viernes, 15 de diciembre de 2023

Zamora, con el río Duero donde mirarse

Foto. Salvador Moreno


Cuando el grajo vuela bajo en la tierra de Villalón, de la Cal y del Flamenco, orientamos nuestro sextante en dirección al corazón de la Vía de la Plata donde se encuentra la monumental ciudad románica de Zamora "la perla del Duero", ubicada entre la antigua Emérita Augusta [Mérida] y Asturica Augusta [Astorga]. Los diferentes Caminos Mozárabes meridionales desde la orientación Sureste [Almería, Granada y Málaga] confluyen en Mérida para continuar por Zamora hasta Santiago de Compostela "Campus Stellae" [orientación Noroeste]. 

Si en la época del Imperio Romano, todos los caminos conducían a Roma, en la España medieval todos los caminos de Europa occidental llegaban hasta Santiago.



Desde la Sierra de Huelva hasta las dehesas de Extremadura [Extrema Dorii "al otro extremo del Duero"] se puede observar cómo el olivo ha dejado de ejercer su influencia como efecto mediterráneo para impregnarse nuestra retina bajo un bello paisaje, entre praderas salpicadas con árboles del género "Quercus" que predomina en la dehesa como la encina, el alcornoque o el quejío (roble) que produce un exquisito alimento “la bellota” que sirve para alimentar al cerdo ibérico en la época de montanera [de noviembre a marzo]. Existen zonas de Andalucía en la que se denomina chaparro a la encina (Quercus Ilex) y al alcornoque (Quercus suber).

Todo este territorio se encuentra jalonado de castillos como fortalezas defensivas de la "banda gallega" frente a la "banda morisca" del reino nazarí. 


A través de la Vía de la Plata nos espera Santa Olalla de Cala en la provincia de Huelva, Monesterio, Zafra, Almendralejos, la antigua Emérita Augusta y Plasencia como puerta de entrada al Valle del Jerte, en Extremadura; Hervás, con su huella judía, Béjar y el encanto de Candelario con sus batipuertas para combatir los rigones climáticos, en el límite meridional de Salamanca de Fray Luis de León, Francisco de Vitoria o Miguel de Unamuno y por fin, Zamora, antigua frontera natural del Duero que separaba a la antigua Al Ándalus de los cristianos del norte.



En Monesterio hicimos un alto en el camino para realizar nuestro obligado desayuno cardiosaludable consistente en el tradicional pan de pueblo acompañado del aceite de oliva virgen extra [azzeit], tomate triturado y lonchas de jamón ibérico, para tomar fuerzas que nos ayuden a afrontar la didáctica y gélida jornada que se presentaba ante nosotros.


Valle del Jerte en primavera


El curso medio del Duero actúa como eje vertebrador de Zamora, Toro y Tordesillas. El Duero atraviesa la ciudad de este a oeste entre antiguas aceñas cuya primera referencia escrita se encuentra fechada en la Alta Edad Media, año 986. 

Federico García Lorca menciona a Zamora en su primer libro "Impresiones y Paisajes" [1917].


Pasa el río por Zamora, verde y manso...


Parece ser que por la Vía de la Plata nunca ha transitado argenta alguna, ya que en 1504 ya era definida “la Plata” por el propio Cristóbal Colón y en 1507 Antonio de Nebrija ya la llamaba “Vía de la Plata". Es posible que el término árabe balath “calzada” se haya deformado con el paso del tiempo en “balata-blata-plata” calando en la memoria colectiva.

Existen diversas teorías sobre el origen etimológico de Zamora. Durante el periodo prerromano era denominada Ocellum Duri “los ojos del Duero” y posteriormente, arabizada bajo el término “Samurah” muy usado en el norte de África "azemur, acebuche silvestre" como lo atestigua el antiguo arrabal [al-rabad] de los olivares.

El río Duero marcaba la frontera natural entre la antigua Al Ándalus y los reinos cristianos del norte. El extremo sur de los territorios cercanos al río Duero será denominado “Extrema Dorii o Durri” [Extremadura].


El primer recinto amurallado de la antigua Zamora pertenece al siglo XI y se extiende desde su parte occidental hasta la Plaza Mayor. Un segundo recinto se finaliza en el siglo XIII y se extiende a lo largo del este de la ciudad. El tercer y último recinto, a finales siglo XIV, se prolonga desde el sur de la ciudad hasta el Puente Nuevo. Destaca la Puerta de Doña Urraca, fiel testigo del origen medieval de Zamora.

Alfonso III de Asturias "el Magno" (866-910) muere el 20 de diciembre de 910 en Zamora.

Zamora ha sufrido diferentes asedios a lo largo de su historia.

Durante el Califato de Córdoba, Zamora sufrió las razzias de Alhakén I en 811, Abderramán II, en 834 o Abderramán III en 939, cuando asaltan las murallas de Zamora defendidas por las tropas de Ramiro II.


San Millán en la batalla de Simancas. Iglesia del Salvador de Sevilla


La batalla de Simancas [Valladolid], el 6 de agosto de 939 representará un punto de inflexión en la denominada Reconquista, al consolidar las tropas cristianas su dominio sobre las tierras situadas al norte del río Duero.

Pero en el 977, aparece en escena el temible caudillo Almanzor [Al-Mansur] “el azote de los cristianos”, donde en una de sus primeras razzias llegará a la provincia de Zamora hasta Benavente. Y en el 988 Almanzor arrasará Zamora.


El Cerco de Zamora [1072]

Fernando I de León [1016-1065] divide los reinos entre sus cinco hijos:
  • Castilla, para Sancho II.
  • León, y el título de emperador, para Alfonso VI.
  • Galicia, para García.
  • Zamora, para Urraca.
  • Toro, para Elvira.
A Sancho II le tocó en herencia el Reino de Castilla, y a su hermana, la infanta Doña Urraca, el señorío de Zamora. Sancho II no respetó el testamento de su padre, y decide volver a conquistar todos los territorios que le han tocado a sus hermanos, hasta llegar a Zamora donde su hermana Urraca llegará a plantarle cara al no querer integrarse en el Reino de Castilla.

Sancho decide enviar al Cid Campeador para que convenciera a su hermana Urraca, quien no aceptará. Entonces Sancho decide sitiar la ciudad durante 7 meses (de ahí la famosa frase «Zamora no se conquistó en una hora»).

Vellido Dolfos salió de Zamora hacia el campamento castellano para concertar una entrevista a solas con Sancho, con la excusa de que iba a desertar del bando de Doña Urraca y le mostraría una puerta de acceso a la ciudad.

Pero en un descuido y de forma alevosa, Vellido Dolfos asesinó por la espalda a Sancho con una saeta el 6 de octubre de 1072, regresando a Zamora sitiada a través del Portillo de la Lealtad, antiguamente conocido como de la Traición.

Alfonso VI recupera Castilla, Galicia, Zamora y Toro. Rodrigo Díaz de Vivar “El Cid” comienza los continuos desencuentros con el rey Alfonso VI al obligarle a jurar ante los nobles que no había tenido nada que ver en la muerte de su hermano Sancho II de Castilla.

En Santa Gadea de Burgos,
do juran los hijosdalgo,
allí le toma la jura
el Cid al rey castellano.



Muy cerca de la Plaza Mayor se encuentra la Puerta y el Palacio de Doña Urraca protegido con grandes torreones que formaban parte del primer cordón de las murallas.

Nuestra particular Ruta Románica por Zamora comienza en la Plaza Mayor, en pleno corazón del casco antiguo, terminando entre las antiguas aceñas [assánya] de Olivares que aprovechaban la fuerza motriz de la corriente del río Duero para moler el grano.

Las aceñas serán introducidas en Al Ándalus por los musulmanes durante el siglo VIII así como las azudas [del andalusí, assúdd o dique].

1. En la Plaza Mayor típicamente castellana de planta cuadrada y empedrada destaca el Ayuntamiento Viejo, construido en 1493 y reconstruido en estilo plateresco a comienzos del siglo XVI.



2. El Monumento al Merlú ubicado junto al atrio de San Juan Bautista fue realizado en 1992 por el escultor Antonio Pedrero como homenaje a las procesiones de la Semana Santa de Zamora.

Merlú recibe el nombre aquellas parejas de congregantes de la Cofradía de Jesús Nazareno [fundada en 1651] cuya labor consiste en reunir a los demás hermanos para el comienzo de su desfile procesional antes de las 5 de la madrugada del Viernes Santo llegando a reunir hasta los 6.000 hermanos que forman dicha hermandad.

3. Y la Iglesia de San Juan Bautista, del siglo XII, con su característico rosetón de rueda de carro que se ha convertido en el símbolo del románico zamorano. Zamora será conocida como una de las joyas del románico en España, que cuenta con catorce iglesias de este estilo en su monumental casco histórico.

Un óleo “La muerte de Viriato, jefe de los lusitanos” [1807] de José de Madrazo y Agudo en el Museo del Prado [sala 64] nos ilustra sobre la muerte del lusitano. Es la pintura más emblemática del Neoclasicismo español.

4. Desde la Plaza Mayor, descendemos hasta la Plaza de Viriato, el héroe que detuvo en avance de Roma en Hispania, y que nos irá acercando al Mirador del Troncoso donde nuestra reina se estimula bajo una bella panorámica sobre las riberas del Duero con el Puente de Piedra a mano izquierda, que tiene dieciséis arcos apuntados, con sus correspondientes aliviaderos y tajamares para cortar la corriente del río y aliviar de la presión que ejerce el caudal sobre los estribos del puente.


Viriato "Terror Romanorum"


El Monumento a Viriato es obra del escultor Eduardo Barrón González. El joven pastor que puso en jaque desde la humilde Lusitania a la poderosa Roma y que junto con el tracio Espartaco [103 a 71 a.C.] causaría nuestra admiración durante nuestra más tierna infancia. 

