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miércoles, 4 de mayo de 2022

Amigos de los senderos de Morón, en la Axarquía

 
Foto: "Amigo de los senderos", de Morón


Desde la tierra de Villalón, de la Cal y del Flamenco colocamos nuestra proa autodidacta con la “Asociación Amigos de los Senderos” en busca de la Axarquía, donde Frigiliana, Nerja y Torrox brillan con lu propia. La expedición estaba coordinada por los amigos Enrique y José Luis, quienes en todo momento estaban bajo una comunicación fluida con sus "walkie talkie" y con su botiquín correspondiente en beneficio de todo el grupo de senderistas. 

A las 6,30 a.m. cargamos nuestra mochila en el bus con la máxima ilusión. Al pasar por la puerta del cortijo “La Rana” recordamos algún que otro pasaje de nuestro paisano Fernando Villalón donde Francisco Ríos González "El Pernales" [1879-1907] ejerciera su influencia.

Atrás queda su encuentro con el poeta de “Andalucía la Baja” Fernando Villalón en las inmediaciones del cortijo “La Rana”, ubicado entre Morón y la Puebla de Cazalla donde el célebre poeta intentara echarle una mano, con la promesa de hacerlo un hombre decente.

Algo similar sentimos al transitar por Estepa, con la figura de José María “El Tempranillo” [1805-1833].

Poco a poco, nos adentramos en el término de Antequera, donde nuestra retina nos proyectaba antiguas visitas al Torcal, al Dolmen de Menga y al monumento a los antiguos moriscos antiquiries.


"Se hace camino al andar" en la tierra de Villalón por la carretera de la Puebla de Cazalla, Estepa y Antequera entre otros muchos pueblos encalados con la Cal de Morón. A lo largo de nuestra ruta se pueden observar muchas almazaras de aceite de oliva virgen extra [zumo de las aceitunas] que jalonan nuestra geografía andaluza.

Es cierto que el efecto mediterráneo no termina hasta que el olivo deja de ejercer su influencia. El acebuche “az-zabbúg” es el tradicional olivo primitivo silvestre del cual derivan todas las demás especies de olivos del mundo. Su fruto es la “acebuchina” cuyo aceite de oliva virgen extra es de una calidad superior. Es el único olivo con semillas fértiles. Los demás olivos derivan a través de esquejes e injertos.

El aceite de oliva virgen ha sido considerado la génesis de nuestra civilización y piedra filosofal de nuestra dieta mediterránea. El olivo ha estado omnipresente en nuestra cultura andaluza, cuyos testimonios se remontan al Neolítico debido a que nuestra tierra goza de evidentes condiciones climatológicas y de adaptabilidad al cultivo.

Etimológicamente, el término aceite proviene del arameo “zait” que arabizada pasó a ser “zaitum” y en andalusí derivó “az-zait” que significa jugo de la aceituna. El término aceituna también se remonta al arameo “zaytūnā” que pasó al árabe clásico “zaytūnah” y en Al Ándalus “azzaytúna”, cuyas reminiscencias y efluvios legados por nuestros ancestros han permanecido hasta nuestros días.


El olivo, debido a su importancia en la alimentación de los pueblos antiguos, se consideró un árbol bendito. Los griegos y los romanos creían que la diosa Minerva regaló el olivo a los humanos. El aceite romano (siglos I al IV) se utilizaba en la cocina, en ceremonias religiosas, cosmética, etcétera. Según relata el escritor romano Plinio, las aceitunas de Emérita Augusta tenían un sabor muy dulce. Un capricho de la naturaleza entre lo divino y lo humano, que llegara a ser considerado un árbol sagrado y símbolo de la paz en la Atenas de Pericles siendo utilizadas sus hojas como atributo a los vencedores de los antiguos Juegos Olímpicos.

Los fenicios y griegos introdujeron en forma de árbol mitológico los primeros plantones de olivo en la península ibérica estando omnipresente en nuestra cultura debido a que nuestra tierra goza de excelentes condiciones climatológicas y de adaptabilidad al cultivo. Pero serán los romanos los que extenderán y rentabilizarán su cultivo a través del Imperio extendido a través del "Mare Nostrum". La Bética romana se convirtió en el principal productor del codiciado óleum, el vino y el garum que exportaban a Roma.

Antes de llegar a nuestro punto de destino realizamos una parada obligatoria para estimular nuestro paladar con un buen desayuno cardiosaludable andaluz [pan de pueblo o mollete de Antequera, acompañado del tradicional aceite “azzeit” de oliva virgen extra con el tomate triturado], que nos permitiera afrontar con garantías la grata jornada senderista que se avecinaba.

Atrás dejamos Vélez Málaga, capital de la Axarquía "al-Sharq", que llegara a ser una de las medinas más importantes del reino nazarí, de la que dependiera Frigiliana donde se encuentra su bello Barrio Morisco. La fuente de las tres culturas nos hace reflexionar que tal vez hubo un día en que las tres culturas monoteístas [mozárabe, judía y musulmana] con luces y sombras llegaron a abandonar sus profundos desencuentros para recuperar la convivencia en la antigua Al Ándalus, como proyectan la vasija del Adarve del Torreón o la Fuente de Las Tres Culturas.

Algunos pueblos que forman la Axarquía: Vélez Málaga, Nerja, Torrox, Frigiliana, Sayalonga, entre otros.

Algunos pueblos que forman parte de la Algarbía o poniente malagueño: Alhaurín el Grande, Alhaurín de la Torre, Álora, Cártama, Coín, Valle de Abdalajís, entre otros.


Frigiliana se encuentra enclavada en la Axarquía malagueña, en pleno Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama. Aunque existen vestigios romanos, será a partir del siglo VIII con la llegada de los musulmanes a la península cuando Frigiliana adquiera especial relevancia en el contexto de la comarca de la Axarquía, convirtiéndose en uno de los principales núcleos habitados y escenario de la Rebelión de los Moriscos de 1569, auspiciadas por las prohibiciones impuestas por los nuevos regidores cristianos, que desencadenó la expulsión de los moriscos, y en consecuencia, la despoblación y el hundimiento de la alquería de Frigiliana, parcialmente paliada por la llegada de cristianos viejos de otros lares.

El término morisco tuvo en su origen en unas connotaciones despectivas que se han empleado para designar a los miembros de una comunidad acosada y vencida y obligada por la fuerza a convertirse al cristianismo para intentar proteger sus propiedades y evitar el trágico exilio.

Tras la conquista cristiano-castellana de Al Ándalus se impondrá la amnesia colectiva al decidir el Estado de nuevo cuño que la población morisca olvide su lengua que todavía forma parte de la toponimia de los pueblos de Andalucía [al Andalusiyya], Sevilla [Isbiliyya], Aljarafe [Al Xaraf], Alcalá [Al qal´at] etcétera; a las comidas que comemos “pinchos morunos, albóndiga [al-búnduqa], albaricoque [albarqúq], alubia [allúbya], berenjena [baḏinǧána], naranja [naranja], limón [laymún], azúcar [sukkar], alcachofa [alẖaršúf], azafrán [al-zafarán] entre otros. A las bebidas que bebemos; sorbete [de sherbet], jarabe [de jarab] e infinidad de palabras como cenefa [sanifa], alféizar [alḥáyza], azotea [assuṭáyḥa], albañil [albanní], anafe [annafih]…y a los cantes que cantamos [flamenco, de fellah-mencub], soleá [de salat], saeta [de sawt], farrucas [de fárûqa], siguiriya [de sikriyya] o bulería [de bulayra], entre otras muchos términos.

Aún se mantiene a modo de legado de nuestros antepasados musulmanes su bello Barrio Mudéjar, calificado de Bien de Interés Cultural al ser una de las estructuras arquitectónicas populares de origen árabe más pura que existen en la provincia de Málaga y de Andalucía, que junto con la conciencia conservadora de sus vecinos, ha propiciado que Frigiliana fuera galardonada en varias ocasiones con varios primeros premios de embellecimiento de los Pueblos de España en 1982, Andalucía en 1988 y de la provincia en 1967.

Frigiliana acoge el Festival de las Tres Culturas, como símbolo del espíritu de convivencia que en tiempos pasados se dio por estas tierras.


Con nuestra mochila cargada de ilusión [camiseta de manga corta, buen calzado con agarre, cortavientos, bastones de senderismo, gorra, gafas de sol, crema solar, teléfono móvil, bebidas isotónicas, bocadillos y algún que otro plátano de Canarias] iniciamos nuestra ruta de un alto valor ecológico.

Comenzamos a descender desde Frigiliana hasta el río Higuerón, afluente del Chíllar [que se encontraba más seco que una mojama]. El río nace en la Sierra de Almijara, en el término de Frigiliana, en la Axarquía malagueña. Las huertas existentes junto a las riberas del río donde brillaban con luz propia abundantes nísperos y aguacates estimulaban nuestra retina. Las subidas y bajadas a la sierra de Almijara se podrían considerar moderadas ya que había piedras sueltas que podrían ocasionar alguna caída.

Cuando el cansancio nos decía que habíamos ascendido varios km bajo un sol de justicia, el GPS decía que tan sólo habíamos recorrido una distancia de 3,5 km entre senderos y trochas, con lo que a nivel emocional quedamos un poco tocados. En la mitad del sendero hicimos un alto en el camino para el almuerzo mochilero e hidratarnos convenientemente bajo un marco natural incomparable. Los palos de senderismo nos sirvieron de gran ayuda tanto a la subida como a la bajada de la sierra.

La vegetación del Parque Natural es típica de las zonas termomediterráneas destacando los pinos mediterráneos, algarrobos, enebros, acebuches, lentiscos y el palmito, la única palmera autóctona de Europa.

La segunda ruta transitaba entre Canillas de Albaida/El Molino/Los Lisos, también con almuerzo de mochila.

Cómo me encontraba tan cansado de la ruta del primer día, mi senderismo esa mañana consistía en visitar la Torre albarrana de Maro desde donde se observan las aguas turquesas y cristalinas entre una bella panorámica con Nerja y Torrox en el horizonte. En días claros y sin brumas se puede observar en la distancia el territorio africano.


