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domingo, 13 de septiembre de 2026

Nuestra particular ruta por Viena [I]

 

Cuando la tierra de Villalón se prepara para vestirse de faralaes "farah" (alegría) y "lebs" (traje) orientamos nuestro mascarón de proa didáctica en compañía de Coral, Antonio, Carmen, Manolo y Dolo en busca del Aeropuerto Málaga-Costa del Sol para visitar la antigua Viena Imperial.

A la altura de la Venta El Hacho, en el término de Lora de Estepa hicimos un alto en el camino para estimular nuestro apetito con una buena tostada de mollete acompañada del tradicional aceite de oliva virgen extra con algunas lonchas de jamón ibérico o zurrapa de lomo blanco y “manteca colorá”, para aquellos que hayan sido bendecidos con el mejor yantar.

Desde el Aeropuerto Málaga-Costa del Sol pusimos viento en popa hacia el Aeropuerto Internacional de Viena sobre las 9,30 a.m. en un “Airbus 320 Lauda”, en honor al legendario piloto de Fórmula 1 Niki Lauda.



Al fondo, la Cordillera de los Alpes


Unas breves pinceladas sobre la historia de Viena…

En el siglo I a.C., un pueblo celta denominado “los boyos” se asienta en la cuenca de Viena. La historia de Viena comienza en el siglo I de nuestra era siendo un castro del Imperio Romano bajo el nombre Vindobona. Situada en el Danubio, y frontera natural del Imperio Romano hacia el norte con los dacios, llegó a ser la sede de la XIII Legión romana. En ella murió el emperador Marco Aurelio [121 a 180], padre del déspota Cómodo [Germánicus], el último emperador de la dinastía Antonina que fuera César a los cinco años e imperator a los quince.

Siglo VI y VII con los ávaros, eslavos y lombardos.

Carlomagno incorpora la región de la actual Viena a finales del siglo VIII y comienzos del siglo IX, que debe su nombre al río Vien, afluente del Danubio.

En 1237 Viena será declarada ciudad imperial y baluarte de la Cristiandad frente al Imperio otomano.

La Universidad Rudolfina [Alma Mater Rudolphina Vindobonensis] fue fundada en 1365 por el duque Rodolfo IV de Habsburgo (conocido como "el Fundador"), de quien toma el sobrenombre de Rudolfina.



Viena será atacada por los turcos en dos ocasiones: una en 1529 liderado por Solimán el Magnífico que llegó hasta las puertas de Viena, y otra en 1883, liderados por el gran visir Kara Mustafá, sitiando Viena durante dos meses. En ambas fracasaron en su intento de conquista frenando la expansión otomana hacia Europa Occidental.

Con el bronce de los cañones abandonados durante la segunda victoria sobre el asedio otomano se fundió el Pummerín, la famosa campana de la Catedral de San Esteban de Viena.

Viena quedará muy debilitada con la guerra contra los turcos, las guerras de religión y la Guerra de los Treinta Años [1618 y 1648] que devastó el Sacro Imperio Romano Germánico hasta la llegada del Barroco donde la música llegara a conquistar la Ciudad Imperial.



Napoleón cruzando los Alpes
Palacio de Belvedere de Viena [versión de 1801]
Jacques-Louis David 

El 2 de diciembre de 1805 las tropas napoleónicas derrotaron en la batalla de Austerlitz a las tropas del emperador Francisco II obligándolo a renunciar al trono del Sacro Imperio, lo que dará lugar al nacimiento de Austria. En 1809 las tropas napoleónicas ocuparán Viena. Tras la derrota de Napoleón en Rusia será convocado el Congreso de Viena [1814-1815], dando forma a la Europa del siglo XIX.

Pero lo que tal vez se recuerde con mayor frecuencia haya sido al emperador Francisco José I casado con la famosa “Sisi, la emperatriz”.