La histórica Vía de la Plata comienza a construirse en el siglo II a.C. en el marco de la guerra contra el caudillo lusitano Viriato [Viriathus, en latín] recibiendo un fuerte impulso a finales del siglo I a.C.

Viriato utilizaba la guerra de guerrillas al ser un fiel conocedor del terreno que pisaba entre ríos, bosques y montañas. En el 146 a.C. llegará a vencer a los pretores Cayo Plaucio y Claudio Unimano de la Hispania Citerior. A éste último llegará incluso a arrebatarle los estandartes que eran considerados sagrados para las legiones romanas.

La pérdida de un águila era considerada como una afrenta para la legión y para la propia Roma. Su pérdida obligaba a una legión a disolverse. Será una deshonra para la gloriosa Roma que no podía pasar por alto.

En el 143 a.C. llegaba a Hispania el cónsul Quinto Cecilio Metelo Macedónico al mando de 30.000 legionarios. Ante la magnitud de este impresionante ejército, Viriato se esforzó en unir a las diferentes tribus ibéricas para enfrentarse a Roma, el enemigo común.

Pero el cónsul no conseguirá derrotar al lusitano, ni tampoco someter Numancia. En el 142 a.C. fue sustituido por Quinto Fabio Máximo Serviliano, que llegó a Hispania al mando de 19.000 legionarios.


Plaza de Viriato en Zamora

Viriato atacó a las legiones que tuvieron que retirarse, siendo acosadas hasta que llegaron a un desfiladero donde se quedaron sin escapatoria. Viriato podría haber exterminado a las legiones de Máximo Serviliano, pero decidió decantarse por la vía del diálogo y la paz. El Senado de Roma aceptó el trato al que llegaron Viriato y Máximo Serviliano, quien le otorgó al lusitano el título de amigo del pueblo romano «amicus populi romani».

Muchos consideraban en Roma que el tratado firmado con Viriato era humillante, hasta que Roma consigue romperlo. La guerra continúa en Hispania obligando a Viriato a huir a Carpetania. Viriato vuelve a Lusitania siendo cercado por dos poderosos ejércitos, el del cónsul Marco Popilio Lenas y el de Cepión con sus legiones del norte de Hispania.

Viriato se dispuso a negociar con Roma, enviando a tres de sus lugartenientes: Audax, Didalco y Minuro, quienes fueron sobornados con oro y tierras a cambio de la cabeza de Viriato. En el 139 a.C. mientras el lusitano dormía plácidamente, los tres lugartenientes de Viriato lo degollaron. 

Cuando Roma no conseguía vencer se valía de la traición.

Cuenta la leyenda que cuando los tres traidores “Audax, Didalco y Minuro” solicitaron a Cepión el pago por su ignominia, el procónsul les respondió con una mueca de desprecio: «Roma no paga a traidores».

¡Tras la muerte Viriato, nacía su leyenda!

5. Desde el Mirador del Troncoso bajo una bella panorámica del río Duero ascendimos hasta llegar al Palacio de Arias Gonzalo conocido como “La Casa del Cid” donde según la tradición se crió el joven Rodrigo Díaz de Vivar "El Cid Campeador".

Mientras nuestro lento caminar discurre a través de los bellos rincones de esta antigua ciudad ubicada a los pies del Duero nos acercamos al mirador Troncoso donde puede leerse el poema de Federico García Lorca “Pasa el río de Zamora, verde y manso”.

Antonio Machado también expresó en su poesía su profundo amor por el río Duero con la esperanza puesta en los brotes verdes "A un olmo seco" cargado de futuro como otro milagro de la primavera, en el recuerdo de su joven esposa.



La Catedral de El Salvador (1151-1174) es el más importante monumento de Zamora, concebido por Bernardo, monje cluniacese de origen francés, en torno a 1139 y bajo la protección del rey Alfonso VII. El cimborrio constituye el elemento más característico del conjunto catedralicio y una de las más asombrosas creaciones del arte medieval hispano. Su interior, austero en decoración siguiendo las doctrinas del Cister, se erige sobre una planta de cruz latina de tres naves espaciadas en cuatro tramos cuadrados con bóvedas de crucería en la nave central. Destaca la magnífica sillería labrada de coro. En el museo catedralicio se conserva una de las mejores colecciones europeas de tapices flamencos del siglo XV y XVII.




6. Y llegamos a la Catedral de Zamora con su cimborrio de influencia bizantina, la Puerta del Obispo y la Torre del Salvador, de estilo románico, con 45 metros de altura.

En el punto más elevado de la ciudad se encuentra la Catedral de Zamora del siglo XII siendo una de las catedrales más antiguas de Castilla y León. Está dedicada al Salvador dentro del Románico del Duero aunque se desconoce su maestro. Fue declarado Monumento Nacional el 5 de septiembre de 1889. Las numerosas iglesias que jalonan su casco histórico hacen que Zamora sea denominada la ciudad del Románico.

Su construcción abarca el reinado de Alfonso VII de León [1126-1157] y Fernando II de León [1157-1188]. Alfonso III el Magno funda la Sede Episcopal de Zamora que data del año 901 y su primer obispo fue San Atilano.

La primera etapa de la Sede Zamorana quedará interrumpida por el caudillo Almanzor “el azote de los cristianos”, quien arrasó Zamora en el año 988. El primer obispo tras la restauración será Bernardo que murió en 1149. Alfonso VII decide ampliar sus dimensiones. Será el obispo Esteban quien inicie la construcción de la catedral que durará veintitrés años.

Según el obispo Guillermo [tercero durante su construcción] la catedral de Zamora quedará consagrada el 15 de septiembre de 1174. Se estructura en planta de cruz latina. Consta de tres naves con cuatro tramos cada una. Las dos laterales están cubiertas con bóvedas de aristas, recurso técnico utilizado en el Románico para cubrir los espacios, aportando seguridad pero sin permitir ganar mayor altura, mostrando paramentos sobrios y austeros, con capiteles sin ornamentación según la Orden de Císter. La nave central se cubre con bóveda de crucería mientras que el transepto con bóveda de cañón apuntado. Los tres ábsides originales se sustituyeron en el siglo XV por los actuales góticos.


Cúpula de la Catedral "El Salvador" de Zamora


El crucero se cubre con una doble cúpula. La cúpula se apea sobre un tambor calado por dieciséis ventanas que originariamente estaban cerradas por vidrieras. Sus extremos se levantan cuatro torrecillas circulares rematados con apuntadas cupulillas culminadas por escamas al igual que la cúpula grande. Entre ellas se sitúan cuatro frontones triangulares con arquerías ciegas de similares características que las torrecillas y que se corresponden con los cuatro puntos cardinales.

El cimborrio, de planta circular, se apoya en las cuatro columnas centrales del crucero utilizando el sistema de transición a través de cuatro pechinas sin ningún tipo de ornamentación, mostrando sobriedad y austeridad.

La Torre campanario de 45 metros de altura fue edificada en el ángulo noroccidental durante el siglo XIII, en su origen era un auténtico baluarte defensivo, debido al lugar estratégico de la ciudad situada en la vía romana de Mérida a Astorga. Desde el exterior, debido a la división por líneas de impostas apreciamos cinco cuerpos pero en su interior solo dispone de tres. Los dos pisos inferiores hacen de base y soportan el peso de la torre.

El claustro original fue destruido por un incendio el 23 de junio de 1591 durante una procesión claustral en dicha víspera por San Juan. El actual es clasicista del siglo XVI, fue trazado por Juan de Ribero Rada (1592) y construido por Juan y García de la Vega y Juan y Hernando de Nates (1603).

En el perímetro de la catedral encontramos diferentes capillas:

La Capilla Mayor cuenta con el Retablo Mayor, situado en la nave transversal gótica que sustituyó a la cabecera románica, alberga el relieve de mármol de Carrara de la Transfiguración de Cristo. El presbiterio que precede al ábside, está formado por tres tramos, los laterales, ocupados a la izquierda por el Retablo de Nuestra Señora de la Majestad realizado por Juan Falcote. A la izquierda encontramos el retablo del Santo Cristo, imagen de 1546 de Cristo Crucificado con fondo de una pintura de un paisaje, atribuida al escultor Arnao Palla.

Las capillas de San Miguel o del Santísimo, San Nicolás, San Pablo, Santa Inés, San Ildefonso o del Cardenal Mella, San Juan Evangelista y San Bernardo fueron construidas entre los siglos XIV Y XVII.



El Coro fue construido en madera de nogal a comienzo del siglo XVI por el taller de Juan de Bruselas y representa en los respaldos de la sillería alta una serie de santos de la iglesia, además de a Jesús y a los Apóstoles y en la sillería baja encontramos a profetas y personajes del Antiguo Testamento. En el sitial del obispo la representación la tiene Cristo Salvador titular del templo.

La Portada del Obispo conserva su original estilo románico. Se divide en tres cuerpos y tres calles. La portada se decora con cuatro archivoltas abocinadas con sus particulares rollos zamoranos. Flanqueando la portada encontramos dos alargados nichos en arco de medio punto con los tímpanos decorados. En el tímpano de la izquierda se representa a San Pablo y San Juan Evangelista, ambos con libros abiertos, en actitud de ir andando y hablando entre ellos. El tímpano de la derecha está ocupado por un grupo escultórico formado por la Virgen Sedente con el Niño Jesús en sus rodillas (María como Madre de Dios). La flanquean dos ángeles turiferarios.


El río Duero fluye entre Tordesillas y el alfoz de Toro penetra en Zamora. Toro es la capital de los vinos toresanos, donde se encuentra la sede del Consejo Regulador de los vinos de la Denominación de Origen Toro.

