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martes, 11 de octubre de 2022

Elio Antonio de Nebrija, en el V Centenario de su muerte


Monumento a Elio Antonio de Nebrija

Dedicado a sor Castillo, natural de Lebrija, Hermana de la Caridad que permaneció muchos años en la Residencia de Mayores de "San Francisco" de Morón de la Frontera. Cada 27 de noviembre [coincidiendo con la celebración del día de la Virgen de la Milagrosa] nos obsequiaba con unas botellas de vino de su tierra, de la variedad fino, moscatel y tinto. 

Aquel gesto estimulaba nuestro paladar y aclaraba nuestra garganta entre los efluvios del dios Baco [presunto fundador de Lebrija] a orilla del río Betis, tierra de excelsos vinos que viera nacer al inmortal gramático Elio Antonio de Nebrija.

¡También estas humildes letrillas están dedicadas a todos los buenos docentes [presentes y ausentes]!




Cuando la tierra de Villalón se desprende de su traje de faralaes ["farah" en andalusí significa alegría y "lebs" traje] y las primeras hojas secas se preparan para ser juguetes del viento orientamos nuestra proa autodidacta en busca de los vientos Alisios que soplan hacia la cuna del inmortal gramático y padre del Humanismo español, defensor de la latinidad y autor de la primera gramática castellana Elio Antonio de Nebrija en el V Centenario de su muerte [1522-2022].

"Antonius de Nebrissa o  Nebrissensis" es autor de la primera gramática castellana [1492], del Diccionario latino-español ese mismo año y también del Vocabulario español-latino [1494] entre una intensa obra. Tan sólo por ese hecho hubiese pasado a la historia de la inmortalidad pero, es interesante conocer además, que nos ha dejado un extenso e intenso legado cultural.

Tal vez haya sido culpable de estimular nuestro apetito cultural por Elio Antonio un documental visto en la 2 TV a las 21,00 horas aquel 16 de julio de 2022 bajo el título de “Elio. Viaje de un rapero a las entrañas del humanismo” presentado por el rapero y filólogo Sergio López que iniciaba un grato viaje a la esencia del humanismo siguiendo los pasos del autor de la primera gramática castellana. Un documental dirigido por Pepe Barahona y Fernando Ruso.

En Lebrija estimulamos nuestra retina bajo los pies del monumento dedicado a la memoria de Elio Antonio de Nebrija que se encuentra ubicado junto a la Plaza de España y que fuera realizado en 1944 por el escultor sevillano José Lafita Díaz (1887-1945) para celebrar el V centenario del nacimiento del inmortal gramático, aunque sería inaugurado en mayo de 1946.



También pudimos observar en la plaza de Juan Díaz de Solís el obelisco que conmemora el V centenario de su muerte, realizado por el escultor nebricense Manuel Fernández Barrones inaugurado el 1 de julio de 2022 que representa en relieve de mármol varias facetas en la vida del ilustre gramático nebricense.

Destacan en el cuerpo principal cuatro relieves realizados en mármol de Carrara, que nos recuerdan diferentes etapas en la vida de nuestro protagonista con mayúsculas. A partir del cuerpo principal se forma un obelisco [ὀβελίσκος] conmemorativo con doce sillares más uno, en forma decreciente como si de una aguja o un rayo petrificado se tratara.


El primer relieve recoge su infancia en Lebrija


Pero vayamos a la vida intelectual de este ilustre nebricense, acosado por el Tribunal de la Inquisición "azote del pensamiento, de la ciencia y de la razón", en una época donde las luces brillarán por su ausencia siendo las depuraciones frecuentes no sólo en los hilos de la enseñanza.

Elio Antonio fue un brillante intelectual y humanista con una amplia formación integral y humana que abarca haber sido cronista de los Reyes Católicos, pedagogo, gramático, traductor, filósofo, poeta, astrónomo, historiador y docente. Aprendió latín, griego, hebrero, artes y ciencias humanas, derecho, medicina y teología. Su método de estudio de habla castellana tendrá una pervivencia durante tres siglos y su huella se percibe todavía en la gramática castellana.

Una ingente labor filológica, científica, lingüística, literaria, jurídica y teológica en tantos ámbitos de su saber universal. A Nebrija le toco vivir en una sociedad donde el fundamentalismo religioso con sus dogmas primará sobre la razón, en unos momentos históricos donde comenzaba a cohesionarse la unidad peninsular. La inefable Inquisición actuará como fuerza de policía moral al servicio de la Corona, destruyendo todos los hilvanes que otorgaba la Razón de la época.

Decía Elio Antonio que aprendió latín [la lengua del Lacio "latium" en latín, con Roma como ciudad principal] no en cualquier sitio, sino en su tierra natal [Lebrija] que conserva elementos importantes del Imperio Romano.


Itálica, en Santiponce, cuna de los emperadores Trajano y Adriano. A medio camino entre Híspalis [Sevilla] y la antigua Ilipa [Alcalá del Río]



Elio Antonio nació en la antigua Nebrissa Veneria “Lebrija”, muy cerca de la cuna de dos grandes emperadores romanos como fueron Trajano y Adriano [Santiponce, Itálica, Baetica, Hispania]. Elio Antonio decide adoptar por apellido el nombre de su ciudad natal, la antigua “Nebrissa”, hoy Lebrija (Sevilla) y el praenomen “Aelius”, muy frecuente en la epigrafía bética.

Cuenta una leyenda que Lebrija fue fundada por el dios Baco [dios del vino] a orillas del río Betis que será llamado por los andalusíes Guadalquivir "Wad al Kabir".

Elio Antonio de Nebrija [Antonio Martínez de Cala y Xarana] era hijo de Juan Martínez de Cala y Catalina de Xarana, agricultores de mediana condición que eran cristianos viejos aunque otras fuentes manifiestan que es posible que fueran judíos conversos. Se casó con la salmantina Isabel de Montesino Solís [antes de 1487] con la que tuvo 9 hijos, dos de los cuales [Sebastián y Sancho] seguirán por los senderos de la imprenta.  El apellido Nebrija le abrirá muchas puertas a sus hijos [seis varones y tres hembras].

