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martes, 31 de mayo de 2016

El castillo de Almodóvar del Río


Desde Morón, tierra de la cal y del flamenco, enarbolamos nuestras naves en esta ocasión, para dirigirnos al castillo de la antigua Al Mudawar al Adna (Almodóvar del Río), a pocas leguas de la antigua “Madinat al-Zahra”, muy cerca de la Corduba musulmana que llegara a ser en tiempos pretéritos el faro de Europa y lugar de peregrinación de los más grandes científicos, filósofos, astrónomos y matemáticos de la época.

“Al-Mudawar" -circular- y “al-Adna" -el más próximo-, por estar muy cerca de la antigua Córduba musulmana.

El origen de la fortaleza (740) es árabe. Durante los siglos VIII, IX y X, la fortaleza y su término formaron parte de la cora de Córdoba; en el siglo XI quedará adscrita primero a la taifa de Carmona y luego a la de Sevilla; con los almorávides se reintegró a la jurisdicción cordobesa y, por último, en el siglo XII y parte del XIII pasará a depender de la corte almohade de Sevilla.

Los príncipes Omeyas nos legaron la antigua Córduba como la ciudad más culta e importante de Occidente pero su despotismo y opulento estilo de vida iban generando un caldo de cultivo, en el que los antígenos lo formaban las tropas bereberes como clase social más descontenta.

Almanzor –Abú Amir- deslegitimó la dinastía debilitando la figura del califa Hisham II, -hijo de Alhaken II- al ser demasiado joven para reinar.

En las obras de construcción de la capilla llevadas a cabo en el siglo XX se encontraron muros de origen visigodo lo que lleva a pensar la existencia en su día, de una aljama árabe.




Atravesando el río Guadalquivir como cauce de civilizaciones -entre Sanluqa, Isbiliyya y la antigua Córduba-, llegamos al pueblo de Posadas (Córdoba), desde cuyo término por la A-431 a escasas leguas, se comienza a divisar la imponente silueta del castillo de Almodóvar del Río. En ese punto geoestratégico establecerían los primeros andalusíes una fortaleza (al qasb) situada en la parte más elevada de un cerro casi "inexpugnable" que dominaba toda la comarca con el río navegable Wad al-kabir como testigo de su historia. Cinco siglos de civilización islámica (740-1240) la contemplan.



Leyenda de Zaida

En el año 1091 entraron los almorávides con su ejército en la Península Ibérica. Se trataba de un pueblo nómada, guerrero y anárquico cuyo objetivo era conquistar el Alcázar de Córdoba. En éste vivían el príncipe Fath Al Ma´mum y la princesa Zaida.

Comienza la guerra y ante los malos resultados de la misma para el príncipe Fath Al Ma´mum, decide mandar a su mujer Zaida y a toda su familia a buscar refugio en el castillo de Almodóvar.

El día 28 de marzo de 1091, el Alcázar es asaltado, y el príncipe muere luchando contra sus enemigos. En el momento de la muerte de su esposo, Zaida, se despertó sobresaltada y subió a la torre del Homenaje, presintiendo que algo había sucedido. Desde allí, miró hacia Córdoba y observó como venía el caballo blanco de su amado.

Al día siguiente los Almorávides conquistan el castillo y encierran a la princesa en la mazmorra, donde muere de pena y dolor. Se dice que su espíritu sigue presente en el castillo y año tras año, cada 28 de marzo, cuenta la leyenda que la princesa Zaida pasea por las murallas del castillo gimiendo y llorando, anhelando la llegada de su amado Fat Al Ma´mum.




La destrucción de Madinat al-Zahra -la ciudad brillante- por el bereber al-Musta´in bi-llah (el que busca el auxilio de Alá) llevó definitivamente a la guerra o "fitna". Con ello se produce el desmoronamiento definitivo de la unidad política de al-Ándalus en reinos de taifas que se hundirán progresivamente al ser presionados por los cristianos a partir de la batalla de las “Navas de Tolosa” en 1212.

Entre coras, taifas, almorávides y almohades llegamos al año 1240 en que fuera incorporada a la Corona de Castilla, durante el reinado de Fernando III el Santo, rey de Castilla y de León. 

