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domingo, 10 de mayo de 2015

Visita a la Antigua Emérita Augusta (I)


“Dicen de los lusitanos que son hábiles en las emboscadas y exploraciones,
 vivos, llevan armamento ligero, y son expertos en las maniobras”…
(Estrabón, Geografía III, 6, 10)

Desde Morón, tierra de la “Cal y del Flamenco” transitamos por la antigua “Vía de la Plata”, en busca de la antigua Emérita Augusta, que tomaremos como punto de partida hacia “Cáceres Vieja” y la monumental Trujillo. 

La retina de la historia nos recuerda que la antigua calzada romana denominada "Vía de la Plata" enlazaba la “Antigua Emérita Augusta” capital de la provincia romana de Lusitania, que fuera fundada en el 25 a.C. con Astorga “Asturica Augusta”, fundada en el 27 a.C. en la provincia Tarraconense
.


Esta histórica vía comienza a construirse en el siglo II a.C. en el marco de la guerra contra el caudillo lusitano Viriato recibiendo un fuerte impulso a finales del siglo I a.C. Después de las Guerras Cántabras (29 a. C.-19 a. C.), llega por fin la paz a tierras de Hispania.


Publio Carisio, por orden del emperador Octavio, designado Augusto a partir del año 27 a.C. se decide a licenciar a sus eméritos soldados pertenecientes a las legiones V Alaudae y X Gemina. En pago a los servicios prestados decidió asentarlos fundando una nueva ciudad en los límites con la Bética, naciendo con ello para el Imperio Romano “Emerita Augusta” capital de la Lusitania, una de las tres provincias en que estaba dividida Hispania en esos momentos. Augusta Emerita recibe su nombre del primer emperador del Imperio Romano, Octavio Augusto.


Octavio Augusto fue también el artífice de la organización de las provincias y en su viaje a Galia e Hispania, entre 16 y 13 a.C., decidió crear una nueva provincia, Hispania Ulterior Lusitania estableciendo cinco colonias, cuatro en ciudades ya existentes Scalabia (Santarem), Metellinum (Medellin), Norba (Cáceres), Pax (Beja) y una nueva, Augusta Emerita que se iba a constituir en su capital estableciendo el control de un extenso territorio mediante una completa red de calzadas bien construidas con obras de fábrica en los lugares donde era necesario franquear obstáculos fluviales como diques y puentes monumentales como el de Mérida sobre el Ana. También manda fundar otras ciudades peninsulares como: Cesaraugusta (Zaragoza), Lucus Augusti (Lugo) o Barcino (Barcelona) entre otras. 

Tras la muerte de Augusto, en el año 14 de nuestra era, su hijo adoptivo y sucesor, Tiberio, lo diviniza, comenzando así el culto al emperador. Emérita Augusta llega a ser una de las ciudades más prósperas e importantes de la Hispania romana que incluso acuñaría moneda propia durante 62 años, desde la época de su fundación, en el 25 a.C. hasta la época de Tiberio (año 37). Posteriormente en la época visigoda, también se acuñarían monedas.

La Ruta Vía de la Plata, “camino ancho de los romanos”, es sin duda el eje vertebrador de Extremadura. Un camino natural al que el genio de César Octavio Augusto, a través del cónsul Quinto Servelio Cepión, dotó de significado al iniciar el "Iter ab Emerita Asturicam" -el camino que va desde Mérida hasta Astorga-. Posteriormente Tiberio, Trajano y Adriano prolongarán esta vía fundamental hasta Itálica, Hispalis y Gades.



Las calzadas como vías de comunicación eran un elemento fundamental en la estructura económica, social, política y militar en la organización del Imperio Romano. De ahí que los romanos se preocuparan en gran manera de su conservación, reparación y mantenimiento. 

Su estructura era muy sólida para resistir las duras condiciones climatológicas del interior de la Península, así como su uso continuado. La principal característica es su buena fábrica y la necesidad de unir poblaciones secundarias con la vía principal.

La sección de una calzada romana estaba compuesta en primer lugar de la summa crusta o losas sobre el nucleus o mortero romano. En la parte más baja los rudus o cantos y cascotes, y por último el statumen o piedras.


Cada milla romana medía 1470 metros y estaba señalizada por un miliario, que era un mojón de granito de hasta dos metros de altura y que indicaba las millas transcurridas desde la ciudad de origen. Normalmente estaba dedicado al emperador que realizaba la reparación. 



La antigua Lusitania estaba atravesada de Sur a Norte por una de las calzadas romanas más conocidas, la que unía el Valle del Guadalquivir con el Norte Peninsular. Fue llamada en la época medieval “Vía de la Plata” derivada de una deformación del árabe “balath” que quiere decir, camino empedrado. Esta ruta ha sido posteriormente denominada el “Camino de Santiago del Sur”, más conocido como la “Ruta Mozárabe”, al peregrinar a Santiago de Compostela los cristianos que vivían bajo el dominio musulmán. También la Vía de la Plata como eje vertebrador y obra cumbre de la arquitectura civil de su época en la parte occidental de la antigua Hispania contribuyó a una rápida islamización, a las influencias románicas y gótico, de norte a sur y del arte mozárabe, de sur a norte, dando como resultado un eje en la vida cultural, económica y social de la zona durante dos milenios.




