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jueves, 1 de mayo de 2025

Antonio Machado toma posesión simbólica como miembro de la Real Academia de la Lengua


“Cuando pienso en un posible destierro en otra tierra que no sea esta atormentada tierra de España, mi corazón se turba y conturba de pesadumbre. Tengo la certeza de que el extranjero significaría para mí la muerte”. 


Breve introducción

Junto al Museo del Prado se encuentra la Iglesia de los Jerónimos y la Real Academia del Lengua [cuyo edificio fue inaugurado el 1 de abril de 1894], que pasan casi inadvertidos para la inmensa mayoría de las personas. La RAE es la actual sede de la Real Academia de la Lengua.

Recuerdo en mis tiempos de zagal, a comienzos de los años setenta del siglo pasado, cuando abríamos el libro de literatura de 3º de bachiller antiguo se destacaba en la primera hoja una amplia fotografía de la Real Academia de la Lengua bajo el lema: “Limpia, Fija y da Esplendor” a la Lengua Española.

“Limpia” de impurezas y semillas extrañas nuestro idioma, “Fija” al cohesionar el sistema lingüístico español, y da “Esplendor” a la educación proyectando la lengua española por el mundo entero.

La pasada tarde del 29 de abril de 2025 tuve la satisfacción de seguir el “ingreso simbólico” del inmortal poeta Antonio Machado como Académico de la Academia de la Lengua.



Tumba de Antonio Machado. Cementerio de Collioure
Foto. Salvador Moreno


La ironía del destino nos recuerda que la Universidad de Cambridge le había enviado una carta a Antonio Machado remitida por el catedrático de español en aquel campus John B. Trend, ofreciéndole a Antonio un puesto de catedrático de literatura española. Aquella carta fue recibida por su hermano José Machado el 23 de febrero de 1939, al día siguiente de ser enterrado su hermano Antonio. Una oportunidad para seguir su vida intelectual fuera de España, pero su muerte se lo impidió.

Trend en su carta le comunica a Antonio Machado:

…a pesar de que el puesto —le dice— no tiene «la categoría a que los altos merecimientos de V. son acreedores».

Trend le comunica las que serían sus condiciones laborales: empezaría a primeros de octubre, tendría cuatro horas semanales de clase, cobraría 330 libras esterlinas anuales con contrato de un año prorrogable a dos y debería residir en Cambridge; finalmente concluye:

El Departamento de Español de Cambridge es, entre todos los similares universitarios ingleses, el que tiene mayor número de alumnos. La presencia de V. en él sería no solo un alto honor para el Departamento y para toda la Universidad, sino una noble inspiración para todos los que amamos y respetamos la cultura española; y para mí, como titular de esta cátedra, y para mis colaboradores, una ocasión única y gratísima para seguir más de cerca la obra del gran poeta español a quien todos admiramos.

Antonio Machado no tuvo posibilidad alguna de responder al catedrático pues la muerte se adelantó a la misiva, en su lugar lo hizo su hermano José en una nueva carta con fecha del 24 de febrero: el ofrecimiento —le explicaba— habría supuesto un respiro para su penosa situación económica; Antonio —añadía— habría aceptado sin dudarlo, porque admiraba a Trend y a Inglaterra, y anhelaba desde siempre conocer ese país, pero…

Cuando llegó el ofrecimiento de esa célebre Universidad de Cambridge para mi hermano Antonio, en aquel mismo momento acababa de morir. Yo, que he sido siempre el hermano inseparable de todas las horas, sé muy bien cuán alta estimación sentía por Vd., y cuánto se hubiera honrado aceptando este nombramiento […].

Lo hemos enterrado ayer en este sencillo pueblecito de pescadores en un sencillo cementerio cerca del mar. Allí esperará hasta que una humanidad menos bárbara y cruel le permita volver a sus tierras castellanas que tanto amó.

Estos dos textos, documentos valiosos y emotivos de los últimos días de Machado, fueron hallados entre los papeles de John B. Trend, en la biblioteca de la Universidad de Cambridge.

Si por si esto fuera poco, las autoridades franquistas pondrán en marcha los expedientes de depuración de los profesores de la Segunda Enseñanza por ser contrarios al espíritu del “Glorioso Movimiento Nacional”. Antonio Machado quedará separado del Cuerpo de Catedráticos de Instituto el 7 de julio de 1941, a pesar de llevar dos fallecido en el exilio.

“Los nuevos profesores de Segovia [de espíritu franquista] no querían la presencia del nombre de Antonio Machado en el mismo escalafón al que se honraban de pertenecer, por el espíritu republicano y por ser contrario al Movimiento Nacional del universal poeta”.

Antonio Machado Ruíz será restituido por Orden de 31 de diciembre de 1981 por la que se rehabilita a don Antonio Machado Ruiz como Catedrático de Instituto «BOE» núm. 9, de 11 de enero de 1982 [Página 558].

En 1979 un grupo de poetas entre los que se encontraban Miguel Ángel Almodóvar, José Manuel Caballero Bonald, Gabriel Celaya, Alicia Cid, Celso Emilio Ferreiro, Ángel González, Lauro Olmo, Julio Rodríguez Puértolas, Julio Vélez y Ana Vián, fueron a la Academia para leer el discurso de ingreso de Antonio Machado, pero no lo consiguieron, leyéndolo en la calle Felipe IV [junto a la Academia] con el máximo respeto y admiración.



“Nunca es tarde, si la dicha es buena” es un refrán español que viene como el aceite a las espinacas, según la sabiduría popular. Ya iba siendo hora de que pasado un siglo de la elección de Antonio Machado como miembro de la Real Academia de la Lengua se honrara su memoria en la Academia [ya que el último intento fue en la calle en 1979], al menos, leyendo su Discurso de “ingreso simbólico”.

 

Antonio Machado fue elegido académico de la Real Academia de la Lengua Española en 1927 con la letra V y 16 votos a favor. Sin embargo, debido a las circunstancias políticas de aquellos años, el poeta nunca llegará a ocupar la silla que le correspondía.

Pese a que su hermano Antonio no recibió los honores que recibió su hermano Manuel, los intentos de la dictadura de Franco por marginar a Antonio Machado por su adhesión a la República fueron infructuosos, habiendo sido el poeta más querido y celebrado durante los últimos setenta años.

El 19 de enero de 1947 fallece el poeta Manuel Machado. Su capilla ardiente quedará instalada en la Academia de la Lengua. Su amigo Eugenio d´Ors le coloca a los pies del féretro una rama de limonero cargada de limones que recordaban los olores de Sevilla al que tanto cantaron los hermanos poetas. Manuel será llevado con honores de Estado al cementerio de la Almudena. Antonio no tuvo ningún homenaje.

La Academia de la Lengua rinde homenaje a Manuel y Antonio Machado, coincidiendo con el 150º aniversario del nacimiento de ambos en 2024 [Manuel] y en 2025 [Antonio]. Aunque Antonio Machado fue elegido Académico de la Lengua en 1927, y escribió su ingreso en la Academia, nunca llegará a leerlo.


Abrió el solemne acto el director de la RAE, Santiago Muñoz Machado con la intervención «Los Machado en la Academia».

Su muerte en Collioure no puede ser modificada y su discurso en la Academia no se llegará nunca a concluir.

Santiago Muñoz mencionó el camino de Antonio Machado por la Academia, destacando palabras como camino, galerías, senderos, río, mar, pasar haciendo caminos, yo voy soñando camino de la tarde, etcétera, que predominan en el lenguaje machadiano.

Antonio fue elegido en 1927 y nunca leerá su discurso de ingreso. Sin embargo, Manuel se incorporó inmediatamente, en 1938 redactando su discurso de ingreso bajo el título "Semi-poesía y realidad". Los dos hermanos fueron inequívocamente republicanos.

Antonio compitió con la candidatura de Alcalá Zamora, que será nombrado cuatro años después, en 1931, ya que el dictador Primo de Rivera se opuso a que un político entrara en la Academia.

Manuel hizo unas declaraciones a un periódico francés que le traerán consecuencias. Manuel se encontraba en Burgos el 18 de julio de 1936 y no pudo volver a Madrid. Aquel día fue encarcelado por sospechas de republicanismo. Fueron tres días de terror que condicionaron su existencia. A partir de entonces, quedó como un franquista aparente y sin resquicios.

Su hermano Manuel Machado se encontraba con su mujer Eulalia Cáceres en Burgos visitando a una hermana de su mujer que era monja cuando se produjo el Alzamiento Nacional el 18 de julio de 1936. Al inicio de la Guerra Civil Manuel Machado estuvo preso en Burgos. Un grupo de falangistas lo detuvo el 29 de septiembre permaneciendo encarcelado hasta el 1 de octubre en que fue puesto en libertad gracias a la mediación de José María Pemán y Eugenio D´ors.

Al poeta lo detienen dos veces. La primera lo saca de la cárcel de Burgos su cuñada monja Carmen; la segunda, sus amigos José María Pemán y Eugenio D’Ors.




A continuación, Juan Mayorga, académico de la Lengua, nos dijo entre otras cosas, que en Campos de Castilla se halla todo el espíritu de Machado recordándole Campos de Soria la melancolía. El poeta impregna su espíritu en los poemas, describiendo la naturaleza. Rubén Darío al retratar al poeta nos dice sobre el poeta “era misterioso y silencioso”.

Juan Mayorga dio la bienvenida a Antonio Machado en la Academia, la que siempre será su casa.