Un merecido descanso nos espera entre tantas piedras labradas por los antiguos canteros que dejaron su impronta en el Románico, lo que nos permite estimular nuestro apetito con buenas tapas como el arroz a la zamorana, la sopa de ajos, el figón zamorano [chorizo envuelto en jamón y queso en lonchas], las tostas de jamón, entre un largo etcétera. Todo ello, maridado con el buen vino de la tierra que nos hará entrar en calor bajo el gélido clima de estos lares en el riguroso diciembre, donde no se ven ni grajos, porque hace un frío que nos invita a tomar una buena sopa de ajos.

 

Desde la histórica Zamora, donde el Duero pasa verde y manso, bajo el gélido e intenso frío de la meseta, para el blog de mis culpas…


Enlaces interesantes

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jueves, 14 de diciembre de 2023

Juana I de Castilla


 

Desde la histórica ciudad de Zamora reflejada en el curso del verde y manso Duero orientamos nuestro sextante en busca de la ciudad de Toro donde tuvo lugar la batalla homónima tras la muerte de Enrique IV de Castilla, y que tendría como consecuencia una crisis sucesoria entre los partidarios de Juana la Beltraneja y los de Isabel la Católica [hijas del rey].


Alcázar de Toro


El 1 de marzo de 1476 tiene lugar la batalla de Toro que supondrá un importante espaldarazo en las aspiraciones al trono de Isabel a la Corona de Castilla en detrimento de su hermana Juana la Beltraneja apoyada por Alfonso V de Portugal. La batalla de Toro será el primer paso que ayudará a forjar el futuro de los Reyes Católicos.

No hace falta recordar que el vino de Toro, al ser fuerte y recio, era el ideal para aguantar las largas travesías hacia América, siendo el primer vino que se bebió en el Nuevo Mundo.

El 7 de marzo de 1505 se reúnen en la ciudad de Toro las Cortes de Castilla bajo el reinado de Juana I de Castilla para confirmar el testamento de la difunta reina Isabel y promulgar un conjunto de 83 normas o leyes que permitan armonizar el orden legislativo en todo el territorio bajo su influencia.




Cuando visitamos Tordesillas [a 35 km. de Toro] sorprende sobre un altozano el monumento a Juana I de Castilla con vistas a la iglesia de San Antolín [Museo de arte sacro] y al río Duero, que sirviera de frontera natural entre los andalusíes y los reinos cristianos del norte. 

Juana I de Castilla, por culpa de las intrigas y conspiraciones de su padre Fernando “el Católico”, de su esposo, Felipe el Hermoso y de su hijo Carlos I de España, morirá de pena, aislamiento y soledad encerrada en el Castillo de Medina del Campo en el primero de sus encierros, y en Tordesillas hasta su muerte en 1555.

Tordesillas aparece mencionada hacia el año 939, cuando el califa Abderramán III pasó por aquel territorio tras sitiar Zamora con un ejército de 100.000 hombres. Será Alfonso X el Sabio quien conceda en 1262 a Tordesillas el Fuero Real.

Paseando por el casco histórico de Burgos, muy cerca del monumento al Cid y al río Arlazón, nos encontramos con la Casa del Cordón donde una placa de piedra nos recuerda que en aquel lugar de los Condestables de Castilla recibieron los Reyes Católicos a Cristóbal Colón que volvía de su segundo viaje al Nuevo Mundo, confirmándole todos sus privilegios, el 23 de abril de 1497.

También nos dicen las páginas de la historia que en abril de 1497 se casaron en la Catedral de Burgos el príncipe Juan, hijo de los Reyes Católicos con la princesa Margarita de Austria.


Cenotafio del príncipe don Juan, hijo de los RR.CC.
Real Monasterio de Santo Tomás, en Ávila

En octubre de 1497 muere Juan, de 19 años y hermano mayor de Juana, tercera hija de los Reyes Católicos. Un año después, otra hermana mayor de Juana, Isabel, se casa con Manuel I de Portugal, pero muere el 26 de noviembre de 1504.

Su hijo recién nacido, Miguel, quedaba como heredero de España y Portugal, pero muere antes de cumplir los dos años. En 1500 Juana se convierte en la única heredera de las coronas de Castilla y Aragón. 

El 24 de febrero de 1500 en Gante [Flandes], Juana dará a luz a su primer hijo varón, el futuro Carlos I de España y V de Alemania.


Cripta de la Catedral Granada

Allí se encuentra el sepulcro de los Reyes Católicos, 
donde se encuentra su hija Juana la Loca y el esposo de ésta, Felipe I el Hermoso 


Con la muerte de su madre Isabel la Católica en Medina del Campo el 26 de noviembre de 1504, Juana será proclamada reina de Castilla con el nombre de Juana I.

Las disposiciones testamentarias de Isabel la Católica dejaban como heredera universal de todos sus reinos y bienes raíces a su hija doña Juana.

Tras las Cortes de Toro celebradas en enero de 1505, y en ausencia de Juana, que se encontraba en Flandes pariendo a su segundo hijo Carlos I, se nombró a Fernando como regente, lo que será considerado por Felipe el Hermoso como una embestida en toda regla contra los intereses regios de su esposa.

Mientras Castilla estaba en vías de financiarse con los territorios del Nuevo Mundo, Aragón lo seguirá haciendo con su política mediterránea. Un reino que estimulaba el apetito de cualquiera con ansias de poder.

Fernando el Católico arguye la inestabilidad emocional de Juana y ante las Cortes de Toro en 1505 aseguraba:

“Una de las causas de haberme encargado esta administración y gobierno de estos reinos era que mucho antes de que falleciese, la reina nuestra señora conoció y supo de una enfermedad y pasión que sobrevino a la reina doña Juana”.



Antiguo monasterio de Sanct Francisco de la Alhambra [Parador Nacional de la Alhambra], donde estuvo enterrada Isabel la Católica desde el 18 de diciembre de 1504 hasta el 10 de noviembre de 1521.

El 12 de octubre de 1504, Isabel la Católica había dictado testamento en Medina del Campo (Valladolid) donde expresaba su voluntad de ser sepultada en el monasterio de Sanct Francisco de la Alhambra. El 26 de noviembre la reina expiró y a los pocos días el cortejo fúnebre iniciaba un penoso viaje de 23 jornadas, con intenso frío y lluvias torrenciales. El cuerpo fue sepultado en este mismo lugar el 18 de diciembre de 1504. 

El 6 de febrero de 1518 se sumaron a sus restos los de Fernando, su esposo. Terminada la Capilla Real de Granada, el emperador Carlos dictó que los cuerpos de sus abuelos fueran allí trasladados.

En la Casa del Cordón de Burgos se reunía el Consejo de Regencia que nombrará a Fernando de Aragón rey regente de Castilla, quien el 18 de marzo de 1506 se casará en segundas nupcias con Germana de Foix, sobrina del rey de Francia. Será un matrimonio político que le permita asegurarse la neutralidad de su histórico enemigo francés.

Mediante la Concordia de Salamanca el 27 de junio de 1506 se reconocía a Juana y Felipe como reyes de Castilla y a Fernando como gobernador perpetuo del reino, compartiendo la administración de justicia. Pero, se añadió una cláusula por la que el gobierno recaería en Felipe el Hermoso y, en ausencia de éste, en Fernando si se apreciaran trastornos mentales en Juana.

Las ciudades castellanas se negaban a que un extranjero gobernase Castilla en referencia a Felipe el Hermoso. Felipe no podía consentir que Juana fuese nombrada reina porque podría demostrar que se encontraba en pleno uso de sus facultades mentales y en una precipitada ceremonia en Valladolid se le permite asumir el gobierno de Castilla.


Casa del Cordón, en Burgos


Muerte de Felipe el Hermoso

En 1506, en la Casa del Cordón se alojaron Juana I de Castilla y su esposo, el rey regente Felipe el Hermoso [apelativo dado por el rey Luis XII de Francia], hijo del emperador Maximiliano I de Habsburgo, con lo que a la muerte de éste llegaría a convertirse en el hombre más fuerte de Europa.

Felipe I el Hermoso se encontraba en el palacio burgalés de la “Casa del Cordón” cuando cae enfermo el 16 de septiembre de 1506 muriendo el 25 del mismo mes. Tras su muerte el estado mental de Juana se agrava.

Sea porque Felipe el Hermoso [el primer Habsburgo] muriera como consecuencia de la peste que asolaba Castilla en aquella época; sea porque muriera de una indisposición al beber agua fría tras un juego de pelota, o porque su muerte fuera debida a un presunto envenenamiento a manos de su suegro Fernando debido a su enemistad con su yerno, Juana podrá gobernar en solitario bajo la regencia del Cardenal Cisneros respaldado por la nobleza castellana.

En la Casa del Cordón establecerá el rey la Corte y el 27 de diciembre de 1512, el propio Fernando sancionaba las conocidas como Leyes de Burgos, donde se recoge el marco jurídico para regular las relaciones con los indios, y donde se abolirá la esclavitud de los indígenas. 

En 1511 el fraile dominico Antonio de Montesinos denunciaba las condiciones sociales a las que era sometida la población indígena en isla de La Española por parte de los encomenderos. En 1512 Fray Bartolomé de las Casas llega a América y en 1514 renuncia a los indios de su encomienda para defenderlos.

En 1552 publicará Fray Bartolomé de las Casas “Brevísima relación de la destrucción de las Indias” donde denunciaba el fraile los abusos de algunos conquistadores, en contra de las instrucciones dictadas por la fallecida Isabel la Católica.

El 11 de junio de 1515 se celebra en la Casa del Cordón la ceremonia de incorporación del Reino de Navarra a la Corona de Castilla de la mano del II Duque de Alba don Fadrique Álvarez de Toledo y Enríquez bajo la bendición papal de Julio II el 21 de julio de 1512.

Los reyes Carlos I, Felipe III, Felipe IV, Carlos II y Felipe V entre otros, también llegarán a hospedarse en la Casa del Cordón de Burgos. El primero, en varias ocasiones desde 1520 cuando se dirigía a Alemania para ser coronado emperador, hasta 1556, y también en el camino de su retiro al Monasterio de Yuste.