Pedro I, rey de Castilla y León entre 1350 y 1369, llamado “El Cruel” o “El Justiciero” llegó a habitar la fortaleza en 1360 como residencia de paso en sus viajes entre Córdoba y Sevilla. También lo utilizó como prisión y para guardar sus tesoros. 

"Se dice que incluso trasladó los tesoros a Sevilla por el río Guadalquivir, entonces navegable, en pequeños barcos de ribera". 

Muere en 1369 en Montiel a manos de su hermano bastardo Enrique de Trastámara, futuro rey de Castilla y León, con el nombre de Enrique II. Durante este periodo histórico alcanzará el castillo mayor relevancia. No debemos de olvidar que desde este lugar situado estratégicamente se controlaban las comunicaciones entre Sierra Morena y el río Guadalquivir.

Pero no será hasta 1473 cuando término al-Mudawar aparezca por vez primera con el nombre de Almodóvar del Río. En el año 1513 el Castillo será entregado al maestre de la Orden de Calatrava. 



…Una sinuosa, angosta y empinada carretera desemboca en la cumbre de una colina de 250 metros de altura. Una gran puerta de entrada ubicada en la “Torre Pequeña” en la que destacan dos enormes hojas de puerta que miden 5 metros de altura con dos aldabones, nos esperan para disfrutar de una grata jornada cultural. En la parte superior-derecha destaca el escudo “Corral”, apellido de la casa, quien comprara el castillo en el año 1629 al rey Felipe IV.

Una amable señorita en la recepción del castillo, confundiéndonos con unos “giris” se dirige hacia nosotros: “¡What are you from!”, respondiéndole: “Somos de Morón de la Frontera”.

La entrada nos acerca hacia el “Patio de Armas” donde se encuentra una fuente de piedra, en cuya parte central destaca un azulejo mosaico con el castillo de Almodóvar. Nuestra retina capta al instante la “Torre del Homenaje” desde cuya parte más elevada se observa una bella panorámica de la fortaleza en su conjunto junto a la ribera Wad al-kabir, navegable en tiempos pretéritos. Es cierto que pasear por las murallas, torreones y adarves nos hace retroceder en el tiempo.


La Torre del Homenaje es una imponente torre albarrana cuya altura es de 33 metros, siendo la más alta de dicha fortaleza. Fue construida durante el siglo XIV y es la más grande de la provincia de Córdoba tras el castillo de Belalcázar. 

La Torre del Homenaje está formada por 4 cuerpos: 

En el sótano se encuentra la lúgubre mazmorra. Encima se encuentra la sala de castigo de forma octogonal y escasa luz. En la parte intermedia de planta cuadrada se realizaba el pleito del homenaje como ritual más importante del castillo. Por último, el cuerpo superior es la azotea de la torre, el principal punto de vigilancia de la fortaleza. 

Desde el punto de vista artístico, cabe destacar la bóveda octogonal sobre pechinas realizada en piedras molinaza de Montoro. Y desde el punto de vista histórico, hacer mención especial al escudo de Castilla y León labrado sobre la puerta de entrada que data de la época de Alfonso XI.


Siguiendo nuestra ruta por la Torre Redonda, encintada con ladrillos, se puede contemplar el Pleito Homenaje o acto de vasallaje. 




El pleito del homenaje era un fuerte vínculo entre el señor y su vasallo. Mediante una especie de contrato feudal el vasallo como hombre libre entra al servicio de su señor al que juraba fidelidad mientras que el señor le proporcionaba protección en una ceremonia denominada “Homenaje”. De ahí proviene el nombre de las Torres del Homenaje porque en ellas se realizaba dicha ceremonia que consistía en tres etapas:

Homenaje (sumisión), Fe (jurar ante la Biblia o reliquia de algún santo) e Investidura.

Tras la ceremonia el vasallo tiene la obligación en caso necesario, de presentarse ante su señor con armadura, escuderos y una pequeña tropa, todo pagado por él.

Por unas sinuosas escaleras descendimos a la mazmorra que era la sala de castigo. Posee un agujero en el centro con una profundidad de 8 metros, siendo el único medio de acceso una cadena de hierro que pende del techo. Los muros de piedra tienen un grosor de 2,40 a 3.50 metros.

La segunda línea defensiva de la fortaleza denominada “Adarve del Revolcadero” comunica el patio interior con el Torreón del Moro y con la puerta original de la entrada al castillo. Allí se encuentra un gran matacán por el cual se lanzaba aceite o agua hirviendo, fuego e incluso piedras para impedir el ataque del enemigo.