El Imperio Austrohúngaro con Francisco José I que gobernó entre 1867 y 1916, seguido de su sobrino nieto Carlos I de Austria hasta 1918 [el último de los Habsburgo]. En 1914 es asesinado su nieto el archiduque Francisco Fernando que murió en Sarajevo el 28 de junio de 1914 a manos de un nacionalista serbobosnio llamado Gavrilo Princip, de diecinueve años, dando comienzo la Primera Guerra Mundial donde colapsa el Imperio Austrohúngaro dando lugar a nuevos países como Austria, Hungría, Checoeslovaquia y la antigua Yugoslavia, formada por Serbia, Croacia, Bosnia y Eslovenia. Polonia, Italia y Rumanía recibirán nuevos territorios. Tras el Tratado de Versalles comienza a cocinarse la Segunda Guerra Mundial.

En 1938, Adolf Hitler dio un discurso desde el balcón del Palacio Imperial de Hofburg proclamando la anexión de Austria al III Reich de la Alemania nazi. Viena será destruida durante la Segunda Guerra Mundial por los aliados alcanzando su independencia definitiva en 1955, tras lo cual declaró su neutralidad, lo que le convertirá en sede de conferencias internacionales y de organismos de la ONU.

En 1995 Austria pasó a formar parte de Unión Europea [Espacio Schengen]. Actualmente es una de las ciudades del mundo con mejor calidad de vida siendo un importante referente cultural de Europa.

Cada 1 de enero se celebra el famoso Concierto de Año Nuevo en la Sala Grande o Sala Dorada de la Musikverein de Viena por la Orquesta Filarmónica de Viena, siendo transmitido para todo el mundo [se estima que la señal llega a 90 países y a decenas de millones de personas]. En dicho concierto no puede faltar “El Danubio Azul” de Johann Strauss hijo, seguido de la “Marcha Radetzky”, de Johann Strauss padre en 1848, en honor del mariscal austriaco Joseph Wenzel Radetzky que triunfó sobre los revolucionarios. El famoso concierto ha sido dirigido por los más prestigiosos directores de orquesta del mundo, de la talla de Herbert Von Karajan, Zubin Metha o Daniel Barenboim, entre otros muchos.

La Unesco declaró en 2001 el centro histórico de Viena Patrimonio de la Humanidad.

Vieneses ilustres: W.A. Mozart (1756-1791), María Antonieta de Austria [1774-1792], esposa de Luís XVI de Francia y decimoquinta hija de María Teresa I de Austria, Franz Schubert [Viena, 1797 - ibídem, 1828],Johann Strauss (padre e hijo), Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, que estudió medicina en Viena, etcétera.

...


Una vez en el Aeropuerto de Viena nos esperaba nuestro coche para trasladarnos al hotel Das Tigra**** ubicado en pleno corazón de Viena, a unos 500 metros de la Catedral de San Esteban, para realizar nuestro check-in correspondiente y comenzar a desbrozar sin prisas pero sin pausa alguna la antigua ciudad imperial de Viena donde la música de Wolfang Amadeus Mozart continua brillando con luz propia, aunque Viena llegará a pagarle con una profunda indiferencia al más ilustre de sus vecinos.

Sin embargo, la figura de Mozart aparece en millones de bolas de chocolate cada año, denominadas “Mozartkugeln” que son elaboradas por la marca “Salzburg Schokolade”, como homenaje al genial compositor.

Cuentan las páginas de la historia que cuando W.A. Mozart visitó Viena en el otoño de 1762 con tan sólo seis años, desde mediados de octubre hasta diciembre de 1762, se alojó con su padre y hermana en lo que actualmente es el hotel donde nos alojamos. En aquella época tocó ante la emperatriz María Theresia en el Palacio de Schönbrunn, convirtiéndose en un verdadero niño prodigio. En el verano de 1773, en su tercera visita a Viena, vuelve a residir en el mismo lugar. Posiblemente, ese haya sido el motivo para hospedarnos en el mismo lugar donde Mozart se hospedara, para ver si se nos pegaba algo de su magistral inteligencia musical.