Puerta del Cordón, en Burgos


El color negro como luto 

Dicen las crónicas de la época que será partir del entierro de Felipe el Hermoso [1525], esposo de Juana I de Castilla, cuando ésta en el cortejo fúnebre obligará a todos los que acompañaban el féretro a vestir de riguroso negro. Será a partir de entonces, cuando dicho color se convierta en el color del luto que con el paso de los años se pondrá de moda en todas las cortes europeas y posteriormente entre el pueblo llano.


Juana la Loca [1877]. Francisco Pradilla. Museo del Prado


Entierro de Felipe el Hermoso

La caravana fúnebre traslada en solemne procesión el cuerpo de Felipe “el Hermoso” desde Burgos hasta Tordesillas durante varias jornadas donde será depositado su difunto cuerpo en el Convento de Santa Clara hasta 1525 en que su hijo Carlos I autorice el traslado del cuerpo de su progenitor hasta la cripta en la Catedral de Granada.

En su testamento Felipe 'El Hermoso' había dejado escrito que quería que su corazón fuese llevado hasta su Flandes natal y el cuerpo descansara en Granada.

Cuatro caballos traídos desde Flandes serían los encargados de tirar del carruaje fúnebre en el que viajaba el ataúd de Felipe el Hermoso. Solo avanzaban durante la noche para evitar que el calor del sol estropeara los restos del difunto. Al llegar a una aldea, se instalaba la comitiva y el cuerpo de Felipe era velado por los nobles en la iglesia de la villa.

Un coro de música amenizaba de forma constante el sepelio mientras que un cuerpo de acólitos quemaba el correspondiente incienso entre estolas, casullas y otros elementos litúrgicos de la turba de clérigos que acompañaban a tan regio difunto.  

Las iglesias de noche eran iluminadas por cientos de velas. Algún que otro templo llegaría a arder por culpa de las elevadas temperaturas que se alcanzaban provocando un incendio, cuyo deterioro sería pagado por la Corona. 

La literatura popular dice que sólo entre velas y cirios, Juana se gastaría la friolera cifra de más de medio millón de maravedíes [una cifra algo exagerada]. 

Las honras fúnebres en cada pueblo por el que transitaba el cortejo recae en las arcas municipales de sus respectivos concejos, muchos de los cuales carecían de recursos económicos, aunque se esmeraban en cumplir las órdenes de la Corona.

Pero el luto de Juana se estaba convirtiendo ya en algo patológico que afectaba a su salud mental y física ya que continuaba sin abandonar el cuerpo de su esposo Felipe decidiendo cumplir con las últimas voluntades de su marido. En las navidades de 1506, Juana mandaba reanudar el viaje con su difunto esposo a la ciudad de la Alhambra para cumplir con su testamento.

Las quejas de muchos nobles ante tal despropósito hizo que Fernando "El Católico" termine llamándola a Burgos exhortándola a dar un entierro definitivo a su marido y que tomara de una vez las riendas del gobierno que le había dejado en herencia Isabel La Católica y que tenía dejado de la mano de Dios [nunca mejor dicho].

Juana seguirá refugiándose unos meses más con el cuerpo de su marido aun sin sepultar en Arcos de la Llana [Burgos] en 1507. Juana dará a luz el 14 de enero de 1507 a su sexta hija, Catalina, en Tordesillas.

Será en 1509 cuando Fernando El Católico alegue un deterioro de su salud mental y mande recluirla en Tordesillas, lo que le llevará a afianzar así su puesto como regente de Castilla, que lo llevaba haciendo desde 1507 por la dejación de funciones de Juana. Aquel cautiverio empeorará el estado de salud física y mental de Juana. 

Es necesario destacar que hasta la aparición de los psicofármacos a mediados del siglo XX, el confinamiento era el principal tratamiento para en enfermo mental.

Los restos mortales de Felipe el Hermoso seguirán reposando en la iglesia del convento de Santa Clara de Tordesillas entre 1509 y 1525.

Mientras tanto, Juana permanecerá cautiva durante 46 años, hasta el 12 de abril de 1555, muriendo a la edad de 75 años. Sería un Viernes Santo.

Juana unirá su destino 30 años después en la Cripta de la Capilla Real de Granada junto a los Reyes Católicos y su esposo Felipe el Hermoso.

¡Pero, estaba tan loca Juana como nos la pintan las crónicas de la época! ¡Agravó su presunta enfermedad mental la muerte de su esposo Felipe el Hermoso! O por el contrario, llegará a primar más la ambición de poder de su padre Fernando, su esposo, Felipe e incluso para más "inri" su propio hijo Carlos, por encima de su legitimidad como reina de España. 

No cabe duda de que al ser considerada enferma mental llegará a ser una jugada maestra para impedir que tomara las riendas del Estado.

Como botón de muestra baste recordar que las Cortes de Toro se reúnen en 1505 para reconocer a Juana como reina de Castilla. Pero, será su propio padre Fernando el Católico quien llegue a plantear la demencia de su hija. No se puede olvidar que el levantamiento comunero también reconocerá a doña Juana como soberana en su lucha contra el absolutismo de Carlos I y el abuso de los flamencos, con lo que presuntamente Juana I de Castilla estaría en sus cabales.

Es posible que Juana padeciera alguna especie de “Trastorno bipolar” [cambio brusco en su estado anímico] o esquizofrenia [presencia de síntomas psicóticos], agravándose con los múltiples partos, a lo que habría que sumarle la continua infidelidad de su esposo Felipe el Hermoso.

La muerte de Fernando el Católico a comienzos de 1516 sin descendientes de su matrimonio con Germana de Foix hizo que Juana añadiera la Corona de Aragón a la de Castilla.

Y de nuevo surge la figura del Cardenal Cisneros [hombre de Iglesia y Estado], quien asumirá la segunda regencia, a la espera de que Carlos I llegase a España. No hace falta pensar mucho para entender las fuertes presiones a las que se vería sometida Juana por parte de Cisneros y Fernando II para que les proporcionase poderes formales para el gobierno de Castilla.

Mientras tanto, el joven Carlos llegaba a tierras españolas el 19 de septiembre de 1517 y se dirigió a Tordesillas para visitar a su madre.

El 9 de febrero de 1518, las Cortes de Castilla se reúnen en Valladolid, nombrando rey a Carlos, hijo de Juana I de Castilla. Entre las peticiones de las Cortes al nuevo rey destacan: Aprender a hablar castellano junto con el cese de nombramientos a extranjeros, que estaban muy mal vistos en Castilla.

Villalar de los Comuneros supuso la derrota de los Comuneros de Castilla el 23 de abril de 1521 que había puesto en jaque al emperador Carlos I.
  • El 16 de abril de 1520, Carlos I había convocado las Cortes en La Coruña para recaudar fondos que le permitieran sufragar su aspiración de ser emperador del Sacro Imperio Romano Germánico [desde el 23 de octubre de 1520 al 24 de febrero de 1558]​. El 20 de mayo de ese mismo año marchaba hacia Flandes, dejando como regente a Adriano de Utrecht, que sería más tarde el papa Adriano VI. Padilla y otros miembros del Concejo de Toledo no acuden a La Coruña, molestos por los repartos de cargos entre los extranjeros que habían venido del norte con el monarca.
  • En julio de 1520, Toledo convocaba una junta extraordinaria en Ávila, donde se declaró nulo todo lo acordado en las Cortes de La Coruña, incluida la regencia de Adriano de Utrecht. Ese será el origen de la Guerra de las Comunidades de Castilla. Tres capitanes comuneros que lideraron la revuelta, Juan de Padilla [capitán de la milicia de Toledo], Juan Bravo [capitán de las milicias de Segovia] y Francisco Maldonado [líder de las milicias de Salamanca] serían acusados de traición y condenados a muerte el día 24 de abril de 1521.


Cenotafio de Cisneros en la Capilla de San Ildefonso [Alcalá de Henares]


El Cardenal Cisneros muere el 8 de noviembre de 1517 a los 81 años en Roa [Burgos] cuando iba al encuentro con el rey Carlos I de España, que desconocía el castellano cuando llega a España. Es posible de que si se hubiese encontrado con Cisneros, tal vez se hubiese evitado la Guerra de los Comuneros, en 1521. El Cardenal Cisneros había ejercido el doble papel de hombre de Estado y de la Iglesia. Carlos I reinará desde el 23 de octubre de 1520 al 24 de febrero de 1558.

Su hijo Carlos I y su nieto Felipe II dilapidaron mucho dinero público en las guerras de religión existentes en Europa entre católicos y protestantes y también contra el Imperio Otomano que amenazaba el Mediterráneo oriental, en la que España llegará a convertirse en adalid de la causa cristiana.


Castillo de la Mota, en Medina del Campo, Valladolid



Puerta del Castillo de la Mota


A la presunta incapacidad de la reina Juana se le sumará su negativa de asistir a misa en Santa Clara de Tordesillas y a recibir los sacramentos, con lo que podría haber sido acusada por la Inquisición de herejía. Juana volverá al seno de la religión tras la visita de su nieto, el futuro Felipe II en compañía del jesuita Francisco de Borja.

El Viernes Santo de 1555, y tras 47 años de reclusión, fallece Juana I de Castilla “La Loca” preguntándose como sus seres más queridos pudieron convertirse en sus verdaderos carceleros. No cabe duda de que aquel periodo histórico ha formado parte de una de las más serias crisis dinásticas ocurridas en España.

Juana I de Castilla estuvo recluida en el Castillo de la Mota en Medina del Campo [Valladolid] entre 1503 y 1504 por orden de su madre Isabel la Católica a la que se enfrentó para que le permitiera partir hacia Flandes con su infiel esposo Felipe el Hermoso. Según su madre, ya comenzaba a tener síntomas de locura.