Paseando entre los adarves llegamos al “Torreón del Moro”, por sus arcos de herradura en sus ventanales, tan asimilados a la construcción morisca en España. Además de cumplir las funciones propias de una torre, cumplía una segunda función, la de vigilancia de la zona intermedia del recinto fortificado. Entre líneas defensivas y adarves llegamos a la “Torre Cuadrada”. Junto a ésta se encuentra una pequeña muestra de la evolución de las espadas con el paso de los años. Algunas existieron y otras pertenecen a la literatura o a la mitología.



Las espadas primitivas estaban hechas de piedra, hueso o madera. Las espadas de bronce ya eran conocidas por los egipcios en el 2.000 a.C. Posteriormente se descubrieron las espadas realizadas en hierro que eran más duras y resistentes, hasta que se perfeccionaron las espadas de acero. Siempre ha sido un arma personal, efectivas sólo en combate cuerpo a cuerpo. También se utilizaban en los juramentos de honor o lealtad y tenía un significado de rendición, sumisión o de degradación, si se producía su ruptura. 

Destacan la “Tizona” y “Colada”, que pertenecieron al caballero castellano Rodrigo Díaz de Vivar, conocido como “El Cid Campeador”, prototipo de caballero que participara con Alfonso VI en la conquista de Toledo (1085) y en la conquista del Reino de Valencia (1094).

El alfanje proviene del árabe hispánico “al-janyar”, que significa puñal. Una espada de hoja ancha y curva, con filo en un solo lado, que se empleó en la Península Ibérica durante la Edad Media y hasta el Renacimiento. También había réplicas de la espada vikinga, falcata o espada ibérica por excelencia, la espada de los templarios. 

La orden del temple fue fundada en 1118 para asegurar la custodia de los Santos Lugares y proteger las rutas de peregrinación. Los caballeros templarios se consideraban Caballeros de Dios, honra de la Iglesia y de la Cristiandad. Nuestra retina capta en un escenario idóneo la espada escocesa, la del Almirante Colon, el mandoble de los Reyes Católicos o el mandoble de Carlos V entre otras réplicas interesantes.




La Torre del Maestre tiene 27 metros de altura. En su interior se encuentra el “Palacio Neogótico” del Conde de Torralva.

El esplendor que goza el castillo en la actualidad se le debe al interés por la historia y la cultura que demostró D. Rafael Desmaissiéres y Faria, XII Conde de Torralva, autor de la mayor de las restauraciones habidas en el castillo de Almodóvar llevadas a cabo entre los años 1902 y 1936. Llegó a convertirlo en uno de los castillos mejor conservados de Andalucía y uno de los más bellos de España. Cuatro años antes del fin de la restauración, el Conde de Torralva falleció y no pudo ver cumplido el mayor de sus sueños, poder vivir en esta impresionante fortaleza.

La Torre de Escucha es la más pequeña del recinto con un importante papel en la vigilancia nocturna, avisando de la existencia de ruidos sospechosos. Se construyó en el periodo almohade, en el siglo XII. 

Sin olvidar la “Torre de las Campanas” o “de la Miga”, la “Torre de las Cenizas”. Todas ellas hacen en su conjunto que este magnífico castillo sea considerado un auténtico escenario de cine donde Ava Gadner y Omar Sharif rodaran la película “Harem” en 1986.

Durante la Edad Media, el patio de armas estaba lleno de construcciones de madera que servían de alojamiento de la tropa. En tiempos de guerra, la población se refugiaba entre sus muros. Para solucionar el abastecimiento de agua en las épocas de asedio, se construyeron dos aljibes. Uno situado en la plaza de armas y otro, a mayor altura, situado frente al Revolcadero. Ambos suman aprox. 300.000 litros, siendo el de mayor capacidad el situado en la Plaza de Armas.


Junto al campo de liza nos encontramos la capilla, la taberna, el armero y el vestidor del rey. Muy cerca del patio de armas se encuentra el campo de liza donde se observa el armero, un lugar del castillo de fácil acceso para la tropa y custodiado por oficiales y guardias que estaba destinado a guardar todo tipo de armas y municiones que se utilizaba también como taller de reparación de armas. Allí se fabricaban los yelmos calentando las láminas de metal para darle forma con el martillo y el fuego sobre un molde. 

