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lunes, 18 de noviembre de 2013

Al Ándalus. Una mirada retrospectiva



“Fue un momento malísimo, aunque digan lo contrario en las escuelas. Se perdieron una civilización admirable, una poesía, una astronomía, una arquitectura y una delicadeza única en el mundo, para dar paso a una ciudad pobre…”

Federico García Lorca sobre la “Toma de Granada” en 1492 por los RR.CC.
10 de junio de 1936



A poco que viajemos un poco por la antigua Al Ándalus, nos daremos cuenta, -a no ser que nos anestesie e importune lo evidente-, que la cultura ansalusí es heredera de una herencia inapreciable de nos dejaron los omeyas, almorávides, almohades y nazaríes como fruto del trasvase de culturas y corrientes migratorias desde el Norte de África hasta Al Ándalus (711-1492). Es evidente que cada época tiene sus luces y sus sombras, encuentros y desencuentros.


España entra en el seno de la Casa del Islam (Dar al Islam), a partir del 711 cuando unos miles de beréberes vencieron a los visigodos de Roderico en la batalla del río Barbate (Guadalete), aplicando el nombre de Al Ándalus en un principio a todas aquéllas tierras que habían formado parte del reino visigodo: la Península Ibérica con  las Islas Baleares junto a la Septimanía francesa y con el avance cristiano se fue reduciendo al reino nazarí de Granada a partir del siglo XIII.


Fenicios, cartagineses o romanos tardaron siglos en pacificar la Península Ibérica. Sin embargo, los musulmanes la pacificaron en menos de dos años. No destruyeron sino que reconstruyeron las antiguas obras dejadas por los romanos como puentes y acueductos transformando el territorio de Al-Andalus desde su llegada en el 711 hasta el siglo XV.


Gracias a su gran cultura sobre los recursos hídricos que potenciaron, se construyeron las azudas (del árabe as-sudd, presa), albercas (del árabe, al beer-kah, estanque), los molinos con sus ruedas hidráulica o sigalla, para elevar el agua del río con sus cagilones y así poder encauzarla a una acequia destinada para riegos y fuentes, norias, aceñas o molinos harineros de agua,  aljibes, alcorques o agujeros alrededor de los árboles para almacenar el agua de riego, los azarbes que eran acequias que transportaban las aguas sobrantes del regadío para devolverlas al río. En terrenos abruptos como la sierra utilizaban el cultivo en terrazas. En la agricultura, los árabes revolucionaron las tareas del campo con nuevos métodos de cultivo, injertos, etc… Las huertas brillaron con luz propia con nuevas hortalizas como la berenjena, la alcachofa, la endivia, el espárrago. Nuevas frutas como la granada, el melón, la cidra y los albaricoques que enriquecieron nuestra dieta mediterránea.

Amanecer en Almuñécar

Los árabes introdujeron la palmera ya que la única palmera autóctona de Europa era el palmito. En urbanismo, la medina era el núcleo urbano, el zoco lugar de encuentro, la mezquita lugar de oración con su madraza para realizar estudios. Es digno de resaltar la higiene pública en su época ya que en las viviendas existía un aseo y alcantarillado al mismo tiempo que alumbrado en los siglos IX y X con baños públicos. También es digno de destacar la artesanía que hunde sus raíces en tiempos muy pretéritos destacando una notable diversidad en forjas, albardonería, talabartería y un largo etcétera, sin olvidar la industria alfarera con la elaboración de tejas árabes, cerámica y ladrillos. Un legado cultural que ha sido transmitido desde los antiguos gremios hasta nuestros días.

Pero lo que mejor caracteriza el legado de Al-Ándalus fue el espíritu de tolerancia y convivencia, que la hizo convertirse culturalmente en el faro de Europa contribuyendo con más de mil traducciones de los clásicos griegos al árabe, llevadas posteriormente al latín por eruditos cristianos.


Al Ándalus llegó a contar con setenta bibliotecas públicas, ya que casi todos en la antigua Córduba sabían leer y escribir, mientras que en la Europa cristiana, tan sólo sabía leer y escribir quien pertenecía al clero.

Se cuenta que la biblioteca del califa cordobés Alhakam II llegó a contener 400.000 tomos. Un manuscrito andalusí en papel de algodón que hoy guarda la biblioteca del Escorial, del año 1.009, prueba que los musulmanes fueron los primeros en sustituir el pergamino por el papel. Las bibliotecas de la Europa no musulmana tenían menos de cien libros en esa época.