Las torres vigías se encuentran enclavadas en las zonas más elevadas del litoral. Tienen forma trococónica de unos 11 metros de altura orientadas hacia el mediodía, obra realizada en mampostería y mortero de cal. Un sistema defensivo que daba aviso a la población contra los piratas y corsarios de la época que asolaban las villas cercanas a las costas.

Se cuenta en antiguas crónicas andalusíes que en días sin niebla era posible transmitir mensajes en pocas horas. En una sola noche podía llegar un mensaje desde Alejandría a Ceuta. Las torres musulmanas ya existían desde el siglo VIII mediante las cuales comunicaban los torreros la presencia de peligro mediante humo de día y fuego durante la noche.

Sobre las laderas de los Acantilados de Maro-Cerro-Gordo, se extiende una variedad de hábitats litorales que conforman un paisaje de alto valor ecológico. Especies como el palmito (Chamaerops humilis) o el esparto (Stipa tenacissima) conviven con el romero blanco (Rosmarinus tomentosus) o la olivilla (Cneorum tricoccum). Es una zona de Zona Especial de Conservación (ZEC) que forma parte de la mayor red coordinada de espacios protegidos del mundo, la Red Natura 2000.

Tras nuestra ruta senderista, entre campos de aguacates, papayas, mangos o nísperos entre otros frutos, que forman parte del clima subtropical de la Axarquía, pusimos viento en popa en busca de la playa aislada de La Caleta para darnos un baño [tiene una longitud de 400 metros con una anchura de 15 compuesta de arena oscura y un oleaje medio]. Cuando subimos al hotel nos ubicamos en su terraza esperando a los compañeros con nuestra hidratación correspondiente [una buena cerveza fría ayuda a nuestro organismo a restituir los carbohidratos y electrolitos perdidos durante la jornada senderista].

Destacan en la zona hasta cinco viejas torres romanas que servían de vigías del litoral como sistema de comunicación entre unas y otras:

 Torre Cerro Gordo, Torre Maro, Torre de Caleta, Torre del Pino y Torre de la Miel.

El Paraje Natural de Maro-Cerro Gordo comprende una franja costera de unos 12 km. de longitud entre los municipios de Nerja [Narixa andalusí "fuente abundante"], en Málaga, y Almuñécar [antigua hisn al-munakkar] en Granada donde se encuentra el monumento de casi 5 metros de altura en bronce del primer emir omeya de Al Ándalus “Abd al-Rahmán ben Muawiya al Dajil “el Inmigrado”, con su poema de la palmera.


¡OH, PALMERA, TU ERES COMO YO, EXTRANJERA EN OCCIDENTE, ALEJADA DE TU PATRIA!

Sus playas se encuentran bañadas por el antiguo Bahr Al Ándalus, actualmente denominado Mar de Alborán [Bahr al-Buran], en honor al temible corsario tunecino del siglo XVI apodado Al-Borany [palabra turca que significa tormenta].

Ante el natural cansancio por las dos rutas anteriores, la organización optó por no realizar la tercera ruta para poder relajarnos en las playas de Nerja y Torrox costa, a gusto del senderista. En Torrox costa fue imposible el baño por culpa de las medusas.



El que escribe estas humildes letrillas colocó su sextante en Torrox pueblo para visitar el monumento a Almanzor en la Plaza de la Constitución. Tras haber plasmado con el objetivo de mi cámara de fotografía la escultura del caudillo [Almanzor], volvimos a Torrox costa con el tiempo suficiente para hidratarnos con alguna que otra cerveza fría y volver al hotel en Maro, donde teníamos concertado el almuerzo.

Durante el viaje de vuelta nos sorprendió [entre Osuna y la Puebla de Cazalla] una fuerte tormenta con aparato eléctrico que a medida que volvíamos a la tierra de Villalón, se convertía en una suave llovizna.

Desde la Axarquía malagueña con la "Asociación Amigos de los Senderos" de mi pueblo ubicado en la tierra de Villalón, de la Cal y del Flamenco, para el blog de mis culpas...




Enlaces interesantes






Palabras interesantes de origen andalusí [donde la Axarquía y Las Alpujarras brillaron con luz propia]

Acebuche [az-zabbúg]
Aceite [azzayt]
Aceitun [azzaytúna]
Acelga [al-silqah]
Acémila [azzámila]
Acequia [as-saqyha]
Adoquín [addukkín]
Ahorro [hurr] o libre
Alacena [al-ẖizānah]
Albacete [Al-Basit ] "El Llano"
Albañil [albanníl]
Albaricoque [albarqúq]
Alberca [al-birkah]
Albóndiga [al-búnduqa]
Alcachofa [alẖaršúf]
Alcalá [Al qal´at]
Alcalde [al-qadi]
Alcancía [alkanzíyya]
Alcazaba [al-qaṣabah]
Alcohol [alkuḥl]
Algarroba [al-jarruba]
Álgebra [Al-gabr]
Alfeizar [alḥáyza]
Algarbe [Al Gharb], occidental
Algoritmo [al-Khwarizmi]
Aljarafe [Al Xaraf]
Aljibe [al-Gubb]
Almacén [al-majzan]
Almanaque [al-manākh]
Almazara [al-ma´sara]
Almudena ['al-mudayna]
Alubia [allúbya]
Anafe [annafih]
Andalucía [al Andalusiyya]
Añil [anníl]
Axarquía [Al Sharq], oriental
Azafrán [al-zafarán]
Azahar [azzahar]
Azar [Az-zahr]
Azogue [az-zūq] o mercurio.
Azotea [assuṭáyḥa]
Azúcar [sukkar]
Azud [assúdd o dique]
Azulejo [az-zulaiy]

Babucha [bâboûch]
Baños públicos [al hammam]
Barrio [arrabáḍ]
Bellota [ballota]
Berenjena [baḏinǧána]
Buleria [de bulayra]

Cafre [Kafir]
Cenefa [sanifa]
Cifra [sifr]
Curro [qúr], tribu negra.

Fandango [funduq]
Faralaes [Farah-alegría]
Farrucas [de fárûqa]
Flamenco [fellah-mencub]

Gibraltar [Gebel Tariq]
Guadalquivir [Wad al-Kabir]
Guitarra [qīṯārâ]

Jarabe [de jarab]
Jarana [harám]

Laúd [al-ud]
La Mancha [Al-Mansha] "tierra sin agua”
Leyla [layla], noche
Limón [laymún]

Magreb [al Magrib], donde se pone el sol
Mulhacén [Muley Hacén]
Naranja [naranja]

Saeta [de sawt]
Sandía [sandíyya]
Serrana [sarrani], persona de mal vivir
Sevilla [Isbiliyya]
Siguiriya [sikriyya]
Soleá [salat]
Sorbete [sherbet]

Tara [tarha]
Trafalgar [Taraf al-Ghar]

Yeli [yalid], la que puede engendrar

Zagal [zaġáll]
Zaguán [istawán]
Zambra [zamra]

Almanzor, "el azote del mundo cristiano"



El grato viaje realizado con la “Asociación Amigos de los Senderos de Morón” a Frigiliana, con su Barrio Morisco, Maro con su torre albarrana y Torrox pueblo [con el monumento a Almanzor] nos ha permitido conocer una pequeña alícuota sobre la antigua Al Ándalus y de sus torres albarranas como sistema defensivo y de comunicación, cuyos vestigios se pueden observar jalonados desde la Axarquía “al Sharq o parte oriental” hasta al Algarbe [al Gharb o parte occidental].

Al-Magrib [Magreb] significa "lugar donde se pone el sol o el poniente árabe"

Las torres vigías se encuentran enclavadas en las zonas más elevadas del litoral. Tienen forma trococónica de unos 11 metros de altura orientadas hacia el mediodía, obra realizada en mampostería y mortero de cal. Un sistema defensivo que daba aviso a la población contra los piratas y corsarios de la época que asolaban las villas cercanas a las costas.

Se cuenta en antiguas crónicas andalusíes que en días sin niebla era posible transmitir mensajes en pocas horas. En una sola noche podía llegar un mensaje desde Alejandría a Ceuta. Las torres musulmanas ya existían desde el siglo VIII mediante las cuales comunicaban los torreros la presencia de peligro mediante humo de día y fuego durante la noche.

Entre campos de aguacates, papayas, mangos o nísperos entre otros frutos que forman parte del clima subtropical de la Axarquía, pusimos viento en popa con nuestras frágiles naves hacia Torrox costa. Sin perder tiempo, colocamos nuestro particular sextante buscando metas más elevadas [en el sentido más topográfico del término], como la que nos ofrecía Torrox pueblo, distante del Mar Mediterráneo a unos 4,5 km de distancia, y al que el Imperio Romano denominaba Mar Medi Terraneum o mar entre dos tierras.

A partir del año 238 a. C. con la Primera Guerra Púnica los romanos obtienen la supremacía naval en el Mediterráneo occidental. Pero será a partir del 218-201 a.C. con la victoria de Publio Cornelio Escipión durante la Segunda Guerra Púnica cuando el Imperio Romano comience a denominar "Mare Nostrum (mar nuestro)" al Mar Mediterráneo.

La parte más occidental del Mar Mediterráneo abarca desde el Estrecho de Gibraltar "Yebel al-Tarik andalusí" hasta el Cabo de Gata, en Almería, Norte de Marruecos, islas Chafarinas, Ceuta, Melilla y Argelia. Será conocido a partir del siglo XVI como Mar de Alborán, en honor al apodo de un corsario tunecino “Al Borany” que tendría su base en la isla de Alborán. Se llamaba “Mustafá ben Yusuf al Mahmud ed Din” y prestaba servicio al sultán otomano.

En la Plaza de la Constitución de Torrox pueblo nuestra retina captaba una escultura en bronce de Almanzor que fuera esculpida por Antonio Rico Núñez y donada por D. Alfredo Navas Rojo, miembro de la Asociación Cultural Torrox Siglo XXI. Existe otra escultura similar y donada por el mismo mecenas, que se encuentra en Calatañazor, pueblo hermanado con Torrox, gracias a la figura de Almanzor. Su nombre se proyecta no sólo en la historia sino también en la toponímia española [Pico Almanzor, la cumbre más elevada de la Sierra de Gredos, Valle de Almanzora, etcétera].