Marcelo, Sebastián, Sancho, Fabián, Alonso, Francisco, Sabina, Julia e Isabel

Realiza sus primeros estudios en su villa natal. La familia de Martínez de Cala pudo otorgar a sus hijos una cierta educación y por ello, cuando Elio Antonio termina sus primeros estudios decide enviarlo a estudiar en la Universidad de Salamanca en 1475 que le ofrecía un grado de cuatro años [bachiller de la época]. 

Allí pasará cinco años hasta que en 1481 es nombrado profesor de dicha universidad. Elio Antonio tenía un interés acérrimo por el latín culto que le permitirá promocionar en la vida intelectual. Conocerá la gramática castellana y la pondrá al servicio del latín.

Ese mismo año de 1481 publica “Introducciones latinas”, que será un texto utilizado en las universidades hasta el siglo XIX.


 

 

Segundo relieve, el aula donde estudió en el Real Colegio de San Clemente de los españoles, en Bolonia.


1463 Viaje a Italia

Salamanca se le queda pequeña a Nebrija y una beca universitaria eclesiástica le permitirá en 1463 con diecinueve años dirigirse al Real Colegio de España, en la Universidad de Bolonia, la más antigua de Europa y centro del humanismo de la época.

En Italia se da cuenta Nebrija de que el latín sirve para leer textos. No se puede saber nada sin conocer el latín. Nebrija obtiene un método de enseñanza a través de la imprenta.

En 1465 comienza a estudiar en Bolonia otros métodos educativos. Se centra en las artes porque observa un modo distinto en la gramática, retórica, etcétera, para aprender el latín en toda su pureza de los antiguos romanos, como fueron Cicerón o Virgilio, era necesario ir a Bolonia.

En la biblioteca del Colegio de España existen obras de enorme importancia. En toda Italia existen solamente tres ejemplares de la Gramática castellana: uno en Milán, otro en Roma y otro en el colegio de España en Bolonia. La Biblioteca de Bolonia es la más antigua de Italia con muchos incunables [impresos antes de 1500].

La estancia en Bolonia será fundamental para que Elio Antonio de Nebrija tenga una amplia visión de la lengua. Cuando vuelve a España intenta aplicar todo lo que aprende en Bolonia para proyectarlo al mundo académico. La Universidad le contrata para dar clases de Retórica y Poesía. Allí permanecerá diez años. Su deseo será aprender de los grandes maestros del Humanismo e introducir nuevos métodos en las universidades españolas y en la enseñanza del latín cuyos “autores se encontraban desde hacía muchos siglos, desterrados de España”.

Elio Antonio conocía el valor de las palabras. En Bolonia manifestaba que procedía de una ciudad cercana a la cuna de dos emperadores romanos como Trajano y Adriano. Eligió Aelius, como praenomen y Nebrisensis, como cognomen que significa “Lebrijano”. Por tanto, introduce a su propio pueblo en su nombre.

 



Elio Antonio, en Zalamea de la Serena


1470 Regreso a España

La fama de Elio Antonio de Nebrija hará que muchos mecenas se fijen en él al regresar a su tierra "la Bética". Es más sabio e imparte clases de gramática en la "Capilla de la Granada" situada en el Patio de los Naranjos de la Santa Catedral de Sevilla.

Cuando Elio Antonio llega de Italia se encuentra en España ante la barbarie de mediocres maestros que habían corrompido el latín siendo preciso luchar para restablecerlo en toda su pureza. Será un hombre vinculado al movimiento intelectual del humanismo renacentista, que observaba a los modelos clásicos. Elio Antonio será el primer introductor del Renacimiento en España.

Una carrera intelectual que abarca desde 1470 a 1522. Su currículo se fundó en la “studia humanitatis” que comprendía cinco materias: gramática, retórica, poética, historia y filosofía moral, de firme base en las letras humanas.


La Universidad de Sevilla se suma a las actividades organizadas para el V Centenario del fallecimiento de Elio Antonio de Nebrija "1522-2022"



En Sevilla lo reclama Alonso de Fonseca, arzobispo de Sevilla, para que fuese uno de los suyos, como el mismo Nebrija escribe. Allí pasó tres años 1470 a 1473 estudiando y preparándose para enseñar la lengua latina. Durante este tiempo, fue también preceptor del sobrino del arzobispo, Juan Rodríguez de Fonseca, quien se convirtió luego en obispo de Badajoz, Córdoba, Palencia y Burgos, sucesivamente. Nebrija dará clases en la Capilla de la Granada, situada en el Patio de los Naranjos de la Catedral de Sevilla.

 

1475

Tras la muerte del arzobispo de Sevilla Alonso de Fonseca, Elio Antonio regresa a Salamanca, donde inicia su carrera académica como lector de "Elocuencia y Poesía". Un año después obtendría la "Cátedra de Prima de Gramática".

1481

Mediante el ejercicio de esta Cátedra comprende Elio Antonio la necesidad de renovar los fundamentos de la enseñanza en lengua latina, con lo que escribió “Introductiones latinae” que gozó de gran acogida.

1485

Como catedrático tuvo que leer dos “Repetitio”, un género de disertación que debía pronunciar cada catedrático de la Universidad de Salamanca sobre la materia que impartía.

Entre 1487 a 1504

 

En 1487 deja su cátedra en la Universidad de Salamanca y se pone al servicio del Maestre de la Orden de Alcántara don Juan de Zúñiga [en Villanueva de la Serena] como uno de los sabios que le acompañan para su esparcimiento cultural hasta 1504 en que muere el mecenas. El tiempo que pasa Nebrija en la casa de Zúñiga será muy productivo.

Regresa a la Universidad de Salamanca donde tomará posesión en 1505 de la misma cátedra que había renunciado antes “la Cátedra de Prima de Gramática del Estudio salmantino” al morir su titular. Pronuncia varios "Repetitios" y la lección titulada “Repetitio prima. Las dos gramáticas castellanas de Antonio Lebrixa grammatico”, llenando de prestigio intelectual la Universidad de Salamanca.


Medallón de los Reyes Católicos [Fachada de la Universidad de Salamanca]

1492 [Annus mirabilis]

El año 1492 será un “annus mirabilis” o de los milagros para España con la "Toma de Granada" y la unificación peninsular configurando un modelo de nación que junto al Descubrimiento del Nuevo Mundo facilitará a España la hegemonía de los mares al ser el Imperio más grande y efímero de la historia. También habrá que añadir la publicación de la “Primera Gramática Castellana" que otorgará cohesión al Imperio español. Pero al mismo tiempo, será un “annus horríbilis” para la población sefardí que será condenada a la Diáspora aquel trágico 31 de marzo de 1492 como preludio de lo que le ocurrirá a la población morisca a partir del 9 de abril de 1609.



