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martes, 21 de noviembre de 2023

La antigua mezquita de Almonaster

 

Desde la tierra de Villalón, de la Cal y del Flamenco orientamos nuestro sextante en busca de la "Vía de la Plata" para dirigirnos por la N-433 a Higuera de la Sierra que nos acercará hasta Aracena y desde allí, ir en busca de Almonaster la Real como destino didáctico y gastronómico, donde los productos ibéricos brillan con luz propia.

Durante la travesía se aprecia cómo el olivo va dejando de ejercer su influencia para impregnarse nuestra retina de abundantes praderas salpicadas con árboles del género "Quercus" que predomina en las dehesas, como la encina, el alcornoque o el quejío (roble) cuyo fruto “la bellota” será el alimento ideal del cerdo ibérico durante la época de montanera.



Desde el Castillo de Aracena nos dirigimos hacia Almonaster la Real donde se encuentra una mezquita del siglo X. Más de un milenio la contempla. Etimológicamente, Almonaster procede del término árabe Al-Munastyr, usado por los musulmanes para designar los templos cristianos antiguos. No será hasta el siglo IX cuando se tenga la primera cita documental de Almonaster.


La Mezquita de Almonaster la Real es el monumento más emblemático del municipio. Se estima que se construyó durante el primer tercio del siglo X, momento en que se ha fechado su mihrab, uno de los más antiguos conservados en la Península Ibérica. Las columnas, capiteles y sillares son de época romana.

A partir del siglo XIII los pobladores cristianos, provenientes del Reino de León y asentados en el cerro del castillo, levantaron un ábside en el flanco este del edificio y consagraron la antigua mezquita a la advocación de Santa María de la Concepción, convirtiéndola en su parroquia. En 1975 fue restaurada por el arquitecto Alfonso Jiménez.

Entre el siglo IX y X una población musulmana se asentó en el cerro del castillo donde se construyó una pequeña mezquita y una alcazaba para protegerse. La fortaleza fue restaurada en tiempos almohades y bajomedievales cristianos.

Su planta irregular se ajusta a la topografía del terreno por medio de torres cuadrangulares y circulares y lienzos que las unen, algunos restaurados con tapial en tiempos almohades.

La Mezquita de Almonaster, cuyas proporciones y estructura nos aproximan a la vida de un iqlin, fue una entidad cabecera militar y fiscal de la época musulmana en la comarca, que se encuentra emplazada en el interior del antiguo castillo medieval. Debió levantarse a finales del siglo IX, sobre los antiguos restos de una basílica visigoda y siguiendo los cánones cordobeses de la época califal.

La mezquita se encuentra dividida en cinco naves y en su construcción predomina la mampostería, el ladrillo y el tapial, con sillares en algunas de las esquinas.


El edificio islámico se encuentra definido por los siguientes elementos: el patio de las abluciones o sahn; el mihrab, lugar desde el que se dirige la oración, situado en el muro de la qibla que se orienta hacia el sureste; la torre o alminar, desde donde el muecín llamaba a la oración; a los pies de la torre, el aljibe.

Las cinco naves del "liwan" se orientan hacia el muro de la qibla [al-qiblah], enfocando el mihrab. Se hallan separadas por arcos de herradura reformados tras la conquista cristiana, que se apean sobre pilares y capiteles de diferentes épocas, elementos casi todos reutilizados de las anteriores construcciones romana y visigoda que precedieron a la mezquita en el mismo solar del castillo o en sus aledaños.

Tras la conquista cristiana en el siglo XIII se le añade el ábside y se cambia la orientación del edificio, se cegó el antiguo mihrab, se reformaron los arcos de separación de las naves y la mezquita se convirtió en la Ermita de la Concepción. Fue declarado Monumento Nacional del Estado en 1.931.

Actualmente, durante el mes de octubre se celebran las “Jornadas de Cultura Islámica”, verdadero evento cultural de recuperación y evocación del pasado histórico de esta Villa, y una cita cultural ineludible en el calendario de la ciudad.


Castillo de Santa Olaya de Cala


Castillo de Cortegana


Estos territorios hasta Portugal se encuentran jalonados por abundantes fortalezas de la denominada "Banda Gallega" como elemento defensivo frente a la "Banda morisca" que eran denominados los nazaríes. En el sur a los leoneses se les llamaban "gallegos". Castillos como los de Cortegana, Santa Olaya de Cala, Cumbres Mayores, Encinasola, etcétera, son un ejemplo de ello.

Desde Almonaster transitamos por la A-470 en dirección a Cortegana, El Repilado y Jabugo, pero ya con las pilas cargadas, donde nos esperaba el castillo de Cortegana y Santa Olaya de Cala [no sin antes comprar el tradicional pan de pueblo y productos ibéricos con denominación de origen], pero eso forma parte de otra interesante historia del blog de mis culpas...


Desde la Mezquita de Almonaster la Real, donde un milenio la contempla, para el blog de mis culpas...


Foto. Manuel Muñoz


Enlaces interesantes






martes, 30 de junio de 2020

La Mezquita de Córdoba entre la tergiversación de la historia

Foto: Abdelkhalak Elfassi

A la memoria del arabista local Ricardo Barroso Martínez y del arabista y profesor de la Universidad de Sevilla, Rafael Valencia Rodríguez.


Breve reflexión

Recuerdo [si la memoria no me falla] que a finales de los años 60 del pasado siglo con tan sólo ocho o nueve años de edad observaba en la antigua Enciclopedia Álvarez y Unidades Didácticas de mi época, la Mezquita de Córdoba. También recuerdo antiguas portadas de alguna que otra libreta que comprábamos en la desaparecida Imprenta “La Concepción” ubicada en la tierra de Villalón, donde venía la silueta de un mapa provincial de la ciudad de los califas acompañada de tres fotografías significativas en su margen derecho, donde brillaba con luz propia la Mezquita de Córdoba. El mapa se recortaba [por los casi párvulos] cuando se finalizaba la libreta para formar los territorios de Andalucía y de España que cantábamos de memoria en la clase "Almería, Granada, Málaga, Córdoba, Jaén, Sevilla, Cádiz y Huelva", así como las tablas de multiplicar. Ni que decir tiene, que aquel zagal menor de diez años que estudiaba [España limita al Norte con el Mar Cantábrico] y que no supiera decir correctamente de memoria la lección en aquel contexto de miedo escénico [la letra con sangre entra, era el dicho de la época], era posible que le esperara algún que otro palmetazo en su frágil mano. Y para más "inri", si no asistía a misa los domingos y fiestas de guardar [donde se le firmaba un pequeño cartón que acreditaba su asistencia], se arriesgaba a que el lunes por la mañana temprano, fuese aún más complejo en aquella España invertebrada y en blanco y negro mientras el NO-DO que se proyectaba en los cines de mi pueblo [Teatro Cine Oriente y Central], contribuía a potenciar nuestra propia ceguera anestesiando la ingrata realidad, proyectando su particular cosmovisión del mundo.

Posteriormente, [entre 1970-1975] en el antiguo Instituto Nacional de Enseñanza Media de mi pueblo (I.N.E.M.) jamás escuché a ningún docente [vinculados la mayoría de ellos con el nacionalcatolicismo de la época] mencionar el término Santa Catedral ni tampoco escuché como en la actualidad el comentario de que gracias a la protección de Iglesia, la Mezquita ha logrado sobrevivir hasta nuestros días sin haberse convertido en un montón de ruinas. Si esto último fuera cierto, también debería ser justo reconocer la figura histórica de Boabdil, quien entregó Granada para evitar una masacre de su pueblo a manos de los irrefrenables ejércitos de Fernando e Isabel que rodeaban Granada.

Nunca me he explicado el motivo por el cual algunos historiadores [vinculados más con su propia ideología que con la historia] sigue intentando ocultar el término alminar. Como tampoco se entiende de que desde el 711 hasta 1492 [o 1609] Al Ándalus haya sido considerado por la Iglesia y por éstos mismos historiadores un mero paréntesis en la Historia de España, no reconociendo que el primer Renacimiento que sacó a Europa de la sus propias tinieblas se dio en Al Ándalus, pero en lengua árabe. 

