales” -sin olvidar el legado de nuestros paisanos Fernando Villalón, Julio Vélez o Juan Antonio Carrillo Salcedo entre otros-, colocamos nuestro sextante autodidacta en la monumental Guadix. 

En unos versos del visir y poeta del siglo XI Abu l-Asbag Ibn Arqam, natural de Guadix que perteneció a la corte de al-Mustasim (1038-1091) en la Alcazaba de Almería se puede apreciar el precedente histórico de la bandera andaluza que con el tiempo Blas Infante (1885-1936) considerado el "Padre de la Patria Andaluza" indagara en su origen.

Una [bandera] verde, que había convertido a la [blanca]
mañana en su cinturón,
Ha desplegado sobre ti un ala de bienestar.

Con su aleteo se asemeja al corazón de los combatientes,
Cualquiera que sea la cara que presente al viento.

Y te ha asegurado la fortuna con su porte triunfante.
Considera, pues, estos buenos augurios como éxito.




Abu l-Asbag Ibn Arqam, natural de Guadix

En el hotel Abentofail colocamos nuestro centro logístico que nos ha permitido transitar entre la angostura de su sinuosa carretera hacia el gélido puerto natural de la Ragua a 2.000 m.s.n.m. que divide geográficamente a Las Alpujarras -entre efluvios moriscos- en la Alpujarra granadina y almeriense,  llegando al corazón de ésta última, "Laujar de Andarax".

Antes de llegar a Antequera, nos detuvimos en el restaurante “el Hacho”-en dirección Sevilla-Granada (A-92), donde solemos estimular nuestro paladar con un buen desayuno andaluz donde no puede faltar "el tradicional aceite “azzeit” de oliva virgen extra o la zurrapa de lomo blanca y colorá", que nos permitirá afrontar una interesante e intensa jornada cultural. 

Desde Antequera, transitamos por la antigua “Madinat Lawsa” (Loja), donde no hace mucho tiempo visitamos el monumento a Morayma y Aliatar, muy cerca de la antigua mezquita aljama que fuera convertida en la Iglesia de la Encarnación que se levantara con la intención ideológica de demostrar la nueva supremacía religiosa bajo el nuevo ámbito histórico y refractario del nuevo Estado, como idea de Castilla. 

La antigua frontera de Al Ándalus "Montefrío y Alhama de Granada" -al-hamman o baño árabe- se truncaría por sorpresa en 1482 al ser asaltada por el audaz golpe de mano dirigido por el Marqués de Cádiz, en represalia por el ataque nazarí a Zahara en 1481, lo que le convertirá en el “casus belli” de la Guerra de Granada como último bastión de Al Ándalus como epílogo del reino nazarí ocurrido el 2 de enero de 1492 mediante Capitulación.

Granada se entrega el día 2 de enero de 1492, a las 3 de la tarde. Comenzará entonces, la génesis del nuevo Estado que fuera perdido en las márgenes del Guadalete en el 711, aunque otros historiadores la sitúan con mayor lógica en la Janda, cuyo epílogo definitivo ocurrirá a partir de 1609 tras expulsar a la población morisca autóctona refugiada en las Alpujarras, la Axarquía y la Sauceda.

Monumento a los moriscos en Antequera

La desafortunada “Toma de Granada” sería instituida por los Reyes Católicos, siendo establecida definitivamente por Carlos V en 1516, celebrándose sin paliativos una gran victoria militar y religiosa sobre el Islam “el triunfo de la Cruz sobre la espada”. 

Por tal motivo no entraría en Granada el Conde de Tendilla en primer lugar, sino que lo haría el Cardenal Mendoza, ondeando antes el estandarte de Cristo que el Pendón de Castilla en la Torre de la Vela. En definitiva, “la espada subordinada al servicio de Dios”.

Las condiciones de la Capitulación de Granada eran "al menos sobre el papel" muy favorables para los conquistados. Pero ni Fernando ni Isabel la cumplieron al provocar intencionadamente el cardenal Cisneros en 1500 la Rebelión del Albaicín con un claro objetivo: dañar las señas de identidad de un pueblo, que será condenado posteriormente al genocidio y posterior etnocidio. Si el genocidio extermina a los pueblos, el etnocidio hace lo propio con sus señas de identidad, la memoria y el conocimiento. Recordad que en la Plaza de Bib-Rambla, más de 5.000 libros de la Biblioteca de La Madraza, serían pasto de las llamas en 1499 por culpa de la Inquisición.

Comenzaba a legitimarse el nuevo proyecto histórico y refractario bajo la liturgia del terror, siendo pasto de las llamas en la Plaza de Bib al-Rambla de Granada la memoria en grafía árabe del pueblo morisco por orden del cardenal Francisco Ximénez de Cisneros, tercer inquisidor de Castilla. Era por tanto necesario, erradicar lo más importante que poseían “los vencidos”: sus señas de identidad junto con el conocimiento. En definitiva, “la Memoria”.

La expulsión de los moriscos tuvo consecuencias lamentables para la economía del país con pueblos enteros que quedaron desiertos. Muchos campos se convirtieron en auténticos páramos y eriales, contribuyendo a la despoblación de España, acentuando su decadencia durante varios siglos.



En Guadix colocamos nuestro centro logístico en el hotel Abentofail, nombre latinizado cuya etimología deriva del andalusí Ibn Tufail "Abū Bakr Muḥammad ibn ʿAbd al-Malik ibn Muḥammad ibn Ṭufail al-Qaisī al-Andalusī" que fuera médico, filósofo, matemático y poeta nacido en Guadix entre el 1105 o 1110 y muerto en Marrakech en 1185 participando en la vida cultural, política y religiosa de los almohades en Granada. 

Estudió Derecho islámico y medicina, siendo discípulo de Avempace, filósofo, médico, poeta, físico, botánico, músico y astrónomo de Al-Ándalus, nacido la taifa de Saraqusta, hacia 1080 y muerto en Fez en 1139​. Su enorme proyección le llevó a prestar sus servicios como médico al sultán almohade de la antigua Isbiliyya "Sevilla" Abu Yacub Yusuf.

Adoptó la filosofía platónica a la mística islámica recibiendo el influjo de los pioneros del pensamiento de Aristóteles como Avicena y Avempace. Su obra autodidacta será la más traducida después de "Las mil y una noches" influyendo algunos aspectos de su novela en El Criticón de Baltasar Gracián, la trilogía Robison Crusoe de Daniel Defoe o el Zadig de Voltaire.



Frente a la entrada al Parque Pedro Antonio de Alarcón -donde desgustamos unos deliciosos churros a buen precio- nos encontramos una puerta de defensa andalusí que se llamó en el Guadix islámico "la Bib-Bazamarín" o segunda puerta de  de Baza, que daba acceso a uno de los antiguos arrabales "al-rabbad". La fachada será construida hacia 1553 siendo posteriormente reconstruida en 1741.