Al entrar en Mérida comenzaba nuestro apetito cultural al encontramos con la estatua ecuestre de Octavio Augusto, fundador de la ciudad y el Acueducto de los Milagros que fuera construido entre el siglo I a.C. y la segunda mitad del siglo III d.C. por el cual se transportaba el agua desde el lago de “Proserpina” a la antigua Emerita Augusta, salvando la depresión del río Albarregas, que desemboca en el río Guadiana. Realizado en sillares de granito con hiladas de ladrillos y núcleo de hormigón, mide unos 830 metros y 25 metros de alto.


La diosa Proserpina era consideraba la diosa de las aguas subterráneas.

Una grata y didáctica jornada que entre calzadas romanas, arcos, puente, alcazaba, teatro, circo, foro, etc., que al mismo tiempo nuestra retina plasmaba tanto legado cultural cargado de esencias y efluvios de tiempos pretéritos.

Para los autores clásicos, griegos y latinos, la Lusitania representaba el extremo del mundo conocido. Aquí empezaba el inmenso océano que suscitaba la curiosidad y el temor de los navegantes que en él se aventuraban. El proceso de la conquista romana profundiza en el conocimiento del territorio, de sus riquezas, de la abundancia de sus recursos minerales, apareciendo entonces como una especie de Eldorado. 

La imagen de los lusitanos era conflictiva para los romanos al practicar el bandolerismo. Su jefe Viriato, se convierte en un héroe como símbolo del hombre natural en contraposición con el “mundo civilizado de romanos y griegos”. 

Pero la romanización se va consolidando a lo largo de casi 200 años y progresivamente Lusitania, el pueblo que más largamente se opuso a Roma como recordó el griego Estrabón, va entrando en el universo cultural del conquistador. 

Pero Occidente fue también escenario de guerras civiles romanas, con participación directa de las poblaciones locales, que tomó partido por uno u otro de los lados del conflicto. Así se intensificó su integración el vasto imperio que Roma forjó. 

La mayoría se ha convertido en latinos y recibieron colonos romanos, de modo que poco les falta para que todos sean romanos… Todos los íberos que adoptaron ese modo de vida son llamados togados”. Estrabón, Geografía, Libro III, 2,15. 

Polibio identificaba la eficaz organización de sus ejércitos con los méritos de Roma. Nos explica el historiador cómo los romanos montaban sus campamentos siempre obedeciendo las mismas reglas y principios, logrando construcciones bien organizadas,lo que se percibe en el notable campamento de “Cáceres Vieja”. Buen mando, disciplina y valoración del mérito sería la fórmula. 

El mismo historiador griego Políbio de Megalópolis escribió una Historia Universal en el siglo II a.C. donde intentaba explicar a sus coterráneos griegos las razones del éxito de las conquistas romanas. Estaba estrechamente relacionado con Publio Cornelio Escipión Emiliano Africano Numantino y estuvo en Hispania. 

Aunque Roma fue el centro del poder político y de una incesante actividad comercial, el contacto continuo entre la metrópolis y las colonias motivó que éstas últimas, en la medida de lo posible, tuvieran una estructura profesional similar. Las actividades más extendidas eran: las propias de la administración, el ejército, el comercio, el artesanado, la industria, etc… 

Para ubicar la nueva ciudad, los romanos eligieron una zona donde el río “Ana” era vadeable y que les permitiría controlar las calzadas que unían el norte con el sur peninsular. En ese punto ubicaron el Puente Romano de la antigua Emerita Augusta que fuera construido probablemente hacia el año 25 a.C.”, coincidiendo con la fundación de la ciudad emeritense y que daba acceso a una de las puertas principales de la ciudad. A partir de ese momento comienza la configuración urbanística general de Emérita Augusta por la posición del magnífico Puente sobre el río "Ana" romano y que en el periodo islámico pasaría a llamarse Wadi-ana (río Ana). 

Tras la muerte de Julio César y después de años de luchas internas por el poder, el emperador Octavio Augusto se convierte en el primer emperador romano y se culmina la conquista de los territorios de Hispania. En el año 25 a.C. el emperador Octavio ordena fundar Augusta Emerita que se convertiría en la capital de la Provincia Hispana Ulterior Lusitana.





El Puente Romano tiene una longitud de 792 m. con 60 arcos, uno de los más extensos de la Península Ibérica de esta época romana. Consta de tres tramos, de los cuales el mejor conservado en su estilo original es el primero, debido a que con el paso del tiempo ha sufrido varias modificaciones y restauraciones. 

El puente fue construido con un núcleo de hormigón revestido con sillares de granito. Aguas arriba, sus pilares fueron protegidos con tajamares redondeados y con aliviaderos que reducen el empuje del río durante las crecidas. Inicialmente fueron dos puentes que confluían en la isla. Hasta en tres ocasiones, los romanos añadieron nuevos tramos al puente alcanzando una longitud de más de 800 metros, convirtiéndose en el puente más largo del Imperio.

