Mostrando entradas con la etiqueta Valle del Jerte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Valle del Jerte. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de diciembre de 2023

Zamora, con el río Duero donde mirarse

Foto. Salvador Moreno


Cuando el grajo vuela bajo en la tierra de Villalón, de la Cal y del Flamenco, orientamos nuestro sextante en dirección al corazón de la Vía de la Plata donde se encuentra la monumental ciudad románica de Zamora "la perla del Duero", ubicada entre la antigua Emérita Augusta [Mérida] y Asturica Augusta [Astorga]. Los diferentes Caminos Mozárabes meridionales desde la orientación Sureste [Almería, Granada y Málaga] confluyen en Mérida para continuar por Zamora hasta Santiago de Compostela "Campus Stellae" [orientación Noroeste]. 

Si en la época del Imperio Romano, todos los caminos conducían a Roma, en la España medieval todos los caminos de Europa occidental llegaban hasta Santiago.



Desde la Sierra de Huelva hasta las dehesas de Extremadura [Extrema Dorii "al otro extremo del Duero"] se puede observar cómo el olivo ha dejado de ejercer su influencia como efecto mediterráneo para impregnarse nuestra retina bajo un bello paisaje, entre praderas salpicadas con árboles del género "Quercus" que predomina en la dehesa como la encina, el alcornoque o el quejío (roble) que produce un exquisito alimento “la bellota” que sirve para alimentar al cerdo ibérico en la época de montanera [de noviembre a marzo]. Existen zonas de Andalucía en la que se denomina chaparro a la encina (Quercus Ilex) y al alcornoque (Quercus suber).

Todo este territorio se encuentra jalonado de castillos como fortalezas defensivas de la "banda gallega" frente a la "banda morisca" del reino nazarí. 


A través de la Vía de la Plata nos espera Santa Olalla de Cala en la provincia de Huelva, Monesterio, Zafra, Almendralejos, la antigua Emérita Augusta y Plasencia como puerta de entrada al Valle del Jerte, en Extremadura; Hervás, con su huella judía, Béjar y el encanto de Candelario con sus batipuertas para combatir los rigones climáticos, en el límite meridional de Salamanca de Fray Luis de León, Francisco de Vitoria o Miguel de Unamuno y por fin, Zamora, antigua frontera natural del Duero que separaba a la antigua Al Ándalus de los cristianos del norte.



En Monesterio hicimos un alto en el camino para realizar nuestro obligado desayuno cardiosaludable consistente en el tradicional pan de pueblo acompañado del aceite de oliva virgen extra [azzeit], tomate triturado y lonchas de jamón ibérico, para tomar fuerzas que nos ayuden a afrontar la didáctica y gélida jornada que se presentaba ante nosotros.


Valle del Jerte en primavera


El curso medio del Duero actúa como eje vertebrador de Zamora, Toro y Tordesillas. El Duero atraviesa la ciudad de este a oeste entre antiguas aceñas cuya primera referencia escrita se encuentra fechada en la Alta Edad Media, año 986. 

Federico García Lorca menciona a Zamora en su primer libro "Impresiones y Paisajes" [1917].


Pasa el río por Zamora, verde y manso...


Parece ser que por la Vía de la Plata nunca ha transitado argenta alguna, ya que en 1504 ya era definida “la Plata” por el propio Cristóbal Colón y en 1507 Antonio de Nebrija ya la llamaba “Vía de la Plata". Es posible que el término árabe balath “calzada” se haya deformado con el paso del tiempo en “balata-blata-plata” calando en la memoria colectiva.

Existen diversas teorías sobre el origen etimológico de Zamora. Durante el periodo prerromano era denominada Ocellum Duri “los ojos del Duero” y posteriormente, arabizada bajo el término “Samurah” muy usado en el norte de África "azemur, acebuche silvestre" como lo atestigua el antiguo arrabal [al-rabad] de los olivares.

El río Duero marcaba la frontera natural entre la antigua Al Ándalus y los reinos cristianos del norte. El extremo sur de los territorios cercanos al río Duero será denominado “Extrema Dorii o Durri” [Extremadura].


El primer recinto amurallado de la antigua Zamora pertenece al siglo XI y se extiende desde su parte occidental hasta la Plaza Mayor. Un segundo recinto se finaliza en el siglo XIII y se extiende a lo largo del este de la ciudad. El tercer y último recinto, a finales siglo XIV, se prolonga desde el sur de la ciudad hasta el Puente Nuevo. Destaca la Puerta de Doña Urraca, fiel testigo del origen medieval de Zamora.

Alfonso III de Asturias "el Magno" (866-910) muere el 20 de diciembre de 910 en Zamora.

Zamora ha sufrido diferentes asedios a lo largo de su historia.

Durante el Califato de Córdoba, Zamora sufrió las razzias de Alhakén I en 811, Abderramán II, en 834 o Abderramán III en 939, cuando asaltan las murallas de Zamora defendidas por las tropas de Ramiro II.


San Millán en la batalla de Simancas. Iglesia del Salvador de Sevilla


La batalla de Simancas [Valladolid], el 6 de agosto de 939 representará un punto de inflexión en la denominada Reconquista, al consolidar las tropas cristianas su dominio sobre las tierras situadas al norte del río Duero.