Guadix “Wadi Ash” en tiempos de los Omeyas participó en las revueltas del muladí Omar ben Hafsum. En el año 913 el paso de la Ragua -Rauah o Ragwa que significa almacén de aguas- fue un punto estratégico por donde pasaron las tropas de Abderramán III para sofocar la rebelión del muladí Ben Hafsún, considerado el azote de los Omeyas entre el año 880 y 918 y cuyos dominios se extendían hasta las provincias de Málaga y Granada haciendo incursiones incluso cerca de Córdoba. Tras la caída del Califato, almorávides y almohades se integrarán en el Reino nazarí de la antigua Garnatha “Granada”. 

El 15 de enero de 1362 se libró la batalla de Guadix, siendo las tropas del reino de Castilla y León derrotadas por las nazaríes. 

En Guadix se sublevó Boabdil contra su padre Muley Hacén en 1482 y su tío el Zagal, accediendo al trono gracias a los abencerrajes y de su propia madre “Aixa”. Las guerras intestinas del reino de Granada hacen que el 30 de diciembre de 1489 fuera entregada a los Reyes Católicos aunque será en septiembre de 1490 cuando se produzca su verdadera conquista. 

Al Arzobispo de Toledo, Pedro González de Mendoza se debe la configuración de la ciudad como nuevo enclave episcopal, destacando la conversión de la mezquita aljama en sede catedralicia, siendo cristianizada la ciudad con el nombre de Guadix. 



Desde la Plaza del Ayuntamiento -donde se encuentran en el sótano de la oficina de turismo los restos de una muralla almohade del siglo XIII junto a restos romanos del siglo II "Julia Gemela Acci"-, nos dirigimos por la calle de la loma, hacia el mirador de las cuevas trogloditas, desde donde se puede apreciar una bella panorámica de Guadix, brillando con luz propia la Catedral con su torre campanario cerca de la vieja alcazaba andalusí con sus viejas murallas y torreones de color rojizo, vestigios de tiempos pretéritos que datan del siglo X "época califal" y XI "reino de taifa" y que fuera reformada y ampliada durante la época nazarí. La alcazaba de Guadix ostentaba el centro del poder político y económico de la comarca. Destaca la torre del homenaje de planta cuadrada coronada por almenas rectangulares.  

Desde 1939 la Alcazaba de Guadix es declarada Bien de Interés Cultural (B.I.C.). Al igual que en mi pueblo, también ubicado en tierra de antiguas fronteras, me ha dado la impresión de que Guadix vive también de espaldas a tan importante vestigio arquitectónico como es su alcazaba, que forma parte de su intensa historia.



La Catedral de Guadix se construyó sobre una antigua mezquita aljama andalusí, a su vez asentada sobre una iglesia hispano visigoda, pudiendo ser una de las principales sedes episcopales de España, que será restablecida tras la reconquista de la ciudad en 1489 mediante "Bula de Erección" dada por el Papa Inocencio VIII, lo que servirá de inicio para el comienzo de las obras que durarán hasta el siglo XVIII.

La nueva Catedral se encargó a Diego de Siloé en 1549 que realizó el ábside, parte del crucero, la capilla de don Tadeo y parte de la sacristía proyectando la Capilla Mayor, de estilo renacentista. En su proceso de construcción se fusionan tres estilos arquitectónicos diferenciados que van desde el gótico con Diego de Siloé en el siglo XVI, renacentista y el barroco durante el siglo XVIII con Vicente Acero y Gaspar Cayón.

Dicen las páginas de la historia que la Catedral de Guadix puede ser considerada la primera diócesis de España cuyos orígenes se remontan al Concilio de Elvira, en el año 313, donde la presidencia corresponde al prelado Félix, obispo de Acci.

En las bóvedas del primer tramo de las naves se aprecian las arcadas ojivales características del gótico, dando paso a los arcos de medio punto más característicos del Renacimiento y del Barroco.



Al entrar, en el interior de la Catedral, lo primero que percibimos es un monumental órgano de estilo romántico. Detrás del órgano, nuestra retina capta la enorme belleza de la sillería coral, segunda de la catedral accitana ya que la original, de 1531, realizada por Martín Bello y de Jacobo Florentino envejeció de tal manera que el Cabildo en 1741 mandó a construir una nueva en madera de nogal a Torcuato Ruiz del Peral que hizo aquí realidad la teoría de la luz y las imágenes; al realizar su obra escultórica, convirtió la luz en un elemento estético y en tal sentido orientó los planos y las superficies distribuyendo las masas y los volúmenes. Jugó con el color de la madera de la sillería, de las imágenes y de la luz que entra por los ventanales superiores que iluminan las bóvedas, para crear un efecto óptico más propio de la pintura que de la escultura.




Se ha dicho que la obra escultórica de Torcuato Ruiz del Peral es deudora de la escuela granadina. En esta singularidad del tratamiento de la luz, ningún coro de las iglesias españolas le supera. Sin duda, ésta obra será la obra más lograda del mismo.

El coro de la Catedral accitana Torcuato hace un alarde de conocimiento de la técnica barroca, al hacer contrastar poderosamente el color nogal de la sillería con el blanco marfil de la madera de ciprés, en las que talló, sin policromar, las imágenes de los santos sostenidas por peanas ricamente decoradas y rematadas por doseletes en formas de corona, que terminan en un bello jarrón de girasoles, símbolo de la humildad, a la que todo cristiano debe ceñirse.

El movimiento y ritmo de la sillería coral es excelente: su visión es la de un escenario, casi la de un teatro. El coro de Guadix es hondo, alargado, más por la oscuridad que por los metros que en el espacio de la Catedral ocupa y, en ese hondón, aparecían las imágenes cobrando vida.

Muy cerca del coro percibimos una réplica perfecta de la Piedad "Pietá" realizada en mármol de Carrara, ignorándose su autor, y reproducida del original de Miguel Ángel "Michelangelo Buonarroti (Caprese, 6 de marzo de 1475 - Roma, 18 de febrero de 1564)" quien la realizara entre 1498 y 1499 con tan sólo veinticuatro años de edad, y que se conserva en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano. 

Destaca el rostro de la madre más joven que el Hijo, para mostrarse Virgen para la eternidad. Miguel Ángel consiguió la maestría anatómica. Los marmóreos pliegues de la vestimenta nos da la impresión que se mueven con cualquier corriente de aire.