El castillo tenía una poterna o salida de emergencia que comunicaba el Castillo con el cerro sin necesidad de pasar por la puerta de entrada.


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A pocas leguas del castillo de la antigua Al-Mudawar se encuentran las ruinas de la mítica Medina al-Zahra, muy cerca de la antigua Córduba musulmana. De nuevo enarbolamos nuestras naves para deleitarnos en su museo y posteriormente visitar la ciudad brillante de Abderramán III en honor a su favorita Zahra. 


Pero eso formará parte de otra historia que compartiré con los amigos. 


Desde el castillo de la antigua al-Mudawar entre murallas, torres y pabellones que parecen salidos de un cuento, para el blog de mis culpas...

Foto: Manolo Muñoz Sousa

martes, 21 de abril de 2015

Visita a Sanlúcar de Barrameda



Después de haber realizado el día anterior una jornada de senderismo a través del Parque Natural de la Breña entre Barbate y Caños de Meca -en compañía de los pinos piñoneros, lentiscos, retamas y palmitos- con efluvios a tomillo y romero, mientras la Torre del Tajo como testigo de la historia nos observaba, llegamos al Faro de Trafalgar, donde nuestras naves quedaron desarboladas por culpa de los elementos meteorológicos. 

Una lluvia torrencial que nos caló hasta los huesos nos sorprendía en el mismo tómbolo de Trafalgar (Taraf al-Ghar la denominaban los andalusíes). La retina de la historia nos recuerda que la Batalla de Trafalgar ocurrida un 21 de octubre de 1805 inmortalizaría el nombre del cabo otorgándole un enorme protagonismo.

Trafalgar fue el mayor desastre político y militar al abrir una enorme brecha a nuestro poderío, por donde se fue el mayor y más débil Imperio que jamás haya existido. La Armada española después de Trafalgar moriría de abandono por falta de carena, decepcionados sus hombres por la incomprensión y el olvido de su propia nación. Sin embargo, el combate inmortalizó el nombre del cabo.

...las pequeñas calas como las existentes en los Caños de Meca, donde todavía en los años 80 caían cortinas de agua y podía uno ducharse por las mañanas en una cascada natural según el libro "Blues de Trafalgar" escrito por nuestro paisano de Morón, José Luís Rodríguez del Corral.



Foto: Bodegas Barbadillo

El domingo 12 de abril de 2015 enarbolamos de nuevo nuestras naves para poner viento en popa hacia Sanlúcar de Barrameda. Desde Barbate iniciamos la ruta transitando por Vejer de la Frontera y las salinas de San Fernando hasta introducirnos en un mar de viñas que empezaba a inundar el horizonte de la tierra de la manzanilla. Una climatología benigna predomina en esta comarca, con más de tres mil horas de sol al año, suavizadas por la influencia de los vientos procedentes del Atlántico, los vientos de poniente, que junto con una ancestral tradición enológica permite la maduración de la uva Palomino, sin duda la madre de la D.O. Manzanilla de Sanlúcar como vino selecto y delicado.

Es evidente que el tiempo junto al desarrollo urbano han unido a Sanlúcar con el puerto de Barrameda asentado en la margen izquierda del estuario del Guadalquivir, frente al Parque de Doñana ubicado en la margen derecha.

Etimológicamente existen varias hipótesis sobre su origen. Unos relacionan el nombre de Sanlúcar con el término árabe shaluqa, que significa viento de Levante cambiando su nomenclatura en tiempos de Guzmán el Bueno como Sant Lúcar, quedando de alguna manera cristianizado por la etimología popular.

Profesores de la Universidad del Cairo han relacionando el vocablo Barrameda con el árabe de la época obteniendo Barraj-el-Medaj, «Tierra a la vista». Sin embargo, parece ser que proviene del término "Bab-rha-mda" o tierra asentada que dificultaba la navegación.


…En una bella rotonda nos esperaba una réplica de las primeras locomotoras que circularon por Sanlúcar en las décadas del siglo XIX, lo que me recordó el tren de mi pueblo durante mi edad de párvulo en tiempos pretéritos.