No hace falta recordar que éste caudillo [Muhammad ben Abi Amir] nacido en Torrox llegó a ser considerado por la historia como “el azote de los cristianos”, falleciendo en Medinaceli [provincia de Soria] el 9 de agosto de 1002, presuntamente de muerte natural, tras volver de una de tantas decenas de aceifas y razzias tras atravesar el río Duero como frontera natural entre los reinos cristianos del norte y Al Ándalus, y que harían temblar los cimientos del cristianismo en el norte de España “Santiago de Compostela”.

En historia, todo es falsable, mientras no se muestren las fuentes

En el momento de plasmar en el objetivo de mi humilde cámara de fotografía la figura de “tan ilustre vecino”, escucho a una persona mayor que se encuentra sentada en un banco junto a su longevo compañero, realizando un acertado comentario:

¡Ese hombre al que le está echando una foto, aunque nació en Torrox, dicen que “no tenía muy buenas ideas!

Será muy didáctico conocer a este “guerrero” al que los antiguos andalusíes le tenían cierta consideración. Pocos casos se han dado en la historia en los que una ambición política haya llegado a controlar todo el poder sin legitimidad para ello.


Monumento a Almanzor, en Algeciras [Al-Yazirat]

Breve introducción

Será interesante indagar el vertiginoso ascenso de Almanzor en la corte califal de la antigua Córdoba, la ciudad más importante de Europa donde floreció el primer Renacimiento de Europa, pero en grafía árabe contribuyendo con más de mil traducciones de los clásicos griegos al árabe que serán llevadas posteriormente al latín por los eruditos cristianos.

De este modo, los árabes fueron receptores del legado griego al traducir a célebres pensadores de la Antigua Grecia a la lengua árabe, lo que produjo un gran avance cultural y científico en contraposición con el oscurantismo del occidente cristiano.

Al Ándalus dio sabios y filósofos de la talla de Ibn Hazm en Córdoba, [994-1064, Niebla], Abentofail [1110, Guadix -1185, Marrakech], Avempace [1085, Zaragoza - 1138, Fez], Averroes [1126, Córdoba-1198, Marrakech], Maimónides [1138, Córdoba -1204, Egipto], etcétera, cuyo pensamiento influyeron en Tomás de Aquino sentando las bases de la futura Escolástica [doctrinas de Avempace y Averroes].

Es indudable que la cultura andalusí no sólo ha marcado nuestra historia y la cultura de España sino que nos legaron su huella en muchos aspectos de nuestra personalidad y en una forma de entender la vida del pueblo andaluz, sin mencionar su gran contribución a nuestro idioma con más de cuatro mil términos. Por si fuera poco, le debemos más de mil traducciones de los clásicos griegos al árabe, llevadas posteriormente al latín por los eruditos cristianos. La escolástica de influencia cristiana se basa en los orígenes de la madraza andalusí, como centro de estudios superiores.

Es cierto que entre la figura del califa culto Alhakén II y el caudillo Almanzor media un abismo, a favor del primero. Sin embargo, Almanzor elevará a cotas inimaginables el poder militar de Al Ándalus. Ante el recelo que mostraban algunos ulemas contra Almanzor no le quedará a éste más opción que emprender "la yihad" o guerra santa para otorgarse cierta legitimidad usurpada al califa. Eso explica su gran fervor conquistador en una huida hacia adelante.

Recordar que Alhakén II, creó una biblioteca andalusí tolerante y universal con más de 400.000 volúmenes que abarcaban todas las disciplinas del conocimiento. Poseía en su palacio de Madinat al-Zahra un taller de escribanía con encuadernaciones de altísima calidad y copistas. Tendrían que pasar muchos siglos para poder encontrar en Europa una biblioteca con tanta altura de miras como la que poseía el culto de Alhakén II que también destacó por el respeto a los cristianos y judíos.

Libros que trajo desde Bagdad, Damasco, Alejandría, Roma y Bizancio cuyas versiones fueron traducidas posteriormente al latín en la famosa Escuela de Traductores de Toledo, protegida por Alfonso X el Sabio en la que trabajaron musulmanes, cristianos y judíos.

Poco a poco, la medicina, la astronomía y las matemáticas se introducen en la enseñanza superior que se imparten en las mezquitas. Las “madrazas” o escuela de altos estudios, llegará a ser vagamente comparable a la universidad.


Pero, vayamos por partes...


Origen del vertiginoso ascenso de Almanzor

Durante su adolescencia, Almanzor se traslada a Córdoba para estudiar Derecho y Letras con la intención de ejercer como cadí [juez], que le permitiera interpretar el Corán y aplicar la ley islámica. Sin embargo, tras el fallecimiento de su padre cuando regresaba de una peregrinación a La Meca le obligará a abandonar los estudios y tomar la profesión de escribano.

Su ambición y talento no tardaría en llamar la atención de otra figura emergente en Córdoba, el magistrado Muhammad ibn al-Salim, quien introdujo al joven en la corte califal. El hayib o primer ministro Yafar al-Mushafi, se percató también de sus cualidades. Contaba entonces Almanzor con treinta años.

En 967 al-Mushafi [gracias a la intercesión de la favorita real] le nombra administrador de los bienes de la concubina Subh y mayordomo, lo que le hará ascender vertiginosamente en su carrera política al ser nombrado director de la Ceca [Fábrica de la Moneda]. En diciembre del 968, será nombrado tesorero de las herencias vacantes.

En el 969 sería promovido a un cargo muy importante del estado califal, cadí de Sevilla y Niebla.

En el 970, la muerte del príncipe Abderramán, le permite ser el administrador del joven heredero, Hisham. Por esta época, contrajo matrimonio con la hermana del jefe de la guardia califal. Comienza a enriquecerse y se construye una residencia en al-Rusafa, cerca del antiguo palacio de Abderramán I.

Es acusado de malversación. Tras ser destituido de su cargo como responsable de la Ceca en marzo del 972 es ayudado financieramente para cubrir el supuesto desfalco, obteniendo el mando de la Shurta media (policía), lo que le permite mantener el resto de sus cargos, incluido el de administrador del heredero y de las herencias vacantes.

En el 973, es nombrado gran cadí de las posesiones omeyas en el Magreb al depender la flota califal de la antigua Ishbiliya “Sevilla”, donde Almanzor ostentaba el cargo de cadí. Conseguida la victoria contra los idrisíes en el Magreb, regresó enfermo a la corte cordobesa en septiembre del 974, con la intención de recuperarse y retomar sus funciones, aunque nunca volvería al norte de África.

Los importantes contingentes de bereberes [el grupo mayoritario] procedían del norte de África e iban llegando a Al Ándalus para cohesionar el poder de Almanzor, lo que traerá con el tiempo abundantes conflictos internos.

Los bereberes fueron ubicados en las zonas montañosas estando descontentos con los árabes [el grupo dominante] que habían obtenido la parte más sustanciosa del botín territorial en las cuencas de los ríos y valles aunque poco a poco se fueron arabizando, tanto en la religión, como en la lengua y costumbres. La arabización irá diluyendo el purismo árabe original.

Su experiencia como supervisor de las tropas enroladas para la campaña magrebí le brinda la oportunidad de apreciar la utilidad política de estas tropas si lograba su control, lo que le permitió asimismo establecer relaciones con los jefes tribales de la zona y con su futuro y poderoso suegro, Galib.

Su habilidad para gestionar los aspectos organizativos y económicos de la campaña, ampliamente reconocida y premiada meses antes con su nombramiento nuevamente como jefe de la ceca califal, supuso el comienzo de su éxito político.

En los últimos meses de enfermedad del califa Alhakén II, éste le nombró inspector de las tropas profesionales, en las que se habían incluido el grueso de los bereberes traídos del Magreb por el califa para tratar de formar una fuerza leal a su persona que garantizase el acceso al trono de su joven hijo.



Río Duero a su paso por Zamora. Frontera natural entre Al Ándalus y los reinos cristianos del norte
Foto de nuestro paisano Salvador Moreno


Muerte de Alhakén II


El 1 de octubre del 976 fallece el califa Alhakén II. La proclamación de su hijo Hisham II le permite a Almanzor afrontar un nuevo periodo ascendente en su carrera política, quedando marcada por el ostracismo de la figura del Califa, que la irá vaciando de contenido.


A la muerte del califa Alhakén II, el nuevo califa Hisham II contará tan sólo con diez años de edad. Almanzor se encargará de asegurar su posición y gobernar en su nombre [las escuelas de jurisprudencia islámicas rechazaban la posibilidad de que un menor alcanzase el puesto de califa, por razones de legalidad]. Con el joven califa como marioneta de Almanzor y la guardia bereber en sus manos, cualquier disidencia será cortada de raíz por Almanzor.

 

Almanzor se convirtió en intendente del hijo y heredero del califa Alhakén II [Hisham II] y de su favorita, la vascona Subh “Aurora” con acceso privilegiado al joven califa, resultando crucial para su ascenso al poder. Cualquier conjura será rápidamente desbaratada con la ayuda de Subh, la mano derecha de Almanzor.

Es posible que "razones de alcoba" expliquen tan asombroso ascenso de Almanzor, por las relaciones que mantenía con Subh, la mujer vascona de Alhakén II.

Almanzor será el encargado de eliminar al pretendiente al-Mughira, hermano de Alhakén II. Rodeó su residencia con un destacamento de cien soldados notificando a al-Mughira la muerte de Alhakén y la entronización de Hisam II. Al-Mushafi exigió el cumplimiento de la orden de asesinar al pretendiente al-Mughira que sería estrangulado ante su familia y colgado de una viga, simulando un suicidio. De esta manera al-Mushafi garantizó los deseos de su difunto señor de asegurar el acceso al trono de Hisham cuyos partidarios se apoyaron en la guardia bereber creada por el difunto Alhakén II para su hijo.

Hisham II será investido califa un 1 de octubre del 976 con el título de al-Mu'ayyadbi-llah «el que recibe la asistencia de Alá». Seis días después de su investidura, Hisham II nombró hayib o primer ministro a al-Mushafi y visir delegado del hayib a Almanzor, que tenía entonces 36 años.

A partir de este momento el poder estaba formado por el hayib al-Mushafi, el visir [dewazir] Almanzor y el general Galib. Para reforzar su posición ante el pueblo, abolieron el impopular impuesto sobre el aceite.