La obra lingüística más importante de Elio Antonio de Nebrija será la "Gramática castellana" que lo hará transcender más allá de su tiempo y hará que en el año 2022, se siga hablando de éste insigne intelectual lebrijano. Será la primera gramática dedicada a la lengua española con el fin de ofrecer una herramienta didáctica para el aprendizaje de la lengua que contribuirá a dignificar el idioma y al mismo tiempo dotar a la sociedad de una identidad que llegará a dar coherencia a la unidad política y cultural.


Salamanca

Pero Salamanca se convierte en refugio y tormento para Nebrija. Al tener muchos hijos tenía que investigar ya que en la docencia que se ganaba muy poco. Fue defensor del conocimiento de Aristóteles y de la gramática pero será condenado al destierro.

El claustro de la Universidad de Salamanca  le otorga a Elio Antonio de Nebrija el 3 de octubre de 1509 la cátedra de Retórica.

En la Universidad de Salamanca, el ambiente le será cada vez más hostil al haber iniciado Elio Antonio una intensa campaña contra los maestros ignorantes, poniendo de manifiesto sus carencias. Elio Antonio no contaba con la animadversión y la envidia de un amplio grupo de catedráticos y profesores de la institución académica que como verdaderos antígenos crecerán exponencialmente a través de la envidia como caldo de cultivo que ya existía como deporte nacional en la docencia de la época. Ser un adelantado a su tiempo le traerá numerosos sinsabores.

En 1513 queda vacante de nuevo, la "Cátedra de Prima de Gramática" y Elio Antonio opta a ella, “por estar mejor pagada que la que él ocupaba”, pero sin éxito al serle concedida inexplicablemente a un joven desconocido llamado García del Castillo. El enfado del gramático con la Universidad de Salamanca fue enorme. Ante semejante atropello, Nebrija abandona Salamanca y la Universidad.

«La vida de Elio Antonio  es modelo de consagración a la investigación y a la docencia. Como maestro, formó a innumerables discípulos que unas veces de manera fiel, otras de modo inconfesado, desarrollaron la labor por él iniciada. Como investigador, es Nebrija uno de los autores más prolíficos de la Europa de su tiempo. Los títulos de sus obras [latinas y castellanas] se cuentan por decenas».

Nebrija fue el primer escritor que reclamó los derechos de autor de sus “Introducciones latinas”. Un tratado que se convirtió en un best seller entre las clases cultas europeas con más de 40 ediciones es un hito editorial. La obra incluía además el primer vocabulario latín-español y un diccionario geográfico.

Un trabajo exhaustivo que llega a recoger 28.000 palabras latinas traducidas

Gracias a Elio Antonio los intelectuales aprendieron el latín que en aquella época equivalía a saber leer. No hay que olvidar que en la lengua de Roma estaba escrito el Derecho, los Fueros y la Medicina. Todo el saber universal y en definitiva, la cultura. Si no dominabas el latín, eras un analfabeto aunque supieras leer.

Nebrija quiere erradicar en Salamanca la falta de conocimientos en latín y en griego. Con el humanista italiano Pedro Mártir tendrá Elio Antonio unas relaciones extraordinarias.



La Inquisición

El Tribunal de la Inquisición alargaba su macabra sombra sobre los intelectuales independientes y Elio Antonio no quedará al margen al tener que lidiar con dicha institución. Intentar ampliar el mundo del conocimiento tendrá como consecuencia tener que enfrentarse a los poderes fácticos de la época. Nebrija representaba la quiebra del mundo de la servidumbre medieval al reivindicar la cultura humanista. Los problemas surgirán con el inquisidor Diego de Deza por su participación en la Biblia Políglota Complutense.

Cuando muere Juan de Zúñiga, el Cardenal Cisneros, confesor de la reina, arzobispo de Toledo, canciller mayor del reino, fundador de la Universidad de Alcalá e inquisidor, lo llama para sumarse al encargo de crear una promotor y editor de la Biblia Políglota Complutense, en Alcalá de Henares, el mejor texto en las lenguas originales [latín, hebreo, arameo y el griego]. Y en este proyecto entra Elio Antonio que soñaba una traducción exacta de las Sagradas Escrituras, lo que le granjeará poderosos enemigos como la Inquisición que le abrirá un proceso de herejía. Pero Nebrija, que era un gramático y humanista se va a las fuentes sobre los que están escritos estos textos sagrados y hace una gran defensa contra las acusaciones del inquisidor Diego de Deza.

“De Itineris” le generó numerosos problemas a Nebrija con las autoridades eclesiásticas y académicas. Después de la muerte de Isabel la Católica. Fue procesado por la Inquisición al intentar devolver la Biblia a los textos originales. Hurgar en los textos sagrados le granjearía poderosos enemigos y por su mente pasó la quema de libros, tan usual en aquellos tiempos. Los textos sagrados están escritos en hebreo y tiene que ir a esos textos para estudiarlos. 



El Cardenal Cisneros le echará una mano frente al inquisidor Diego de Deza y se lo lleva a Alcalá de Henares para colaborar en la redacción de la Biblia Políglota Complutense junto con el lingüista judeoconverso Alfonso Alcalá donde se reúnen las versiones sobre las Sagradas Escrituras en sus idiomas originales: “hebreo, arameo, griego y latín”.

En el cuarto relieve, Elio Antonio con el  cardenal Cisneros 
consultando la Biblia Políglota


Las dos empresas más importantes en la vida de Cisneros fueron la creación de la Universidad de Alcalá de Henares y la Biblia Políglota Complutense.

Cisneros fundará la primera ciudad universitaria del mundo en abril de 1499 teniendo alumnos de la talla de Calderón de la Barca, Quevedo, Lope de Vega, san Ignacio de Loyola y profesores como Antonio de Nebrija.