Pero en el 977, aparece en escena el temible caudillo Almanzor [Al-Mansur] “el azote de los cristianos”, donde en una de sus primeras razzias llegará a la provincia de Zamora hasta Benavente. Y en el 988 Almanzor arrasará Zamora.


El Cerco de Zamora [1072]

Fernando I de León [1016-1065] divide los reinos entre sus cinco hijos:
  • Castilla, para Sancho II.
  • León, y el título de emperador, para Alfonso VI.
  • Galicia, para García.
  • Zamora, para Urraca.
  • Toro, para Elvira.
A Sancho II le tocó en herencia el Reino de Castilla, y a su hermana, la infanta Doña Urraca, el señorío de Zamora. Sancho II no respetó el testamento de su padre, y decide volver a conquistar todos los territorios que le han tocado a sus hermanos, hasta llegar a Zamora donde su hermana Urraca llegará a plantarle cara al no querer integrarse en el Reino de Castilla.

Sancho decide enviar al Cid Campeador para que convenciera a su hermana Urraca, quien no aceptará. Entonces Sancho decide sitiar la ciudad durante 7 meses (de ahí la famosa frase «Zamora no se conquistó en una hora»).

Vellido Dolfos salió de Zamora hacia el campamento castellano para concertar una entrevista a solas con Sancho, con la excusa de que iba a desertar del bando de Doña Urraca y le mostraría una puerta de acceso a la ciudad.

Pero en un descuido y de forma alevosa, Vellido Dolfos asesinó por la espalda a Sancho con una saeta el 6 de octubre de 1072, regresando a Zamora sitiada a través del Portillo de la Lealtad, antiguamente conocido como de la Traición.

Alfonso VI recupera Castilla, Galicia, Zamora y Toro. Rodrigo Díaz de Vivar “El Cid” comienza los continuos desencuentros con el rey Alfonso VI al obligarle a jurar ante los nobles que no había tenido nada que ver en la muerte de su hermano Sancho II de Castilla.

En Santa Gadea de Burgos,
do juran los hijosdalgo,
allí le toma la jura
el Cid al rey castellano.



Muy cerca de la Plaza Mayor se encuentra la Puerta y el Palacio de Doña Urraca protegido con grandes torreones que formaban parte del primer cordón de las murallas.

Nuestra particular Ruta Románica por Zamora comienza en la Plaza Mayor, en pleno corazón del casco antiguo, terminando entre las antiguas aceñas [assánya] de Olivares que aprovechaban la fuerza motriz de la corriente del río Duero para moler el grano.

Las aceñas serán introducidas en Al Ándalus por los musulmanes durante el siglo VIII así como las azudas [del andalusí, assúdd o dique].

1. En la Plaza Mayor típicamente castellana de planta cuadrada y empedrada destaca el Ayuntamiento Viejo, construido en 1493 y reconstruido en estilo plateresco a comienzos del siglo XVI.



2. El Monumento al Merlú ubicado junto al atrio de San Juan Bautista fue realizado en 1992 por el escultor Antonio Pedrero como homenaje a las procesiones de la Semana Santa de Zamora.

Merlú recibe el nombre aquellas parejas de congregantes de la Cofradía de Jesús Nazareno [fundada en 1651] cuya labor consiste en reunir a los demás hermanos para el comienzo de su desfile procesional antes de las 5 de la madrugada del Viernes Santo llegando a reunir hasta los 6.000 hermanos que forman dicha hermandad.

3. Y la Iglesia de San Juan Bautista, del siglo XII, con su característico rosetón de rueda de carro que se ha convertido en el símbolo del románico zamorano. Zamora será conocida como una de las joyas del románico en España, que cuenta con catorce iglesias de este estilo en su monumental casco histórico.

Un óleo “La muerte de Viriato, jefe de los lusitanos” [1807] de José de Madrazo y Agudo en el Museo del Prado [sala 64] nos ilustra sobre la muerte del lusitano. Es la pintura más emblemática del Neoclasicismo español.

4. Desde la Plaza Mayor, descendemos hasta la Plaza de Viriato, el héroe que detuvo en avance de Roma en Hispania, y que nos irá acercando al Mirador del Troncoso donde nuestra reina se estimula bajo una bella panorámica sobre las riberas del Duero con el Puente de Piedra a mano izquierda, que tiene dieciséis arcos apuntados, con sus correspondientes aliviaderos y tajamares para cortar la corriente del río y aliviar de la presión que ejerce el caudal sobre los estribos del puente.


Viriato "Terror Romanorum"


El Monumento a Viriato es obra del escultor Eduardo Barrón González. El joven pastor que puso en jaque desde la humilde Lusitania a la poderosa Roma y que junto con el tracio Espartaco [103 a 71 a.C.] causaría nuestra admiración durante nuestra más tierna infancia. 

La histórica Vía de la Plata comienza a construirse en el siglo II a.C. en el marco de la guerra contra el caudillo lusitano Viriato [Viriathus, en latín] recibiendo un fuerte impulso a finales del siglo I a.C.

Viriato utilizaba la guerra de guerrillas al ser un fiel conocedor del terreno que pisaba entre ríos, bosques y montañas. En el 146 a.C. llegará a vencer a los pretores Cayo Plaucio y Claudio Unimano de la Hispania Citerior. A éste último llegará incluso a arrebatarle los estandartes que eran considerados sagrados para las legiones romanas.