Aparte de la cultura del agua y de las huertas, cultivaron la literatura, la ciencia, la filosofía y arte islámico como se pudo demostrar con la captura de Toledo en 1085 que hizo adelantar inmensamente los conocimientos de los cristianos revelando la esfericidad de la tierra 400 años antes de Colón. A ellos le debemos también las traducciones de los clásicos griegos: la medicina de Hipócrates y Galeno, la geografía, astronomía y trigonometría de Ptolomeo, la geometría de Euclides, la física de Arquímedes, la crítica de Aristarco, y la metafísica de Apolonio, Empédocles y Aristóteles. Versiones traducidas posteriormente al latín en la famosa Escuela de Traductores de Toledo, protegida por Alfonso X el Sabio en la que trabajaron musulmanes, cristianos y judíos. Traducciones del griego al árabe y latín que  permitieron que el conocimiento fuese conocido en Europa para dotar de base la filosofía medieval y escolástica.


Recibimos como legado del Islam español un 30% de vocablos derivados del árabe, entre ellos palabras tan bellas como Andalucía, Sevilla (Isbilya), Guadalquivir (Wad al-Kabir), naranja, limón, sandía, zanahoria, albañil, babucha, alcalde, etcétera. El ajedrez llegó a Europa a través de Al Ándalus procedente de la India. Nos legaron alimentos y recetas de cocina, bebidas, fármacos y medicamentos, armas, heráldica, temas y gustos artísticos antes absolutamente desconocidos, artículos y técnicas industriales y comerciales, costumbres y códigos marítimos y numerosas palabras como aljibe (al yubb, pozo), guitarra (qitar, instrumento de cuerdas), laúd, álgebra, cero, cifra, alambique, almanaque o astrolabio.


La Torre del Oro "Bury al-dahab".

Fue edificada en 1221-1222 por orden del gobernador almohade Abú el-Ulá.

Es una torre albarrana de 12 lados, que cerraba el paso al Arenal mediante un tramo de muralla que la unía con la Torre de la Plata (10 lados), con otras torres hasta llegar finalmente al Alcázar (antigua Dar al Imara o Casa del Gobernador). 

Tenía una enorme importancia estratégica al vigilar y defender el río, principal entrada comercial de mercancías. Defendía el antiguo Puente de Barcas que comunicaba la antigua Ishbiliya con el antiguo arrabal, permitiendo llegar víveres desde el Al-Xaraf "Aljarafe" sevillano. Disponía de una gruesa cadena que cruzaba el río y se sujetaba a la torre de la fortaleza (ya inexistente), en la orilla de Triana. Esta cadena sería partida por los marinos de Ramón Bonifaz en 1248 durante la Reconquista de Sevilla, con lo que se cortaba el suministro desde el Aljarafe a la sitiada Sevilla.

El brillo dorado era la consecuencia de proyectarse los rayos del sol sobre la torre construida con una mezcla de mortero de cal y paja prensada.

Los avances científicos estimularon la imaginación de Europa que permanecía en las tinieblas de una cultura primitiva. Sin embargo, toda esta bonanza cultural se vio frustrada  al verse el Califato de Córdoba involucrado en una guerra civil o fitna que determinó su caída hacia 1.031, desintegrándose en 23 reinos de taifas o banderías. Cuando cayó Toledo en 1085, Mutamid de la antigua Isbilya, viendo peligrar su futuro, pide auxilio  a los almorávides para combatir contra Alfonso VI y que al comprobar la fértil Vega del Guadalquivir deciden establecerse en ella. Posteriormente los almohades de Abu Yacub Yusuf en 1172, eligen Sevilla como capital y en honor de la batalla de Alarcos contra Alfonso VIII, deciden construir el alminar   -Giralda- de Sevilla.


La desaparición de los reinos de taifas coincide con la unificación del reino cristiano bajo el símbolo de la cruz bajo Isabel y Fernando, lo que convirtió a España en la vanguardia del catolicismo.


Sin embargo, la comunidad judía de España fue expulsada por la fuerza el 31 de marzo de 1492 y a la comunidad morisca le esperaba la misma sinrazón, a lo que hay que añadir la destrucción de miles de libros y manuscritos riquísimos. Con el amparo de la Inquisición destruyeron una civilización mucho más tolerante y culta que la de sus conquistadores.