Las primeras reparaciones conocidas se remontan al año 483 en época visigoda. Destaca también la reparación del siglo XVII, tras una fuerte crecida del río. Entonces se construyeron los cinco arcos en la zona del tajamar, los contrafuertes triangulares y los descenderos. La última reparación ocurrió en el siglo XIX le daría su aspecto definitivo.

En su origen se realizó en dos tramos que se unían en una isla. La fábrica de época romana se conserva intacta en los extremos compuesta por un núcleo de hormigón, forrado con sillares de granito. La anchura del río y las fuertes crecidas hasta cuatro metros por encima del nivel habitual, determinaron el diseño del puente. Los romanos trataron de evitar daños irreparables en la estructura aliviando las presiones del agua y conduciendo su caudal. Río arriba los contrafuertes semicirculares desvían las aguas. Los aliviaderos se abrieron en el muro y se protegió el centro con un tajamar para atenuar el empuje de la corriente. Un puente para comunicar el norte y el sur donde se pueden observar los contrafuertes romanos y del siglo XVII junto con los aliviaderos que aliviaban las grandes crecidas del río.

Los romanos cruzaban este puente para entrar y salir de la ciudad y para viajar a Olisipo (Lisboa) o a la Bética (Andalucía). La “Vía de la Plata” así como el puente sobre el río Anas ha continuado vigente hasta el siglo XX como nudo de comunicaciones entre el norte y el sur peninsular.





Cuando en el 711 llegan los árabes a la España de Roderico, la “Vía de la Plata” aún estaba en buen estado, lo que fue aprovechado para su rápida expansión. La ocupación islámica se inicia en el año 713 (Marida) tras sufrir la ciudad un duro asedio. A partir de ese momento Mérida se convierte en capital de la Cora (provincia) musulmana y durante el periodo islámico pasaría a islamizarse el río Ana romano con el nombre de Wadi-ana. En esta ciudad convivieron mozárabes, árabes y bereberes con constantes alzamientos frente el poder central de Córdoba. El alzamiento entre 828-834 provocó la construcción de la alcazaba en 835 para garantizar el orden y la autoridad del emir cordobés Abd-al-Rahman II. La Alcazaba acogería unos dos mil soldados donde el gobernador ubicaría su residencia por motivos de seguridad. Los muros de la Alcazaba, fabricados con sillares y material romano reutilizado, tuvieron unos 10 metros de altura. El tramo que discurre paralelo al río Guadiana se levantó sobre el dique romano. En sus muros se distribuyeron 25 torres en sus muros. 


Desde aquí, su ejército intentó controlar las continuas revueltas de la ciudad. Desde el Alcazarejo se controlaba el acceso a la ciudad desde el puente y a la derecha se localiza la puerta que restringía el acceso a la zona militar. Estratégicamente colocada sobre ella, una inscripción recuerda que la Alcazaba fue construida por Abderramán II, en nombre de Alá, para proteger a los que obedecen al emir. 


Sucesivas revueltas posteriores conllevaron el desmantelamiento parcial de Mérida cuyo declive comienza a partir del siglo X tras la fundación de Batalyaws (Badajoz) por parte del emeritense Ibn Marwan y gentes llevadas desde Mérida.





La alcazaba es de planta cuadrada con 130 metros de lado con sillares de granito procedente de construcciones anteriores jalonadas por torres adosadas alejadas entre sí unos veinte metros y torres albarranas, separadas del muro, alzadas en época almohade. En el lado sur se encuentra una barbacana que permite acceder a la alcazaba, así como controlar el acceso a la ciudad. Destaca en su interior el aljibe para, magnífica obra sin paralelos en la Península que abastecía de agua a la fortaleza. Su ubicación en esta zona permitía que el agua se filtrase bajo el dique romano, a través de las gravas del fondo, para acabar almacenada en el aljibe. A través de un gran vestíbulo, con dos puestas opuestas y una escalera doble, se accedía a dicho aljibe donde las tropas se abastecían de agua. Para ello, utilizaban animales de carga, según se deduce de la forma de los escalones dispuestos en forma de rampa. 

Para construir este edificio, los musulmanes reutilizaron materiales de otras épocas. Destacan las pilastras de mármol decoradas con motivos vegetales que posiblemente pertenecieron a un hospital de época visigoda. 

La muralla sirvió para delimitar la ciudad. Fue construida por los romanos y posteriormente por los visigodos. Los musulmanes la desmontaron a tramos, aprovechando gran parte del material para reconstruir la Alcazaba. Los sillares de granito duplicaron la anchura de la muralla en época visigoda por temor a posibles invasiones. 

Durante los tres siglos siguientes se realizaron obras en varios lienzos y torres y se construyeron otras nuevas, de tipo albarranas, proyectadas al exterior para combatir los asedios. 

Este recinto militar islámico fue construido en 835 por el emir Abderramán II. Se trata de la alcazaba más antigua que se conserva en el territorio histórico de al-Andalus. Sirvió de residencia al gobernador de Marida y sus tropas, como reza en las inscripciones de sus puertas. 