La pérdida de un águila era considerada como una afrenta para la legión y para la propia Roma. Su pérdida obligaba a una legión a disolverse. Será una deshonra para la gloriosa Roma que no podía pasar por alto.

En el 143 a.C. llegaba a Hispania el cónsul Quinto Cecilio Metelo Macedónico al mando de 30.000 legionarios. Ante la magnitud de este impresionante ejército, Viriato se esforzó en unir a las diferentes tribus ibéricas para enfrentarse a Roma, el enemigo común.

Pero el cónsul no conseguirá derrotar al lusitano, ni tampoco someter Numancia. En el 142 a.C. fue sustituido por Quinto Fabio Máximo Serviliano, que llegó a Hispania al mando de 19.000 legionarios.


Plaza de Viriato en Zamora

Viriato atacó a las legiones que tuvieron que retirarse, siendo acosadas hasta que llegaron a un desfiladero donde se quedaron sin escapatoria. Viriato podría haber exterminado a las legiones de Máximo Serviliano, pero decidió decantarse por la vía del diálogo y la paz. El Senado de Roma aceptó el trato al que llegaron Viriato y Máximo Serviliano, quien le otorgó al lusitano el título de amigo del pueblo romano «amicus populi romani».

Muchos consideraban en Roma que el tratado firmado con Viriato era humillante, hasta que Roma consigue romperlo. La guerra continúa en Hispania obligando a Viriato a huir a Carpetania. Viriato vuelve a Lusitania siendo cercado por dos poderosos ejércitos, el del cónsul Marco Popilio Lenas y el de Cepión con sus legiones del norte de Hispania.

Viriato se dispuso a negociar con Roma, enviando a tres de sus lugartenientes: Audax, Didalco y Minuro, quienes fueron sobornados con oro y tierras a cambio de la cabeza de Viriato. En el 139 a.C. mientras el lusitano dormía plácidamente, los tres lugartenientes de Viriato lo degollaron. 

Cuando Roma no conseguía vencer se valía de la traición.

Cuenta la leyenda que cuando los tres traidores “Audax, Didalco y Minuro” solicitaron a Cepión el pago por su ignominia, el procónsul les respondió con una mueca de desprecio: «Roma no paga a traidores».

¡Tras la muerte Viriato, nacía su leyenda!

5. Desde el Mirador del Troncoso bajo una bella panorámica del río Duero ascendimos hasta llegar al Palacio de Arias Gonzalo conocido como “La Casa del Cid” donde según la tradición se crió el joven Rodrigo Díaz de Vivar "El Cid Campeador".

Mientras nuestro lento caminar discurre a través de los bellos rincones de esta antigua ciudad ubicada a los pies del Duero nos acercamos al mirador Troncoso donde puede leerse el poema de Federico García Lorca “Pasa el río de Zamora, verde y manso”.

Antonio Machado también expresó en su poesía su profundo amor por el río Duero con la esperanza puesta en los brotes verdes "A un olmo seco" cargado de futuro como otro milagro de la primavera, en el recuerdo de su joven esposa.



La Catedral de El Salvador (1151-1174) es el más importante monumento de Zamora, concebido por Bernardo, monje cluniacese de origen francés, en torno a 1139 y bajo la protección del rey Alfonso VII. El cimborrio constituye el elemento más característico del conjunto catedralicio y una de las más asombrosas creaciones del arte medieval hispano. Su interior, austero en decoración siguiendo las doctrinas del Cister, se erige sobre una planta de cruz latina de tres naves espaciadas en cuatro tramos cuadrados con bóvedas de crucería en la nave central. Destaca la magnífica sillería labrada de coro. En el museo catedralicio se conserva una de las mejores colecciones europeas de tapices flamencos del siglo XV y XVII.




6. Y llegamos a la Catedral de Zamora con su cimborrio de influencia bizantina, la Puerta del Obispo y la Torre del Salvador, de estilo románico, con 45 metros de altura.

En el punto más elevado de la ciudad se encuentra la Catedral de Zamora del siglo XII siendo una de las catedrales más antiguas de Castilla y León. Está dedicada al Salvador dentro del Románico del Duero aunque se desconoce su maestro. Fue declarado Monumento Nacional el 5 de septiembre de 1889. Las numerosas iglesias que jalonan su casco histórico hacen que Zamora sea denominada la ciudad del Románico.

Su construcción abarca el reinado de Alfonso VII de León [1126-1157] y Fernando II de León [1157-1188]. Alfonso III el Magno funda la Sede Episcopal de Zamora que data del año 901 y su primer obispo fue San Atilano.

La primera etapa de la Sede Zamorana quedará interrumpida por el caudillo Almanzor “el azote de los cristianos”, quien arrasó Zamora en el año 988. El primer obispo tras la restauración será Bernardo que murió en 1149. Alfonso VII decide ampliar sus dimensiones. Será el obispo Esteban quien inicie la construcción de la catedral que durará veintitrés años.

Según el obispo Guillermo [tercero durante su construcción] la catedral de Zamora quedará consagrada el 15 de septiembre de 1174. Se estructura en planta de cruz latina. Consta de tres naves con cuatro tramos cada una. Las dos laterales están cubiertas con bóvedas de aristas, recurso técnico utilizado en el Románico para cubrir los espacios, aportando seguridad pero sin permitir ganar mayor altura, mostrando paramentos sobrios y austeros, con capiteles sin ornamentación según la Orden de Císter. La nave central se cubre con bóveda de crucería mientras que el transepto con bóveda de cañón apuntado. Los tres ábsides originales se sustituyeron en el siglo XV por los actuales góticos.