La escultura representa el dolor de la Virgen María que sostiene en sus brazos el cadáver de su hijo Jesucristo inerte cuando éste desciende de la cruz. Fue destruida durante la Guerra Civil, siendo reconstruida de manera magistral hace unos años por la escultora doña María Ángeles Lázaro Guil. Se trata de una imagen única en España, réplica de la original de Miguel Ángel.

Lo que si conocemos es el acuerdo de pago de la Pietá a Miguel Ángel, un 27 de agosto de 1498.

"Su Eminencia el cardenal de San Dionigi llegó a un acuerdo con Michelangelo, ecultor florentino: el citado maestro se compromete a esculpir una Pietá de mármol, es decir, una Virgen María vestida sosteniendo a su hijo Jesucristo muerto, a escala natural, por la cantidad de 450 ducados de oro en moneda pontificia, en el plazo de un año a contar desde el día en que se inicie la obra. Su Eminencia el cardenal efectuará el pago de la forma siguiente:

Entregará antes del comienzo del trabajo 150 ducados de oro en moneda pontificia. Una vez se haya comenzado la obra pagaría al citado Michenalgelo 100 ducados en la misma moneda cada cuatro meses, de forma que los mencionados 450 ducados de oro, en moneda pontificia estén satisfechos en el plazo de un año si este encargo se ha realizado. Si la obra fuese concluida con anterioridad a la fecha, Su Eminencia pagará entonces toda la suma.

Y yo, Jacopo Galli -amigo y representante del artista-, prometo a Su Eminencia el Cardenal que el susodicho Michenangelo terminará la obra en el plazo de un año y que será la escultura más bella de Roma"…


Según el libro “Rezar por Miguel Ángel”, por Christian Gálvez

En el exterior destaca la torre-campanario de la Catedral como elemento arquitectónico más visible que se puede contemplar desde cualquier punto de la ciudad. El primer cuerpo de la torre pertenece al periodo de Diego Siloé y el cuerpo de campanas lleva la fecha de 1710.  



Se trata de una torre de planta cuadrangular de tres cuerpos con remate poligonal, coronada por la imagen del Sagrado Corazón de Jesús. Originalmente terminaba en una esbelta veleta herreriana, al igual, como se coronan las torres de las iglesias de Castilla.


Desde la Plaza de la Catedral paseamos por la Plaza de Santa María del buen aire donde se puede observar frente a su fachada posterior denominada de "Santiago", un monumento a la Escolanía "Niños cantores de la Catedral de Guadix".

Frente al Palacio de Peñaflor bajando la cuesta de la luz pudimos observar la Iglesia de Santiago cuyo proyecto sería encargado a Diego de Siloé. Destaca la portada principal junto con la blancura de su fachada. Las obras comenzaron en el año 1533. Los tejados están decorados con teja vidriada, destacando el chapitel cerámico que remata la torre. 


Desde la monumental Guadix donde brilla con luz propia su catedral y las cuevas trogloditas nos dirigimos al Puerto de la Ragua en busca de Laujar de Andarax, en la Alpujarra almeriense, donde tuvo lugar la muerte de la Morayma, esposa del desdichado Boabdil (Abû ʿAbd Al·lâh «az-Zughbî»)  y del líder de la Rebelión de los moriscos "Aben Humeya", pero eso formará parte de otra interesante historia del blog de mis culpas. 


Desde la monumental Guadix, para el blog de mis culpas...


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viernes, 2 de junio de 2017

Tras las huellas de Boabdil



No ha habido sobrenombre más bien aplicado a Boabdil que el “Zogoibi o el Desdichado”, que le pusieron sus súbditos al comenzar sus infortunios desde la cuna.

Washington Irving “Cuentos de la Alhambra”



Breve introducción


Han sido ocho siglos de civilización andalusí que han marcado la Historia de España desde al-Sharq hasta al-Gharb de Al Ándalus, lo que ha configurado muchos aspectos de nuestra personalidad como pueblo y cultura. 

La derrota de Las Navas de Tolosa en 1212 desembocará en la caída de gran parte de Al Ándalus, a excepción del reino de Granada. Esta descomposición será muy bien utilizada por Fernando III anexionándose territorios hasta conseguir la capitulación de Córdoba en 1236 y Sevilla en 1248. Paralelamente Jaime I de Aragón ocupó Baleares (1229-1235) a excepción de Menorca que pagó tributo hasta un lustro después, y Valencia (1238) llegando a Murcia y Lorca en 1266. En la parte occidental, Portugal, independizado de Castilla y León desde 1139 ocupara en el Algarbe, Tavira en 1238 y Faro en 1249. El avance de Fernando III "el Santo" forzó a los musulmanes a retirarse hacia el sur peninsular. 

Tanta fragmentación irá marcando la agonía del Islam. Tan sólo del desastre se salvará el territorio controlado por Muhammad ibn Yusuf Nasr “Ibn al-Ahmar”, más conocido como Abenamar en los romances cristianos, tributario de Castilla y León que creó un reino en 1238 con capital en Granada abarcando las actuales provincias de Málaga “Takurunna”, Granada “Elvira” y Almería “Bayanna”. 

En medio de este desastre, el fundador de la dinastía nazarí, consiguió salvarse gracias a su habilidad política y diplomática, obteniendo ayuda de los cristianos frente a los rivales musulmanes. Posteriormente, la astucia de Abemanar logrará la ayuda de los musulmanes norteafricanos contra los cristianos.



El estado granadino se extendía desde Tarifa hasta Almería. Es evidente que en la independencia del Reino de Granada intervino su naturaleza montañosa, con picos bastante elevados y fortalezas poderosas, con la proximidad de África para pedir ayuda, no haciéndola fácilmente conquistable.

La supervivencia del reino nazarí como isla musulmana durante más de dos siglos se debió a varias causas: 

  • Su emplazamiento estratégico al ocupar una de las regiones más abrupta de la Península, casi imposible de conquistar por las armas. 
  • Al ser Granada tributaria de Castilla, era más rentable cobrarle un impuesto que asediarla.


Los nazaríes eran hábiles diplomáticos y no dudaron en llamar en su auxilio a los meriníes y bereberes que sustituyeron a los almohades en el norte de África. En 1340 se produce la batalla del Salado donde las tropas castellanas y portuguesas derrotaron a los benimerines (banu Marín) como último pueblo invasor de la península ibérica. A partir de este momento y según sus conveniencias, Granada se alía tanto con Castilla como con Aragón, teniendo importantes intercambios comerciales.

Granada llegó a ser una taifa en 1013 formada por miembros de la tribu bereber banu Zirí que serán depuestos por los almorávides en 1090. Amurallada desde el comienzo del siglo XIV, Granada totalmente islámica no dejó de crecer por causa de la política de repoblación cristiana, que expulsaba a los musulmanes de los territorios anexionados, aumentando considerablemente su población.