El cardenal Cisneros le concede en 1514 a Elio Antonio de Nebrija la "Cátedra de Retórica" en la Universidad que funda y además, le concede el privilegio de que:

“Leyese lo que él quisiese y si no quisiese leer, que no leyese”

Ese es el pago que le dará el Cardenal Cisneros a Elio Antonio de Nebrija  por lo que le debía España y por toda una vida dedicada al conocimiento y a  la lucha contra la barbarie. 



La imprenta universaliza el conocimiento

La imprenta fue el gran invento del siglo XV, lo que le lleva a Elio Antonio a trabajar día a día con los impresores que le abren una nueva posibilidad del conocimiento aprovechando de manera visionaria un camino intelectual de elevadas cotas. El castellano y Nebrija han hecho posible abrir caminos para escribir lenguas que nunca habían sido escritas. Elio Antonio será clave para la enseñanza no solo en España sino en América.

En 1532 llegaron a Granada dos de sus hijos “Sancho y Sebastián” que obtuvieron el privilegio de impresión de los reyes para imprimir los libros que había escrito su padre y así poder garantizar la pureza de su obra. Dicho privilegio de impresión les dará grandes dividendos. No cabe duda de que la obra de Elio Antonio de Nebrija es un orgullo para los andaluces, para España y para toda la Humanidad.

Elio Antonio conoce la sociedad de su época y pretende a través del humanismo quiere que el ser humano logre ser una persona completa. Pero para ello, es necesario hablar un latín correcto como libertad de expresión.

El castellano y Elio Antonio de Nebrija serán claves para la enseñanza no sólo en España sino en América. En la raíz de la gramática española se encuentra todavía Elio Antonio al elevar el castellano al nivel de las lenguas clásicas. Creía en el valor de la palabra, en la necesidad de su permanencia, la importancia de su difusión y en el conocimiento como medio de avance de las sociedades. Y éste mensaje sigue vigente.

Lebrija, Villanueva de la Serena, Salamanca, Bolonia, Sevilla y Alcalá de Henares entre otras, brillarán con luz propia en la vida y obra de Elio Antonio de Nebrija.

Mural de Nebrija, en la calle Arcos de Lebrija


La "Gramática" de Nebrija

Es la primera gramática de una lengua romance, décadas por delante de la portuguesa e italiana. Se encuentra dividida en cinco libros: ortografía, prosodia, etimología, sintaxis e introducciones de la lengua castellana hasta la edad moderna. La primera gramática en una lengua vulgar, vital para construir el idioma castellano. Se adelantó treinta y siete años a la primera gramática de Trissino [humanista del Renacimiento italiano].

Con su Gramática intenta reducirlo todo a procesos más sencillos y racionales. Nebrija pensaba que si no se fijaban bien las reglas del latín, éste terminaría corrompiéndose de una manera irremediable.

La filología puede y debe corregir los textos bíblicos y eso le traerá problemas. El final de la vida del intelectual andaluz transcurre en Alcalá de Henares.

Hablar de Elio Antonio de Nebrija es hablar de la excelencia de la gramática elevada a las cotas más sublimes. Nebrija será un gran embajador de la gramática castellana, del griego, del latín y de las lenguas clásicas y las universidades deberán transferir sus conocimientos a la sociedad para que pueda transformarse.


El "Vitor" que se observa en las aulas de la Universidad de Salamanca es un símbolo derivado del crismón del Bajo Imperio Romano. Fue adoptado por algunas universidades españolas desde el siglo XIV, especialmente la de Salamanca, Alcalá de Henares, Sevilla e Indias como emblema conmemorativo de quienes obtenían el título de doctor, en inscripciones murales con pintura roja.

Reparación de un agravio [una asignatura pendiente]

El V aniversario del fallecimiento del autor de la primera gramática castellana se presenta como una magnífica oportunidad para que la Universidad de Salamanca pueda reparar “aquel agravio histórico” a Elio Antonio de Nebrija que dura ya cinco siglos.

En 1513 Elio Antonio suspendió la oposición a la cátedra de Gramática Latina, en la que se enseñaba con su propio manual, lo que supuso una humillación personal para él y su ruptura definitiva con la Universidad de Salamanca a la que no volvería "ni en cenizas".

 "Ni vivo ni muerto pisaré esta Universidad tan ingrata"

Mural de cerámica en la fachada del Ayuntamiento de Lebrija


Epílogo

“Los pilares de la lengua son útiles en la adolescencia y dulces en la vejez y no nos abandonan sino al final de la vida”. No hay que dejar la pluma hasta el último momento. 

El alfabeto como el mayor invento de la Humanidad ha colocado al Homo Sapiens en el peldaño más elevado de la escala evolutiva y Elio Antonio de Nebrija fue cronológicamente el primer humanista hispánico conocía el valor de las palabras.

Gracias a Elio Antonio la lengua y la ortografía castellana alcanzaron su plenitud en un momento clave de la Historia de España, al coincidir con el Descubrimiento de América. Dos hechos trascendentales que supusieron una gran oportunidad para la expansión de nuestra lengua en el Nuevo Mundo. Hoy, 500 años después de la muerte del pionero de la gramática castellana, el español es la lengua oficial de 21 países y lo hablan más de 500 millones de personas.

Con el Diccionario latino-español (1492) y el Vocabulario español-latino (1494), Elio Antonio de Nebrija establece las bases de la disciplina lexicográfica moderna. Gracias a Lebrija la lengua y la ortografía castellana alcanzaron su plenitud en un momento clave de la Historia de España. La “Gramática” dignificaba el idioma castellano equiparándolo al mismo nivel que las lenguas clásicas, como el latín y el griego, ubicados en la cumbre de la cultura.

En el siglo XV la imprenta universalizaba el conocimiento y en ese epicentro se encontraba el lebrijano Elio Antonio, un firme defensor de la educación como manera de transformar la sociedad y conseguir un mundo mejor a través del estudio. Nebrija como profesor de bachillerato proyectaba que los estudios básicos de secundaria eran fundamentales.

Sus tratados de Gramática, latina y castellana, y su Vocabulario español-latino fueron los modelos que se siguieron en América y Filipinas para la elaboración de las gramáticas y vocabularios de las lenguas indígenas de aquellos países.


Cripta con los restos de Elio Antonio de Nebrija 
Capilla de San Ildefonso de Alcalá de Henares

 

El 3 de julio de 1522 muere en Alcalá de Henares Elio Antonio de Lebrija, un ejemplo para los docentes, por su ingente labor filológica, científica, lingüística, literaria, jurídica y teológica en tantos ámbitos de su saber universal.