Es indudable que la cultura andalusí no sólo ha marcado la historia y la cultura de España sino que nos legaron su huella en muchos aspectos de nuestra personalidad y en una forma de entender la vida del pueblo andaluz, sin mencionar su gran contribución a nuestro idioma. Por si fuera poco, le debemos más de mil traducciones de los clásicos griegos al árabe, llevadas posteriormente al latín por los eruditos cristianos. La escolástica de influencia cristiana se basa en los orígenes de la madraza andalusí, como centro de estudios superiores.

No cabe duda de que la información que ofrece el Obispado de Córdoba a los visitantes de la Mezquita de Córdoba intenta reescribir la historia, al desaparecer por completo el término histórico Mezquita, con lo que se tergiversa un Patrimonio de la Humanidad [nombrado por la UNESCO en 1984] que debiera ser patrimonio de todos.

En 1998, un cambio en la Ley Hipotecaria permitía a la Iglesia apropiarse de miles de edificios gracias a que el obispo de la diócesis diera fe y certifique que pertenecen a la Iglesia, actuando como notario público. Otro milagro aún mayor ha sido disponer de un edificio de 23.400 metros cuadrados en pleno casco histórico de Córdoba, totalmente gratis y cuyos gastos de conservación los pagamos entre todos.

Una visita al histórico monumento que cuesta 11 euros para los adultos, siendo considerado donativo exento de tributación y visitado por un millón de visitantes. Es una nueva forma de tomar las ciudades [no como en la Edad Media que la cruz precedía al pendón real como en la toma de Córdoba y Granada, simbolizando que importaba más la recuperación de la fe cristiana que la conquista territorial]. Da la impresión de que se ha olvidado aquello de que «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios» y es que la verdad sea dicha “poderoso caballero” es el que se encuentra en la faltriquera.

Hubiese sido tal vez más ético e incluso estético rebautizar este histórico monumento como “La Mezquita-Catedral de Córdoba” contribuyendo a una tolerancia cultural que tanta falta nos hace, sin olvidar que la Mezquita de Córdoba, al igual que la Alhambra de la antigua Garnatha, la Giralda de la antigua Isbiliya o el río Wad al-kabir [río padre de Andalucía] pertenecen por derecho propio a nuestra identidad como pueblo sin que sea necesario amputar nuestra realidad histórica.


Es posible que la impresionante Mezquita de Córdoba sea el edificio más prodigioso del Islam occidental y una de las cumbres del arte de todos los tiempos al formar parte de la denominada trilogía la arquitectura de Al Ándalus cuyos efluvios emocionan al viajero, aunque no sea arabista ni arqueólogo mientras que el río padre de Andalucía [Guadalquivir -wad al-kabir-] como cauce de culturas discurre a través del Puente Romano para acudir al encuentro de la antigua Isbiliya durante su curso [ya navegable] hasta la desembocadura en Sanlúcar de Barrameda [shaluqa bar-am-ma'ida].

Si la Mezquita de Córdoba puede ser considerada como el monumento culminante del arte islámico religioso en Al Ándalus, el conjunto de La Alhambra “kalat al Hamra” (fortaleza bermeja) y el Generalife “Yannat al-Arif” es un referente en la arquitectura y arte musulmán para el disfrute de los sentidos, donde la armonía y el refinamiento alcanzan cotas sublimes sin olvidar el antiguo alcázar de la Aljafería, considerado como el símbolo del arte taifal.

A la Mezquita de Córdoba se accede en su lado norte por la Puerta del Perdón [de estilo mudéjar, 1477], que nos introduce en el Patio de los Naranjos [antiguo patio de las abluciones]. La Mezquita tiene una orientación norte-sur con 175 metros en dirección hacia el río Guadalquivir por 128 metros en sentido oeste. Cualquier observador percibe que su orientación [norte-sur] no coincide con la tradicional construcción árabe noreste-sureste orientada hacia la Meca.

Añadir leyenda
En nuestra anterior visita al museo de Medina Zahara nuestra retina captaba varios paneles ilustrativos entre los que brilla con luz propia la orientación de la Mezquita de Córdoba en comparación con las otras mezquitas de Madinat al-Zahra. La orientación de las mezquitas de Madinat al-Zahra era la correcta en dirección hacia La Meca, lo que difiere con respecto a la Mezquita Aljama de Córdoba [norte-sur].

Existen muchas teorías [para todos los gustos] entre las cuales caben destacar algunas:

Al comienzo de la influencia musulmana en Al Ándalus, la mayoría de las tribus estaban formadas por guerreros brillando por su ausencia los científicos. Una de las teorías nos cuenta que los astrónomos del siglo VIII no tenían la altura de miras que demostrarían sus colegas del siglo X al orientar correctamente sus mezquitas aljamas.

Otra de ellas, nos dice que Abderramán I en el año 875, inició la construcción de la Mezquita Aljama sobre los restos de una antigua iglesia visigoda. 

Existe otra que nos habla de que su orientación no mira hacia La Meca sino a Damasco debido a la nostalgia que Abderramán I “Abd al-Rahman ben Muawiya al Dajil” -El Inmigrado- sentía por Damasco, expresada por él mismo en su poesía.

Lo que parece evidente es que los primeros musulmanes que invadieron España no eran gentes de ciencia, al ser en su inmensa mayoría bereberes guerreros y su proceso de arabización estaba muy reciente. Por tal motivo, a comienzos de Al Ándalus existieron problemas para orientar de forma correcta el mihrab de las mezquitas, lo que explica que la mezquita de Córdoba, por ejemplo, tenga su mihrab mal orientado.



Cuando el viajero comienza a acercarse desde la Torre de Calahorra "Qala'at al-hurriya"- [sede del Museo de las Tres Culturas] a través del Puente Romano sobre el río Guadalquivir “wad al-kabir” como cauce de culturas hacia el impresionante entorno de la Mezquita [que le imprimen a Córdoba un importante sello de identidad], comprenderá que la antigua ciudad califal nos transporta a unos tiempos pretéritos que llegarían a ser referentes en el campo de la sabiduría y del conocimiento con sabios de la talla de Averroes y Maimónides que brillaron con luz propia en el siglo XII.

Si la lengua árabe era sinónimo de cultura y refinamiento, la lengua aljamiada será el resultado de una simbiosis lingüística en el pueblo llano hasta 1609 con la expulsión de la población morisca de las Alpujarras. Los mozárabes y moriscos escribían en lengua aljamiada [escuchar en romance y escribir en grafía árabe]. Tal vez llevara razón Carlos Cano al manifestar “Hace 500 años que perdí mi lengua".

La Mezquita de Córdoba ha sido considerada como uno de los templos musulmanes más grandes y bellos del mundo, antes de su conversión como templo cristiano en 1236. Sus etapas constructivas se desarrollan desde los siglos VIII y X sobre la base de un templo romano, que fue posteriormente la iglesia visigoda de San Vicente. Constituye el escenario principal en la vida cotidiana de las ciudades hispanomusulmanas.


Fases de construcción de la Mezquita de Córdoba

En el 750 d.C la dinastía de los Omeyas sunnies es derrocada en Damasco por los Abasíes chiíes. Abderramán I, como único superviviente de los Omeyas tras la matanza de su familia, viene huyendo a Al-Ándalus, donde arriba a las costas de Almuñécar el 15 de agosto de 755 d.C. y proclama el Emirato Independiente de Bagdad en el 756 d.C. aunque no se proclamó califa. Inicia una dinastía en Al-Ándalus que alcanzaría momentos de gran esplendor, al convertirse Córdoba en la ciudad más importante de Europa.

La Mezquita de Córdoba se encuentra en el corazón de la antigua capital del Califato Omeya. Es el primer monumento de todo el Occidente islámico y uno de los más asombrosos del mundo. Se inicia con Abderramán I, ampliándose posteriormente con Abderramán II, Alhaken II y Almanzor. Comprende cuatro fases constructivas:



1. La mezquita inicial fue levantada por Abderramán I “Abd al-Rahman ben Muawiya al-Dajil -El Inmigrado-” (756-788) con materiales de la antigua basílica cristiana de San Vicente. Se tardó en su construcción 7 años y consta de once naves. Se inspiró en la Mezquita de Damasco, con la tradicional distribución en sahn (patio de las abluciones) y zullah (sala de oración). Se alterna el ladrillo y la piedra (rojo y beig) en el despiece de los arcos. El sentido de la nave se traza en dirección al muro de la quibla [lugar sagrado de las mezquitas que debería estar orientado a la Meca.