Cúpula de la Catedral "El Salvador" de Zamora


El crucero se cubre con una doble cúpula. La cúpula se apea sobre un tambor calado por dieciséis ventanas que originariamente estaban cerradas por vidrieras. Sus extremos se levantan cuatro torrecillas circulares rematados con apuntadas cupulillas culminadas por escamas al igual que la cúpula grande. Entre ellas se sitúan cuatro frontones triangulares con arquerías ciegas de similares características que las torrecillas y que se corresponden con los cuatro puntos cardinales.

El cimborrio, de planta circular, se apoya en las cuatro columnas centrales del crucero utilizando el sistema de transición a través de cuatro pechinas sin ningún tipo de ornamentación, mostrando sobriedad y austeridad.

La Torre campanario de 45 metros de altura fue edificada en el ángulo noroccidental durante el siglo XIII, en su origen era un auténtico baluarte defensivo, debido al lugar estratégico de la ciudad situada en la vía romana de Mérida a Astorga. Desde el exterior, debido a la división por líneas de impostas apreciamos cinco cuerpos pero en su interior solo dispone de tres. Los dos pisos inferiores hacen de base y soportan el peso de la torre.

El claustro original fue destruido por un incendio el 23 de junio de 1591 durante una procesión claustral en dicha víspera por San Juan. El actual es clasicista del siglo XVI, fue trazado por Juan de Ribero Rada (1592) y construido por Juan y García de la Vega y Juan y Hernando de Nates (1603).

En el perímetro de la catedral encontramos diferentes capillas:

La Capilla Mayor cuenta con el Retablo Mayor, situado en la nave transversal gótica que sustituyó a la cabecera románica, alberga el relieve de mármol de Carrara de la Transfiguración de Cristo. El presbiterio que precede al ábside, está formado por tres tramos, los laterales, ocupados a la izquierda por el Retablo de Nuestra Señora de la Majestad realizado por Juan Falcote. A la izquierda encontramos el retablo del Santo Cristo, imagen de 1546 de Cristo Crucificado con fondo de una pintura de un paisaje, atribuida al escultor Arnao Palla.

Las capillas de San Miguel o del Santísimo, San Nicolás, San Pablo, Santa Inés, San Ildefonso o del Cardenal Mella, San Juan Evangelista y San Bernardo fueron construidas entre los siglos XIV Y XVII.



El Coro fue construido en madera de nogal a comienzo del siglo XVI por el taller de Juan de Bruselas y representa en los respaldos de la sillería alta una serie de santos de la iglesia, además de a Jesús y a los Apóstoles y en la sillería baja encontramos a profetas y personajes del Antiguo Testamento. En el sitial del obispo la representación la tiene Cristo Salvador titular del templo.

La Portada del Obispo conserva su original estilo románico. Se divide en tres cuerpos y tres calles. La portada se decora con cuatro archivoltas abocinadas con sus particulares rollos zamoranos. Flanqueando la portada encontramos dos alargados nichos en arco de medio punto con los tímpanos decorados. En el tímpano de la izquierda se representa a San Pablo y San Juan Evangelista, ambos con libros abiertos, en actitud de ir andando y hablando entre ellos. El tímpano de la derecha está ocupado por un grupo escultórico formado por la Virgen Sedente con el Niño Jesús en sus rodillas (María como Madre de Dios). La flanquean dos ángeles turiferarios.


El río Duero fluye entre Tordesillas y el alfoz de Toro penetra en Zamora. Toro es la capital de los vinos toresanos, donde se encuentra la sede del Consejo Regulador de los vinos de la Denominación de Origen Toro.

Un merecido descanso nos espera entre tantas piedras labradas por los antiguos canteros que dejaron su impronta en el Románico, lo que nos permite estimular nuestro apetito con buenas tapas como el arroz a la zamorana, la sopa de ajos, el figón zamorano [chorizo envuelto en jamón y queso en lonchas], las tostas de jamón, entre un largo etcétera. Todo ello, maridado con el buen vino de la tierra que nos hará entrar en calor bajo el gélido clima de estos lares en el riguroso diciembre, donde no se ven ni grajos, porque hace un frío que nos invita a tomar una buena sopa de ajos.

 

Desde la histórica Zamora, donde el Duero pasa verde y manso, bajo el gélido e intenso frío de la meseta, para el blog de mis culpas…


Enlaces interesantes

La ruta del hereje en el Valladolid del siglo XVI

El Cid [Sidi en andalusí], un mercenario de leyenda

La Catedral de Burgos, una joya en el Camino de Santiago

El Palacio de la Aljafería, como epílogo de nuestra ruta andalusí

Visita a Albarracín [de los Banu Razín]

sábado, 8 de abril de 2017

Visita al Valle del Jerte



Desde Cabezabellosa, en el Valle de Ambroz -en las últimas estribaciones de la Sierra de Gredos- nos dirigimos hacia el Torno para transitar hasta el Rebollar por la CC-133 que nos introducía en el Valle del Jerte entre frondosos huertos de cerezos en flor hasta llegar a la N-110 que atraviesa el Valle del Jerte desde Plasencia hasta Tornavacas, donde nace el río Jerte, afluente del río Alagón, tributario del Tajo, cerca de Tornavacas. 