Su inmortal nombre aparece también en el licor de chocolate o en el Café Mozart. Por si fuera poco, hasta un barco turístico que navega por el río Salzach lleva el nombre de Amadeus Salzburg. El Aeropuerto de Salzburgo lleva el nombre de W.A. Mozart, desde el 16 de agosto de 1926 como homenaje al genial compositor. 

A través de los numerosos parques y zonas verdes de Viena [50% de su territorio] se observan las impresionantes tonalidades de las hojas doradas y rojas de los árboles, como hayas, arces, fresnos, abedules, tilos y robles, recordándonos que el otoño se acerca, como las cuatro estaciones de Vivaldi, que fue a Viena en busca de nuevas oportunidades pero también será olvidado al morir en la pobreza más absoluta el 28 de julio de 1741 a los 63 años, siendo enterrado en una fosa común sin honores ni música, aunque la música de Mozart y Vivaldi se anuncie en muchas de sus iglesias que jalonan el corazón de Viena, como por ejemplo la de San Carlos Borromeo, que anunciaba "Las Cuatro Estaciones" de Vivaldi a la misma hora que teníamos el Concierto en la Sala Dorada de Musikverein. Pero, como dice nuestro refranero popular «no se puede estar en misa y repicando al mismo tiempo». 

Dicen que los europeos menos amables se encuentran entre Viena y Praga mientras que los más amables brillan con luz propia donde brilla el sol.



Primer día en Viena

Cementerio Central de Viena


Aunque nos movimos en coche por Viena, la línea 71 del tranvía acerca a los amantes de la música clásica al Cementerio de San Marx donde reposan los restos del inmortal compositor Wolfang Amadeus Mozart. También la misma línea de tranvía transita por el Palacio de la Ópera hasta llegar al Cementerio Central de Viena, razón suficiente para dirigirnos a visitar la tumba de Ludwig van Beethoven, entre otros grandes compositores que jalonan su campo santo..

Entramos por la Puerta o Tor nº 2 del Cementerio Central de Viena, el tercero más grande de Europa, por detrás del cementerio de la Almudena, en Madrid, y el de Hamburgo, en Alemania. Nuestra retina capta al instante la iglesia de San Carlos Borromeo si miramos al frente. Antes de llegar a dicha iglesia nuestra mirada capta a mano izquierda la denominada “Esquina de los Músicos”, donde se encuentra el Monumento a Ludwig van Beethoven, Johanness Brahms, Franz Schubert [quien llevó una antorcha en el entierro de Beethoven], Johann Strauss padre e hijo y Antonio Salieri, entre otros grandes compositores.


Cementerio Central de Viena donde se encuentran las tumbas de Beethoven, Schubert, Brahms, Memorial de Mozart o Antonio Salieri entre otros grandes compositores. Y en su parte central se encuentra el monumento a la memoria de Wolfgang Amadeus Mozart [donado por el pueblo de Viena].


Se cuenta que para el mayor ahorro posible para la familia, el ataúd de Mozart fue colocado en una sepultura común para dieciséis cuerpos n el cementerio de St. Marx. Algo usual en las personas no aristocráticas de la época. Por tanto, no se inscribió su nombre en lápida alguna para desconcierto de los amantes de la música. Es cierto que la imagen del ataúd reutilizable y la fosa común de la película “Amadeus” [1984] ha proyectado esa triste imagen del entierro de uno de los genios más grandes que ha dado la música clásica. Y todo ello, en su querida Viena, la capital de la música clásica.

Mozart había trabajado incansablemente hasta el día de su muerte. Y ese fue el precio que le pagó Viena al más ilustre de sus hijos con un entierro de tercera clase sin derecho a féretro, ya que era reutilizable. Los entierros de primera y segunda clase estaban reservados para la nobleza y el clero como estamentos privilegiados.

Dice la leyenda romántica que aquel día del entierro de Mozart, bajo un temporal de lluvia y fuerte viento, sólo un perro siguió al entierro de Mozart. Así perdió Viena al mejor de sus compositores.

Desgraciadamente, el sepulturero responsable de su entierro ya había muerto, y nadie conoce dónde se encontraba enterrado Mozart. Para que no ocurriera algo similar con Beethoven, la aristocracia le otorgó a éste una pensión anual.