Monumento en Almuñécar a Abd Al-Rahmán ben Muawiya al-Dajil (el Inmigrado)

Los primeros musulmanes que invadieron España no eran gentes de ciencia, al ser en su inmensa mayoría bereberes guerreros y su proceso de arabización estaba muy reciente. Por tal motivo, a comienzos de Al Ándalus existieron problemas para orientar de forma correcta el mihrab de las mezquitas. Eso explica que la mezquita de Córdoba, por ejemplo, tenga su mihrab mal orientado.

2. Abderramán II (821-852). Se realiza la primera ampliación de la Mezquita, prolongando el patio de las abluciones y las naves de la oración. En este patio construirá el califa omeya el alminar, que forma actualmente parte de la torre de la catedral.


Abderramán III (891-961). Se autoproclama califa unificando el poder religioso y político creando el “Califato Independiente de Damasco”. En el año 936 manda construir la fastuosa Madinat al-Zahra [Medina Azahara] junto a la capital cordobés, a donde concentra todo el poder político del Califato. Abderramán III efectuó algunas obras, ampliando el patio de las abluciones y construyendo el alminar.


3. Alhakén II (961-976), en pleno esplendor del Califato amplió la mezquita con doce tramos más. Córdoba sustituirá a Damasco como modelo de referencia con la presencia de artistas y arquitectos bizantinos. En este espacio que amplió Alhakén II destaca la cúpula de la antigua capilla de Villaviciosa, así como el bellísimo mihrab que está precedido de rico mosaico bizantino, que entre otros elementos decorativos contiene inscripciones con alabanzas al califa, que data de 965.


4. Almanzor. (938-1002). Realiza la última ampliación en sentido lateral, añadiendo ocho naves a lo largo del lado este del edificio, ampliando de nuevo el Patio de las Abluciones. Es la obra más extensa de todas, lo que da un ejemplo de la ostentación de su poder. Abarató costes al pintar los arcos en bicolor dejando a un lado su bella construcción en piedra y ladrillo.






Las puertas de la Mezquita de Córdoba

1. Puerta del Perdón, en la parte norte de la Mezquita. Nos recuerda a su homóloga del Patio de los Naranjos de la antigua Isbiliya. Miden 10 metros de alto por dos de ancho cada una realizadas en madera de pino y forradas por hojas de bronce.

2. Puerta de los Deanes, en la parte occidental de la Mezquita junto con la de San Esteban y San Miguel. La puerta daba acceso a la sala de oración de la Primitiva Mezquita, realizada en tiempos de Abd al-Rahman I. 

3. Puerta de San Esteban [también daba acceso a la sala de oración de la Primitiva Mezquita, realizada en tiempos de Abd al-Rahman I. 

4. Puerta de San Miguel [se encuentra situada en la ampliación que hizo Abd al-Rahman II].

5. Puerta de Santa Catalina [abierta desde la época de Almanzor que da al patio de los naranjos]. de estilo renacentista por donde salen las hermandades que entran durante la Semana Santa en la Mezquita Catedral.





Los importantes contingentes de bereberes [el grupo mayoritario] que procedían del norte de África iban llegando a Al Ándalus con sus correspondientes conflictos intestinos. Fueron establecidos en las zonas montañosas estando descontentos con los árabes [el grupo dominante] que habían obtenido la parte más sustanciosa del botín territorial en las cuencas de los ríos y valles aunque poco a poco se fueron arabizando, tanto en la religión, como en la lengua y costumbres. La arabización diluyó el purismo árabe original.

Córdoba no dejaría de crecer hasta que estallaría la fitna o guerra civil en 1009. Tenía, al parecer, 21 arrabales, cada uno de los cuales estaba provisto de su mezquita, zoco y al-hamman [baños públicos] según al-Maqqari. Es posible que la antigua Córdoba sobrepasase los 500.000 habitantes, una cifra enorme para su época.

Aparecieron nuevos conceptos tributarios: el azaque para los fieles y la chizyah para los infieles [dimníes o tributarios] y, para todos, un impuesto sobre la tierra, el jarach (contribución territorial).

Foto: Abdelkhalak Elfassi

La mezquita mayor o aljama se situaba en el centro de las medinas. En sus cercanías se localizaba la madraza o escuela de estudios. Desde el alminar, el almuédano llamaba a la oración a los fieles. El alminar estaba ubicado junto a un gran patio con árboles, para aliviar el calor. En la fuente de agua fría se lavaban las manos y los pies para purificarse (patio de las abluciones). La sala de oración, era un espacio espejado de proporciones rectangulares, dispuesto hacia un muro, al-qibla, orientado hacia la Meca. En el centro del muro se situaba el mihrab, nicho vacío que señalaba la dirección de las plegarias. La oración, las enseñanzas, la administración de justicia y las relaciones sociales confluían en el interior de la Mezquita y su entorno. 

La Mezquita de Córdoba no sólo poseía una finalidad religiosa, sino también social, cultural y política. Las madrazas o universidades coránicas llegaron a ser el germen de las futuras universidades europeas. La escolástica de influencia cristiana se basa en los orígenes de la madraza andalusí, como centro de estudios superiores.

Averroes (1126, Córdoba - 1198, Marrakech) era un gran defensor de la ortodoxia aristotélica. Las doctrinas de Avempace (1085, Zaragoza - 1138, Fez) y Averroes fueron bien conocidas en la Europa medieval e influyeron en Tomás de Aquino y otros escolásticos.


El primer Renacimiento en Europa se dio en Al Ándalus en lengua árabe contribuyendo con más de mil traducciones de los clásicos griegos al árabe siendo llevadas posteriormente al latín por los eruditos cristianos. De este modo, fueron receptores del legado griego al traducir a célebres pensadores de la Antigua Grecia a la lengua árabe, lo que produjo un gran avance cultural y científico en contraposición con el oscurantismo del occidente cristiano. 

Desde su fundación en el 786 la Mezquita de Córdoba se irá convirtiendo en un centro de difusión cultural. Las escuelas y academias se situaron junto a las mezquitas con dependencia para profesores y alumnos teniendo un lugar destacado la biblioteca.
Recordar que Alhakén II, creó una biblioteca andalusí tolerante y universal con más de 400.000 volúmenes que abarcaban todas las disciplinas del conocimiento. Poseía en su palacio de Madinat al-Zahra un taller de escribanía con encuadernaciones de altísima calidad y copistas. Tendrían que pasar muchos siglos para poder encontrar en Europa una biblioteca con tanta altura de miras como la que poseía el culto Alhakén II que también destacó por el respeto a los cristianos y judíos.


Libros que trajo desde Bagdad, Damasco, Alejandría, Roma y Bizancio cuyas versiones fueron traducidas posteriormente al latín en la famosa Escuela de Traductores de Toledo, protegida por Alfonso X el Sabio en la que trabajaron musulmanes, cristianos y judíos.

Poco a poco, la medicina, la astronomía y las matemáticas se introducen en la enseñanza superior que se imparten en las mezquitas. Las “madrazas” o escuela de altos estudios, llegará a ser vagamente comparable a la universidad.

La universidad más antigua del mundo “Al Quaraouiyine” se encuentra en la medina de Fez. Según la tradición comenzó a construirse en el año 859 bajo los auspicios de Fátima Al Fihriya quien construyó la mezquita de "Qarawiyyin" asociada a la universidad cuyos estudios principales son religiosos y la lengua árabe. Allí se encuentran más de 4.000 manuscritos escritos a mano. Su biblioteca es también considerada la más antigua del mundo.

El árabe llegaría a ser una lengua sinónima de refinamiento y erudición que sirvió como vehículo para introducir las primeras traducciones al árabe de los filósofos griegos, en especial Aristóteles de la mano de Averroes y que posteriormente se benefició el pensamiento posterior del mundo latino (Santo Tomás).

Cultivaron la literatura, la ciencia, la filosofía y el arte islámico como se pudo demostrar con la captura de Toledo en 1085, lo que hizo adelantar inmensamente los conocimientos de los cristianos revelando la esfericidad de la tierra 400 años antes de Colón. 

A ellos le debemos también las traducciones de los clásicos griegos: la medicina de Hipócrates y Galeno, la geografía, astronomía y trigonometría de Ptolomeo, la geometría de Euclides, la física de Arquímedes, la crítica de Aristarco, y la metafísica de Apolonio, Empédocles y Aristóteles. 