Pero las relaciones entre al-Mushafi y Almanzor se deterioran al poco tiempo ante la incapacidad del primero de restaurar el prestigio militar. Las intrigas sucesorias y las incursiones cristianas que en el 976 casi alcanzaron la capital, lo que le permitió a Almanzor hacerse con el mando de las tropas del ejército de Córdoba. La influencia de Subh le permite al general Galib el gobierno de la Marca Inferior y el mando de los ejércitos fronterizos.

A partir de 976, Almanzor sería nombrado visir iniciando su particular guerra de castigo “razzias” contra los reinos cristianos. Si Alhakén II gobernaba mediante pactos con los reinos cristianos, Almanzor, consciente de la superioridad de su ejército, continuará reestructurando su ejército incorporando tropas bereberes y acabando con la organización tribal del califato.

Córdoba conoció en tiempos de Abderramán III y Alhakén II la presencia de embajadores bizantinos (948) y germánicos (953).

 

En 977, Almanzor lanzó su particular aceifa como estrategia de contención saqueando con incursiones devastadoras Salamanca, capturando a 2.000 cristianos que trasladaría a Córdoba como botín de guerra. Sus terribles campañas tenían como único objetivo refrescar la memoria de las tropas cristianas ubicadas en el norte del río Duero. El prestigio militar de Almanzor irá en ascenso, lo que le permitirá solicitar el puesto de prefecto de Córdoba.


La nueva reputación militar de Almanzor, el respaldo del harén junto con el de su suegro el general Galib, le permitieron obtener el puesto sin el consentimiento del chambelán. Esta acción supuso el enfrentamiento abierto entre Almanzor y al-Mushafi, hasta entonces aparente servidor fiel y eficiente del chambelán que debía su poder al anterior califa. Las primeras ocho “aceifas” las realizó Almanzor con el apoyo de su suegro Galib cuyos éxitos minaron al chambelán de la corte.

Para afianzar su poder Almanzor interviene con habilidad, utilizando la intercesión de Subh para que el general Galib retirase el beneplácito inicial de casar a su hija "Asmá" con uno de los hijos de al-Mushafi siendo Almanzor el que se desposaría a la hija de Galib. El contrato matrimonial en la primavera de 978, sellaría la alianza entre Galib y Almanzor, marcando a su vez la decadencia del hayib al-Mushafi. Esta circunstancia haría que el califa fuese visto cada vez menos aunque Almanzor era consciente de que su poder emanaba del califa.

Durante veinte años Almanzor ejerce una implacable dictadura llegando a sustituir el sello del califa por el suyo propio, para después dar el paso de adoptar el título de Malik Karim “noble rey”. La oración en la Mezquita Aljama se pronunciará en nombre del Califa Hisham y en el suyo propio. Conseguirá un acta del Califa que declara que el ejercicio del gobierno era exclusiva competencia del Malik Karim.

Tras el saqueo de múltiples ciudades cristianas, Almanzor seguirá asolando Zamora en 979, León en 982, Simancas en 983, Barcelona en 985. Arrasará Coimbra en 987, Osma en 990, Astorga en 997, Burgos en el año 1000 y San Millán de la Cogolla en 1002.

Su suegro, el octogenario Gálib observaba como Almanzor había desmantelado el poder de la dinastía. Las relaciones entre suegro y yerno se fueron agriando de tal manera, que en 981 ante el castillo de San Vicente, próximo a Atienza, donde Gálib murió. La crueldad de Almanzor era tal envergadura que envió la cabeza de Gálib a Asmá, hija del general y mujer del háyib.

Mientras su prestigio militar crecía exponencialmente, Almanzor tendrá la habilidad y suficiente altura de miras para respetar el aparato califal. La madre de Hisham II, ante la incapacidad de su hijo para gobernar terminó desempeñando responsabilidades mientras Almanzor actuaba como tutor regente hasta su desencuentro en 996 al querer situar Almanzor a su hijo Abd al-Malik como sucesor del califa mientras el ejército y sus mandos eran partidarios suyos, lo que le confería ser el hombre más poderoso de Al Ándalus.

El enfrentamiento abierto entre ambos bandos “Aurora y Almanzor” tocó a su fin, al convencer Abd al-Malik al califa el repudio de su madre. Hisham y su madre Aurora quedarán recluidos en Medina Azahira mientras Almanzor será dueño y señor de todo el Califato.

La decadencia de Madinat al-Zahra "la ciudad brillante" de Abderramán III y Alhakén II al oeste de Córdoba se inicia a partir del 980, cuando Muhammad ben Abí Amir "Almanzor" traslada en el 981 todo el aparato burocrático a Madinat al-Zahira "la ciudad luminosa", la nueva ciudad que construye Almanzor al este de Córdoba. Será el comienzo de su nueva carrera, desvinculándose del califa Hisham II, lo que supondrá un salto cualitativo. En el año 981, Almanzor se otorgará sin pudor alguno el título de al-Mansur Bi-lláh "el Victorioso por Dios". 

El gran apoyo popular a sus aceifas contra los cristianos junto con la propaganda de ser un hombre pío y riguroso defensor del Islam irá consolidando consolidaron su enorme poder.


Con las aceifas [al sáyfa o expedición estival] se conseguía no sólo sembrar el miedo en la población cristiana sino también la captura de esclavos para su venta.

 



Las puertas de la Mezquita de Córdoba

1. Puerta del Perdón, en la parte norte de la Mezquita. Nos recuerda a su homóloga del Patio de los Naranjos de la antigua Isbiliya. Miden 10 metros de alto por dos de ancho cada una realizadas en madera de pino y forradas por hojas de bronce.

2. Puerta de los Deanes, en la parte occidental de la Mezquita junto con la de San Esteban y San Miguel. La puerta daba acceso a la sala de oración de la Primitiva Mezquita, realizada en tiempos de Abd al-Rahman I. 

3. Puerta de San Esteban [también daba acceso a la sala de oración de la Primitiva Mezquita, realizada en tiempos de Abd al-Rahman I. 

4. Puerta de San Miguel [se encuentra situada en la ampliación que hizo Abd al-Rahman II].

5. Puerta de Santa Catalina [abierta desde la época de Almanzor "938-1002" que da al patio de los naranjos], de estilo renacentista por donde salen las hermandades que entran durante la Semana Santa en la Mezquita Catedral.

En tiempos de Almanzor se realiza la última ampliación en sentido lateral de la Mezquita de Córdoba, añadiendo ocho naves a lo largo del lado este del edificio, ampliando de nuevo el Patio de las Abluciones. Es la obra más extensa de todas, lo que da un ejemplo de la ostentación de su poder. Abarató costes al pintar los arcos en bicolor dejando a un lado su bella construcción en piedra y ladrillo.


Muerte de Almanzor

 

El 9 de agosto de 1002 muere Almanzor con 65 años de edad, en Medinaceli “Madinat al Salim”, de muerte natural [tal vez como resultado de una artritis gotosa]. Venía Almanzor de realizar su última aceifa en 1002 contra San Millán de la Cogolla donde caería enfermo de regreso a Córdoba. Fue enterrado en el alcázar de Medinaceli, sin haber perdido una batalla.

La tradición cristiana sostiene que “en Calatañazor perdió Almanzor el tambor”, aunque no existen fuentes históricas que lo sustente.

Según cuentan las crónicas musulmanas Almanzor había realizado más de 50 aceifas contra territorios cristianos (Pamplona, Astorga, León, Barcelona, Braga, Santiago), todas ellas terriblemente devastadoras consiguiendo miles de mujeres y nobles cautivos como botín.

Los antiguos andalusíes entendían sobre cuestiones de astronomía, astrología y medicina conociendo los eclipses de sol y de luna, dando una explicación correcta de estos fenómenos. La fuente astrológica más antigua que se conoce corresponde a “al-Dabbí”, astrólogo de la corte del emir Hisham I (788-796) que se corresponden con el capítulo 57 del Libro de las Cruces.

Existen razones para creer que fue utilizado por los astrólogos de Almanzor (981-1002) con el fin de establecer los momentos propicios para que el caudillo musulmán iniciara sus campañas. Debía ser un libro tan apreciado que Alfonso X “el Sabio” ordenó su traducción.

La más audaz y famosa será la campaña de 997 [aceifa nº 48] cuando el 11 de agosto destruye el templo más afamado de la Cristiandad en Santiago de Compostela "Campus Stelae" respetando sólo el sepulcro del Apóstol y a un monje que lo custodiaba, obligando a los cautivos cristianos a trasladar a hombros las campanas de la Catedral y las puertas de la ciudad hasta Córdoba.

Cuenta la leyenda que los prisioneros cristianos fueron obligados a cargar con las campanas del templo de Santiago hasta Córdoba donde fueron empleadas como lámparas de la nueva ampliación de la Mezquita. Dos siglos y medio más tarde, tendrá lugar el recorrido inverso, pero con prisioneros musulmanes, cuando Fernando III “el Santo” conquiste Córdoba en 1236.

Córdoba no dejaría de crecer hasta que estalló la fitna o guerra civil en 1009, tras la muerte de Almanzor. Tenía, al parecer, 21 arrabales, cada uno de los cuales estaba provisto de su mezquita, zoco y al-hamman [baños públicos] según al-Maqqari. Es posible que la antigua Córdoba sobrepasase los 300.000 habitantes, una cifra enorme para su época.

Los cronistas árabes consideraban a los bereberes como “los jinetes del desorden, los héroes de la desgracia y los notables de la oscuridad”.

Tras la muerte de Almanzor se produce una verdadera guerra civil "fitna" entre sus descendientes y los sucesores de Hixem II por ocupar el poder. La dinastía de los amiríes que fundara Almanzor continuó bajo su hijo Abd al-Malik al-Muzaffar, que continuó la política de su padre [ortodoxia religiosa, respeto al califa y militarismo]. Su temprana muerte estuvo relacionada con las intrigas de su hermano Abderramán Sanchuelo.

Espesos nubarrones amenazaban el futuro amirí. Córdoba, la capital espiritual de Al Ándalus, corría serio peligro si los bereberes llegaran al poder. Sin embargo, Sanchuelo cometió el tremendo error de iniciar una nueva campaña militar contra los castellanos, pero en pleno invierno [cuando la lógica dictaba que fuera a finales de la primavera o en verano]. 

Cuentan las crónicas que nunca antes había llovido tan torrencialmente como ese año. Las caballerías se hundían en el lodo y las carretas quedaban atascadas.