ORACIÓN POR ANTONIO MACHADO

Misterioso y silencioso
iba una y otra vez.
Su mirada era tan profunda
que apenas se podía ver.
Cuando hablaba tenía un dejo
de timidez y de altivez.
Y la luz de sus pensamientos
casi siempre se veía arder.
Era luminoso y profundo
como era hombre de buena fe.
Fuera pastor de mil leones
y de corderos a la vez.
Conduciría tempestades
o traería un panal de miel.
Las maravillas de la vida
y del amor y del placer,
cantaba en versos profundos
cuyo secreto era de él.
Montado en un raro Pegaso,
un día al imposible se fue.
Ruego por Antonio a mis dioses,
ellos le salven siempre. Amén.

Dedicado a Antonio Machado
Rubén Darío, 1905


1912 es el año de la muerte de su querida Leonor. Antonio Machado publica “Campos de Castilla” y Rubén Darío “Castilla”. En un prólogo para la edición de 1917 se observa que Soria le produce a Antonio Machado melancolía.


Cinco años en la tierra de Soria, hoy para mí sagrada. Allí me casé, allí perdí a mi esposa a quien adoraba, orientaron mis ojos y mi corazón hacia lo esencial castellano…

Castilla conmociona a Machado que la canta. El paisaje castellano adquiere su plenitud en la poesía de Antonio. En Campos de Soria se halla todo el espíritu de Machado. Destaca el grado máximo de la objetivización del poeta en el paisaje que describe. Paisaje y sentimiento son una misma cosa.


Campos de Soria

Es la tierra de Soria árida y fría.
Por las colinas y las sierras calvas,
verdes pradillos, cerros cenicientos,
la primavera pasa
dejando entre las hierbas olorosas
sus diminutas margaritas blancas…

..¡Soria fría, Soria pura,
cabeza de Extremadura,
con su castillo guerrero
arruinado, sobre el Duero;
con sus murallas roídas
y sus casas denegridas!..



El impresionante dolor de Antonio Machado queda expresado en este poema:


A UN OLMO SECO

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas de alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.


 


SEÑOR, YA ME ARRANCASTE LO QUE YO MÁS QUERÍA

Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería.
Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar.
Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía.
Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar.



Foto. Borja Sanchez-Trillo (EFE)


El actor José Sacristán lee el 29 de abril de 2025 en acto solemne el Discurso simbólico de ingreso en la Academia de Antonio Machado, [a los 86 años de la muerte del universal poeta y a los 98 años de su nombramiento como Académico con la letra V].

Sr. Director, Señoras y Señores Académicos, Señoras y Señores:

Perdonadme que haya tardado más de cuatro años en presentarme ante vosotros. Todo este tiempo ha sido necesario para que venza yo ciertos escrúpulos de conciencia. Tengo muy alta idea de la Academia Española por lo que ha sido, por lo que es, por lo que puede ser. Me habéis honrado mucho, demasiado, al elegirme académico y los honores desmedidos perturban siempre el equilibrio psíquico de todo hombre medianamente reflexivo. Cuando nos alejamos de la juventud, que es casi toda ella anhelo de porvenir y por ende, ansia de todo lo posible, limitamos el campo de nuestras aspiraciones, Creemos conocer ya no solo el ritmo sino la ley que ha de regir la totalidad de nuestra vida y renunciamos a hacernos ilusiones. Quiero decir que aspiramos a vivir de realidades. Pensamos entonces que lo real de nuestra vida es solamente aquello que no pugna con la norma ideal que habíamos sacado por abstracción de nuestra experiencia. Es la edad en que fatalmente desconfiamos de merecer todo honor y toda aventura que no esperábamos. Así, el hombre que en plena juventud no logró inquietar demasiado el corazón femenino y ya en su madurez vio claro que nos caminos de don Juan no eran los suyos, se siente algo desconcertado y perplejo “Sic candidior postquam tondendi barba cadebat”, alguna bella dama le brinda sus favores. Y pongo este ejemplo aparentemente inadecuado para demostraros que no es menosprecio del honor que nos espera o de la dicha inopinada la causa de nuestro desconcierto y perplejidad, porque, ¡quien habrá que desdeñe el amor aunque le llegue cuando el sueño perdurable comienza a enturbiarle los ojos! Es que en verdad, lo que no estaba en el campo de nuestras esperanzas si por azar nos aparece no logra convencernos de su veleidad. Por eso habéis de perdonarme señores este rubor y esta timidez por el que llego hasta vosotros, y el que yo académico electo desde el día ya lejano en el que vertisteis sobre mí la cornucopia de vuestras bondades me pregunta muchas veces si merezco serlo, si en realidad lo soy. No creo poseer las dotes específicas del académico. No soy humanista, ni filólogo, ni erudito. Ando muy flojo de latín, porque me lo hizo aborrecer un mal maestro. Estudié el griego con amor, por ansia de leer a Platón, pero tardíamente y, tal vez por ello, con escaso aprovechamiento... Pobres son mis letras en suma, pues aunque he leído mucho mi memoria es débil. Si algo estudié con ahínco fue más de filosofía que de amena literatura. Y confesaros he que, con excepción de algunos poetas, las bellas letras nunca me apasionaron. Quiero deciros más: soy poco sensible a los primores de la forma, a la pulcritud y pulidez del lenguaje, y a todo cuanto en literatura no se recomienda por su contenido. Lo bien dicho me seduce sólo cuando dice algo interesante y la palabra escrita me fatiga, cuando no me recuerda la espontaneidad de la palabra hablada. Amo a la naturaleza, y al arte sólo cuando me la representa o evoca. Y no siempre encontré la belleza allí donde literariamente se guisa»…Pero vosotros me hicisteis académico y no debo yo insistir sobre el tema de mi ineptitud para serlo. Algo habrá en mí que a vuestra dilección me recomienda. Además yo acepto el honor que me habéis conferido como un crédito que generosamente me otorgáis como obra futura. A reconocer esta deuda vengo a vuestra causa confiado al lado vuestro podré mostraros al menos cuanto es sincera mi voluntad de pagarla. Y ahora, quisiera hablaros algo de poesía. ¡Que es la poesía! Pregunta es esta que yo muy rara vez me he formulado. Sin el examen de conciencia que el acto de presentarme ante vosotros me obliga, la poesía no hubiera sido nunca para mí un tema de reflexión. Ella es sin duda, el más alto deporte de la inteligencia, pero acaso también el más superfluo, el más pobre en conclusiones positivas. Cuando es dogmática parte de una definición para tornar a ella y cuando no lo es, solo nos descubre su propio problema, la dificultad de definir eludiendo definiciones. La lírica fallece se ha dicho, porque nuestro mundo interior se ha empobrecido y se dice con alguna verdad, aunque no siempre sabiendo lo que se dice, porque no olvidemos que nuestro mundo interior, la intimidad de la conciencia individual es en parte invención moderna, laboriosa creación del siglo XIX. Tras el simbolismo francés comienza el periodo de franca desintegración, la reducción al absurdo del subjetivismo romántico. En los años de la guerra entre múltiples escuelas literarias que duran unos días, efímera producción de grupos de vociferadores que aspiran a las abigarradas y absoluta novedad aparecen dos frutos maduros y tardíos, mejor diré rezagados del espíritu Ochocentista. Me refiero a la obra de Marcel Proust en Francia y de James Joyce en Inglaterra. Ni Proust ni Joice pueden llamarse poetas en el sentido estricto de la palabra pero los poemas esenciales de cada época no siempre son la producción de los cultivadores del verso. ¡Que es lo actual en poesía. Ya no es el “Fugit irreparabilis tempo” del pensamiento del siglo romántico de Carnotola Martín. Parece como si la lírica se hubiese emancipado del tiempo. Los poemas modernos están excesivamente lastrados de pensamiento conceptual, lo que quiere decir que las imágenes no navegan como antaño en el fluir de la conciencia psicológica. Nunca en verdad la lírica ha sido más fecunda en imágenes. Pero estas imágenes que revisten conceptos y no señalan intuiciones que nunca reflejan experiencias vitales, carecen de raíz emotiva, de babia cordial. El nuevo barroco literario como el de ayer malinterpretado por la crítica nos da una abigarrada y profunda imagineria conceptual. Hoy como ayer conceptistas y culteranos tienen el concepto no la intuición por denominador común. Cuando leemos algún poeta de nuestros días, Jorge Guillén entre los españoles, buscamos en su obra la línea melódica trazada sobre el sentir individual. No la encontramos, su frigidez en parte nos repele, ¿Son poetas sin alma? Yo no vacilaría en afirmarlo si por alma entendemos aquella cálida zona del psique, el único rincón de nuestros sueños humanos, demasiado humano donde cada hombre suele encontrarse a sí mismo, al margen de la vida cósmica y universal. Esta zona media que fue mucho, si no todo para el poeta de ayer, tiende a ser el campo vedado para el poeta de hoy. En ella queda lo esencialmente anímico, lo afectivo, lo emotivo, lo pasional, lo concupiscente, los amores, no el amor ingenere, los deseos y apetitos de cada hombre, su íntimo y único paisaje, su historia tejida de anécdotas singulares. A todo ello siente el poeta secular una invencible repugnancia, De todo ello quisiera el poeta purificarse para elevarse mejor a las regiones del espíritu, porque este poeta sin alma no es necesariamente un poeta sin espiritualidad. Antes aspira a ella con la mayor vehemencia y ahora podemos emplear la expresión poesía pura, conscientes al menos de una marcada atención en el poeta, empleo de las imágenes como puro juego del intelecto bajo múltiple y enmarañada apariencia es esto lo que se descubre en la poesía actual. El poeta tiende a emanciparse de “liquen nun”, del tiempo psíquico y el espacio concreto en que se produce su vida individual. Pretende que sus imágenes alcancen un valor algebraico como símbolos conceptuales de un arte combinatoria más o menos ingeniosa y sutil. Esta lirica desubjetivizada, destemporalizada, deshumanizada para emplear la certera expresión de nuestro Ortega y Gasset es producto de una actividad más lógica que estética y solo una crítica superficial no atinará a descubrir en ella la madeja de conceptos que encierra su laberinto de imágenes, porque hoy como ayer las imágenes señalan intuiciones o revisten conceptos “tertium non datur”, pero toda intuición es imposible al margen de la experiencia vital de cada hombre. A los poetas de hoy pudiéramos aplicar “Mutatis mutandis” los argumentos de Kant contra la metafísica de escuela y recordarles la parábola de aquella paloma que al sentir en sus alas la resistencia del aire sueña que podría volar mejor en el vacío, porque también hay una paloma lírica que pretende eliminar el tiempo para mejor elevarse a lo eterno que, como la kantiana ignora la ley de su propio vuelo. El mañana, triste cosa si para viejo y haber por ello echado la llave de nuestras simpatías, nuestra capacidad afectiva es mucho más limitada que la de nuestra comprensión, y esto en tiempos de tónica juvenil, cuando el mundo se esfuerza en ir para joven y se empeña en las más atrevidas experiencias. Por todas partes las cosas parecen bruscamente cambiar, como si el árbol total de la cultura se renovase por sus más ocultas raíces.