Muy cerca se encontraba el Museo de la Manzanilla-Barbadillo- al que realizamos una grata visita impregnándonos de la esencia de la manzanilla junto con la arquitectura de las bodegas cargadas de una ancestral historia bajo lustros de cariño y constancia entre manos laboriosas de jornaleros.


Existen diferentes nomenclaturas en las bodegas de la que emanan efluvios liberados por el vino procedente de los diferentes tipos de uva como Pedro Ximénez, Moscatel y Palomino almacenadas en botas de roble americano entre callejuelas estrechas y empedradas. El Museo de la Manzanilla nos recordó que la tierra de Albariza es la que predomina en Sanlúcar así como la de Barros y Arenas predominan en el marco de Jerez. 

En definitiva, nuestra retina quedó impregnada de la cultura del vino con su peso específico dentro de la trilogía mediterránea (trigo, olivo y la vid).



Frente al Museo de la Manzanilla-Barbadillo- paseamos por el castillo de Santiago entre barbacanas y el patio de armas con la Torre del Homenaje erguida dominando el barrio alto. El Castillo de Santiago fue mandado a construir por el duque don Enrique -Casa de Medina Sidonia- entre 1477 y 1478 con el objetivo de proteger la entrada del río Guadalquivir como entrada fluvial a Sevilla y al mismo tiempo defender la villa. Como curiosidad cabe destacar que en esta fortaleza vio la reina Isabel por primera vez el mar en 1477. Históricamente ha sido utilizado como cuartel militar, cárcel y hospital.

El rey Sancho IV otorgó el señorío de Sanlúcar a Alfonso Pérez de Guzmán (Guzman el Bueno) en 1297 por su heroica defensa de Tarifa. Guzmán el Bueno, primer señor de Sanlúcar (León, 24 de enero de 1256-Gaucín, 19 de septiembre de 1309) fundaría la Casa de Medina Sidonia, un poderoso linaje nobiliario.




Plaza del Cabildo de Sanlúcar de Barrameda


Desde el barrio alto descendimos hasta la calle Isaac Peral que desemboca en la Plaza del Cabildo. Cerca de la esquina frente al bar Barbiana existen varios azulejos de grandes dimensiones que nos recuerdan la época de los grandes descubrimientos y Sanlúcar como testigo de la historia:
  • Desde Sanlúcar de Barrameda partió Cristóbal Colón en su tercer viaje un 30 de mayo de 1498. 


  • Otro azulejo nos recuerda la gesta histórica de la Primera Vuelta al Mundo de Hernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano un 20 de septiembre de 1519. 
Avatares de la expedición, llevaron a Elcano a seguir navegando hacia Poniente para arribar al puerto de Sevilla un 6 de septiembre de 1522 con tan sólo un barco (nave Victoria) y 18 supervivientes de aquéllos cinco barcos y 234 hombres que iniciaron esa gran proeza. El Estrecho que da al Océano Pacífico tomaría el nombre de “Magallanes”. Una de las gestas marítimas más impresionantes de la Humanidad que ha pasado a la Historia con letras de oro. El escudo de armas con un globo terráqueo con el lema latino «Primus Circumdedisti Me» («Fuiste el primero en circunnavegarme») fue otorgado a la familia de Juan Sebastián Elcano por el emperador Carlos I tras la vuelta de Elcano de la expedición.

El 10 de agosto de 1519 se anunció en esta ciudad la partida de una expedición formada por cinco barcos y 234 tripulantes, organizada y dirigida por Hernando de Magallanes. El 6 de septiembre de 1522 ancló en el mismo lugar de la partida, la Nao Victoria en la que los 18 supervivientes habían completado bajo el mando de Juan Sebastian Elcano, la primera vuelta al mundo.



Capilla de la Virgen de la Antigua, en la Santa Catedral de Sevilla


"En acción de gracias, acudieron a orar ante la imagen de Santa María de la Antigua, que entonces estaba en donde hoy vemos la reja y donde se sitúa esta placa conmemorativa de aquella hazaña".




“Desde que habíamos partido de la bahía de San Lucar hasta que regresamos a ella recorrimos, según nuestra cuenta más de catorce mil cuatrocientas sesenta leguas y dimos la vuelta al mundo entero…” 


(Del diario de Antonio de Pigafetta)

  • Otro azulejo recuerda también que en la primavera de 1545 partía Francisco de Orellana de Sanlúcar de Barrameda para llegar de nuevo a la desembocadura del Amazonas y ascender río arriba para culminar su heroica aventura.