En su interior se puede observar la Puerta del Puente, una de las entradas principales de la ciudad romana. Un tramo de la Muralla Romana con su refuerzo de época visigoda. Un aljibe islámico construido con pilastras visigodas magníficamente decoradas.


Aljibe
Escalera de acceso al aljibe

Entre los siglos IX y XIII, la habitación ubicada encima del aljibe formará parte de la mezquita de la Alcazaba. En su interior y postrados en el suelo, los musulmanes dirigían sus rezos hacia la Meca. Hacia el muro denominado la Quibla orientaban sus cabezas los fieles de Alá. La hornacina que aún se conserva en el centro es el Mihrab, importante espacio sagrado de carácter simbólico. 

Es el templo islámico más antiguo conocido en el suroeste de la península Ibérica. En la parte más alta de la alcazaba se encontraba el palacio del gobernador andalusí. 

Siendo emir de Córdoba Abd-al Rahman II, probablemente en el año 835, se construyó esta alcazaba árabe de planta cuadricular, junto al puente romano sobre el río Guadiana. Un recinto militar que salvaguarda a la ciudad, con una guarnición permanente. En 1228 fue reconquistada Mérida a los árabes por Alfonso IX. Es probable que este edificio fuese el primero construido en la España musulmana y que le sería entregado por el rey Alfonso IX, rey cristiano de León, en el año 1230 a la Orden de Santiago, para que desde aquí, continuase avanzando hacia el sur. Dicha Orden militar tuvo su sede en la Alcazaba a partir de 1578.




Al pasear por el Puente Romano y deleitarnos con la alcazaba y los lienzos de murallas junto al río nos da la impresión de que nos introducimos en el túnel del tiempo. En una rotonda cerca del Puente Romano se puede apreciar el monumento de la “Loba Luperca”, regalo de la ciudad de Roma a esta antigua Augusta Emérita en 1997. Según la mitología romana Luperca amamantaría a Rómulo y Remo, fundadores de Roma. 

Junto al puente, nos percatamos de la presencia de numerosos peregrinos con la mochina al hombro con la vieira colgada, el chubasquero y la cámara de fotos para plasmar los inolvidables momentos que les dejará la “Ruta Mozárabe” que transitara desde tiempos pretéritos desde Jaén, Granada, Málaga y Córdoba hasta Mérida para proseguir peregrinando hacia Astorga hasta llegar a Santiago de Compostela “Campus Stellae” y “Finisterrae” como punto y final de tan magna ruta. El “Camino Mozárabe” referente de la peregrinación desde Andalucía y Extremadura que enlazaba con Astorga alcanzará su máximo esplendor a partir de la recristianización de la zona por las tropas cristianas.


Augusta Emerita tejió una malla de calles rectilíneas delimitadas por la muralla. Las dos calles principales (cardo maximus y decumanus maximus) definían el centro de la ciudad y estructuraban su trazado. 


Las casas romanas de Mérida contaban con dos zonas perfectamente diferenciadas: una pública, organizada en torno a un atrio con un estanque en su centro que servía para recoger las aguas de lluvia y otra privada, en la que se abrían las estancias más íntimas (comedores, dormitorios, etc.) distribuidas alrededor de un peristilo o patio porticado. En los alrededores de la ciudad existía un gran número de villae o casas campestres, verdaderos centros de explotación agropecuaria, en las que no faltaron los alfares o lagares que incluso contaban con embalses propios.


Mérida tuvo una floreciente vida urbana en cuyas calles fluían continuamente gentes llegadas de los más apartados rincones del mundo conocido y al mismo tiempo, los emeritenses se desplazaron principalmente a otras poblaciones de Lusitania o incluso la Baetica.




El Foro de la colonia Augusta Emérita estaba presidido por el Templo de Diana, cerca del cruce de las dos calles principales. Un espacio religioso destinado a venerar a la familia imperial divinizada “el Templo de Diana”, ubicado en la cabecera de la plaza, donde transcurría la vida política, se administraba justicia, se hacían transacciones financieras y mercantiles y se ofrecían sacrificios en honor de los dioses. Delante del templo existía una tribuna pública, elevada sobre la plaza. Desde ella, las autoridades se dirigían a los ciudadanos. El templo fue construido con granito procedente de canteras locales y revestido con estuco. Las columnas se apoyan en un podio de tres metros de altura. El templo estaba flanqueado por dos estanques y la escalera monumental se ha perdido.


En los templos griegos y romanos la cella era una habitación en el centro del edificio, que usualmente contiene la imagen del culto o estatua y que representa a la deidad particular venerada en el templo. La columna fue un elemento arquitectónico muy utilizado en los edificios romanos públicos y privados. En el siglo I el suelo de las habitaciones de los edificios públicos y religiosos eran realizado con losetas de mármol.