Una bella panorámica de cumbres nevadas y laderas blancas por la flor del cerezo nos sorprende como si de una postal se tratara, allí donde la Sierra de Béjar y la de Candelario se dan la mano.

Etimológicamente, es posible que el término “Jerte” provenga de “Xerit” que significa “río angosto o cristalino” o de "Xerete" que significa "gozo". Es uno de los ríos de montaña mejor conservados de la Península Ibérica. 

Parece ser que los cerezos fueron introducidos por los árabes. Un cultivo que se adaptó perfectamente a estas tierras. En el Valle del Jerte gran parte de la antigua superficie ocupada por el rebollar se ha transformado en extensas plantaciones de cerezos en bancales.


La Vía de la Plata era una de las comunicaciones más importantes de la Hispania romana que atravesaba la Lusitania para adentrarse en tierras leonesas. En la Edad Media, parte de estas comarcas fueron tierras fronterizas entre los reinos castellano y leonés.

Etimológicamente “cereza” proviene del latín "cerasaium" que a su vez proviene del griego κεράσιον [hoy llamado Giresun o Ceraso] era un pueblo situado junto al Mar Negro, en la actual Turquía.

Ceresia se denominaba al fruto mientras “cerasus” al árbol.

Plinio el Viejo ya mencionaba que el cerezo fue llevado a Roma por el cónsul romano Lucio Licinio Lúculo (118 a.C. 56 a.C.) después de haber conquistado a Mitriades el Grande la ciudad del Ponto [a orillas del Mar Negro en la actual Turquía] donde se criaban los cerezos más dulces y desde allí se extendió su cultivo por el Mare Nostrum a las provincias romanas bajo su influencia, entre las que se encontraba Hispania.

Se tienen evidencias que las cerezas silvestres “Prunus avium [de los pájaros]” ya se conocían desde el Neolítico ya que los pájaros polinizaban con sus semillas la tierra al igual que lo hicieron con el acebuche silvestre.


Cuando en el 711 llegan los árabes a la España visigoda, la “Vía de la Plata” aún estaba en buen estado, lo que fue aprovechado para su rápida expansión, dejando su huella en muchas poblaciones del Valle de Ambroz, del Jerte y La Vera, con sus típicas construcciones, evolucionadas posteriormente y que forma parte de la arquitectura popular de estas comarcas.

Tornavacas es un paso obligado de la ganadería trashumante que se adentra en el Valle del Jerte. Desde Tornavacas como balcón privilegiado se divisa al completo todo el Valle del Jerte hasta las proximidades de Plasencia.

Por Tornavacas, el primer pueblo al norte del Valle del Jerte, cruzó el emperador Carlos V a mediados del siglo XVI para buscar el descanso en el Monasterio de Yuste en Cuacos, comarca de la Vera, tras unos meses de estancia en Jarandilla.


En Tornavacas paseamos junto a las riberas del río Jerte e hicimos un alto en el camino para degustar las tradicionales migas del pastor. Desde Tornavacas nos dirigimos hacia la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos, que está incluida en la comarca natural alto-extremeña del Valle del Jerte, entre la vertiente sureste de la Sierra de Gredos y el Río Jerte. 

Desde las altas cumbres, que durante el invierno almacenan las nieves, hasta el valle donde transcurre el río Jerte, se precipitan las tumultuosas aguas del deshielo en angostos cauces labrados en las rocas, denominados gargantas y que en la reserva Natural conforman uno de los paisajes más atractivos y singulares, especialmente en aquellos tramos donde la erosión ha creado curiosas y características “Marmitas de Gigante”, como sucede en el paraje conocido como Los Pilones.

La ruta de senderismo existente desde la Oficina de Turismo hasta los Pilones tiene una longitud de unos 3,5 km. con una dificultad baja. Se puede pasear a caballo, a pie y en todoterreno.

En las faldas de la montaña, justo por encima del piso de la encina y por debajo del matorral del piorno serrano, se instalan los bosques de laderas. Son formaciones de hoja caduca (fagáceas), principalmente de roble melojo o rebollo (quercus pirenaica). Los podemos encontrar desde los 300 m. de altitud hasta por encima de los 1.500 m.




Junto a los cursos de agua, se pueden apreciar bosques constituidos por alisos, sauces y fresnos, acompañados por otros árboles que por su escasez constituyen autenticas reliquias botánicas, como son el tejo, acebo y abedul: son los bosques de ribera. 

A veces, la rica vegetación de las riberas se espesa a modo de túnel en torno al cauce, formando hermosos bosques en galería. En las orillas de ríos, gargantas, arroyos y manantiales habitan animales y plantas muy característicos de estos medios y que tienen el agua como referente. 

El bosque de ribera o soto, es un bosque caducifolio que crece en ambos lados de los cursos fluviales sobre suelos que, a partir, de una cierta profundidad, suelen estar empapados de agua proveniente del río o arroyo vecino (agua freática). La vegetación de los bosques de ribera está adaptada a las inundaciones periódicas que eventualmente pueden arrancar o tumbar árboles y arbustos. Dicha vegetación puede alcanzar los 20 metros de altura y sus especies más características son el acebo, el gallo brotero o el fresno.