Mientras tanto, la insurrección en Córdoba iría tomando forma, alimentada por el descontento de la población por la elevada presión fiscal y el antagonismo contra los mercenarios bereberes, lo que traerá como consecuencia el asalto del alcázar de Córdoba con la abdicación de Hisham II y el saqueo de la residencia de los amiríes [al-Zahira].

Sanchuelo ['Abd al-Raḥmān b. Muhammad b. Abī 'Āmir] será asesinado el 3 de marzo de 1009 en Córdoba por orden de los legitimistas omeyas. A partir de la muerte de Almanzor tendrá lugar un periodo convulso con enfrentamientos entre bereberes y árabes por la toma del poder. La fitna o guerra civil [1009 a 1031] supondrá el colapso del Califato de Córdoba y la aparición de los Reinos de Taifas o banderías a partir de 1013. 

Uno de las cuales corresponderá a la taifa de Morón [Mawror] que en 2013 alcanzaría su primer milenio de existencia.

Gracias a la figura de Almanzor, Torrox [en la Axarquía] como lugar de nacimiento y Medinaceli [Soria] como lugar de su muerte [sin olvidar la leyenda de Calatañazor] tienen su lugar en la historia de Al Ándalus, cuyo legado sigue proyectando aquella luz que fuimos [el primer Renacimiento de Europa, pero en lengua árabe con Averroes y Maimónides entre otros], entre el crisol de culturas al que pertenecemos y de la que se alimenta nuestra Memoria Colectiva.


Desde Torrox, lugar de nacimiento del caudillo Almanzor, para el blog de mis culpas...




Palabras interesantes de origen andalusí [donde la Axarquía y Las Alpujarras brillaron con luz propia]

Acebuche [az-zabbúg]
Aceite [azzayt]
Aceitun [azzaytúna]
Acelga [al-silqah]
Acémila [azzámila]
Acequia [as-saqyha]
Adoquín [addukkín]
Ahorro [hurr] o libre
Alacena [al-ẖizānah]
Albacete [Al-Basit ] "El Llano"
Albañil [albanníl]
Albaricoque [albarqúq]
Alberca [al-birkah]
Albóndiga [al-búnduqa]
Alcachofa [alẖaršúf]
Alcalá [Al qal´at]
Alcalde [al-qadi]
Alcancía [alkanzíyya]
Alcazaba [al-qaṣabah]
Alcohol [alkuḥl]
Algarroba [al-jarruba]
Álgebra [Al-gabr]
Alfeizar [alḥáyza]
Algarbe [Al Gharb], occidental
Algoritmo [al-Khwarizmi]
Aljarafe [Al Xaraf]
Aljibe [al-Gubb]
Almacén [al-majzan]
Almanaque [al-manākh]
Almazara [al-ma´sara]
Almudena ['al-mudayna]
Alubia [allúbya]
Anafe [annafih]
Andalucía [al Andalusiyya]
Añil [anníl]
Axarquía [Al Sharq], oriental
Azafrán [al-zafarán]
Azahar [azzahar]
Azar [Az-zahr]
Azogue [az-zūq] o mercurio.
Azotea [assuṭáyḥa]
Azúcar [sukkar]
Azud [assúdd]
Azulejo [az-zulaiy]

Babucha [bâboûch]
Baños públicos [al hammam]
Barrio [arrabáḍ]
Bellota [ballota]
Berenjena [baḏinǧána]
Buleria [de bulayra]

Cafre [Kafir]
Cenefa [sanifa]
Cifra [sifr]
Curro [qúr], tribu negra.

Fandango [funduq]
Faralaes [Farah-alegría]
Farrucas [de fárûqa]
Flamenco [fellah-mencub]

Gibraltar [Gebel Tariq]
Guadalquivir [Wad al-Kabir]
Guitarra [qīṯārâ]

Jarabe [de jarab]
Jarana [harám]

Laúd [al-ud]
La Mancha [Al-Mansha] "tierra sin agua”
Leyla [layla], noche
Limón [laymún]

Magreb [al Magrib], donde se pone el sol
Mulhacén [Muley Hacén]
Naranja [naranja]

Saeta [de sawt]
Sandía [sandíyya]
Serrana [sarrani], persona de mal vivir
Sevilla [Isbiliyya]
Siguiriya [sikriyya]
Soleá [salat]
Sorbete [sherbet]

Tara [tarha]
Trafalgar [Taraf al-Ghar]

Yeli [yalid], la que puede engendrar

Zagal [zaġáll]
Zaguán [istawán]
Zambra [zamra]


Enlaces interesantes

El barrio morisco de Frigiliana, legado andalusí de la Axarquía [al-Sharq]

Viaje a la Alpujarra granadina

Entre el Puerto de la Ragua y Laujar de Andarax, en la Alpujarra almeriense

Al Ándalus. Una mirada retrospectiva

La última gota del limón andalusí [Gharnata], entre el cielo del Mulhacén [Muley Hacén] y el Pico Veleta [I]

La última gota del limón andalusí [Gharnata], entre el cielo del Mulhacén [Muley Hacén] y el Pico Veleta [II]

 


domingo, 15 de octubre de 2017

Entre la Axarquía “Al Sharq” y las Alpujarras. Efluvios moriscos ante su luctuoso destino

Monumento en recuerdo a los vecinos de la antigua Madinat Antiqira" Antequera"

“Yo creo que el ser de Granada me inclina a la comprensión simpática de los perseguidos. Del gitano, del negro, del judío…, del morisco, que todos llevamos dentro”.

Entrevista de Gil Benumeya a Lorca en 1931

Breve introducción

Cuando el poeta Antonio Machado escribió “Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón” en el contexto de la trágica Guerra Civil española, sus atemporales palabras se convirtieron en un verdadero referente en la Historia de España que se proyecta incluso hasta nuestros días. 

Es evidente que en el año 1492, una de esas dos Españas -la integrista, intolerante, rancia y refractaria como idea de Castilla- le helará el corazón a la España sefardí como prólogo de lo que ocurrirá más tarde con la población autóctona morisca, traumatizada y clandestina entre 1609 y 1614 que tuvo que soportar la pesada carga del exilio. 

Cabe imaginar la nostalgia y añoranza que sentiría aquella población morisca al verse obligado por la fuerza de las armas a abandonar su propia tierra y escuchar al mismo tiempo como celebraban el ansiado momento los cristianos viejos su desarraigo, con el repique de campanas sobre los alminares cristianizados en los puertos que abandonaban, como dijera el poeta rondeño del siglo XIII, Abul Beka.

Ya llora al ver sus vergeles
y al ver sus vegas lozanas
ya marchitas,
y que afean los infieles,
con cruces y con campanas,
las mezquitas.

Abul Beka, poeta rondeño del siglo XIII

Unas señas de identidad de un pueblo que junto con la memoria y el conocimiento quedarán borradas del mapa de la península definitivamente. La nueva invención política Iglesia-Estado comenzaba a polarizar sentimientos con el único objetivo de afianzar sus privilegios en el nuevo marco histórico. 

Después del Renacimiento andalusí -el primero de Europa- España padeció la Edad Media más larga de la historia del Viejo Mundo. Al comenzar la conquista de Al Ándalus por parte de los reyes cristianos, los musulmanes pasaron a llamarse mudéjares para posteriormente “convertirse al catolicismo” con el nombre de moriscos, siendo finalmente expulsados por la España integrista, dejando de ser oficialmente españoles.

La Casa del Islam en Al Ándalus "Dar al Islam" actuó como verdadero hilo de transmisión entre la cultura mediterránea y los andalusíes. Aparte de la cultura del agua y huertas, cultivaron la literatura, la ciencia, la filosofía y el arte islámico como se pudo demostrar con la captura de Toledo en 1085 que hizo adelantar inmensamente los conocimientos de los cristianos revelando la esfericidad de la tierra 400 años antes de Colón.

A ellos le debemos también las traducciones de los clásicos griegos: la medicina de Hipócrates y Galeno, la geografía, astronomía y trigonometría de Ptolomeo, la geometría de Euclides, la física de Arquímedes, la crítica de Aristarco, y la metafísica de Apolonio, Empédocles y Aristóteles que serán traducidas posteriormente al latín en la famosa Escuela de Traductores de Toledo, protegida por Alfonso X el Sabio en la que trabajaron musulmanes, cristianos y judíos.

Traducciones del griego al árabe y de éste al latín permitieron que el conocimiento fuese conocido en Europa para dotar de base la filosofía medieval y escolástica.

La expulsión de los sefardíes y moriscos no debiera ser un episodio menor en nuestra lacerante historia. El término morisco tuvo en su origen unas connotaciones despectivas y se ha empleado para designar a los miembros de una comunidad acosada y vencida. Este vocablo denomina a los musulmanes españoles o “cristianos nuevos” que se convirtieron por la fuerza al cristianismo para intentar proteger sus propiedades y evitar el trágico exilio.

Los moriscos descendían de los mudéjares, del árabe mudadjan (sirviente), término que se aplicaba a los musulmanes que permanecieron bajo la dominación cristiana después de la Reconquista, abonando un tributo al señor cristiano.

No cabe duda de que la expulsión de los moriscos fortaleció la nobleza junto con la Iglesia, al apropiarse de las propiedades de éstos, estableciendo condiciones más abusivas al campesinado para su explotación, con el fin de recuperar pronto las pérdidas causadas por la despoblación.

“Sólo podréis llevaros aquello con lo que pueda cargar vuestro cuerpo”.

Atrás quedaba anclado en la retina de la memoria un pasado cargado de nostalgia. Las viñas que plantaron sus abuelos con muchos sudores y que ahora quedarán incautadas en manos del Inquisidor, para ser pasto de la cizaña. No se podrán llevar ni sus hogares, ni sus tierras, ni las viñas, ni los árboles que plantaron sus ancestros… Ni tampoco los gusanos de seda, ni las acémilas, ni los caballos, ni las cabras que daban la leche para sus hijos, ni las gallinas… 

Omnis potestas a deo est “Todo el poder viene de Dios”.