Entre los gélidos muros del Palacio Real de Tordesillas estuvo Juana I de Castilla vestida de riguroso negro y privada de libertad durante cuarenta y seis años, primero por orden de su padre, Fernando el Católico, y después por orden de su hijo, el rey Carlos I de España y V de Alemania.


Desde Tordesillas, junto al monumento en bronce de la reina Juana I de Castilla, que fuera realizado por el escultor Hipólito Pérez en 2003, para el blog de mis culpas…




Enlaces interesantes





domingo, 10 de diciembre de 2023

La ruta del hereje en el Valladolid del siglo XVI


 Monumento a Miguel Delibes en la Plaza de Zorrilla, 
junto a la puerta de Campo Grande, en Valladolid

“Post tenebras, lux”
Tras las tinieblas, la luz

[Lema de la Reforma Protestante]

 
Desde la tierra de Villalón, de la Cal y del Flamenco orientamos nuestro sextante didáctico hacia la Vía de la Plata que nos acercará al Valladolid del siglo XVI donde nos espera la ruta del hereje que nos introduce en la época del Tribunal del Santo Oficio, donde la tolerancia y la libertad de conciencia brillaron por su ausencia.

Al pasar por el Monasterio de San Isidoro del Campo en Santiponce, la retina de la historia nos recuerda que en su interior se fusiona el arte gótico con el mudéjar, lo que lo convierte en uno de los conjuntos monumentales más importantes de Andalucía. El Monasterio de San Isidoro del Campo posee una verdadera carga histórica y artística con obras de Martínez Montañés, Pacheco y frescos del siglo XV.

Será durante el siglo XVI cuando se produzca en dicho monasterio uno de los primeros focos de la Reforma en España, ya que la comunidad de los monjes jerónimos practicaban las ideas reformadas. En su interior se leyeron y tradujeron libros prohibidos por el Tribunal de la Inquisición “desde Lutero a Calvino”. Los libros prohibidos llegaban a Sevilla gracias al arriero Julianillo Hernández. La Inquisición descubrió el brote herético y quemó a algunos de los “monjes propagandistas” en varios Autos de Fe. Sin embargo, algunos lograron escapar fuera de España como Casiodoro de Reina que se estableció en la Europa reformada.

María Bohórques fue una mujer muy docta, con tan sólo 24 años, fue condenada a morir en el "Quemadero del Prado de San Sebastián", en 1559 por mantener sus creencias reformadas.

Casiodoro de Reina fue el traductor de la primera Biblia castellana completa, el 28 de septiembre de 1569, hermosa versión todavía vigente (con revisiones, en especial la de Cipriano de Valera, en 1602) en las comunidades evangélicas de todo el orbe hispánico. Esta es la famosa Biblia Versión Reina-Valera, que actualmente es la más leída en español, versión de 1960.

Se la denominó la “Biblia del Oso” porque en su portada viene ilustrado un oso. La traducción a las lenguas romances o vulgares estaba prohibida por la Iglesia Católica, pero no así por las Iglesias reformadas.


Tras visitar Zamora, Toro, Tordesillas, Medina el Campo y Simancas nos espera Valladolid, una ciudad cargada de acontecimientos históricos, donde las páginas de la historia nos recuerdan alguna que otra pincelada.


  • En el año 1241 se creaba la Universidad de Valladolid, la tercera universidad más antigua de España, tras el Studium Generale de Palencia [1212] y la Universidad de Salamanca [1218].

  • El Palacio de Santa Cruz será Inaugurado en 1491 como Colegio Mayor y debe su fundación al Cardenal D. Pedro González de Mendoza, mecenas instructor del Renacimiento en España. Constituye el primer ejemplo de dicho estilo arquitectónico en nuestro país. 
Iniciado bajo patrón gótico, Lorenzo Vázquez de Segovia lo culmina en 1491 con una portada principal al gusto italiano, en la que figura el Cardenal arrodillado ante Santa Elena, primera en encontrar la Santa Cruz. Es monumento Histórico Artístico desde 1955 y en la actualidad es sede del Rectorado de la Universidad de Valladolid.


  • La muerte de Cristóbal Colón en 1506 a los 54 años de edad.
  • Carlos I será nombrado en Valladolid rey por las Cortes, reunidas a comienzos de 1518.
  • También en la ciudad del Pisuerga se fraguaron las Capitulaciones de Valladolid de 1518 donde Magallanes consiguió que Carlos I autorizara y financiara tan magna gesta de ser el primero en dar “La Primera Vuelta al Mundo” a la Tierra emprendida por Fernando Magallanes en 1519 y concluida por Elcano en 1522. Magallanes aseguró al emperador Carlos V que era posible encontrar una nueva ruta y más corta por Occidente hacia las Islas de las Especias.
El objetivo esencial del viaje de Colón había sido establecer una ruta más corta hacia Asia [Catay y Cipango] por el oeste ya que las costas africanas estaban ocupadas por los portugueses y en el este [la ruta de la seda] se encontraba bajo influencia otomana. Las preciadas especias, sustancias vegetales usadas para condimentar los alimentos, alcanzaban precios altísimos en Europa, por lo que el control de su comercio, casi monopolizado por los italianos y portugueses, llegará a convertirse en una prioridad económica. Consumir canela, jenjibre, pimienta, clavo, nuez moscada o azafrán, entre otras muchas, elevará el rango social de muchas familias.




  • La Controversia de 1550 entre Ginés de Sepúlveda y Fray Bartolomé de las Casas en el Colegio de San Gregorio de Valladolid será un enfrentamiento dialéctico y antagónico que enfrentaban dos posturas. La defensa de los indígenas por Fray Bartolomé de las Casas mientras que Sepúlveda invocaba la barbarie de los indígenas y la guerra justa contra los indios.
  • El Tribunal de la Inquisición en Valladolid se estableció en 1559 en la actual Calle Real de Burgos. Allí estuvieron presos, entre otros, el arzobispo de Toledo y Primado de las Españas Bartolomé Carranza de Miranda y también Fray Luis de León.
  • El reformador español Carlos de Seso fue quemado en el Auto de Fe de Valladolid el 8 de octubre de 1559.
  • También Valladolid llegaría a ser la capital de España y del Imperio entre 1601 a 1606 en que se trasladó a Madrid bajo el rey Felipe III.
  • La novela de El Quijote se publicó por vez primera en Valladolid en 1604.



Desde Zamora transitamos por Toro y Tordesillas hasta llegar a Valladolid. El Puente Mayor que cruza el Pisuerga, comienza nos recuerda la novela “El hereje” de Miguel Delibes [1920-2010], que menciona que a poca distancia se encontraba la judería donde el padre del protagonista Cipriano tenía un almacén de lanas como origen hacia Flandes a través de los comerciantes de Burgos. 

No cabe duda de que en Valladolid se respira a Miguel Delibes con su novela “El hereje” a través de los poros de su casco histórico junto con las figuras del Cardenal Mendoza y el poeta y dramaturgo José de Zorrilla.


En la entrada del Parque Campo Grande de Valladolid nos sorprende el monumento en bronce del autor de “El hereje”, con su gabardina, gorra, gafas y paraguas, cerca de la que fue su casa en la Acera Recoletos. La escultura inaugurada el 17 de octubre de 2020 es obra del escultor vallisoletano Eduardo Cuadrado.

Una de las grandes novelas de Miguel Delibes “El hereje” publicada en 1998, obtuvo el Premio Nacional de Narrativa en 1999, siendo considerada una de las obras cumbres de la narrativa española de la segunda mitad del siglo XX.

Hace ya algunos años tuve la suerte de que la novela “El hereje” de Miguel Delibes cayera en mis manos en la Biblioteca de mi pueblo ubicada en la tierra de Villalón. Pasados algún que otro lustro me la encontré en la Feria del Libro Antiguo en Sevilla para tener la oportunidad de releer a Delibes, una grata lectura complementada con nuestra reciente visita a la ciudad del Pisuerga donde realizamos la ruta de “El hereje” bajo las gélidas condiciones meteorológicas del mes de diciembre donde hasta el grajo no solo vuela bajo, porque hace un frío del carajo, sino que incluso no pocas veces se posa en los balcones por aquello del clima [un frío de cojones]. La novela de Miguel Delibes "El hereje" será la verdadera culpable de nuestra visita cultural a Valladolid. 



Nuestra particular ruta de "El hereje" comienza en la Plaza de San Pablo en cuyos alrededores nació el protagonista de la novela Cipriano Salcedo, y terminando en la Plaza de Zorrilla de Valladolid, lugar de la quema de los herejes, lo que nos ha permitido plasmar estas humildes letrillas que comparto con los amigos del blog de mis culpas. 

En el año 1517, Martín Lutero había fijado sus noventa y cinco tesis contra la venta de indulgencias en la puerta de la iglesia de Wittemberg como denuncia contra la corrupción reinante en el seno de la Iglesia de Roma cuyo trono se encontraba ocupado por el Papa León X, quien obtenía enormes beneficios por la venta generalizada de indulgencias a personajes de escasa moral y mucho dinero.

La venta de indulgencias reducía el castigo temporal del Purgatorio por los pecados cometidos por los compradores o sus seres queridos. Un negocio impío de la propia Iglesia que criticó Martín Lutero.

La situación era grave y Lutero tenía razón en sus denuncias. Aquella crítica de semejante calibre implicaría la ruptura con la Santa Sede y al mismo tiempo sería funesta para la unidad del propio Imperio. Un acontecimiento que impulsará la Reforma Protestante y provocará el Cisma de la Iglesia Romana de Occidente en un contexto histórico con la sombra de Saladino por el este y Francisco I por el norte. 