Fuerzas poderosas militan hoy contra lo que suponíamos más firmes cimientos y más altos objetivos. Los postulados de la ciencia, del arte, de la moral aparecen inopinadamente removidos por nuevas concepciones del especio de la materia, de la economía, del Estado, de la familia, transmutación de valores para emplear la expresión nietzschiana, cambio de estimativa que implica ciertamente la ruina de toda la sentimentalidad y al par, no lo dudamos, creación de otra nueva que han de revelarnos los poetas de mañana. Los valores de cada tiempo tienen uno de sus polos en el “Topos uranos” de las ideas trascendentes y el otro, en el corazón del hombre.

Yo no creo que una próxima edad frígida que excluya la actividad del poeta, que el mundo venidero haya de ser como supone Stengler el de una civilización fría, puramente intelectualista y técnica me parece una afirmación temeraria. Tampoco la aspiración de las masas hacia el poder y hacia el disfrute de los bienes del espíritu ha de ser necesariamente como muchos suponen una ola de barbarie que anegue la cultura y la arruine. No está probado que el principio de Clausius rija en lo espiritual como en el mundo de la materia y que una difusión de la cultura suponga una ineluctable degradación de la misma. Difundir la cultura no es repartir un caudal limitado entre los muchos para que nadie lo goce por entero sino despertar las almas dormidas y acrecentar el número de los capaces de espiritualidad.

Por lo demás, la defensa de la cultura como privilegio de clase implica a mi juicio defensa inconsciente de lo ruinoso y muerto y más que de valores actuales, defensa de prestigios caducados. Es cierto que una marcadísima apariencia nos muestra un mundo desencantado por el súbito despertar de la razón. Cabe pensar sin frivolidad excesiva que caminamos hacia una nueva iluminación, hacia un hanglarum nuevo y que nuestro siglo camina hacia energías ocultas de los oscuros rincones de nuestras siques. Como no se nos tache como reaccionarios apenas mentamos y menos endiosamos como nuestros abuelos a la razón, pero contra apariencias aún más superficiales, tal vez no ha conocido la historia un hombre tan racionalizador en todos los sentidos de la palabra como el hombre de nuestros días. Cabe pensar sin demasiada inercia que asistimos al triunfo del animal humano, que en plena posesión del mundo material aún aspira a regirse por normas estrictamente genéricas, que los viejos fantasmas no huyen sin resistencia, Muchos llevan el escudo al brazo y se defienden con denuedo y heroísmo, más parece que todos caminan en retirada. Si alguien fuera capaz de escribir la epopeya aparente de nuestra época nos daría el gran poema de la racionalización del mundo, nos narraría el gran Anábasis de las sombras románticas. Sería este un tema épico como difícil.

Yo no obstante, si tuviera autoridad literaria lo aconsejaría a los jóvenes, desaconsejándoles al par el superfluo manejo de elementos átonos e inertes rebuscados en vacía intimidad. Cabe pensar esto porque al hombre le es dado, registrando apariencias, pensar en muchas cosas sin creer demasiado en ninguna de ellas. Por lo demás, los periodos revolucionarios como el nuestro son contra lo que generalmente se afirma, los más insignificantes y los más equívocos de la historia, porque en ellos, lo interesante ha pasado ya o no ha llegado todavía. Desde la Toma de la Bastilla hasta los últimos días del Terror nada aconteció en Francia que pueda compararse en importancia y trascendencia a una página de Rousseau. Y cuando el Diluvio Universal señores, para usar ejemplos del mayor bulto, que poca cosa fueron los cuarenta días con sus cuarenta noches de aguacero ante la previa decisión del Altísimo de destruir el linaje humano o ante aquel arrepentirse la Divinidad que le subsidió. Digo todo esto para mostrar mi escasa inclinación o sacar consecuencias inmediatas ciertas premisas catastróficas: guerras europeas, conmociones sociales y políticas, que no son a mi juicio sino fenómenos de superficie.

Los alemanes que se prometían dominar el mundo, aspiración muy grande en verdad, cuando fueron vencidos, porque el mundo prefirió ser libre, aspiración más grande todavía, han ejercitado su despecho decretando el próximo acabamiento de la cultura occidental. No es cosa de tomar en serio el humor de estos hombres tipo Spengler de indudable ingenio, pero que nada profundo y original representan en su misma patria. Son los epígonos de aquellos jaleadores del germanismo, Dominó, Chamberlain, cuyas ideas, monedas ya de cuño borroso y difícil curso se pretende hoy sobredorar. Dejemos a un lado toda esta apresurada y tendenciosa prognosis de postguerra, nada propicia a la lírica, ni en general a ninguna actividad estética y tornemos a donde antes habíamos llegado, al fin de aquella corriente subjetivista y a la fe metafísica más o menos consciente o confesada en el “solus ipse” que tuvo el hombre del Ochocientos que expresó su arte, y muy especialmente la lírica. El poeta cantaba su soledad porque creía en ella. A través de todo el siglo romántico resuena un tema negativo, el de la irrealidad de cuanto trasciende del sujeto individual. Nunca se insistirá demasiado sobre el escepticismo o fe agnóstica, puesto que en el fondo el alma humana solo contiene esencias y el solipsismo del ochocientos. Todo el siglo fue en lo profundo una reacción monstruosa contra los dos temas esenciales de la cultura occidental, que son ¡quién puede dudarlo!, el de la dialéctica socrática que inventa la razón humana, la comunión mental de una pluralidad de sujetos en las ideas trascendentes, y el de otra más sutil dialéctica del Cristo, que revela el objeto cordial y funda la fraternidad de los hombres emancipada de los vínculos de la sangre. Sólo Platón y el Cristo supieron dialogar porque ellos más que nadie creyeron en la realidad espiritual de su próximo. El Ochocientos en cambio, se mostró en lo profundo incapaz para el diálogo, lo que explica el carácter egolátrico de su lírica. Su pensamiento parte del yo para tornar a él. Ninguna de sus metafísicas implica la realidad irreductible y absoluta del tú. Esto es lo que quería decir mi apócrifo Juan de Mairena cuando afirmaba que el hombre del Ochocientos no creyó seriamente en la existencia de su vecino. Pero del mañana se dirá que el nuevo siglo, que para muchos comienza después de la guerra y para algunos apenas ya ha comenzado todavía, del mañana, de su poeta y de su hombre ¡Quién se atreve a vaticinar cualquiera que no padezca del miedo pueril a equivocarse que es en el fondo el fatuo anhelo de sentar plaza de infalible. El mañana señores, bien pudiera ser un retorno, nada enteramente nuevo bajo el sol, a la objetividad por un lado y a la fraternidad por otro; una nueva fe, porque es en el campo de las creencias donde se plantean los problemas esenciales del espíritu se ha iniciado ya. Comienza el hombre nuevo a desconfiar de aquella soledad que fue causa de su desesperanza y motivo de su orgullo. Ya no es el mundo mi representación como en lo más popular la única verdad metafísica popular del Ochocientos. Se torna a creer en lo otro y en el otro, en la esencial heterogeneidad del ser, el yo egolátrico del ayer aparece hoy más humilde ante las cosas. Ellas están ahí, y nadie ha probado que las engendre yo cuando las veo. Enfrente de mí hay ojos que me miran y que probablemente me ven y no serían ojos si no me viesen. La poesía para reasumir mi pensamiento en pocas palabras no ha superado aún el momento barroco que “mutatis mutandis” se da en los periodos de honda transformación, el momento equivoco en que el arte patina en la frontera de una época nueva, sin poder ser clásico y sin atreverse a ser plenamente moderno. Hoy como ayer el barroco es más gesto que acción, y como siempre gesto híbrido que dibuja una fuerza que se padece más que una fuerza creadora que se aplica a un objeto. Literariamente es todavía ingenio y retórica, maraña de conceptos, actividad estéticamente perversa que no excluye la moral pero sí la naturaleza y la vida. El genio calla porque nada tiene que decir cuando el arte vuelve la espalda a la naturaleza y a la vida. Los ingenios invaden el estadio y se entregan a toda suerte de ejercicios superfluos.

Termino Señor Director, Señoras y Señores Académícos, reiterando mi agradecimiento por el desmedido honor por el que me ha distinguido la Real Academia Española. Muchas gracias por su atención.




Alfonso Guerra, comisario de la Exposición “Los Machado. Retrato de Familia” que estos días inaugura la RAE en torno a los dos hermanos Machado también participó en tan solemne acto, recordándonos que la memoria de Antonio Machado seguirá siempre viva. Ambos hermanos quedan reunidos para siempre en la Academia de la Lengua.