Situado en el “cardo máximus” de la ciudad y ocupando una posición privilegiada en el urbanismo de la antigua Augusta Emerita, se encuentra el “Arco de Trajano”, en la calle del mismo nombre, con 15 m. de altura y 9 m. de luz. Posiblemente fuera una puerta monumental que daba entrada al Foro Romano. Fue construido utilizando un enorme armazón de madera curvo donde se apoyaron los dos grandes arcos independientes formados con bloques de granito equilibrados por una pieza central denominada “clave”. Su parte central también está formada por bloques de granito proyectando una gran solidez. Todo el Conjunto Monumental de carácter provincial destinado al Culto Imperial fue construido en época de Tiberio (14-34 de nuestra era).


El granito fue un material constructivo muy utilizado obtenido en las canteras cercanas de Proserpina. Se traían en bloques ajustados al tamaño del edificio y terminaba de trabajarse a pie de obra. Varios fragmentos de fustes conservan restos de estuco. En las inmediaciones del tempo de Diana se han encontrado algunos.



A pocos metros se encuentra el “Foro de Augusto” construido a mediados del siglo I de nuestra era. Ocupaba una plaza limitada por el imponente pórtico de mármol. El ático del pórtico está decorado con medallones de dos tipos: el dios Júpiter, símbolo del poder del emperador y Medusa, personaje mitológico al que se le atribuía gran poder protector. Una edificación monumental de carácter público que reproduce el programa escultórico del Foro de Augusto en Roma. Los emperadores, con un interés propagandístico, extendieron dichos modelos por las ciudades más importantes del imperio.




Es necesario realizar una visita obligada al Museo Nacional de Arte Romano como síntesis de la monumentalidad de la antigua Emerita Augusta pero eso formará parte de la segunda parte de nuestra visita... 

Desde la Antigua Emérita (I) para el Blog de mis culpas...














lunes, 12 de enero de 2015

Visita a Plasencia con el C.B. Morón



El pasado sábado 10 de enero de 2014 tuve la oportunidad de acompañar al C.B. Morón a la capital del norte de Extremadura, “la Monumental Ciudad de Plasencia”, también conocida como la Perla del Norte, que fuera fundada por Alfonso VIII en 1186.

Desde Sevilla transitamos por la antigua “Vía de la Plata”, la A-66 por la provincia de Huelva. Santa Olaya nos recuerda que estamos en la ruta del jamón ibérico D.O. de Huelva donde el olivo y el aceite han dejado de ejercer su influencia para dejar paso a las abundantes dehesas de encinas y alcornoques con la bellota como exquisito manjar para el cerdo ibérico en época de montanera.

Más tarde llegamos Villafranca de los Barros y Almendralejo, zona de buenos vinos hasta llegar a la altura de Mérida, donde la retina del recuerdo nos extrapola imágenes de su Teatro Romano en aquel viaje con el Aula de la Experiencia de Morón, realizado en julio de 2003 a Mérida, Salamanca, Béjar y Candelario.



En nuestro trayecto a través de la “Vía de la Plata” atravesamos el río Guadiana, el Tajo y el Jerte que nos recordaba que hemos llegado al final de nuestro destino, la monumental de Plasencia.

Santa Olaya de Cala, Monasterio, Zafra, Villafranca de los Barros, Almendralejo, Mérida, Cáceres y Plasencia son testigos de nuestro recorrido.



La retina de la historia nos recuerda que la antigua calzada romana denominada "Vía de la Plata" enlazaba en tiempos pretéritos la ciudad de Mérida, “Antigua Emérita Augusta” capital de la provincia romana de Lusitania fundada en el 25 a.C. con Astorga “Asturica Augusta” que fuera fundada en el 27 a.C. en la provincia Tarraconense.

Esta histórica vía comienza a construirse en el siglo II a.C. en el marco de la guerra contra el caudillo lusitano Viriato recibiendo un fuerte impulso a finales del siglo I a.C. 

Después de las guerras cántabras (29 a. C.-19 a. C.), llega por fin la paz a tierras de Hispania y Augusto se decide a licenciar a sus eméritos y en pago a los servicios prestados funda una nueva ciudad en los límites con la Bética a la que se da el nombre de “Emérita Augusta” y que llega a ser una de las ciudades más prósperas e importantes de la Hispania romana. 


Posteriormente Tiberio, Trajano y Adriano prolongarán esta vía fundamental hasta Itálica, Hispalis y Gades.

Hoy día se pueden apreciar los restos de aquel pasado glorioso y son muchos los vestigios que hablan de la gran importancia de Emérita Augusta, la capital de Lusitania. En Emérita Augusta se acuñaron monedas al principio de su fundación hasta la época de Tiberio y posteriormente en la época visigoda.




Cuando en el 711 llegan los árabes a la España de Roderico, la “Vía de la Plata” aún estaba en buen estado, lo que fue aprovechado para su rápida conquista llegando Almanzor “el Victorioso” a asolar Santiago de Compostela un 11 de agosto de 997, donde se lleva las campanas de la Catedral a hombros de prisioneros cristianos a la antigua Córduba aunque la tumba del apóstol no sufrió daños. Dos siglos y medio después, serían prisioneros musulmanes los que cargaron con las campanas de vuelta a Santiago, gracias a Fernando III "El Santo". 

Este hecho simbólico ha servido como referente para la peregrinación desde Andalucía y Extremadura que enlazaba con Astorga a partir del año 1250.