Era necesario extirpar de raíz cualquier disidencia religiosa que surgiera en cualquier punto del Sacro Imperio Romano Germánico como ocurrió con el catarismo del Languedoc entre 1209 a 1244 por iniciativa del papa Inocencio III con el apoyo de la dinastía de los Capetos, reyes de Francia. Los cátaros creían vivir según las verdaderas enseñanzas del Evangelio organizando su vida religiosa al margen de la Iglesia oficial de Roma. Los obispos cátaros “Perfectos” eran independientes no reconociendo al Papa de Roma. Aquel genocidio sería considerado por la Iglesia católica como una "guerra justa".

La novela "El hereje" es un canto apasionado por la tolerancia y la libertad de conciencia, una novela inolvidable sobre las pasiones humanas y los resortes que la mueven.

El mismo día de la Reforma luterana, el 31 de octubre de 1517, nace en Valladolid el hijo de don Bernardo Salcedo y doña Catalina Bustamante, con el nombre de Cipriano Salcedo. En un momento de agitación política y religiosa, esta mera coincidencia de fechas marcará fatalmente su destino.

El 3 de enero de 1520, el papa León X emitió la bula “Decet Romanum pontificem” [Para un adecuado pontífice romano] excomulgaba a Martín Lutero y a sus seguidores tras la publicación de tres libros en 1520 "Llamamiento a la nobleza cristiana de la nación alemana", "La cautividad babilónica de la Iglesia" y "La libertad del cristianismo" que añadirá más leña al fuego de la intolerancia. Lutero contará por vez primera en la historia con un medio de comunicación tan poderoso, rápido y eficaz como la imprenta.

Tendrán que pasar cerca de cinco siglos hasta que el 31 de octubre de 1999 un Papa de Roma Juan Pablo II levante la excomunión de Lutero. Y en 2016 el Papa Francisco aseguraba que Lutero dio un gran paso para poner la Palabra de Dios en manos del pueblo. Lutero quedaba rehabilitado al quedar demostrado que la Iglesia de aquella época no era un modelo a imitar: corrupción, mundanismo inclinado a los placeres y frivolidades terrenales, amoralidad junto con el apego a la riqueza y al poder», como lo demuestra el cuadro de Cornelis van Haarlen “El fraile y la monja” de 1591 y posteriormente, el cuadro iconoclasta “El Pecado” de Heinrich Lossow, de 1880, relacionado con “El banquete de las castañas” que causó un gran escándalo en la Iglesia, que acusó a su autor de todos los pecados mortales habidos y por haber. El cuadro denuncia que donde más se pecaba era el lugar donde tenía que darse ejemplo en la lucha contra el propio pecado.

“En la noche del último día de octubre de 1501, Cesare Borgia organizó presuntamente una fiesta en sus aposentos del Vaticano con “cincuenta prostitutas honradas”, llamadas cortesanas, que bailaron por la tarde con los sirvientes y otras personas presentes, primero con sus ropas y luego desnudos. Después de la cena, se retiraron de las mesas candelabros con velas encendidas y se colocaron en el piso, y alrededor se esparcieron castañas, que las cortesanas desnudas recogieron, arrastrándose a cuatro patas entre los candelabros, mientras papá, Cesare y su hermana Lucretia miraban a quienes pudieran realizar el acto a menudo con cortesanas. Los ganadores fueron premiados con túnicas de seda, zapatos y otras cosas. "

Cipriano Salcedo, convertido en un próspero comerciante se pondrá en contacto con las corrientes protestantes que, de manera clandestina, comenzarán a introducirse en la Península, pero este movimiento será cortado por el Santo Oficio.

Único hijo de un acaudalado mercader que tenía un almacén de lanas en la vieja judería y terrateniente, se encontraba muy preocupado por su faceta espiritual buscando la respuesta en los nuevos movimientos reformistas de Erasmo y Lutero que llegan a la España contrarreformista del siglo XVI.

Cipriano Salcedo padece sobre sus propias carnes aquellos tiempos convulsos el libre pensamiento se castigaba con presidio en el mejor de los casos. Nacer el mismo día y año que se inicia la Reforma luterana no será buen presagio para Cipriano el protagonista de la novela.

La Santa Inquisición con los terribles Autos de Fe de 1559 muestran aquel Valladolid de la época que produce impotencia en el protagonista. El hereje nos hace reflexionar sobre lo injusta que ha sido la vida para las personas que no comulgaban con la norma establecida.

La huella de Cipriano Salcedo en aquel Valladolid del siglo XVI es un fiel retrato del Valladolid de Carlos V y de los Autos de Fe de 1559 donde predominaba el histórico cisma en la Iglesia provocado por las tesis de Lutero, el clima de sospecha y de rencor, lo que le sirve a Delibes para lanzar este grito contra la intolerancia. Para Delibes escribir sobre el pasado era describir el presente.

Bajo la mirada de Cipriano Salcedo comenzamos nuestra particular ruta por la antigua Valladolid descubriendo las antiguas calles, plazas y palacios de aquel Valladolid del siglo XVI que contaba con una población de 28.000 habitantes donde brillará con luz propia los dos grandes Autos de Fe acaecidos el 21 de mayo y el 28 de octubre de 1559 en Valladolid.



El hereje es una novela dividida en tres partes:

Preludio

Parte I. Capítulo I al VI "Los primeros años"

Parte II. Capítulo VII al XIV "La herejía"

Parte III. Capítulo XV al XVII "El auto de fe"


Preludio de El hereje

La novela comienza con un preludio donde conocemos a Cipriano Salcedo, que regresa de Alemania en el barco “Hamburg” entablando conversaciones con el capitán Berger sobre la situación religiosa en Europa. Su objetivo, según le comenta a Isidoro Tellería, sevillano con ideas calvinistas que coincide con Cipriano en el “Hamburg”, era recabar información sobre la situación del protestantismo en Europa. Para ello, ha adquirido libros prohibidos de Lutero, Erasmo y Calvino que sirvieran de guía a los miembros del foro herético de Valladolid sobre los diferentes aspectos de la Reforma y se ha entrevistado con diferentes personalidades. Llegan al puerto de Laredo donde le esperaba su criado Vicente, con dos caballos y una mula para el equipaje, para trasladarse a Valladolid.


Parte I – Capítulo I

En el primer capítulo de El hereje Miguel Delibes nos presenta a Bernardo Salcedo, un rentista que vivía en Valladolid junto a su esposa Catalina de Bustamante. Nos cuenta el autor que a esta pareja le costó tener hijos, ya que él era estéril. Sin embargo, gracias a la ayuda de un ginecólogo el matrimonio terminó concibiendo al pequeño Cipriano. El parto dejó a Catalina cansada y sin fuerzas para amamantar al pequeño, por lo que contaron con la ayuda de Minervina como nodriza. A los pocos días de dar a luz, Catalina murió.

Capítulo II

Quedarse viudo hizo que Bernardo empezase a odiar a su hijo, al que consideraba culpable de la muerte de Catalina no mostrando a su hijo muestras de afecto alguno. Cipriano fue criado con mimo, cariño y respeto por Minervina, que adoptó el papel de madre.

Finalmente, tras recibir una carta de su socio Néstor, Bernardo recuperó su audacia y retomó sus negocios.

Capítulo III

Bernardo se encaprichó de Minervina, a la que decidió seducirla gracias a su condición de hombre mayor con dinero. Pero, la joven nodriza a riesgo de perder su trabajo, le rechazó. Desconsolado, el padre de Cipriano acude a la mancebía para buscar alguna prostituta con la que acostarse, pero sale pronto de ahí al ver las condiciones higiénicas.

Bernardo pide ayuda a una alcahueta, quien le presenta a Petra, con la que Bernardo inicia una relación y a la que mantiene económicamente.

Capítulo IV

Con la llegada de Carlos V a España comienza la hostilidad entre los españoles y los flamencos. La situación explota cuando asesinan al procurador de Segovia, que era afín a los flamencos. Estalla entonces la revolución de los comuneros, un grupo de castellanos contra los abusos del emperador Carlos V, y al que Bernardo apoya.

Al mismo tiempo, Bernardo se entera de que Petra le es infiel con otros hombres, así que decide abandonarla y devolvérsela a la celestina que se la había buscado.

Capítulo V

Cipriano cuenta ya 7 años, por lo que Minervina empieza a enseñarle cosas sobre religión, ya que ella es muy devota. El niño enseguida da muestras de su inteligencia, por lo que su padre toma la decisión de mandarlo interno a un colegio de niños huérfanos, Cipriano lo acepta porque le permite permanecer lejos del odio de su padre.

Los niños huérfanos pagan su estancia en el internado pidiendo limosna en la calle. Sin duda, la estancia en este colegio hace que Cipriano vea las partes más desagradables de una vida en la que ya no tiene la protección de Minervina, y recibe malos tratos.

Capítulo VI

Cipriano, cuenta ya con catorce años, y comienza a platearse conflictos espirituales. Será en ese momento cuando se desarrolla la Conferencia de Valladolid entre Fray Bartolomé de las Casas y Ginés de Sepúlveda, en la que surgen enfrentamientos entre erasmistas y anti erasmistas “Controversia de Valladolid”.

Sepúlveda actuaba como portavoz de los ricos encomenderos defendíendo el imperialismo tradicional, mientras que Bartolomé de las Casas defendía a ultranza a los pacíficos indios y su evangelización por medios pacíficos, tal como recogía el testamento de Isabel la Católica.

Al mismo tiempo, la peste se convierte en una gran amenaza, especialmente para los niños del internado, que son los encargados de enterrar a los muertos y quemar sus casas y pertenencias para evitar más contagios. Cipriano es testigo de cómo esta enfermedad se lleva por delante a compañeros suyos y también a su padre.

Cipriano huérfano, se va a vivir con su tío Ignacio, el cual le abre las puertas al mundo de la cultura y la literatura. Ya fuera del internado, Cipriano se reencuentra con Minervina, que aún es bastante joven. Surge entonces entre ellos un amor carnal y sexual que enseguida es cortado por el tío Ignacio.