Dos grandes poetas que surgen de una familia extraordinaria. Su abuelo Antonio Machado Núñez, botánico, biólogo, zoólogo, geólogo, darwinista, varias veces rector de la Universidad de Sevilla, alcalde de Sevilla, que además participó en "La Gloriosa". Su abuelo traslada su familia a Madrid para que sus nietos reciban enseñanzas en las Institución Libre de Enseñanza. Su abuela Cipriana, era pintora y recolectora de romances y cuentos populares. Su padre Demófilo, ejercerá una influencia sobre los poetas, inculcándoles el amor por la naturaleza y la afición por los romances viejos y por el Flamenco. Demofilo será el primero en dar categoría de ciencia a lo folklórico y el uso de la canciones del flamenco.

La Exposición es un paseo hermoso en el que se percibe el aroma de los jardines de Sevilla, la Institución LIbre de Enseñanza con Giner de los Ríos, la bohemia parisina de los hermanos Machado, la separación por primera vez a causa de la muerte de su abuelo, Antonio en Soria y Manuel en los Archivos de Madrid, la trágica pérdida de Leonor, el éxito teatral y una guerra civil que ambos detestan. La Exposición desmonta el mito de enfrentamiento de ambos hermanos.

Antonio se adelantó casi un siglo a la modernidad con la máquina de trovar.
 
En una conversación entre Juan de Mairena y Jorge Meneses, habla éste último de su aristón poético o máquina de trovar, que no va a suplantar al poeta, aunque pueda suplantar con ventaja al maestro de retórica.

No deja de reconocer Mairena que el valor de la máquina de trovar es más didáctico y pedagógico que estético, ya que puede entretener a las masas e iniciarlas en la expresión de su propio sentir. Eso mientras “llegan los nuevos poetas, los cantores de una nueva sentimentalidad”.

No cabe duda que Antonio Machado predijo ochenta años antes de que conociéramos la inteligencia artificial una máquina de crear poemas. Le susurramos tres palabras en su oido a la máquina de trovar con inteligencia artificial y ésta nos obsequió en unos cinco segundos con bello un soneto autogenerado al estilo machadiano.

Pero lo más importante, el rescate de Manuel del ostracismo al que había sido condenado por razones extraliterarias y el rescate más dramático de Antonio que buscó como miles de exiliados refugio en otro país.

Como si fuese una premonición: “Cuando pienso en un posible destierro en otra tierra que no sea esta atormentada tierra de España, mi corazón se turba y conturba de pesadumbre. Tengo la certeza de que el extranjero significaría para mí la muerte”.

Ese último verso que encuentra su hermano José de su viejo gabán acaba iluminando su memoria que seguirá siempre viva y vigilante.

"Estos días azules y este sol de la infancia"




Alfonso Guerra nos recordaba el último poema de Manuel Machado a su hermano Antonio “Ecos” donde invoca a su madre Ana Ruiz y la última estrofa de Antonio Machado en el bolsillo de su gabán “Estos días azules y este sol de la infancia”. Manuel quería mucho a su hermano Antonio.

«!Chopos del camino blanco, álamos de la ribera!
¿Qué tiene este verso, madre,
que de ternura me llena,
que no lo puedo decir
sin que el corazón me duela?
¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera!..

 

El 22 de enero, tres días antes de la caída de la capital catalana, Machado y su familia forman parte del convoy que se dirige a la frontera francesa. La noche del día 27 atraviesan Port Bou bajo la lluvia. En la estación de Cerbére extenuados y tiritando de frío, pasan la primera noche en tierra francesa en un vagón olvidado en una vía muerta. Al día siguiente, el 28 de enero, la familia Machado toma el tren hasta Collioure acompañados de Corpus Barga. La madre de Machado preguntaba al oído a Corpus Barga:

“¿Llegamos pronto a Sevilla?”

 



Joan Manuel Serrat ha puesto música a poemas de Rafael Alberti, León Felipe, Miguel Hernández o Antonio Machado, entre otros, poniendo el broche final a tan solemne acto, cantando varios de los poemas de Antonio Machado, siendo acompañado del pianista Ricardo Miralles.

Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de don Guido
Campos de Castilla. Poema CXXXIII

Al fin, una pulmonía
mató a don Guido, y están
las campanas todo el día
doblando por él ¡din-dán!

Murió don Guido, un señor
de mozo muy jaranero,
muy galán y algo torero;
de viejo, gran rezador.

Dicen que tuvo un serrallo
este señor de Sevilla;
que era diestro
en manejar el caballo,
y un maestro
en refrescar manzanilla.

Cuando mermó su riqueza,
era su monomanía
pensar que pensar debía
en asentar la cabeza.

Y asentóla
de una manera española,
que fue casarse con una
doncella de gran fortuna;
y repintar sus blasones,
hablar de las tradiciones
de su casa,
a escándalos y amoríos
poner tasa,
sordina a su desvaríos.

Gran pagano,
se hizo hermano
de una santa cofradía;
el Jueves Santo salía,
llevando un cirio en la mano
—¡aquel trueno!—,
vestido de nazareno.
Hoy nos dice la campana
que han de llevarse mañana
al buen don Guido, muy serio,
camino del cementerio.

Buen don Guido, ya eres ido
y para siempre jamás…
Alguien dirá: ¿Qué dejaste?
Yo pregunto: ¿Qué llevaste
al mundo donde hoy estás?

¿Tu amor a los alamares
y a las sedas y a los oros,
y a la sangre de los toros
y al humo de los altares?

Buen don Guido y equipaje,
¡buen viaje!…

El acá
y el allá
caballero,
se ve en tu rostro marchito,
lo infinito:
cero, cero.

¡Oh las enjutas mejillas,
amarillas,
y los párpados de cera,
y la fina calavera
en la almohada del lecho!

¡Oh fin de una aristocracia!
La barba canosa y lacia
sobre el pecho;
metido en tosco sayal,
las yertas manos en cruz,
¡tan formal!,
el caballero andaluz.

 



La Saeta [popular], de Campos de Castilla

¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!
¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!
¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!

·         


Soledades

Mi infancia

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero…

 

Proverbios y Cantares

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.

Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse…

Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar…

Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Golpe a golpe, verso a verso…

Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Golpe a golpe, verso a verso…

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Golpe a golpe, verso a verso.




No cabe duda de que conocer nuevos testimonios sobre la vida y obra de nuestro inmortal poeta Antonio Machado reactiva y nutre nuestro apetito cultural. El legado de Antonio Machado nos pertenece a todos cuya muerte prematura en palabras del escritor Caballero Bonald supuso “la desaparición dramática de un hombre decente”.

Antonio Machado murió lejos de su hogar, en Collioure, convirtiéndose en un símbolo del exilio, donde acuden diariamente cientos de estudiantes, docentes y republicanos que han convertido el cementerio de Collioure en una especie de Capilla Sixtina Laica.

...Y seguimos soñando con visitar todos los caminos machadianos.

“Nuestras horas son minutos cuando esperamos saber, y siglos cuando sabemos lo que se puede aprender”.

Antes de despedirme don Antonio
entre las blancas paredes de la vida,
le escribo con tristeza su despedida
para que recuerde el mundo entero.
¡Que a tí el exilio te causó una herida!


Desde el Museo del Prado, cercano a la RAE, para el blog de mis culpas…

 




viernes, 14 de julio de 2023

Madrid, entre breves pinceladas




Desde la tierra de Villalón, de la Cal y del Flamenco orientamos nuestro mascarón de proa en busca de la Córdoba de Averroes, Maimónides y Abbás Ibn Firnás, entre otros ilustres pensadores. Atrás dejamos el Puente de Alcolea, antecedente de “la Gloriosa de 1868” [donde se enfrentaron los partidarios de Isabel II contra los liberales y moderados que pondría fin al reinado de Isabel II “denominada la reina de los tristes destinos por el historiador Benito Pérez Galdós” y que huirá por el mismo lugar que cruzaran los Cien Mil Hijos de San Luis [IX de Francia] por "el Puente que cruza el Bidasoa" para restablecer el absolutismo de Fernando VII.

Permanece en el imaginario popular " Los Cien Mil Hijos de San Luis" aunque no fueron tales, sino 92.919 soldados que entraron el 7 de abril de 1823 por la frontera natural del Puente del Bidasoa que separa Francia y España. Cinco meses después, la cifra se ampliaría a 132.621 franceses. Era la segunda vez que nos invadían bajo el amparo sin fisuras de los Borbones. Venían como en la anterior invasión de Napoleón invitados para asentar en el trono a Fernando VII y acabar con la Constitución de 1812. España a vuelve a perder el paso europeo del progreso.

En la provincia de Jaén nuestra retina capta a escasas leguas de Bailén la antigua alcazaba de Burgalimar “Bury al-Hamma o Castillo de los Baños" [en Baños de la Encina, Jaén] con más de un milenio de existencia y que fuera mandado a construir en el 968 por el califa Alhakén II, hijo de Abderramán III durante la época de esplendor de la antigua Córdoba musulmana.

Un alto en el camino se hizo necesario para desentumecer un poco nuestros frágiles huesos y estimular el paladar más exigente dando cuenta de un buen desayuno cardiosaludable andaluz, que forma parte de nuestra "Dieta Mediterránea". Una trilogía perfecta compuesta por el tradicional mollete o tostada de pan de pueblo acompañada del aceite “azzeit” de oliva virgen extra y el tomate triturado con jamón ibérico [manteca colorá o zurrapa de lomo ibérica para los que hayan adquirido un mayor rango en el yantar], lo que nos permitirá afrontar con energías nuestra intensa pero grata jornada cultural que se avecinaba.


La rendición de Bailén. José Casado del Alisal. Museo del Prado


A lo largo de nuestro recorrido nos encontramos pueblos cargados de historia que jalonan nuestra geografía como Bailén que brillara con luz propia durante la primera derrota de las tropas napoleónicas en campo abierto aquel 19 de julio de 1808 cuando el general Castaños al mando de un ejército improvisado y sin experiencia en la guerra humilla a las tropas francesas al mando del general Dupont “el Terror del Norte”.