Los Pilones se sitúan en un tramo de la Garganta de los Infiernos, donde las aguas discurren sobre un gran bloque de granito que ha sido esculpido por la erosión del fuerte caudal, dando lugar a un singular paisaje constituido por una sucesión de pozas excavadas en las rocas que son las ya mencionadas “Marmitas de Gigante” formadas por la acción erosiva de la corriente del río junto con los pequeños fragmentos de piedras que arrastra. Estos fragmentos quedan atrapados en concavidades del fondo y gracias a los remolinos, que favorecen el movimiento circular, poco a poco van actuando agradando las formas circulares que darán lugar a los distintos estadios de estas singulares formaciones. 

Las aguas de esta bella cascada que se despeñan hacia la Garganta de los Infiernos por las laderas septentrionales de la Sierra de Tormantos, en el paraje conocido como Riscoencinoso, del arroyo del mismo nombre, son torrenteras de montaña, por lo que aportan su caudal en los meses de invierno y primavera, llevando a desaparecer en el estío. 

A finales de marzo y comienzos de abril destaca el blanco de los cerezos en flor junto con el verde intenso de los bosques entre gargantas y el cauce sin prisas del río Jerte con aguas cristalinas que baña la comarca, convirtiendo esta zona geográfica en paradisiaca. En nuestro recorrido las abundantes pozas de agua cristalina fresca. Las bellas cascadas será la consecuencia del deshielo en cuyos tramos del río Jerte se observan abundantes pozas convertidas en piscinas naturales para el deleite de los excursionistas y viajeros que disfrutan en esta época de una impresionante panorámica natural.


Junto en frente del mirador se puede observar el impresionante salto de agua blanco denominado el “Mando de la Virgen”, que en invierno se congela. El mirador es un magnífico lugar para observar el vuelo de las rapaces como el águila real, el buitre leonado, el halcón, etc. 

En la zona de puede observar un curioso fenómeno conocido como la “inversión térmica”, que consiste en la ocupación del piso que le correspondería al roble melojo por la encina, que aprovecha las condiciones climáticas y edáficas más desfavorable al roble como son la mayor escasez de agua y una elevada temperatura estival. Esta circunstancia da el nombre de Riscoencinoso al lugar. 

Estos bosques de ladera, robledales y los castañares que los sustituyen en algunos enclaves, representan el medio con mayor diversidad biológica de la Reserva Natural. 

Las aves encuentran aquí zonas de nidificación excelentes, especialmente las rupícolas. Los bosques caducifolios se encuentran en las laderas de montaña de la Reserva Natural hasta los 1.600 m. de altitud. En ellos, el roble melojo es la especie más abundante, si bien cabe destacar la gran mancha de castaños existentes en el monte Reboldo, término municipal de Jerte 

En estos bosques encontramos la mayor biodiversidad en el área protegida y son utilizados de refugio por una cantidad de animales y plantas. Desde siglos atrás hasta hoy en día, el hombre ha explotado los recursos que ofrece: leña, frutos, setas, caza, etc. 

Actualmente es frecuentado por excursionistas que pasean por él en las distintas épocas del año contemplar rincones de gran valor paisajístico y observar su flora y fauna. Los bosques caducifolios ocupan una extensa superficie de la Reserva Natural. Gracias a la abundancia de comida, la variedad de especies animales que habita en ellos es muy amplia existiendo una gran riqueza de mamíferos como el erizo común, el ratón de campo, el lirón careto, la garduña, el tejón, el gato montés, la gineta, el zorro, el ciervo, el jabalí, el murciélago ratonero… 

Entre las aves presentes en los robledales, castañares y pinares, se encuentran rapaces como el azor, el gavilán, el halcón abejero, el águila calzada, el águila culebrera, el petirrojo, el ruiseñor común, el mirlo común, varios tipos de curruca, etc… 

Desde el Valle del Jerte transitamos de vuelta hacia Cabezabellosa pero en ésta ocasión por Plasencia que contaría con nuestra presencia al día siguiente para recorrer sus calles radiales que desde la muralla convergen en el centro de la ciudad.

La retina del recuerdo me proyectó por algunos momentos aquella primera visita a la Ciudad Monumental de Plasencia con el C.B. Morón hacía algunos años y que quedará grabado en la retina del recuerdo. 

Desde el Valle del Jerte, para el blog de mis culpas...

viernes, 7 de abril de 2017

Visita al barrio judío de Hervás, al norte de Cáceres



“Hervás, con sus castañares recoletos en la falda de la sierra que hace espalda de Castilla".

Miguel de Unamuno


Desde Morón, tierra de la Cal y del Flamenco, colocamos en esta ocasión nuestro punto de mira en el Valle de Ambroz, en el norte de Cáceres. Para ello, iniciamos nuestra ruta desde Sevilla por la “Vía de la Plata” transitando hacia Santa Olaya de Cala y Tierra de Barros en busca de la antigua Emérita Augusta y la Vieja Cáceres hasta llegar al norte de Plasencia como destino final: Cabezabellosa en las últimas estribaciones de la Sierra de Gredos.

Nuestra retina captaba el río Guadiana y Tajo que junto con Duero marcaron marcas fronterizas “al Tagr” en tiempos de antiguas fronteras, entre Al Ándalus y los reinos cristianos.