Una época con luces y sombras, encuentros y desencuentros entre treguas y repoblación, alcazabas, aljamas, mezquitas con sus madrazas, almuédanos en los minaretes, cadíes y alfaquíes, zocos, arrabales y maqbaras, muladíes, mozárabes, mudéjares y moriscos. Lo que en definitiva, ha sido inseparable en nuestra historia y ha contribuido a nuestro modo de ser y de pensar. Lo contrario sería permanecer ciegos amputando nuestra realidad.

¡Sirva el presente poema, magníficamente plasmado, como ejemplo de la desolación que sufrieron los musulmanes tras sus derrotas a manos de las tropas cristianas!.

Ya llora al ver sus vergeles
y al ver sus vegas lozanas ya marchitas,
y que afean los infieles, con cruces
 y con campanas, las mezquitas.

Abul Beka, poeta rondeño del siglo XIII

Desde la antigua Al Ándalus, como legado de la Humanidad, para el Blog de mis culpas...


viernes, 25 de octubre de 2013

"Morón, Reino de Taifa 1013-2013"



El Reino de Taifa de Morón cumple su primer milenio (1013-2013). Tan magna  efemérides debiera ser motivo para enorgullecernos de nuestro legado como patrimonio inmaterial que nos da la visión de la historia ya que el patrimonio material pertenece a la indiferencia y al olvido, lo que contribuye a erosionar aún más los escasos lienzos de murallas que todavía se mantienen en pie junto al antiguo arrabal de Santa María. Nuestro vestigio arquitectónico más importante que cumple como reino de taifa su primer milenio, nos debiera llevar también a la reflexión y al respeto por nuestra historia como legado.



No hace falta recordar que el castillo de Morón formó parte en tiempos de Abd al-Rahman I ben Muawiya al-Dajil (el Inmigrado 756-788), cuyos dos primeros emires pertenecieron al antiguo Califato de Córdoba según el libro de Ramón Auñón “Los Alkevires de Morón” aunque en historia, “todo es falsable mientras no se demuestren las fuentes".


Es evidente que las conferencias son importantes, didácticas y ponen en valor -palabra muy usada en el lenguaje político-, nuestro legado cultural, aunque todo quedará diluido por el tiempo, si esa negligencia de los ciudadanos junto al olvido de las Administraciones, que son reflejos de nosotros mismos, consiguen que nuestro legado histórico más importante permanezca en la retina del olvido e indiferencia al no estar integrado en el urbanismo de Morón salvo en interminables proyectos que se eternizan y diluyen en los cajones de cualquier Administración, lo que daría en el futuro como resultado el lamento de lo que pudimos haber hecho entre todos con nuestro patrimonio y no llegamos a realizar por nuestra escasa altura de miras.



Dentro del Ciclo de Conferencias  "Morón, Reino de Taifa 1013-2013" en la Casa de la Cultura, tuve la oportunidad de asistir a esta didáctica conferencia en la Casa de la Cultura, el día 22 de octubre de 2013 por parte del arabista y profesor de la Universidad de Sevilla, Rafael Valencia Rodríguez,  “La génesis de la Taifa de Morón y su desarrollo histórico” que comparto  en el Blog de mis culpas…



El Reino de Taifa de Morón fue una entidad política independiente y como reino de taifa contó un territorio muy pequeño similar al de hoy. Cuando el Califato de Córdoba se derrumba surgen reinos árabes en Sevilla, Carmona, Sidonia en la región de Arcos, etc.


Antigua Córdoba

Durante el Califato de Córdoba, la sociedad estaba descentralizada cuyos impuestos sobrantes iban a parar a la provincia y así sucesivamente hasta llegar al gobierno central. El país se administraba desde la antigua Córdoba. Toda la historia de Al-Andalus es una oscilación entre el gobierno central y la división del poder político. Al final del siglo XI con la desmembración del Califato, el país no funciona y vienen los almorávides y almohades.