Alcazaba de Burgalimar [Bury al-Hamma] o Baños de la Encina


Nos esperaba el Puerto de Almuradiel como preámbulo al Paso de Despeñaperros dejando atrás el pueblo de “Las Navas de Tolosa”, célebre por la batalla homónima en 1212 [que llegó a tener la categoría de cruzada dictada por el papa Inocencio III] entre los reyes Alfonso VIII, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra contra el califa almohade Muhammad Al-Nasir “Miramamolín” que produjo el punto de inflexión de la denominada “Reconquista”. 

El Paso de Despeñaperros que nos permitirá llegar hasta Alcázar de San Juan y Campo de Criptana, donde el Quijote tuviera su épica aventura con los gigantes [capítulo VIII].

Capta también nuestra atención el pueblo de Santa Elena cuya etimología procede de la madre del emperador Constantino “Helena de Constantinopla o Santa Elena”, quien en un viaje a los Santos Lugares con el obispo Macario y con 72 años descubrirá presuntamente el Gólgota donde Jesús de Nazareth fue crucificado, encontrando la Vera Cruz que trasladará a Roma para fomentar la devoción de los fieles. Y no sólo eso, sino también, las otras dos cruces sobre las que se encontraban crucificados los dos ladrones “Dimas y Gestas”, la esponja con la cual ofrecieron a Cristo agua y vinagre, dos clavos y parte de la corona de espinas. Por tal motivo, será considerada patrona de la arqueología.



Tras atravesar el Paso de Despeñaperros y a poco más de treinta leguas se encuentra Puerto Lápice [capítulo II, III y IV de la Primera Parte del Quijote], donde el ingenioso hidalgo tuviera su primera aventura en la venta al ser nombrado caballero andante. En aquel quijotesco lugar hicimos un alto en el camino deteniendo una fracción de segundo de nuestro tiempo con el objetivo de nuestra cámara en el monumento en bronce de Miguel Cervantes escribiendo: “En un lugar de la Mancha…”.

A la altura de Alcázar de San Juan oteamos una avanzadilla de gigantes que observaban nuestra presencia al acercarnos hacia Campo de Criptana, donde se inspirara Cervantes para escribir tan épica batalla. La tensión emocional comenzaba a elevarse ante aquellas descomunales figuras que con sus brazos extendidos nos daba la impresión de una amenaza incierta.



Mi amigo Manuel me aconsejaba que me tranquilizara que no eran gigantes ni vasallos del gran Miramamolín, aunque mi presbicia acompañada de mis frágiles entendederas me decían lo contrario. Aquéllos grandes ojos no eran tales sino los ventanucos por donde el molinero observaba el viento. Y que no llevan grandes rabos de gigantes sino que son los enormes palos de gobierno en el exterior del molino que le servía al molinero para orientar las aspas y aprovechar mejor la fuerza del viento.

Al final, medio confundido, pude ordenar un poco mis neuronas y darme cuenta de que en verdad, se trataban de los molinos de viento encalados como verdaderos baluartes defensivos, con bellos nombres como "El Inca Garcilaso", "Quimera", "Pilón", "Poyatos", "Burleta", "Culebro", "Infante" o "Lagarto", entre otros gigantes que estimulan la retina del viajero.


Tras recorrer muchas leguas entre Campo de Criptana, Alcázar de San Juan, Puerto Lápice, Consuegra y Toledo como testigos de nuestra presencia, llegamos al kilómetro 0 de las carreteras radiales de España, en la Puerta del Sol de Madrid, el corazón de la ciudad.

Muy cerca se encuentra la Plaza de España donde brilla el monumento ecuestre de don Quijote y Sancho escoltando a la pétrea figura de su creador don Miguel de Cervantes, que sostiene dos ediciones del Quijote.

Al final de sus días el humilde hidalgo Don Quijote que se volvió loco leyendo tantos libros de caballería morirá de realidad en su particular mundo cargado de sueños. Morirá Alonso Quijano pero don Quijote de la Mancha y su escudero Sancho pasarán a las páginas de la inmortalidad.

Nos espera una interesante ruta cultural entre breves pinceladas que compartiremos con nuestros amigos del blog de mis culpas. Pero vayamos por partes en nuestra particular ruta por el Madrid de los Austrias o de los Habsburgo en España, desde que en 1516 Carlos I fue reconocido como rey hasta la muerte de Carlos II en 1700.
  • Plaza Mayor
  • Plaza de la Villa
  • Plaza de Oriente…

Y también, por el Madrid de los Borbones…
  • Palacio Real
  • El Teatro Real
  • Ópera de Madrid
  • La Puerta del Sol
  • Real Academia de Bellas Artes
  • Gran Vía
  • Banco de España
  • Plaza de Cibeles
  • Puerta de Alcalá
  • Jardines del Buen Retiro
  • Real Academia Española
  • Museo del Prado
  • Plaza de Neptuno…



Museo del Prado

El edificio del Museo Nacional del Prado fue diseñado por el arquitecto Juan de Villanueva en 1785, como Gabinete de Ciencias Naturales, en tiempos del rey Carlos III [1716-1788], quien mandara construir la Puerta de Alcalá, obra de Francisco Sabatini entre 1769 a 1778.

Las fuentes Neptuno y Cibeles junto con la Puerta de Alcalá formaban parte de las mejoras de Madrid en tiempos de Carlos III.

Este magnífico edificio será llamado hasta el 14 de mayo de 1920 el Museo Nacional de Pintura y Escultura que pasará a denominarse Museo Nacional del Prado desde esa fecha con el objeto de exponer al público la colección de pinturas de la familia real. 

El Museo del Prado es una de las pinacotecas más visitadas del mundo y un archivo visual de la historia de España. En su fachada principal destaca el monumento al pintor Velázquez y medallones en mármol con bustos de artistas [José Álvarez Cubero, Bartolomé Esteban Murillo, Francisco Zurbarán, José de Ribera, Juan de Herrera, Alonso Berruguete, Alonso Cano y Diego de Velázquez entre otros hasta llegar al número de 16 con 12 esculturas alegóricas que representan a la Victoria, Arquitectura, Fama, Inmortalidad, Admiración, Constancia, Magnificencia, Simetría, Fertilidad, Paz, Euritmia y Fortaleza.

El Museo del Prado en su origen pertenecía a la Corona hasta que en 1872 será nacionalizado por el Gobierno de la época.


Durante la Guerra Civil las obras se trasladaron a Valencia en el otoño de 1936 y se conservaron en las Torres de Serranos


Son miles de obras que brillan con luz propia en el Museo del Prado. Como por ejemplo cabe citar a grandes maestros de la pintura como Velázquez  Rubens, El Greco, Goya, El Bosco, Tintoretto, Tiziano o Fray Angélico, entre otros pintores de enorme prestigio.


Cuando me acerco a la fachada de la principal pinacoteca española, se me viene al pensamiento la imagen del copista más antiguo del Museo del Prado Antonio Ramírez Ríos [1935-2020] natural de la tierra de Villalón, vecino nuestro y entrañable amigo de mi padre Curro Cuevas, por el que siento especial veneración.

¡Mientras la salud se lo permitió, nunca dejó los pinceles!

"La tradición de los copistas se mantiene". Es norma de no realizar una copia del mismo tamaño que el original.

Para realizar una visita al Museo del Prado durante dos horas será conveniente planificar la visita escogiendo por ejemplo 30 maestras.  Es obvio que durante dos o tres horas de visita es una tarea imposible disfrutar de todas las obras expuestas.

Obras imprescindibles que ver en el Museo del Prado:

David vencedor de Goliat, de Caravaggio; La Rendición de Breda, las Meninas y la fragua de Vulcano, de Velázquez; El Caballero de la Mano en el Pecho y Adoración de los pastores, del Greco; Las majas desnudas y vestida, el dos de mayo de 1808 o la carga de los mamelucos, los fusilamientos del 3 de mayo y la familia de Carlos IV, de Goya; Las tres Gracias, de Rubens o el Jardín de las Delicias, del Bosco, El Descendimiento de Roger van der Weyder, El Lavatorio de Tintoretto, la Anunciación de Fray Angélico, El paso de la laguna Estigia de Patinir, entre otras importantes obras.



Real Academia de la Lengua [cercana a la iglesia de los Jerónimos]

Junto al Museo del Prado se puede observar el monumento a Goya, vestido con gabán, bastón y sombrero alto, que fuera realizado por el escultor valenciano Mariano Benlliure entre el 1 de enero de 1902 y el 31 de diciembre del mismo año.

La Real Academia de la Lengua Española [cuyo edificio sería inaugurado el 1 de abril de 1894] pasa casi inadvertido para la inmensa mayoría de los turistas así como la Iglesia de los Jerónimos cuyo origen hay que remontarse a los Reyes Católicos a finales del siglo XV cuando ordenan la construcción de un monasterio de monjes jerónimos como aposento de la Familia Real en sus estancias en la villa de Madrid.

En aquel histórico monasterio tendría lugar la jura de Felipe II como Príncipe de Asturias en 1528, la boda de Alfonso XIII con Victoria Eugenia de Battenberg en 1906 o la proclamación de Juan Carlos I como rey de España en 1975.

Recuerdo en mis tiempos de zagal [a comienzos de los años setenta del siglo pasado] cuando abríamos el antiguo libro de literatura de 3º de bachiller destacando en su primera página una fotografía de la Real Academia de la Lengua bajo el lema: “Limpia, Fija y da Esplendor” a la Lengua Española.