Una visita por Granada

La antigua Puerta de Elvira “Bab Elvira” de estilo nazarí perteneciente al siglo XI servía como acceso a la antigua Garnatha (Granada), llegando a ser la puerta principal de la ciudad con funciones militares y control aduanero para todas clases de mercancías. Todas las sedas que entraban por la Puerta de Elvira hacia la Alcaicería, lo hacían por este enclave.

Estrechas callejuelas nos introducen por la Alcaicería, barrio típico musulmán donde se ubicaba el "zoco" o mercado en el cual se fabricaba y vendía la seda. Entre el Zacatin y la Alcaicería se fraguaba la vida comercial en la antigua Granada nazarí.

Entre la angostura de sus calles nos encontramos con el Palacio de la Madraza que conserva un mirhab u oratorio de la primitiva escuela coránica. Muy cerca de la madraza se encontraba la Mezquita Mayor de Granada sobre cuyos cimientos se construyó la obra maestra del Renacimiento español “La Catedral de Granada” donde se encuentra su Capilla Real con los restos mortales de los Reyes Católicos Isabel y Fernando que forjaron en su época la idea de una España unificada y refractaria, consolidada por la Iglesia Católica. 


La Madraza fue la primera universidad de la antigua Granada, fundada por Yusuf I en 1349 con todo el esplendor nazarí de la época. Etimológicamente el término "madrasa", significa escuela o universidad coránica. Por desgracia, su biblioteca sería quemada en 1499 por orden del cardenal Ximénez de Cisneros en la plaza de Bib-Rambla.

Al salir de la Alcaicería nos encontramos el “Corral del Carbón” que pertenecía a la casa real nazarí. Nuestra retina capta un enorme y bello arco de herradura cuya entrada da acceso a un zaguán cubierto con una bóveda de mocárabes. Un patio grande cuadrado está presidido en su parte central por un pilón de piedra del cual brotan dos caños de agua.



Según la tradición popular, el pilón central tiene dos caños que vierten agua de los dos principales ríos de Granada: el Darro y el Genil.

En sus cuatro lados destacan sendas galerías en sus cuatro lados con tres pisos de altura sostenidos por pilares de ladrillo. La antigua alhóndiga sirvió de albergue y almacén a viajeros y mercaderes que realizaban grandes rutas para realizar negocios. Las estancias interiores no tienen más iluminación que su puerta de entrada. Fue mandado a construir por el sultán Muhammad V en el año 1336.

Con la conquista de Granada la alhóndiga comenzó a utilizarse como hospedería y almacén de carboneros utilizándose con posterioridad como corral de comedias.

Al llegar a la Plaza de Isabel la Católica se puede observar con gran realismo el monumento de la reina católica Isabel de Castilla sentada en una silla gótica y delante de ella con un gesto de inclinación aparece Cristóbal Colón mostrando un pergamino con las intenciones de su viaje. Todo el conjunto se asienta sobre una peana de piedra que fuera realizado en 1882 por el insigne artista valenciano don Mariano Nelliure y Gil para conmemorar el IV Centenario del Descubrimiento de América.



Representa las Capitulaciones de Santa Fe, momento en el que la reina Isabel concede el permiso al Almirante Colón para realizar su viaje a las Indias.

Un paseo por las riberas del Darro bajo el sol primaveral nos permite observar el antiguo asentamiento de la “Puerta de los Tableros” del siglo XI, de estilo zirí. La puerta y puente eran de uso militar sirviendo para enlazar los dos dispositivos para el suministro de agua situados en la Alcazaba “Qadia” o Vieja del Albaicín y la Alcazaba “Yidida” o Nueva de la Alhambra.

Una reja dispuesta sobre el cauce del río Darro permitía el paso de agua pero no de intrusos. Hoy tan sólo se conserva uno de los dos estribos que conformaban la puerta, en el que también ha sobrevivido el arranque de un gran arco de herradura. En la base del macizo de aprecia una puerta, hoy tapiada, que daba acceso a unas escaleras interiores, que servía para coger agua del río en caso de necesidad.




A través de la ribera del Darro se llega al-hamman o baños árabes del "Bañuelo". Los baños árabes le daban una mayor categoría a las medinas musulmanas. Normalmente se ubicaban en la confluencia de las rutas comerciales como un paso obligado para los viajeros y forasteros que la visitaban, sirviendo como antesala para la posterior visita a las mezquitas. Los baños árabes eran un lugar de encuentro y escenario del ritual musulmán para la limpieza física y espiritual.

Llegó a haber 21 baños árabes en la antigua Granada, lo que nos da una idea de la magnitud que alcanzó esta ciudad nazarí tras la conquista de Córdoba por los cristianos el 29 de junio de 1236 por Fernando III de Castilla.

El Bañuelo es el edificio civil más antiguo de Granada. Su “hamman” está considerado como uno de los baños más antiguos y mejor conservados de España siendo conocido como "al-hamman al-yawza". Un patio que servía como patio de las abluciones comunica con la antigua vivienda del guardián (hoy entrada principal). Un vestíbulo da paso a las tres estancias termales: fría, templada y caliente. La sala caliente tenía su hipocausto subterráneo con la misión de calentar el agua y dos pilas para almacenarla. 

Las bóvedas tienen unas lucernas que facilitan la ventilación y regular la climatización. La sala templada es de planta cuadrada siendo la mayor de las tres con una bóveda váida o semiesférica formada por cuatro planos verticales y paralelos entre sí. En 1918 el Bañuelo será declarado Monumento Nacional.

El integrismo y la intolerancia del nuevo estado cristiano llegaron a tal extremo que incluso los baños árabes fueron clausurados por Felipe II al considerarse un lugar pecaminoso.

El Paseo de los Tristes nos dirige hacia la Cuesta de Chapiz destacando numerosas callejuelas angostas y empedradas que desembocan en el barrio más antiguo de Granada “El Albaicín”. Desde el “Mirador de San Nicolás” se puede observar una bella panorámica de la Alhambra “kalat al Hamra” (fortaleza bermeja).




Las primeras piedras de la Alhambra las mandó a colocar en 1238, el rey al-Hamar en la colina roja de la Sabika "al Sabikat o cumbre de los ángeles", siendo Patrimonio de la Humanidad desde 1984. Los campesinos de la vega granadina denominaron a la Alhambra “kalat al Hamra” (fortaleza bermeja), alcanzando su esplendor durante la segunda mitad del siglo XIV bajo el sultanato de Yusuf I (1333-1354) y el segundo reinado de Muhammad V (1362-1391). Los erúditos dicen que "no hay monumento donde la arquitectura y el agua conformen mejor sintonía".