Existe una teoría de que el término “Vía de la Plata” podría tener raíces árabes al referirse los andalusíes al empedrado de esta ancha calzada con el nombre de “Bal´atta”. Este itinerario alcanza su máximo esplendor a partir de la recristianización de la zona por los mozárabes andalusíes que lo denominaron “Camino Mozárabe”, al haber sido recuperado por las tropas cristianas.




Pero volvamos a Plasencia, junto a la ribera del Jerte como lugar de nuestro destino y que ha quedado grabada en nuestra retina. Etimológicamente, el nombre de Plasencia viene de la nomenclatura de su escudo: Ut placeat Deo et hominibus (para agradar a Dios y a los hombres).


Desde los Arcos de San Antón conocidos como “cañería de los moros” que fueran construidos durante el siglo XVI para traer el agua a la ciudad nos dirigimos hacia su bello y bien conservado casco histórico. 

La Torre Lucía -nombre hace referencia al fuego que en ella se mantenía toda la noche para guiar a los viajeros que se acercaban a la ciudad-, nos sirve de referente para comenzar nuestra ruta. Una de las tres grandes torres que reforzaban el recinto amurallado edificado con mampostería de piedra a finales del siglo XII y comienzos del XIII mediante mortero de tierra y cal que alberga el “Centro de Interpretación de la Ciudad Medieval de Plasencia. De los más de 71 cubos que llegara a tener, en la actualidad se conservan 20 y 7 puertas con dos postigos.


       


Después de perimetrar sus murallas atravesamos el postigo de Santa María para pasear por sus calles. Delante de  la Puerta del Sol pudimos observar la estatua ecuestre del rey Alfonso VIII, rey de Castilla y fundador de la ciudad. Desde allí nos dirigimos hacia la Catedral Vieja, obra de transición del románico al gótico, con su bella portada románica de arco de medio punto con sus hermosas alquivoltas terminada con un espléndido rosetón con vidrieras.

La Catedral Nueva iniciada en 1498 y finalizada en 1578 posee dos magníficas fachadas renacentistas de estilo plateresco, la principal es obra de Juan de Álava quien la terminó en 1558 y la del Enlosado, fechada entre 1538 y 1548, es una obra atribuible a Diego de Siloé.


Desde allí, nos dirigimos hacia la Plaza Mayor y el Palacio Municipal como centro neurálgico de la ciudad donde se puede observar en la torre del campanario al abuelo Mayorga, un popular personaje de la ciudad que da las horas a la población.


De vuelta iniciamos el camino inverso hasta los Arcos de San Antón que nos llevaba de vuelta hacia el Pabellón Deportivo Municipal donde a las 18,30 nuestro C.B. Morón jugaba un interesante partido frente al C.B. Plasencia. 

La tarde no pudo ser más grata, pues la visita a la monumental ciudad de Plasencia se vio acompañada por la victoria de nuestro equipo.




No muy lejos de Plasencia se encuentra el Valle del Jerte, pero esa visita formará parte de otra historia.



Desde la bonita ciudad de Plasencia, para el Blog de mis culpas...



Enlace interesante

viernes, 2 de mayo de 2008

Viaje a la antigua Emérita Augusta, Salamanca y Béjar



El viernes 4 de julio del 2003 realizamos con el Aula de la experiencia de Morón, un viaje cultural a la antigua Emérita Augusta "Mérida", Salamanca, Béjar y Candelario en la sierra de su mismo nombre. Queremos agradecer a Sebastián López Álvarez, coordinador local del Aula de la Experiencia en Morón por explicarnos toda su historia. 


Del mismo modo, aprovecho la ocasión para agradecer a D. Juan Fernández Márquez, profesor emérito de historia sus didácticas charlas con diapositivas en el I.E.S. Fray Bartolomé de las Casas, antiguo I.N.E.M. "Instituto Nacional de Enseñanza Media" y contagiarnos de alguna manera, el apetito cultural por conocer nuestra geografía.

Como siempre Sebastián tanto en el autobús como in situ nos regala algunas nociones de historia sobre los pueblos que ibamos transitando como Santa Olalla de Cala, Monesterio de Tentudia, Tierra de Barros, la antigua Emérita Augusta...

La retina de la historia nos recuerda que la antigua calzada romana denominada "Vía de la Plata" enlazaba la “Antigua Emérita Augusta”, capital de la provincia romana de Lusitania, que fuera fundada en el 25 a.C. con Astorga “Asturica Augusta”, fundada en el 27 a.C. en la provincia Tarraconense.


Esta histórica vía comienza a construirse en el siglo II a.C. en el marco de la guerra contra el caudillo lusitano Viriato recibiendo un fuerte impulso a finales del siglo I a.C. Después de las Guerras Cántabras (29 a. C.-19 a. C.), llega por fin la paz a tierras de Hispania.

Publio Carisio, por orden del emperador Octavio, designado Augusto a partir del año 27 a.C. se decide a licenciar a sus eméritos soldados pertenecientes a las legiones V Alaudae y X Gemina. En pago a los servicios prestados decidió asentarlos fundando una nueva ciudad en los límites con la Bética, naciendo con ello para el Imperio Romano “Emerita Augusta” capital de la Lusitania, una de las tres provincias en que estaba dividida Hispania en esos momentos. Augusta Emerita recibe su nombre del primer emperador del Imperio Romano, Octavio Augusto.