Traducciones de Platón, Aristóteles, Séneca, Plotino, Luciano de Samósata y los grandes padres de la Iglesia desde San Ireneo a San Agustín permitieron que el conocimiento fuese conocido en Europa para dotar de base la filosofía medieval y escolástica.

Los números que utilizamos en las matemáticas se denominan arábicos porque los idearon los árabes. Los musulmanes difundieron conocimientos procedentes de china como la fabricación y uso del papel. Por tal motivo, crearon tantas bibliotecas.

Escribieron muchos libros de viajes, geografía e historia. Cultivaron la música y la poesía ocupó un papel fundamental en la sociedad…

Los futuros eruditos andalusíes emprenderían desde muy pronto viajes a Oriente con el fin de estudiar o de realizar la peregrinación a la Meca. A su regreso traerán consigo las últimas novedades culturales. Pero será en la época de esplendor andalusí [Abderramán III y Alhakén II] cuando los estudiantes crean poder adquirir una formación adecuada sin necesidad de llevar a cabo el tradicional viaje a Oriente.

Uno de los aspectos más sorprendentes fue la facilidad con que fue aceptada la religión islámica por amplias masas de la población hispanovisigoda, siendo denominados “muladíes”, que adoptaron nombres árabes. Algunos llegaron a protagonizar revueltas importantes como Omar Ben Hafsun.

El gran mérito de la cultura andalusí, sin lugar a dudas, fue el respeto por la cultura que encontraron siendo integrado dentro de su propia cultura. Los judíos sabían que el Corán admitía la libertad de culto de todos los pueblos adjudicándoles un rango igual al de los cristianos, sus perseguidores en la Hispania visigoda. En consecuencia, los judíos peninsulares no vacilaron en convertirse en auxiliares de los conquistadores árabes, tolerantes con los cristianos en los territorios bajo su influencia “mozárabes”. Los judíos se adaptaron pronto al mundo islámico mientras los mozárabes mantenían su religión aunque ambos fueron arabizados viviendo en arrabales separados.


Los judíos con la llegada del rigorismo almorávide y almohade se verán obligados a escoger entre convertirse al Islam o exiliarse. Con frecuencia los científicos se ven obligados a partir como le sucede por ejemplo a Maimónides, que vivirá en Egipto desde 1166 hasta su muerte en 1204.

La aristocracia [la jassa] era la clase social más elevada. La masa social se denominaba la amma [artesanos y jornaleros]. El hachib era el personaje más importante después del califa. Almanzor se apoyó en el puesto de hachib para establecer una dictadura militar vaciando de contenido la figura del califa. En el siglo X, Al Ándalus se hallaba completamente arabizado e islamizado gracias a la proliferación de centros educativos ubicados junto a las mezquitas. 

La religión era el elemento aglutinador de la sociedad islámica, estando presente en todas las manifestaciones del espíritu. En Al Ándalus se había impuesto en el siglo IX la denominada escuela malikí que practicaban la ortodoxia mostrándose intransigentes frente a cualquier otra escuela que no se ajustara a sus postulados aunque en tiempos de Abd-al-Rahman III y de Alhaken II, hubo una mayor abertura intelectual, lo que posibilitaba la difusión en Al Ándalus de otras corrientes de pensamiento. La actividad de los jueces tenía un indiscutible carácter religioso plasmado en la sharia “lo revelado” aunque poco a poco aparecerían corrientes enfrentadas en el seno del mundo islámico.

Córdoba cristiana
En el año 1236, Fernando III el Santo “reconquista” Córdoba, siendo su voluntad que entrara primero en la ciudad la cruz antes que el pendón real, simbolizando la fuerza que tenía la Iglesia por encima de la espada [el poder terrenal]. Lo mismo ocurrirá en 1492 los Reyes Católicos con la toma de Granada.

Con la toma cristiana se sustituyen en la Mezquita de Córdoba las palmeras [tan extranjera en Occidente en tiempos de Abderramán ben Muawiya al-Dajil] por los naranjos y se cristianiza el alminar de Abderramán III, adosado a la Puerta del Perdón, con un cuerpo de campanas que se debe a Hernán Ruiz III. El yamur que simboliza “plenitud” es sustituido por una escultura de San Rafael, arcángel custodio de la ciudad.

Cabe imaginarse lo que posteriormente plasmaría en versos el poeta rondeño Abul Beka en el siglo XIII con la desolación que sufrieron los musulmanes tras sus derrotas a manos de las tropas cristianas: "como lloran al ver sus vergeles y vegas lozanas ya marchitas y que afean los infieles con cruces y con campanas, las mezquitas".

El legado andalusí de Córdoba también nos ha dejado “La Ruta del Califato” que comunicaba a dos de las capitales más importantes de Al Ándalus: Córdoba de alcance universal al ser el foco de la cultura más brillante de todo Occidente y Granada nazarí protegida por la Cordillera Subbética. 

No le falta razón al ilustre antropólogo Isidoro Moreno al considerar que la historia oficial de España como nación y su discurso ideológico se asienta en la mitología de la “Reconquista”, según la cual los siglos de Al Ándalus fueron un paréntesis en nuestra cultura cristiana que duró desde el 711 hasta 1609 con la expulsión de los moriscos. Pero no sólo no fue un paréntesis en la Historia de España, sino que gran parte de nuestra identidad histórica y cultural se comienza a labrar durante la historia de Al Ándalus, lo que nos ha dado esa forma de entender la vida. Negar la evidencia de que Al Ándalus mantuvo durante siglos una civilización brillante que la convirtió en faro de Europa, en el mundo intelectual, tan sólo contribuiría a cimentar nuestra ceguera, contribuyendo a amputar nuestra realidad histórica. 


Desde Córdoba, para el blog de mis culpas...



Bibliografía

Cuadernos "Historia 16"


martes, 16 de octubre de 2018

Visita a la Alcazaba de Almería


Una [bandera] verde, que había convertido a la [blanca]
mañana en su cinturón,
Ha desplegado sobre ti un ala de bienestar.

Con su aleteo se asemeja al corazón de los combatientes,
Cualquiera que sea la cara que presente al viento.

Y te ha asegurado la fortuna con su porte triunfante.
Considera, pues, estos buenos augurios como éxito.


Abu l-Asbag Ibn Arqam, natural de Guadix


Desde la tierra de Villalón, de la Cal y del Flamenco en cuyo término ejercieran su influencia en tiempos pretéritos los célebres bandoleros José María “El Tempranillo” y Francisco Ríos González “El Pernales”, sin olvidar el legado de nuestros paisanos Fernando Villalón, Julio Vélez o Juan Antonio Carrillo Salcedo entre otros, colocamos nuestro sextante autodidacta en el antiguo "Sarq Al Ándalus" o parte oriental, donde la Alcazaba de Almería con su primer rey "Jayrán al-Amiri" -que reinó entre 1014-1028- ostentaría un importante peso en la antigua Al Ándalus taifal.


Breve introducción

La Alcazaba "al-qasb" de la antigua Almería "al-Mariyya" es una de las construcciones de origen árabe más extensas de España pudiendo divisarse desde cualquier punto de la ciudad, ejerciendo su dominio sobre la antigua medina con sus califales altarazanas. Desde sus almenas, se podían divisar los continuos movimientos de embarcaciones a varias millas de distancia. 


Atrás hemos dejado territorios cargados de historia. En tiempos pretéritos llegaría a ejercer su influencia el bandolerismo (Jauja, Corcoya, Estepa o Antequera entre otros pueblos) en su contexto histórico (Fernando VII) como resultado de la miseria de un pueblo que sin embargo, aceptaría por su ignorancia aquel "Vivan las caenas" junto al vil asesinato de "Mariana de Pineda", para introducirnos como si del túnel del tiempo se tratara, en la última frontera de Al Ándalus (Montefrío, Alhama de Granada y Loja) lo que nos permitirá llegar hasta el antiguo reino nazarí.

El último Suspiro del Moro nos acercará a la Alpujarra granadina donde Lanjarón, Órgiva (puerta de entrada a la Alpujarra), Pampaneira (puerta de la Alpujarra alta), Bubión o Capileira llevan impregnados  los efluvios y reminiscencias andalusíes con sus casas encaladas y orientadas al mediodía y al Mar Mediterráneo. 