En el vecino barrio del Sacromonte, moteado de cuevas, late el cante flamenco, declarado Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad. El flamenco es una de las señas de identidad de Granada, en especial de los barrios del Albaicín y Sacromonte. En sus cuevas maduró la zambra cuyo origen es necesario remontarse a las antiguas zambras moriscas y gitanas de tiempos  pretéritos que se pierden bajo las ancestrales reminiscencias y efluvios de nuestra tierra.

En el barrio nacieron artistas de renombre como el desaparecido Enrique Morente (1942-2010), que entre otros han contribuido a que el flamenco se haya convertido en Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

El Albaicín conserva su semblante andalusí. El silencio de nuestra visita al Albaicín se quiebra por las cuerdas de una guitarra acompañada por un sentimiento en forma de "quejío". Cante jondo como cultura ancestral arraigada en lo más profundo de nuestras raíces.

Al fondo, como si de una bella panorámica se tratara, se erige majestuosamente Sierra Nevada como génesis de múltiples ríos y manantiales donde el río Genil “Xennil” brillará con luz propia como afluente del Guadalquivir “Wad al-kabir”. Destaca el pico más alto de la Península Ibérica, el Mulhacén con 3.470 metros en honor al antepenúltimo rey nazarí Muley-Hacén.



Existen referencias de Sierra Nevada en la Antigüedad. Plinio el Viejo ya mencionó en el siglo I la existencia del monte Solarius en la zona fronteriza entre las provincias romanas de la Hispania de la Bética y la tarraconense. Durante la época visigoda, Isidoro de Sevilla habló del monte Solorio, monte en el que luce el sol antes de salir. 

Diversos autores islámicos mencionan a Sierra Nevada como Yabal Sulayr (monte del Sol o del Aire), Yabal al-Tay (Monte de la Nieve), siendo bautizada a partir del siglo XVIII como Sierra Nevada. Durante el siglo XVI fue el escenario de la Rebelión de las Alpujarras y en el siglo XX, el escritor e hispanista británico Gerald Brenan se estableció en las Alpujarras “Yegen” dedicando su obra “Al Sur de Granada” a inmortalizar las comarcas de Sierra Nevada.

Xennil en la etimología árabe significa "Mil Nilos", tal vez por parecerse al río africano por el alto número de fuentes que lo abastecen

La Cuesta de Gomérez a través de la Puerta de Carlos V nos introduce en el Paseo del Generalife “Jinnat al-Arif” o “jardín alto” y de la Sabica “al-Sabikat o cumbre de los ángeles”. Muy cerca de dicha puerta se encuentra el monumento a Washington Irving en los jardines de la Alhambra.


David Roberts en 1833 con su mirada romántica inmortalizará uno de los más bellos monumentos del pasado nazarí de Granada cuyos grabados dedicara a la Puerta de Bab Rambla “Puerta del río” se convirtieron en la mejor promoción de Granada causando fascinación a aquellos viajeros románticos. 

La literatura popular de la época lo bautizará con el sobrenombre del “Arco de las Orejas”, al mostrarse los miembros mutilados de los malhechores (manos, orejas, etc.), tras un probable ajusticiamiento en la cercana plaza de Bab-Rambla.



El principio del fin

Boabdil, último dignatario nazarí luchó desde su más tierna infancia contra su propio destino, a lo que contribuyó la desastrosa división política que causaría en gran medida la ruina del último bastión nazarí. 

Dejar de pagar el reino de Granada regularmente los tributos a Castilla al final del siglo XIV ha llegado a ser considerado por algunos historiadores como la principal causa del estallido de la Guerra de Granada y otros que consideran la pérdida de Granada la génesis del odio entre civilizaciones “moros y cristianos”. 

Al declive del reino nazarí como último reducto musulmán contribuyeron sin duda, las guerras intestinas entre clanes o linajes, destacando personajes históricos como: Soraya, Aixa, Muley Hacén, el Zagal y Boabdil como último rey nazarí junto a su esposa Morayma, mujer cuya desdicha estuvo irremisiblemente vinculada a la incierta vida de su esposo.

Hay que remontarse al año 1483 cuando la mayoría de las autoridades musulmanas de Granada dictaron una fatwa o sentencia que negaba el derecho de Boabdil “Muhammad XII” al trono por su manifiesta amistad con Castilla, al haberse convertirse en vasallo de un rey infiel y por consiguiente, atentaba contra los principios de la sharia o ley islámica.

Cuando el viejo Abu´l-Hassan Alí Ibn Nasr “Muley Hacén” sufre una apoplejía en 1485 queda incapacitado para el gobierno abdicando en su hermano el Zagal bajo el nombre de “Muhammad XIII”.

Cuando Muley Hacén muere en 1485 el reino nazarí se fragmenta entre el Zagal (Málaga, Almería y Guadix) y Boabdil “Muhammad XII” que llegará a ser rey de la Alhambra en 1482 tras rebelarse contra su padre Abu´l-Hassan (Muley Hacén) con ayuda de los Abencerrajes.

El legendario caudillo octogenario Ali Atar, padre de Morayma, esposa de Boabdil

Boabdil buscará legitimar su posición mediante alguna victoria militar, pero el resultado será una derrota cerca de Lucena durante la primavera de 1483, donde caerá prisionero de los Reyes Católicos siendo liberado con la condición de hostigar a su padre Muley Hacén. 

En la batalla de la Axarquía (1483) aunque Boabdil fue derrotado, obtuvo la victoria final gracias a la ayuda de los Reyes Católicos a cambio de su vasallaje.


Los cristianos ocupan Gibraltar en 1462. Pero el desastre final hubiera podido dilatarse si los gobernantes musulmanes hubiesen sido más inteligentes no arrebatando el castillo de Zahara a los cristianos en 1481, lo que se convirtió en el detonante para que Isabel y Fernando decidiesen acabar, de una vez por todas, con Granada, aprovechándose de las divisiones musulmanas.

La crisis interna del reino nazarí será aprovechada por los reyes cristianos con óptimos resultados. Málaga caerá en agosto de 1487 y el Zagal se declaró vasallo de los Reyes Católicos en 1489 entregándoles Almería y Guadix. En 1491 se exilio a África, siendo encarcelado por el rey de Fez, amigo de Boabdil. 

Todos estos acontecimientos desencadenarán la capitulación de Granada un 25 de noviembre de 1491 ocurriendo la toma de Granada el 2 de enero de 1492.

Con la toma de Granada se pone fin a la ruta hacia la antigua Damasco de Occidente “Granada” como epílogo de las innumerables rutas de Al Ándalus como la del Califato de 180 km. que unía Córdoba y Granada o la de los nazaríes de 100 km. que unía la antigua Jayyan (Jaén) con la cabecera del Valle del Guadalquivir y la vega de la antigua Elvira…

Si la batalla de las Navas de Tolosa en 1212 es el prólogo de la Cristiandad en Andalucía, el año 1492 se convertirá en el comienzo de la liturgia del terror “La Inquisición” para la población sefardí y posteriormente la morisca como nueva fuerza de represión político-religiosa.