En la plaza del Cabildo, en el Bar Barbiana degustamos el tradicional langostino de Sanlúcar, las tortillitas de camarones, las papas aliñás con melva y las croquetas caseras acompañada de una copa de manzanilla (maridaje) o cerveza. 



En el "Bar Barbiana" le pregunté a un camarero el motivo por el cual se escribe “armarcén” en lugar de “almacén”, contestándome que en Sanlúcar de sustituye la “l” por la “r”. También se dice como localismo “la taberna der…”.

Después de recuperar energías con la rica gastronomía, nos dirigimos hacia el Estuario del Guadalquivir cuyas páginas de la historia nos refrescan la retina de nuestro recuerdo en nuestros tiempos de escolares:

…“El Guadalquivir nace en la Sierra de Cazorla”... pasa por Córdoba, Sevilla y desemboca en el Océano Atlántico, por Sanlúcar de Barrameda.




…Por el Estuario del antiguo Wad-al-Kabir remontaron a contracorriente en el año 844 en tiempos de Abderramán II los hombres del norte o normandos, denominados manchús por los andalusíes, con sus impresionantes bajeles remontando el río a contracorriente después de asolar el puerto de Cádiz hasta Coria del Río que la saquearon y llegaron a la antigua Isbiliyya, la cual quedó arrasada, refugiándose muchos vecinos en la vecina ciudad de Carmona. Un 11 de noviembre del año 844 tuvo lugar la batalla de Tablada en la que fueron diezmadas las fuerzas “vikingas” por las tropas del emir Abderramán II que mandó abundantes tropas desde la antigua Corduba. Gracias a esta amenaza el emir aumentó su flota de guerra construidas en las altarazanas (dar al-sina´a) construyéndose torres de vigilancia a lo largo de toda la costa.

Las torres almenaras de vigilancia se conectaban visualmente entre sí, formando un complejo sistema defensivo. Los torreros comunicaban la presencia de peligro a las otras torres y poblaciones mediante ahumadas de día y con fuego durante la noche. Este procedimiento típicamente musulmán ya existía en todo el litoral africano desde el siglo VIII. En una sola noche podría llegar un mensaje desde Alejandría a Ceuta.




Desde allí paseamos hasta las Covachas en la Cuesta de Belén, una antigua lonja de mercaderes de estilo gótico y declarada Monumento Histórico-Artístico desde año 1978, junto con el Palacio de los duques de Medina-Sidonia. Las Covachas son una galería porticada formada por diez arcos ojivales que recaen sobre pilares, sobre cada uno de los cuales hay una sierpe. Fueron construidas por Enrique Pérez de Guzmán -II duque de Medina-Sidonia-, a finales del siglo XV.


Escudo de los duques de Medina-Sidonia


Adosado a las Covachas se encuentra el Palacio Ducal de Medina Sidonia que parte de la construcción de la época almorávide en el siglo XI sucediéndose diferentes estilos hasta el siglo XIX. Destaca en la fachada principal la reja de estilo gótico florido y la galería porticada del jardín realizada por Pedro Libadotte en la segunda mitad del siglo XVI y el archivo de la Fundación Casa de Medina Sidonia.



Desde el barrio alto como epílogo a nuestra grata visita a Sanlúcar de Barrameda, transitamos de nuevo hacia un mar de viñas que comenzaba a impregnar nuestra retina como señal inequívoca de que estábamos abandonando la ciudad de la manzanilla en busca de la AP-4 que nos llevaría a nuestro punto de origen.


Desde Sanlúcar de Barrameda para el blog de mis culpas…























Enlaces interesantes

Visita al "Museo de la manzanilla-Barbadillo" en Sanlúcar de Barrameda

El Guadalquivir entre Cazorla y Sanlúcar de Barrameda

Cristóbal Colón, una figura enigmática

La primera vuelta al mundo «Primus circumdedisti me»

Guadalupe y el Descubrimiento de América [entre el choque cultural y la controversia]

domingo, 15 de febrero de 2015

Viaje a Cazorla y la Iruela con el C.B. Morón




Bajo un gélido y desapacible día, el sábado 14 de febrero de 2015 se nos presentó de nuevo la oportunidad de acompañar al C.B. Morón en su visita a Cazorla, muy cerca de los Cerros de Úbeda y de la inmortal Baeza de don Antonio Machado.