Cuando se transita desde Granada hacia Motril por la A-44 nuestra retina capta en las estribaciones de Sierra Nevada el “Suspiro del Moro”, un paso de montaña en las estribaciones de Sierra Nevada a 860 m.s.n.m. que enlaza la Vega de la antigua Garnatha "Granada" con el Valle de Lecrín, un vergel donde siempre es primavera. 

Muy cerca del Suspiro del Moro se encuentra el castillo de Mondújar donde en un cerrillo podría encontrarse el lugar de descanso de la dinastía nazarí conforme a lo previsto en las Capitulaciones de Santa Fe desde la Rawda o cementerio real en la Alhambra. 

Es muy triste pensar que la dinastía nazarí repose olvidada para siempre bajo el asfalto de la A-44 por culpa de nuestra ceguera y angostura histórica que no contribuye en modo alguno, a un acercamiento entre civilizaciones.

El "Suspiro del Moro" fue un invento del franciscano Fray Antonio de Guevara para congraciarse con el Emperador Carlos V, calando con el tiempo no sólo en una leyenda sino que ha generado una infinita literatura, proyectada en la pintura, que colocaba en mal lugar al último rey nazarí en su  camino al triste destierro en La Alpujarra almeriense “Laujar de Andarax”, acompañado de su madre Aixa y de su esposa Morayma. Será el "epílogo de la Casa del Islam en Al Ándalus".

No existe constancia histórica de este acontecimiento histórico la famosa frase atribuida a su madre Aixa:

"Llora como mujer lo que no has sabido defender como hombre".

En historia, todo lo que no pueda ser documentado es falsable. Por el contrario, existe constancia escrita sobre la leyenda del "Suspiro del Moro" inventada por el cronista-bufón de Carlos V, el franciscano fray Antonio de Guevara, que en la Guerra de los Comuneros había tomado partido por el Emperador habiendo realizado como comisario de la Inquisición informes sobre la problemática morisca en el Reino de Valencia y Granada. Fray Antonio de Guevara sería el encargado de divertir al Emperador durante su estancia en la Alhambra durante 1526, lo que le traerá como premio el obispado de Guadix y Mondoñedo. 


Carlos V le pagaba nada menos que 8.000 ducados/año por ser cronista real, frente a los pocos más de 1.200 que cobró después por ser obispo de Guadix.

F. Márquez Villanueva 

El romanticismo de Chateaubriand y Theofile Gautier entre otros se adueñaron del drama de Boabdil que dejaba se ser un enemigo peligroso para convertirse en un personaje histórico necesitado de defensores de su memoria y desdichas.

En la pintura tal vez haya sido Francisco Pradilla (1879-1892), quien haya captado con más fidelidad el paisaje y vestuario de aquel hecho histórico con sus obras: La Entrega de Granada y El Suspiro del Moro.


Junto a nosotros se erige majestuosamente Sierra Nevada, génesis de múltiples ríos y manantiales como el Genil y el Darro que descienden por Granada. Destaca el pico más alto de la Península Ibérica, el Mulhacén con 3.470 metros en honor al antepenúltimo rey nazarí Muley-Hacén y padre de Boabdil, Abû ʿAbd Allâh «az-Zughbî -el desdichado-».


Proseguimos nuestra ruta ascendiendo por Bérchules, Yegen de Gerald Brenan, Válor y Laroles que nos permitía acercarnos al Puerto de la Ragua -Rauah o Ragwa que significa un almacén de aguas- que llegara a ser un punto estratégico por donde pasaron las tropas del califa Abderramán III el año 913 para sofocar la rebelión de Omar Ben Hafsún, considerado el azote de los Omeyas entre el año 880 y 918 y cuyos dominios se extendían hasta las provincias de Málaga y Granada haciendo incursiones incluso cerca de Córdoba.


El puerto de la Ragua se encuentra en la cara norte de Sierra Nevada a 2000 metros de altitud dividiendo a la Alpujarra en dos partes: la almeriense y la granadina. 

Las Alpujarras fueron consideradas por los cristianos de la época "tierras de los monfíes" o bandoleros moriscos.

Desde el puerto de la Ragua continuamos descendiendo hasta Laujar de Andarax y Alhama de Almería. Poco a poco comenzamos a otear el objetivo de nuestra ruta andalusí: la Alcazaba de Almería, considerada la sede del poder en la época andalusí. 
La retina de la historia nos recuerda la primera referencia escrita que se conserva de una bandera blanca y verde de similares características a la de Andalucía y que perteneció al reinado de Al Mutasim en la antigua taifa de Almería a mediados del siglo XI (año 1051).

En 929 el Califato Omeya de Córdoba utilizaba una bandera blanca y verde como símbolo heráldico.


Sería con el tiempo cuando Blas Infante (1885-1936) considerado el Padre de la Patria Andaluza, se encargara de la búsqueda de aquel precedente histórico de la bandera andaluza, encontrándolo en unos versos del visir y poeta del siglo XI Abu l-Asbag Ibn Arqam, en la corte de al-Mustasim (1038-1091) en la Alcazaba de Almería.


Es posible que nos encontremos ante la bandera más antigua de toda Europa. El 18 de julio de 1195 el sultán Ben Yusuf Yaqub derrota a Alfonso VIII de Castilla en la batalla de Alarcos en lo que fuera la última gran victoria musulmana. Para conmemorar el triunfo se ordena colocar una bandera verde y blanca en la Mezquita Aljama de la antigua Isbilya “Sevilla”, que representaba la unidad almohade (blanco almohade) y la colaboración andalusí (verde omeya). Un símbolo de unión entre tierras andalusíes de un lado y otro del Estrecho de Gibraltar “Yebel Tariq”.



Desde el puerto paseamos hasta la calle Almanzor que nos acercaba a la Alcazaba de Almería "al-Mariyya" asentada en un cerro desde el que se domina la ciudad y su bahía. La fortaleza forma, junto al lienzo de muralla de la Hoya y del Cerro de San Cristóbal, uno de los más impresionantes conjuntos monumentales defensivos medievales de Al Ándalus. Su morfología actual es fruto de su devenir histórico y de las múltiples modificaciones sufridas en sus diversas etapas históricas.

Lo escarpado del cerro en el que se asienta y su amplia visibilidad, van a ser factores determinantes para la elección de su emplazamiento, así como para su reutilización militar hasta el siglo XX. 

En Almería nuestra retina captaba las cientos y cientos de palmeras sin olvidar los cipreses que predominan en las antiguas construcciones cristianas que nos recordaban efluvios y reminiscencias de tiempos pretéritos.



Dicen las páginas de la historia que el olivo es el árbol de los judíos, el ciprés, de los cristianos, y la palmera, de los musulmanes aunque el Domingo de Ramos en la religión cristiana se bendicen hojas de palmera y de olivo en todas las iglesias simbolizando la entrada del Mesías en Jerusalén. 




La palmera silvestre es autóctona de la antigua Mesopotamia hace más de 5.000 años. Para los antiguos caldeos y árabes, la palmera significaba el árbol de la vida, mientras que en el Antiguo Egipto representaba la fertilidad mientras que el olivo en la cuenca mediterránea es considerado el símbolo de la paz. 

Las palmeras simbolizan la unión entre en cielo y la tierra y su presencia junto a las casas musulmanas era señal de hospitalidad. Produce gajos de dátiles grandes y dulces que ha alimentado desde tiempos ancestrales a los beduinos “pastores nómadas del desierto”.

El dátil es un alimento simbólico en el Ramadán, considerado el pan del desierto. Si ha habido un pueblo que destaca por el consumo de dátiles, es el árabe.

Entramos por la Puerta de la Justicia que se abre en una torre que se adscribe al periodo nazarí, remodelada a principios del siglo XX. La entrada a la fortaleza se realiza a través de una torre albarrana. Desde allí se asciende en rampa en zigzag vigilada desde la torre de los Espejos, a la Torre de la Justicia que por motivos estratégicos obliga a realizar el acceso en recodo. El primer recinto, al igual que el segundo, es de origen islámico. 

Actualmente se encuentra ajardinado, debido a las obras de acondicionamiento. En la época islámica existía aquí todo un entramado de casas y calles como se puso de manifiesto en las excavaciones realizadas en este recinto en la década de los 80 y 90 del siglo XX.