¡Quien delatara a un morisco cobraba un porcentaje de sus bienes!. El resto lo confiscaba el Estado y una parte estaba destinado para la Iglesia “La Inquisición” como justo precio por su amparo sin fisuras. Aquí comenzaba el gran negocio para el nuevo Estado, que al igual que ocurriera en 1492 con la expulsión de los judíos sefardíes, no les movía el corazón sino el ansiado botín.

La población morisca tan sólo reivindicaba el derecho humano a ser quienes eran. El morisco converso que ya no era musulmán sino cristiano nuevo al “estar bautizado”, si permanecía en la península se arriesgaba a ser acusado de herejía por el Tribunal de Inquisición. Muchos moriscos para evitar su expulsión se tuvieron que refugiar como proscritos en los bosques de Sauceda en la provincia de Cádiz, en la Axarquía en la provincia de Málaga, en las Alpujarras de Granada y Almería o las escarpadas montañas de la Cabecera del Júcar “Xúquer” en Valencia entre otros lugares, después de haber malvendido todos sus bienes que no podían llevar consigo.

Un trabajo realizado por el profesor Martínez Gomis nos recuerda la figura de los "morisquillos" que fueron llevados a la ciudad de Alicante para ser adquiridos por las clases privilegiadas de siempre que se convirtieron en cómplices "nobles, eclesiásticos, funcionarios y gente de carrera". Una gran oportunidad de adquirirlos a precio de coste, siendo tratados como esclavos. La presencia de niños moriscos abarató el mercado de esclavos.

La consecuencia directa de la expulsión de los moriscos se deja ver a partir de 1570, cuando su marcha forzosa a otros lugares del Reino o fuera de él hace necesaria una repoblación, ya que había que evitar el abandono de los sistemas de cultivo tradicionales, basados en técnicas moriscas para el aprovechamiento del agua. Las crónicas de la época informan que la producción de la seda, el azúcar “assúkkar”, la almendra y el aceite “azzeit” de oliva estaban en peligro al ser unos recursos económicos fundamentales para las villas y pueblos.

El Bando de Felipe III decreta la expulsión de los moriscos y gitanos:

“(...) todos los Moriscos de este Reyno así hombres como mugeres, con sus hijos, dentro de tres días de como fuere publicado este Bando en los lugares donde cada uno viue salgan dél, y vayan a embarcarse a la parte donde el Comisario les ordenare, lleuando consigo lo que pudieren en sus personas.

Los dichos Moriscos, hallados fuera de su propio lugar, pueda cualquier persona sin incurrir en pena alguna prenderle, y desbalijarle, entregándole a la Iusticia; y si se defendiere, lo pueda matar.

Item, que qualquiera de los dichos Moriscos que escondiese, o enterrare ninguna de la hazienda, o la pusiere fuego, y a las casas, sembrados o arboledas, incurran en dicha pena de muerte (...).

Ordenamos y mandamos, que todos los gitanos, que al presente se hallaren en estos nuestros Reynos, salgan de ellos dentro de seis meses (...) y que no vuelvan a ellos so pena de muerte”.

La expulsión de los moriscos por Felipe III el 9 de abril de 1609 desencadenó un rosario de medidas que afectaron a la totalidad de las comunidades de origen musulmán originando el transvase de la mayoría de los moriscos al Norte de África. La expulsión generó numerosos problemas de orden político-jurídico y teológicos-morales.

Para paliar los problemas teológicos-morales se formó una "Junta de Teólogos" que absolvió de toda responsabilidad al monarca. La expulsión se inició con los moriscos valencianos. El bando de expulsión se publicó el 22 de septiembre de 1609, por orden del virrey de Valencia, Marqués de Caracena. En un plazo de cuatro meses la mayor parte de los moriscos valencianos habían abandonado el país, lo que da idea de la envergadura de la operación utilizando la casi totalidad de la flota disponible para tan luctuoso destino.

Se produjeron algunas revueltas que fueron reprimidas por los tercios de Lombardía.

Los decretos de expulsión y pureza de sangre cierran uno de los capítulos más vergonzosos de nuestra historia. Un genocidio que provocó el desarraigo y el éxodo de la población morisca hacia ninguna parte (se calcula que fueron entre 350.000 y 500.000).

No era por tanto nada extraño que al finalizar "la operación quirúrgica" de la expulsión de los moriscos se cantaran en todas las catedrales el solemne "Te Deum laudamus" dando gracias a Dios por tan "magna empresa".

“A moriscos y judíos les obligaron a entrar en la Iglesia por infieles. Sin embargo, a los gitanos los sacaron de ella por gitanos”.

Posiblemente tengamos el velo delante de nuestra retina al utilizarse todavía peyorativamente el término moro, matamoros o marrano cuando nos hemos referido al judeoconverso o al morisco sin saber que sus huellas forman parte de nuestro ADN histórico.

Al Ándalus duró casi ocho siglos (711-1492) con su proyección posterior de la presencia islámica hasta 1609, fecha de la definitiva expulsión de los moriscos. Nueve siglos de presencia andalusí frente a los seis de la Hispania Romana (211 a.C.- 409 d.C.).

Los vasallos moriscos eran considerados como mano de obra barata y además tributaban más impuestos que los cristianos viejos. En 1526, las aljamas pidieron a Carlos I que subsanase este agravio comparativo, a lo cual accedió éste, acordando que se equipararan los tributos entre moriscos y cristianos viejos. Expulsión e Impuestos. “La expulsión de los moriscos en Alicante” de Gerardo Muñoz.

Las sucesivas órdenes inquisitoriales obligaron a mantener abiertas las puertas de los moriscos. La sabiduría popular solapó al cerramento exterior unas cortinas sonoras para salvaguardar la intimidad del hogar y a la vez escuchar a quien entraba.

El zaguán se convirtió así en el primer elemento arquitectónico de resistencia. Y allí se colgaban templete de vírgenes, crucifijos o azulejos “azzuláyǧ” con el “Dios bendiga esta casa”, evidencias católicas para impedir que el inquisidor atravesara el umbral.

La denominada taqya, concepto coránico que permite al musulmán realizar prácticas ilícitas o haram en casos de necesidad, siempre que las hagan de corazón para conservar la fe y la vida. La taqa era una pequeña alacena donde se guardaban los objetos personales más íntimos del andalusí como el Corán o el misbah “especie de rosario” para el morisco. Descubrir el contenido escondido de la taquilla privada equivalía a la revelación pública de su alma clandestina. A la persecución. A la muerte. De ahí proviene la expresión moderna “salir del armario”.

El nacionalcatolicismo de la época nos ha proyectado desde tiempos inmemoriales de que no eres verdaderamente español si al mismo tiempo no eres católico. Una sinrazón que provocará el exilio de cientos de miles de moriscos cargados de angustia, nostalgia y desesperación y como consecuencia, la pérdida de sus señas de identidad en España.

Los moriscos eran los más expertos del Reino en temas tan vitales como la agricultura y la cultura del riego por acequias, el cultivo de la morera, la producción de seda, el cultivo del arroz, de la caña de azúcar, de las hortalizas, olivos, naranjos o la vendimia, amén de la pérdida irreparable que sufriría el Reino en la hacienda al recaudar menos impuestos. Los agricultores moriscos fueron auténticos pioneros en el cultivo en terrazas en las laderas de las montañas que evitaba la erosión de los montes y el aprovechamiento del agua.

Y aún así, la Corona española con su escasa altura de miras prefirió expulsarlos de su verdadera tierra autóctona y también de la de los padres de sus padres. 

¡Era necesario borrar de la Memoria Colectiva a los moriscos!.

El bando de expulsión provocó una especie de “esquizofrenia colectiva” en los cristianos nuevos que no sabían si decantarse hacia las posiciones de uno u otro lado al tener nombres árabes para su familia y recién bautizados para la Iglesia con nuevos nombres cristianos. La población morisca estaba angustiada por el duro golpe recibido. Un azote brutal que comenzó a dividir a las familias moriscas.

Llamarse con nombre católico era condición indispensable para salvar el pellejo. También hacía falta cambiar los apellidos para acreditar la ascendencia del converso. Algunos moriscos o judíos adinerados dotaron a la familia de un cristiano viejo para casarlo con una de sus hijas, añadirse sus apellidos y asegurar el futuro de su estirpe.

La población morisca cuyo noble oficio era el de cultivar la tierra no era ni un enemigo político ni un enemigo militar que representara un peligro para el poder de los Austrias aunque fueran considerados por el nuevo Estado como excluidos de la nueva sociedad por ser una “civilización antagónica” a dicho Estado: Cristiandad e Islam por la hegemonía del Viejo Mundo. 

La pérdida de la guerra en favor de las tropas cristianas dará lugar con el tiempo al epílogo de “lo morisco” como entidad social y cultural arraigada en un hábitat concreto durante siglos. Sólo quedarán grupos residuales a los que se les había arrebatado sus señas de identidad como prólogo a su posterior genocidio. 

Una minoría “sin historia nacional” tras la desaparición del Estado musulmán que encontraron su último reducto en las olvidadas montañas de la Axarquía, la Sauceda, las Alpujarras o las escarpadas y ásperas montañas de la cabecera del Xúquer en Valencia y que sin embargo, generaban a la sociedad de su época un conflicto social y cultural frente a los “cristianos viejos”.

El Duque de Lerma y Marqués de Denia, Don Francisco de Sandoval y Rojas, Válido de Su Majestad Felipe III, dispuso en el reino de Valencia, para los días 23, 24 y 25 de septiembre de 1609 el mayor oprobio e ignomínia -junto con la expulsión de los judíos en 1492-, de la que España se debiera sentir avergonzada. 

Miles de seres humanos inocentes y hambrientos, con sus alforjas cargadas de nostalgia y miedo se dirigían hacia los puertos establecidos para su expulsión. Reatas de moriscos tratados como bandoleros que transportaban los restos de sus vidas en albardas cargadas de olvido con el estigma de la expulsión. 

El primer lote de moriscos embarcan el 6 de octubre de 1609 desde el puerto de Alicante y los últimos saldrán oficialmente en 1614. 

En el Levante se establecieron 7 puertos para la salida de los moriscos: Alicante, Villajoyosa, Javea, Denia, Valencia, Moncofar y Vinaroz. También se habilitaron los puertos de Sevilla, Málaga, Gibraltar, Almuñécar, Motril, Cartagena y Murcia. 