La Inquisición será utilizada por el nuevo Estado para imponer su idea de unidad nacional donde en la cúspide de la nueva pirámide social tendrán una enorme influencia los nobles descendientes de los líderes de la “Reconquista”. 

Existía la creencia cristiana de que con el deseo de servir a Dios y a la Santa Fe Católica “algún día un rey de España reconquistaría Granada, cruzaría el Estrecho, recuperaría Jerusalén, acabando de raíz con el Islam, y se convertiría en el “Último Emperador”. Ese día llegaría el Juicio Final.

Aunque sea posible que el origen del odio entre Islam y Occidente venga con la Toma de Granada hace 525 años, parece evidente que la liturgia del terror comienza con la expulsión de los judíos en 1492, la intolerancia en forma de quema de manuscritos, libros árabes y textos científicos en la Plaza de Bib-Rambla en 1499 junto con la posterior expulsión de los moriscos en 1609 que tenían como objetivo extirpar del territorio español la memoria y el conocimiento de los últimos andalusíes, lo que ha contribuido a incrementar dicho odio.

La Toma de Granada por Francisco Pradilla 1882

El comienzo del exilio

Las páginas de la historia la escriben casi siempre los vencedores pero los efluvios y reminiscencias que impregnan el legado cultural de los pueblos tan sólo se encuentra en su Memoria Colectiva, que forma parte de nuestra identidad histórica y cultural.

La figura de Boabdil que se nos ha proyectado a través de los libros de texto siempre ha estado maltratada por la historia. Sin embargo, la Alhambra y Granada le deben a su valiente actitud, el que los Reyes Católicos no arrasaran la ciudad nazarí como hicieron en 1487 con Málaga, defendida por Hamet El Zegrí. 

Por tanto, Boabdil es el responsable de que en la actualidad podamos disfrutar de ese enorme patrimonio histórico-artístico existente en la ciudad nazarí.

No hace falta imaginarse lo que sentiría el desdichado Boabdil al perder la Alhambra, un “paraíso terrenal” de enorme belleza, donde la frescura y el encantador murmullo de sus fuentes y corrientes continuas de agua que entran desde Sierra Nevada para volver al Valle del Darro.

Para no atravesar la ciudad de Granada, Boabdil tuvo que salir en busca del exilio hacia La Alpujarra, por la “Puerta de los Siete Duelos”, rogando el desafortunado y último dignatario nazarí a Isabel y Fernando que no se permitiera a nadie, en adelante, pasar por esta puerta. Su ruego -según antiguas crónicas- fue respetado, por la mediación de Isabel, y aquélla puerta se tapió.

Esta puerta será dinamitada por los franceses durante la Guerra de la Independencia y posteriormente reconstruida.

Boabdil descendió por la parte exterior de las murallas hacia la Vega de Granada, por el mismo camino por el cual entraba el gran cardenal de España, don Pedro González de Mendoza, ascendiendo a la cabeza de un grupo de caballeros para tomar posesión de la Alhambra.

La ruta de Boabdil en su camino hacia la Vega transitaba hasta una pequeña ermita dedicada a San Sebastián, que había sido una antigua mezquita. En este lugar histórico entregará “Boabdil, el Desdichado” el trono de Granada a los Reyes Católicos.


No muy lejos de la ermita de San Sebastián -en dirección a la autovía Sierra Nevada-Costa Tropical-, se encuentra un lugar histórico denominado “El Suspiro del Moro”, cerca del Valle de Lecrín “alegría” donde dice la leyenda que Boabdil volvió su cabeza para observar por última vez Granada con su bella Alhambra y lloró, mientras su madre la sultana Aixa la Horra "la Honesta" le decía:

“Llora como mujer el reino que no has sabido defender como hombre”.

Desde el “Suspiro del Moro” se observa la Vega de Granada al fondo y la torre Bermeja de la Alhambra rodeada de una frondosa arboleda. Por delante le quedaba a Boabdil un futuro lleno de incertidumbres y dificultades en la inmensidad de su lacerante dolor. Al ser expulsado de la Alhambra Boabdil perderá todos los honores de su linaje.

Pero Boabdil lloró con más amargura cuando su esposa Morayma muere en Laújar de Andarax en 1493 siendo enterrada en un pequeño pueblo granadino llamado Mondújar donde dejará Boabdil sus restos mortales de la persona que tanto amó, y que se mantuvo fiel a su lado sufriendo en silencio su desdichado reinado. Según el rito musulmán, su cadáver se colocó sobre la tierra mirando en dirección a La Meca. 


Dúrcal, Mondújar, el Valle de Lecrín y Lanjarón “Al-Anŷarūn, lugar de manantiales”, será considerado la puerta de entrada a la Alpujarra granadina que nos acerca a Órgiva “Urŷuba” en la falda de Sierra Nevada indicándonos el camino hacia la Alpujarra Alta “último refugio de los moriscos” donde se encuentra Capileira, Bubión y Pampaneira con el Pico Veleta y Mulhacén como testigo de la historia.

Cuando Boabdil “Abu abd Allah «az-Zughbî», el Desdichado” (Mohamed XII) se tuvo que exiliar en Órgiva “Urŷuba” en “La Alpujarra”, cedida por los Reyes Católicos en 1492 a Boabdil como lugar de retiro, iniciaba sin pretenderlo, el preámbulo de la trágica diáspora que les esperaba al pueblo morisco a partir de 1609, al estar considerados fuera de la nueva escena histórica. 

Felipe III se dejó influir por el arzobispo de Valencia, Juan de Ribera y la opinión del duque de Lerma, decretando la expulsión definitiva a partir de 1609, sufriendo la población morisca todo tipo de calamidades y despojos. Aunque no es fácil calcular la cantidad de moriscos que salieron de España, casi todos coinciden en afirmar que las cifras podría estar cercana a las 500.000 personas. 

La expulsión tuvo consecuencias lamentables para la economía del país con pueblos enteros que quedaron desiertos. Muchos campos se convirtieron en auténticos páramos, contribuyendo a la despoblación de España y acentuando su decadencia.

Desde La Alpujarra se puede observar al fondo el Mar Mediterráneo, que nos recuerda que en Almuñécar "ḥiṣn al-munakkar" un 756 la Casa del Islam “Dar al Islam” en Al Ándalus dará comienzo bajo la figura histórica de Abderramán I ben Muawiya al-Dajil “El Inmigrado”. 

Por el contrario, el rey de la Alpujarra “Boabdil” señalará el ocaso de Al Ándalus.