También existía un complejo sistema de abastecimiento de agua a través de pozos con norias, aljibes y canalizaciones, de los que se conservan restos arqueológicos. Todos los recorridos desembocan delante del Muro de la Campana de la Vela, que es un lienzo de muralla que separa el primer recinto del segundo. Desde las cubiertas de las torres se pueden observar increíbles panorámicas. 

El principal problema de cualquier alcazaba que sustentaba las tropas era el suministro de agua llegando a solventarlo mediante su extracción mediante norias y pozos. El aljibe califal es una construcción hidráulica que consta de cinco naves, donde se explica el funcionamiento de los aljibes con su sistema de captación de agua.

Los baños "hammán" constituyen un elemento fundamental en la vida de los musulmanes ya que cumplen una triple función en la vida de los musulmanes: higiénica, ritual y social. Están compuestos por varias estancias con diferente temperatura: la sala fría “al bayt al bárid”, la sala templada “al bayt al-wastáni y la sala caliente “al-bayt al sajún". 

El aire se calienta en grandes calderas siendo distribuido de forma subterránea, bajo el pavimento de las diferentes salas. De este baño se conserva toda la parte inferior del mismo, la que correspondería al área de servicio (horno, caldera, leñera).

No debemos de olvidar que el agua era un verdadero símbolo para la cultura andalusí, recorriendo a través de un sistema de canales el primer recinto de la Alcazaba, entre la frondosidad de sus jardines.

La historia de Al Mariyyat comienza con la invasión musulmana de mayoría bereber “Berbería” en el 713 dependiente del asentamiento costero de Pechina, capital de la cora homónima a orillas del río Andarax cuyo nacimiento se encuentra en Laujar, en la Alpujarra almeriense. Contaba con una atalaya importante durante el siglo IX y X. Almería recibirá pronto el nombre de Al Mariyyat Bayyana “Al Miraya o torre vigía” para algunos historiadores aunque para otros puede significar "espejo del mar". 

Hasta el año 955, Almería era el lugar elegido para fondear la flota califal "fondeadero de Bayyana" a los pies de la Sierra de Alhamilla, el mayor de Al Ándalus. A partir de esta fecha, su puerto será dotado de unas altarazanas para la reparación y construcción de nuevos barcos para la flota andalusí. Será en este mismo año cuando el califa Abderramán III ordene amurallar la medina primitiva existente alrededor de la atalaya para defenderla de la amenaza que suponía el califato fatimí del Norte de África, concediéndole a Almería la categoría de medina y mandando construir su mezquita aljama. 

Su posición estratégica le permitirá convertirse en un próspero centro comercial y defensivo con 43.000 metros cuadrados. lo que le permitiría albergar hasta 20.000 hombres. Durante los siglos XI y XII Al Maryyat alcanzará su máxima expansión siendo considerada como la “Puerta de Oriente” al llegar a su puerto navíos de todo el Mediterráneo y del Magreb.
  
El almirante de la flota andalusí "Ibn Maymun" era el segundo poder de facto con 300 naves a su disposición, residiendo en Al Mariyyat Bayyana “Almería". Este almirante será envenenado posteriormente por orden de Almanzor “los amiríes”, envidioso de su poder.

Almería en la Plaza de España, en Sevilla.

La Alcazaba de Almería alcanzaría cotas elevadas con Almanzor que nombraría a Al-Jayrán -hombre de su confianza- gobernador de Almería que más tarde se convertirá en el primer rey taifa con el desmoronamiento del Califato de Córdoba a partir del 1013. Este mandó con autoridad durante 14 años, convirtiéndose en poco tiempo en una de las ciudades más prósperas y pobladas de todo Al Ándalus, desbordando su antiguo perímetro fortificado, teniendo que ampliar sus defensas y ampliando la mezquita aljama.

La desintegración del Califato de Córdoba a partir de 1013 con una fitna “guerra civil” dará lugar a los Reinos de Taifas que intentaran legitimarse y extender su área de influencia, intentando reproducir su antiguo esplendor.

La Alcazaba de Al Maryyat en su época de esplendor formó parte de una ciudad amurallada, con un trazado urbanístico árabe clásico y tres barrios bien diferenciados: 

1. El barrio de Al Hawd (o del Aljibe). 

2. El de la Musalla “zona centro” 

3. Y la Medina (donde se encuentra la actual calle de la Almedina). 

El segundo gran momento de la taifa almeriense estará a cargo del pacífico monarca y protector de las artes y las ciencias Al Mutafín que llevó a Al-Mariyya desde el punto de vista cultural a su máximo esplendor con poetas y sabios al igual que al Mutamid en la antigua Isbilya “Sevilla”. El rey poeta Al Mutasim “Almotacén” reinó entre 1052-1091, enriqueciendo la corte con literatos y científicos e introduciendo avances en los sistemas de regadío. En la medina florecían los baños árabes “al hamman” y en las mezquitas florecería el comercio de la seda, el aceite y la uva como dejará constancia la obra del cartógrafo y geógrafo del siglo XII Al Idrisi. 

Cuenta la leyenda que moriría de tristeza al ver asediada su alcazaba por los almorávides de Abu Zakaria.


Toma por Alfonso VII 

La taifa almeriense terminará con la invasión almorávide, aunque la ciudad continuará siendo un auténtico emporio comercial muy codiciado por los cristianos, en especial por los genoveses. Alfonso VII “el Batallador”, decide tomar la ciudad el 17 de octubre de 1147 con la ayuda de catalanes, francos, pisanos y genoveses. Será un periodo efímero de ocupación “entre 1147 a 1157”. 

Periodo almohade

En 1157 tras un largo asedio es reconquistada por los almohades que intentan recuperar su antiguo esplendor, y que sin embargo, nunca más lo recuperará. 

Periodo nazarí

En la primera mitad del siglo XIII Almería será incorporada al reino nazarí de Granada aunque ya había perdido importancia en beneficio de la cora de Rayya “Málaga”, esperando un nuevo amanecer andalusí que nunca más llegará a producirse. 

El reino nazarí de Granada se extendía desde Tarifa hasta Almería. El gobernador Abbu-i-Abbas intentó reconstruir la ciudad sin demasiado éxito. Fue en parte responsable de ello una gran sequía que comenzó en el año 1227, lo que contribuyó a desestabilizar gravemente la agricultura y el comercio de toda la región. 

Toma de la Alcazaba por los Reyes Católicos 

Los Reyes Católicos tomaron posesión de Almería el 26 de diciembre de 1489. La entrega de la ciudad fue pactada, sin derramamiento de sangre, por medio de capitulaciones. Ordenan construir en la parte más elevada y occidental de la alcazaba un castillo, adaptado a las nuevas necesidades militares. Dichas obras las dirigió Hernando de Zafra, secretario real, comenzando a construirse hacia 1500. 

La Alcazaba de Almería posee tres recintos amurallados: dos de estilo árabe y uno posterior, en la época cristiana, como testigo del paso del tiempo. 


Las intervenciones arqueológicas han documentado sucesivas fases, unas sobre otras:



Primer recinto 

Es amplio correspondiendo al campamento militar y refugio para la población en caso de asedio. Contaba con buenos aljibes. En el extremo más oriental está el baluarte del Saliente. 

El Muro de la Vela separa el primer recinto del segundo. Se llama así porque allí se levantaba la campana de la vela, que anunciaba los barcos que entraban en la bahía, algún peligro, fuego, etc. Fue mandado construir por el rey Carlos III. La campana reunía con su toque a los defensores de la fortaleza. 




Segundo recinto 



A través de unos jardines con una escalinata por donde bajaba el agua, llegamos al segundo recinto, donde se localiza la alberca y la casa del alcaide, la iglesia de San Juán o el hammán.

Estaban situadas las residencias de los gobernantes, guardia y servidores. A causa de varios terremotos en la Edad Moderna apenas quedan algunos vestigios en pie. 



Tercer recinto 

Tras la toma de Almería en 1489, los Reyes Católicos mandaron construir el actual castillo en la parte más occidental y elevada, adaptado a las nuevas necesidades militares y a la artillería. Su construcción se lleva a cabo entre los años 1492 y 1534 con materiales y conceptos muy distintos, lo que lo diferencia del resto del conjunto, destacando en este castillo su gran Torre del Homenaje que tenía además carácter residencial. Estaba protegido por tres torres semicirculares y un foso, que daba acceso a través de un puente levadizo. Se trata de la parte más moderna y mejor conservada de todo el conjunto. 