Los portes corrieron a cargo de las arcas públicas durante los primeros momentos. Los siguientes embarques fueron sufragados por el morisco con recursos si no querían pasar el mismo trance que sus parientes pobres. El caos lo aprovecharon los saqueadores de las casas moriscas en tierra firme y armadores. A la bancarrota del negocio de la seda y del abandono de los campos, se unió el escándalo de las miles de monedas de vellón falsas que los ladrones pusieron de golpe en circulación tras robárselas presuntamente a los moriscos. Un desastre económico, político, social y cultural de enormes dimensiones.

Algunos moriscos eran condenados por herejía "post mortem" con tal de apropiarse de sus bienes raíces.

Los menos pudientes tomaron a la conversión los apellidos de sus señores a cambio de seguir cultivándoles las tierras como esclavos. De ahí proviene el conocidísimo “el que tiene padrino se bautiza”. Sea a cambio de dinero, matrimonio o de trabajo.

El nombre en hebreo y en árabe comienza designando el nombre del primer hijo varón. A esta fórmula se le llama kunia y de ahí proviene la deformada expresión “alcurnia”. Luego e añade tu nombre sencillo, el que te asignaron tus padres, a los que mencionas después hasta la tercera generación…

La huella morisca es la revelación de una parte clandestina y traumática de nuestro pasado a través de los efluvios y reminiscencias que aún mantenemos latente en nuestras costumbres y paisajes que nos rodean, de un legado de lo que fuimos que se proyecta hasta nuestros días.

También los moriscos transfirieron a la cultura cristiana parte de su patrimonio. Hasta no hace mucho tiempo se podían observar a las mujeres de Mojácar (Almeria) llevando la almalafa –vestido moro que cubría desde los hombros hasta los pies.

Aunque en Vejer de la Frontera, la vestimenta tradicional de la mujer vejeriega “la cobijada” tiene un origen castellano que se remonta a los siglos XVI y XVII, es evidente que posee reminiscencias andalusíes.

A pesar de la crueldad de los decretos de expulsión y pureza de sangre, muchos fueron los moriscos que decidieron quedarse dispersos y ocultos. Europa no fue el destino natural de los moriscos porque temían padecer idéntica persecución religiosa al haber calado el confesionalismo entre reyes y papas. 

Miles murieron en el tránsito hacia Berbería ahogados en el mar. Los que lograron alcanzar tierra en el Norte de África, fueron bien acogidos por pueblos más pobres económica y culturalmente que ellos. A muchos de esos moriscos sin patria también fueron tratados como extranjeros en sus lugares de destierro. 

Los moriscos actuarán en ciudades como Túnez y otros pueblos del norte de África como auténticos embajadores de una cultura hispanoárabe con sustrato andalusí fundando nuevos núcleos de población, rechazando los matrimonios mixtos con tunecinos de origen.

Los moriscos fueron expulsados de la península por descender de musulmanes. En Berbería sufrieron un desprecio similar por parecer cristianos y no hablar árabe. Desde el Atlántico hasta el Egeo, los moriscos que residieron en Berbería prefirieron llamarse andalusíes. 

Los que no pudieron huir de la península serán considerados como presuntos quitacolumnistas islámicos por el nuevo Estado. Otros se vieron obligados a echarse al monte para resistir “los monfíes”, auténticos precursores de los maquis.

Y por último, los que se mezclaron con los gitanos errantes, quicalleros en su mayoría (de ahí proviene la expresión despectiva quinqui).También hubo quienes huyeron a las afueras de las alcazabas y los recintos amurallados, en chozas o cuevas como las del Sacromonte o pueblos tan genuinamente moriscos como Baza o Guadix entre otros.



Visita a la Axarquía "al-Sharq" (Frigiliana y Vélez Málaga)

Hace 500 años que perdí mi lengua

Carlos Cano

Desde Morón, tierra de la Cal, del Flamenco y de nuestra propia esperanza, en cuyo término ejercieran su influencia en tiempos pretéritos José María “El Tempranillo” y “El Pernales” sin olvidar a nuestros paisanos Fernando Villalón, Julio Vélez y Juan Antonio Carrillo Salcedo entre otros, colocamos nuestro sextante autodidacta en la Axarquía “al-Sharq” que al igual que las Alpujarras impregnan y estimulan a la retina del viajero bajo su aires moriscos cargados de historia.


En esta ocasión visitamos la otra Málaga, la más exótica y auténtica ubicada en el Parque Natural de las Sierras de Almijara, Tejera y Alhama donde su río Chíllar con su afluente Higuerón, nos lleva hasta Nerja y los acantilados de Maro. Pueblos encalados con sus puertas azules que nos proyectan de alguna forma tiempos pretéritos bajo su clima subtropical. 

Transitando por algunos territorios nos hemos impregnado de bellos términos andalusíes tales como Al Gharb "occidente de la antigua Al Ándalus", Al Sharq "parte oriental", Algarbía " parte occidental o poniente de la provincia de Málaga en tiempos de Al Ándalus, y que actualmente forma la Comarca Natural del Valle del Guadalhorce sin olvidar Al Magrib "donde se pone el sol", orígenes de muchos pueblos que llegaron a Al Ándalus.

Algunos pueblos que forman la Axarquía: Vélez Málaga, Nerja, Torrox, Frigiliana, Sayalonga, entre otros.

Algunos pueblos que forman parte de la Algarbía o poniente malagueño: Alhaurín el Grande, Alhaurín de la Torre, Álora, Cártama, Coín, Valle de Abdalajís, entre otros.

Visitando la Axarquía junto con las cercanas Alpujarras se percibe en la "Memoria Colectiva de los Pueblos" que la expulsión de la población morisca no fue un episodio menor en nuestra lacerante historia. Los pueblos blancos con sus angostas y empinadas callejuelas jalonan nuestros paisajes cuyos efluvios y reminiscencias de tiempos pretéritos se han convertido en legado que pervive en la retina de nuestra historia, proyectándose de alguna manera hacia nuestra memoria colectiva como pueblo que intenta recomponer nuestro pasado, reinterpretar nuestro presente para que de forma aséptica, afrontar también nuestro futuro y el de nuestros hijos.

Las páginas de la historia nos recuerdan que desde el siglo IX la alquería de Frigiliana estuvo situada en la antigua cora de Rayya, formando parte de la zona de influencia del caudillo Omar Ben Hafsun, que se enfrentó al propio emir de Córdoba, Abderramán II.

La antigua Bobastro

Omar ben Hafsún no fue un “bandolero andalusí” en el sentido etimológico del término sino que siendo defensor de la vida campesina, Omar era contrario a la organización estatal de los omeyas y no estaba de acuerdo en la forma de gobernar éstos, que vivían en el despotismo y en la opulencia.

Omar ben Hafsún fue un personaje histórico a caballo entre el Islam y el Cristianismo que logró mantener en jaque durante 50 años el poder emiral de la antigua Córdoba -la ciudad más importante de la Europa de su época-, consolidando la mítica ciudad de Bobastro como epicentro de una rebelión que pudo cambiar el curso de la historia de Al Ándalus.

Omar ben Hafsún intentó establecer un pequeño estado independiente en Al Ándalus a finales del siglo IX y comienzos del X con capital en la “inexpugnable Bobastro”. Controló territorios que se le escapaban al Emirato de Córdoba, llegando a extender sus dominios en la antigua Elvira y Jaén por el este, la región de Ishbiliya por el oeste, Rayya (Málaga y la Axarquía) y el control absoluto de la Serranía de Ronda y los valles de Algeciras. 

En septiembre de 917 muere Omar ben Hafsún. Tras su muerte, Abderraman III sitia Bobastro y el 19 de enero de 928 la bandera de los omeyas comienza a ondear en la torre más alta de la fortaleza. Termina una de las épocas más convulsas de Al-Ándalus y al mismo tiempo comienza el periodo más glorioso de su historia que tiene como protagonista al califa Abd al-Rahman III que ejerce en torno a su persona el poder político y religioso.


Es constatable en Frigiliana restos neolíticos y también la presencia de fenicios y romanos pero sobre todo a partir del siglo VIII, será con la llegada de los musulmanes a la península cuando Frigiliana adquiera una especial relevancia en la comarca de la Axarquía, alcanzando un notable desarrollo urbano y económico, siendo escenario de un episodio tan significativo como fue la Rebelión de los Moriscos de 1569, auspiciada por las prohibiciones impuestas por los nuevos regidores cristianos, desencadenando la expulsión de los moriscos, y como consecuencia la despoblación y el hundimiento de la alquería de Frigiliana. 

Aún se mantiene hoy en día a modo de legado su Barrio Mudéjar calificado de Bien de Interés Cultural (B.I.C.), una estructura arquitectónica popular de origen árabe, lo que ha auspiciado que Frigiliana fuera galardonada con el Primer Premio Nacional de Embellecimiento de los Pueblos de España en 1982 y el Primer Premio del Concurso de Mejora y Embellecimiento de los Pueblos de Andalucía en 1989. 

Un barrio "al rabbad" que acoge cada mes de agosto el Festival de las Tres Culturas como símbolo del espíritu de convivencia que el pasado se dio por estas tierras.

En Frigiliana nos encontramos uno de los barrios moriscos mejor conservador de Andalucía. Entre la angostura de sus callejuelas empinadas comenzamos a subir por la calle Real hasta la calle Hernando el Darro que nos llevaba al Barrio Alto o “Barribarto” y bajar por la calle Zacatín entre comercios, plazas, algún que otro terrao y tabernas, destacando las cubiertas de tejas árabes y la belleza de las casas que proyectan su blancura con la tradicional cal con sus puertas de color añil, lo que produce una atmósfera morisca que al igual que en Las Alpujarras producen en las viviendas el tradicional “efecto botijo”, es decir, con la cal transpiran las paredes refrescando las viviendas en verano y mantiendo la temperatura en invierno. 


Recorriendo las sinuosas callejuelas se observan en algunos de sus muros varios paneles de azulejos “azzuláyg” que nos recuerdan la rebelión morisca de 1569 que tuvo lugar en el Peñón de Frigiliana (El Fuerte), donde se refugiaron los moriscos.