Una acogedora casa rural que perteneció a un antiguo linaje del siglo XVI como residencia de verano “la familia Carvajal y Girón” -una de las más preponderante entre la nobleza placentina de la época-, nos esperaba como lugar de descanso. Al fondo se observa el embalse "Gabriel y Galán" y tras las montañas se encuentran “Las Hurdes”.

En 1913 Unamuno dedicó a Las Hurdes “Andanzas y Visiones de España” denunciando las condiciones infrahumanas de sus habitantes convertidos en el paradigma del atraso y miseria del medio rural de España. La película “Las Hurdes” realizada Luis Buñuel en 1932, denunciaba la dura situación de una comarca castigada por la miseria…



La gélida tarde la dedicamos a visitar Hervás, el pueblo más destacado del Valle de Ambroz, donde la judería ocupara desde el siglo XIII hasta el decreto de expulsión de los Reyes Católicos en 1492 un importante peso dentro del urbanismo de la ciudad.

El Valle de Ambroz està enclavado en las últimas estribaciones de la Sierra de Gredos, junto a la sierra de Béjar. Lugar de paso hacia el norte, los romanos lo convirtieron en un oasis en plena vía de la Plata, aprovechando las aguas termales en lo que hoy es el balneario de Baños de Montemayor.

Cuenta la tradición oral que en la calle Rabilero, número 19, se emplazaba la antigua sinagoga, en la que el rabino Samuel dirigía los oficios litúrgicos. En la calle de la Amistad Judeo-cristiana, número 15, los judíos construyeron un lagar donde elaboraban el vino kosher, apto para el consumo, disponiendo de una prensa de madera denominada “el estrujón”, los pilones y una bodega que almacenaba 480 litros.

Se considera vino kosher “apto” cuando se produce bajo los preceptos del kashrut basados principalmente en los textos del Levítico y el Deutetonomio. Este vino debe estar bajo la supervisión de una autoridad religiosa judía y manipulado por personas judías y se comercializa a los judíos ortodoxos con un sello de aprobación. Estas normas han sido interpretadas y transmitidas en el mundo judío a lo largo de los años hasta la actualidad.

El barrio judío se encuentra situado al noreste, un terreno más abrupto y desnivelado de Hervás. Hubo población judía sobre todo en el siglo XV, siendo famosos los nombres de los hermanos y familias Cohen, Haben Haxiz, Rabí Samuel y Bellida la Rica. 

Su barrio judío se halla excelentemente conservado y ha sido declarado Conjunto Histórico Artístico. Pertenece a la Red de Juderías de España. Se pueden apreciar sus sinuosas y estrechas callejuelas empedradas con las casas de adobe y entramados de madera y balconadas. Destacan las calles de la Amistad Judeo-Cristiana, la del Vado y la del Rabilero, conocida por sus típicas tascas y tiendas de artesanía. Existe una fuerte tradición artesana en Hervás. La industria del mueble de castaño, la cestería o la artesanía de piel y cuero.

Es indudable que después del Decreto de expulsión, Hervás perdió mucha población judía por el alejamiento de la frontera portuguesa, en torno a la cual marcharon la mayoría de las familias judías.



El Edicto de expulsión permitió a los judíos "vender" sus casas, pero el duque de Béjar, don Álvaro II, se lo prohibió al considerar que eran de su propiedad. Bajo cuerda, Fernando de Moreruela cambió a los hijos de Jacob Hamiz una casa por una burra y un borrico. Los expatriados salieron por el puente Mediano (hoy de la Fuente Chiquita) hasta la frontera con Portugal. En 1494 retornaron algunos judíos utilizando los apellidos Burgalés, Castillo, Guerra, Hontiveros, Ibáñez, Navas…

Los cristianos nuevos “judeoconversos” fueron acusados de profanar una hostia consagrada. Los conversos que no se arrepintieron de “herejías" murieron en la hoguera en 1514. A los que se retractaron, la Inquisición les colgó el sambenito en la torre de Santa María durante tres generaciones.

En 1626 Hervás contaba con 350 familias, de las cuales 42 eran descendientes de judíos edicándose al oficio del textil residiendo en las calles Corredera, Vedelejos, Centiñera y de la Cruz, actual Plaza de Hernán Cortés.



El barrio medieval de Hervás es una autentica joya de la arquitectura entramada extremeña, expresión del sentimiento popular. Sobre el lienzo de mampostería se armaba la estructura de madera henchida con ladrillos de abobe. Remataba con el zarzo o desván y la cubierta de teja con aleros sobre canecillos de madera.

A la puerta de la casa existía un emparrado y en la parte trasera, un corral o huerto como complemento de la actividad agropecuaria. Las sinuosas y angostas callejuelas recogían el agua de lluvia. Las chillas de madera protegían el paño de adobe hostigado por el viento de solano y la lluvia siendo sustituidas por canales de tejas dispuestas en vertical en el siglo XIX.

Las persecuciones antijudías originaron una gran dispersión en Castilla, desde las ciudades a los lugares poco poblados, a finales del siglo XIV. "Los Zúñiga", señores de Béjar, facilitaron el asiento de una comunidad judía en Hervás. Vivieron unas 45 familias: Cohen, Leví, Molho, Gabay, Orabuena, Calderón, , un rincón de Sefarad. 