Octavio Augusto fue también el artífice de la organización de las provincias y en su viaje a Galia e Hispania, entre 16 y 13 a.C., decidió crear una nueva provincia, Hispania Ulterior Lusitania estableciendo cinco colonias, cuatro en ciudades ya existentes Scalabia (Santarem), Metellinum (Medellin), Norba (Cáceres), Pax (Beja) y una nueva, Augusta Emerita que se iba a constituir en su capital estableciendo el control de un extenso territorio mediante una completa red de calzadas bien construidas con obras de fábrica en los lugares donde era necesario franquear obstáculos fluviales como diques y puentes monumentales como el de Mérida sobre el río Guadiana. También manda fundar otras ciudades peninsulares como: Cesaraugusta (Zaragoza), Lucus Augusti (Lugo) o Barcino (Barcelona) entre otras.


Tras la muerte de Augusto, en el año 14 de nuestra era, su hijo adoptivo y sucesor, Tiberio, lo diviniza, comenzando así el culto al emperador. Emérita Augusta llega a ser una de las ciudades más prósperas e importantes de la Hispania romana que incluso acuñaría moneda propia durante 62 años, desde la época de su fundación, en el 25 a.C. hasta la época de Tiberio (año 37). Posteriormente en la época visigoda, también se acuñarían monedas.

La Ruta Vía de la Plata, “camino ancho de los romanos”, es sin duda el eje vertebrador de Extremadura. Un camino natural al que el genio de César Octavio Augusto, a través del cónsul Quinto Servelio Cepión, dotó de significado al iniciar el "Iter ab Emerita Asturicam" -el camino que va desde Mérida hasta Astorga-. Posteriormente Tiberio, Trajano y Adriano prolongarán esta vía fundamental hasta Itálica, Hispalis y Gades.

Hoy día se pueden apreciar los restos de aquel pasado glorioso y son muchos los vestigios que hablan de la gran importancia de Emérita Augusta, la capital de Lusitania. En Emérita Augusta se acuñaron monedas al principio de su fundación hasta la época de Tiberio y posteriormente en la época visigoda.


El segundo día de la excursión visitamos la Plaza Mayor de Salamanca, una de las principales manifestaciones del barroco español, levantada entre 1729 y 1755 bajo los auspicios de Felipe V, que promovió su construcción en agradecimiento al pueblo salmantino por su apoyo durante la guerra de Sucesión española. Diseñada por el arquitecto Alberto Churriguera, este recinto porticado, definido por edificios de tres plantas, sirvió como coso taurino en los primeros tiempos.


La Catedral Vieja de Salamanca es una de las más hermosas muestras del románico tardío en España. Adosada a la catedral nueva, impresionante templo gótico de comienzos del XVI. Las obras, comenzadas seguramente por la cabecera, se iniciaron entre finales del siglo XI y comienzos del XII.


Destaca su Retablo Mayor con 53 tablas donde se representan desde el Nacimiento de Jesús hasta el Juicio Final. Unas pinturas con colores muy vivos de influencia renacentista italiana. Las obras principales " primeras doce tablas" corresponden al artista italiano Daniel Delli.


La Universidad de Salamanca fue fundada en el año 1218 por el rey de León Alfonso IX y reestructurada por el rey castellano Alfonso X en 1254. Esta universidad ha sido históricamente una de las más importantes del mundo. Su fachada plateresca, que data de 1553, es una de las más bellas y profusas de la arquitectura española de todos los tiempos.

En medio de la plaza por la que se accede al edificio principal hay una estatua de fray Luis de León (1869), uno de sus más importantes profesores. La institución alcanzó la cima de su influencia durante el siglo XVI, cuando tenía unos 6.800 estudiantes.

Más tarde inició su declive, al igual que las demás universidades españolas renaciendo a mediados del siglo XVIII como foco principal del movimiento renovador que trajo la Ilustración, alentado por su rector, Juan Meléndez Valdés, pero volvió a decaer con el absolutismo de Fernando VII.



De entre los numerosos edificios con los que cuenta la Universidad destaca uno de planta cuadrangular, con patio central, que tiene una fachada (1553) con una de las decoraciones más grandiosas del plateresco español. Por sus aulas han pasado insignes profesores, de los cuales dos en especial han marcado su impronta en la institución: en el siglo XVI el religioso y escritor fray Luis de León y en el siglo XX, el pensador, filósofo y literato Miguel de Unamuno, que fue rector de la misma.

Casa de las Conchas. Salamanca
Nos comentó el amigo Sebastián en el paraninfo de la Universidad Vieja de Salamanca unos hechos históricos acaecidos en dicho recinto en la que Don Miguel de Unamuno el día 26 de septiembre de 1936 en nombre de la Universidad de Salamanca, firma una proclama de protesta contra las atrocidades que se atribuían a aquellos republicanos que pretendían exterminar a sus adversarios antes que ganar la guerra. Y llego aquel famoso y discutido acto en el histórico paraninfo salmantino.