La Real Academia de la Lengua Española se constituye por cédula real un 3 de octubre de 1714. Desde entonces vela por el uso correcto de las normas y homogeneidad de la lengua castellana. Entre 1726 y 1739, la RAE publica seis volúmenes en el que se recogen más de 69.000 acepciones.
  • La Real Academia Española está formada por cuatro perfiles 46 sillas “académicos de número” que ocupan las conocidas letras (de la ‘A’ a la ‘Z’, lo que incluye mayúsculas y minúsculas).
  • Académicos correspondientes españoles.
  • Académicos correspondientes extranjeros.
  • Académicos honorarios.
La Real Academia de la Lengua “Limpia” de impurezas y semillas extrañas nuestro idioma, “Fija” cohesiona el sistema lingüístico español, y da “Esplendor” a la educación proyectando al mismo tiempo la lengua española por todo el orbe.

El Paseo del Prado es un verdadero museo desde el que se observa el Museo del Prado, el Monumento a Goya, la Real Academia de la Lengua, la Fuente de Neptuno y la Fuente de Cibeles, Plaza de la Lealtad, Museo Naval, subida al Barrio de las Letras y al Congreso de los Diputados, la Puerta de Alcalá, Museo Reina Sofía, el Museo Thyssen Bornemisza, además de dos monumentos emblemáticos de Madrid como la Bolsa de estilo neoclásico inaugurado en 1893 y el Hotel Ritz que fuera inaugurado por el rey Alfonso XIII el 2 de octubre de 1910.

La Iglesia de los Jerónimos


 «El monasterio de san Jerónimo extramuros de la villa de Madrid"
Cardenal Cisneros 1516
 

Estrechamente ligados a la vida de la Corte y la monarquía española el monasterio de los Jerónimos ha sido escenario de funerales, juras de herederos, bodas y proclamaciones regias. Se encuentra a espaldas del Museo del Prado destacando su bella fachada de estilo neogótico.

La ocupación francesa durante la Guerra de la Independencia transformó el Monasterio en cuartel de artillería. Pero, sobre todo, la Desamortización de Mendizábal de 1836 acarreará su ruina, obligando a sucesivas reparaciones y restauraciones.

Entre otros acontecimientos históricos importantes en el Monasterio de los Jerónimos se han celebrado:
  • En 1528 la jura del rey Felipe II como Príncipe de Asturias en 1528. Una tradición que se mantendrá hasta la jura de Isabel II, en 1833. 
  • En 1906 la boda de Alfonso XIII con Victoria Eugenia de Battenberg. 
  • Y  la proclamación de Juan Carlos I como rey de España el 22 de noviembre de 1975.


Guernica de Picasso. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía [Madrid]


Museo Reina Sofía

Comienza su edificación en 1756 con Fernando VI, siendo el arquitecto José de Hermosilla y finalizando en tiempos de Carlos III con el arquitecto Francisco Sabatini. Un edificio neoclásico que fue anteriormente Hospital General de Madrid, un centro de beneficencia para la gente sin recursos. Más tarde, pasó a formar parte de la Facultad de Medicina y depósito de cadáveres antes de la creación del moderno Instituto Anatómico Forense.

Fernando VI encargó el proyecto del Hospital, al arquitecto José de Hermosilla, quien comenzó la construcción bajo los criterios de la Ilustración no pudiendo verlo terminado. Carlos III encargará su finalización al arquitecto Francisco Sabatini, que consiguió un edificio con grandes galerías de techos muy altos con buena ventilación e iluminación.

Las obras quedarán paralizadas a la muerte de Carlos III asumiendo el edificio la función de Hospital para la que había sido construido, aunque solo se encontraba construido un tercio del proyecto de Sabatini.

En el año 1977 será declarado Monumento Histórico-Artístico comenzando su restauración en 1980 abriéndose en 1986 como Centro de Arte Reina Sofía. En 1990 tiene lugar la segunda remodelación siendo inaugurado el 10 de septiembre de 1992 por sus Majestades los Reyes D. Juan Carlos y Dña. Sofía la Colección Permanente del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. 

En el año 2001 tuvo lugar una nueva ampliación quedando dividido el edificio en dos partes: Edificio de Sabatini y el de Nouvel.

El museo cuenta con excelentes colecciones de Pablo Picasso y Salvador Dalí, dos de los artistas más importantes del siglo XX, así como de Joan Miró. El cuadro “Guernica” de Picasso se expone de forma permanente desde 1992.

Obras imprescindibles que ver en el Museo Reina Sofía:

El Cristo de la sangre, de Zuloaga; La visita del Obispo, Café Cantante y la Tertulia del Café Pombo, de José Solana; la Mujer de Azul ,de Picasso; Muchacha en la ventana, de Dalí y el Guernica de Picasso, entre otros.

Visitar antes el Museo del Prado que los otros museos de Madrid tiene sus riesgos ya que se te puede quedar la cara un poco acartonada debido al impresionante continente y entorno que conforma el edificio del Museo del Prado, que junto con el contenido a través de las joyas expuestas, se convierte por derecho propio en una de las mayores pinacotecas del mundo. 

Por otro lado, se echa en falta en el Museo Reina Sofía un monumento a Picasso como el existente en la Plaza de la Merced de Málaga "Picasso sentado sobre un banco de piedra".


Plaza de Neptuno 

De estilo neoclásico, fue diseñada por el arquitecto Ventura Rodríguez. Se construyó entre el año 1777 y 1786. El carro se le debe a Francisco Gutiérrez y los leones a Roberto Michel. Neptuno [dios romano] con su tridente representa al dios del mar, sobre un carro en forma de concha tirado por dos caballos marinos. 

En la Fuente de Neptuno celebra el Atlético de Madrid desde 1962 sus triunfos deportivos.



La Fuente de Cibeles

Diseñada también por Ventura Rodríguez en tiempos de Carlos III fue realizada en mármol y representa a la diosa griega Cibeles [que se le debe a Francisco Gutiérrez], diosa de la Tierra, de la agricultura y de la fecundidad, sobre un carro tirado por dos leones mitológicos “Hipómenes y Atalanta” realizados en mármol por el francés Roberto Michel.

Se ha convertido en uno de los símbolos de la ciudad a la que acuden los madridistas y aficionados de la Selección española de futbol a celebrar sus triunfos.

Como curiosidad cabe destacar que la diosa griega Cibeles tiene su equivalente en la mitología romana como "Ceres". De ahí proviene el término latino "cervicia o cerevisia" del que deriva el término castellano "cerveza", que forma parte de nuestra Dieta Mediterránea.



Plaza de la Lealtad

Por el Paseo Museo del Prado nuestra retina nos acercamos a un obelisco-mausoleo existente en la Plaza de la Lealtad que fuera construida en tiempos de Isabel II como monumento a los Caídos por España [anterior a 1985 llegó a denominarse "Monumento a los Héroes del Dos de Mayo"]. 

La emblemática obra se erige en el mismo lugar donde el general Murat, cuñado de Napoleón, ordenara fusilar a numerosos madrileños tras del 2 de mayo de 1808 y que el genial Goya dejara inmortalizado en sus cuadros.

En la base frontal del monumento [con una llama permanente] figura en letras doradas la siguiente inscripción:

"HONOR A TODOS LOS QUE DIERON SU VIDA POR ESPAÑA"

Más tarde, dirigimos orientamos nuestra proa autodidacta para visitar el Cementerio de la Florida donde se encuentran enterrados algunos de los héroes que perdieron su vida entre el 2 y 3 de mayo de 1808 en la Montaña de Príncipe Pío [donde actualmente se encuentra el Templo de Debod].

Al entrar, lo primero que se observa en el Cementerio de al Florida una réplica del cuadro de Goya “El tres de mayo de 1808” en azulejo. Se dice que Goya presenció los fusilamientos aunque en historia existe una premisa: todo es falsable mientras no se demuestren las fuentes.

Muy cerca del cementerio de La Florida se encuentra el monumento a Daóiz y Velarde [obra de Antonio Solá en mármol de Carrara realizado en 1822 durante su estancia en Roma] con el Arco del antiguo Cuartel de Monteleón en el barrio histórico de Malasaña en memoria de la heroina Manuela Malasaña, la joven que murió en la plaza Dos de Mayo a manos de las tropas francesas cuando defendía Madrid junto a otros compatriotas.

En la Plaza del Rey se erige la estatua en memoria del teniente Ruiz [Jacinto Ruiz y Mendoza], uno de los líderes de la resistencia del parque de Artillería de Monteleón durante el levantamiento del 2 de mayo de 1808 en Madrid. Inaugurada en 1891, es obra del escultor Mariano Benlliure.



El Museo Naval

Muchas de las páginas gloriosas de nuestra Armada sirven como gran legado del Museo Naval de Madrid inaugurado en 1843, y que nos podemos encontrar en el Paseo del Prado. Se puede apreciar a través de los paneles ilustrativos y las maquetas desde la Armada Invencible hasta marinos ilustres y sabios de la talla de Blas de Lezo y Olavarrieta [héroe de la batalla de Cartagena de Indias], Gravina, Cosme Damián Churruca o Dionisio Alcalá Galiano [héroes de la batalla de Trafalgar “Taraf al-Ghar o cabo de las cuevas], entre otros marinos, sin olvidar la bandera española en la batalla de Trafalgar, los avances científicos de la época y la Primera Vuelta al Mundo de Fernando de Magallanes junto a Juan Sebastián Elcano entre varios recorridos temáticos.

Actualmente la Fragata F-103 lleva el nombre de Blas de Lezo

El Museo Naval nos ilustra didácticamente sobre algunos acontecimientos de nuestra historia.

La Península Ibérica se encuentra rodeada de mar por todas partes menos por los Pirineos. Desde la Era de los Descubrimientos ha sido necesario poseer una Armada que defienda las rutas marítimas y comerciales hasta el siglo XIX [cuando se produjo el ocaso del mayor y más frágil Imperio que jamás haya existido nunca en el orbe] frente al continuo hostigamiento de los “Hijos de la Gran Bretaña”.