La forma cultivada del olivo (Olea Europaea saliva) fue traída probablemente del Mediterráneo oriental por los fenicios o los griegos arraigando en estos terrenos ya poblados de bosques de acebuches. En el siglo I, Columela hablaba de los injertos de olivo en acebuche, que era práctica corriente. Entre los siglos II y III, el aceite de la Bética ganó tal reputación, que casi toda la cosecha se exportaba a Roma, capital del Imperio, distante de Hispania seis días de navegación. Además de los usos culinarios, el aceite se ha utilizado para alumbrar, hacer jabón y como medicamento. Hoy e día es muy reconocida su bondad como preventivo contra las enfermedades cardiovasculares. El olivo, árbol longevo y emblema de la cultura mediterránea, se ha convertido en símbolo de la inmortalidad, la reconciliación y la paz. 

La uva moscatel de Málaga es la más famosa de las uvas soleadas del mundo, por su tamaño grande, ovalado y exquisito sabor muy dulce. Se cría en la Axarquía, donde tanto se cuida su elaboración. Tradicionalmente, la pasa más selecta se presenta en racios calificados de primera clase o de segunda clase. La pasa desgranada se clasificaba en siete órdenes: reviso, medio reviso, aseado, corriente, menudo, escombro y cochaque. Desde el siglo XVIII hasta el primer tercio del XX, la producción de pasas fue un pilar básico de la economía malagueña. La vendeja daba ocupación a miles de hombres y mujeres en la delicada faena de manipulación del fruto, que se exportaba casi todo a los países europeos y América. 

La caña de azúcar llega desde el sudeste de Asia, siendo utilizada en la alimentación hacia el 3000 a.C. Dioscórides, médico y naturalista griego del siglo I hablaba de una especie de miel que se dice sacharo, la cual se halla en la India y en la Arabia feliz, cuajada sobre las cañas a manera de sal. Los árabes extendieron la caña por el Mediterráneo. Ya en el siglo X de cultivaba en la Vega de Vélez, pero sólo se aprovechaba su jugo, que se chupaba directamente. El azúcar entonces era un producto que solo se usaba con fines medicinales. En el siglo XVII don Iñigo Manríque de Lara, V Señor y I Conde de Frigiliana, plantó cañas y estableció trapiche para ingenio de azúcar”. Desde entonces se ha mantenido esta actividad, siendo hoy el ingenio de Frigiliana la única fábrica de miel en producción de toda Europa.

El cultivo de la vid comenzó en Asia Menor, donde muchos botánicos sitúan la cuna de la “vitis vinífera”. Probablemente antes del 600 a.C., los fenicios llevaron variedades de vino a Grecia, Roma y al Mediterráneo occidental. En la Málaga musulmana y la Axarquía florecieron muy bien cultiadas las viñas. El rey de Málaga Idris II, en el 1050, se complacía en beber el dulcísimo vino malagueño, el xarab-al-malaqui. Según Medina Conde, el vino tierno de Málaga era muy semejante al que Plinio llamaba Diachylon, que se realizaba de uvas pasadas por siete días al sol y pisadas al octavo. Los vinos de Málaga han sido famosos por su especiel calidad durante el siglo XVIII se exportaba a Inglaterra, Norte y Este de Europa y América.

Parte de la historia de Frigiliana está contada en doce paneles cerámicos, con textos extraídos del libro “Vida y diáspora morisca en la Axarquía Veleña” de D. Antonio Navas Acosta, colocados en distintos rincones y calles del “Barribarto” (El barrio alto) que relatan la situación de este pueblo y la zona en los meses previos a la batalla del Peñón de Frigiliana en junio de 1569.

En la empresa tomaron parte fuerzas de mar a las órdenes de Luis de Requesens, de don Álvaro de Bazán y de don Sancho Leiva. Esa Armada contribuyó eficazmente al buen éxito de la expedición, cooperando en operaciones tan brillantes como la del Peñón de Frigiliana, y los acometió Requesens al frente de 6.000 hombres entre los cuales se contaban 800 marinos.


Andrés el Chorairán monfí natural de Sedella, estimuló los animos de los suyos para la rebelión. La gente moza que comenzaba a alborotarse la contuvo el morisco Luis Méndez, hombre influyente en Canillas, pero no pudo evitar que atacaran una venta de un cristiano, ni que mataran en ella a varias personas. Acudió el Juez de Vélez Pedro Guerra, y muchos inocentes moriscos, entre ellos Luis Méndez, que había impedido la revuelta, fueron presos y cargados de cadenas y sometidos a crueles tormentos.

El 11 de junio, día de San Bernabé fueron atacados por los cristianos.




Desde Frigiliana visitamos Vélez-Málaga -capital de la Axarquía-, donde nos ilustramos un poco sobre su historia. 



El 27 de abril del año 1487 entrega la ciudad de Velez a los Reyes Católicos el Alcayde Bulcazan Vanegas.

Subimos hasta la Alcazaba de Vélez-Málaga (La Fortaleza) que se levanta en el punto más elevado de su casco urbano con un amplio dominio visual del territorio, entre la costa y el interior. Llegó a ser por su fácil defensa un enclave estratégico para cumplir su función militar. 

Su origen puede remontarse al siglo X pero será a partir del siglo XIII, durante el periodo nazarí, cuando la Alcazaban conozca su etapa más significativa. 

A finales del siglo XIX, el castillo es abandonado y se vende para convertirse en una cantera, lo que provoca su destrucción y su ruina. Su torre fue reconstruida casi en su totalidad en 1973.

Descendiendo hacia el casco urbano por callejuelas sinuosas nos encontramos con la Iglesia de Santa María que como otras muchas se levanta sobre la antigua mezquita aljama andalusí. Es de estilo gótico-mudéjar, siendo construida a finales del siglo XV y comienzos del XVI.




El Axarco 

Cercano el 30º aniversario de la creación del Axarco como unidad monetaria social y sostenible que intentaba dotar a los habitantes de la Axarquía de unas señas de identidad propias, es necesario hacer un poco de historia sobre la creación de dicha moneda que ha ido desapareciendo con el tiempo. 

En el año 1988 nace el Axarco como unidad monetaria de los pueblos de la Axarquía malagueña bajo la idea del Antonio Gámez Burgos, natural de Vélez-Málaga, estudioso de la historia andaluza, que en su afán de construir una comarca unificada, decidió crear el Axarco. Su interesante iniciativa se inspiró en la época andalusí, cuando entre 1480 hasta 1490 el Zagal “Abū `Abd Allāh Muhammad az-Zaghall” concedió a la Comarca la existencia de una moneda.

El profesor Antonio Gámez Burgos -fallecido en noviembre de 2007- con ello estaba reivindicando el legado cultural de la antigua Al Sharq “Axarquía” que estuvo marcada por la rebelión morisca entre 1568-1571.

Tanto las monedas como los billetes de axarcos y axarquillos muestran la imagen del botánico y médico malagueño “Abén el Beithar", quien introdujo el cultivo de los cítricos en la comarca de La Axarquía.

Ibn al-Baitar “el hijo del médico” fue un botánico y médico árabe nacido a finales del siglo XII, en Benalmádena y muerto en Damasco en 1248. Viajó mucho tiempo, sobre todo por Egipto, para estudiar las plantas, y fue nombrado director general de los jardines de Damasco por Malek-al-Khamil. 

Escribió en árabe una obra muy interesante Kitāb al-Jāmiʻ li-mufradāt al-adwiya wa-l-aghdhiya (Libro recopilatorio de medicinas y productos alimenticios simples) que llegó a ser una importante obra de referencia para los médicos de la Edad Media. Del nombre arábigo Al-Beitar de este médico se cree que proceda el de Albéitar, que hoy se da a los veterinarios.

Actualmente, es poco frecuente ver carteles en establecimientos en el que se especifica que se acepta el uso de la moneda axárquica. En cualquier caso, la mayoría de las monedas y billetes de axarco son guardados por coleccionistas, por lo que su circulación es muy limitada. 

La moneda de la Axarquía tiene valor en sí misma al estar hecha de plata. En este sentido, el valor monetario de cada una de ellas se establece en relación al peso en plata. 

El axarco en su origen equivalía a 100 pesetas, está impreso en color rojo con las efigies de Ibn Beithar, botánico alquimista que inició la plantación de limones en la comarca de la Axarquía en el año 1216, y de Felipe II junto al Peñón de la localidad de Trisiliana, con lo que pretende simbolizar la rebelión de los axárquicos en el año 1569. Junto al axarco estuvieron en circulación otros billetes llamados axarquillos y que tuvieron un valor de 50 pesetas. 

La de mayor valor pesa 20 gramos de plata, lo que al cambio se traduce en 20 euros. Le siguen la de 10 euros, la de 4, denominada axarquillo, y la de 45 céntimos a la que se conoce como miajaxarquín.

Los billetes de Axarco llegaron a ser cheques al portador con un valor en pesetas respaldados por una cuenta bancaria de lo que era la Caja de Ahorros Provincial de Málaga "Unicaja". 




La Avenida Carlos Cano nos llevó a la Avenida de las Tres Culturas en dirección a Nerja, Vélez-Málaga y posteriormente hacia Antequera como epílogo de nuestra ruta.

A unos 5 km. de Frigiliana se encuentra Nerja “la Narixa andalusí”, cuya etimología dará origen a su actual nombre. No muy lejos, se encuentra la autovía de Costa Tropical-Sierra Nevada que nos introduce en La Alpujarra granadina donde llegaremos a las faldas de la Sierra de Lújar y Sierra Nevada con Órgiva, Capileira, Bubión, Pampaneira, Yegen, Válor hasta llegar al Puerto de la Ragua. Muy cerca se encuentra Láujar de Andarax, donde Morayma, la esposa de Boabdil encontrara la muerte. 



Pero eso formará parte de otra interesante historia del blog de mis culpas. Desde Frigiliana, en la Axarquía malagueña, para el blog de mis culpas...



P.D. Los descendientes de los sefardíes han conseguido cierto grado de reconocimiento jurídico y cultural en el imaginario colectivo español. Los descendientes de los sefardíes también pueden obtener la nacionalidad española tras residir legal y continuadamente dos años en nuestro territorio. Y es justo que así sea. Pero donde existe la misma razón, debe concederse el mismo derecho, ese que no tienen los descendientes de moriscos, tan condenados al exilio de su patria como aquéllos.


Bibliografía

La huella morisca de Antonio Manuel.

Los moriscos "Cuadernos de Historia 16".