Muchas han sido las expulsiones que los judíos han sufrido a lo largo de la historia hasta nuestros días, pero ninguna ha marcado tanto la memoria colectiva del pueblo judío como la expulsión de “Sefarad” debido a su fuerte arraigo y a su dilatada presencia en estas tierras.

Extirpar la huella del judaísmo en España fue un proyecto de siglos que causó gran dolor, tanto a los judíos como a los no judíos. El comienzo del fin será el gran pogromo de 1391 que llegará a destruir por completo algunas de las juderías más importantes de la Península y que provocará que una parte importante de la comunidad judía marche en un primer exilio hacia el norte de África y que otra parte se convierta masivamente al cristianismo, dando lugar a lo que con posterioridad será conocido como el “Problema Converso”. En 1492 la comunidad judía en los distintos reinos de la Península no era ya tan numerosa como en el pasado y se encontraba en una situación de quiebra económica.

La cultura judía tuvo centros de importancia en estas tierras como es el caso de Hervás, donde hoy se conserva uno de los barrios judíos más atractivos de España.Sin embargo, también existieron comunidades judías en Béjar, Candelario, el Barco de Ávila, Tornavacas, Jerte, Granadilla, etc…

Las casas aquí son de dos o tres plantas, en saledizo, con aleros, entramado de madera con ladrillos, tapial o adobe, y a menudo una de sus paredes aparece cubierta por tejas pegadas en vertical o superpuestas y dejadas a la vista o cubiertas por la cal. Otras veces estos muros, sujetos a las inclemencias del tiempo (lluvia y nieve), van cubiertos por planchas de madera plana, unidades escalonadamente formando un tablazón para proteger el adobe.


Las calles son angostas y con recovecos, con fondos de saco y pasos entre calles muy estrechos y cubiertos por edificación. Todas ofrecen un atractivo singular y su conservación es bastante aceptable. Algunos nombres serían la calle del Moral, la del Rabilero, Sinagoga etc.

Los hebreos construían sus casas sin estilo arquitectónico, buscaban una utilidad práctica. Eran irregulares, carentes los barrios de simetría, rompiendo los grandes viento, a la vez que sirve como aislante térmico: grandes sombras en verano y temperatura templada en invierno.

Cuando en 1492, Los Reyes Católicos decretaron la expulsión de los judíos, de la judería de Hervás salieron alrededor de 25 familias con destino a Portugal vía Ciudad Rodrigo. Otros, se harían cristianos conversos.

En Hervás, se encuentra al parecer, la calle más angosta de España.

El Edicto de Expulsión firmado en la Alhambra el 31 de marzo de 1492 obligó a elegir entre el exilio o la conversión forzosa al catolicismo. Muchos fueron los que, con la esperanza de un futuro mejor, abrazaron la cruz engrosando así el número de conversos que en algunas ciudades llegará a representar el 30% de la población. 

Otros marcharon hacia Portugal (donde serían expulsados cuatro años más tarde), Norte de África, Italia e Imperio Otomano. Un tercer flujo de exiliados será el de los judeoconversos que durante los siglos XVI y XVII huyen de la presión inquisitorial y se establecen en los Países Bajos y el Nuevo Mundo.

La expulsión de los judíos españoles y la actividad inquisitorial que se desarrolló en España durante más de 300 años supuso el empobrecimiento cultural y económico de un país que hasta entonces contaba con una diversidad de culturas, credos y razas únicas en Europa. Enriqueció sin embargo, a otros muchos reinos que otorgaron asilo a estos apátridas.

La expresión “marranos” se ha utilizado hasta nuestros días como término despectivo y peyorativo para identificar a los judeoconversos que mantuvieron en la clandestinidad su identidad y creencias judías. En el medio académico se suavizaba esta expresión sustituyéndola por la de "criptojudíos".


Los marranos disimulaban su identidad judía y simulaban la adoptada cristiana. Toda su vida era observada por los vecinos y la Inquisición. Escuchaban las predicaciones, acudían a la Iglesia para ser vistos. Participaban o aparentaban participar en las festividades religiosas…El secreto de su identidad quedaba reducido a un radical y solitario espacio de la intimidad, perdiendo el carácter social del judaísmo. La identidad y prácticas judías se restringe a determinados ritos, cada vez más alejados de la tradición. Los marranos van, poco a poco, desapareciendo bien por la implacable acción de la Inquisición, bien por el no menos implacable olvido.







La parroquia de Santa María inspira la vida religiosa de la comunidad cristiana. A la cabecera se erige la torre de Santa María sobre un antiguo castillo templario. El primer cuerpo está formado por un arco de medio punto con marcas de canteros (s. XIII). En el segundo tramo, dos ventanas góticas conopiales iluminan la escalera de caracol del siglo XIV. Culmina el campanario los escudos de Zúñiga y del obispo de Plasencia, y cuatro gárgolas (s. XVII).

El mirador del castillo nos ofrece una magnífica panorámica. Hervás tiene un importante patrimonio natural. El monte Castañar Gallego es uno de los montes de castaño más importantes de Europa.

Desde Hervás se divisa una bella panorámica con las cumbres de la Sierra de Béjar nevada, donde se encuentra otro bello pueblo "Candelario", donde también hubo asentamientos judíos antes del Decreto de expulsión de 1492.

Desde el barrio judío en Hervás, al norte de Extremadura, para el blog de mis culpas...



Enlaces interesantes