Hubo un tiempo en España donde “no se ponía el sol”. Pero las innecesarias guerras de religión con Carlos I y Felipe II junto con la incompetencia de Carlos IV, Fernando VII e Isabel II y de una gran parte de nuestra clase política que contribuyeron a debilitar nuestras arcas públicas, a lo que hay que añadir el menor calibre de nuestros cañones frente a los barcos ingleses.

En Trafalgar morirá la flor y nata de nuestra Marina con graves consecuencias para el comercio colonial español herido de muerte al carecer España desde ese momento de una sólida Armada que pudiera defender los intereses comerciales. Después de Trafalgar, la marina española, la única que podía ligar los pedazos del Imperio esparcidos en el mundo entero moriría de abandono por falta de carena en los arsenales junto a la decepción de sus marinos por la incomprensión y el olvido de su propia nación. La política exterior española del siglo XVIII llevará a España a la ruina.

Todos los siglos de la historia de España han sido agitados pero el siglo XIX fue especialmente convulso comenzando con el Desastre de Trafalgar el 21 de octubre de 1805, la Guerra de la Independencia [1808-1814] o las Guerras Carlistas [1833-1876] por el que España quedará anclada en la miseria política, social y económica tras la pérdida de los últimos jirones de nuestro Imperio en 1898.

Sin embargo, aquel periodo histórico llegó a ser capaz de alumbrar las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812 “La Pepa” que supondría en un principio el fin del absolutismo y el nacimiento del liberalismo, que introducía a España en el progreso y la modernidad.

En 1898 surge la Generación del 98 [Pío Baroja, Ramiro de Maeztu, Azorín, Unamuno, Antonio Machado, Ramón María del Valle-Inclán y Ángel Ganivet, entre otros] que quedará tras el desastre militar profundamente afectada por la crisis moral, política y social que se produjo en España durante la Guerra hispano-estadounidense con la pérdida de los últimos jirones de nuestro frágil Imperio [Puerto Rico, Cuba y Filipinas entre otras]. 

Ese fue el mal pago que nos darían los Estados Unidos por haberles apoyado durante su Independencia.



Puerta de Alcalá [de Henares]

La Puerta de Alcalá se inauguró en 1778 para conmemorar la entrada de Carlos III como rey de España. Fue diseñada por el arquitecto italiano Francesco Sabatini. Será otra de las obras construidas bajo el mandato de Carlos III para embellecer Madrid. Es una de las cinco puertas que daban acceso a la Villa de Madrid. A través de la Puerta de Alcalá se accedía al camino que unía Madrid con Alcalá de Henares, que a su vez comunicaba con Aragón.



Biblioteca Nacional

El cercano Paseo de Recoletos nos acerca a la Biblioteca Nacional. En la escalinata que da acceso a la entrada brillan con luz propia las esculturas en posición sedente de San Isidoro de Sevilla y Alfonso X el Sabio. En el segundo y último desembarque de la escalera y escoltando las tres puertas de entrada se encuentran las esculturas de Elio Antonio de Nebrija, Luís Vives, Lope de Vega, Miguel de Cervantes como referentes de las letras españolas.

En la fachada principal se encuentran once medallones: el padre Juan de Mariana, Fray Luis de León, Francisco de Quevedo, Calderón de la Barca, Garcilaso de la Vega, Diego Hurtado de Mendoza, Benito Arias Montano, Tirso de Molina, Nicolás Antonio, Antonio Agustín y Santa Teresa de Jesús, única mujer en un mundo de hombre.

No es por nada en particular, pero echamos en falta también las figuras de San Juan de la Cruz, Luis de Góngora, Miguel de Unamuno, Federico García Lorca, Miguel Hernández o Antonio Machado, entre otros grandes de las letras españolas.

En el Paseo de Recoletos observamos triste, sola y casi perdida el monumento a Andrómaca, la esposa del primogénito Héctor, hijo del rey de Troya Príamo y de la reina Hécuba que simboliza la fidelidad conyugal frente a la crueldad de la guerra fielmente representada en La Ilíada de Homero en el siglo VIII a.C. [la obra escrita más antigua de la literatura occidental]. Andrómaca perdió no sólo a su esposo Héctor que murió a manos de Aquiles sino también a su hijo Astinax. Será tomada como parte del botín de guerra y obligada a casarse con el hijo de Aquiles "Neoptólemo", de temperamento similar al de su padre.



El Congreso de los Diputados 

La Fuente de Neptuno nos indica que muy cerca se encuentra la calle Plaza de las Cortes y el Congreso de los Diputados. Frente a éste puede observarse la estatua de Miguel de Cervantes “El Príncipe de los Ingenios, encargada por José Bonaparte en 1810. Será el primer monumento dedicado en Madrid al autor del Quijote. Aunque en un primer momento estaba previsto que se ubicara frente a la casa donde murió Miguel de Cervantes en el Barrio de las Letras, terminará situándose en la plaza de las Cortes, donde permanece desde 1835.

El 31 de octubre de 1850 Isabel II inauguraba el Palacio de la Carrera de San Jerónimo que albergará la soberanía popular después de siete años de construcción [entre 1843 y 1850].

Anteriormente se encontraba allí el viejo convento del Espíritu Santo. Sería diseñado por el arquitecto Narciso Pascual y Colomer con un costo de 14.800.000 reales. La fachada principal es de estilo neoclásico con un gran pórtico de seis columnas corintias como base para el frontispicio, con un relieve de Ponciano Ponzano [España abrazando la Constitución con sus valores fundamentales “Justicia, Bellas Artes, Agricultura y Ciencias, entre otros fundamentos]. A través de una gran escalinata de granito se accede a la Puerta de Bronce que se utiliza para la entrada del Rey y del Pueblo durante las Jornadas Abiertas.



Leones del Congreso

Escoltando la escalinata del Congreso se encuentran los dos leones de bronce, [también obra de Ponciano Ponzano] que protegen simbólicamente la entrada de las Cortes y que representan a la soberanía popular. Se les conocen como Daóiz y Velarde [en honor a los capitanes Luis Daóiz y Torres y Pedro Velarde, oficiales de artillería del cuartel de Monteleón y héroes del levantamiento del 2 de mayo de 1808 contra las tropas francesas].

El 23 de marzo de 1860, tras la batalla de Wad-Ras en la Guerra contra Marruecos, el ejército español tomó unos cañones al enemigo que servirán como materia prima para la fundición de los leones del Congreso, que serán fundidos en el año 1865 en la Real Fábrica de Artillería de Sevilla.

Se comenta en algunos mentideros de la villa que la leona Atalanta con 2.219 kg mantiene su mirada fija hacia la Plaza de Neptuno [es posible que simpatice con el Atlético de Madrid] mientras que el otro león “Hipómenes” con 2.668 kg mira hacia la Puerta del Sol. Ambos leones fueron condenados por la diosa Cibeles a no cruzar su mirada nunca más.

La ninfa Atalanta se enamoró del joven Hipómenes porque ambos estaban en la flor de la vida. Una noche sin saberlo y bajo la influencia de Afrodita [según el poeta romano Ovidio] la pareja copuló en uno de los templos de la diosa Cibeles, que enfadada y ofendida por la pasión de la pareja los castigó convirtiéndolos en dos leones en castigo por faltarle el respeto, y condenados a tirar eternamente de su carro y a no cruzar jamás la mirada entre ambos.



Palacio Real

Desde la antigua Puerta de la Xagra [o de la Huerta] perteneciente al primer recinto de la muralla árabe o Almudena paseamos por la fachada de la residencia oficial de los Reyes de España hasta Alfonso XIII. Es uno de los palacios reales más grandes de Europa Occidental cuya construcción abarca desde 1738 hasta 1764 siendo utilizado por los Reyes de España para las audiencias y los actos oficiales.

En tiempos de Felipe V se colocó la primera piedra en 1738 hasta 1751 siendo Carlos III el primer monarca que estableció la corte en el Palacio Real donde se instaló en 1764. Su hijo Carlos IV vivirá durante las vacaciones de diciembre, Semana Santa y parte de julio. El resto del año vivirá en El Escorial, Aranjuez y La Granja.

Entre los espacios más destacados del Palacio Real se encuentran:

Salón del Trono, Real Armería, Salón de Columnas, Escalera Principal, Salón de Gasparini, Capilla Real y el Salón de Alabarderos.



Catedral de la Almudena

Frente al Palacio Real se encuentra la Catedral de la Almudena, la sede episcopal de Madrid ubicada en el centro histórico. Etimológicamente proviene del término andalusí al-mudayna "ciudadela". Será consagrada el 15 de junio de 1993 por el Papa Juan Pablo II.

La fachada principal con sus dos torres y la puerta principal de bronce mira hacia la Plaza de la Armería del Palacio Real. Los extremos de la fachada se encuentran escoltados por dos estatuas en bronce de san Pedro con las llaves de la Iglesia en la mano y la conversión de san Pablo, obra de Juan de Ávalos. Un edificio sobrio en su conjunto.

 


Detrás de la estatua ecuestre de Carlos III se encuentra la antigua publicidad de Tío Pepe cuyo origen en la Plaza se remonta al año 1935. Una botella vestida con chaquetilla y sombrero llevando una guitarra sobre su lado izquierdo, destacando la marca "TÍO PEPE" encima del lema “Sol de Andalucía embotellado”. 

Al igual que la silueta del toro bravo como símbolo de España en las carreteras, la marca Tío Pepe y la Puerta de Alcalá siguen viendo pasar el tiempo.