La hermana de Wolfgang Amadeus Mozart, Maria Anna "Nannerl" Mozart, se encuentra enterrada en una cripta comunal del Cementerio de San Pedro (Petersfriedhof) en Salzburgo, cerca de la tumba del compositor austriaco Johann Michael Haydn, hermano de Joseph Haydn.

El cráneo de Mozart [custodiado en la Fundación Mozarteum de Salzburgo] fue presuntamente recuperado en 1801 por un sepulturero, Joseph Rothmayer tras la exhumación de la fosa común donde Mozart fue enterrado el 5 de diciembre de 1791.

Pero entre 2005 y 2006, científicos analizaron el ADN de dos dientes, comparándolo con los restos de la abuela materna y una sobrina de Mozart, concluyendo que no existía parentesco alguno. La antropología forense sí indica que el cráneo pertenece a un varón, que podría encajar con la estructura física de Mozart, aunque las pruebas genéticas no son concluyentes.

Unos metros más allá de la tumba de Beethoven se encuentra la tumba de Johann Strauss padre, autor de la “Marcha Radetzky”, y también la de sus hijos, Eduard Strauss y Joseph Strauss, hermano del compositor Johann Strauss.

Un obelisco blanco coronado por un busto y una lira es el lugar donde reposan los restos mortales de Ludwig van Beethoven, monumento que fue erigido por la Asociación de Amigos de la Música en 1888, tras un concurso ganado el 1 de mayo de 1880 por el escultor Caspar von Zumbusch. La lira en el monumento a Beethoven simboliza la genialidad musical, la poesía y la conexión divina, a menudo asociada con el dios Apolo, el dios de la música, de la armonía y de las artes en la tradición clásica.

Al igual que ocurriera con W. A. Mozart, Antonio Vivaldi murió en la pobreza en Viena en 1741, siendo enterrado en una fosa común en el cementerio del Bürgerspital, para pobres y desamparados, siendo clausurado más tarde. Sus restos también se han perdido para siempre.

¡Es imposible concebir que una ciudad como Viena denominada la Ciudad de la Música, haya tratado así a genios de la talla de Mozart o Antonio Vivaldi!

Lo que más nos sorprendió fue que en el interior del Cementerio Central de Viena hubiese una confitería y un restaurante "Kurkonditorei Oberlaa", lo que explica la estrecha relación de los vieneses con la cultura del café y la muerte.





Palacio de Belvedere

Desde el Cementerio Central de Viena orientamos nuestro sextante didáctico hacia el Palacio de Belvedere, antigua residencia de verano del Príncipe Eugenio de Saboya. Su bella fachada barroca junto a sus jardines y fuentes capta al instante nuestra mirada. 




Belvedere alberga una de las colecciones de arte más importantes de Austria con obras maestras de Gustav Klimt, como El Beso [1907-1908] junto a otras 23 obras, la mayor colección del mundo sobre este pintor austriaco. También se pueden disfrutar de pinturas de Claude Monet y Vincent van Gogh, entre otros grandes pintores.




Los jardines escalonados de estilo francés con sus bellas fuentes fueron diseñados para impresionar.


El almuerzo y la noche la dedicamos a degustar algún que otro plato típico de Viena como el tradicional Wiener schnitzel o fino filete de ternera empanado, ensalada griega y salchichas con patatas, acompañado con la tradicional cerveza de trigo Edelweiss a 7 euros la botella de 0,5 litro [propina aparte]. Es tradicional abonar un 5 o 10% de propina en la cuenta del camarero, una costumbre que no existe en España.



Desde Viena, en esta primera parte de nuestra particular ruta, para el blog de mis culpas...


¡Prost!
¡Salud!


Enlaces interesantes

Visita a la tumba de Ludwig van Beethoven en el Cementerio Central de Viena

Visita a la Sala Dorada Musikverein de Viena

Don Francisco Martínez Quesada en la retina del recuerdo