Destacan los sillares tallados, torres semicirculares y troneras como forma de bola y cruz. Es en este momento cuando se construye la iglesia de San Juan. Durante los siguientes 500 años mantendrá un uso militar. Se construyen además los baluartes de San Matías, La Campana, La Reina y El Espolón. 

En la torre de la pólvora se encuentran restos de una antigua puerta con varios cañones de bronce.

En el tercer recinto destaca el partió de Armas y la torre del homenaje concebida como la casa del alcaide donde se encuentran las mazmorras, desde la cualquier punto de la torre y muralla norte, se observa una visión privilegiada de la muralla de Jairán y la costa de Almería.

Una historia de amor en la Alcazaba de Almería

Como si del cuento de las Mil y Una Noches se tratara, al igual que en la antigua Granada, también la Alcazaba de Almería cuenta con una historia de amor denominada “La Odalisca”.

Allá por el año 1051, accedió al Trono Taifa de Almería, Muhammad abu Yahya, conocido popularmente como Almotacín, fue un Rey bastante benévolo e incluso según los historiadores muy avanzado para su época, alcanzando en sus cuarenta años de reinado la ciudad y reino de Almería gran prosperidad económica y social. 

Almotacín vivía en el Palacio en lo alto de la Alcazaba acompañado de su concubina favorita, de nombre Galiana. A ésta le gustaba asomarse al alféizar de su ventana, para peinar sus dorados cabellos observando las fuentes y albercas que rodeaban el palacio, y la propia medina de Almería reflejada en el mar. 

Todos los días al amanecer y al caer el sol, desde las mazmorras donde estaba preso, un cristiano cantaba y dedicaba poesías a esa esclava mora favorita del Rey, y que en alguna ocasión había visto pasar tras el ventanuco de su celda, y cuyos grandes ojos verdes eran su única ilusión de vida. 

Así pues Galiana poco a poco se siente seducida por aquellos cantares y de aquellos versos, que se enamoró perdidamente del preso, al que nunca había visto. 

Almotacín notaba que algo estaba pasando, al estar su favorita menos cariñosa. Pero el corazón de Galiana estaba tan cautivo como la condición del propio preso. 

Por fin un día se atrevió a conocer en persona a su poeta. Aprovechando la condición de favorita del Rey, convenció a varios soldados para que todas las noches le permitiesen bajar en secreto hasta las frías mazmorras, para yacer con su amado. 

Pero el secreto duró poco, y la noticia llegó a oídos del Rey, que pese a su buena voluntad y talante, no podía permitir que su favorita le fuese infiel, y menos con un preso cristiano. 

Galiana se enteró que Almotacín lo sabía y ayudó al preso cristiano a huir de su cautiverio, lo hizo anudando decenas de velos de seda, para permitir que su amado se deslizase por la torre del cautiverio y descendiera hasta el valle del gran barranco de la hoya, al que se asoma la Alcazaba almeriense en su vertiente de poniente. 

Pero la mala suerte, hizo que la treta fuese descubierta, y el preso a mitad del descenso llamado a que de nuevo tornase a su cautiverio, éste prefirió arrojarse al vacío antes de vivir preso, yaciendo muerto al pie de las murallas. 

Galiana lo había contemplado todo desde el alfeizar de su ventana al que tantas veces se asomaba para escuchar los soniquetes que aquel preso le dedicaba, así pues rota de dolor y desconsuelo, lloraba apretando contra sí los velos de seda que ella misma iba a utilizar para escapar junto a su amado. 

Galiana entró en una profunda depresión, llorando y llorando desde aquella ventana, hasta que al poco tiempo murió dicen que de pena, con la mirada perdida hacia el barranco y regando sus lágrimas las tierras de Almería. 

Cuentan que durante las noches de verano con luna llena siguen retumbando entre las ruinas de aquel palacio, los cantos y soniquetes que el preso cristiano dedicaba a Galiana.

Monumento a los moriscos expulsados en tiempos de los Reyes Católicos, en Antequera.

Expulsión de los moriscos

La segunda mitad del siglo XVI estuvo marcada por la expulsión de los moriscos. Fue precisamente en la Alpujarra almeriense donde en 1568 se rebela el laujareño Abén Humeya (nacido Fernando de Válor y convertido al Islam); la insurrección se propaga a toda la provincia y pronto Vera es conquistada y Cuevas de Almanzora atacada.

En su retirada, Abén Humeya fundó en Purchena una competición para celebrar el nombramiento de la ciudad como cabeza del valle del Almanzora. Se trataba de unos juegos deportivos y culturales de innegable analogía con el olimpismo, que incluían la lucha, las carreras a pie y a caballo, el tiro y la poesía y que han sido recuperados hoy día, recibiendo el elogio de, entre otros, Juan Antonio Samaranch y el Comité Olímpico Internacional.

Vuelve más adelante Abén Humeya a Laujar donde crea una casa real con vocación dinástica (ya había sido Laujar de Andarax asiento real con Boabdil a principios del siglo XVI), pero es asesinado, víctima de sus propios colaboradores en una oscura intriga palaciega. Poco a poco la resistencia morisca se desvanece. Prueba de que había sido enormemente dura es que Felipe II decidiera enviar al mejor y más temido de sus militares, Juan de Austria, quien pronto acaba con el breve reino morisco. Se reemprende así la expulsión de la población musulmana, que culminará con Felipe III entre 1609 a 1614.

Uno de los episodios más sangrientos de la represión contra los moriscos tuvo lugar en Níjar. En las revueltas de la Navidad de 1569, cientos de familias moriscas acudieron a refugiarse al castillo morisco del peñón de Inox, cercano a Níjar. Informados los cristianos, reunieron un improvisado ejército de mercenarios que se adueñó fácilmente de la fortaleza, haciéndose de una vez con más de 3.000 esclavos, mujeres y niños, e incontables botines producto del expolio.

La matanza y expulsión de los moriscos fue un duro golpe que sumió a España en la época más oscura de su historia, el siglo XVII. Fueron expulsados los que habían enseñado a los cristianos la agricultura, el cultivo del moral, el tejido de la seda, las técnicas de regadío y la carpintería. 

La provincia almeriense quedó desierta desde Níjar a Mojácar y la población de la capital se redujo a 7.000 habitantes. Los intentos de repoblación cristiana fueron inútiles. Los ataques piratas berberiscos e ingleses junto con los terremotos mantuvieron a la provincia ensombrecida durante la centuria siguiente.


La Catedral de Almería

Sobre la antigua mezquita aljama se erige la Catedral, ejemplo de edificio defensivo de la época, que será levantada en 1496 bajo las órdenes del cardenal arzobispo de Toledo Pedro González de Mendoza, aquel que ondeó en la “Toma de Granada” el estandarte de Cristo antes que el pendón de Castilla demostrando “la espada subordinada al servicio de Dios”. 

El terremoto de 1522 la destruyó completamente y fue entonces cuando Fray Diego Fernández de Villalán, obispo de Almería, mandó construir la actual bajo la advocación de Nuestra Señora de la Encarnación. Su aspecto exterior le da clara apariencia militar; en efecto, se trata de una de las únicas catedrales-fortaleza de su clase en España: sólidos contrafuertes, torres albarranas, gruesos muros, escasez de vidrieras, etcétera.

Las tres naves son de igual altura, lo que proporciona una amplia azotea que sirvió para la instalación de cañones y la vigilancia militar. Solo la embellecen dos austeras portadas renacentistas de Juan de Orea, y en el muro que da a la calle del Cubo, el Sol de Portocarrero (otro de los símbolos de la ciudad que aunque se cree que hace referencia al obispo Portocarrero, del siglo XVII, ya estaba esculpido desde los primeros tiempos de la catedral) No obstante, las bóvedas y la sacristía son espléndidas, góticas las primeras y renacentista la segunda. Contiene el templo obras de Alonso Cano, Murillo y Ribera, y un San Indalecio de Salzillo.




El Sol de Portocarrero es el simbolo de la ciudad de Almería, erróneamente llamado Sol de Portocarrero, porque es el Sol de Villalán el fundador de la Catedral Fortaleza (Fray Diego Fernández de Villalán) construida a partir del año 1525

En 1658 tuvo lugar una sequía, inundaciones, terremotos y la peste que generaron calamidades, hambrunas y pobreza. El puerto de Almería se consolidará años más tarde como gran centro comercial que conectaba con ciudades como Londres, Malta o Lisboa. 