El 31 de marzo de 1492 emiten los Reyes Católicos el Decreto de la Alhambra por el cual se obliga a los judíos a la Diáspora como preludio de lo que más tarde ocurriría con la población morisca a partir de 1609. Será la mayor expresión de intolerancia ocurrida en Europa durante este periodo de la historia. 

Unos sucesos trascendentes que atrasaron el reloj de nuestra historia al acabar con una civilización cuyo legado forma parte de una de las principales riquezas del pueblo andaluz como resultado de su proceso histórico como base de su identidad cultural, modelada a lo largo de siglos y que forma parte de la memoria en palabras del prestigioso antropólogo Isidoro Moreno.

Por desgracia, la liturgia del terror comenzará con la quema en la plaza de Bib-Rambla de más de cinco mil libros en lengua árabe provenientes de la biblioteca de la madraza de Granada en 1499 por orden del cardenal Francisco Ximénez de Cisneros, primado de España y tercer inquisidor general de Castilla, perteneciente a la orden franciscana Francisco Ximénez de Cisneros. Los libros en lengua árabe fueron considerados “malditos” para el nuevo marco histórico, siendo pasto de las llamas coránes, tratados de astronomía y astrología, tratados científicos, poemas, títulos de propiedad, etcétera, que acabarán en la hoguera como producto de la intolerancia del nuevo estado intolerante. 

“Era necesario erradicar lo más importante que poseían los vencidos”: la memoria y el conocimiento.

La intolerancia del Cardenal Cisneros, echará por tierra una labor que se hubiera podido conseguir sus frutos con tolerancia y paciencia. En 1499, el prelado visitó Granada y discutió con los juristas de la ciudad a lo que siguió una gran quema de libros islámicos, así como conversiones forzadas, lo que sirvió como caldo de cultivo para sembrar el descontento y humillación en la población morisca con el resultado de una insurrección que comenzó en 1500 hasta 1501 recibiendo como castigo la población morisca el bautismo o el exilio si no abjuraban de su religión. El problema iba a dilatarse durante más de un siglo. 

“El nuevo proyecto histórico de los Reyes Católicos de forjar una España refractaria e intolerante como idea de Castilla consolidada por la Iglesia Católica, pasaba por eliminar su pasado andalusí. 

Por tanto no era nada extraño que Federico García Lorca, considerara aquel 10 de junio de 1936 sobre la toma de Granada en 1492 por los Reyes Católicos que estuvo acompañada de intolerancia e integrismo religioso:

“Fue un momento malísimo, aunque digan lo contrario en las escuelas. Se perdieron una civilización admirable, una poesía, una astronomía, una arquitectura y una delicadeza única en el mundo, para dar paso a una ciudad pobre…”.




“Cuentos de la Alhambra”

Podría dar la impresión de que estas historias pudieran estar sacadas de la obra de Washington Irving “Cuentos de la Alhambra” e incluso pudiera pertenecer por derecho propio a las “Mil y una Noches”.

Abu-l-Hasan Alí “Muley Hacén” estaba casado con Aixa la Horra “La Honesta”, que le había dado dos hijos: Abu Abd el Zaquir “El Chico”, más conocido como Boabdil, y Yusuf.

Durante una de las luchas fronterizas entre los cristianos y musulmanes de Granada, Isabel de Solis, hija del alcaide del castillo de la Higuera de Martos, Sancho Jiménez de Solís, fue capturada en 1481 por Muley Hacén y llevada a la Alhambra siendo encerrada en la famosa Torre Cautiva, nombrada así en su honor.

Era tal la belleza de ésta joven que Muley Hacén se enamora de su prisionera Isabel de Solís "Soraya", el cual quiso favorecer a los hijos que tuvieron en común, posibles rivales para su hijo Boabdil en detrimento de su primera esposa Aixa, quien defendió los derechos de su hijo Boabdil, aliándose con el clan de los Abencerrajes que odiaban a Muley Hacén desde que éste 29 años antes hubiera masacrado a sus padres y parientes en una sala de su palacio de la Alhambra. 

Desde el siglo XVI se le llama Sala de los Abencerrajes al atribuirle la tradición las sangrientas disputas que acabarían con esta familia aunque no existen fuentes históricas que lo demuestren.

Ambos se enamoraron, Isabel abjuró de su religión e ingresó en el harem del rey granadino. Cuenta la leyenda que era una mujer muy bella y que el rey de Granada, Muley Hacén (1464-1482 y 1483-1485), se enamoró locamente de ella, convirtiéndola en su esposa favorita.

Los conflictos de intereses empezaron a surgir en la corte granadina, pues Aixa, esposa de Muley Hacén y madre del heredero al trono, Boabdil, vio como una amenaza la intromisión de Isabel de Solis que se convirtió al Islam adoptando el nombre de Zoraida, cuyo significado es “Lucero del Alba”.

Los recelos de Aixa aumentaron cuando Zoraida dio dos herederos a Muley Hacén "Nasr ben Ali y Saad ben Ali", posibles rivales para el futuro de su hijo Boabdil, debido a que Muley Hacén había otorgado a Zoraida el título de sultana, con las ventajas que ello conllevaba para ella y sus descendientes. Se inició de este modo una guerra de intrigas en la corte entre los partidarios de una y otra que tuvo como consecuencia el inicio de una guerra civil granadina. Este conflicto interno, debilitará enormemente el reino nazarí, siendo aprovechado por los Reyes Católicos para culminar la Reconquista en 1492.

Aixa, la madre de Boabdil no soportó la intrusión de una extranjera en su ámbito de influencia e inició su venganza para derrocar a su marido amparando una serie de intrigas y disputas internas en la corte nazarí. En el invierno de 1482 Boabdil y sus aliados Abencerrajes consiguieron controlar la ciudad de Granada y la parte del reino ocupada por sus partidarios. 

El joven sultán Boabdil contaba con la ayuda de su suegro Aliatar, el prestigioso y temido general musulmán que era el alcaide de la localidad de Loja “Madinat Lawsa”, ciudad estratégica denominada “la llave de Granada”.

Muley Hacen para proteger a Zoraida y a sus hijos los trasladó al castillo de Mondújar que mandara construir como regalo de boda para su esposa…

Ese mismo año Muley Hacén se vio obligado a huir de Granada acompañado de su hermano, el Zagal. Se inició así una lucha entre padre e hijo que debilitaría aún más el reino nazarí.  