De especial interés es la Biblioteca de la Universidad, que contiene manuscritos e infinidad de volúmenes.

La Casa de las Conchas, comenzada en 1512, es una hermosa y original muestra de arquitectura civil. Las conchas que dan nombre al edificio, y que salpican toda la fachada provocando un plástico y vital efecto de luces y sombras, son una manifestación heráldica símbolo de la orden de Santiago a la que perteneció el dueño de la casa, el doctor Talavera Maldonado.

El río Tormes a su paso por Salamanca

También visitamos los jardines de Calisto y Melibea (La Celestina) de Fernando de Rojas entre un sin fin de monumentos civiles y religiosos entre los que cabe destacar el convento dominico de San Esteban con su bella portada plateresca formando una especie de arco del triunfo con su bóveda de medio cañón. La plaza está presidida por el monumento al dominico Francisco de Vitoria.



En su interior sorprende el Retablo Mayor de la iglesia del convento que fuera diseñado en 1692 por José Benito de Churrigera donde nuestra retina se detiene en las seis grandes columnas salomónicas, recubiertas de decoración vegetal, en cuya parte central se ubica en tabernáculo. El segundo cuerpo es rematado en su parte central con una pintura de Claudio Coello cuya temática está dedicada al martirio de San Esteban".



Destaca también la Escalera de Soto diseñada por Rodrigo Gil de Hontañón entre 1553 y 1556 y el coro con la pintura "El Triunfo de la Iglesia", de Antonio Palomino.

El Domingo 6 de julio visitamos Béjar ( ciudad del amigo Sebastián ), donde visitamos la ciudad y el museo de Mateo Hernández acompañados de sus padres y posteriormente la sierra de Candelario, un pueblo típico de la montaña que está situado al sur de la provincia de Salamanca a 75 kilómetros de la capital. Enclavado en un indescriptible, rodeado de espesos castañares y bosques de robles, entre sus principales monumentos destacan la iglesia renacentista de la Asunción.



La Sierra de Candelario, Béjar o Solana es un viejo macizo palezoico perteneciente a la Cordillera Central, que se alza al oeste de la Sierra de Gredos. Su bella diversidad paisajística es el resultado de un intenso y diferenciado modelo glaciar y fluvial. Del primero son consecuencia los circos y lagunas y del segundo los profundos valles cubiertos por frondosos bosques de castaños. En las cumbres de la Sierra de Béjar ( su máxima altura es el pico de La Ceja con 2.425 metros ), destacan algunas rapaces y la casi segura presencia del lince ibérico.



Después de atravesar Béjar, nos dirigimos hacia el pueblo Candelario donde lo primero que capta nuestra retina es una bella fotografía con la Sierra de Candelario al fondo y la Plaza del Humilladero con la Ermita del Santísimo Cristo del Refugio con su cruz de piedra presidiendo la plaza. 

Candelario es un pueblo típico de la montaña que está enclavado en un hermoso paraje natural rodeado de espesos castañares y bosques de robles. Un pueblo que además de otorgar su nombre a todo el entorno natural conserva uno de los conjuntos de arquitectura popular más interesantes de la región.

Lo primero que capta nuestra retina al entrar en Candelario es la Ermita del Santísimo Cristo del Refugio -un edificio del siglo XVI -con las cumbres de la sierra completamente nevada.

Destacan los tejados de sus casas con grandes aleros para protegerla de la nieve, anchos muros y grandes balcones también de piedra donde la retina del viajero se detiene en las tradicionales “batipuertas” de madera que protegen la puerta de la vivienda de los rigores del invierno y de la tradicional matanza, además de permitir airear la vivienda sin temor a que entrara alguna que otra ganadería que transitara en ese momento por las calles del pueblo.


Las “batipuertas” protegían al matarife de ser corneado cuando asestaba a la res el golpe definitivo para iniciar el proceso de la matanza. Sus empinadas y empedradas calles están recorridas por las “regaderas”, que son los canalillos que recogen el agua cristalina de los neveros de la Sierra de Béjar que facilitaban la limpieza de las calles en tiempos de la matanza al realizarse las tareas de matar y socarrar -chamuscar- en la propia calle.


Sin duda, el edificio más sobresaliente de la villa de Candelario es la Iglesia de la Asunción donde se entrelazan diversos estilos arquitectónicos (mudéjar, barroco, románico y gótico). Una bella muestra de su arquitectura civil del siglo XIX se encuentra en la fachada de la Casa Consistorial.


Pero lo que más nos impresionó y que nos perdonen los doctos en la materia fueron los productos artesanales de Candelario, destacando su exquisito chorizo curado por los secos y fríos aires de la sierra con el tinto fresco de la zona junto con la caldereta de carne con patatas picantes, en un entorno natural indescriptible.

La visita a Hervás con el barrio judío más antiguo de España y el Valle del Jerte formará parte de otra interesante historia que compartiré con los amigos en el blog de mis culpas...

Enlaces interesantes

Visita al Valle del Jerte