Parte II – Capítulo VII

Cipriano ya es mayor de edad, por lo que puede tomar sus propias decisiones y determinar sus objetivos vitales. Uno de ellos es recuperar a Minervina y el otro elevar su posición económica y social. Estudia Leyes y rápidamente se licencia. Además, toma posesión de todo lo que perteneció a su padre. Su siguiente paso es ganar relevancia social. Para ello, convence a la gran mayoría de los habitantes de su pueblo (a 37 de 39) para que lo conviertan en hidalgo. Cambia el nombre de la empresa de su padre por el nombre de «El zamarro de Cipriano», forros de pieles curtidas, lo que se convierte en un gran éxito entre la clase media.


Capítulo VIII

Cipriano comienza a acercarse al erasmismo a través de Agustín Cazalla, un doctor de la Iglesia y gran orador cuyas misas el protagonista adora. Al no poder recuperar definitivamente a Minervina, Cipriano termina saliendo con Teodomina, también llamada la «Reina del Páramo» por su gran técnica esquilando. Finalmente, se casa con ella.

Capítulo IX

Tras la boda, el matrimonio con Teodomina parece feliz, aunque pronto Cipriano se desencanta porque su esposa insiste demasiado en tener hijos ya. A nivel religioso, su interés por la doctrina de Erasmo es cada vez mayor, especialmente después de conocer a Pedro Cazalla, hermano de Agustín y también cura.

Capítulo X

Cipriano y Teodomina van al médico para ver porque los hijos no llegan. El doctor les recomienda una infusión natural que Cipriano ha de tomarse para mejorar su fertilidad. Cipriano está cada vez más obsesionado con el erasmismo y lee con interés “El beneficio de Cristo”, el cual le presta Pedro.

Capítulo XI

Teodomina demuestra ser una mujer caprichosa que siempre está gastando dinero en ropa y demás banalidades. Además, le pide a Cipriano dormir en camas separadas con la excusa de que eso es más higiénico.

En lugar de preocuparle, el protagonista permanece impasible a los cambios tan raros que solicita su mujer, pues está más interesado en todo lo que le cuenta Pedro Cazalla, el cual acaba de confesarle que no existe el Purgatorio.

Capítulo XII

Tras tiempo coqueteando con el erasmismo, Cipriano acude a su primera reunión clandestina en casa de los Cazalla donde los asistentes hablan y debaten sobre sus creencias. Lo hacen con mucho cuidado, ya que la Inquisición acecha. También leen textos prohibidos. Cuando sale de allí, el protagonista se siente eufórico y confiado por tener gente con la que compartir sus preocupaciones.

Su papel dentro de la religión es cada vez mayor y decide incluso emprender un viaje para conectar con otros núcleos luteranos y difundir la doctrina.

Capítulo XIII

Tras su viaje Cipriano vuelve a casa y se encuentra a Teodomina furiosa, pues se ha dado cuenta de que su marido no ha estado tomando las infusiones recetadas por el doctor. Esto le hace montar en cólera y tratar de asesinar a Cipriano con unas tijeras. Por suerte, no lo consigue y el protagonista consigue pedir ayuda y sedarla. Luego, la interna en el Hospital de Orantes.

Doña Leonor y Agustín, dos integrantes de su grupo religioso, le confiesan a Cipriano lo preocupados que están porque Padilla, otro de los compañeros, ha adquirido mucho poder y no está teniendo suficiente cuidado. Por ejemplo, está decidiendo él solo hacer reuniones en pueblos vecinos pero a la luz del día. Además, también le comentan que el aislamiento del grupo, pues cada vez reciben menos noticias, apoyos o incluso libros desde Alemania, el gran foco del luteranismo.

Teodomina termina falleciendo en el hospital, donde ha permanecido drogada y en estado vegetativo desde su ingreso. Cipriano se siente culpable por su muerte, así que acude a la Iglesia a redimirse y allí siente la presencia de Cristo. A él le promete renunciar a su sexualidad y a sus riquezas como redención.

Capítulo XIV

Tras enterrar a Teodomina en su pueblo natal, Cipriano vuelve a Valladolid para llevar a cabo su promesa con Dios y conectar con su interior, tal y como marca el protestantismo. Decide así compartir sus negocios con uno de sus empleados e intentar mejorar las condiciones laborales del resto.

Fallece Doña Leonor, en cuyo funeral se oyen gritos de «Doña Leonor a la hoguera», lo que demuestra que la gente sabía que era una hereje. Pocos días después, ese mismo mensaje aparece pintado en la fachada de la que era su casa, por lo que el grupo deciden acabar temporalmente con las reuniones como medida de protección.

No obstante, Cipriano viaja a Alemania con la excusa de que es por su negocio, aunque el verdadero objetivo de entrevistarse con el teólogo y reformador religioso alemán Melanchton y así reavivar el núcleo luterano.


Parte III – Capítulo XV

De Alemania a su vuelta Cipriano trae muchos libros nuevos, lo que sirve como impulso para retomar nuevas reuniones clandestinas. Al poco tiempo le llegan noticias de que Padilla ha sido detenido, lo que asusta al resto de miembros de grupo, que enseguida se deshace de todos los documentos que pudiesen incriminarles.

Cipriano intenta además huir, pero la Inquisición da con él en Navarra y lo detiene junto a otros de sus compañeros. Mientras son dirigidos hacia la cárcel, pasan por diferentes pueblos que les profieren insultos y piden que les quemen en la hoguera.

Capítulo XVI

Cipriano llega a la cárcel, donde los luteranos son cada vez más, especialmente en comparación con los judíos y los moriscos también detenidos allí.

El protagonista consigue sobornar a uno de sus carceleros para que este le diga qué es lo que están confesando el resto de sus compañeros. Así descubre que todos se están acusando mutuamente, algo normal teniendo en cuenta las torturas a los que les estaban sometiendo.

Recibe entonces la visita de su tío Ignacio, que ahora es presidente de la Chancillería. En un acto de compasión, le proporciona algunos objetos para mejorar su situación. Cipriano también recibe torturas para que confiese, pero los inquisidores no logran sacarle absolutamente nada y terminan condenándolo a la hoguera, igual que el resto de su grupo.

Capítulo XVII

Cipriano y sus compañeros son quemados vivos, aunque el protagonista, gracias a su tío, recibe una última visita antes de su condena: la de Minervina.


El protagonista muere así por sus ideales, recordándonos de alguna forma el libro de Miguel de Unamuno “San Manuel Bueno, mártir ”.


La ruta del hereje 

Nuestra ruta particular de “El hereje” comienza en la Plaza de San Pablo para dirigirnos a la Plaza de las Brígidas, delante del Palacio de Fabio Nelli hacia la Plaza de la Trinidad, calle Santo Domingo de Guzmán, San Benito, Plaza Mayor y Plaza Zorrilla como epílogo donde se quemaban a los herejes.


En los alrededores de la Plaza de San Pablo, en la actual calle Angustias, estaría el hogar de nuestro protagonista, Cipriano Salcedo, quien vendría al mundo el 21 de mayo de 1527. Cerca de la Plaza de San Pablo encontramos el Palacio de Pimentel, lugar donde naciera Felipe II el 21 de mayo de 1527 siendo bautizado el 5 de junio de 1527 en la iglesia de San Pablo, en medio de una fastuosa celebración. 

El Palacio de Pimentel pasa en 1530 a propiedad de los Condes de Rivadavia, por cuyo apelativo es igualmente conocido. Su elemento más notable es la ventana esquinada de estilo plateresco de la fachada. Actualmente es la sede de la Diputación Provincial de Valladolid.


Felipe II sería proclamado rey el 28 de marzo de 1556 “Castilla por el Rey don Felipe nuestro señor”.

El Palacio de Pimentel, situado al final de la Calle Angustias y junto a la Plaza de San Pablo, tiene un zaguán [del andalusí, istawán] de acceso da acceso al patio, donde se instaló entre los años 1939 y 1940 un zócalo de doce azulejos [azzulayg] realizado por el artista talaverano J. Ruiz de la Luna, en el que recrea episodios relevantes de la historia de Valladolid, desde la primera visita del rey Carlos I a Valladolid hasta la llegada a la ciudad de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz.


Muy cerca se encuentra el Palacio de los Vivero, donde se casaron los Reyes Católicos el 19 de octubre de 1469, y que pasaría a ser propiedad de la Corona y habilitado para Chancillería.

Muy poco después de nacer Cipriano Salcedo, nace Felipe II, quien a la postre sería el culpable del trágico final del protagonista, en el palacio que hacía esquina entre la plaza de San Pablo y la Corredera, perteneciente a la familia de los Pimentel y actualmente sede de la Diputación Provincial de Valladolid.

La Casa de los Salcedo es el primer alto, al que sigue el de La Corte y la Iglesia, en el magnífico entorno de la plaza de San Pablo, donde destaca el conjunto de la Iglesia de San Pablo, y el Palacio de Pimentel, de estilo renacentista y construido en el siglo XVI, que ha sido residencia de familias nobles y de monarcas a lo largo de su historia.

El Palacio de Pimentel se convirtió en la residencia habitual del emperador Carlos I, durante su estancia en Valladolid.

En la Plaza de Santa Brígida se encuentra el Convento homónimo que da nombre a la plaza y en la esquina, entre ésta y la calle de San Diego, lo que fuera el Palacio del Licenciado Francisco de Butrón, abogado de la Real Audiencia y Chancillería.

En torno a la plaza de Palacios se ubicaron las principales mansiones y casas palaciegas de Valladolid. Hoy todavía se mantienen en pie, además del citado palacio, el de los Valverde.

En la Plaza de la Trinidad, presidida por la iglesia que lleva su nombre y por la Biblioteca Municipal, se hace la siguiente parada conocida como el almacén de la Judería y el Hospital de Expósitos. La Plaza de la Trinidad era el lugar donde Salcedo tenía su almacén de lanas.