La Puerta del Sol

Y llegamos al kilómetro 0 de España donde se pueden apreciar sobre el suelo un antiguo mapa de las antiguas carreteras radiales de España junto con el escudo antiguo de Madrid y el emblema de los Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, con un puente, un canal en sección y un ancla bordeado por dos ramas enlazadas.

En la Plaza del Sol destaca un bello reloj de Losada de 1866 convertido en un emblema para Madrid y que fuera inaugurado por Isabel II marcando las horas de Madrid con una enorme exactitud. El reloj Losada es similar al “Big Ben” existente en la Torre del Parlamento de Londres en honor a Sir Benjamín Hall. Tiene 7 metros de diámetro. También es similar al reloj Losada del Ayuntamiento de Morón de la Frontera [Sevilla] cuyo diámetro es de 134 centímetros.

En 1941 RNE proporcionaba las señales horarias con el sonido de sus campanas

A escasos metros se encuentra el monumento ecuestre de Carlos III y el monumento del oso [que en realidad es una osa] y el madroño que representan los símbolos del escudo de Madrid, que data del siglo XIII. La escultura es obra de Antonio Navarro Santafé de 1967 en piedra y bronce, mide 4 metros de altura y supone uno de los puntos de encuentro más populares de Madrid.

Al parecer, en la Edad Media en esta zona eran abundantes los osos, que por otra parte eran animales fuertes y poderosos y por ello, presentes en muchos escudos de armas. Años más tarde, hubo una desavenencia entre el clero y el poder civil por el disfrute de montes y pastos hasta la sierra y, tras 20 años de litigio, se decidió que el clero disfrutase de los pastos y el poder civil de montes con sus correspondientes árboles. Esa es la razón de que se incorporase el árbol al escudo. No se sabe en qué momento se decide que el árbol sea un madroño, porque los investigadores concluyen que no era un árbol frecuente en esta zona. En cualquier caso, el Ayuntamiento de Madrid siembra cada vez más madroños en parques y jardines.

El Barrio de las Letras

El Paseo del Prado nos permite introducirnos también en el Barrio de las Letras [calle Cervantes, Quevedo, Lope de Vega, del León, de las Huertas, calle Atocha que nos introduce en la Plaza Mayor].

Colocamos nuestro punto de mira en busca del convento de las Trinitarias Descalzas donde todos los indicios señalan que es en ese lugar donde se encuentran los restos mortales de Don Miguel de Cervantes Saavedra.

Desde el siglo XX hasta nuestros días se ha recuperado la memoria de Miguel de Cervantes donde no han faltado en los últimos tiempos homenajes castrenses a su soldado más ilustre, aunque será justo reconocer que será precisamente su patria [a la que defendió en la batalla de Lepanto aquel 7 de octubre de 1571 perdiendo la movilidad del brazo izquierdo] la que le permitió morir en la más absoluta pobreza al carecer de recursos para pagar su propio entierro, llegándolo a olvidar durante cuatro siglos. Hasta tal punto este dato es cierto que en el año 2014 comenzaron a preocuparse por la tumba perdida del autor de la mayor obra escrita en lengua castellana “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha”.

Será en el año 2015, tras ser encontrados los restos de Miguel de Cervantes [en el Convento de las Trinitarias Descalzas de Madrid] cuando descansen definitivamente en paz en una lápida erigida en su honor en el interior de la iglesia de dicho convento.

La ironía del destino ha querido no sólo que Cervantes y Lope de Vega vivieran en la misma calle sino también que la antigua calle Cantarranas [donde descansan en paz los restos de Miguel de Cervantes en el convento de las Trinitarias Descalzas] se llame en la actualidad, calle Lope de Vega y que la casa donde Cervantes vivió, [antigua calle Francos], se encuentre en la actualidad “La casa museo de Lope de Vega”. 

Lope de Vega se encuentra enterrado en la Parroquia de San Sebastián, muy cerca del Convento de las Trinitarias.

 



Plaza Mayor [1580-1619]

En 1561, tras el traslado de la corte a Madrid, Felipe II encargó el proyecto de remodelación de la plaza a Juan de Herrera siendo Juan Gómez de Mora, quien concluirá la plaza en 1619 en tiempos de Felipe III. Los caminos de Toledo y Atocha confluyen en la Plaza Mayor de Madrid [antigua Plaza del Arrabal], donde se encuentra la estatua ecuestre de Felipe III.


A escasos metros de la Plaza Mayor se encuentra el Colegio San Isidro en la calle de Toledo, testigo de la presencia de ilustres profesores y alumnos de la talla de Lope de Vega, Calderón de la Barca, Francisco de Quevedo, los hermanos Machado, Jacinto Benavente, Pío Baroja, Gregorio Marañón, Pedro Salinas, Vicente Aleixandre o Camilo José Cela, entre otros muchos.


Muy cerca de Madrid se encuentra Alcalá de Henares donde brilla con luz propia el monumento a don Quijote y Sancho sentado en un banco de piedra en la Calle Mayor porticada, el Colegio Mayor de San Ildefonso que fuera fundado por el Cardenal Cisneros en 1499, la Plaza de Cervantes o la Catedral Magistral de los Niños Justo y Pastor.

Alex en el papel del malvado mago Yafar


Tras nuestra visita cultural nos esperaba el Teatro Colliseum de Gran Vía para disfrutar del musical “Alladin” que nos recuerda “Las Mil y Una Noches” y cuyo malvado personaje “Jaffar” estaba interpretado por uno de nuestros paisanos “Alex”, gran actor y cantante.

Durante el viaje de regreso a la tierra de Villalón nos detuvimos en Aranjuez, célebre porque entre el 18 y el 19 de marzo de 1808 se produjo el famoso Motín como consecuencia de una protesta popular contra la política de Manuel Godoy, el favorito de Carlos IV. Godoy será apresado abdicando Carlos IV la Corona de España el 19 de marzo en favor de su hijo Fernando VII.

Una de las páginas más vergonzosas de la Historia de España tuvo lugar cuando Carlos IV consiguió que su hijo Fernando VII renunciara a la Corona de España y que su padre abdicase en favor de Napoleón a cambio del Palacio de Chambord y una renta anual.

Napoleón le ofreció a Fernando VII un castillo y una pensión anual de 4 millones de reales por devolverle la corona a su padre Carlos IV aceptando el 6 de mayo de 1808. Fernando VII ignoraba que su padre ya había renunciado en favor del emperador por la suma de 30 millones anuales.

Otra felonía de Fernando VII será felicitar a Napoleón cuando las tropas francesas daban muerte a los valientes españoles que defendían su patria.

…Y la enésima felonía será pedir por carta a Napoleón ser su hijo adoptivo:

"Mi mayor deseo es ser hijo adoptivo de S. M. el emperador nuestro soberano. Yo me creo merecedor de esta adopción que verdaderamente haría la felicidad de mi vida [...]"


Promulgación de la Constitución de 1812. Óleo de Salvador Viniegra. 
Museo de las Cortes de Cádiz


La Constitución de 1812, sólo por justicia, debería haber pasado a la historia como inmortal pero las circunstancias fueron otras quedando o debiendo quedar grabada en la retina de la Historia de España con letras mayúsculas de lo que pudo haber sido y no fue.

Cuando Fernando VII entró en Madrid en 1814 será recibido por una masa de panegiristas enfervorecidos e ignorantes que gritaba:

¡Muera la libertad, vivan las cadenas!

El pago que Fernando VII llegaría a dar a muchos de estos patriotas a su llegada a España será el exilio, la prisión o la muerte, como por ejemplo, el exilio de Blanco White a Inglaterra, la condena a muerte del Empecinado que prestó grandes servicios a España o la muerte de Mariana de Pineda, entre otros muchos.

Tras la visita al Palacio Real de Aranjuez con sus bellos jardines históricos [con más de 500 ha. donde viven casi cien mil árboles que gestiona Patrimonio Nacional], orientamos de nuevo nuestro mascarón de proa aprovechando los vientos alisios que nos acercaban de nuevo, pero en sentido inverso, al paso de Despeñaperros en busca de la tierra de Villalón, no sin antes compartir estas humildes letrillas con los amigos…

Desde Madrid, entre breves pinceladas, para el blog de mis culpas…



P.D. Existen hipótesis o interpretaciones sobre Picasso que llegó a utilizar como base en el cuadro “Guernica” algún que otro boceto o esbozos [el toro, el torero tendido en el suelo, el inmenso dolor de una madre, el caballo del picador o la lámpara de una enfermería] que tenía arrinconado como homenaje a la muerte del torero y amigo Ignacio Sánchez Mejías en 1934 que fuera inmortalizado posteriormente en el impresionante poema de Lorca “‘Llanto por Ignacio Sánchez Mejías” [1935]. 

Pero, todo aquello quedó presuntamente en el olvido por las trágicas circunstancias que se vivían en España durante los años que preceden a la guerra civil española. Según dicha teoría, el origen de la obra “Guernica” habría que enmarcarlo dentro de la ola de luto que siguió a la muerte del torero y amigo Ignacio Sánchez Mejías.

El 12 de julio de 1937 la gran pintura mural del “Guernica” de Picasso se expuso por primera vez en el pabellón de la República española dentro de la Exposición Internacional de París de 1937.

Sobre hipótesis, doctores tiene la historia, aunque mucho me temo a éstas alturas, todo irá en función de la ideología que impere en el ponente. Lo que no cabe la menor duda y nos lo recuerda continuamente la historia es que aquella casta militar rancia con mentalidad cuartelera y de sacristía [46 pronunciamientos militares desde 1814 a 1936] llegaría a causar un profundo dolor a su patria.

Entre cuadro y cuadro, piedra y piedra y verso a verso degustamos algún que otro plato típico acompañados de una cerveza fría para hidratarnos de tanta suela de zapato gastada y mochila deshilachada...



Enlaces interesantes

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