En la sociedad árabe predominaba el gobierno central, por un lado, y las fundaciones, por otro, que contaban con un juez de cada lugar para dictar leyes y supervisar los recursos de la ciudad. Del imán de las mezquitas dependían las escuelas. El puesto más importante en el Reino de taifa de Morón era el de juez. Pero lo más importante en el mundo árabe no era el territorio sino las ciudades con una base en la agricultura, como así lo atestiguan textos árabes del siglo XIV donde las ciudades eran consideradas el corazón del sistema.


Monumento a Abd-Al-Rahman I en Almuñécar (Granada)

Los Omeyas se consideraban los auténticos sucesores de Mahoma, desde donde venía el poder. Todos los caminos llegaban a Córdoba como poder más influyente del Mediterráneo que se rompe a partir del siglo XI. Todos emulaban a Córdoba, lo que empobrecía el sistema en su conjunto ya que había que pagar "parias" a los reinos cristianos del norte. En el año 1009 muere el segundo hijo de Almanzor y empieza a caer el régimen surgiendo los primeros reinos de taifas, dejando Córdoba y nombrándose gobernadores.


Medina Azahara

En el año 1013, las tropas beréberes entran en Córdoba y destruyen Medina Azahara. En el año 1023, es la fecha en que acaba el califato desde el punto de vista árabe. En Morón se instauró una dinastía bereber en el momento en que cae el Califato de Córdoba. Siguieron manteniendo el mismo sistema comercial. Los higos en dulce, secos y prensados iban destinados al mercado de Alejandría. Los reinos se dividían en partes más pequeñas hasta el año 1080 en que Morón desaparece. Empezaban los movimientos de población de dirigentes que intentaban cambiar su genealogía (de bereberes a árabes).Todos se peleaban por el poder político.


Alcázar de Sevilla

La familia beréber de los Banuh Dammar se hacen con el poder en la cora de Morón, tras expulsar al gobernador omeya. Entraron como soldados en la época de Almanzor y se acuartelan haciéndose fuertes con la caída del califato, contratando a un historiador para elogiar su genealogía. Los linajes se cambian con cierta facilidad y las políticas se componen de políticas de Estado y de pillaje. La de los reinos de taifas fue una época productiva con movimientos económicos magníficos. El aceite de Morón y del Aljarafe lo vendían incluso en el Líbano. Las memorias del último rey de Granada, Abd Allah, reflejan la melancolía de aquella época dorada:  “Al día siguiente del final del mundo –caída de Medina Azahara-, cada general se hizo fuerte en su castillo”, dominando las ciudades, mezquitas y el comercio.




Una alianza en el año 1047-48 del reino de Taifa de Morón con Arcos, Ronda y Granada terminó con una emboscada de Al-Motadid en Sevilla, que citó y metió en prisión con grilletes a sus gobernantes, apoderándose de todas sus pertenencias salvo los de Ronda, como ejemplo para Granada.




En la España de Almutamid luchaban todos entre todos. Rodrigo Díaz de Vivar, “El Cid”, abandonó Castilla y sirvió como mercenario en el Reino de Zaragoza y conquistó Valencia. En el año 1085 Alfonso VI conquista Toledo y el Cid le regala el Reino de Valencia.


Castillo de Morón. Torre Gorda
En definitiva, el reino de Taifa de Morón, con una historia de 50 años, merece la pena de ser considerado como el mejor patrimonio inmaterial que tiene esta riquísima tierra sin mencionar el inquilino ilustre don Juan Téllez Girón (1494-1558) que vivió en el castillo de Morón hasta que hereda el título de IV Conde de Ureña, momento en que se traslada definitivamente a la ciudad ursaonense. En 1562 Felipe II les otorga el título de Duques de Osuna, siendo el I Duque don Pedro Téllez-Girón y de la Cueva (1537-1590). Pero eso ya pertenece a otro capítulo de nuestra historia...



Espero que no tengamos que esperar otro milenio para restaurar nuestro legado cultural y que los proyectos no se dilaten ni eternicen  en algún cajón perdido de cualquier Administración, que como efecto colateral aumente ese "dolor lacerante"  para los escasos sillares y lienzos de murallas que aún permanecen erguidos a pesar del tiempo, la indiferencia y lo que es aún peor, del olvido de nuestra historia porque al consentirlo, perderemos al mismo tiempo nuestra conciencia como pueblo si desaparece una de las páginas más brillantes de nuestra historia.


Desde el antiguo alkevirato de Morón y posterior Reino de Taifa, para el Blog de mis culpas.