A partir del siglo XVI comenzará el abandono de la ciudad al estar Almería apartada de las rutas comerciales del continente americano y cerca de los ataques de los piratas berberiscos y turcos que atemorizaban su población. 


Su incomparable entorno histórico y geográfico ha sido testigo de grandes películas que han quedado grabadas en la retina de los cinéfilos.


Epílogo de nuestra visita

La ruta de vuelta hacia la tierra de Villalón la realizamos de nuevo a través de “Láujar de Andarax” y el Puerto de la Ragua, donde muriera en 1493 la esposa de Boabdil “Morayma” y también lugar de nacimiento de Abén Humeya “Fernando de Válor y Córdoba”. 

Cuenta nuestro amigo y naturalista local Jesús Albarreal que muy cerca se encuentra una pequeña pedanía denominada “Los Morones” que al parecer fuera fundado por gente de Morón. Durante la expulsión de los moriscos a partir de 1609-1614 se repoblaron estas tierras con personas ganaderas venidas desde el antiguo reino de León. Desde Morón se llevaron a varias familias que eran especialistas en la elaboración tradicional del carbón vegetal y que respetaban el bosque -sólo cortaban la leña seca- mientras que los ganaderos talaban los bosques con el objetivo de sembrar pastos. Hubo una discusión entre ellos que incluso tuvo que intervenir la Chancillería de Granada para poner un poco de orden. 

Se podría decir sin temor a equivocarnos que los primeros pobladores del poblado de los Morones en la Alpujarra granadina fueron auténticos pioneros en la defensa sostenible de la naturaleza hace ya más de cuatro siglos.

Desde el Puerto de la Ragua tenemos varias opciones para volver a la tierra de Villalón, estimulando nuestra retina con bellas panorámicas: 

1.Transitar por la Calahorra, Guadix, y la última frontera de Al Ándalus (Alhama, Loja o Montefrío), lo que nos permitirá llegar hasta la monumental Antequera, donde en tiempos pretéritos llegaría a ser territorio de influencia del facineroso José María “El Tempranillo”.

2. Bajar a través de la Alpujarra granadina para visitar Yegen de Gerald Brenan, Capileira, Bubión, Pampaneira, Órjiva y Lanjarón hasta conectar con la A-44 de Motril-Sierra Nevada que nos llevará a la ciudad de las iglesias (Antequera) y vuelta a nuestro lugar de origen, en la frontera de nuestra propia esperanza.

3. O atravesar perpendicularmente la Alpujarra buscando la costa para dirigirse al barrio morisco de Frigiliana y posteriormente transitar hasta la A-45 en el Rincón de la Victoria (Málaga), en dirección a la monumental Antequera. 

La Alcazaba y las Murallas del Cerro de San Cristóbal de Almería fueron declaradas Monumento Histórico Artístico mediante un Decreto el 3 de junio de 1931 y B.I.C. “Bien de Interés Cultural” en 1985. 

La Alcazaba de Almería nos recuerda la primera referencia de una bandera verdiblanca de similares características a la de Andalucía a mediados del siglo XI. A esto le podemos añadir que en el repertorio de la música andalusí de Marruecos existe una "nawba o nubla" andalusí -que se le atribuye a Ibn Bayya (Avempace), pensador, médico, astrónomo, músico y poeta andalusí- muy similar al himno de España -por tal motivo carece de letra-. 

Si todo ello fuera cierto -aunque doctores tiene la historia-, es posible que la nubla le pudiera "nublar" la razón a más de uno. Es evidente que ocho siglos de cultura y legado andalusí no pasaron desapercibidos ni fueron un paréntesis en nuestra historia sino que forman parte de nuestro ADN colectivo. Pensar lo contrario, sería anestesiar nuestra realidad histórica.

Tras nuestra visita a Almería colocaremos nuestro sextante cultural colocado en la próxima "Recreación Histórica de la Toma de la Villa de Zahara, en 1483", considerado por no pocos historiadores como “cassus belli” para la posterior toma de Alhama de Granada, la última frontera andalusí. Un episodio histórico que traerá consigo el epílogo del último bastión del reino nazarí a comienzos de enero de 1492 y la posterior expulsión de los judíos de Sefarad.

Por tal motivo no entraría en Granada el Conde de Tendilla en primer lugar, sino que lo haría el Cardenal Mendoza, ondeando antes el estandarte de Cristo que el Pendón de Castilla en la Torre de la Vela. En definitiva, “la espada subordinada al servicio de Dios”.

Las condiciones de la Capitulación de Granada eran "al menos sobre el papel" muy favorables para los conquistados. Pero ni Fernando ni Isabel la cumplieron al provocar intencionadamente el cardenal Cisneros en 1500 la Rebelión del Albaicín con un claro objetivo: dañar las señas de identidad de un pueblo, que será condenado posteriormente al genocidio y posterior etnocidio. Si el genocidio extermina a los pueblos, el etnocidio hace lo propio con sus señas de identidad, la memoria y el conocimiento. Recordad que en la Plaza de Bib-Rambla, más de 5.000 libros de la Biblioteca de La Madraza, serían pasto de las llamas en 1499 por culpa de la Inquisición.

Comenzaba a legitimarse el nuevo proyecto histórico y refractario bajo la liturgia del terror, siendo pasto de las llamas en la Plaza de Bib al-Rambla de Granada la memoria en grafía árabe del pueblo morisco por orden del cardenal Francisco Ximénez de Cisneros, tercer inquisidor de Castilla. Era por tanto necesario, erradicar lo más importante que poseían “los vencidos”: sus señas de identidad junto con el conocimiento. En definitiva, “la Memoria”.

La expulsión de los judíos y posterior de los moriscos tuvo consecuencias lamentables para la economía del país con pueblos enteros que quedaron desiertos. Muchos campos se convirtieron en auténticos páramos y eriales, contribuyendo a la despoblación de España, acentuando su decadencia durante varios siglos...

...El primer Renacimiento de Europa se dio en lengua árabe y tal hecho, bajo la mentalidad cristiana, no se podía consentir. 



Desde Almería entre palmeras erguidas al cielo como símbolo de hospitalidad pusimos viento en popa hacia el Cabo de Gata-Níjar para impregnar nuestra retina del color añil del Mar Mediterráneo mientras el sol reflejaba sus rayos, que proyectaban virtuales campos de plata. 


El Cabo de Gata es un territorio en el que se conjugan importantes valores naturales con un rico patrimonio histórico y cultural donde la huella milenaria del ser humano se ha hecho patente entre antiguos yacimientos de plomo y oro, fábricas de salazones romanas, torres vigías y fortalezas costeras para la defensa de los piratas berberiscos junto a una cultura popular vinculada al agua.

Terminada nuestra ruta en el Cabo de Gata-Níjar, dedicamos el crepúsculo vespertino para fotografiar la alcazaba iluminada y la grata noche  para pasear por los rincones gastronómicos y estimular nuestro paladar -es tradicional una cerveza con una tapa-, teniendo la suerte de encontramos en la Plaza Vieja con el IV Festival de la Cerveza Artesana de Almería donde estimulamos nuestros tímpanos con el magnífico grupo "The Replicants Rock Band" que rendía tributo a Tina Turner, acompañado de una buena cerveza artesana de la tierra. 

La mañana siguiente paseamos por el Paseo de Almería donde se encuentra un ficus centenario de unas dimensiones excepcionales perteneciente a la familia moraceae "Ficus macrofhylla" con un diámetro de 5,10 metros, una altura total de 18 metros y un diámetro de copa de 20 metros.



Durante el viaje de vuelta por la  Alpujarra recibimos los últimos coletazos de la tormenta Leslie: "No mandé mis frágiles naves contra los elementos". 

Sin prisas pero sin pausas continuamos perimetramos Granada transitando hacia la última frontera de Al Ándalus, llegar a la tierra de los bandoleros, lo que nos permitiría acercarnos a la Venta del Negro, en la tierra de Villalón, para estimular nuestro paladar entre los buenos y gratos productos de la tierra, que en ese lugar no son pocos.

Desde la antigua Almería "al-Mariyya", para el blog de mis culpas...