Cuenta la leyenda que encontrándose Muley Hacén ya anciano se retiró a morir al castillo de Mondújar en el “Valle de Lecrín”, en compañía de Zoraya. El 28 de octubre de 1485, tras invocar al arcángel Azrael y tapàrse el rostro con un Corán abierto, entregó su alma a Alá. Cuentan que Zoraya, para que su sepultura no fuera profanada jamás, ordenó conducir el cadáver a lo más alto de Sierra Nevada -Solair, para los árabes-, en cuya más alta cumbre mandó inhumar sus restos, cubiertos por la bandera roja de los nazaríes, bajo las nieves perpetuas. Desde entonces este pico -el más alto de la Península Ibérica con 3478 m.- lleva el nombre de este monarca nazarí: Muley Hacén “padre de Boabdil y hermano de El Zagal”.

En estas circunstancias, los Reyes Católicos sacaron partido de la guerra civil entre Muley Hacén y Boabdil. 

Morayma, fallecida en Laujar de Andrax eb 1493 será el nombre literario atribuido por Washington Irving a la esposa del rey Boabdil, hija del caudillo de Loja Aliatar, en la “Crónica de la conquista de Granada” (1829). 



La tumba de Boabdil

Cuando Boabdil abandonó Granada se llevó con él los despojos de la mayoría de sus antecesores enterrados en la “rawda” o cementerio real, de la Alhambra (en 1925 se encontraron las tumbas vacías). Según todos los indicios, se los volvió a enterrar en el cementerio musulmán (macáber) de Mondújar. 

Existen documentos que relatan cómo Boabdil trasladó desde la Alhambra a Mondújar el Cementerio Real Nazarí aunque sigue siendo un misterio donde se encuentran los restos del rey Boabdil y de la reina Morayma como parte de la dinastía nazarí que reinó entre 1237 y 1492 con 22 monarcas.

Después de 525 años, Morayma sigue enterrada en algún lugar desconocido cercano al viejo castillo de Mondújar, en el Valle de Lecrín, donde al parecer también pueden estar los restos de los reyes nazaritas que gobernaron el Reino de Granada, entre ellos el de Muley Hacén. 

Pero lo más lacerante para nuestro legado cultural, es que hasta ahora nadie se ha preocupado -tras haber pasado más de 525 años- de recuperar esa parte importante y esencial de la historia de Al Ándalus. Posiblemente, los restos del Cementerio Real Nazarí se encuentren sepultados en algún lugar de la Autovía Sierra Nevada-Costa Tropical.

Probablemente Boabdil no llorara aquel 2 de enero de 1492 en el “Suspiro del Moro” como nos han hecho ver aunque cabe imaginarse el dolor que le produjo la muerte de su querida esposa, Morayma en 1493.

Tras morir su mujer Morayma, Boabdil marchó de la Alpujarra en octubre de 1493 con su séquito acompañado de Aixa la Horra, su madre, en dirección a la ciudad de Fez como huésped del sultán hasta su muerte ocurrida en 1533. 

Recientemente un equipo de investigación multidisciplinar árabe-español pretende exhumar y probar con modernas técnicas de ADN lo que creen que podían ser los restos del último dignatario nazarí bajo un templete abandonado en Fez (Marruecos). 

Este proyecto está financiado por Mustafá Abdulrahman, asesor cultural de la familia real de los Emiratos Árabes Unidos y apasionado por la historia, entre los que se encuentra el prestigioso forense vasco Francisco Etxeberría y el cineasta Javier Balaguer, que creen haber descubierto en Fez la tumba del último rey nazarí de Granada “Boabdil” junto a la de un santón llamado “Sidi Bel Kassem”, dentro de un pequeño templete cuadrado con cúpula denominado “qubba”. Para evitar la profanación era costumbre enterrar a un hombre santo junto a los reyes.

Por otro lado, la investigadora y académica de la Universidad de Cambridge Elizabeth Drayson ha analizado el origen de la tensión entre el Islam y Occidente remontándose al 2 de enero de 1492, “Día de la Toma de Granada”, tras pasar tres años trabajando en su nuevo libro “The Moor's Last Stand: The life of Boabdil, Muslim King of Granada”. 

"Que Boabdil fue una figura clave en un momento crucial en la historia del mundo no se puede dudar: las actuales tensiones entre el Islam y Occidente tienen sus raíces en su reinado y en el reino que perdió. La posteridad cristiana lo ha tratado con desprecio y compasión, visto desde la perspectiva de los vencedores. Pero mi relato presenta el otro lado de la moneda, revelando que las cuestiones de violencia, tensión y compromiso entre musulmanes y cristianos eran tan urgentes como ahora", opina Drayson.

Traicionado por su familia y socavado por las facciones y el conflicto interno, la derrota de Boabdil a manos del rey Fernando y de la reina Isabel simbolizó la transición que cambiaba la época de Granada del estado islámico al nuevo Estado cristiano que estaba en camino de convertirse en el mayor poder en la Europa moderna temprana.


La victoria cristiana marcó la finalización de la larga reconquista cristiana de España y terminó con siete siglos en los que cristianos, judíos y musulmanes habían vivido en su mayor parte pacíficamente y con provecho juntos, remarca la investigadora de Cambridge.

El fin del dominio musulmán en el corazón de España llegó a su fin el 2 de enero de 1492, cuando Boabdil entregó las llaves de la capital árabe al rey Fernando y a la reina Isabel. "Éstas son las llaves del paraíso", dijo antes de abandonar Granada con su madre Aixa.

Boabdil entregó Granada para evitar una matanza. El "Último Suspiro" ha sido usado por los historiadores para menospreciar y disminuir el legado de Boabdil, ignorando según Drayson, el inmenso sacrificio que él demostró al salvar a su pueblo de una cierta matanza a manos de los irrefrenables ejércitos de Fernando e Isabel que rodeaban Granada.

Según ella, el heroísmo de Boabdil, largamente repudiado por la mayoría de los comentaristas históricos, es evidente en su capacidad para reconocer la futilidad de la resistencia y la elección que hizo al rechazar el sufrimiento, la hambruna y la masacre de su pueblo. En su lugar, negoció los mejores términos de rendición posibles, rechazando el martirio y voluntariamente sacrificando su reputación por el bien mayor.

La celebración de la Toma de Granada cada 2 de enero desde 1495 como uno de los hechos históricos más importantes de la historia de España cada 2 de enero desde 1495 no está exenta de polémica al seguir polarizando sentimientos.

Muchos ciudadanos celebran en su lugar actos alternativos recordando bajo el lema" los genocidios no se celebran" recordando en su lugar la figura del poeta universal Federico García Lorca o Mariana de Pineda.

Lo que es evidente es que gracias a la valentía de Boabdil, que al capitular liberó a su pueblo de males mayores, la Alhambra de Granada no ha sido destruida, formando parte del legado andalusí, siendo actualmente el monumento más visitado de España con 2.500.000 de visitas en 2015.

Desde Granada, último bastión del legado andalusí, para el blog de mis culpas...