Pero, aún queda mucho por descubrir del pionero de la gramática castellana en ciudades como Lebrija, Salamanca, Bolonia y Alcalá de Henares, entre otras antiguas villas donde actualmente pueden rastrearse sus profundas huellas.

Lebrija rinde homenaje en 2022 al más ilustre de sus paisanos "Elio Antonio de Nebrija"  en el V Centenario de su muerte. En este mismo año se rinde también un merecido reconocimiento al V Centenario de la Primera Circunnavegación de la Tierra «Primus circumdedisti me». Ambas proezas inmortales para mayor gloria de Andalucía, España y la Humanidad.


Casa natal de Elio Antonio de Nebrija, en la calle homónima




 Sus obras más importantes


1481 "Introductiones latinae", Salamanca.

1485 Repetitio prima. Ese mismo año la reina Isabel la Católica le anima para que editase las Introductiones latinae traducidas al español.

1486 "Repetitio secunda, de corruptis Hispanorum ignorantia quarundam litterarum vocibus", dedicada a la reforma y pronunciación del latín, Salamanca.

1490 "Epitalamio", Sevilla.

1492 Primera Gramática de la lengua castellana, Salamanca.

"Lexicon hoc est Dictionarium ex sermone latino in hispaniensem" o Diccionario latino-español, Salamanca.

1494 "Vocabulario español-latino", Salamanca.

c.1495 "Dictionarium hispanum latinum" o Vocabulario español-latino, Salamanca.

1498 "In cosmographia libri introductionum", Salamanca.

c.1499 "Muestra de la historia de las Antigüedades de España", Burgos.

c.1503 “Introductorium Cosmographicum", un trabajo que sirve para introducir en España los principios de geografía del astrónomo Claudio Ptolomeo, en donde el autor trasmitía el conocimiento sobre esta ciencia adquirido en Italia. Salamanca.
1503 "De vi ac potestate litterarum", Salamanca.

"Persius". Ambas obras están dedicadas a Juan de Zúñiga, Sevilla.

1506 "Lexicon Iuris Civiles", obra de obligada consulta en los estudios de Derecho, Salamanca.

Repetitio tertia: De peregrinum dictionum accentu, Salamanca.

1507 Repetitio quarta: De litteris hebraicis, Salamanca.

1509 "De liberis educandis", Salamanca

1510 Repetitio sexta. De mensuris, Salamanca.

1511 Repetitio séptima. De ponderibus, Salamanca.

1512 "De bello navariense".

1517 "Reglas de Ortographía en la lengua castellana", Alcalá de Henares.

Tabla de la diversidad de los días y horas y partes de hora en las ciudades, villas, y lugares de España y otros de Europa que les corresponden por sus paralelos, Alcalá de Henares.

1521 "De numeris", Alcalá de Henares.


1523 "Introductiones latinae" (Alcalá de Henares, 1523), que no verá publicadas.


Desde la cuna natal de Elio Antonio de Nebrija, padre del Humanismo español, defensor de la latinidad y autor de la primera gramática castellana [1492], del Diccionario latino-español ese mismo año junto con el Vocabulario español-latino [1494], para el blog de mis culpas...



Enlaces interesantes





sábado, 12 de diciembre de 2015

Los moriscos, una mirada retrospectiva.

Óleo sobre lienzo "La toma de Granada" de Francisco Pradilla. 1882

“Fue un momento malísimo, aunque digan lo contrario en las escuelas. Se perdieron una civilización admirable, una poesía, una astronomía, una arquitectura y una delicadeza única en el mundo, para dar paso a una ciudad pobre…”

Federico García Lorca sobre la “Toma de Granada” en 1492 por los RR.CC.
10 de junio de 1936

Bautizo de los moriscos. Felipe Virgany (1521)
Capilla Real de la Catedral de Granada

Preámbulo

Los pueblos de las Alpujarras, cuyos efluvios embriagan e impregnan nuestra retina jalonan Sierra Nevada, la Sierra de Lújar y la Sierra de la Contraviesa evocando tiempos pretéritos donde la cultura morisca brillaba con luz propia al mismo tiempo que la tolerancia religiosa brillaba por su ausencia.

Las Alpujarras sorprenden por su peculiar aspecto bereber que ha sabido integrarse en su medio natural. La arquitectura típica alpujarreña se remonta a la época andalusí con sus pueblos orientados al sur (al mediodía) para aprovechar mejor el clima mediterráneo. A través de la angostura de sus tortuosas y empinadas calles baja el agua fresca de la montaña. Los tejados planos junto a los tinaos forman las azoteas cubiertas con lajas de pizarra rematadas con las tradicionales chimeneas con sombrero, en un marco incomparable “Sierra Nevada” con el Pico Veleta y el Mulhacén (Muley Hacén) como testigos del último refugio morisco.

La época morisca imprimió a toda la Alpujarra como baluarte defensivo de los seguidores de Aben Humeya, una clara reminiscencia bereber, dotándola con una peculiar identidad urbanística con viviendas escalonadas para evitar espacio, adaptadas a lo abrupto del terreno. Esta técnica también fue aplicada al cultivo y riego e terraza en la que los andalusíes eran auténticos expertos.

En las casas con las paredes encaladas predomina el “efecto botijo” que permite que las paredes de las viviendas transpiren y mantengan la temperatura en invierno y las refresca durante el verano mientras el agua fluye de manera irregular formando arroyos y pequeñas cascadas acariciando nuestros frágiles tímpanos, lo que nos proporciona bellas estampas que entre efluvios y reminiscencias andalusíes que impregnan nuestra retina.

La expulsión de los moriscos 1894. Museo Gabriel Puig Roda

…Un antiguo cuaderno sobre la historia de “los moriscos” adquirido en una prestigiosa librería anticuario de la Cádiz histórica, me extrapola imágenes a través de la retina del recuerdo.

Los andalusíes denominaron al río Genil "Sinnil" porque nada tenía que envidiar al río Nilo por los numerosos afluentes que se le unían durante su curso en la Vega de Granada. Posteriormente sería llamado “Wad al-Xenil”. Las aguas del Genil provienen de las cumbres de Sierra Nevada destacando los dos picos más elevados: el Mulhacén con 3.482 m. de altitud y el Veleta con 3.396 m. de altitud.