El Convento de Santa Catalina, encabezando a los implicados en la Reforma, dista unos 30 metros. Las religiosas también cobran vida en la narración que explica cuál era su función en la época.

Entre la plaza de Fuente Dorada y la calle Cánovas del Castillo se encontraba la desaparecida taberna de Garabito de la calle Orates, que fuera un lugar donde Cipriano alternaba con los amigos disfrutando de los excelentes vinos de Rueda. Aquí también aparece la casa de Orates y el cruce con la comitiva real.

Los condenados por la Inquisición eran montados en borriquillas con sambenitos puestos en procesión desde la Plaza de San Pablo donde se dictaba sentencia y a través de la calle Santiago eran trasladados hacia el lugar de ejecución en la Plaza Mayor “el quemadero o brasero de la villa” en el Campo Grande, para "tan magno y cristiano acontecimiento”. Era la culminación de una liturgia del horror justificado por “La Inquisición” como instrumento en nombre de la unidad religiosa.



La Plaza Mayor, punto neurálgico de la vida de la ciudad, sería el escenario de la celebración del Auto de Fe en el que se condenaría a Cipriano. Una plaza muy cambiada (debido sobre todo a un incendio ocurrido en 1561). 


El 21 de septiembre de 1561, día de San Mateo, padeció Valladolid el más horroroso incendio que prendió en la ciudad. En las cincuenta horas que duró, destruyó 440 casas.


Felipe II ordena la construcción de la parte incendiada modernizando el trazado urbanístico de la ciudad, todavía medieval. Las calles se trazan ahora a cordel y se hacen más anchas y con soportales.

El primer Auto de Fe tuvo lugar el 21 de mayo de 1559 y el siguiente, el 8 de octubre del mismo año.

En la Plaza Mayor se llevaba a los condenados (entre los que se encontraban los personajes de la novela incluyendo el Doctor Cazalla) hasta la plaza cubiertos con capirotes y sambenitos en el pecho. Desde la plaza eran llevados los “herejes” en procesión por la calle de Santiago (donde se encuentra una placa conmemorativa del libro “El hereje” y que recuerda que era allí donde el doctor Cazalla predicaba cada viernes) al lugar donde se ejecutaba la condena, fuera de los muros de la villa.


A poca distancia se encuentra el Puente Mayor que cruza el río Pisuerga. Muy cerca se encontraba la judería donde el padre de Cipriano tenía el almacén de lanas y desde donde partían hacia Burgos, para vender la lana a Flandes a través de los comerciantes de la ciudad burgalesa.


Entre la Plaza Mayor y la Plaza de Zorrilla se encuentra la iglesia de Santiago, donde una placa recuerda que el doctor Cazalla impartió más de un sermón en su interior. Por la calle Santo Domingo de Guzmán se encuentra el Convento de Santa Catalina de monjas dominicas, las cuales estuvieron muy implicadas en todo el proceso del Doctor Cazalla que irá a la hoguera el 21 de mayo de 1559 con otros trece reos más.

Agustín de Cazalla nació en 1510. Era hijo de Pedro de Cazalla, contador real, y de Leonor de Vivero. Llegó pronto a bachiller y estudió en la Universidad de Valladolid con Bartolomé de Carranza [procesado por la Inquisición], siendo licenciado en 1533. También estudió en la Universidad de Alcalá de Henares, donde su tío Juan, antiguo capellán del Cardenal Cisneros, mantenía una reputada fama de humanista y erasmista. En Alcalá fue condiscípulo de Diego Laínez, uno de los fundadores de la Compañía de Jesús, permaneciendo en esta universidad hasta 1536.

Sus tíos, el obispo Juan de Cazalla y María de Cazalla pertenecían al grupo de alumbrados, que fue detectado en Guadalajara en 1525. Entró al servicio del emperador Carlos V, y en 1542 fue nombrado predicador de la corte y capellán personal, lo que le permitirá viajar con el rey por toda Europa.

En 1552 residió en Salamanca, donde fue elegido canónigo de la catedral. Regresa a Valladolid en 1556. De tendencia erasmista formó un “conventículo” estrechamente relacionado con los focos de Zamora, Toro y Logroño, y del que formará parte la élite social y religiosa de la ciudad, que presuntamente expresaban opiniones religiosas consideradas heréticas.


La ruta tuvo su epílogo en las inmediaciones de la Plaza Zorrilla, presidida por una estatua del célebre escritor, más en concreto en la Puerta del Campo, puerta de salida y entrada de la antigua ciudad. 

Dependiendo del caso, los herejes eran quemados vivos o bien, si se habían arrepentido y confesaban, eran ejecutados con el garrote vil antes de ser enviados a la hoguera. Todo un detalle por parte de los inquisidores como “buenos cristianos”. Con la muerte del reo terminaba tan cristiano proceso.

El paseo por aquel Valladolid inquisitorial del siglo XVI, que llegará a ser incluso efímera capital de aquella España de sotana y sacristía desde el 11 de enero de 1601 al 4 de marzo de 1606 demuestra la existencia de un enorme fervor religioso que fusionado con nuestra ruta literaria de la novela “El hereje” de Miguel Delibes, nos sumerge a través del túnel del tiempo.



Terminada nuestra visita a Valladolid orientamos nuestro sextante en busca del cementerio del Carmen, donde se encuentra enterrado Miguel Delibes en el Panteón de Personas Ilustres de Valladolid junto al poeta y dramaturgo español José Zorrilla.


Desde la Plaza de Zorrilla de Valladolid, en compañía del monumento a Miguel Delibes como testigo de nuestra presencia por aquellos lares, para el blog de mis culpas...



P.D. Cipriano Salcedo representa a todas esas personas del siglo XVI que se abrieron a lo nuevo y que lo hicieron desde una posición privilegiada que les permitía leer o viajar. Por esta razón Cipriano es un comerciante rico y culturizado. Cipriano se enfrenta a un gran conflicto interno entre Fe y Razón.

La novela “El hereje” se vertebra en la vida de su protagonista Cipriano Salcedo. Cipriano representa la renovación de España mientras su padre Bernardo Salcedo representa los valores tradicionales que se están desmoronando. El hereje nos recuerda la importancia de ser fieles a las ideas que defendemos.

Miguel Delibes a través de su prosa nos introduce en la locura de la Inquisición y de la intolerancia, que nos hace testigos de la crueldad humana.

Herejes eran consideradas todas aquellas personas que no practicaban la religión católica ni seguían los preceptos de la Iglesia. Surgen en el seno de la propia Iglesia al plantearse otras maneras de vivir su fe. La Inquisición detenía y torturaba a los herejes “apóstatas y blasfemos” para que confesasen, siendo los casos más graves condenados a la hoguera. Los juicios eran públicos para servir de ejemplo al resto de la población.


Algunos personajes ilustres perseguidos por la Inquisición

Bartolomé de Carranza [1503-1576]

El Tribunal de la Inquisición inició uno de los procesos más controvertidos de la historia contra un brillante teólogo dominico doctorado en Roma, durante los primeros años del Concilio de Trento (1543 y 1551) que defendía la pureza del dogma católico y la disciplina de la Iglesia frente a la reforma protestante. Fue Predicador del Emperador Carlos al que asistió en sus últimos momentos en Yuste y de su hijo el rey Felipe II, quien le encumbraría a la más alta dignidad del mundo cristiano después del Papa, el Arzobispado de Toledo y Primado de las Españas, para abandonarle poco después “Proceso contra Bartolomé de Carranza Miranda”.


Monumento a Felipe II en Valladolid


En 1557, Felipe II le obligó a aceptar la silla de Toledo, que también quería rechazar. Allí sorprender por su manera de ejercer la caridad. Pero Valdés, el Inquisidor General, que se consideraba con más derecho a la sede de Toledo, hace que se le acuse de hereje. Es detenido y a partir de entonces será un juguete de la pugna entre Roma y las autoridades españolas. Pío IV pide que se le entregue el prisionero pero Felipe II se niega. Pío V logra que sea trasladado a Roma bajo amenaza de excomunión. Allí permanece nueve años. Finalmente, escucha una sentencia de compromiso: no es absuelto, pero tampoco es condenado por hereje. Murió a los 17 días de su puesta en libertad después de pasar 17 años en la cárcel.



Santa Teresa de Jesús [1515-1582]

Descendiente de judíos conversos. En 1575 su obra “Vida” fue objeto de sospecha, siendo examinada por la Inquisición en el Tribunal de Sevilla, que no dejó que se publicara hasta su muerte en 1582. En 1576 ella y las carmelitas reformadas fueron denunciadas de nuevo ante el Tribunal de Sevilla por una novicia expulsada, pero la Inquisición no siguió adelante.



Fray Luis de León [1527-1591]

Célebre poeta del Siglo de Oro, pertenecía a la orden benedictina y era doctor en Teología. Con antepasados conversos, fue denunciado a la Inquisición por León de Castro, catedrático de griego y rival suyo, por preferir el texto hebreo del Antiguo Testamento a la versión latina. También por traducir “El Cantar de los Cantares” a la lengua vulgar, cosa prohibida por el Concilio de Trento. Pasó 5 años en las cárceles de la Inquisición, el tiempo que duró su proceso. Por empeño personal del Inquisidor general fue absuelto, lo que era muy raro, ya que la Inquisición, para no reconocer que se había equivocado, solía suspender el procedimiento y liberar al reo.

Sor María de Ágreda [1602-1665]...

Ante el extraordinario fenómeno de bilocación de María de Ágreda [en lugares distintos y muy distantes], intervino ya formalmente la Iglesia tomando su órgano represor "La Inquisición" cartas en el asunto [1649-50]. Abrió causa, e interrogó varias veces a sor María, quien bajo juramento no se apartó un ápice de lo dicho. La temible Inquisición se vio obligada a absolver a sor María y archivar su causa.


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