La retina del recuerdo nos extrapola que el nombre de Cazorla quedó grabado en la memoria colectiva del pueblo andaluz al establecer Fernando III “El Santo” un criterio por el cual el río Guadalquivir, el más importante de Andalucía y eje vertebrador de culturas por su carácter navegable, nace en la Cañada de las Fuentes, término municipal de Quesada, en el Parque Natural de la Sierra de Cazorla.

Los que peinamos ya alguna que otra cana nos produce cierta nostalgia de nuestra época de zagal aquella cantinela del colegio de parvulitos -con mentalidad de sacristía- cuando se cantaba sin cesar la tabla de multiplicar y los ríos españoles en voz alta:

«España limita al Norte con el Mar Cantábrico y los montes Pirineos que la separan de Francia; al Este con el Mar Mediterráneo, al Sur con el mismo mar, y al Oeste con Portugal y el Océano Atlántico».

“El Guadalquivir nace en la Sierra de Cazorla”... pasa por Córdoba, Sevilla y desemboca en el Océano Atlántico, por Sanlúcar de Barrameda”.


Después de degustar la gastronomía de la zona junto a nuestros amigos del C.B. Morón, no desaproveché la oportunidad para poder impregnarme de la esencia de este pueblo pintoresco, con sus calles empinadas que nos recuerda en toda su esencia el legado andalusí.

En el otoño de 2014 transitamos por Cazorla y la Iruela hacia el mirador del Puerto de las Palomas donde observamos una impresionante panorámica con el pueblo de Arroyo Frío. Descendimos entre curvas cerradas hacia Burunchel en busca de la cerrada de Utrero, en el Puente de las Herrerías donde el río Guadalquivir ha tallado a lo largo de miles de años una profunda garganta.






La calle San Francisco nos introduce junto al mirador o balcón de Zabaleta desde donde contemplamos una bella panorámica del Castillo de la Yedra, una fortaleza musulmana del siglo XI en plena montaña con el barrio viejo a sus pies y el río Cerezuelo que baña sus laderas. Es probable que este mirador sea uno de los lugares más fotografiados de Andalucía por su extraordinaria belleza donde se concentra en una sola imagen, las cumbres de la sierra junto a la fortaleza de origen andalusí sin olvidar el susurro relajante del río que riega los huertos a lo largo de su curso.

Una tupida red de castillos florecen a lo largo de las líneas fronterizas de la antigua al-Andalus, desde el al-Gharb andalusí o parte occidental hasta al-Sharq o parte oriental por un lado y castillos construidos por la banda gallega o cristiana por otro.

Muy cerca nos encontramos uno de los monumentos emblemáticos de la ciudad como es la Fuente de las Cadenas, de tono herreriano que data de 1605 en homenaje a Felipe II. Su nombre proviene de los relieves en forma de cadena que destacan en sus sillares.


Junto a la Fuente de las Cadenas nos encontramos con la Iglesia Mayor de Santa María del siglo XVI. Su eje mayor coincide con el curso del río Cerezuelo, canalizado previamente. Su traza se le atribuye al arquitecto Andrés de Vandelvira, sufragada por la Iglesia Episcopal de Toledo o por los marqueses de Camarasa, título nobiliario español creado en el siglo XVI por Carlos I a favor de Diego de los Cobos, hijo de Francisco de los Cobos. 

Es muy probable que el templo no se llegase a concluir completamente por los serios daños causados por una terrible tormenta e inundación en 1694.


Desde el mirador de Zabaleta iniciamos la ruta por el camino de la Iruela hacia su castillo templario asentado sobre una inmensa roca como la mayoría de los castillos, baluartes y lienzos de murallas. Destacan sus empinadas callejuelas sinuosas y empinadas que nos retrotraen a tiempos pretéritos de la cultura andalusí que brilló con luz propia cuyos vestigios arquitectónicos así lo atestiguan. Se conoce como castillo de los templarios al ampliar los cristianos su estructura en el siglo XIII y ser sede de la orden de dichos caballeros. 

La visita terminó de lo más agradable posible ya que se vio acompañada de un excelente resultado para los intereses del C.B.Morón.



Desde Cazorla para el Blog de mis culpas...






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