Recuerdo allá por los años 70 del siglo pasado, en mis tiempos de bachiller en el antiguo Instituto Nacional de Enseñanza Media (I.N.E.M.) -posterior Fray Bartolomé de las Casas-, cuando escuché por primera mencionar el gentilicio “moriscos” dedicado a aquéllos compañeros que se desplazaban desde la Puebla de Cazalla a Morón para estudiar.

Parece ser que el origen del término “morisco” en la Puebla de Cazalla es debido porque los Duques de Osuna no obedecieron la Orden de los Reyes Católicos de expulsar a los moriscos que habitaban en su término al ser éstos grandes agricultores.

No hace falta recordar que los árabes gracias a su gran cultura sobre los recursos hídricos potenciaron las azudas (del árabe as-sudd, presa), albercas (del árabe, al beer-kah, estanque), los molinos con sus ruedas hidráulica o sigalla, para elevar el agua del río con sus cangilones y así poder encauzarla a una acequia destinada para riegos y fuentes, norias, aceñas o molinos harineros de agua, aljibes, alcorques o agujeros alrededor de los árboles para almacenar el agua de riego, los azarbes que eran acequias que transportaban las aguas sobrantes del regadío para devolverlas al río. En terrenos abruptos como la sierra utilizaban el cultivo en terrazas.

Los árabes revolucionaron las tareas agrícolas con nuevos métodos de cultivo, injertos, etc… Las huertas brillaron con luz propia mediante nuevas hortalizas como la berenjena, la alcachofa, la endivia, el espárrago etcétera. Nuevas frutas como la granada, el melón, la sidra y los albaricoques contribuyeron a enriquecer nuestra dieta mediterránea.

El término “morisco” se aplica a múltiples palabras. La oliva morisca, la moneda (la dobla morisca),  algún que otro animal como el gorrión morisco, el gato morisco o la cabra morisca e incluso se habla de construcción morisca y de la teja morisca, son sólo un bello ejemplo.


Las Alpujarras “al-Busarrat, tierras altas” han sido consideradas por las páginas de la historia como "el último refugio de los moriscos". En el retablo mayor de la Capilla Real de la Catedral de Granada, se puede apreciar un magnífico despliegue iconográfico que nos muestra la hegemonía de la nueva unidad política y religiosa establecida por los Reyes Católicos “per secula seculorum”. 

Cuando Boabdil “Abu abd Allah” perdió el último bastión nazarí y se tuvo que exilar a Órgiva como lugar de retino, iniciaba sin pretenderlo el preámbulo de la posterior diáspora que iniciarían los moriscos a partir de 1609 al estar considerados fuera de la nueva escena histórica.


Boabdil entregando las llaves de Granada

Tras la expulsión de los judíos en 1492 coexisten en España dos creencias: la cristiana y la musulmana con 300.000 almas instaladas preferentemente en Aragón, Valencia y Granada y en menos proporción en las dos Castillas, Extremadura y Cataluña. Dentro del antiguo Reino Granada, los moriscos eran visibles en las Alpujarras, el Valle de Lecrín y en la zona almeriense.

La nueva relación dominador-dominado trajo como consecuencia el desmantelamiento de sus tradiciones con la resignada sumisión del dominado y como consecuencia el desarraigo cultural convertido más tarde en destierro.

Es evidente que en torno a la religión se han vertebrado países y “civilizaciones” aunque la tolerancia muchas veces ha brillado por su ausencia. La religión se ha utilizado como una especie de sextante o brújula que nos ha permitido a nivel de civilización cierta cohesión para orientar y canalizar en cierta medida “nuestro rumbo”. Sin embargo, la historia está repleta de grandes desencuentros y periodos de intolerancia.

Decía Saramago, “que en ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen los unos a los otros. Por el contrario, sólo ha servido para separar, para quemar, para torturar”.

Tras la conquista del reino de Granada hasta 1499 los musulmanes son concentrados en barrios separados de Granada. Fray Hernando de Talavera se opuso a la creación de la Inquisición, aprendió árabe y se ganó la consideración de los musulmanes al que consideraron alfaquí (santo) siendo nombrado en 1493 primer arzobispo de Granada.

Pero a partir de 1499 Fray Francisco de Cisneros (1436-1517), arzobispo de Toledo y primado de España, franciscano y tercer inquisidor general de Castilla, la política de mano blanda no le convence y pone en marcha una política de conversiones forzosas con bautismos en masa que se inician en Granada y que en 1502 se extiende a la Corona de Castilla.
Bautizo de las moriscas. Felipe Virgany (1521)
Capilla Real de la Catedral de Granada

Desde el momento en que los conversos fueron legalmente convertidos en “cristianos nuevos”, empezaban a caer bajo la jurisdicción del Tribunal de la Inquisición, que podía indagar sobre sus comportamientos y ser procesados y condenados si mantenían sus tradiciones y practicaban su antigua religión.

Se denominó con el término insultante "marranos" a los judíos conversos que se "judaizaban", para conservar en la clandestinidad sus costumbres y su verdadera religión. El término procede del árabe "moharrana", cuyo significado es cosa prohibida. En un principio dicho vocablo servía para musulmanes como para los judíos sefardíes aunque más tarde se denominara al musulmán converso con el término "morisco". Lo que pretendía la nueva hegemonía religiosa mediante la intolerancia era reducir al "Otro" para erosionar su propia identidad cultural.


La unificación peninsular comienza por los incumplimientos de los tratados firmados a la que sigue la destrucción las bibliotecas y los libros sagrados, imposiciones económicas insostenibles y un largo etcétera. Con ese caldo de cultivo, los antígenos de la intolerancia se irán multiplicando exponencialmente y la Rebelión de las Alpujarras entre 1568 y 1571 fue sólo la lógica consecuencia a tanto despropósito sinrazón histórica.

La Rebelión de las Alpujarras hizo que los moriscos fueran considerados enemigos del Estado y acusados de conspiración, "una especie de “quinta columna del Islam en España” que amenazaba la fe.

A partir de este momento, los moriscos serían conocidos peyorativamente como “monfíes”, -del árabe munfi "desterrado"-, o moriscos refugiados en la sierra del antiguo Reino de Granada durante el siglo XVI y comienzos del XVII.

Muchas iglesias serían construidas sobre antiguas mezquitas que estaban orientadas en dirección noreste-sureste hacia La Meca. Los antiguos alminares también serían cristianizados añadiéndoles cuerpos de campanas. A lo largo de la ruta se pueden apreciar restos de antiguas fortificaciones, antiguos patios de abluciones o fortalezas desparramadas por la bella geografía alpujarreña.

Los moriscos desempeñaban trabajos humildes siendo grandes alarifes o albañiles y hortelanos perfectos conocedores de la cultura del agua. Fabricaban bellos azulejos, techumbres con espléndidos artesonados y magníficas yeserías que han formado parte del arte mudéjar.

Pero los moriscos españoles tuvieron el mismo destino fatal que sus predecesores que un siglo antes prefiriendo el éxodo a la apostasía. De nuevo, la intolerancia atrasó el reloj de nuestra historia. Anterior a 1502 no existían moriscos en al-Ándalus. Es en esa fecha cuando son obligados a bautizarse tras la Pragmática de conversión forzosa de los Reyes Católicos a partir del 14 de febrero de 1502.

La expulsión de los judíos (31 de marzo de 1492) y posteriormente la deportación de los moriscos (9 de abril de 1609) ha sido considerado por la historia como una “limpieza étnica”. Una falta de altura de miras que tuvo consecuencias lamentables para la economía española de la época al quedar pueblos enteros y campos desiertos, la economía se resintió, la burguesía se arruina y los bancos quiebran en 1613.


En la evolución de las relaciones cristiano-moriscas es latente la hostilidad entre ambas comunidades. La Iglesia cristiana desde su hegemonía religiosa pretendía que los moriscos olvidaran sus costumbres reprimiendo cualquier indicio de simpatía islámica.

Una intolerancia que trajo como resultado la Pragmática Sanción o Pragmática anti-morisca de 1567 promulgada por Felipe II que prohibía hablar, leer y escribir en árabe, obligando a los moriscos a vestir a la manera castellana, tenían que abrir las ventanas y puertas, no podían realizar zambras (posterior danza flamenca de los gitanos de Granada y Almería), prohibía los nombres y sobrenombres moros, que las mujeres no se alheñasen (pintarse la cara), que no se bañaran en los baños árabes y los existentes fuesen destruidos, se anulaban los contratos que se hiciesen en lengua árabe, que tenían que entregar a la Chancillería los libros escritos en lengua árabe…

Los cristianos aprendieron numerosas técnicas de albañilería y agricultura de huerta desarrollada por los moriscos. La zambra reaparece en el siglo XX tras varios siglos de ausencia.

La vivienda morisca atiende a la distribución de las habitaciones, atendiendo a las condiciones de luz y sombra, calor o frío, limpieza y suciedad que no solían reparar los católicos que juzgaban perniciosa la costumbre morisca del baño, teñirse el pelo o bailar la zambra al compás de gaitas y atabales –una especie de tambor-. En definitiva, destruir su identidad como pueblo.

La intolerancia llegaría a tal extremo que incluso los baños árabes fueron clausurados por Felipe II al considerarse un lugar pecaminoso.


Se puede decir que junto con la expulsión de los judíos en 1492 fue la mayor expresión de intolerancia ocurrida en Europa durante este periodo de la historia. Unos sucesos trascendentes que acabaron con una civilización cuyo legado forma parte de una de las principales riquezas del pueblo andaluz como resultado de su proceso histórico en base de su identidad cultural, modelada a lo largo de siglos y que forma parte de la memoria en palabras del prestigioso antropólogo Isidoro Moreno.

Toda esta sinrazón trajo como consecuencia la Rebelión de las Alpujarras entre 1568 y 1571 al mando de Fernando de Válor y Córdoba -Muhammad ibn Umayya- durante el reinado de Felipe II. La mentalidad e intolerancia de una religión cristiana que desde su hegemonía religiosa utiliza la represión como fracaso de su empresa evangelizadora, lo que produjo un auténtico genocidio y etnocidio al expulsar a los moriscos españoles que tenían una identidad cultural propia.

El fundamento del edicto obligaba a los moriscos a dejar su modo de vida y costumbres islámicas para convertirse por la fuerza al catolicismo que consideraba a los moriscos como una especie de contracultura dentro de la nueva unidad religiosa.

Entrada RR.CC en Granada Felipe Virgany (1521)
Capilla Real de la Catedral de Granada

Según Julio Caro Baroja el término latino “mauriscus” denominaba a los moros. Dicho término se emplea por vez primera en 1521, lo que no quiere decir que no se utilizara antes. 

El texto del 2 de septiembre de 1521 que lo menciona es del Ayuntamiento de Baza, “prohibiendo a los posaderos servir vino a los moriscos”.

Con las conversiones masivas se persigue de alguna manera el genocidio a los que son distintos de la mayoría. Hasta 1560 predomina la persuasión pero a partir de esa fecha predomina la represión como fracaso de la empresa evangelizadora.

Para el licenciado Torrijos, sacerdote de origen morisco, si se impedían los matrimonios entre cristianos nuevos, éstos quedarían solteros y sin descendencia. Pedro Ponce de León sin embargo aconseja enviar a galeras a los hombres entre 18 y 40 años para evitar descendencia. El obispo de Segorbe, Martín de Salvatierra o el sevillano Alonso Gutiérrez, postula por la castración, lo que apenas fue atendida por las autoridades, partidarias de la expulsión como sistema a caballo entre el genocidio y el repudio.

La idea no era nueva pues ya el Papa Clemente VII en bula de 15 de mayo de 1526, animaba a Carlos I a fijar un plazo para que se convirtieran los moriscos, transcurrido el cual, debía preverse su expulsión, caso de no haber querido convertirse.

Tanto el etnocidio como el genocidio pretenden reducir al Otro que deje de ser lo que es. Pero pese a sus dolorosas secuelas de desarraigo, desintegración familiar e incluso muerte, permitió hasta cierto punto la conservación de su identidad en el norte de África.

La expulsión de los moriscos fortaleció a la nobleza, que se apropió de las tierras y las casas de éstos, estableciendo condiciones más abusivas al campesinado para su explotación, a fin de recuperar pronto las pérdidas causadas por la despoblación.

El morisco entierra a sus familiares en el macaver o cementerio musulmán “Puerta de Almocábar en Ronda” alejado de la población y sobre tierra virgen. El ayuno, las abluciones, la oración -rezar los viernes en la mezquita-, la limosna y la peregrinación a La Meca eran costumbres dentro de la religión morisca.

Según la Audiencia valenciana, los moriscos se alimentaban con pan, miel uvas pasas o higos. Comían productos hechos de repostería que fabrican con azúcar, miel y almendras. El plato típico era el alcuzcuz o migas de pan estando prohibido el cerdo y el vino.

Muchos moriscos eran conscientes de tener una lengua propia. Daud, uno de los cabecillas de la sublevación de 1568 se lo dice a los berberiscos:

Los cristianos nos han mandado quitar la lengua arábica “la algarabía» y quien pierde la lengua pierde la ley.

Pero sobre todo fue en el terreno del pensamiento donde la intolerancia se hizo más palpable procediendo las autoridades católicas a reprimir todos los libros musulmanes, excepto los de filosofía y medicina. La cultura morisca y cristiana chocan en todas sus manifestaciones al ser diametralmente opuestas.

La cultura morisca sobrevive en parte gracias a los alfaquíes, doctores o sabios de la ley, encargados de repartir limosnas y a quienes las autoridades católicas se apresuran a conducirlos a la Inquisición. Cuando los moriscos no podían recibir las enseñanzas del alfaquí, acogían en su casa a un huésped que les instruyera comentando el "Alcorán", libro sagrado del Islam. Al carecer de clero, en el Islam cada creyente debía de propagar su fe. La transmisión de esta herencia cultural se produce gracias a una fuerte solidaridad existente entre los moriscos. 

Pero el factor más importante en la supervivencia cultural es la familia agrupada en torno al hombre más anciano, a quien encomiendan la jefatura de la misma. El clan proporciona a la familia una coherencia que el matrimonio afianza, vínculo solidario que llega a ser consanguíneo a medida que aumentan las bodas entre primos de un linaje.


La "taqiyya" era una doctrina que permite al creyente musulmán fingir que acepta la fe de la mayoría cuando se encuentra aislado en un medio hostil. Así escapa a la persecución pero se aleja de la ortodoxia islámica. De esta manera la cultura morisca queda a expensas de la represión. Los moriscos iban perdiendo los elementos más visibles de su identidad reteniendo los más íntimos, aquellos que ejercitaban en el interior de sus viviendas, como las oraciones y abluciones.

También los moriscos transfirieron a la cultura cristiana parte de su patrimonio. Hasta hace poco tiempo se veía a las mujeres de Mojácar (Almeria) o de Jerez de la Frontera (Cádiz) llevando la almalafa –vestido moro que cubría desde los hombros hasta los pies o la cobijada de Vejer como costumbre derivada del Islam de cubrirse la mujer el rostro.

La expulsión de los moriscos el 9 de abril de 1609 por Felipe III desencadenó un rosario de medidas que afectaron a la totalidad de las comunidades de origen musulmán originando el transvase de la mayoría de los moriscos al Norte de África. La expulsión generó numerosos problemas de orden político-jurídico y teológicos-morales.

Para paliar los problemas teológicos-morales se formó una "Junta de Teólogos" que absolvió de toda responsabilidad al monarca. La expulsión se inició con los moriscos valencianos. El bando de expulsión se publicó el 22 de septiembre de 1609, por orden del virrey de Valencia, marqués de Caracena. En un plazo de cuatro meses la mayor parte de los moriscos valencianos habían abandonado el país, lo que da idea de la envergadura de la operación utilizando la casi totalidad de la flota disponible. 

Se produjeron algunas revueltas que fueron reprimidas por los tercios de Lombardía. Por el puerto de Valencia salieron un total de 116.022 moriscos. Las siguientes rutas hasta completar la cifra de 270.000 moriscos en una población de casi 8.500.000 emprendieron el exilio por los puertos de Vinaroz, Denia, Alicante, Pirineos, Cartagena, Cádiz, Málaga, Sevilla, Gibraltar y Almuñécar. Tuvieron que malvender su patrimonio y dejar la mitad de sus riquezas al Tesoro Real.

Las consecuencias de la expulsión de los moriscos fueron muy severas para la agricultura de Aragón (15% de la población) y Valencia (30% de la población), la región más afectada. El descenso de la población fue evidente quebrando la economía valenciana que impidió la recuperación demográfica. El carbón escaseó en el invierno de 1609 en Valencia ya que procedía de los montes circundantes donde residían los moriscos. Las cosechas de las huertas del Júcar dependían del trabajo eventual de los moriscos...

La mayoría de los moriscos eran campesinos integrados en la economía cristiana abonando las rentas a través del circuito bancario, a sus señores y a la Iglesia. La expulsión de los moriscos en Valencia supuso la puntilla a la economía valenciana.

Los moriscos actuarán en ciudades como Túnez y otras ciudades del norte de África con auténticos embajadores de una cultura hispanoárabe con sustrato andalusí fundando nuevos núcleos de población, rechazando los matrimonios mixtos con tunecinos de origen.

El morisco conservó su lengua castellana hasta bien entrado el siglo XVIII. Introdujo una lengua aljamiada. El morisco toledano Juan Pérez (alias Ibrahim Taibili), que emigró a Testour (Túnez) en el momento de la expulsión, es autor de un poema en 5.000 versos (que son octavas reales), así como de una serie de sonetos dedicados a Mahoma, al mismo tiempo que se muestra conocedor de los libros de caballerías y del Quijote ya en 1604, lo que resulta muy revelador del grado de asimilación de la cultura hispánica al que habían llegado algunos moriscos en la primera mitad del siglo XVII.

En definitiva, si el año 1492 fue un “annus mirabilis” o de los milagros para España con la unificación peninsular configurando un modelo de nación junto al Descubrimiento del Nuevo Mundo, fue al mismo tiempo un “annus horríbilis” para la población sefardí condenada a la diáspora el 31 de marzo, preludio de lo que más tarde ocurriría con la expulsión de los moriscos en 1609.

Desde Granada con la Alpujarra en la retina del recuerdo, para el Blog de mis culpas...




Bibliografía


Los moriscos

R.García, B.Vincent, P.Ferrer, J.Casey y J. Samsó


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